Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

Ya falta menos…

Domingo, a 16 de Octubre de 2011 -- Alfredo -Webmaster-

Buenos días, mi apreciado lector/a,

Como verás, llevo demasiado tiempo con la página www.musicayvino.com sin actualizar. Mucho, excesivo tiempo para lo que era antes norma habitual… pero la vida cambia y las circunstancias cambian.

Como sabéis, el paso 30 de marzo terminé una dilatada carrera profesional en banca, un recorrido de años y años por tres entidades financieras (tan) distintas y en circunstancias (tan) diferentes como no podía haber previsto de antemano. Pero llegué al final, y el final me abrió un nuevo capítulo de una novela sin escribir, que es el que ahora recorro, lejos de los orígenes pero cerca de todo en este mundo globalizado e intercomunicado que nos tocó vivir, para lo (algo) bueno y para lo (mucho) malo.

Desde el mes de julio tengo otro proyecto de vida, distinto, complicado, motivador, a veces asfixiante, la mayoría de las ocasiones estresante. A él me dedico y en él invierto mi tiempo y mis neuronas. Esa inversión de psique me genera disfunciones de tiempos, de espacios y de objetivos...

Desgraciadamente, uno de esos objetivos que relegué a un segundo plano fue mi página web, ésta modesta página de relatos y pensares que tienes ante tus ojos y a la que estabas/estás (¡esos espero!) enganchado/a.

Como no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo aguante, ayer tomé la decisión de retomar el reto que me marqué en el año 1998 cundo inicié la aventura de estar conectado al mundo virtual con este engendro cibernético que llamé música y vino: exponer ideas, agitar/sacudir conciencias, escandalizar (sanamente) la moral judeocristiana, reinterpretar la historia/las noticias, ondear banderas olvidadas, vibrar con los sonidos de la vida (y de la música), latir al ritmo que marca el pulso de la vida y de las noticias, blandir la espada de la lucha contra la injusticia, estremecerme con los versos del breve espacio en el que no estás… y reírme con la risas de la inteligencia y el sano sarcasmo.

Aprovechando este reinicio a la vida, de la vuelta al ciberespacio, le daré un cambio brusco y total al diseño de la web, una modernización necesaria en la que cambie todo pero sin cambiar nada: seguiré yo aquí y conmigo seguirá el mismo objetivo que ya tuve cuando arranqué hace 13 años.

Además, como decía Miguel Ríos, los buenos ideales y las buenas ideas son como los viejos rockeros: nunca mueren.

Y los míos, no cambian ni mutan: de joven incendiario, de mayor inflamador.

Alfredo Webmaster

 

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