Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

“Si no es para mí, tampoco será para nadie más...”

Domingo, a 10 de Octubre de 2010 -- Alfredo -Webmaster-

Por Sonia Sonny (Puerto Rico)

He leído una noticia que me dejo muy impresionada. Incluyo las direcciones donde podrán leer la información completa que se publicó en taringa.net y diarioveloz.com.  

En realidad, no puedo entender qué puede llevar a un ser humano a exhibir una conducta o comportamiento tan aberrante. Me pregunto, ¿cómo pudo una exitosa mujer, con inteligencia y madurez, obsesionarse tanto con un hombre? ¿Qué tenía este hombre de especial? ¿Es que no quedaban más hombres disponibles? No puedo concebir que un ser humano se obsesione con otro hasta el punto de hostigarlo, perseguirlo, espiarlo. Y mucho menos aún puedo entender que nos arriesguemos a perder la vida en un intento de espiar a la pareja.

Lamentablemente, esta no es ni será la única noticia donde veamos personas que exhiben una conducta obsesivo-compulsiva cuando se enamoran o pierden un amor. Me inclino a pensar que son personas enfermas con un muy bajo nivel de autoestima, mujeres y hombres que piensan que el mundo se ha terminado y que no pueden vivir sin su pareja. En el caso de las féminas, algunas llegan al extremo de quedarse embarazadas por que piensan que así retendrán a su pareja: un grave error.

Tanta es su obsesión que llegan a presionar, hostigar y amenazar a su pareja. Sencillamente las personas obsesivas-compulsivas son egoístas, controladoras, vengativas e iracundas. Seres a los cuales les encanta manipular, chantajear y dañar a su pareja o expareja.  Estas personas piensan: si no es para mí, tampoco será para nadie más.  Son terriblemente celosas(os) posesivas(os) y tienen la constante necesidad de tener todo controlado: harán cualquier cosa con tal de lograrlo sus propósitos.

Y, tristemente, muchas personas confunden esta conducta posesiva y controladora con el amor. En un artículo escrito en el periódico El Nuevo Día por la motivadora internacional María Marín, se ofrecen algunas pistas para reconocer si usted sufre este trastorno. Es tan sencillo que solo debemos contestarnos las algunas interrogantes que menciono a continuación:

- ¿Sacrificas las cosas que a ti te gustan por complacer los gustos de tu pareja?

- ¿Tomas decisiones basadas en él o ella?

- ¿Estas dispuesta(o) a dar o das mucho más de lo que recibes en la relación?

- ¿Dedicas todo tu tiempo a complacer las necesidades de tu pareja?

- ¿Piensas que no puedes continuar tu vida sin él o ella?

- ¿Piensas que has perdido tu esencia y tu mundo se ha convertido en el mundo de tu pareja?

Si contestas en forma positiva a varias de estas preguntas entonces eres obsesivo y debes buscar ayuda profesional.

Nos dice María Marín en su artículo, que cito textualmente: “Debes reconocer que lo que sientes o crees sentir no es amor, y que una relación obsesiva te consume, es debilitante y mina tu espíritu. Un amor enfermizo es dañino y asfixiante hasta el extremo de robarte la vida. Así que busca ayuda, preocúpate por amarte a ti mismo. Y bajo ninguna circunstancia permitas que tus deseos, tu tiempo, tu decisiones sean controlados por otra persona. Recuerda algo que yo siempre pregono: tu mereces recibir lo mismo que das”.

Remarco esta última frase porque yo siempre les digo a mis amistades algo parecido: “si yo doy lo mejor de mí, ¿por qué debo recibir menos?”.

Es muy importante que recuerden que el verdadero amor no es obsesivo, ni egoísta, forzado, o posesivo. El amor no debe doler, dañar, ni causar sufrimiento. El amor es un estado emocional de felicidad por lo que te inspira, te motiva y te hace crecer. Una verdadera relación amorosa debe inspirar respeto, confianza y protección. El verdadero amor necesita espacio, tiempo y esfuerzo: debe crecer y pasar por un proceso de maduración antes de convertirse en un amor sólido que cimiente una relación verdadera y duradera.

Termino mi escrito con un pensamiento que leí en una página en Internet: “El amor implica confianza, protección, respeto a los gustos del otro, comunicación, caricias, ayuda al crecimiento emocional y espiritual.  Consiste en compartir la vida con alegría, dialogar sobre las diferencias, preferencias, y respetar la integridad física, moral y espiritual de la persona amada”.

 

 

Comentarios

Enviado por Susan en

Una gran verdad se lee en este artículo… A veces creo que nunca me he enamorado… Yo jamás me he visto como otras mujeres, llorando de forma desesperada por un hombre o hasta atentando contra su propia vida… Siempre he considerado que el hombre es eso, un simple hombre al cual se puede llegar amar pero ¡NO! a idolatrar… Será porque siempre he sido yo y siempre yo… Mi orgullo y mi amor propio no me permite arrastrarme por ningún hombre… porque sencillamente no lo vale… Cuando una mujer le demuestra dependencia a un hombre, automáticamente esta mujer se mutila y el otro toma el control… Una mujer siempre debe sentirse una gran mujer y decirse a si misma que se merece lo mejor…y lo mejor vendrá a su vida, también aprenderse amar para encontrar quien la ame y desechar a hombres que demuestran que no valen un centavo de dólar… y es fácil darse cuenta ya que los hombres nunca hablan entre códigos siempre dan señales claras de “si me importas” o “no me importas”… Que muchas mujeres quieran hacerse de la vista gorda, eso es otra cosa…Hombres hay como piedras en el camino señoritas … para que sufrir por uno solo…

Susan

Enviado por Invitado/invitada (no verificado) en

Esa frase es igual que "la maté porque era mia". Algo aberrante la verdad. ¿Como puedes decir de otra persona que es tuya?. Sin duda alguna esas obsesiones más que baja autoestima parecen enfermedades mentales que hay que cuidar.
La ultima parte del mensaje es muy bonita. La verdad es que merece la pena esforzarse un poco en trabajar una relación por conseguir algo asi. A final de cuentas yo creo que conocer el amor es lo mejor que te puede pasar en la vida. Aunque si lo consigues ¡perfecto! y sino pués tampoco hay que pegarse un tiro.

Elisa

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