Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

Si la cosa funciona, de Woody Allen

Sábado, a 6 de Noviembre de 2010 -- Alfredo -Webmaster-

Título origina: Whatever works (Si la cosa funciona en España)

Año: 2009

Duración: 92 minutos

País: Estados Unidos

Director: Woody Allen

Reparto: Larry David, Evan Rachel Wood, Henry Cavill, Patricia Clarkson, Michael McKean, Kristen Johnston, Ed Begley Jr., Cassidy Gard, Yolonda Ross

Guión: Woody Allen

Música: Varios

Fotografía: Harris Savides

Producción: Gravier Productions / Sonny Classics / Wild Bunch

 
Si de algo sabe Allan Stewart Königsberg es de cine, y de cine de sentimientos. Es, quizá, el creador que más ha contribuido a que entendamos algo sobre los complicados entramados existenciales que mueven el subconsciente de esa cosa que se llama ser humano. Y, desde luego, lo hace de una forma mucho más divertida, amena y brillante de lo que lo hizo Sigmund Freud.

Más conocido como Woody Allen, Allan Stewart Königsberg es el prototipo paradigmático de las contradicciones y las fobias que nos embarran la vida, esas pequeñas debilidades sentimentales que nos hacen temerle a lo que no conocemos, a lo que no nos atrevemos a conocer y a las que, si lo llegamos a conocer, nos sigue asustando.

Woody Allen es el mejor garante de esa vena inspiradora, motivadora y evocadora que tienen los grandes. Es el prototipo de los maestros que tienen la sana costumbre de regalarnos sabiduría en las perlas de cada una de sus entregas de arte. Y lo que Woody hace es ARTE, con mayúsculas.

La semana pasada tuve la maravillosa suerte de poder ver en televisión Whatever Works” (Si la cosa funciona, en español), el filme del 2009 de Woody Allen, una deliciosa obra de sólo 92 minutos de duración en la que contó con las actuaciones de los maravillosos y maravillosas Larry David (inconmensurable en su papel), Evan Rachel Word (deliciosa lolita, llena de matices y de unas simplezas metafísicas que enamoran), Henry Cavill (una mala elección: el peor actor del reparto), Patricia Clarkson, Michael McKean, Ed Begley Jr., Cassidy Gard, Lyle Kanouse, Steve Antonucci, James Thomas Bligh y Chris Nunez.

Sin llegar a ser una de sus obras maestras, “Whatever Works” roza casi la perfección. El guión no es producto de la casualidad: Woody lo tenía guardado a buen recaudo desde los años setenta.

Sus primeros créditos nos ponen en antecedentes de lo que se nos viene encima: empieza con el “Hello, i must be gooooing” de Groucho Marx y Margaret Dumont en “Animal Crackers” (1930) para situarnos en la antesala de una comedia clásica, pero que, viniendo de la mano de Woody, se transforma en una de sus particulares comedias neoyorquinas.

Para el papel de Boris Yellnikoff, centro neurálgico de la comedia, Woody Alllen recurrió al gran Larry David (guionista de "Seinfield" y artífice y protagonista de la genial serie "Curb Your Enthusiasm"). Es, quizá, el mejor de los actores posible para reinterpretar al personaje que tantas veces ya hizo el propio Woody en sus películas. En este filme, Larry David se mimetiza con el personaje, se integrado en él, lo hace propio, le traspasa sus propias filias y fobias.

La presencia de Boris Yellnikoff domina absolutamente la película: llena la pantalla con su verborrea fácil y rompedora, con su autoproclamación de genio del pensamiento moderno que no cesa de despotricar contra el ser humano y su falta de solvencia moral, destilando un corrosivo mensaje librepensador. Y en la primera escena, para ponernos en antecedentes, hace una declaración de principios que no nos deja indiferentes: define a su personaje con un descojonante monólogo mirando a cámara.

La vida de Boris es como es por que así lo decidió él: antes era un físico eminente, con una bellísima esposa y un piso elegante en el mejor barrio de la ciudad, pero su necesidad de soledad y sus propias neurosis le lleva a mudarse a su oasis particular en un loft cochambroso de un barrio marginal.

Boris es una especie de híbrido entre el peor doctor House y el mejor Melvin de “Mejor imposible”. Cada frase suya es un mazazo, una bofetada a todo lo representa el ‘yanquismo’ clásico tan bien representado ahora por esa ‘cosa’ infame, malvada y reaccionaria que se llama el Tea Party.

Además, no es casual que el nombre del personaje principal sea tan poco yanqui: con ese nombre y apellido, tan ruso, tan alejado del clasicismo anglosajón, Woody Allen pretende hacernos ver en un mundo diverso, un mundo en donde existen muchos mundos (diversos).

Todas las diatribas de Boris giran entorno al profundo conflicto que existe entre las dos caras de la Norteamérica actual: la cosmopolita, multicultural y multiracial New York (o San Francisco), una ciudad llena de vida, de ganas de evolucionar, de mejorar y avanzar socialmente, y la otra Norteamérica, la absolutamente primaria, visceral, reaccionaria y antisocial que representan los gringos rurales y cristianos.

De pronto, en la vida de Boris sale el sol: aparece en su vida Melody (Eva Rachel Word), una especie de lolita adolescente de Mississippi que había huido de su casa y que es, ¡oh, albricias!, el paradigma de todo lo que él critica: simple, ingenua, materialista, vacía intelectualmente… pero que está buenísima. Para más INRI, a mitad de la película entra en escena Marietta, la madre de Melody, personaje interpretado por la inconmensurable Patricia Clarkson. Marietta es una cristiana integrista renacida modelo ‘neocon’, que no acepta que el bombón de su hija esté con un personaje como el de Boris. Y lucha para apartarla de su lado.

Según va corriendo el metraje del filme van apareciendo más y más personajes que completan la obra, dándole solvencia al guión. Sus vidas se cruzan y entrecruzan en un elocuente paisaje de reflexiones sobre la vida, el amor, las amistades, las relaciones humanas. Incluso, la muerte.

De esa mezcla de vidas, de situaciones, de agrias reflexiones, de encuentros fortuitos, de pesimismos antropológicos, queda un poso final de exultante esperanza y ganas de vivir: ¿Y si la cosa funciona…?

Alfredo Webmaster
 
Woody Allen ensayando una escena 

Trailer de la película

 

Comentarios

Enviado por Anagalena en

Me encanto la critica de la pelicula, este fin de semana la vere y te dire que me parecio pero todo lo de Woody Allen es cuanto menos muy bueno.
Gracias por la recomendacion.
Anagalena

Enviado por Invitado/invitada (no verificado) en

Solo Woody Allen sabe hacer estas peliculas tan realistas y a la vez tan ironicas, hace un año, la ex esposa de mi actual pareja (el cual tiene 24 años mas que yo), se la regalo con la excusa de que a el le gustaban mucho las peliculas de Woody.

Cuando la vimos, me senti como la lolita de la pelicula...

Que cosas no.... con cariño: Yoshi

Añadir nuevo comentario