Sherezade

Enviado por alfredo el Dom, 02/08/2009 - 21:33

Sherezade, relato de Arancha Ames (Santiago de Compostela)


Sentándose sobre los mullidos cojines, Sherezade cruzó sus piernas. Clavó sus ojos tristes en los ojos del sultán: una vez más encontró el vacío. Hacia mucho tiempo que ya sólo veía una mirada perdida en el opaco cristal de sus pupilas.

Lo sabia: era mujer.

Había dejado transcurrir una y otra noche, demasiadas, incapaz de enfrentarse a la realidad de que sus historias iban perdiendo brillo, al tiempo que lo hacia el interés del sultán.

Aquella noche seria la última. Se iría sigilosa, perdiéndose entre la neblina de la noche que dejan paso al incierto día.

Sabía que no la echaría de menos, que encontraría consuelo en unos nuevos ojos que sí devolverían su mirada.

Algún día, quizá lejano, quizá no tanto, en una noche oscura y larga de sueños agitados, el sultán se despertaría, sobresaltado, buscando algo que ni siquiera sabría que era. Cerrando sus ojos y dibujando una sonrisa en sus labios, una historia perdida en su memoria le reconfortaría: Sherezade vivirá siempre en su interior (él aún no lo sabe) porque cuando dos almas comporten el mismo dolor, se convierten en una sola, y eso es más fuerte que el amor o que el deseo.

Cerró sus ojos y dejó que las palabras, suaves como el agua de un oasis, se deslizaran por su garganta...

 

Dices: "cuando dos almas comporten el mismo dolor, se convierten en una sola, y eso es más fuerte que el amor o que el deseo". Eso no lo he podido comprobar, pero has hecho un relato hermoso y conmovedor. Cordiales saludos

Pues imaginaros lo que puede ocurrir si dos almas comparten el dolor, la alegria, las esperanzas, las ilusiones y un largo etc. de cosas interesantes. Lo malo es que llegar hasta el alma de alguien cuesta un autentico calvario. Bonito relato. Elisa

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