Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

¿Sabemos qué comemos?

Jueves, a 9 de Septiembre de 2010 -- Alfredo -Webmaster-

Por Georgina R. (Buenos Aires)

Algunas personas, por suerte la mayoría, solemos ver en la comida una necesidad diaria que podemos satisfacer “con cualquier cosa” y sólo comenzamos a preocuparnos cuando ese nefasto aparato llamado “balanza” nos anuncia que algo estamos haciendo mal con nuestra alimentación. A veces estamos ocupados con nuestras tareas y no tenemos tiempo de cocinar o no estamos en nuestros hogares y recurrimos al teléfono para encargar alguna comida de las llamadas “rápidas”, o simplemente compramos una bolsa de patatas. Otras personas sufren a diario la dificultad para obtener alimentos seguros y que resulten inocuos para su salud.

La celiaquía o enfermedad celíaca es una intolerancia permanente al gluten del trigo, cebada, centeno y avena que manifiestan algunos individuos genéticamente predispuestos. Muchas personas se encuentran afectadas por la enfermedad y no lo saben, debido a que la sintomatología suele aparecer con distintos niveles de gravedad, haciendo que algunos casos pasen desapercibidos. Dichos síntomas consisten en una reacción inflamatoria, de origen autoinmune en la mucosa del intestino delgado, generando diarreas y dificultando la absorción de los nutrientes. Suele hincharse el vientre, quedando prominente frente a una extrema delgadez y en mujeres son comunes los abortos espontáneos a repetición.

Es importante que todo alimento industrializado contenga en su etiquetado información acerca de la composición del producto, a fin de que quienes padecen esta enfermedad puedan elegir los alimentos que les resulten inofensivos, ya que el tratamiento consiste únicamente en evitar el consumo de harinas de estos cuatro cereales.

En la mayoría de los países desarrollados, cada día la legislación se adecua más a esta necesidad, haciendo que sea obligatorio colocar esta información en los envases y que se organicen campañas informativas.

Los alimentos que presentan el etiquetado “sin gluten”, no necesariamente son dietéticos y destinados especialmente a quienes padecen la enfermedad celíaca, sino que se puede colocar esta información en cualquier alimento libre de gluten, aunque tenga como destino el público en general.

Estas modificaciones en el etiquetado de los alimentos resultan de vital importancia, dado que aunque el alimento sea libre de gluten, si el dato no figura en el envase, ante la duda, no podrá ser consumido por estas personas. Con un correcto etiquetado aumentará notablemente la oferta de productos a los que podrán acceder, lo que implicará un gran ahorro de dinero, teniendo en cuenta que los alimentos dietéticos especiales para celíacos son hasta tres veces más caros que los alimentos de consumo general.

Esta reglamentación, en el marco de la Unión Europea, ha sido activamente impulsada por España, en su preocupación por las 450.000 personas que padecen la enfermedad en territorio español y teniendo en cuenta que sólo el 10% está diagnosticado.

La lectura de las etiquetas no sólo es importante en caso de que padezcamos alguna enfermedad. Todos debemos leer atentamente qué estamos consumiendo, para conservar nuestra salud intacta. Es costumbre muy difundida controlar la cantidad de grasas presentes en un alimento, sobre todo si de grasas trans se trata,  o la cantidad de calorías que su ingesta aporta, pero rara vez la gente consulta cuál es el nivel de sodio, a menos que ya padezca hipertensión.

Son muchas las enfermedades que podemos contraer por el consumo de alimentos, por eso debemos estar atentos no sólo a la composición, sino al origen del mismo, que provengan de establecimientos conocidos y que contengan todos los certificados pertinentes otorgados por la autoridad de aplicación. Sólo así estaremos seguros de estar ingiriendo alimentos que efectivamente nos alimenten.

 

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