Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

Rosalía de Castro: “Adiós ríos, adiós fontes”

Miércoles, a 21 de Julio de 2010 -- Alfredo -Webmaster-

Rosalía de Castro, la más importante escritora de nuestra cultura, compuso este triste poema pensando en los gallegos que abandonaban su tierra en busca de una vida mejor.

Compuso este poema para los que miraban atrás llorando, despidiéndose de lo más preciado que tenían: su tierra, su entorno, “seu lar”.

El poema está musicado y cantado por Amancio Prada, el más sublime y sensibles de los músicos que cantan en gallego.

Es complicado traducirlo al español: jamás sonará igual si no es cantado en su lengua original.

Alfredo Webmaster

 

Rosalía de Castro: “Adiós ríos, adiós fontes” (Cantares Gallegos, 1863)

 Adiós, ríos; adios, fontes;
adios, regatos pequenos;
adios, vista dos meus ollos:
non sei cando nos veremos.

 
Miña terra, miña terra,
terra donde me eu criei,
hortiña que quero tanto,
figueiriñas que prantei,

 
prados, ríos, arboredas,
pinares que move o vento,
paxariños piadores,
casiña do meu contento,

 
muíño dos castañares,
noites craras de luar,
campaniñas trimbadoras,
da igrexiña do lugar,

 
amoriñas das silveiras
que eu lle daba ó meu amor,
camiñiños antre o millo,
¡adios, para sempre adios!

 
¡Adios groria! ¡Adios contento!
¡Deixo a casa onde nacín,
deixo a aldea que conozo
por un mundo que non vin!

 
Deixo amigos por estraños,
deixo a veiga polo mar,
deixo, en fin, canto ben quero...
¡Quen pudera non deixar!...

 
Mais son probe e, ¡mal pecado!,
a miña terra n'e miña,
que hasta lle dan de prestado
a beira por que camiña,
ó que naceu desdichado.

 
Téñovos, pois, que deixar,
hortiña que tanto amei,
fogueiriña do meu lar,
arboriños que prantei,
fontiña do cabañar.

 
Adios, adios, que me vou,
herbiñas do camposanto,
donde meu pai se enterrou,
herbiñas que biquei tanto,
terriña que nos criou.

 
Adiós, Virxe da Asunción,
branca como un serafín,
lévovos no corazón;
pedídelle a Dios por min,
miña Virxe da Asunción.

 
Xa se oien loxe, moi lonxe,
as campanas do Pomar;
para min, ¡ai!, coitadiño,
nunca máis han de tocar.

 
Xa se oien loxe, máis lonxe
Cada balada é un dolor;
voume solio, sin arrimo...
Miña terra, ¡adios!, ¡adios!

 
¡Adios tamén, queridiña!...
¡Adios por sempre quizais!...
Dígoche este adios chorando
desde a beiriña do mar.

 
Non me olvides, queridiña,

si morro de soidás...
tantas légoas mar adentro...
¡Miña casiña!, ¡meu lar!

 

Comentarios

Enviado por Invitado/invitada (no verificado) en

Bueno, bueno... ¡Buenísimo, Alfredo!

Qué sorpresa encontrarme, por fin, en tu web, a Amancio Prada. Que en la web de un gallego sensible a la buena música y a las buenas voces, como tú, no hubiera hasta ahora, más que una referencia de una de tus colaboradoras -Belén Franco M., también gallega- a este intérprete tan extraordinario, claridad como la de su voz, no he oído nada igual, era inexplicable para mí.

En "Adiós, ríos; adiós, fontes" es uno de los temas en los que más espléndido está. Pero ha puesto música y dado voz a muchos poetas de todas las épocas, también contemporáneos. Y aunque suena divinamente en su lengua materna, el gallego, para fortuna de los castellanohablantes podemos disfrutarle también en castellano con textos de autores castellanos, como éste delicioso, de Agustín García Calvo, que tengo el gusto de transcribir en esta web de espíritu tan libre. Espero que sea una invitación a escucharlo para el que no lo conozca aún. Es además, una profunda experiencia espiritual muy recomendable.

Libre te quiero

Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.

Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.

Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.

Alta te quiero,
como chopo que al cielo
se despereza.
Pero no mía.

Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.

Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.

Enviado por Invitado/invitada (no verificado) en

Que tristeza senti al oir este poema estando tan lejos de mi tierra gallega. Llore de pena y de morriña.
Cuando parti para donde vivo ahora, Argentina, no parti como los emigrantes de antes, yo vine como ejecutivo y bien pagado, pero eso no es menos doloroso que como venian los anteriores gallegos, con una mano delante y otra detras.
Al partir y dejar en mi casa a mi mujer y a mis hijos, el corazon se me partio y a mirar para los campos que rodean mi casa y oir las campanas de la parroquia senti esa pena infinita de los gallegos que salimos de la madre tierra.
Me hiciste llorar pero te lo agradezco igual.
Pancho Montaña (B.A.)

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