Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

Religión y arte

Domingo, a 20 de Febrero de 2011 -- Alfredo -Webmaster-

Cuando contemplo una catedral, una capilla, un convento o una simple caja de ánimas, en mi interior se desatan dos sentimientos contrapuestos: de amor ante lo que contemplo y odio ante lo que sé.

Cuando contemplo una catedral, una capilla, un convento o una simple caja de ánimas admiro su riqueza artística, la grandiosidad de las formas, la complejidad y solidez de su construcción, la atemporalidad de su presencia… pero cuando pienso en cómo fue construida esa belleza, en los sudores y sangres derramadas para levantar piedras sobre piedras, en el expolio económico perpetrado durante siglos y siglos para ensalzar a un dios inmisericorde, en la miserable usurpación de los bienes materiales de los que menos tenían (y tienen), siento un profundo odio hacia las religiones que vivieron y viven de chupar sangre para levantar templos de adoración: ningún ser humano debería adorar a un dios que permite que sus fieles den lo que no tienen para tratar de alcanzar la vida eterna.

Como dijeron Moses Hess y Karl Marx, “La religión hace soportable la infeliz conciencia de servidumbre... Las religiones son el opio del pueblo”.

Todo es nuestro, y no de ningún dios.

Alfredo Webmaster

 

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