Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

Recetas Falsarias: Cantando bajo la alubia

Sábado, a 15 de Octubre de 2011 -- Alfredo -Webmaster-

Tan contento como Gene Kelly te quedas con unas alubias como las de esta receta, que no puede ser más sencilla, más rápida de preparar y más apetitosa.

Un plato de cine pero sin un mamón detrás que se pase la película comiendo estridentemente palomitas en tu oreja.

Ingredientes: 1 bote de alubias (de esos de cristal, que hay de muchas marcas y que no pueden faltar en nuestra impostora despensa), taquitos de jamón y taquitos de chorizo, de los que vienen ya cortados en un envase de plástico y a los que últimamente estoy sacando yo mucho partido (los que he usado son Revilla, el de chorizo, y Navidul el de jamón, pero hay variedad de marcas), 1 cebolla mediana, 3 dientes de ajo, pimentón, aceite de oliva virgen extra y sal.

Preparación: no puede ser más fácil. Se pica la cebolla y se pone a hacer con un chorreón de aceite, acompañada de los tres dientes de ajo un poco aplastados con el puño. Cuando veamos que está doradilla, se añade un puñado de tacos de jamón y otro de los de chorizo (más o menos grande, según lo cerdófilo que seas), se les da una vuelta rápida, se añade una cucharadita generosa de pimentón, se remueve un poco y se le pone sal y un dedo de agua. Poca cosa. Mejor quedarse corto y añadir poco a poco si nos hace falta más. Dejamos hirviendo este caldo durante 5 minutos a fuego suave y ya podemos añadir el contenido del bote de alubias. Si vemos que está corto de agua, le añadimos un poco pero teniendo en cuenta que unas buenas alubias deben estar hiladas y no quedar demasiado caldosas. En otros cinco minutos, a fuego medio y agitando la cazuela por las asas de vez en cuando para que la alubia suelte su harinilla, tendremos el guisote listo. Un plato perfecto para estos días de lluvia que nos están cayendo encima.

Sofisticado apunte culinario: un buen pimentón es imprescindible en una buena cocina para impostores. Es un enemigo natural de la "laticidad" (condición de ser de lata, que diría el filósofo), camuflando la envasada procedencia de los alimentos. Y además, qué historias, que lo que gana un guiso con un buen pimentón es impresionante. Merece la pena una pequeña inversión extra en un pimentón en condiciones. O en una buena amistad que, como ha sido mi caso, te regale un paquete de un kilo de pimentón "El Arcángel" de Aldeanueva del Camino, Cáceres. Dan ganas de comérselo a cucharadas.

 

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