Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

“Las mañanitas”, “Cielito lindo”… y su significado en mi vida

Sábado, a 20 de Noviembre de 2010 -- Alfredo -Webmaster-

Milagros, "Milagriños", y Ana

Tuve la enorme suerte de tener dos madres: mi madre biológica, Carmen, y mi otra madre, Milagros.

Cuando yo nací, el día 28 de septiembre de hace miles de años, hacía poquísimos días que había muerto Farruco, el marido de Milagros.

Farruco, marinero de un barco de pesca de bajura, desapareció bajos las aguas del Atlántico mientras faenaba frente a la Marola, una isla situada entre las rías de Ferrol, Pontedeume, Betanzos y Coruña, una zona famosa por sus corrientes y grandes oleajes. La bravura y dificultad de la zona hizo famosa la frase “"o que pasou a Marola, cruzou a mar toda" (en español: “el que pasó la Marola, cruzó la mar toda”).

Farruco era el único apoyo sentimental que tenía Milagros. No tenían hijos ni hermanos ni otra familia conocida, salvo un sobrino. Bueno, si tenía alguien más: mi familia, para quien trabajaba como cocinera y en las labores de la casa desde hacía muchos años.

Al nacer yo, después de la muerte de Farruco, fue como si apareciera en su vida ese hijo que nunca tuvo, esa personita en la que depositar el amor inmenso que tenía en su corazón, esa bondad infinita que siempre, siempre, atesoró en su interior. Fui el hijo que necesitaba, el necesario soporte para soportar (valga la redundancia) la ausencia de su compañero sentimental.

En su infinita bondad, infinita sin duda, mi nacimiento fue una esperanza y una ilusión que llenó su vida. Y en mi vida, en mí, se volcó en cuerpo y alma, con absoluta dedicación, con todo el tiempo disponible, con todo el (buen) ánimo, con todo el amor que llevaba dentro sin poder entregar. Y trató de hacerme feliz. Y lo consiguió.

Para ella, yo era el niño más guapo del mundo, el niño más listo del mundo, el más rubio del mundo, el más alto del mundo, el más fuerte del mundo, el que mejor cantaba del mundo, el más rápido del mundo… Para ella yo era su mundo, su único mundo.

Recuerdo cómo me despertaba Milagros todas las mañanas de mi infancia y juventud: como entraba con sumo cuidado en mi habitación, como se sentaba al borde de la cama, como me acariciaba mi cara, como me decía “levántate” y como cantaba sus canciones, canciones antiguas, canciones hermosas, canciones siempre tiernas, dulces, suaves… recuerdo como me cantaba, con su magnífica voz, “Cielito lindo” mientras acariciaba el lunar que yo también tengo junto a la boca, o como me felicitaba por mi cumpleaños mientras entonaba “Las mañanitas” y me hacía creer que yo era como el Rey David, o me animaba a levantarme de la cama para ir al colegio con los versos del “Alevántate”, o me hablaba del desayuno que ya me tenía preparado mientras tarareaba “La flor de la canela”, o me apuraba para que no llegara tarde a clase mientras me hacía cantar con ella el “Cucurrucucu paloma… Recuerdo como me cantaba antiguas canciones de una Galicia que ya desapareció, canciones que nunca más volví a oí cantar.

Cuando nació mi hija Ana, Milagros ya era muy mayor: tenía casi 82 años. Era muy mayor y estaba profundamente envejecida por la edad y, sobre todo, por los muchos trabajos y sufrimientos que llevaba acumulados en su cuerpo, en sus huesos. Cuando hablaba de su juventud, de sus primeros años de vida, me contaba sobre lo pobre que había sido su familia, lo mucho que había tenido que trabajar transportando sobre su cabeza sellas* de agua para los ‘señoritos’, como ella llamaba a dueños de la casas para las que había trabajado como sirvienta, en una época de España en la que aún no existía el servicio universal de agua canalizada. Me contaba cómo le gustaba ir a los bailes y cantar en las rondallas, cómo disfrutaba de la compañía de su Farruco… cómo era feliz en esos momentos, y lo poco duraban.

Cuando Ana nació, Milagros fue feliz: la cogía en el colo (expresión gallega que significa “coger en sus brazos”), le daba infinitos besos y le cantaba canciones, las mismas que me había cantado a mi, pero ahora rotas por la edad; la achuchaba entre débiles brazos y la miraba con ojos tiernos y puros, como sólo ella tenía… y la miraba y la miraba y la miraba y la volvía a mirar con los mismos ojos que antes, muchos años antes, me habían mirado a mi.

De esas épocas sigo guardando en mi corazón las músicas que mamé en mi infancia, en mi juventud, en mi madurez… las mismas que también mamó Ana en los pocos meses que convivió con ella.

Aún ahora, después de tanto tiempo y tantas vicisitudes, cuando escucho “Las mañanitas” o “Cielito lindo” pienso en ella, en Milagros, en mí Milagriños… y me vienen a los ojos las lágrimas de la añoranza y tristeza que me produce el recuerdo de lo mucho que me amó y lo poco que supe apreciar, en aquella época, el cariño que tan desinteresadamente me entregó.

De esa etapa de mi vida, en su recuerdo, os propongo escuchéis en la Gramola a Pedro Infante. Sé que son canciones que todos conocéis, pero aún así vale la pena que las rememoremos… así sea como recuerdo hacia Milagros.

Alfredo Webmaster

Nota *- Sella: en Galicia, vasija de madera de forma cóncava, normalmente de castaño o teka, con tapa, aros y asas de bronce, que se usaba antiguamente para el transporte del agua; tenía la facultad de mantenerla muy fresca y cristalina.

 

 

 

Pedro Infante: “Cielito lindo

 

Pedro Infante: “Las mañanitas

 

Pedro Infante: “Mañanitas tapatías

 

Pedro Infante: “Golondrina de ojos negros

 

Pedro Infante: “Serenata sin luna

 

Pedro Infante: “Alevántate

 

Pedro Infante: “En tu día

 

Pedro Infante: “Serenata de amor

 

Pedro Infante: “Serenata tapatía

 

Pedro Infante: “Amorcito de mi vida

 

Pedro Infante: “Las otras mañanitas

 

Pedro Infante: “Las golondrinas

 


 

¿Cómo funciona la Gramola?

El módulo de la Gramola está situado arriba, en la parte de la derecha de la página. En ese módulo tengo incluidas las canciones de los grupos musicales que deseo que conozcáis.

Podéis escuchar la música más cómodamente con las instrucciones que os doy a continuación:

- Lo primero, pulsad el botón extensible que está a la derecha en la parte alta de la Gramola, en el espacio en donde figuran los nombres de los grupos musicales.

- Al pulsar el botón aparecerá una lista de grupos: Arias de ópera, Arias sacras, Cowboys Junkies, Eva Cassidy, Flamenco y jazz, Fabrizio de André… hasta llegar al final, a Villancicos y danzas criollas.

- Situad el ratón encima del cantante o grupo que deseáis oír; a continuación pulsad encima del nombre elegido.

- Una vez que esté pulsado el nombre, el navegador se actualizará automáticamente y la Gramola se posicionará en el cantante o grupo que habéis elegido.

- Y ahora viene lo más importante: pulsad en donde dice “Popup player”. Al hacerlo, se abrirá una pequeña ventana de navegador que os permitirá escuchar la música y al mismo tiempo seguir leyendo el blog de forma independiente.

- Obviamente, yendo de grupo en grupo podréis escuchar toda la música que seleccioné.

 

Comentarios

Enviado por Anagalena en

Mirando la cara de Milagros y leyendo tu escrito me hiciste llorar como una magdalena........... tambien a mi me cantaban canciones de pqueña pero no tuve la suerte de tener dos madres como tuviste tu.
Cuando escribes cosas asi es cuando mas me recuerdas al Alfredo de la otra etapa del blog, cuando eras mas romantico y sensible y dulce y cariñoso y escribias aquellos relatos tan bonitos que aun recuerdo con ternura.
SAbes que no soy creyente pero creo que Milagros al morir tuve que ser feliz de verte a ti y a tu hija y veros sanos.
Anagalena

Enviado por Invitado/invitada (no verificado) en

yo tambien me puse a llorar q tierno eres y q dulce envidio a la mujer q te tenga para si
escribeme zamboyyo1983@hotmail.com
Charo

Enviado por Invitado/invitada (no verificado) en

oye te escribi a tu direcion pero me vino devuelto el correo y queria hablar contigo sobre tus opiniones.
Chus

Enviado por Invitado/invitada (no verificado) en

Que bueno que la dirección estuvo mal,nada bueno has de querer decir.

Enviado por Anagalena en

¡¿Por que eres tan mal pensada?! ¿Y si se quieren comuncar? Que cosa tan fea eso que dijiste.
Anagalena

Enviado por Invitado/invitada (no verificado) en

Todos los años.. en cada cumpleaños, mi padre nos regala Las Mañanitas, interpretadas por NAT KING COLE (1919-1965), el primer cantante norteamericano en grabar boleros y música tradicional latinoamericana en idioma español. Al igual que PEDRO INFANTE, poseía una voz aterciopelada y versátil que le permitía ensayarse en géneros tan disímiles como el jazz, el blues, el tango, la ranchera y el chachachá, y salir siempre airoso.

Con tan bellos versos.. me hicistes emocionar.. y tenlo por seguro... Milagros esta siempre con ustedes.. es un Angel que caminara siempre a tu lado...

con cariño: Yoshi...

Enviado por Invitado/invitada (no verificado) en

Interesante redacción de tus recuerdos…la parte que me gustó fue la fecha de tú nacimiento que naciste el “28 de septiembre de miles de años” jajaja ósea eres una reliquia de hombre… Como siempre tú romántico, irónico, y te burlas de ti mismo…
Es interesante recordar el pasado, hace bien en ocasiones, hace bien que recordemos quienes han sido importantes en la vida de uno… y hasta hacerles un homenaje… las personas llegan a nuestras vidas y luego se van y cada una deja una enseñanza de vida… Y cuando recuerdes a Doña Milagros no llores Alfredo, no creo que le agrade verte triste… La vida es hermosa hasta con su color gris en ocasiones…

Susan

Enviado por Basilisastelaren en

Alfredo, la verdad es que no sé que decirte, en realidad me has roto todos los esquemas...
Simplemente te daré mi enhorabuena por este homenaje que le has hecho tanto a Farruco como a tu segunda madre (Milagriños...).
Dicen que es muy importante tener muchos recuerdos felices de nuestra niñez, me alegro por tí, porque nunca serás una persona fría y aunque en el camino de la vida te hayas encontrado amarguras, sinsabores, pesares, etc., creo que más o menos has salido de todo con la cabeza alta, a pesar de todo y siempre conservarás ese trocito de niño que todos de una manera u otra llevamos dentro.
Si te digo la verdad me ha emocionado este escrito, porque en él..., creo que dejas ver un mucho de ese corazón enorme que posees..., sensibilidad, cariño, dulzura, etc., aunque habitualmente quieras esconderlo y dejarlo cerrado solo para tí.....
Me alegra que Milagriños haya tenído tiempo para conocer a tu hija Ana y aunque ella se fuera pienso que se iría felíz.....
Espero que tú, a tu hija, le hayas sabido inculcar tanto amor y cariño como Milagriños te dió a tí....., no lo dudo, porque has tenído una buena maestra......
Alfredo, a lo largo de nuestra vida...., podemos encontrar a muchas personas..., unas nos pueden ser indiferentes, otras ni las recordamos pero a muchas las recordaremos siempre por lo que significan y significaron en su momento.
Escucharé esas hermosas canciones que ya conozco.
Meu agarimo xunto con un bico, esperando que durmas e soñes cousas moi lindas.

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