Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

La relación entre el culo y las témporas

Sábado, a 22 de Enero de 2011 -- Alfredo -Webmaster-

Amigo, Sergio Darío,

Aprovechándome de tu capacidad para escribir (muy bien), vuelvo a publicar directamente en la primera página del blog uno de tus comentarios, el incluido en el post Oliviero Toscani: la polémica de este año.

Desde la primera frase dejas muy clara tu opinión. Dices: “¿Qué coño pintan estos pubis tan bonitos en un calendario de curtidores de pieles…?” Sólo haría una pequeña modificación en el texto de esa primera línea, sustituyendo “pubis” por “ídem”, para dejar así más claro el sentido de tu escrito.  Lo demás, perfecto.

Como siempre, gracias por estar por ahí, agazapado pero bien presente cuando es necesario. Y seguro que también a ti te llegará la prejubilación anticipada, sólo necesitas leer El País o Público para saber de qué van los tiros o a dónde nos llevarán esos tiros (en concreto, a quiénes eliminarán: a las centenarias cajas de ahorros).

Un abrazo,

Alfredo Webmaster


¿Qué coño pintan estos pubis tan bonitos en un calendario de curtidores de pieles…? ¿Hacen bufandas de pelo púbico? ¿Se vuelven a llevar las confecciones de piel humana tan valorada por los nazis?…

¿Qué tienen que ver estas fotos con los productos que comercializa la empresa que paga el calendario? Según explica el representante del Consorcio Italiano de Encurtidores de Pieles, pretenden “demostrar a todo el mundo que nuestra publicidad es real, natural y artesanal, como nuestros productos, fabricados en Italia y no en China como la mayoría”. ¿Productos de fabricación artesanal…? ¿Los pubis? Esta es la relación entre el culo y las témporas.

Parece ser que los pubis chinos no tienen la calidad ni el acabado de los italianos, pero hay tanta producción que salen mucho más baratos y claro... ¡hay que potenciar lo patrio con cualquier argumento! No es tarea fácil, porque a los latinos siempre nos han tirado mucho la piel exótica, de la nórdica (la sueca era mítica) a la oriental, pasando por todo el producto latinoamericano; nuestro favorito sin duda.

Comprendería que este calendario anunciara una clínica de cirugía estética, un prostíbulo, una campaña contra la ablación, una peluquería “íntima”, condones, ropa interior desechable, una campaña salud preventiva del Instituto de la Mujer, incluso la National Geographic… pero ¿bolsos y abrigos…? ¿Por qué? ¿Porque son de piel...? ¿No valía la piel de la cara o de las manos? ¿Es menos real, natural y artesanal que la del pubis?... Vaya argumento de mierda.

Un coño =  un escándalo, y desde hace cincuenta años = más ventas.

Para mi, que como heterosexual normalito me encanta el sexo femenino (aunque opino que el coño es lo más feo que tiene una mujer guapa) lo que me revienta, como tío con un par de cojones, es que me sigan tratando como al perro de Pulov para que compre productos con la campanita del teta-culo-compramé de siempre. No me da la gana perderme en disquisiciones sobre estética, higiene, feminismo, moralidad…

Pero ojo: la publicidad es un producto de encargo. Oliviero Toscani es un contratado.

A mi padre, cuarenta años de Director de Arte en empresas de publicidad y freelance, en su primer trabajo el director le aconsejó: “si tu cliente quiere un cura corriendo para vender tomates… píntale un cura corriendo”. A él nunca le ha gustado esta forma de hacer publicidad y siempre que pudo lo evitó, buscando otras alternativas. Para algunos, publicidad efectista NO es sinónimo de buena publicidad.

Es evidente que lo que EL CLIENTE quiere no es dar a conocer su producto (no vende pubis), sino llamar la atención sobre su producto.

El reto que el creativo acepta, jugándose su reputación (más bien su “caché”) de publicista de primera, es la de diferenciar el reclamo (no el producto) de su cliente/anunciante de otros miles de anuncios que pugnan por captar nuestra atención.

El mecanismo utilizado es más viejo que mear de pie, y utilizo un símil escatológico apropósito. En lugar de mujeres que lo enseñan o insinúan todo menos el pubis, como es habitual, nos enseña primeros planos de pubis sin señora… el mensaje es el mismo: “mira hacia aquí y recuérdame”. El “mérito”, por llamarlo de alguna manera, lo tiene el anunciante, que ha aceptado pagar (y supongo que mucho) por una obviedad que convierte el escándalo en el único activo de la campaña. Toscani además se repite. Ya con Bennetton recurría al morbo sin contemplaciones para diferenciar “su” reclamo, no el producto del cliente. ¿Qué tenía que ver la ropa de su anunciante con los desahuciados de sus fotos o con los actores disfrazados de monjas y sacerdotes besándose…?

No creo que nadie relacione hoy día a Benneton con la lucha anti-sida ni con una campaña pro abolición del voto de castidad. Yo creo que nadie va a relacionar a Consorcio Italiano de Curtidores de Piel con el sexo de las ciudadanas italianas, pero Oliviero Toscani se ha adornado con otra medalla al escándalo y ha cobrado por ello. Aquí se ve que Toscani es un profesional publicista y los del Consorcio Della Pelle… unos señores que trabajan en cueros.

Y ahora, Alfredo, ¿a qué están esperando tus paisanos? ¿Para cuando un calendario promocional de esos suculentos mejillones, almejas y percebes gallegos, tan jugosos, tan carnosos, tan autóctonos…? ¿Y de los quesos de tetilla…? ¡Guárdame un ejemplar!

Sergio Darío

 

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