Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

"La nana de las cebollas", de Miguel Hernández

Lunes, a 23 de Noviembre de 2009 -- Alfredo -Webmaster-

Miguel Hernández leyendo poemas a los soldados republicanos

Miguel Hernández y Josefina, su esposa

 

De las canciones de mi juventud, la que más me entristecía, más me conmovía y al mismo tiempo, más me encolerizaba, era “La nana de las cebollas”, un poema de Miguel Hernández musicado por Alberto Cortez y Joan Manuel Serrat.

Cuando en el año 1939 al terminar la guerra de la traición, guerra en la que una parte de mis conciudadanos, los sediciosos, luchó y venció a la otra parte del país, a los que fueron leales al gobierno legalmente constituido de la República Española, los vencidos tuvieron que tomar una decisión trascendental: o huir fuera de España, como exilados, o quedarse en mí país y sufrir un largísimo período de vejaciones, humillaciones, abusos, robos y escarnios, cuando no la muerte, a manos de los fascistas seguidores del dictador Francisco Franco.

Entre esos que no huyeron estaba Miguel Hernández.

Su historia es el reflejo del mayor de los milagros del ser humano: el afán por superar las limitaciones de conocimiento.

Criado como cabrero, vivió como cabrero, pero tuvo la valentía de compaginar su batalla diaria para ganarse el pan, con otra lucha también sin cuartel: aprender, leer, estudiar. Gracias a esa enorme fuerza de voluntad, casi pudo terminar estudios de derecho y literatura.

Por ser como fue y luchar como luchó, siendo como era un simple cabrero, a Miguel Hernández se le conoció y conoce como “El poeta del pueblo”.

Desde el inicio de la guerra civil tomó partido por la República, luchando en los frentes de Teruel, Andalucía y Extremadura. En plena guerra, marzo de 1937, aprovechando unos días libres, se dirigió a Orihuela en donde residía Josefina Manresa, para casarse.

En diciembre de 1937 nació su primer hijo, Manuel Ramón, que muere a los pocos meses. En enero de 1939 nació el segundo, Manuel Miguel, para el que escribió esta nana maravillosa de la que hoy escribo.

Una vez terminada la guerra, a mediados del 39, Miguel Hernández es cogido preso y conducido por dos veces a prisión. En la primera ocasión consigue salir libre gracias a la ayuda de un buen amigo suyo, Pablo Neruda.

La segunda vez que lo cogen preso ya no se libra de la que sería su última morada: las celdas de las prisiones de Conde de Toreno (Madrid), Palencia, Ocaña (Toledo) y Alicante, donde muere de bronquitis, tifus y tuberculosis.

Los presos españoles, como Miguel Hernández, o mi padre durante un tiempo, sufrían una doble condena, a cual más dolorosa: la falta de libertad y el dolor de ver a las familias en la miseria.

Un día, estando en prisión, Miguel recibió una carta de su esposa Josefina, en donde le contaba el lamentable estamos en el que se encontraban ella y el hijo de ambos, al que sólo podía alimentar con pan y cebollas.

Él, encarcelado, sin juicio ni sentencia, en un estado físico lamentable, le envió a su mujer unas breves letras y a su hijo este poema maravilloso, la nana más hermosa y al mismo tiempo más terrible de la literatura universal:

Mi querida Josefina:

Estos días me los he pasado cavilando sobre tu situación, cada día más difícil. El olor de la cebolla que comes me llega hasta aquí y mi niño se sentirá indignado de mamar y sacar zumo de cebolla en vez de leche. Para que lo consueles, te mando estas coplillas que he hecho, ya que para mí no hay otro quehacer que escribiros a vosotros o desesperarme.

 

    Nana de las cebollas

 

    La cebolla es escarcha

    cerrada y pobre.

    Escarcha de tus días

    y de mis noches.

    Hambre y cebolla,

    hielo negro y escarcha

    grande y redonda.

    .

    En la cuna del hambre

    mi niño estaba.

    Con sangre de cebolla

    se amamantaba.

    Pero tu sangre,

    escarchada de azúcar,

    cebolla y hambre.

    .

    Una mujer morena

    resuelta en luna

    se derrama hilo a hilo

    sobre la cuna.

    Ríete, niño,

    que te traigo la luna

    cuando es preciso.

    .

    Alondra de mi casa,

    ríete mucho.

    Es tu risa en tus ojos

    la luz del mundo.

    Ríete tanto

    que mi alma al oírte

    bata el espacio.

    .

    Tu risa me hace libre,

    me pone alas.

    Soledades me quita,

    cárcel me arranca.

    Boca que vuela,

    corazón que en tus labios

    relampaguea.

    .

    Es tu risa la espada

    más victoriosa,

    vencedor de las flores

    y las alondras

    Rival del sol.

    Porvenir de mis huesos

    y de mi amor.

    .

    La carne aleteante,

    súbito el párpado,

    el vivir como nunca

    coloreado.

    ¡Cuánto jilguero

    se remonta, aletea,

    desde tu cuerpo!

    .

    Desperté de ser niño:

    nunca despiertes.

    Triste llevo la boca:

    ríete siempre.

    Siempre en la cuna,

    defendiendo la risa

    pluma por pluma.

    .

    Ser de vuelo tan alto,

    tan extendido,

    que tu carne es el cielo

    recién nacido.

    ¡Si yo pudiera

    remontarme al origen

    de tu carrera!

    .

    Al octavo mes ríes

    con cinco azahares.

    Con cinco diminutas

    ferocidades.

    Con cinco dientes

    como cinco jazmines

    adolescentes.

    .

    Frontera de los besos

    serán mañana,

    cuando en la dentadura

    sientas un arma.

    Sientas un fuego

    correr dientes abajo

    buscando el centro.

    .

    Vuela niño en la doble

    luna del pecho:

    él, triste de cebolla,

    tú, satisfecho.

    No te derrumbes.

    No sepas lo que pasa ni

    lo que ocurre.

 

Pablo Neruda dijo de este maravilloso ser humano, que también era poeta: “Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!

Joan Manuel Serrat, el más grande cantautor en lengua española, dedico muchas de sus canciones a este insigne poeta y luchador, al que admira (y admiramos), pero al que aun deberíamos admirar más.

Alfredo Webmaster

 

 

Comentarios

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Hola Alfredo hace mucho que no contactamos, hoy me ha impactado esta nana y me he decidido hacer un comentario.
Precioso tema..... me ha calado.....casi me saltan las lagrimas, ademas Serrat cantando con ese sentimiento que le caracteriza....fenomenal.
Besito.
Loly...

Enviado por Anagalena en

Cuando era joven y estudiaba en Santiago y Madrid escuchaba los discos de Joan Manuel Serrat con devocion y amor, y la nana de las cebollas me hizo llorar de emocion de una vez.
¡¡¡¡¡¡¡Que quiero Serrat!!!!!
Anagalena

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Soy Alejandro, El virus de la poesía me lo inoculó un profesor de Literatura cuando yo tenía sólo 14 años y me ayudó a entender los poemas de El rayo que no cesa, desde entonces no he podido dejar de recurrir a la poesía de Miguel Hernández y, por supuesto, cuando por primera vez escuché estos preciosos poemas en la magnífica voz de Serrat, desde entonces son para mí inseparables.
Ojalá el horror que vivió Miguel nunca vuelva a llegar a nuestro país ni a ningún país del mundo. Ojalá los sentimientos nos ayuden a mejorar. Para que así sea, escuchemos a Serrat cantnado los poemas del oriolano y sintamos el verdadero amor que Miguel sintió por sus iguales.

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Hola yo soy catalana y como tal me siento muy unida a la música de Joan Manuel Serrat, a veces pienso que sin su música mi vida no seria lo mismo, en momentos tristes escuchar de la mano de Joan Manuel Serrat los poemas de Miguel Hernández, me hace pensar, que nunca deberíamos olvidar el pasado para que ésto nos sirva para crear una sociedad llena de valores y referentes. La nana de las cebollas, me conmueve de forma impresionante y solo de pensar que el no podia hacer nada para cambiar la situación de su família, ya que solamente estaba en sus manos atadas a la libertat, escribirles o desesperarse.

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Mi nombre es Raquel, tan solo dar las gracias por haberme hecho sentir un rato, no solo por el poema , sino por los recuerdos sentada junto a mi padre, los dos en casa y el leyendome esta nana...gracias

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Hace más de 30 años que descubría la poesia de Miguel Hernandez de la mano de Joan Manuel Serrat. Hoy tengo 45, y desde entonces ámbos forman parte de mi vida, no sé si podría vivir sin leer los poemas de M.Hernandez ó sin escuchar la música de Serrat, creo que forman un binomio perfecto. Ojalá que así sea por muchos años, por que ahora hace más falta que nunca en esta sociedad nuestra que estamos creando y que no tiene valores ni referentes.

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Hola, soy mexicano y hace muchos años me encontré con Miguel Hernández a través de Alberto Cortez, después vino Serrat y no faltaron los libros, quiero contar que desde hace más de 20 años soy profesor de Taller de Lectura y Redacción en bachillerato y a nivel profesional de Comunicación Oral y Escrita y, en mis cursos hasta el día de hoy, no falta una sesión donde les proporciono a mis alumnos una copia escrita de los poemas musicalizados, de los cuales también escuchamos en el aula; mis estudiantes preguntan y con asombro descubren a través de mi breve relato y de los poemas hechos canciones, la esencia de este importante poeta. Las nanas de la cebolla, entre otros poemas, los conmueven de forma impresionante, y a pesar de los años, un servidor no puede evitar que la voz se quiebre y la vista se nuble.

Gracias por permitir este comentario
José Luis G.

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Hola soy catalana y como tal estoy muy unida a la música de Joan Manuel Serrat, La nana de las cebollas me emociona de tal manera que se me pone un nudo en la garganta. Espero que las poesias de Miguel Hernández, nos sirvan para recordar el horror del pasado y que éste no se vuelva a repetir núnca jamás y que entre todos creemos una sociedad com más valores y referentes.

Muchos besos a todas las personas justas y respetuosas.
rosa

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Mi poema preferido de Miguel Hernández es el soneto que comienza por los versos "Por una senda van los hortelanos". Lo conocí musicado e interpretado por Amancio Prada. Este intérprete convierte su brillante sencillez en un puro encanto.

Por una senda van los hortelanos,
que es la sagrada hora del regreso,
con la sangre injuriada por el peso
de inviernos, primaveras y veranos.

Vienen de los esfuerzos sobrehumanos
y van a la canción, y van al beso,
y van dejando por el aire impreso
un olor de herramientas y de manos.

Por otra senda yo, por otra senda
que no conduce al beso aunque es la hora,
sino que merodea sin destino.

Bajo su frente trágica y tremenda,
un toro solo en la ribera llora
olvidando que es toro y masculino.

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Nuestro centro escolar va a rendir un homenaje a Miguel Hernández en las Jornadas Culturales que organizamos anualmente.Al profesorado que estamos preparando las diferentes actividades nos emociona su vida y su obra;y esperamos poder transmitirle a nuestro alumnado la fuerza de este poeta,así como lograr su respeto y orgullo por lo que representa en cuanto a superación y apego a los suyos:familia,amigos,etc.

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Neruda, no se equivocó.hoy lo leemos a plena luz. hasta los que le negaron todo se suman al carro de las celebraciones.
Las primeras poesías que ley de Miguel hernández conmovieron los hilos del alma. Lloré al leer el hermoso poema Nanas de la cebolla entonces y lloré hoy al escucharlas de nuevo en la voz de Serrat.Conocí la poesía de Miguel Hernandez Gracias a un librero al que se la mandaban, creo que de Mexico, porque en España estaba prohibida.

Enviado por Invitado/invitada (no verificado) en

Serrat y Cortez, Cortez y Serrat. No es lo mismo pero es igual…
No concibo mi vida sin haber conocido a dichos personajes.
Juventud, amores, encuentros, infortunios, vidas de pasión, vidas entregadas, rectitud, nobleza, coherencia, palabras, pensamientos, eternidad.
A mis cincuenta años aun recuerdo como llegó a mi vida Machado: “Todo pasa y todo queda”, que cristal maravilloso para poder comprender el verdadero sentido del amor.
Tenía 17 años cuando Miguel Hernández me regalo “Las Nana de Cebolla”, cosa curiosa Alberto me las trajo, después Serrat lo confirmó y siento fue un regalo para mi, ya que todavía estremece mis sentidos. Al entrar tan solo un poco a la vida de Hernández, logras comprender el compromiso moral de la gente cuando toma decisiones. Que vida tan pequeña, que obra tan grande, nada tan enorme como su conciencia y ser. Nadie mejor para expresar algunas cosas que yo mismo quisiera decir, solo que a mi no se medió ese don maravilloso.
Gracias Miguel por haber pasado por mi vida, gracias Serrat y Alberto por habérmelo presentado.

Samuel D. Alcalá E.
Guadalajara, Jal. Mex.

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