John William Waterhouse: arte y parte

Enviado por alfredo el Sáb, 05/03/2011 - 13:32

The Lady of Shalott” (1888)

Dentro de las ‘bellas artes’ clásicas, arquitectura, escultura, pintura, literatura, danza y música, cada uno de nosotros tiene sus particulares preferencias por las distintas formas de expresar belleza: lo que para mi puede ser hermoso o estético, para otro puede no serlo tanto.

En lo que todos deberíamos estar de acuerdo es en que, básicamente, para que una obra sea una expresión de las ‘bellas artes’, debería venir acompañada de armonía en las formas y en el fondo. Y de trabajo.

De igual manera que no es lo mismo escribir, por ejemplo, este texto, teniendo como música de fondo el “Concierto para clarinete y orquesta en La Mayor” de Mozart, que tener que soportar el ruido ‘doom metalero’ de los Kotiteollisuus o Paradise Lost, tampoco es lo mismo admirar la belleza onírica de un cuadro de John William Waterhouse que los garabatos desnortados del cuadro “trampa” que se expuso en ARCO 2011 (ver enlace).

Aprovechando que cite a John William Waterhouse como referencia, me gustaría hablar de él y de su arte, injustamente olvidado durante años.

Pese a ser de ascendencia británica, John William Waterhouse nació en Roma en el año 1849, en una casa en la que convivían dos artistas de la pintura: sus padres.

Gracias a ellos el arte entró en su vida y fue parte de ella: Nino, diminutivo del nombre Giovannino, como era conocido en su casa, ingresó a los 15 años en la Royal Academy Schools de Londres, una escuela reservada a los hijos de la nobleza que tuvieran una marcada personalidad artística, como era el caso del joven John William.

Sus primeros trabajos, de temáticas clásicas, se exhibieron en la propia Royal Academy Schools, en la Sociedad de Artistas Británicos y en la Dudley Gallery.

Sus obras recorrieron y coquetearon con varios estilos distintos: neoclásico en sus inicios, más adelante prerrafaelita, influido por los impresionistas hacia 1900 y, finalmente, simbolista. La temática de sus cuadros incluía temáticas clásicas de marcada influencia literaria y mitológica.

Su cuadro más conocido, “The Lady of Shalott” (1888), que se puede admirar en la Tate Britain de Londres, presenta como fondo, en un todo, un paisaje inglés con trazos de color apagado, y juncos, en primer plano, ejecutados con sutiles pinceladas demostrativas de su calidad. En toda la obra impera una riqueza de color que ayudan a enfatizar la figura central de Elena, “The Lady of Shalott”, señora que, según la leyenda, había sido encerrada en una torre donde tejía noche y día, mientras un susurro le anunciaba una horrible maldición si miraba en dirección a Camelot (el castillo de los Caballeros de la Tabla Redonda).

La atmósfera que se respira en todo el cuadro está envuelta en una luz cenital que inunda toda la escena y que se aviva en el fondo del paisaje, dado al trabajo un aire medievalista fantástico.

Con esta misma temática, Waterhouse pinto dos obra más: "Lady of Shalott. Looking for Lancelot" (1894), y "I am half sick of shadows, said the Lady of Shalott" (1915).

La riqueza de matices y profusión de detalles que tienen todas las obras de John William Waterhouse, han servido de guías y modelos para la realización de muchísimas películas. Por ejemplo, en la trilogía de “El Señor de los Anillos”, dirigida por Peter Jackson, “Legend”, de Ridley Scout, “The Chronicles of Narnia”, de Andrew Adamson o “Perfume: The Story of a Murderer”, de Tom Tykwer, tal como se puede leer en el excelente trabajo escrito por Alma Obregón Fernández, publicado en Universidad Complutense de Madrid y titulado: “El medievalismo victoriano hoy. Prerrafaelismo y John William Waterhouse en ‘El señor de los anillos”.

La vida John William Waterhouse, como decía al principio, pasó por momentos de gran reconocimiento popular, por largos años de ostracismo y olvido, y últimamente por un reverdecedor reconocimiento y prestigio, siendo en estos momentos uno de los artistas más valorados y demandados en las subastas de arte.

Acompañando mi artículo, incluyo reproducciones de varias de sus obras, que podréis observar con más detalle si entráis en la página de Wikimedia Commons pulsando en el enlace.

Alfredo Webmaster

 

 


Circe ofreciendo una copa a Odiseo (1891)

 


Ulises y las sirenas (1891)

 


Ofelia (1889)

 


Miranda. La tempestad (1916)

 


Ofelia (1910)

 


Diógenes (1882)

 

Juntad capullos de rosa mientras podéis (1909)

 

Las favoritas del Emperador Honorius (1883)

 

Santa Eulalia (1885)

 

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