Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

Eva Cassidy: una voz para descubrir

Lunes, a 27 de Octubre de 2008 -- Alfredo -Webmaster-

 

Eva Cassidy

 
La primera referencia que tuve de la existencia de una cantante con el nombre de Eva Cassidy fue por una crítica muy positiva que leí en El País hace de esto unos 11 o 12 años. Me llamó la atención muchas de las anotaciones de su biografía y, sobre todo, su aparente indiferencia ante el éxito y la popularidad: ni en los momentos más álgidos de su carrera abandonó su profesión de jardinera y una vida tranquila al lado de su más íntimos.

Nacida en el seno de una familia con antepasados irlandeses y alemanes, algo muy típico en la América de después de la II Guerra Mundial, desde pequeña tuvo un talento natural para la música y la pintura. En su familia, la influencia de los músicos folk’s Bob Dylan, Pete Seeger, Buffy Sainte-Marie, Tom Paxtón, Tim Buckley o los Nick Drake y Ted Hawkins, la marcaron.

Empezó a tocar la guitarra a los siete años y a los doce era vocalista de una banda local en Washington DC, Stonehenge; después formó parte del grupo Easy Street, con quienes actuó en varios clubes de la zona, siempre en pequeños escenarios y ante poco público, producto de su timidez y sencillez, algo que le marcó toda su vida.

También colaboró con Wild World, The Honeybees y la banda de techno-pop: Method Actor, en la primera mitad de los años 80.

Su estilo y capacidad le permitió interpretar estilos tan distintos como el jazz, el country, el folk, el soul y muchas piezas de pop. Su excesiva eclecticidad le restó opciones con las casas discográficas, mucho más volcadas en artistas modulares, previsibles y excesivamente centrados en alcanzar el éxito a cualquier precio.

Eva no era así... Eva necesitaba vivir la música para poder transmitirla; para los sentimientos y la sensibilidad no hay que encorsetarse en ningún estilo o tendencia modal.

En 1986 Cassidy conoció a Chris Biondo, un ingeniero de sonido metido a productor musical que, al saber de sus dotes musicales y portentosa voz, la animó a grabar en un estudio sus versiones de clásicos de la música, manteniendo la fidelidad de Eva a su estilo propio.

En 1990 Biondo, también bajista además de ingeniero y productos, formó junto con Eva una banda estable con la que recorrieron todos los clubes y garitos musicales de Wshington DC. Su nombre adquiriendo cierta popularidad en la zona,

Dos años más tarde, y por medio de un amigo común, Biondo consiguió hacer llegar una maqueta hasta Chuck Brown, un renombrado músico funk y soul, famoso por su guitarra y poderosa voz. Le pasó una grabación doméstica con canciones de Eva y algunos arreglos de otros artistas.

Brown se quedó impresionado por la capacidad de transmitir y la comparó con Ella Fitzgerald.

A los pocos meses Chuck Brown y Eva Cassidy grabaron un disco, "The Other side", que contenía versiones de temas clásicos como "Fever", muy conocido en la voz de Peggy Lee y Billie Holiday. El trabajo fue editado por Liaison Records y gozó de excepcionales críticas pero escasa repercusión en ventas: fue una joya sólo para entendidos.

Varias compañías discográficas ofrecieron a Eva Cassidy ofertas de discográficas para convertirse en cantante solista. Rechazó todas las opciones porque le pedían que adaptara su estilo personal a un sonido más pop, más “moderno”, más vendible.

Después de esta corta experiencia con el “stablisment” musical, Eva volvió a lo de siempre, a tocar con su banda de toda la vida en los locales de siempre; además, para marcar sus diferencias con el resto de los artistas vendidos a las multinacionales, continuó viviendo en la misma granja de toda la vida, en las afueras de Washington.

En enero de 1996 salió a la venta: "Live at Blues Alley", un álbum en directo con las mejores canciones que Cassidy solía interpretar en sus actuaciones.

Nuevamente, los críticos y los medios especializados la consideraron la mejor voz de América. The Washington Post publicó que ella "podía cantar cualquier canción y conseguir que fuera la única música que importara". Pese a ello, Cassidy no estaba satisfecha con su voz y buscaba permanentemente la excelencia.

Poco después de la publicación de este CD, Eva, Biondo y el resto del grupo de toda la vida grabaron nuevas versiones para editar un disco de estudio.

En junio de 1996, durante la promoción de “Live at Blues Alley”, Eva comenzó a sentir dolor en la cadera. Días después fue diagnosticada de cáncer de piel en fase avanzada.

Pese a que tuvo que sufrir un proceso de quimioterapia muy doloroso y constante, que le producían terribles dolores, siguió manteniendo sus compromisos musicales actuando en los clubes de la zona.

Su cuerpo, muy deteriorado y con marcadas secuelas de los tratamientos, no aguantó más y falleció el 2 de noviembre a la edad de 33 años.

Su última actuación tuvo lugar en septiembre frente a un grupo de amigos para quienes interpretó "What a Wonderful world", la canción que hizo famosa Louis Armstrong.

Un dato curioso de esta enorme artista de majestuosa voz es que su fama fue mayor fuera de Yanquilandia que dentro; su activa participación en actos políticamente “incorrectos” para ese país tan políticamente conservador y puritano, la hicieron acreedora del odio y desprecio del sector más reaccionario y visceral del Partido Republicano y sus “neocon boys”.

Después de su muerte ser publicaron cuatro recopilatorios: Time after time (2000), Imagine (2002), American tune (2003) y Wonderful world (2004). Todos llegaron a ser números 1 en el Reino Unido, sumando ventas por encima de los cuatro millones de copias.

Eva Cassidy es una de las artistas que han tenido una carrera póstuma más importante. Su voz es desgarradora y cálida al mismo tiempo, con un timbre muy suave si es necesario pero profundamente descarnado cuando el texto lo necesita. Su forma de interpretar hace que sintamos su sensibilidad directamente en el alma.

Eva vivió poco tiempo y sus discos originales se pueden contar con los dedos de una mano. Aún así su calidad humana y profesional la han llevado a ser considerada una artista de culto.

Qué le voy a hacer: es difícil escribir esto sin emocionarse mucho, sin sentir que los vellos se erizan y el corazón se acelera... mientras escribo para vosotros estoy solo en mi casa y Eva me está cantando a través de un disco.

Os doy las gracias a todos los que me leéis, os agradezco la oportunidad que tengo para “presentaros” a mi Eva, a la Eva que me hace palpitar.

Mañana, con más tiempo, incluiré en la Gramola algunas de sus mejores canciones.

 

Categorías: 

Añadir nuevo comentario