En un día como el de hoy…

Enviado por alfredo el Lun, 23/05/2011 - 14:16

En un día como el de hoy, de debacle de la izquierda política y victoria sin paliativos de un partido reaccionario, no me queda más remedio que tirar de la sátira e ironía de Javier Krahe, y su “¡Ay, democracia!”, para darle un puntito de alegría a la hecatombe.

Puedo entender que con el voto se quiera castigar al partido de un gobierno que fue incapaz de tomar decisiones a tiempo (no haber suprimido la Ley de Liberalización del Suelo, ya en el año 2004), que no supo atajar la crisis con medidas realmente efectivas (y novedosas: ver caso islandés), que incumplió algunas de sus promesas electorales o que realizó reformas fiscales y sociales que sólo han beneficiado a los más ricos, pero soy incapaz de entender que, para castigar al PSOE, se pueda votar al partido político (PP) que fue el culpable de haber aprobado la ley más perjudicial, dañina, injusta y miserable de la historia de España (la Ley del Suelo de 1998) y que tiene como programa político el mismo ultraliberalismo de desregulación de la economía y privatización de lo público que generó la catástrofe financiera en la que aún está metido medio Mundo. No lo puedo entender.

No puedo entender que el partido político del caso Gürtel, el partido de los trajes y los pelotazos urbanísticos, sea el partido al que han votado la mayoría de los españoles. No lo puedo entender.

Me cuesta mucho trabajo aceptar que vivo en el mismo país en el que viven ciudadanos y ciudadanas que votan a personajes de la calaña de un Álvarez Cascos, un Camps, un Mata o alguno de los palanganeros de Esperanza Aguirre. No lo puedo entender.

Me parece inconcebible que un trabajador de la construcción, un marinero, un electricista, un parado o una viuda puedan dar su voto a un partido de derechas, a un partido ultraliberal. No lo puedo entender.

Me resulta inaudito que un trabajador, un asalariado, un pequeño empresario o un autónomo voten al mismo partido político y el mismo ideario político ultraliberal que votan los Botín, los Abelló, los Cortina o las Koplowitz.

Es el mundo al revés: el asalariado apoyando (y votando) al partido político de su patrón.

Aún estando como estoy impactado por los resultados de las elecciones de ayer, mantengo un atisbo de esperanza:

- Donde yo vivo, el BNG seguirá en la dirección de los dos ayuntamientos (Pontevedra y Poio); además, incrementando el número de votos y concejales. Por tanto, el BNG seguirá aplicando una política municipal extremadamente beneficiosa para los ciudadanos de a pie.

- Estoy seguro que en los próximos cuatro años seguiremos viendo políticas municipales brillantes en el eje formado por Pontevedra-Poio-Vilaboa-Vigo, un referente de urbanismo humanizado y para todos.

- Habiéndose celebrado las elecciones de ayer en el peor momento de caída del PSOE, que le llevó a perder más de 1.800.000 votos, el PP sólo le ‘robó’ 200.000.

Como sabiamente un refrán gallego, “Nunca choveu que non escampara”.

Alfredo Webmaster

 

Javier Krahe - “¡Ay, democracia!”

 

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