Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

El Pueblo del Laberinto

Martes, a 31 de Mayo de 2011 -- Alfredo -Webmaster-

El Pueblo del Laberinto, de Sergio Darío (2010)

 

Somos el pueblo del laberinto

Los espectros del progreso

con su mala conciencia

nos sobrevuelan

Merodean por nuestros parques

y las aceras

Bolsas de plástico, diarios mutilados

trozos de papel y envoltorios plateados

colonizan nuestras riveras

las arboledas y litorales

Nos bombardean

con pasquines y mensajes cifrados

que cualquier tonto entiende

Hacemos como que no los vemos

nos sobra experiencia: somos invisibles

las minorías

si no aspiran a ser chantajistas

son sólo un incordio

 “pienso luego estorbo”

 

Somos los expulsados

del mejor de los mundos posibles

Los viejos censos fueron nuestro refugio

cuando el paraíso se nos lleno de okupas

hicimos un arte del mimetismo

Nuestros hermanos

ostentan poder y detentan noblezas

y en verdad es así, aunque no lo sospechan

Amancebaron nuestras palabras

más hermosas y amadas

Nosotros, por eso, somos gente callada

Pero a los despojados de derechos y tierra

les llegó la llamada de sus minerales

expoliados, engarzados en tótems

de prepotencia y de soberbia hueca

Era cuestión de tiempo

y ya nadie podrá detener la riada

Hay tanto presente secuestrado

que hoy el futuro de generaciones

está embargado

Occidente desde hace décadas

no alumbra ya inocentes

 

Somos los huérfanos de opción y medio

No sacamos carroza en el desfile

de alegorías de ideologías de cartón piedra

ni custodiamos consignas incorruptas

Drag queens del eufemismo

nos muerden los oídos y los ojos

mañana y tarde y noche

pretenden obligarnos a ser libres

las mismas oclocracias que apadrinan tiranos

financian mercenarios

trapichean con metales

a cambio de elevados valores morales

Sentimos como el mundo tirita

bajo la urdimbre deshecha en jirones

de lujo y de podredumbre

exceso y miseria del tejido humano

y la historia grita, a quién quiera oírla

que los hombres libres no acumulan siervos

 

Somos gente curiosa

Nos hacemos preguntas frecuentemente

cada uno de nosotros tiene una cita

indeclinable

con todas las respuestas

Pero no hay prisa, ninguna prisa

Somos gente paciente

En el infierno de la impaciencia

los inocentes arden

los pecadores se glorifican

Flota en el aire un fuerte tufo a dogma

que todo lo impregna

y todo lo emponzoña

Las emisoras promulgan urbi et orbi

bula para las almas mórbidas

que dispensa el esfuerzo

y el compromiso

Los quioscos expenden

los novísimos textos apodícticos

Son como gominolas para el espíritu

 

Se nos calumnia sistemáticamente

Los alquimistas

del pensamiento único

no quieren que ande suelto

el minotauro de la utopía

Han decidido

que el mejor laberinto

es este interminable desierto de sueños

cercado de alambradas de charlatanería

Y para redimir nuestros errores

se inmolan en la pira del pragmatismo

Juran que es pura vocación de servicio

Somos el pueblo del laberinto

nunca avanzamos hacía los espejismos

Intuimos motivos

más crípticos que eso

más profundos y espesos

como el rencor inconfesable

que guardan a los árboles

nuestros políticos alguaciles y alcaldes

 

Y mientras en el circo mediático

de las apariencias

los gendarmes del mundo

con luz y taquígrafos

se cruzan sumarísimas condenas y amenazas

en secretos altares

de los vetustos templos maniqueos

ángeles y demonios

celebran matrimonios de conveniencia

los círculos se cierran

y se sellan los vínculos herméticamente

luego todos estamos

invitados a compartir su mesa

sentados unos pocos

los demás somos plato del menú del banquete

No requiere etiqueta

es ocioso confirmar asistencia.

Pero no nos gusta tentar a la suerte

somos gente prudente

la Ley tiene hoy día demasiadas justicias

 

 

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