El erotismo del Ejército Rojo

Enviado por alfredo el Dom, 26/09/2010 - 15:57

Hacía mucho que no escribía sobre pintura, que no hacía referencia a algún artista de los que me gusta, de los que contar algo de su vida, de su estilo pictórico, de su valía e importancia en las bellas artes. Hoy no puedo, no quiero, dejar de hacerlo. Hu Ming se lo merece.

Después de años de haber conocido la China en blanco y negro de los 70’, y la del verde oliva de los trajes militares, me encantó descubrir que había algo más que aquel sempiterno color que tenía que usar los militares post Revolución Cultural, que había otra forma distinta de ver al ejercito del pueblo, a aquellos millones de hombre y mujeres que tenía como referencia incuestionable el Libro Rojo de Mao.

Con Hu Ming he descubierto la parte más erótica y sensual de las soldados del líder celestial Mao Zedong, una visión de ellas cargada de reminiscencias lésbicas.

Hu Ming nació en el seno de una familia de cirujanos del ejército. Sus padres querían que también fuera médico, pero en ella sólo deseaba pintar, retratar lo que veía. Y lo hacía muy bien.

Durante sus estudios en secundaria, los profesores le encargaron que realizada un retrato de Mao Zedong. A sus padres esta encomienda les produjo una gran preocupación: si lo hacía mal, podría terminar en la cárcel, algo habitual en todas las dictaduras personalistas. Su madre, una mujer inteligente y culta (cultura adquirida al margen de la nimiedad del régimen maoísta) animó a su hija a practicar mucho hasta que estuviera segura de hacerlo bien.

Lo hizo bien. Lo hizo tan bien que se pasó todos los años de su educación secundaria y superior, pintando y pintando cuadros del amado líder en distintas poses y situaciones.

A los 15 años, animada por sus profesores y el propio PCCh (Partido Comunista Chino), entró a forma parte del ejército. Terminados sus estudios fue destinada al hospital de Tian Jin, un inmenso centro con capacidad para 7.000 enfermos.

Empezó trabajando como bibliotecaria y responsable de cine. La mayoría de su tiempo lo consumía en viajes en un camión-cine, en donde estaba instalado un proyector de películas que se exhibían tanto en el propio hospital como en los pueblos de los alrededores. Los filmes eran infumables panfletos loando los logros de la Revolución, a mayor gloria de su líder celestial, el dictador Mao Zedong.

Sus continuas indisciplinas, sus ausencias continuadas del trabajo, su nulo amor por la Revolución y de la obligatoria lectura del Libro Rojo de Mao, lectura que tenían que hacer los chicos entre las 06:30 y las 07:30 horas de la mañana todos los días del año (leerlo le producía tan sopor que terminaba plácidamente dormida), hizo que los comandantes del ejército la castigaran continuadamente.

Además, como bibliotecaria, tenía acceso a libros prohibidos en China. Y los leía, algo penado con cárcel.

Entre esos libros prohibidos, so pena de cárcel, estaba uno con la historia e ilustraciones sobre la vida del gran Michelangelo di Lodovico Buonarroti Simoni Miguel Ángel, el escultor, arquitecto y pintor italiano renacentista más importante de la historia. El libro era un tratado sobre la anatomía humana, con figuras de hombres desnudos. Aquello, para ella, a sus 16 años, fue pura fascinación, puro éxtasis artístico, pura belleza plástica. A pesar de los riesgos que conllevaba vre algo que estaba considerado como material pornográfico, se atrevió a hacer copias de los dibujos y prácticas sobre los modelos de Miguel Ángel. El libro, que hizo desaparecer de la biblioteca, terminó escondido en su habitación debajo de la almohada, en medio de su ropa interior.

Craso error: los soldados tenía por costumbre robar la ropa interior de las mujeres soldados para sus solitarias (y manuales) prácticas nocturnas. En uno de esos robos descubrieron el libro.

Llamada a capítulo por los comandantes del ejército para un juicio público, fue acusada de robo y tenencia de pornografía: “En este libro hay imágenes de hombres sin ropa, ¡desnudos! y tú te has dedicado a copiarlas ¿Cómo pueden gustarte estas cosas?”, le dijeron. Hu Ming estaba tan aterrorizada, tan asustada ante lo que se le podría venir encima, que rompió a llorar y acepto ser acusada de tener problemas mentales. El comandante no informó del incidente, pero ella nunca más volvió a ver a su amado Miguel Ángel (ni su ropa interior).

En el año 1976 fue destinada como enfermera ambulante a varios centros médicos militares. Gracias a su gran valía como retratista, obtuvo muchos premios por sus cuentos animados con pinturas realizadas a mano.

Pronto descubrió que lo suyo no eran ni las vendas ni los apósitos, y menos aún la sangre: en su primera intervención quirúrgica, se desmayó en pleno parto con cesárea.

No todas sus experiencias hospitalarias fueron malas: descubrió que le encantaba aplicar inyecciones en los traseros de las soldados y los soldados chinos, que ser aprendía mucha anatomía en directo, que podría descubrir formas, redondeles, matices, texturas… de hay su preferencia, y especialización, por los traseros en las pinturas.

Mientras ejercía como militar también se dedico al estudio, terminando su carrera como licenciada en Arte por la Universidad de Beijing (Pekín).

Con la finalización de su carrera en Arte, finalizó también su vida militar: harta de rigideces, de horarios medidos y asqueada por lo que pasó en la plaza de Tiananmen en 1989, dejó la carrera militar con el grado de Mayor para dedicarse plenamente al arte, a la pintura… Después de años y años de trabajo entre muertos y enfermos, dejó que su arte plasmara el hermoso atractivo de los cuerpos sanos y voluptuosos, como los que representa actualmente en su pintura feminista: “una nueva mujer para una nueva época”.

La obsesión artística de Hu Ming por las mujeres tiene simbología freudiana, reminiscencias de las muchas veces que tuvo que leer el Libro Rojo de Mao, sobre todo aquel pasaje que dice: “Con el fin de construir una gran sociedad socialista, es de suma importancia movilizar a las grandes masas de mujeres para que se incorporen a las actividades productivas. En la producción, hombres y mujeres deben recibir igual salario por igual trabajo. Sólo en el proceso de la transformación socialista de la sociedad en su conjunto se podrá alcanzar una auténtica igualdad entre ambos sexos”.

Yo, un mero aficionado a esto del arte, me quedo con el grafismo, la sensualidad y el colorido impactante de su pintura. Es Hu Ming.

Alfredo Webmaster

 

 

Embrujadoras... “una nueva mujer para una nueva época”.... imágenes cargadas de sensualidad y erotismo... me encantan!... Adryana *...No todo lo que escribo es una experiencia vivida, en ocasiones es eso, en otras son solo letras, pero por lo general es lo que percibo de los demás... y siempre dejo en cada punto suspensivo un suspiro...*

buenooo.. estas figuritas y esos coloridos dibujos an logrado...abrirme el apetito.. provocando muchas fantasias en mi mente jejejeej me an puesto con deseo de beberme un vinito dulce...jejeej me encantaron estos dibujos,me an dado mucho placer eroticooo jejejej sexualmente hablando jejej ahora solamente me hace falta una cosa ....jejeje el que me ayudar a protagonizar mi pelicula .. jejej llamada la fantasia sexual...como dicen en mi pais rep dom.. me an puesto en lo que yo no estoi jeejeej y entonces y ahoea que hacemos.. que viene next ... sorry pero no quiero ni puedo ni debo dejar de expresarme honestamente lo que me causo esta obra maestra jejeej...de esta chinitaaaa... a jugar con las fantasias de la vida... alfredoooo reconosco que con estas fotos me hiciste "BINGOOO " te ganaste un 10 ...excelente

Muy atractivas las imágenes, lo que me ha llamado la atención es que la mujer que pintan en los cuadros tiene cuerpo latino con rostro asiático…por lo general las asiáticas no son de cuerpo voluptuoso o de caderas anchas y grandes senos, más son de cuerpo delgado, piel amarillenta… Si vemos las pinturas es un conjunto de varias cosas, como: sensualidad, erotismo, fuerza, deseo, vanidad y el tan marcado rojo representativo del comunismo, autoritarismo y brutalidad… Una mujer china completamente diferente a la que he conocido o me han contado, callada, sumisa, conservadora nada sensual. Bien dice el articulo “una nueva mujer para una nueva época”. Me ha gustado es una mezcla de todo. Susan

disculpenme es que mis pensamientos estaban tan distraidos que hasta firma se me olvidoooooo jejejjeej por estar riendome mucho y hciendo fantasias en mis pensamientos jejejej siempre pongo mi nombre sorry ejejeejj yo soy la que comento hace momentos sobre el buen humor que me lograron poner estos dibujos... y conste que no eh cambiado de opinion sobre ...lo que opine jejejj odio ser anonimaaaaaaaaaaaaaaaaaa por que siempre estoi muy conciente de lo que digo y deseo muy honestad jeej att: SHADOWCAT.... ejejjej

Añadir nuevo comentario

¿Eres un humano?

Image CAPTCHA
Introduce los carácteres que se muestran en la imagen.