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Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

El día en el que se privatizó la guerra

Martes, a 17 de Agosto de 2010 -- Alfredo -Webmaster-

Mapa de la distribución de tropas extranjeras en Afganistán

Por Rosa María Artal

El día en el que Bush decidió privatizar la guerra algo trascendental cambió en el mundo. Cierto que, desde siempre, los conflictos de poder, ideológicos o de religión ocultaban un trasfondo económicodemasiada rapiña sólo para convertir infieles-, pero por primera vez se oficializaba el lucro como objetivo. Al menos, para un sector sustancial de quienes participan en las contiendas. Y no es inocuo en un mundo global (para lo que quieren).

Karzai, el presidente que, en todo el mundo, menos manda en su propio país –Afganistán- (a salvo del que ocupa la presidencia del llamado gobierno transicional de Somalia), ha dado una patada a la mesa y concedido 4 meses de plazo para que abandonen Afganistán las “empresas de seguridad” que allí operan. Un eufemismo –uno de tantos- que esconde a auténticos mercenarios de la guerra. ¿Qué han hecho para que un débil presidente adopte tan drástica medida que le enfrenta a EEUU? Son 40.000 efectivos. De 52 empresas diferentes. Y Karzai argumenta que han causado “incidentes trágicos y horrorosos“.

No son individuos contratados, sino auténticas empresas mercenarias. Nacieron al calor de los atentados del 11S, auspiciadas por George W. Bush, que las utilizó en su “lucha contra el terrorismo”. La principal, Blackwater, dispone de una poderosa flota de aviones de guerra y un ingente número de soldados. Cuando Bush, con la ayuda de Blair y Aznar, invadió Irak, la proporción era de 10 soldados profesionales estadounidenses por uno privado. Después, –según datos del periodista norteamericano Jerey Scahill en 2008, corroborados por Naomi Klein- había desplegados 180.000 contratados, frente a 160.000 militares profesionales estadounidenses.

Blackwater ya se ofreció en el universalmente publicitado desastre del Katrina a asegurar el mantenimiento del orden en Nueva Orleáns, sustituyendo a la policía. Planea hacerse cargo de lo que llama “prevención de genocidios” y dirige su atención al control de las fronteras, al punto de levantar una nueva sede de operaciones en la de EEUU con México. También abre sus mercados para solucionar “el problema colombiano” y otros conflictos de sus vecinos del sur.

Por otro lado, Halliburton, la empresa oficiosamente vinculada a Bush y el que fuera su vicepresidente Dick Cheney, obtuvo contratos millonarios y sin licitación, a dedo, para “reconstruir” Irak y, también, andaba edificando cerca de la frontera de México cárceles privadas para inmigrantes ilegales.

Pues bien, desde que recopilé estos datos hace 2 años, ya han surgido 50 empresas más que hacen la guerra privada. Operan en Afganistán. Desgraciado país medieval de infinita riqueza, económica, geopolítica y estratégica, cuya dominación muchos se llevan disputando durante décadas (incluidos los extremistas talibanes patrios). Allí, la esperanza de vida no llega a los 46 años, mueren el 15% de los niños, solo esta alfabetizada la cuarta parte de sus habitantes, y las mujeres –tapiadas en vida- son tratadas como animales. Sin televisores, ni periódicos, muchos de ellos no llegaron a conocer el rostro del fundador de Al Qaeda, aquel por cuya infructuosa búsqueda morían y siguen muriendo desde hace 9 años, como excusa de una sucia mezcla de intereses.

¿Qué harán estas empresas dedicadas a la obtención de beneficios si termina esta guerra y las demás, si son expulsados por sus desmanes? ¿Es descabellado, es demagogo, pensar que se puedan alquilar a otras empresas decididas a obtener ganancias privadas con el uso de las armas por cualquier medio?

 

Comentarios

Enviado por Invitado/invitada (no verificado) en

Y no solo se privatiza la guerra sino que se retrasmite por televisión como un partido de fútbol.

Carmen

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