Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

El coche que quise tener… pero que no tuve.

Miércoles, a 2 de Febrero de 2011 -- Alfredo -Webmaster-

Jaguar E-Type coupé versión 4.2 litros de 265 CV, con la capota puesta

Jaguar E-Type coupé versión 4.2 litros de 265 CV, descapotado

Jaguar E-Type coupé versión 4.2 litros de 265 CV, parte posterior

Jaguar E-Type coupé versión 4.2 litros de 265 CV, interior con el salpicadero

Corría el año 1985. Llevaba un tiempo en Santiago de Compostela como Director de la oficina del banco. Entre nuestros clientes había uno que se dedicaba a la promoción inmobiliaria y construcción de obras públicas al que hacía un año que le había muerto su hijo. Estaba destrozado, sin capacidad para sobreponerse al desastre. No sólo era su único hijo varón, el continuador de sus negocios: su hija tenía un importante retraso físico que la tenía postrada en cama bajo cuidados médicos.

Entre los caprichos (recuerdos) de su hijo estaba un coche que ya nadie volvió a utilizar: un Jaguar E-Type coupé versión 4.2 litros de 265 CV. Lo tenían en el garaje de la familia tapado con una lona, en perfecto estado de limpieza y puesta a punto.

Pese a que tuve moto y coche a los 18 años, nunca sentí atracción por los motores ni jamás compré una revista del automóvil. No tengo ninguna afición por las carreras de F1 o los rallyes. No siento especial placer en la conducción de un vehículo sofisticado o rápido (no suelo pasar de los 120 km/h). No me gustan los Mercedes Benz ni los BMW. Me desagrada el olor de las gasolinas y odio cambiar una rueda pinchada. No tengo ni ‘pajotera’ idea de lo que es “ferodo de la diferencial del carburador del árbol de levas de la rotula del carter de la dirección de la culata del cambio de marchas” (sic). No sé cuantos caballos “CV” (si es que los tiene: yo no los oigo relinchar) tiene el coche que uso a diario, ni sé si es de cuatro válvulas o tiene dos docenas y media. No sé nada de nada. “Rien de rien”, que diría un francés.

¡Pero soy humano y tengo una debilidad oculta! Si, lo adivinaste: mi debilidad es el Jaguar E-Type. Estaba, y aún estoy, enamorado de él.

No puedo evitarlo: sé que es una aberración cuasi parafílica… pero sus gráciles y sensuales formas, su anatomía insinuante y su aire casi alado, pueden más que mi pureza angelical y mi estoico aguante, hasta llevarme a cometer al pecado más nefando.

Para mi suerte (o desgracia), mi cliente me ofreció el Jaguar E-Type de su hijo; y además, casi regalado: quería que se lo sacara del garaje a cambio de sólo 500.000 pesetas (el equivalente a unos 3.000€ de ahora). Un regalo. Un chollo. Pero no puede comprarlo…

Hacía muy poco tiempo que había nacido mi hija Ana y Tere me dijo que de eso nada, ¡nada de nada!, que ese no era coche para un padre primerizo que tenía que llevar la sillita infantil en el asiento posterior (asiento que el Jaguar E-Type no tiene), y que en el maletero no entraba la silla de paseo de la niña ni el capazo.

Y me quedé sin “mi” adorado Jaguar E-Type… me quedé sin mi capricho, sin mi amor platónico con ruedas, sin mi oculto objeto de deseo (cuasi orgásmico). Hasta hoy. Y así sigo…

¿Por qué me acuerdo ahora del Jaguar E-Type? Porque acaba de cumplirse el 50 aniversario de presentación pública en la Salón del Automóvil de Ginebra de 1961.

El E-Type forma parte de la leyenda del automóvil, figurando entre los diseños más aplaudidos y recordados: el propio Enzo Ferrari reconoció que era el coche más bonito del mundo. Es uno de los poquísimos coches que se exhiben en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, y el único que no es yanqui.

Tuvo propietarios tan conocidos como George Best, Brigitte Bardot, Tony Curtis, George Harrison, John Lennon, Mick Jagger, Paul Newman o Steve Mcqueen. Su lanzamiento al mercado fue uno de los hechos más destacados de los años sesenta, junto con la aparición de la minifalda, los Rolling Stones, los Beatles o mis primeros años en el colegio.

Alfredo Webmaster

 

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