Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

Dinero público y capital privado

Jueves, a 10 de Mayo de 2012 -- Alfredo -Webmaster-

Por Sergio Dario, Cantabria (España)

He leído con atención los recientes post que has publicado en esta tu/nuestra página Alfredo, sobre quién gobierna la política económica y, por ende, casi todo lo demás en este nuestro jodido mundo (A. Garzón Espinosa, 04/05/2012), y también esa atrevida, original y probablemente acertada (aunque inviable en un país que no genera recursos) propuesta para solucionar la crisis financiera de A. España (Antonio España, 01/05/2012). Ambas me parecen altamente recomendables: una vez más aciertas en la selección de contenidos.

Hubiera querido colgar algún comentario antes, pero no estoy de humor, seguro que tu lo comprendes... lo siento.

Alberto Garzón acierta de lleno en sus declaraciones: esto es una chapuza tanto en la forma como en el fondo. Es tanto lo que se puede, y se debe, decir que me pongo a escribir a vuela pluma, ni me lo voy a pensar. Iré descubriendo lo que quiero echar fuera según lea lo que vaya escribiendo.

1º) El negocio bancario es así. Consiste en dar licencia a los más ricos para que "creen" dinero de la nada, como queda perfectamente explicado en el enlace a "reserva fraccionaria" del post de Antonio España. Los Bancos no fabrican el dinero que nos venden. Lo compran al por mayor y lo venden más caro, pero mayormente "se lo inventan", y lo van recuperando, junto con sus beneficios en forma de intereses, con las amortizaciones... salvo cuando el dinero NO VUELVE a los Bancos.

2º) Los banqueros ya se cuidan muy mucho de asegurarse de que el dinero va a volver. Les va en ello su Capital y su Beneficio... y el de sus amigos los Accionistas... ¡ojo! con el dinero no se juega. Hace sólo 5 o 6 décadas muy pocos tenían acceso al crédito. Los banqueros se prestaban dinero entre sí, pero no por amistad. No hay "amigos" con el Capital Privado en juego.

3º) La banca semipública ya estaba inventada hace muchos años. La banca semipública prestaba a las clases menos pudientes. Préstamos para fines domésticos y personales, en importes de ‘andar por casa’: que si un coche, que si arreglar la casa, que si un pequeño comercio, que si una vivienda con garantía hipotecaria... menudencias. Muchas menudencias que con el incremento del poder adquisitivo de la clase media acaparó la mitad del mercado financiero español. Mucho, muchísimo negocio.

4º) La banca semipública no tenía "accionistas" privados. Los beneficios obtenidos en su actividad recaían en la sociedad por mandato estatutario, por ley. ¿Y quién gestionaba y dirigía la actividad bancaria?: gestores profesionales contratados para ello ¿Y quién contrataba y auditaba a estos profesionales?: los poderes públicos.

5º) Pero los beneficios empezaron a ser descomunales… y el pastel se hizo irresistible. Y los poderes públicos pasaron a ser gestores, administradores... y auditores de la banca semipública. Juez y Parte. Así los gestores son nombrados por Consejos de Administración compuestos por y entre partidos políticos, centrales sindicales, representantes de ayuntamientos y gobiernos regionales (más políticos y partidos políticos...), y representantes de otros poderes públicos, organismos y colectivos como cámaras de comercio, empleados y usuarios.

6º) La banca semipública gestiona sin rendir cuentas a una junta de accionistas de lo que se viene haciendo con "su dinero" con su capital privado. Los beneficios son públicos, pero las pérdidas también lo son. Los representantes de los Consejos de Administración de la banca semipública NO EXPONEN UN EURO DE SU PATRIMONIO PARTICULAR en su gestión. Si hay beneficio, se cobra un plus, un bonus, ‘un patí y un pamí’, pero si se ha gestionado mal, cada uno lo cuenta a su manera y no pasa nada.

7º) La banca semiública, las defenestradas Cajas de Ahorros, llamemos por su nombre ya, tuvieron su "fortaleza" en el sector hipotecario, mientras que la banca privada era líder indiscutible en el sector empresarial. Pero todo se enredó con la liberalización del suelo (Ley 7/1997, de 14 de abril, de Medidas liberalizadoras en materia de suelo y de Colegios Profesionales y en el año 1998 con la Ley 6/1998, aprobada el 13 de abril de 1998, de Régimen del suelo y valoraciones), con la generalización de las tasaciones comerciales (tibiamente reconvenidas por el órgano rector de las prácticas bancarias, el Banco de España) y el aparentemente interminable flujo financiación proveniente de una fantasmagórica economía mundial. Un océano de dinero que no existía.

8º) El Banco de España hubiera tenido, porque podía y sólo él podía hacerlo, que cortar de raíz ese recurso de trilero de tasar "a la carta" del promotor. Ese autoengaño corto de vista que proporcionaba una velocidad inaudita de acceso al crédito y que encareció el suelo, la construcción, los gremios, el material, las viviendas...

9º) Por contrapartida, los números de la banca se multiplicaron como los ingresos por licencias de obra, Impuestos, etc.,... pero ¿de qué ha servido? En apenas dos años el sistema financiero, las entidades locales y los gobiernos regionales cuelgan el cartel de "en ruina".

10º) Los préstamos hipotecarios a particulares entre los años 2000 y 2007 se dieron peor que en tiempos anteriores, cuando se respetaba la Ley Hipotecaria y se exigía disponer del 20% del valor de la vivienda (tasación técnica) o de su precio de venta. La morosidad a particulares ha subido hasta el 3,00% o el 4,00% desde un 0,75% o 1,50% que se consideraba "normal", pero la morosidad a constructores y promotores supera el 30%, y esas operaciones se concedieron en los más altos comités de riesgo... y ¿quién y a quién se concedieron?

11º) La Ley de Sociedades, de la que NADIE habla, de la que NADIE propone ni de lejos una actualización como la que se nos ha impuesto a los particulares, permite a una persona abrir tantas empresas como le dé la gana. Con un puñado de euros y los contactos necesarios, puedes poner en marcha 100 proyectos... y quebrar los 100 a la vez... Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la CEOE durante un porrón de años quebró más de cincuenta sociedades. Un "pensamiento" suyo: “La mejor empresa pública es la que no existe... más libertad empresa, más mercado, más desregulación y más competencia”... pero cuando se trata de quiebras la limitada la de las personas jurídicas, no para él como propietario. Un chollazo.

12º) Como el beneficio no está limitado (Dios nos libre, ¡anatema!) y no existe un beneficio máximo antónimo del salario mínimo, la empresa se puede descapitalizar tanto como de la gana. Luego las deudas con el Estado, la Seguridad Social, los empleados, proveedores... son de la sociedad anónima o limitada, pero ¡mi capital privado ni tocarlo! El dinero QUE NO VOLVIÓ a las entidades financieras que se lo prestado, SI fue entregado a "alguien"... Si ese dinero aún existe (¡y seguro que existe!), ESTÁ EN PODER DE PARTICULARES, ya sea en bienes inmuebles, bienes muebles o en paraísos fiscales.

13º) De toda la mierda que dejó esas artimañas en los balances de los bancos, de tantos préstamos multimillonarios incobrables para pisos, promociones, inmuebles, obras inacabadas y suelos improductivos, el porcentaje de préstamos a particulares para compra de sus viviendas habituales es tan residual como doloroso. Y desde luego, todas esas macro operaciones multimillonarias no se autorizaron en los despachos de los directores de oficina. Aun así, creo que sería de justicia social imponer la aceptación de la dación de pago, a solicitud del moroso, en todas las operaciones en las que, en su concesión, se haya rebasado los límites de endeudamiento razonables. Incluso, cuando la operación fuera manifiestamente inviable, la pérdida de la propiedad debería conllevar el derecho del titular a habitar el inmueble con ciertas condiciones... Los errores profesionales de la banca que los pague la banca.

14º) Pero volvamos a la “barra libre” de dinero en la que se convirtieron los altos Comités de Riesgo. En esa barra se apoyaron y pidieron su consumición personas muy cercanas a la política. Lo vemos una y otra vez en las noticias. Los grandes quebrados tienen grandes amistades. La trama de intereses, relaciones y contactos entre gestores públicos (Alcaldes y ediles varios, miembros de gobiernos regionales, diputaciones...) y empresarios privados era (y es y será) muy tupida. Y los gestores públicos de las cajas de ahorros estuvieron muy diligentes para atenderles. En las actas de concesión de macro préstamos de las grandes catástrofes financieras, esas que lastran toda la economía española actual, podríamos encontrar representantes, más o menos directos, de toda el espectro político y sindical de nuestro estado… los mismos que ahora se llevan las manos a la cabeza y se tiran de los pelos, o corren muy dignos en defensa de los "intereses públicos".

Conclusiones

Es muy difícil sacar la veta "social", el beneficio público y largoplacista al negocio bancario. A las pruebas de estos años me remito. Las tres décadas de mayor generación de beneficios, también para la banca semipública, ha dado en esto. El Estado, gobierne quien gobierne, debe ser exquisito en su pulcritud moral, porque el dinero, cuando es de todos/de nadie, es la más activa, rápida y eficaz vía de contagio de todos los vicios y miserias humanas. Y el déficit de pulcritud moral es elevadísimo. Sin una gestión de alto nivel ético y profesional la banca semipública no funcionará.

En lo que a actividad económica se refiere, lo privado necesita una regulación aun más urgente y profunda que lo público. La ley protege al empresario, al amparo de una limitadísima legislación, más allá de lo moralmente aceptable y de lo que interesa al bien común. Y hay que tener en cuenta que para la ciudadanía de a pié, crisis significa problemas y zozobra, pero para el capital crisis es "oportunidad"; durante estos años de crisis, el mercado de artículos de lujo ha crecido más que el PIB de ningún país. Estamos en donde "ellos" querían encontrarnos. No hay errores: "el mercado", "el sistema" funciona ASÍ.

Los que ahora toman decisiones escalofriantes para "el bien de todos", y los que las critican, son de la misma familia (incluso en ocasiones los mismos) que han alimentado "el mal de todos" del que pretenden rescatarnos. Además, están por encima de los peligros (reales e inminentes) de los que pretenden salvarnos: ni sus viviendas, ni sus puestos de trabajo, ni sus pensiones, ni su altísimo nivel de vida corren ningún riesgo. Hemos creado una casta aparte... y se la pagamos.

Estamos viviendo el dramático desguace de un Estado que, en manos de sus gestores temporales y ocasionales, vende, se desprende de bienes públicos de valor incalculable, a precios de saldo. Liquidamos y privatizamos la sanidad, la educación, la generación y distribución de energía, de agua potable...

Ahora que aflora la ruina a la que la han llevado sus gestores (públicos), nacionalizamos un banco que era semipúblico hace sólo año y medio, un banco que durante sus trescientos años anteriores fue un floreciente negocio: ¡manda collóns na Habana!

Corolario: si el país, este o cualquier otro, sigue sin producir, nos vamos todos a la mierda.

 

 

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