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Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

Día Mundial contra la Pena de Muerte

Miércoles, a 10 de Octubre de 2007 -- Alfredo -Webmaster-

Los días 10 de octubre se celebra el Día Mundial contra la Pena de Muerte, una efemérides promovido por la Coalición Mundial contra la Pena de Muerte y amparada por la Asamblea General de la ONU.

La Coalición está formada por más de 60 organizaciones de derechos humanos de todo el mundo, incluyendo asociaciones de abogados y letrados, sindicatos y agrupaciones gregarias, organismos y partidos políticos que trabajan para lograr la eliminación de la pena de muerte.

Estos últimos meses la Coalición está recogiendo firmas solicitando la desaparición de las ejecuciones en todo el mundo. El texto pactado que se está firmando por todos los partidarios de la eliminación de una lacra que atenta contra la dignidad humana, dice:

Las personas abajo firmantes, recordando con gratitud a los cinco millones de personas que firmaron la petición Suspensión 2000 presentada por la Comunidad de Sant’Egidio y Amnistía Internacional, renovamos el llamamiento en favor de una suspensión mundial de las ejecuciones y de la erradicación de la pena capital, en la creencia de que la pena de muerte:

  • Viola el derecho a la vida reconocido internacionalmente;
  • Constituye la forma más extrema de castigo cruel, inhumano y degradante;
  • Comporta el peligro constante de incurrir en el error irreversible de ejecutar a una persona inocente;
  • No contribuye a prevenir la delincuencia;
  • Deshumaniza a las sociedades que emplean el homicidio judicial sancionado por el Estado.

Acogemos con satisfacción los grandes avances realizados en la erradicación de la pena de muerte a escala mundial y somos conscientes de que 130 países han abolido ya la pena capital en la ley o en la práctica.

Invitamos a todos los gobiernos a que trabajen en favor de un mundo sin ejecuciones para contribuir al enaltecimiento de la dignidad humana y al desarrollo progresivo de los derechos humanos.

Pedimos a los Estados miembros de la Asamblea General de las Naciones Unidas que voten de forma abrumadora en favor de una suspensión mundial de las ejecuciones.

Desde el 6 de agosto han registrado poco más de 6.000 firmas pese a que la iniciativa denominada "Suspensión 2000" lleva recogidas más de 5 millones de firmas. Pese a que este mes está previsto que la Asamblea General de la ONU proponga una resolución "en favor de la suspensión mundial", las posibilidades de que esta declaración salga adelante es muy escasa debido a la oposición frontal de países como EE.UU. (Estados Unidos de América), China o Rusia.

La situación real en el mundo es bastante inquietante:

En el año 2006 fueron ejecutadas al menos 1.591 personas en 25 países, y al menos 3.861 personas fueron condenadas a muerte en 55 países. Éstas son sólo cifras mínimas; las cifras reales son sin duda más elevadas.

En el año 2004, el 91 por ciento de todas las ejecuciones de las que se tuvo noticia tuvieron lugar en China, Irán, Pakistán, Irak, Sudan y EE.UU.

Basándose en los informes públicos disponibles, Amnistía Internacional calculaba que al menos 1.010 personas fueron ejecutadas en China durante el año, aunque se creía que las cifras reales eran mucho más elevadas. Un miembro de la Asamblea Nacional Popular china afirmó que en aquel país se ejecuta a "cerca de 8.000" personas cada año.

Se llevaron a cabo 177 ejecuciones en Irán, 82 en Pakistán, y al menos 65 cada uno en Irak y Sudan.

EE.UU. ejecutó a 53 personas en 12 estados.

Más de 110 países en cuya legislación todavía se establece la pena capital para al menos algunos delitos disponen de leyes que excluyen específicamente la ejecución de delincuentes menores de edad, o se espera de ellos que la excluyan, ya que son partes en alguno de los tratados anteriormente citados. Sin embargo, en un reducido número de países sigue ejecutándose a menores.

Desde 1990, hay constancia de diez países que han ejecutado a presos que eran menores de 18 años en el momento de cometerse el delito: Afganistán, Arabia Saudita, China, EE.UU., Irán, Nigeria, Pakistán, República Democrática del Congo, Sudan y Yemen.

Desde entonces, China, Pakistán y Yemen han aumentado la edad mínima a 18 años.

Los EE.UU. e Irán han ejecutado cada uno de ellos más menores que los otros siete en su conjunto.

EE.UU. ha ejecutado 19 menores desde 1990 a marzo 2005.

Cuatro menores fueron ejecutado en Irán en 2006 y uno en Pakistán.

Dos menores fueron ejecutado en Irán, uno en Arabia Saudita, uno en Yemen y uno en Afganistán hasta ahora en 2007.

Mientras siga vigente la pena de muerte, el riesgo de ejecutar a inocentes nunca podrá eliminarse por completo.

Desde 1973, 124 presos estadounidenses condenados a la pena capital escaparon a la muerte porque surgieron pruebas que demostraron que eran inocentes de los delitos por los que habían sido condenados. Hubo seis de esos casos en 2004, dos en 2005, uno en 2006 y uno hasta mayo en 2007.

Algunos de esos presos estuvieron a punto de ser ejecutados tras pasar muchos años condenados a muerte. En todos estos casos hay varios factores que se repiten: conducta indebida por parte del ministerio público o la policía, el uso de testimonios, pruebas materiales o confesiones poco fiables, y una asistencia letrada inadecuada. Otros presos estadounidenses han sido ejecutados a pesar de existir serias dudas sobre su culpabilidad.

En enero de 2000, el entonces gobernador del estado de Illinois, George Ryan, decretó una suspensión de las ejecuciones. Tomó la decisión a raíz de producirse en el estado una nueva exoneración de un condenado a muerte al descubrirse su inocencia: era la decimotercera exoneración desde que en 1977 se reanudara en el país la pena de muerte.

Durante ese mismo periodo habían sido ejecutados otros 12 presos en Illinois. En enero de 2003, el gobernador Ryan indultó a cuatro condenados a muerte y conmutó la pena capital de todos los demás condenados a muerte (167) en el estado de Illinois.

Pese a que todos estos demoledores datos son muy desalentadores, la corriente abolicionista aumentó significativamente, tal como se puede observar en los datos siguientes:

  • 90 países y territorios han abolido la pena de muerte para todos los delitos.
  • 11 países han abolido la pena de muerte para todos los delitos, excepto los excepcionales, como son los cometidos en tiempo de guerra;
  • 32 países pueden considerarse como abolicionistas de hecho: mantienen en su legislación la pena de muerte pero no han llevado a cabo ninguna ejecución en los últimos 10 años o más y se considera que tienen como norma de actuación o práctica establecida no llevar a efecto ninguna ejecución.
  • Esto supone que un total de 133 países han abolido la pena de muerte en su legislación o en la práctica.
  • 64 países y territorios retienen y aplican la pena de muerte, pero el número de países que realmente ejecutan a presos en un año determinado es mucho menor.

Por supuesto, los pseudoargumentos a favor de la pena de muerte se descalabran contra los hechos:

Los estudios científicos realizados no han podido nunca encontrar pruebas convincentes que demuestren que la pena capital tiene un mayor poder disuasorio frente al crimen que otros castigos. El estudio más reciente acerca de la relación entre la pena de muerte y los índices de homicidios, elaborado para la ONU en 1988 y actualizado en el año 2002, llegaba a la siguiente conclusión: "... no es prudente aceptar la hipótesis de que la pena capital tiene un mayor poder disuasorio sobre los asesinatos que la amenaza y aplicación de la cadena perpetua, pena supuestamente inferior".

(Consulten: Roger Hood, The Death Penalty: A World-wide Perspective, Oxford, Clarendon Press, tercera edición, 2002, pág. 230) (AI)

Por el contrario, la abolición no incrementa los índices de criminalidad:

En el estudio realizado para la ONU citado anteriormente, al analizarse los datos sobre la relación entre los cambios en la aplicación de la pena de muerte y los índices de homicidio, se dice: "El hecho de que las estadísticas continúen apuntando en la misma dirección es un argumento convincente de que los países no tienen por qué temer cambios súbitos y graves en los índices de criminalidad si reducen su recurso a la pena de muerte".

Las cifras más recientes de criminalidad recopiladas en países donde no existe la pena capital no demuestran que la abolición haya producido efectos negativos. En Canadá, por ejemplo, el índice de homicidios por 100.000 habitantes descendió del nivel máximo del 3,09 alcanzado en 1975, año anterior a la abolición de la pena de muerte para el delito de asesinato, al 2,41 en 1980, y desde entonces ha descendido aún más.

En 2006, 30 años después de la abolición de la pena capital, el índice de homicidios era del 1,85 por 100.000 habitantes, un 40 por ciento inferior al de 1975, y el segundo más bajo en tres décadas.

(Consulten: Roger Hood, The Death Penalty, pág. 214) (AI)

El inventario de los horrores que se utilizan para llevar a la muerte un ser humano es muy extenso. Los métodos usados para sacrificar a seres humanos, son:

  • Decapitación (en Arabia Saudita e Irak)
  • Electrocución (Estados Unidos)
  • Ahorcamiento (en Egipto, Irán, Japón, Jordania, Pakistán, Singapur y otros países)
  • Inyección letal (en China, Estados Unidos, Filipinas, Guatemala, Tailandia)
  • Fusilamiento (en Bielorrusia, China, Somalia, Taiwán, Uzbekistán, Vietnam y otros países)
  • Lapidamiento (en Afganistán, Irán)

Después saber todos estos datos, no puedo por menos que sentir vergüenza de que mi país, democrático, modernos, avanzado y una de las siete potencias económicas mundiales, mantiene relaciones políticas y comerciales sin ningún problema con muchos de estos estados en los que la pena de muerte es legal.

En el caso concreto de los Estados Unidos de América, el país adalid de la justicia (que no lo es), el país batallador por las libertades (que tampoco lo es), el país avanzado en la democratización del mundo (que tampoco lo es), sea nuestro más importante socio comercial; ese contrasentido nos lleva a tener que aceptar y asumir que ese país tan “democrático” y “liberal” (en el sentido humano de la palabra), siga matando a inocentes y arrogándose el derecho de sacar la vida a quién quiera que desee matar, sin importarle el país en donde esté.

Los mandatarios de casi todos esos países asesinos de seres humanos se pasean por nuestra tierra y son recibidos con todos los honores por nuestros políticos.

Os pido de corazón que os unáis a la campaña para la eliminación de la pena de muerte firmado el texto de la Coalición Mundial contra la Pena de muerte.

 

Comentarios

Enviado por angie en

SON MUCHAS LAS IDEAS QUE SE VIENEN A LA MENTE Y MUCHOS LOS PENSAMIENTOS QUE LA INVADEN:
PRIMERO VIENE EL PENSAMIENTO DE: ES ALGO DESHUMANIZADOR CUANDO DE LA EJECUCION O LA MUERTE DE UN INOCENTE SE TRATA...
PERO TAMBIEN ASALTA EL PENSAMIENTO LA IDEA DE TANTOS ASESINATOS Y HECHOS ATROCES QUE COMENTEN LOS QUE PRECISAMENTE SON CONDENADOS A MUERTE....
ME QUEDO SIN PALABRAS FRENTE A ESTE TEMA ... POR QUE CREO QUE NUESTRO PROBLEMA ES MAS DE GENESIS... MAS DE ORIGEN... Y ES EL HECHO DE LA MALDAD HUMANA Y LA VIOLENCIA QUE VIENE EN NOSOTROS POR DEFECTO.
ANGELICA.

Enviado por Mila V en

No me parece que debamos regresar a la ley del Talión para vivir con tranquilidad, siempre he pensado que la violencia sólo genera más violencia y en estos tiempos debemos esforzarnos más por construir una sociedad más justa y equitativa (lo que de por sí llevará a disminuir la delincuencia).
Si te pones a pensar en los extremos de la criminalidad tenemos: asesinos en serie y pederastas que no van a disminuir porque se les condene a pena de muerte; son enfermos (no los justifico) y se les debe tratar como tales, con medicamentos y vigilancia (entiéndase cárcel). En el otro extremo pongamos a los que se les ejecuta por transportar drogas; ellos son el eslabón más débil de la cadena del narcotráfico y por una miserable cuantía (no hay precio para la vida y la libertad) lo arriesgan todo; ¿matándolos se controlará el narcotráfico? , ¿por el temor de la muerte habrán menos asesinos o violadores? yo creo que definitivamente no; éstos últimos actúan por instinto criminal, no racional y los anteriores (transportadores de droga) por sus carencias y necesidades, que también los lleva a arriesgarse de manera irracional.
Sobre este tema hay un pasaje que me gusta mucho en Tolkien; en el cine es en La Comunidad del Anillo, en la que están conversando Frodo con Gandalf sobre un Gollum y Frodo dice que debieron haberlo matado en su oportunidad para que no hiciera el mal, pero Gandalf le responde que no debieron haberlo matado, sino que no debieron haberle permitido que entrara al mal y además le dice a Frodo "...hay muchos vivos que merecen la muerte y muchos muertos que merecen la vida; no estés tan ansioso queriendo repartir justicia..."
Debemos tener en cuenta siempre que quienes sentencian son humanos y como tales son susceptibles a errar; por lo tanto el riesgo de ejecutar a inocentes no se podrá evitar jamás mientras la pena de muerte exista. Por eso yo también pido que firmen la carta por la abolición de la pena de muerte en el mundo.

Enviado por drupaj06175 en

Sorry, it is test. Now is 16 October 2007, 13:29:20

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