Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

Dayna Kurtz y Kroke

Domingo, a 30 de Abril de 2006 -- Alfredo -Webmaster-

Fueron muchos días sin escribir en el blog y ya lo extrañaba: me gusta escribir, plasmar en el papel mis vivencias y experiencias.

Cuando era joven, hace mucho tiempo (me gustaría oír las risas generales de todos los lectores –jejejejeje), intenté llevar un diario durante un tiempo, un libro de vida, un relato de lo que hacía y no hacía (o no podía hacer), de mis conquistas (pocas) y de mis calabazas (muchas). Funcionó bien durante tres meses pero… pero es duro mantener el interés en algo que nadie leía y que nadie conocerá jamás.

Volviendo al principio… ¿Qué pasó en todos estos días que estuve lejos?. Trataré de dar unas pinceladas de esos días.

El miércoles pasado, día 19, tuve que viajar a Madrid por asuntos de trabajo.

Galicia, donde yo vivo, está a 600 kilómetros de la capital; son cinco horas en auto (por autopista, gratuita) o cincuenta minutos en avión (pagando billete como le pasa a todo el mundo salvo que seas Bill Gates o Amancio Ortega). Volé con Iberia por que quería conocer la nueva termina T4 de Barajas: es impresionante… impresionante. Conozco muchos aeropuertos en el mundo pero ninguno tan bonito y ágil en sus formas arquitectónicas.

Llegué a Madrid a eso de las 21:00 horas, aún era de día. Me hospedé en el Palace, en la habitación 409. En el hall me esperaban Antonio y Gonzalo, dos compañeros de trabajo, directores de dos oficinas gallegas. Ellos volaron con otra compañía.

Fuimos a cenar a un restaurante de comida cubana que se llama La Negra Tomasa. La comida espléndida, como siempre: ropa vieja, arroz congrí, mariquitas, frijoles y… y muchos mojitos. Mientras cenábamos actuó un magnifico grupo cubano de voces y musicalidad realmente perfecta, ni un solo fallo: ningún tono fuera de tono (valga la redundancia), ni una nota antes de tiempo, ni una canción que sobrara.

La calidad de los músicos cubanos es algo que no me deja de sorprender. La primera vez que fui a Cuba, en el año 1981, no podía creer lo que veía: grupos y más grupos y más grupos y más grupos musicales; por todas partes grupos musicales con voces de perfecto timbre, grandes instrumentistas, extenso repertorio y perpetua alegría. Después de ese primer viaje, hace ya 25 años, volví a visitar la Perla del Caribe unas 20 veces más y en cada uno de esos viajes descubría algún nuevo grupo mejor que el anterior… así cada vez, así cada viaje.

Siempre me pregunté: Si la gusanera dice (los cubanos de Miami) que en Cuba sólo quedan los cubanos menos preparados, ¿Cómo es posible que los músicos crezcan allí como setas, por todas partes y sin descanso?

Nunca fui capaz de encontrar una respuesta al dilema cubano: carencias vitales básicas/riqueza cultural. Algún día quizá sepa las razones.

Sigo con el relato: el jueves tuve un día muy duro de trabajo sin parar desde las 08:30 a las 17:30. Durante el almuerzo recibí un mensaje en mi móvil (celular) diciéndome que esa noche actuaba Dayna Kurtz en la Sala Clamores de Madrid a las 22:00 horas. Obviamente, me entusiasmé. Actuó sola, con la única compañía de su guitarra acústica. Totalmente sola en el escenario, con su guitarra, un atril y una botella de agua mineral… sola pero con su enorme humanidad y simpatía.

Hizo un recorrido por su nuevo CD e interpretó algo de los dos anteriores. Todas sonaron perfectas, ni un solo fallo, con esa voz poderosa y de amplio registro vocal, su desbordante guitarra… hasta los comentarios entre canción y canción hicieron la delicia de sus fieles seguidores. Si tuviera que decir qué artista es para mí el compendio de la mejor música de los últimos años, no lo dudaría: Dayna Kurtz.

No es nueva en esto de la música dado que lleva diez años circulando profusamente por garitos, pubs y recintos de pequeño tamaño; no es tímida ni apocada pero su mejor “yo” musical se expande en los espacios cortos y en la cercanía con su público. En cambio, la edición de CD’s no fue para ella tan importante ni una meta: la música, su música, es y era música per se. Ella seguía y sigue en su línea habitual, viviendo retirada en su molino de una pequeña localidad del estado de Jersey en Yanquilandia (EE.UU. para los puristas).

Desde siempre contó con el apoyo de los mejores productores de música alternativa: Bob Power y Crzig Street. En el año 1997 fue elegida en los medios alternativos como la mejor compositora del año. Su voz tiene el calor y el compás de las viejas divas de la música de jazz y el blues, muy en la línea de una Billie Holiday, Betty Carter, Bessie Smith o Nina Simona. Sus letras tienen el drama y el sabor de un Tom Waits o de la Marianne Faithfull, la poesía de una Suzanne Vega o un Leonard Cohen, el ímpetu e intensidad de un Jeff Buckley, la fuerza y el ritmo de un Van Morrison… me recuerda a Patti (Smith), a la Laura Nyro, a la insigne Joni Mitchell. Es un compendio de estilos y de gustos, todos reflejados en un modo de ver la vida y de expresarla con la fuerza de la razón y la creencia: lo dice por que lo siente y por que o vive. La actuación sólo duró una hora y tres cuartos. Supo a demasiado poco… sólo fueron 105 minutos de cielo y de placer.

¡¡Dayna, vuelve pronto!

Y pasaron los días y cayeron las hojas del calendario hasta llegar al viernes día 28 de abril, día en que volví a presenciar otra actuación musical, esta vez a cargo de un grupo europeo que se llama Kroke. El Teatro Rosalía de Castro de La Coruña estaba a reventar, con lleno hasta la bandera. Chus y yo tuvimos la enorme suerte de conseguir unas muy buenas entradas, muy cerca del escenario.

Kroke es la palabra yiddish con que se conoce a la ciudad polaca de Cracovia. De ahí procede este grupo creado en 1992 por tres amigos, graduados de la Academia de Música de Cracovia. En poco tiempo han ido alcanzando una gran popularidad gracias a sus actuaciones en los más importantes festivales de Europa, entre los que destacan los Womad de Las Palmas y Reading, y en numerosos encuentros de música judía. En ellos han compartido escenario con artistas de la talla de Van Morrison, Ravi Shankar, Klezmatics o Natacha Atlas. Y entre sus admiradores se cuentan actores como Ben Kingsley o Kate Capshaw, y directores de cine como Steven Spielberg.

Tomando el repertorio de música tradicional como base, Kroke construye arreglos originales y lleva a cabo improvisaciones, gracias a su experiencia y a su formación en los campos de la música clásica y el jazz. Con todo ello, crea composiciones nuevas y únicas, logrando un sonido totalmente desconocido en el universo de la música judía. Cada uno de los tres componentes del grupo es un auténtico virtuoso de su instrumento: Tomasz Kukurba usa todo el espectro posible de la viola y el violín, Jerzy Bawol pasa con su acordeón de la meditación introspectiva a los más festivos fuegos artificiales, y Tomasz Lato consigue crear las más sutiles tonalidades con su contrabajo. Además, para las actuaciones en España vinieron acompañados de un polaco (del que no recuerdo el nombre) que toca la batería y percusión con un elevado nivel de calidad.

La música que interpreta Kroke parte, sobre todo, del sonido klezmer, vocablo que se compone de dos palabras hebreas: kley (instrumento) y zemer (cantar, interpretar música). Pero, sobre todo, es la música tradicional instrumental que interpretan los judíos de los países del Este que utilizan como lengua el yiddish. Ninguna boda o celebración puede entenderse sin la música klezmer, que atravesó los patios de los pueblos, las casas del campo y los palacios de los nobles judíos, para interpretarse en cualquier lugar. Durante mucho tiempo, la música klezmer se ha ido enriqueciendo con otros sonidos y ritmos hasta convertirse en un legado sonoro de una gran riqueza. El klezmer describe las alegrías y las tristezas de la vida judía, algo que también hace el grupo Kroke, respetando la tradición y llevándola siempre un paso más allá.

Kroke está de gira por España, pero el silencio de los medios es sepulcral: no son los viejos monos de los Rolling Stones, ese grupo de geriátrico que se pasea con cachava por los escenarios, repitiéndose a sí mismos (Beatles: la muerte de Lennon os hizo eternos). El concierto de La Coruña resultó inolvidable, incluso para los no iniciados. Tras pasar casi dos horas en éxtasis, esperé a comprar la prensa local del día siguiente para leer las críticas... El desierto más absoluto... Ni una crítica, ni una entrevista con Kukurba. Nada...¿Cuántos críticos de la ciudad conocen a Kroke? ¿Por qué ningún periódico ha publicado una reseña del concierto?

Preguntas con respuestas inquietantes, supongo. Kroke ha tocado en La Coruña (¡y en otras muchas ciudades!), un acontecimiento cultural de primer orden y a la prensa especializada se la sopla y se la trae al pairo. Así vamos, así nos va... la incultura impera y campea por todo lo ancho y largo de este país. Kroke tienen publicados seis discos oficiales y tres no oficiales con grabaciones en directo. Además de esos CD’s citados, yo soy el feliz propietario de una grabación pirata realizada por mi hace dos años en Santiago de Compostela, en el Auditorio de Galicia; fue un concierto que según la opinión de ellos mismos, de Kroke, fue la mejor actuación en directo que han tenido.

El sábado fui a ver la exposición de Diego Rivera en la Fundación CaixaGalicia de La Coruña, muy buena por cierto.

Ya son las 11 de la mañana del domingo día 30 de abril. Me voy a la playa a tomar el sol y a bañarme tan ricamente en las frías aguas del Océano Atlántico.

Me despido hasta el martes o miércoles, fecha en la que haré la reseña de la opera que se presentará en Pontevedra y a la que acudiré.

 

Dayna Kurtz

 

Kroke

Comentarios

Enviado por Invitado/invitada (no verificado) en

Bien sé que este post es "lo" antiguo, y no sé si lo verás...de igual forma valga decir que en él he aprendido de música, que he recorrido las bandas que mencionas, he llegado a él en la búsqueda de kroke, y me he encontrado con la grata sorpresa de su totalidad.

Gracias!! me pasearé por el resto de tus post, que seguro terminaré nutriéndome más!!

Abrazos,

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