Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

Cómo debe vestir y oler un banquero

Jueves, a 24 de Febrero de 2011 -- Alfredo -Webmaster-

Hace un tiempo, algo más de dos meses, leí un artículo, que copio más abajo, publicado en una Web de económica de la que me confieso seguidor (pese a que sé que es de corte liberal y de marcado cariz derechista).

No lo puedo evitar: entre elconfidencial.com y yo hay una especie de atracción cuasi enfermiza, una mezcolanza inapropiada de sentimientos, una patología de corte morboso que me genera desfases ideológicos/mentales de difícil explicación.

Para que os hagáis una idea, he llegado a sentir admiración y fervor por los artículos que publica Kike Vázquez, un excepcional analista financiero internacional, las reseñas gastronómicas del grandioso Caius Apicius (que publico en mi blog) o las estupendas recetas y divulgaciones sexuales de El Erotikón (algunas ya publicadas en mi blog).

Volviendo al artículo que veréis más abajo, me hizo mucha gracia leer la detallada explicación de cómo deben vestir los ejecutivos de banca (algo que aún soy yo ahora, afortunadamente por pocos días), los “prototipicos” ejecutivos agresivos pegados a su teléfono móvil, a su attaché, a su agenda saturada, a la secretaria que le soluciona la vida y a la verborrea infatigable que utilizar para todo. Me hizo gracia.

Me hizo gracia y me hizo recordar las épocas en las que yo vestía así, en plan formal, con trajes de buen corte y colores discretos (distintos tonos de grises y azules marinos), pantalones de sastre a medida, chaquetas cruzadas de dos botones o sin cruzar de tres botones, camisas de doble puño con gemelos a juego con la corbata, y zapatos de cordones o tipo mocasín de empeine largo. ¡Buff, qué tiempos!

Afortunadamente, después de haber transitado por las direcciones de despachos por más de 27 años, el concepto de “bien planchao y bien arreglao”, además de ser algo profundamente incómodo, es absolutamente innecesario: por mi experiencia, lo que nuestros clientes buscan realmente no es negociar con un figurín de pelo engominado y traje de Ermenegildo Zegna a medida; lo que ellos realmente buscan es encontrar alguien que les solucione sus problemas, con el que sentir empatía, que les desatasque sus dificultades, que les ayude a financiar correctamente sus negocios y que, a poder ser, lo haga al menor coste posible. Punto.

Los años de experiencia me permitieron conocer mejor esas necesidades y descubrir lo poco que les importa si vestimos trajes de Zegna o de Pepito, o camisas Hugo Boss o de La Paca: por eso, cambié de forma de vestir para ir adoptando prácticas que me dejaban ser mas como soy realmente (cómo me gusta vestir), estar más cómodo dentro de la ropa, con pantalones menos marcados, con chaquetas más cómodas, con camisas menos ajustadas, con zapatos más fáciles de llevar. Hasta hoy.

Entonces, ¿por qué publico el artículo de elconfidencial.com? Para que aprenda de él Sergio Dario; para que tome apuntes, para que pille ideas, para que sepa más… sobre todo ahora que está algo triste por que aún le quedan unos añitos más de trabajo: ¡Va por ti, Sergio, la vida es así! (obviamente, con cariño).

Alfredo Webmaster



Por L. S. Lara para elconfidencial.com, 21/12/2010

En una sociedad en la que la apariencia cada vez es más importante para superar cualquier obstáculo con cierta ventaja, UBS publica un ‘manual de instrucciones’ para sus banqueros, con el objetivo de que vistan (y huelan) adecuadamente. Se trata de un completo manifiesto de 44 páginas, lleno de avisos y consejos para que el personal de esta multinacional financiera no tenga dudas a la hora de elegir atuendo para su lugar de trabajo.

"La adopción de un comportamiento impecable se extiende a la presentación impecable”. Bajo esta premisa, y según recoge la web Business Insider, UBS expone las claves para triunfar dentro del complicado, y muchas veces gris, mundo de las finanzas. Porque un aspecto impecable puede aportar paz interior y una mayor sensación de seguridad, he aquí algunos de los pasos a seguir si usted desea convertirse en un exitoso hombre de negocios.

Las chaquetas, cerradas y con los hombros perfectos

La ropa es una forma crítica de la comunicación no verbal. Y los trajes de chaqueta en particular, prenda indispensable para todo banquero que se precie, también tiene sus secretos. Los botones deben estar cerrados, salvo cuando estemos sentados. Y sólo si hace mucho calor, y tras el consentimiento de un supervisor, se puede llevar la camisa sin chaqueta.

En cuanto a los bolsillos, a pesar de que el traje los lleve, estos no han sido diseñados para contener un gran número de efectos personales o accesorios. Así que mejor dejarlos vacíos para que no se deformen.

La americana de hombre cuenta con otra particularidad a tener en cuenta. Los hombros deben tener proporciones naturales: si son demasiado amplios, la cabeza parecerá muy pequeña. Por el contrario, si son estrechos, esta se verá demasiado grande. Y lo que es más importante: la chaqueta siempre tiene que cubrir completamente el trasero.

Gafas: cuanto más sencillas, mejor

Según las indicaciones del manual de UBS, las gafas son más adecuadas en un rango de color discreto. Las demasiado llamativas, así como las monturas de colores estridentes, no están admitidas en este ambiente.

Por otro lado, conviene asegurarse de que las joyas se ajustan al metalizado de las monturas, y nunca, nunca, llevar las gafas de sol en la cabeza.

Perfumes: ¡Stop nubes invasivas!

"Un perfume debe ser perceptible en un primer momento a una distancia determinada -la longitud de un brazo-, pero debe ser discreto”. Con estas palabras se refiere la empresa financiera al uso de fragancias. "El momento ideal para aplicarlo es directamente después de una ducha caliente, cuando los poros están aún abiertos", aclara.

Tan sólo un aspecto a evitar: no usar una loción que te convierta en una nube aromática amenazante.

El reloj, imprescindible para ser puntual

UBS es más radical a la hora de decidir qué joyas deben llevarse a la oficina. Así, la empresa "suspende el uso de pulseras y pendientes". Ni hablar, por supuesto, de piercings, tatuajes o accesorios que no aporten un aspecto profesional.

Llevar reloj puede hablar mucho de nuestra persona. Entre otras cosas, indica que damos importancia a la puntualidad y la fiabilidad. Finalmente, por respeto a clientes extranjeros, “se deben evitar signos religiosos ostensibles".

Vigile el mal aliento

El olor del cuerpo no se puede cambiar. Sin embargo, podemos asegurarnos de que sólo produzca aromas agradables. Un aliento fuerte puede tener un impacto significativo en la comunicación con los demás. Un primer paso es evitar, durante la jornada laboral, los platos a base de ajo y cebolla.

Cremas faciales, no sólo para ellas

Los factores que conducen a la contaminación de la piel son muchos. Dado que nuestro rostro es básicamente nuestra principal ‘prenda de vestir’, este requiere de una especial atención. UBS recomienda proteger la piel aplicando una crema nutritiva y que calme los signos producidos por los agentes externos. El manual hace especial hincapié en que esta solución no sólo es importante para las mujeres. Los hombres son los primeros que deben aplicarse el cuento.

Zapatos: siempre con calzador

Un recurso adecuado para prolongar la vida de los zapatos de piel masculinos es reemplazar los talones antes de que se estropeen las tapas. También, ponérselos siempre con la ayuda de un calzador, desatarse completamente los cordones antes de quitárselos y dejarlos transpirar al menos un día después de su uso.

Corbatas: longitud = perfección

La punta nunca debe superar la cintura del pantalón. Esta es la clave para saber la distancia adecuada a la hora de anudarse la corbata. Y al quitarse el traje, siempre desatarla y colgarla, nunca enrollarla.

La ropa interior, que ni se vea ni moleste

La ropa interior es una de las partes más íntimas de nuestra ropa. Por esta razón, no deber verse a través de la ropa, ni destacar. Asimismo, el cuerpo no debe sufrir por un uso inadecuado o una talla incorrecta.

Con las camisas, sea sibarita

No se deben lavar a máquina, ni planchar en casa. Para llevar las camisas perfectas, mejor recurrir a la tintorería.

 

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