Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

Cervecería Estrella Galicia, en La Coruña (Galicia)

Domingo, a 11 de Marzo de 2012 -- Alfredo -Webmaster-

En Galicia cuando hablamos de cerveza hablamos de, para nosotros, la mejor cerveza de mundo (y parte del extranjero): Estrella de Galicia (Hijos de Rivera); o como se le conoce fuera de su territorio tradicional, Estrella Galicia (a secas, sin el “de”).

Cuando era joven beber cerveza era una costumbre poco arraigado en España: el consumo era muy escaso en variedad (de elaboración y marcas) y volúmenes. En aquellas época, no sé si aún sigue existiendo, el tipo de cerveza que más se pedía era una que venía en botellín de vidrio a la que se llamaba el “quinto  (equivalente a 200/250 centímetros cúbicos); era la alternativa habitual a la “taza” de vino ribeiro.

Empecé tarde a saber valorar, a apreciar una buena cerveza. Muy tarde. Pero cuando descubrí los distintos tipos de elaboración (fermentación baja, fermentación alta y fermentación espontánea) y formas de consumo, empecé a hacer de la cerveza una de mis bebidas de disfrute más habitual.

Hoy, después de años de aprendizaje y cata, sé cuáles son mis cervezas preferidas o cuáles consumo con cada tipo de plato u hora del día.

La cerveza que más aprecio, la que se lleva la palma en mi particular clasificación gustativa, y que, por ende, más extraño durante mis estancias fuera de España, es la 1906 de Estrella Galicia. Y más aún si el consumo lo hago en la más simpática, señera y más grande cervecería de España: la que la propia marca tiene abierta en la Plaza de Cuatro Caminos (Avenida de Concepción Arenal, 10), en La Coruña.

En este local, situado a pocos pasos del muelle comercial de la ciudad, estuvo radicada la primera fábrica de la cervecera. Y de esa etapa conserva su enorme espacio interior (es, posiblemente, la cervecería más grande de España), un alambique de destilería, grandes barriles y murales representativos de la elaboración de esta milenaria bebida.

También mantiene de sus primeras épocas ese afán por agradar a todos: en la cervecería conviven en sana y curiosa mezcolanza lo mismo un ejecutivo trajeado a la última que un estibador del puerto con su mono de trabajo, un obrero de la construcción que una abuelita con sus nietos. Todos juntos, de pié en la enorme barra o sentados en las mesas del local, pero todos mezclados con todos, con la única limitación física que tiene aprovechar los espacios que quedan libres en cada sitio del local.

Todos se reúnen allí, nos reunimos allí, entorno a los mejores tiradores de cerveza de España (¡qué bien la tiran, coño… así da gusto!), a los camareros más prolijos y rápidos de La Coruña (algunos son ya una institución en la ciudad) o a las mejores tapas (espléndidas “puntillas” fritas en aceite de oliva, magnífica tortilla española –casi perfecta-, excelentes patatas fritas de Bonilla a la Vista, gustosas croquetas, etc.). Y con precios sumamente ajustados.

¡Ah, se me olvidaba! En esta cervecería es conveniente ser seguidor del Real Club Deportivo de La Coruña. Y si no lo eres, mejor ocúltalo, no digas nada: aquí, cuando se retransmiten partidos de fútbol del equipo del alma de la ciudad, todos se arremolinan entorno a las pantallas de televisión con el mismo ímpetu y apasionamiento que se viviría si estuvieran en el campo de Riazor… Y los ¡Hala, Depor! brotan espontáneos en las gargantas de todos, sean niños o adultos, ejecutivos u obreros.

Os cuento un chiste muy conocido en La Coruña que trata sobre lo valoradísima que tenemos nuestra cerveza (y tan poco a las demás):

 

Como todos los años, se celebró en Ámsterdam la convención mundial de productores de cerveza a la que asistien los presidentes de las más prestigiosas compañías cerveceras del mundo.

Concluida la convención, todos los presidentes se reúnen a festejar el éxito del evento. Se citan en la cafetería del hotel donde ha tenido lugar la celebración. Una vez allí, no consiguen ponerse de acuerdo en qué pedir como bebida.

Para romper el hielo, el presidente de Budweiser llama a la camarera más cercana y le dice: “Una Budweiser, por favor”.

Llega el turno entonces del presidente de Heineken, quien dice: “Para mí, una Heineken, si fuera tan amable”.

A continuación, pide el presidente de Miller: “Me gustaría tomar una cerveza Miller”.

Y el de Coronita: “A mi tráigame una Coronita”.

Y el de Guinness: “¿Me pone una Guinness?”.

Y así siguieron todos los presidentes de las compañías: pidiendo la cerveza que ellos mismos producían.

El último en pedir fue el presidente de Estrella Galicia, quien dijo: “Quisiera una Coca-Cola, por favor”.

Sorprendidos, los demás presidentes le preguntan el porqué de tan extraña decisión, a lo que el presidente de Estrella Galicia respondió: “Si  ninguno de ustedes no van a tomar una cerveza de verdad, yo tampoco”.

La Cervecería Estrella Galicia es, como podréis imaginar, un lugar que nadie, nadie, puede dejar de visitar cuando vaya a La Coruña, la capital más bonita del noroeste de España, una ciudad en la que, como dice acertadamente la publicidad, “nadie es forastero”. Y eres menos forastero dentro de este maravilloso local patrimonio cultural (popular) gallego.

Dirección: Avenida de Concepción Arenal, 10. 15006 - La Coruña

Parking: el de la plaza de la Palloza, a pocos metros del lugar

Teléfono: + (34) 981 29 18 19

Persona de contacto: Antonio Mateo

Horario: D, L, M y X de 10:00 am a 23:30 pm; J, V y S de 10:00 am a 12:00 pm

Precios: muy ajustados y razonables

Formas de pago admitidas: todo tipo de tarjetas de crédito

Alfredo Webmaster

 

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