Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Miércoles, a 10 de Febrero de 2010


Leyendo el artículo de opinión de Carlos Enrique Bayo, magnífico y muy didáctico, me vino a la memoria lo que tantas veces dijo (más bien, predijo) Santiago Carrillo: “China es un gigante dormido que cuando despierte, se va a comer el mundo”. Acertó.

Leyendo a Bayo, no puedo por menos que admirar el concepto que los chinos tienen del tiempo: de igual forma que son capaces de pasarse horas y horas negociando hasta la más mínima coma del clausulado de condiciones del más insignificante de los contratos comerciales, son igual de eficaces planeando el futuro de su país, pensándolo a 30 o 40 años vista, sin la inmediatez que desmuestran las naciones sin historia.

Después de más de 100 años de poderío económico implacable, EEUU es un gigante (de pies de barro) que vive y sobrevive gracias a la magnanimidad de la tesorería de China: una parte significativa de la inmensa deuda pública yanqui está en manos de los chinos y una parte aún más importante de la propiedad de las opciones sobre futuros y materias primas de todo el mundo, sobre todo en África y América latina, está en el punto de mira, y al alcance de la mano, de los inmensos recursos financieros chinos.

Y todo lo fueron obteniendo a base de paciencia y más paciencia, sin hacer ruido, usando estrategias arraigada en el milenario pueblo chino: laboriosidad y silencio.

Veremos grandes cambios en los próximos años… y no necesariamente para mejor.

Alfredo Webmaster


Por Carlos Enrique Bayo para publico.es, 04/02/2010

Parece mentira que Pekín haya terminado por ser el gran paladín de la fortaleza del dólar y el aún mayor defensor de la debilidad de la moneda china. Ni siquiera Sun Tzu –el genial estratega del siglo V antes de Cristo que escribió El arte de la guerra habría podido concebir un plan tan diabólico para arruinar al enemigo.

Primero, hay que inclinarse ante el poderío económico del adversario e ir pacientemente atesorando sus divisas –por el humilde método de venderle todo lo que desee al menor precio posible–, hasta acumular más de dos billones (sí, con b) de dólares en reservas del Estado. Después, es menester reverenciar el Tesoro del rival, adquiriendo sus bonos de referencia hasta acaparar deuda pública estadounidense por valor de otros 800.000 millones de dólares.

Finalmente, se le otorga al contrincante total preeminencia monetaria mundial, de forma que su dinero sea la referencia de todos los intercambios de materias primas y minerales estratégicos, mientras se mantiene artificialmente bajo el valor del yuan propio con el que se cobran las exportaciones.

Ya sólo queda emplear la colosal reserva de divisas para comprar masivamente yacimientos de recursos energéticos, sobornar gobiernos tercermundistas, construir las infraestructuras que les permitan extraer y transportar esos bienes, y desarrollar una industria de tecnología punta sin parangón internacional. Y que el adversario se encomiende a Confucio.

Como decía Bruce Lee: “Be water, my friend”.

 

Domingo, a 25 de Octubre de 2009

 

Hace no mucho tiempo vi el ultimo capitulo de la cuarta temporada de Boston Legal. Fue una temporada más corta de lo habitual, con sólo de 13 episodios.

La despedida se hizo a lo grande, con la proyección de un capitulo de doble duración y una buena audiencia: diez millones de espectadores en USA y más de setecientos mil en España.

Es curioso, pero no se habla mucho de esta serie en las Web’s, ni tiene fervientes seguidores que la recomienden… y eso es algo imperdonable.

No se trata de una serie de abogados al uso, ni los letrados que componen la plantilla de este bufete les veremos pululando por esos despachos tan pulcros y saneados del resto de las series del estilo. Los “chicos” y “chicas” de Boston Legal son especiales, únicos, irrepetibles… maravillosos.

Boston Legal nació como spin-off de otra serie de abogados, también poco habituales; la serie anterior se llamaba “The Practice” (El Abogado en España y Los Practicantes en Latinoamérica) y de ese bufete, Young, Frutt & Berluti, se fue, por desavenencias, el protagonista principal de la serie que os recomiendo: Alan Shore (James Spader).

Alan, un excelente abogado y excepcional ser humano, fichó por otro bufete, Crane, Poole & Schmidt, en el que trabaja como responsable legal en los más estrafalarios, increíbles (creíbles) y complicados pleitos judiciales. Aquí, en este nuevo destino, será donde veremos el lado más arrebatador y brillante, a la vez que sencillo, de una de las grandes figuras del derecho penal norteamericano… pero la veremos desde una vertiente tan avanzada socialmente, tan poco complaciente como la cultura típica y tópica yanqui, que muchas veces nos preguntaremos cómo es posible derramar tanto vitriolo político en una serie de televisión, en un país como EEUU.

El peso de la serie recae en dos personajes magistrales, en un James Spader (como Alan Shore) que borda el papel y hace las mejores interpretaciones de su carrera profesional, como el abogado de mente abierta y liberal, representante del ala más radical del Partido Demócrata yanqui, y en William Shatner (Denny Crane), que interpreta al abogado mayor, una vieja gloria de la abogacía que habla de sí mismo en tercera persona y repite el "Yo soy Denny Crane" unas veinte veces por episodio, un cínico, un mujeriego compulsivo, egocéntrico, senil, vanidoso, millonario y totalmente reaccionario, como buen representante del ala más reaccionaria del Partido Republicado.

Pese a que son diferentes en todo, absolutamente en todo, entre Alan Shore y Denny Crane existe una relación de amistad, cariño y admiración, como pocas veces se ha visto en la televisión. Sus radicales diferencias no son motivo suficiente como para no amarse como personas y no sentir admiración por el ser humano que esconde cada uno de los personajes: son como son, se aceptan así y disfrutan con sus diferencias.

Las charlas entre Alan y Denny al final de las jornadas de trabajo, con ambos sentados en el balcón del bufete, mirando al horizonte de su amado Massachussets, con un habano en una mano y una copa de güisqui en la otra, mientras reflexionan sobre lo sucedido en el día, sobre la salud y la muerte, la amistad y el amor (no carnal) entre ambos, además de ser un tratado doctoral sobre el significado de la vida, es la constatación de que las diferencias de criterio nos hacen más iguales: la educación y el respeto nos une en la diversidad.

La serie ha tenido momentos sublimes, con guiones de increíble riqueza descriptiva y escenas tan inolvidables que me encantaría poderlas grabar para siempre en mi memoria. Las deposiciones finales de Alan Shore ante los jurados, con unas poses tan “suyas”, tan de su cosecha, con la mano derecha metida en la chaqueta cruzada del impecable terno, son de una profundidad y solvencia humana (mucho más que jurídica) que deberían ser de obligado estudio en las facultades de derecho.

El más preclaro ejemplo de lo que digo lo podéis admirar en la deposición final ante la Corte Suprema de los Estados Unidos de América, ante los miembros vitalicios del más alto tribunal de ese país, con una defensa primorosa y brutalmente bella, apasionada, solvente y moral en pro de los derechos de un preso condenado a la muerte. Sus palabras, sus argumentaciones, su defensa visceral de la vida y el derecho a no ser asesinado por una justicia injusta, os pondrá los pelos de punta, y os conmoverá.

Después de oírle en su deposición, sintiendo como propias cada una de sus palabras, nadie en su sano juicio, con corazón, dignidad y humanidad, nadie, repito, podría apoyar la pena de muerte.

En cuanto al resto de los protagonistas de las serie, satélites de las dos estrellas principales, Alan y Denny, recordamos a Candice Bergen, John Larroquette, Tara Summers, Julie Bowen, Mark Valley, Rene Auberjonois, Constance Zimmer, Lake Bell, Rhona Mitra, Ryan Michelle Bathe, Betty White, Justin Mentell, Craig Bierko, Gary Anthony Williams o Taraji P. Henson.

¿Mi recomendación? Se acaba de iniciar la emisión de la quinta temporada, sería la mejor oportunidad para visionar los nuevos capítulos de Bostón Legal, el momento perfecto para disfrutar y apasionaros con ella; y si está en vuestra mano, comprad la serie completa: vale la pena.

Alfredo Webmaster

 

Viernes, a 18 de Septiembre de 2009
 
El corresponsal de la Cadena SER en Washington, Javier del Pino, explica el actual sistema sanitario estadounidense, 18/09/2009

Quienes se oponen a revisar o reformar el sistema sanitario de salud en Estados Unidos alegan, por ignorancia o por demagogia, dos argumentos en su defensa: primero, que a este país no se le puede acusar de negligencia sanitaria cuando ofrece al mundo los mejores avances en tecnología médica y farmacológica; segundo, que ni son reales las cifras de población sin cobertura médica ni es cierto que a un paciente sin seguro o sin dinero se le niegue la atención ante un problema médico repentino.

Es absolutamente cierto que son las universidades y los laboratorios de Estados Unidos los que proporcionan algunos de los avances más esperanzadores en la medicina moderna, y es también incuestionable que son investigaciones extraordinariamente costosas. Pero la reforma sanitaria no cuestiona la capacidad de innovación ni la dedicación, sino la racionalización de los gastos. Algo no funciona en el sistema cuando el país que más invierte en el mundo en gasto médico per cápita (el 16,5% del P.I.B.) tiene una tasa de mortalidad infantil superior a la de Lituania, Corea del Sur o Tailandia. Algo falla en el diseño cuando un individuo nacido en Nueva York tiene, según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, una expectativa de vida cuatro años inferior a la de un niño que nace en Cuba, en Chile o en Costa Rica. Las cifras demuestra las virtudes y la crueldad del capitalismo. El país que ofrece lo mejor ofrece también lo peor.

Nikki White, una mujer joven de Tennessee, perdió el seguro médico privado que costeaba su empresa cuando se quedó sin empleo por culpa de la crisis. Cometió el error de ser humilde pero no pobre, lo cual habría garantizado la cobertura pública a través del Medicaid. White estaba encerrada en ese grupo arriesgado de individuos sin acceso a seguro público y sin recursos para un seguro privado. Un libro recomendable para este debate, La curación de América (The Healing Of America, T. R. Raid), cuenta cómo White enfermó de lupus y entró en un laberinto de trámites, deudas, procedimientos denegados y fármacos de precio prohibitivo. White acabó convertida en un número: es una de las 22.000 personas que mueren en EEUU cada año por no poder sufragar la atención médica que requieren.

Quienes insisten en que a nadie en Estados Unidos se le niegan cuidados médicos ignoran conscientemente que los pacientes se enfrentan en muchos casos a una lucha contra el tiempo. No se niega atención médica pero sí se demoran o se niegan procedimientos costosos.

Al mismo tiempo, quienes rechazan tajantemente que en este país haya 46,3 millones de individuos sin cobertura médica, como dicen los datos del Censo, tienen toda la razón: son muchos más. Esos datos del censo no incluyen a millones de inmigrantes ilegales que, en caso de enfermedad grave, se enfrentan a opciones desastrosas: ante la perspectiva de cometer un fraude sanitario por suplantación de identidad o arriesgarse a su deportación, muchos optan por un sufrimiento en privado y aceptan el destino de su propia salud.

En último término, la reforma sanitaria -cualquiera que sea al final del proceso político actual- no es sólo necesaria para proteger a los desfavorecidos sino para instaurar un modelo ético en el sistema. Una compañía de seguro médico privado que cobra a un paciente cientos de dólares al mes no puede negarse a costear la extirpación de un tumor porque el paciente no había notificado a la aseguradora la presencia de una piedra en el riñón cuya existencia ignoraba; el paciente murió en medio de los trámites de reclamación. No se puede permitir que un tumor en el pecho de una mujer multiplique por dos su tamaño al quedar suspendido el tratamiento porque a la paciente se le había olvidado comunicar a la aseguradora que sufrió acné cuando era adolescente. Ambos ejemplos están documentados e incluso citados en el Capitolio por el presidente Barack Obama en su discurso reciente ante las cámaras.

¿Cuál es la ética sanitaria de un país en el que se permite a una compañía privada negar la cobertura médica a una mujer que ha denunciado a su marido por violencia doméstica? Esa es la lógica cruel del capitalismo: considerar que una mujer maltratada por su marido corre el riesgo de volver a requerir atención médica costosa si el marido reincide. Hubo hace tres años un esfuerzo demócrata para impedir que las compañías privadas puedan alegar que la violencia doméstica es una condición preexistente que permite la denegación de cobertura médica. Los republicanos lo impidieron.

¿Dónde está la ética en un sistema que factura 1.434 dólares por el mismo escáner que en Japón cuesta 105? ¿Cómo es posible que la tasa de vacunación infantil esté siempre por debajo de los países más desarrollados? ¿Por qué se permite a un hospital solicitar una tarjeta de crédito antes de recibir a un paciente en los servicios de urgencias?

Este es un país de contrastes; quizá por eso su sistema médico puede curarte como ninguno, pero también puede arruinarte o ignorarte.

 

Jueves, a 17 de Septiembre de 2009

Por Antonio Caño para elpais.com, 17/09/2009

Jimmy Carter, con más éxito en su actual papel de conciencia nacional que en el anterior como presidente, ha llamado la atención sobre una sospecha que venía alimentándose en los ardores políticos de las últimas semanas: la agresiva campaña de críticas contra Barack Obama está inspirada por el racismo. "Yo creo que, en gran medida, las manifestaciones de animosidad hacia el presidente están basadas en el hecho de que es negro", ha dicho Carter.

En un principio, podría pensarse que se trata de la clásica táctica descalificadora usada en el juego político: es más fácil negar la autoridad moral del que critica -racista, fascista, comunista, xenófobo o machista- que aceptar los errores del que es criticado. En el caso de Obama, ciertamente, se pueden detectar errores, sobre todo en su gestión de la reforma sanitaria, que merecen ser puestos en evidencia con toda la pasión y energía que cada sociedad democrática permita. Y ésta, que presume de ser la más libre del mundo, permite mucho.

Pero también es cierto que alguna de la pasión que se ha visto en Estados Unidos recientemente no parece justificable únicamente por la discrepancia política. Parece ocultar algo más, parece afectar a un sustrato emocional más profundo y sensible que la irritación por una gestión de gobierno. Parece ser, podría ser, un residuo racista.

Sin ir más lejos, la manifestación del pasado fin de semana en Washington. Lo más sintomático no es que fuera exclusivamente blanca. Ni siquiera que algunos de los participantes exhibieran símbolos nazis. Lo más significativo de esa manifestación era la expresión de incredulidad, de plena negación de legitimidad -un columnista conservador escribe presidente entre comillas-, hacia la figura que ocupa la Casa Blanca. Y ese sentimiento no puede estar muy ajeno a la circunstancia de que sea un negro.

Otro ejemplo puede ser la polémica por el grito de "¡Mientes!" que el congresista Joe Wilson profirió a Obama durante su discurso en el Capitolio, la semana pasada. La columnista Maureen Dowd quizá ha ido demasiado lejos al escribir que lo que, en realidad, quiso decir Wilson fue "¡Mientes, boy!", utilizando el término con el que los amos blancos se referían a sus esclavos negros.

Es un recurso literario, probablemente. Pero Wilson es de California del Sur, el mismo Estado al que pertenece James Clyburn, el congresista negro de más rango, y ambos saben quién es quién en el sur en materia de racismo. Clyburn conoce muy bien a Wilson, y por eso exigió que éste se disculpase públicamente en el Congreso, y por eso, ante su negativa, insistió en reclamar la reprimenda oficial que la Cámara de Representantes aprobó el lunes.

 

Domingo, a 2 de Agosto de 2009

Que a Michael Moore la América profunda, blanca y reaccionaria, le pone enfermo, en sentido literal y figurado, era algo sobradamente conocido: lo sabíamos desde que vimos su genial documental “Bowling for Columbine”.

Que Michael Moore que no se cansa de sacarle los colores a una sociedad y cultura atormentada por un pasado excesivamente individualista, una mentalidad ultraliberal (en el peor sentido de la palabra) y las mentiras de una derecha imperialista, también era conocido: “Fahrenheit 9/11” nos enseñó las realidades ocultas de la invasión de Irak.

Lo que no sabíamos era que su nueva película iba a comparar las situaciones estrambóticas vividas en un día normal de un país rico y poderoso (EE.UU.), comparado con lo que sucede en el día a día de la lucha por la supervivencia en un país caribeño (Cuba).

Eso es “Sicko”, la última película de Michael Moore. Un filme en el que se dirimen las bondades y los desastres de uno de los logros sociales del siglo XX (y XXI), en una batalla desigual: sanidad pública vs sanidad privada.

En este filme, Moore retrata la situación de paupérrimas carencias que tiene el sistema sanitario yanqui, sobre todo el sistema público, el que se dirige, controla y financia con fondos estatales. Aquí, en el reflejo de la realidad diaria, es donde Moore vuelve por sus fueros de propagandista cáustico, cínico, mordaz, en algunas ocasiones manipulador, aportando datos, cifras y testimonios que ayudan a redondear la crítica sistemática de un sistema político en el que conviven el capitalismo más atroz, al lado de la supuesta “tierra de oportunidades”, en la que sus habitantes, con esfuerzo y voluntad, consiguen llegar a ser “alguien” en una sociedad de valores eminentemente materialistas.

El guión de este documental sigue una senda preconcebida; se plantea una hipótesis, se aportan un sinfín de argumentaciones en que sustentarla, y se aporta el resultado con una simpleza apabullante: la escena de la señora yanqui llorando al recibir unos medicamentos cubanos a un coste insignificante, es demoledora (y un pelín manipuladora).

En la película se pone de manifiesto el grado de corrupción y siniestra manipulación en la que está basado el sistema sanitario privado yanqui, en una concatenación de abusos, lobbys farmacéuticos explotadores e inhumanos, y aseguradoras que tienen como práctica habitual premiar a los médicos que deniegan más veces coberturas sanitarias básicas.

Para explicar mejor los sinsentidos de la situación kafkiana a la que llegó un sistema sanitario inoperante como el norteamericano, Moore traslada la acción a la Vieja Europa (nombre con la que los neocons llaman a la Europa más social) y presenta los logros sociales y sanitarios de la seguridad social de Francia, Reino Unido y Cuba; desgraciadamente, no habló de la sanidad española, modélica en cuanto a prestaciones y servicios.

El resultado de esa comparación es obviamente apabullante: con menos dinero por paciente y con menos recursos financieros totales, los sistemas públicos de salud de la Vieja Europa, o incluso Cuba, son infinitamente mejores que los yanquis.

Lo curioso de todo esto es que las aseguradoras sanitarias, las farmacéuticas y los gobiernos republicanos de Norteamérica, han conseguido convencer a sus conciudadanos que la seguridad social pública es un embuste, una amenaza y una “supuesta” ventaja típica de las sociedades comunistas

Conseguir algo así no es difícil: los yanquis arrastran una especie de paranoia anticomunista desde la Guerra Fría y viven en un país donde la libertad más preciada es poder tener y usar armas de fuego, sean del calibre que sean, como un derecho constitucional básico.

Resumiendo: un gran documental.

Alfredo Webmaster

"Sicko", de Michael Moore - trailer en español -

 

Sábado, a 23 de Mayo de 2009

Por Server para elconfidencial.com, 02/05/2009

Aparecen de un día para otro. Siembran el pánico. Matan. Los gobiernos gastan cientos de miles de millones. Y cuando los que comercian con las píldoras o las vacunas de la supuesta solución ya se han forrado, el mal empieza a decrecer hasta que desaparece. Sin que nadie sepa explicar el por qué, todo vuelve a la normalidad. Hasta la próxima pandemia.

La penúltima fue la gripe aviar. La de hoy es la porcina. Los animales de granja se han rebelado contra quienes los explotan a lo bestia. Son muchos los expertos que piensan que el virus de la gripe de los marranos es el resultado de manipulaciones científicas extrañas en secretos laboratorios militares donde se prepara la guerra química y bacteriológica. Nada mejor que usar virus y bacterias como soldados. No piensan, sólo matan sin fallar.

El pánico colectivo actual podría hacer aún más multimillonario al que fabrica el famoso y controvertido antiviral Tamiflu, lanzado al mercado cuando la gripe aviar amenazaba, según las voces interesadas, destruir a media humanidad. España, entonces, compró 10 millones de dosis a cambio de 120 millones de euros. Para nada. Una buena parte del cargamento está en manos del Ejército, en un lugar secreto de Madrid. Ahora, cuando ya nadie se acordaba, el Tamiflu ha vuelto para “salvarnos”, pregonado desde todos los rincones del planeta. Con la gente acojonada, la venta del milagro es más que fácil.

Pero miremos un poco más allá. El laboratorio Gilead Sciences, Inc., con sede en California (EEUU), es el que tiene los derechos del supuesto remedio contra el mal que aterroriza al mundo. Y el directivo más conocido y poderoso de la firma es un señor que se llama Donald Rumsfeld y que fue secretario de Defensa de Bush. Un hombre que ya demostró ser duro y agresivo como pocos y que la gripe porcina actual, como la aviar de entonces, podría hacerlo todavía más rico de lo que ya es.

Al parecer, un investigador de biodefensa indonesio declaró el año pasado que Estados Unidos ya podía fabricar armas biológicas en el laboratorio de Los Álamos, usando muestras de la gripe aviar enviadas por Indonesia a la Organización Mundialla Salud. Detalles sobre el tema aparecen en el libro Es tiempo de que cambie el mundo: manos divinas detrás de la gripe aviar, escrito por el ministro de Salud indonesio. En la web Globalresearch.ca, bajo el título La gripe acaba con los memos de la tortura, de la investigadora Lori Price, se señala que el virus porcino pudo haber salido de un laboratorio militar. de

Convendría pues reflexionar acerca del origen de las nuevas alarmas con marchamo de epidemias que se suceden. Como cuando el sida nos sorprendió a todos y algunos científicos empezaron a mantener sospechas que apuntaban a manipulaciones biológicas realizadas en laboratorios dedicados a “jugar” con virus y bacterias que luego se introducen en ojivas de bombas. Claro que los virus mutan para defenderse y que son cada vez más agresivos. Pero pueden mutar de forma natural o se les puede inducir a que lo hagan. Lo único que planteo aquí hoy es una radiografía de coincidencias, de circunstancias. Cada cual que saque sus propias conclusiones.

 

Miércoles, a 22 de Abril de 2009

El castrismo es hoy un “spot” de lo que no hay que hacer con un país, pero Chávez está achicando el pluralismo

Por M. A. Bastenier para elpais.com, 22/04/09

En la Cumbre de las Américas celebrada el fin de semana en Puerto España no hubo avances materiales en el esperadísimo encuentro oficial y asambleario entre el presidente estadounidense, Barack Obama, y América Latina; pero sí se sucedieron numerosos momentos simbólicos, de forma que lo que no ocurrió tuvo más trascendencia que las cosas que sí pasaron.

Primero, hubo una puesta de largo de una nueva América Latina, que aunque ya se conocía, sólo podía quedar formalizada ante el líder de todas las Américas, el hombre de Washington, en funciones de maestro de ceremonias. Una América original en todas sus dimensiones antropológicas porque ¿cuándo se habían reunido en la jefatura de otros tantos Estados latinoamericanos un militar golpista, Hugo Chávez en Venezuela; un ex guerrillero, Daniel Ortega en Nicaragua; un periodista portavoz de otra ex guerrilla, Mauricio Funes en El Salvador; un ex obispo, padre de familia al parecer numerosa, Fernando Lugo en Paraguay; un indio que no habla ninguna lengua indígena, Evo Morales en Bolivia; el hijo de un obrero metalúrgico, Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil; un ex prófugo, Alan García en Perú; un sacerdote maya, Álvaro Colom en Guatemala; un mulato educado en las mejores universidades norteamericanas, Leonel Fernández en la República Dominicana; y dos mujeres, Cristina Fernández en Argentina y Michelle Bachelet en Chile?; todos ellos recuperables para alguna versión de la izquierda. No en vano la derecha produce ocupaciones más clásicas como finquero para Álvaro Uribe en Colombia, y el tecnócrata, Felipe Calderón en México.

Luego está la destreza política de Obama, puesta de manifiesto por la finura con que desinfló la fanfarria cubana que Chávez tenía preparada para exigir el reingreso de La Habana en la OEA. La mano tendida del presidente, pero pidiéndole a Cuba que ofreciera algo a cambio del levantamiento de algunas restricciones al comercio con la isla, satisfizo a todos los que no quieren más espectáculos bolivarianos de los inevitables.

En tercer lugar, el presidente demócrata le ha rendido un gran servicio de aseo intelectual al continente. Como dijo Marta Lagos, la directora de Latinobarómetro, en la presentación del libro de Javier Noya Imagen de España en América Latina, Obama quiere borrar cuanto antes a Estados Unidos de la lista de culpables de los males que aquejan a esos países. Desde las independencias, el intrincado desorden latinoamericano ha contado con dos grandes chivos expiatorios. Uno cósmico, España, como modernamente codificó un uruguayo sin madre patria, Eduardo Galeano, en Las venas abiertas de América Latina, y otro, más terrenal, inmediato y amenazador, Estados Unidos. Y no es que ambas potencias no tengan su responsabilidad, la primera por la sangre y la segunda por el dólar, en el desastre de siglos XIX y XX que nos contemplan, pero la letanía tantas veces repetida, empezando por la Cuba castrista y su embargo, es sólo una coartada.

Y, por último, nótense las dificultades que Obama le puede estar creando al mayor problema de Washington en la zona, no Cuba, sino Venezuela. La Habana no tiene nada que ofrecer a América Latina, el experimento de justicia social en libertad ha fracasado, y el castrismo es hoy un spot de lo que no hay que hacer con un país. Pero Venezuela es diferente. Chávez está achicando el campo del pluralismo, utilizando una legalidad amaestrada para hipotecar la vida política a sus adversarios, pero cabe que, incluso pese a la caída de los precios del crudo por la crisis, su régimen esté mejor armado que los del capitalismo as usual para proteger a los desfavorecidos. Y Obama estaba mucho más en el papel que le conviene a Chávez marcando más distancias que acercamientos. No es imposible establecer una convivencia civilizada entre Washington y Caracas, pero poco más, porque el chavismo pone en peligro cualquier tentativa de restablecimiento de la hegemonía estadounidense en la zona, aunque sea a guisa de alianza entre iguales. Los límites, en cualquier caso, al radicalismo de Obama están a la vista: aunque condene y prohíba la tortura, los funcionarios de la CIA que la practicaron no pagarán por ello, y Estados Unidos no fue a la conferencia de Ginebra sobre el racismo por el clima anti-israelí. Contra Bush los bolivarianos vivían mejor.

Los arranques para la reconciliación promovidos por el presidente estadounidense no colman, sin embargo, las brechas internas entre dos o aún tres izquierdas y al menos una derecha renovada de estas Américas Latinas. Y Obama no puede ser amigo de todas.

Miércoles, a 15 de Abril de 2009

Iñigo Sáenz de Ugarte para Publico.com, 13-04-09

Los que creen que Obama es el último líder con carisma que encarna la imagen del cambio tranquilo deberían haber asistido a la reunión a la que el presidente de EEUU convocó el 27 de marzo a los responsables de las mayores entidades financieras del país. A las primeras explicaciones, o excusas, de los banqueros, Obama respondió con dureza, según Politico.com. Lo hizo como un fiscal que interroga al sospechoso de un crimen mientras una turba enfurecida espera en el exterior armada con antorchas y una soga.

Tengan cuidado con esos comentarios, caballeros. La opinión pública no les cree. Mi Gobierno es lo único que se interpone entre ustedes y el patíbulo”, dijo. Glup.

No es un exceso retórico de un político crecido, que también. En EEUU y Europa, hay una ola de ira popular contra la élite política y económica. El trabajador, el pequeño empresario, en definitiva, el contribuyente, no dan crédito a lo que están viendo y sufriendo. Vivían como todos en una época de euforia desatada. La tecnología y la evolución del sistema financiero parecían haber roto los patrones cíclicos de la economía de mercado. De repente, todo se vino abajo. Se acabó la fiesta y la resaca durará años.

La gestión pública de esa decepción ha trastocado el panorama político de varios países. En el Reino Unido, la crisis despertó a Gordon Brown de su letargo. Los sondeos le premiaron al principio hasta que la realidad acabó por imponerse. La paciencia de los británicos se agota. La noticia de que el marido de la ministra de Interior había pagado con fondos públicos el alquiler de dos películas porno se unió a otras denuncias sobre los privilegios de los políticos.

En Francia, el cabreo se ha dirigido contra los empresarios. Hasta cuatro de ellos han sido retenidos, por unas horas, por trabajadores enfurecidos a punto de perder el empleo. En España, el optimismo de Zapatero se ha visto sepultado por millones de nuevos parados. Agotada la capacidad de poner buena cara, la crisis le ha forzado a cambiar un Gobierno que sólo tenía un año de vida. Esta recesión no respeta ni a los bebés.

Las tradicionales señales de austeridad de los políticos, como la idea de congelarse el sueldo, ya no impresionan tanto. Si deciden ponerse al frente de la pancarta y rentabilizar en provecho propio la ira popular, como ha pretendido hacer Sarkozy, pueden verse superados por los acontecimientos.

La última paradoja de esta crisis es que el populismo ya no es la típica enfermedad de los gobiernos de los países pobres, como se solía escribir con insistencia en los países ricos. En el caso de que eso sea una dolencia no quedan muchos que no hayan sido contagiados. El líder que no sea ahora un poco populista corre el riesgo de ver arruinada su credibilidad, precisamente cuando más la necesita.

La gente tiene razones para sentirse estafada, aunque tampoco sabe cuál es la receta adecuada. Todos saben que en economía hay medicinas que pueden matar al enfermo. Esa certidumbre pertenece al campo racional y en este escenario el corazón tiene razones que la cabeza contempla perpleja.

Sólo el 53 % de los norteamericanos dice que el capitalismo es mejor que el socialismo, según un sondeo de Rasmussen (el 20 % opina lo contrario y un 27 % no está seguro). De la patria de Wall Street se esperaría un mayor entusiasmo. Habrá quien diga que resulta improbable que esta crisis vaya a producir en EEUU un realineamiento ideológico completo. Quizá. Lo que sí es indudable es que los políticos que se erijan en defensores de bancos y grandes empresas no encontrarán mucho consuelo en las urnas. Llegará el momento en que tendrán que comenzar a apretarles las tuercas sin llegar, claro, a estrangularlos. Podrían tomar ejemplo de Obama. Tiene que haber fórmulas de canalizar la rabia popular sin necesidad de encabezar una cohorte de antorchas.

 

Lunes, a 30 de Marzo de 2009

1. Las agencias de protección de datos de 37 países tachan a esas redes de coladero "sin precedentes"

2. Los expertos recuerdan que la información expuesta en Internet puede dar pie a marketing personalizado

Juan Ruiz Sierra, para El Periódico 27/10/08

Dicen los sociólogos que el imparable avance de las redes sociales en Internet, esas webs que permiten a los usuarios crear páginas personales en las que detallan sus aficiones, muestran sus historias, fotos o vídeos y se relacionan virtualmente con otros amigos hasta crear una masiva comunidad de muchas personas unidas entre sí por unas pocas, responde, en esencia, a dos factores: exhibicionismo y voyeurismo. La combinación de ambos elementos, más el auge de la banda ancha, la ingenuidad de los internautas y los agujeros de la seguridad en Internet, han llevado a las agencias de protección de datos de 37 países, España incluida, a dar la alarma sobre los riesgos que sitios como MySpace --con más de 200 millones de usuarios registrados-- y Facebook --más de 100 millones-- plantean a quienes se dan de alta en ellos.

Las redes sociales sirven para contactar con algún conocido al que se le perdió la pista hace tiempo, compartir experiencias o hacer nuevas amistades, pero, según los guardianes de la privacidad, tienen un lado oscuro. También pueden arruinar vidas. "Estos servicios han propiciado un nivel sin precedentes de divulgación de información personal... accesible de forma pública y global", señalan en su resolución, redactada en Estrasburgo. Si bien muchos de los usuarios solo permiten entrar en sus páginas a quienes han sido previamente invitados, no siempre es así, y, aunque lo sea, esto no suele excluir, por ejemplo, a los padres, los novios o, todavía peor, los jefes.

Los damnificados

¿Una preocupación excesiva? No deben de pensar lo mismo los 27 empleados de un club automovilístico de California que fueron despedidos por sus mensajes sobre los compañeros de oficina en las páginas de MySpace; ni el profesor de religión de Las Vegas que se quedó sin trabajo tras confesar su homosexualidad en la misma Web; ni tampoco el sheriff de Florida destituido tras airear su pasión por el alcohol de muchos grados y las mujeres de abundantes pechos.

En España, según el director de la Agencia Española de Protección de Datos, Artemi Rallo, no hay constancia de que haya ocurrido un caso similar. "Todavía no hemos recibido quejas --explica Rallo--. Las redes sociales, por el momento, están gozando de una luna de miel ya hay 1,4 millones de españoles registrados en Facebook, que sacó una versión castellana de su Web hace apenas un año. Pero el usuario medio no es consciente de los riesgos. No tiene la información suficiente y los proveedores de servicios ayudan poco. Las políticas de privacidad ni se leen ni se entienden".

En su escrito, las 37 autoridades de protección de datos critican la "poco protección frente a la copia de todo tipo de datos personales en estos perfiles", el hecho de que esa información "pueda filtrarse fuera de la red social cuando es indexada por los buscadores" y el uso por parte de algunas webs de esos datos "para emitir mensajes de marketing personalizado a sus usuarios", en referencia al servicio Beacon de Facebook, que fue retirado este año tras las quejas de los internautas. Permitía que los amigos del usuario, sin el consentimiento de este, recibieran notificaciones sobre sus compras en Internet, del tipo de "Lucía acaba de adquirir un test de embarazo".

Pero el documento no es de obligado cumplimiento. "En unos meses", dice Rallo, los guardianes de la privacidad europea marcarán las reglas para estas redes en la UE.



 

La revuelta de la red impide el cambio de régimen de Facebook

1. Los gestores de la Web se ven forzados a retirar la "licencia perpetua y mundial"

2. La decisión no logra aplacar el debate entre detractores y defensores del portal

3. El fundador del sitio, de 24 años, es ya uno de los hombres más ricos del mundo

Información de El Periódico 19/02/09

El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, no se cansa de alardear de que esta red social en Internet ya tiene "más de 175 millones de usuarios", por lo que "si fuera un país, sería el sexto más poblado del mundo". Dicho esto, lo que quizá debería haber previsto este joven gurú del ciberespacio es que era muy factible que en un territorio tan habitado se produjera una rebelión social contra las nuevas condiciones de convivencia. El martes, Zuckerberg confirmó sin ambages que Facebook cambiaba su Constitución para tener "licencia perpetua y mundial" sobre todo el contenido, quedándose con las fotos, textos y demás información que colgaran los usuarios pese a que estos decidieran darse de baja. Ayer, temeroso de un golpe de Estado y presionado por el amago de denuncia de la Electronic Privacy Information Center, al padre de la criatura no le quedó más remedio que recular: "Volvemos a las anteriores normas de uso mientras se trabaja en la nueva versión de la Web".

En manos ajenas

La popularidad alcanzada por Facebook gracias a las facilidades que ofrece para que los internautas charlen, busquen amigos e intercambien todo tipo de programas se ha visto empañada ante la amenaza de que todo ello (tus datos personales, los comentarios sobre tu jefe, los vídeos de tus hijos...) quedara en manos ajenas pese a la renuncia del usuario a seguir formando parte de esta comunidad virtual. La "licencia perpetua" serviría para que aquellos facebookeros que recibieron una información no se quedaran sin ella tras la deserción del emisor, se defendió Zuckerberg. Esta explicación, sin embargo, no fue suficiente para convencer al pueblo y, poco después, el mismo jefe de este ciberestado tuvo que evidenciar en su blog la marcha atrás: "Hace un par de semanas, revisamos nuestros términos de uso con la esperanza de aclarar algunos aspectos. En los dos últimos días, hemos recibido numerosos comentarios en relación con estos cambios y lo que significarían para los usuarios y su respectiva información. A causa de este intercambio de información, hemos decidido regresar a nuestros términos iniciales y resolver las cuestiones que los usuarios nos han planteado".

Por poco tiempo

Con este comentario, Zuckerberg consiguió aplacar los ánimos de los más fervorosos defensores de esta red social, aunque también les dijera que "numerosos conceptos incluidos en las normas son excesivamente formales, proteccionistas" y no permanecerán mucho tiempo en vigor.

Menos tranquilos se mostraron los detractores, que si el martes ya incrementaron las críticas contra la letra pequeña (y la grande) de la Web, ayer aprovecharon para evidenciar que, vista la marcha atrás en la modificación de las normas de uso, no todo es tan transparente en Facebook como dicen sus dueños.

Mientras algunos internautas alababan en sus blogs y en numerosas webs las bondades del invento e insistían en que solo hay que saber cómo utilizarlo, otros muchos los calificaban de "ilusos" e "inocentes" y les advertían de los peligros de ir difundiendo sin reparos sus datos personales en Internet.



 

¿Qué es Facebook? ¿Quién está detrás de ese proyecto? ¿Es tan espontáneo como dicen? ¿Obedece sólo a las iniciativas ciudadanas sin ninguna ideología detrás?

Información de rebelion.org

Wikipedia lo presenta como un sitio Web de redes sociales. Los usuarios pueden participar en una o más redes, en relación con su situación académica, su lugar de trabajo o región geográfica.

El periodista Tom Hodgkinson lo investigó y aportó muchas claves en el diario británico The Guardian el pasado mes de enero. La mayoría de la información siguiente procede de ese trabajo.

Facebook afirma tener 175 millones de usuarios activos, incluyendo 17 millones en el Reino Unido, el tercer cliente por su tamaño de Facebook después de EE.UU. y Canadá. Según Hodgkinson serían 175 millones de ingenuos los cuales han ofrecido su información de la tarjeta de identidad y preferencias de consumo a un negocio estadounidense del que no saben nada. En estos momentos dos millones más se suman cada semana. A este ritmo Facebook tendrá más de 250 millones de usuarios activos a finales de este año.

Según preciso una fuente especializada que pidió el anonimato, se descubrió que Facebook es un arma militar de espionaje y desestabilización, creada por los sectores más extremistas de derecha (los siniestros "neocons" o neoconservadores) para captar información de los usuarios y manipularlos con fines geopolíticos y estratégicos.

Según la fuente, en Facebook participan todos los 16 servicios de inteligencia de los Estados Unidos, comenzando por la CIA, el Pentágono y el Departamento de Defensa. "Todo lo colectan y todo lo guardan. Nada se les escapa: fotos, correos electrónicos, conversaciones, imágenes, música, etc... Con eso establecen un "perfil" psico-socio-político de cada sujeto y así te mantienen en la mira. Una vez ingresas, ya no te dejan salir; y si lo logras, toda tu información privada queda ahí".

En la parte de explotación comercial y consumismo, según The Guardian, están comerciantes sin escrúpulos de Silicon Valley, Coca Cola, Microsoft, Blockbuster, Sony Pictures, Verizon y Conde Nast, entre otras más.

"Es un servicio que fomenta el individualismo para mantener un mayor control de la masa. Generalmente hace creer a los imbéciles que ellos son importantes y los lleva a cometer cualquier acto que los verdaderos interesados deseen efectuar sin una participación directa que los implique. Si pongo una buena foto mía con una lista de mis cosas favoritas, puedo construir una representación artificial de quién soy. También estimula una competitividad inquietante en la amistad: parecería que con los amigos la calidad no cuenta y la cantidad es reina”, añade Tom Hodgkinson.

No se necesita mucho cerebro para formar parte del grupo y siempre te incentivan a reclutar más 'amigos'. –añade- Vales por el número de 'amigos' que reclutes. No en vano son Estados Unidos y Canadá y Reino Unido los países con más suscriptores", casualmente los que mantienen más tropas ocupando Irak y Afganistán.

Facebook es un proyecto bien financiado, detrás de él se encuentra un grupo de capitalistas de riesgo de Silicon Valley, con una clara y definida ideología que reflejan en su portal y esperan difundir por el mundo. Como antes PayPal, es un experimento social, una expresión de una clase particular de neoconservador. En Facebook, puedes ser todo lo libre que quieras siempre que no te importe que te bombardeen con anuncios publicitarios de las mayores marcas del mundo. Como en el caso de PayPal, las fronteras nacionales son algo del pasado.

Aunque el proyecto fue concebido inicialmente por la estrella de las portadas en los medios Mark Zuckerberg, la verdadera persona que hay tras Facebook es el capitalista de riesgo y filósofo futurista de Silicon Valley, Peter Thiel. Sólo tres miembros integran el consejo de Facebook, y son Thiel, Zuckerberg y un tercer inversionista llamado Jim Breyer de una firma de capital de riesgo llamada Accel Partners. Thiel invirtió 500.000 dólares en Facebook cuando los estudiantes de Harvard Zuckerberg, Chris Hughes y Dustin Moskowitz fueron a verlo en San Francisco en junio de 2004, poco después de lanzar el sitio. Se dice que Thiel ahora posee un 7 % de Facebook, que según la actual valoración de 15.000 millones de dólares, serían más de 1.000 millones.

Thiel es generalmente considerado en Silicon Valley y en la escena del capital de riesgo de EE.UU. como un genio liberal, en el sentido económico del término. Es cofundador y presidente del sistema bancario virtual PayPal, que vendió a EBay por 1.500 millones de dólares, embolsándose personalmente 55 millones. También dirige un fondo de riesgo de 3.000 millones de dólares llamado Clarium Capital Management y un fondo de capital de riesgo llamado Founders Fund. La revista Bloomberg Markets lo llamó recientemente “uno de los gerentes más exitosos de fondos de riesgo del país.” Ha ganado dinero apostando al aumento de los precios del petróleo y prediciendo correctamente que el dólar se debilitaría. Él y sus compañeros de una riqueza insultante de Silican Valley han sido calificados recientemente de “la mafia de Paypal” por la revista Fortune, cuyo periodista también señaló que Thiel tiene un asistente uniformado y un supercoche McLaren de 500.000 dólares.

Pero Thiel es más que un capitalista astuto y avaricioso. Es un filósofo futurista y un activista neoconservador. Graduado en filosofía de Stanford, es coautor en 1998 de un libro llamado “El mito de la diversidad,”, todo un ataque detallado al progresismo y la ideología multiculturalista que dominaba en Stanford. Afirmó que la “multicultura” suponía una disminución de las libertades individuales. Mientras era estudiante en Stanford, Thiel fundó una revista derechista, que sigue existiendo, llamada The Stanford Review. Es también miembro de TheVanguard.Org, un grupo de presión neoconservador que opera en Internet y que fue establecido para atacar a MoveOn.org, un grupo de presión progresista que trabaja en la red. Thiel se califica de “muy liberal”, en la expresión económica del término.

TheVanguard está dirigido por Rod D Martin, un filósofo-capitalista a quien Thiel admira considerablemente.

El siguiente extracto de su sitio en la red dará una idea de su visión del mundo: "TheVanguard.Org es una comunidad en línea de estadounidenses que creen en valores conservadores, el libre mercado y el gobierno limitado como el mejor medio de llevar esperanza y cada vez más oportunidad a todos, especialmente a los más pobres entre nosotros. Su objetivo es promover políticas que rediseñarán a EE.UU. y al globo”. The Vanguard describe sus políticas como “reaganista/thatcherista”. El mensaje de su presidente dice: “Hoy enseñaremos a MoveOn, Hillary y a los medios de izquierda algunas lecciones que nunca se imaginaron”.

Claramente, Facebook es otro experimento supercapitalista: ¿Puede ganarse dinero con la amistad? ¿Pueden crearse comunidades libres de fronteras nacionales y luego venderles Coca-Cola?

El tercer miembro del consejo de Facebook es Jim Breyer. Es socio de la firma de capital de riesgo Accel Partners, que invirtió 12,7 millones de dólares en Facebook en abril de 2005. Miembro también del consejo de gigantes estadounidenses como Wal-Mart, de reconocida trayectoria de abusos laborales, y Marvel Entertainment. Además fue presidente de la Asociación Nacional de Capital de Riesgo (NVCA). Este es el tipo de gente que provoca muchos de los acontecimientos económicos de Estados Unidos porque invierten en los nuevos jóvenes talentos, los Zuckerberg y gente parecida. La más reciente ampliación de capital de Facebook fue dirigida por una compañía llamada Greylock Venture Capital, que invirtió la suma de 27,5 millones de dólares. Uno de los principales socios de Greylock se llama Cox, otro ex presidente de la NVCA, que también está en el consejo de In-Q-Tel. ¿Qué es In-Q-Tel? Bueno, créanlo o no (y compruebe su sitio en la red), es el ala de capital de riesgo de la CIA. Después del 11-S, la comunidad de los servicios de inteligencia se excitó tanto con las posibilidades de nueva tecnología y de las innovaciones que se estaban realizando en el sector privado, que en 1999 estableció su propio fondo de capital de riesgo, In-Q-Tel, que “identifica a y se asocia con compañías que desarrollan tecnologías de vanguardia para ayudar a entregas esas soluciones a la Agencia Central de Inteligencia y a la Comunidad de Inteligencia (IC) de EE.UU. para impulsar sus misiones”.

El departamento de defensa de EE.UU. y la CIA aman la tecnología porque facilita el espionaje. “Tenemos que encontrar nuevas maneras de disuadir a nuevos adversarios,” dijo el secretario de defensa Donald Rumsfeld en 2003. “Tenemos que dar el salto a la era de la información, que es el fundamento crítico de nuestros esfuerzos de transformación.”, añadió. El primer presidente de In-Q-Tel fue Gilman Louie, quien sirvió en el consejo de la NVCA con Breyer. Otro personaje clave en el equipo de In-Q-Tel es Anita K Jones, ex directora de investigación y diseño de la defensa para el departamento de defensa de EE.UU. y – con Breyer – miembro del consejo de BBN Technologies. Cuando abandonó el departamento de defensa de EE.UU., el senador Chuck Robb le rindió el siguiente homenaje: “Ella juntó las comunidades de la tecnología y de la operación militares para diseñar planes detallados para sustentar la dominación de EE.UU. en el campo de batalla en el próximo siglo”.

Barras y estrellas

Ahora bien, aunque no se acepte la idea de que Facebook sea una especie de extensión del programa imperialista estadounidense cruzado con un instrumento masivo de recolección de información, no hay modo de negar que como negocio, es puro mega-genio. Algunos ingenuos de la red han sugerido que su valoración de 15.000 millones de dólares es excesiva, pero el periodista de The Guardian Tom Hodgkinson la considera demasiado modesta. Según él, su potencial de crecimiento es virtualmente ilimitado. “Queremos que todos puedan utilizar Facebook” dice la voz impersonal de Gran Hermano en el sitio en la Red. Y es el enorme potencial de Facebook lo que condujo a Microsoft a comprar un 1,6 % por 240 millones de dólares. Un rumor reciente dice que el inversionista asiático Lee Ka-Shing, de quien se dice que es el noveno hombre más rico del mundo, ha comprado un 0,4 % de Facebook por 60 millones de dólares.

 

Domingo, a 15 de Marzo de 2009

La frase más célebre de Jorge Santayana, publicada en su libro "La razón en el sentido común", dice literalmente: “Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo”.

Es curioso lo selectiva que puede llegar a ser la memoria individual y colectiva, y más curioso aún puede llegar a ser esa memoria cuando sólo trata de recordar lo que nos beneficia recordar.

Los israelitas tratan de recordarnos constantemente los sufrimientos que padecieron en los años negros del nazismo, una época lúgubre de la historia en la que la sinrazón de un dictador condujo a la muerte a más de 6.000.000 de seres humanos. Y eso pasó no hace tanto tiempo: desde 1936 a 1945, apenas poco más de 60 años.

El Gedenkstätte und Museum Sachsenhausen (Memorial de Sachsenhausen), en Oranienburg, Alemania, nos recuerda la triste realidad en la que se vieron inmersos mujeres, niños, ancianos y hombres de origen judío o gitano: en Sachsenhausen  estaba situado el primer campo de concentración creado por el gobierno nazi en 1936.

Ahora, dentro de las paredes del Memorial, se exhibe la “tecnología” que los nazis utilizaron para perpetrar los más terribles asesinatos en una loca carrera de miserias y degradación, en una infatigable batalla por crear los más miserables métodos de exterminio de seres humanos. El modelo de asesinato y eliminación de judíos y gitanos fue reproducido y perfeccionado en los campos de tortura de Auschwitz, Buchenwald, Dachau y Treblinka.

Lo que resulta especialmente doloroso es ver, volviendo a la frase de Jorge Santayana, hasta que punto aquellos recuerdos del pasado no han servido para no volver a repetirlos ahora, en el presente.

Las fotos que incluyo a continuación son de antes y de ahora, y son la constatación de que “aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo”.

Las fotos de la izquierda son de la época en la que los nazis masacraron a los judíos, durante la II Guerra Mundial; las fotos de la derecha son de ahora, pero en ellas son los judíos los que están masacrando a los palestinos.

No me queda más remedio que repetir otra vez las palabras de Jorge Santayana: “Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo”.

Los israelitas se han olvidado del pasado.

Alfredo Webmaster

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Domingo, a 1 de Marzo de 2009

El 40 % de los delincuentes sentenciados en todo Estados Unidos son de origen latino. Agencia Efe / Washington (19.02.2009 - 04:06h)

  • La cifra casi duplica a la del año 1991.
  • Las políticas federales sobre inmigración, una de las causas.
  • El 75 % de las condenas lo son por estar en situación ilegal en el país.

El 40 % de los delincuentes sentenciados a nivel federal en EE UU es de origen latino, una cifra que casi se ha duplicado desde 1991, cuando era del 23 %, reveló este miércoles un estudio del Centro Pew.

Mark Hugo López, director asociado del Centro Pew y autor del estudio junto a Michael Light, opina que este aumento de las sentencias a latinos no responde a una única razón, aunque sí cree que hay factores que han contribuido a ello.

"El crecimiento general en la población de inmigrantes indocumentados y el refuerzo de las políticas federales en materia de inmigración están haciendo que aumenten las condenas de latinos", señaló López en una conferencia de prensa.

Mientras que los crímenes relacionados con la droga fueron el primer motivo de sentencia a blancos y negros en 2007, esta fue la segunda razón en el caso de los latinos, entre los que los delitos vinculados a la inmigración justificaron casi la mitad de las condenas, un 48 %.

"La proporción de crímenes por droga se ha estabilizado desde los años noventa, y aunque sigue subiendo un poco y llega al 37 %, las cifras relacionadas con la inmigración van mucho más rápido", aseguró López.

Dentro de esos delitos por inmigración, el principal motivo de condena es la entrada o permanencia ilegal en el país, que justifica un 75 % de las sentencias a latinos, y el segundo es el contrabando o transporte de extranjeros sin papeles, que asciende a un 19 % del total.

El estudio dice también que en 2007, más de la mitad de los delincuentes latinos (56 %) fueron sentenciados en sólo cinco de los 94 distritos de corte federal. Los cinco estados están ubicados cerca de la frontera con México: los distritos Sur (17 %) y Oeste (15 %) de Texas; Arizona (11 %); Sur de California (6 %) y Nuevo México (6 %).

Curiosamente, esos son los cinco estados que fueron, hasta su invasión violenta a sangre y fuego, territorio perteneciente a México.

Jueves, a 29 de Enero de 2009

Abraham Lincoln, el Presidente del partido republicano autor de la “Proclama de Emancipación” de 1863, tenía una Biblia que, externamente, se parece a cualquier otra de tantos millones de bíblias como hay en los Estados Unidos de América. Pero la de Abraham Lincoln no es una Biblia cualquiera: sobre ella juran su cargo los nuevos Presidentes yanquis.

El día 20 de este mes, Barack Obama juró su cargo sobre la Biblia de un hombre al que yo creía poseedor de valores humanistas, precursor de la igualdad entre razas y credos. La mano de Obama apoyada en la Biblia del “liberador” de los esclavos negros me pareció una de las imágenes más impactantes en mucho tiempo: un negro, hijo de otro negro que pocos años antes no tenía ningún derecho civil, era el nuevo Presidente de un país de blancos.

Eso era lo que yo creía… hasta hoy.

El día 1 de enero de 1863, el Presidente Abraham Lincoln firmo la “Proclama de Emancipación”. Entre otras muchas cosas, el documento decía: "Todas las personas sujetas a esclavitud en un estado o en una parte determinada de un estado (...) en rebelión contra Estados Unidos pasarán a ser, de ahora en adelante y para siempre, libres". Leído así, de corrido, la Proclama da a entender que se liberan a todos los esclavos: no es así.

Las palabras del documento tienen un enunciado concreto: sólo se da la libertad a los negros que vivan en los Estados "en rebelión contra Estados Unidos" (los rebelados eran los once Estados Confederados de América, en el sur).

¿Qué significaba eso? Muy sencillo: que los esclavos que vivían en los Estados “no rebeldes” (los situados en el norte, los Estados de la Unión), seguían siendo esclavos.

La “Proclama de Emancipación” incluso hacía referencia a los nombres de los estados en los que los esclavos pasarían a ser libres (¡Ojo!: siempre y cuando pasaran a formar parte del ejército de la Unión): "Arkansas, Texas, Luisiana (excepto los distritos de St. Bernard, Plaquemines, Jefferson, St. John, St. Charles, St. James Ascension, Assumption, Terrebonne, Lafourche, St. Mary, S. Martin y Orleans, incluida la ciudad de Nueva Orleans), Mississippi, Alabama, Florida, Georgia, Carolina del Sur, Carolina del Norte y Virginia (excepto los 48 condados designados como Virginia Occidental, así como los de Berkley, Accomac, Northampton, Elizabeth City, York, Princess Ann y Norfolk, incluidas las ciudades de Norfolk y Portsmouth)". Para las zonas no citadas, añadía el documento, "esta declaración es como si no se hubiere emitido".

La hipocresía de la “Proclama de Emancipación” llegaba hasta el punto de que el propio secretario de Estado con el Presidente Lincoln, William Seward, dijo: "Manifestamos nuestra simpatía con la esclavitud emancipando a los esclavos allí donde no podemos hacerlo y manteniéndolos esclavizados donde podríamos liberarlos".

El London Spectator, un periódico de aquella época, decía sobre este tema: "El principio [subyacente a la "Proclama de Emancipación"] no es que un ser humano no puede con justicia ser propietario de otro ser humano, sino que no puede serlo si no es leal a Estados Unidos".

Lincoln, en un debate parlamentario en Illinois el 21 de agosto de 1858, le dijo al senador del partido demócrata norteño Stephen Douglas; “No tengo ningún propósito de introducir a la igualdad política y social entre las razas blancas y negras. Hay una diferencia física entre las dos, la que a mi juicio, prohibirá probablemente por siempre su vida juntos sobre el pie de la igualdad perfecta; y ya que se torna una necesidad el que deba haber una diferencia, yo, así como el juez Douglas, estoy a favor de que la raza a la cual pertenezco tenga la posición superior. Nunca he dicho nada en contrario”.

A continuación, sentenció: “La perfecta igualdad social y política con el negro no es más que un arreglo falso y fantástico de las palabras, por el cual un hombre puede probar que un caballo castaño es un caballo zaino. ¿Liberarlos y convertirlos en nuestros iguales política y socialmente? Mis propios sentimientos no admitirán esto. . .  No podemos, entonces, hacerlos iguales”.

Durante su vida, Lincoln hizo muchas alusiones a las diferencias entre negros y blancos. En otra ocasión, sus palabras fueron: “Mi objetivo primordial en esta lucha es salvar la Unión, y no es ni salvar ni destruir la esclavitud. Si pudiera salvar la Unión sin liberar a ningún esclavo, lo haría; y si la pudiera salvar liberando a todos los esclavos, lo haría; y si lo pudiera hacer liberando a algunos y dejando cautivos a otros lo haría también. Hay una diferencia física entre la raza blanca y la negra, la cual, creo yo, siempre prohibirá que estas dos razas vivan juntas en igualdad social y política… y yo como cualquier otro hombre estoy a favor de que la posición superior sea asignada a la raza blanca”.

No sé si Barack Obama era consciente de que esa Biblia sobre la que juraba mientras posaba su mando izquierda, un libro sobada por el uso y protegido en la Biblioteca del Congreso de los EE. UU. como si fuera una reliquia, era en realidad el libro de cabecera de un esclavista vergonzante y vergonzoso, que ocultó sus miserias pseudos liberales detrás de una “Proclama de Emancipación” que no sirvió para nada durante demasiados años… exactamente, hasta 146 años después.

Alfredo Webmaster

 

Domingo, a 25 de Enero de 2009

Clinton Richard Dawkins es un reconocidísimo científico británico, etólogo, biólogo, teórico evolutivo y escritor de divulgación científica. Además de eso, es ateo, humanista, escéptico y un importante miembro del Movimiento Bright.

Nació en Nairobi, Kenya, en 1941 y se educó en la Universidad de Oxford. Comenzó su carrera como investigador en los años 60, estudiando bajo la dirección del etólogo Nico Tinbergen, ganador del premio Nóbel. Desde entonces su trabajo ha girado en torno a la evolución del comportamiento humano. Ha obtenido las cátedras Gifford de la Universidad de Glasgow y la Sidwich del Newham College de Cambridge. Además ha sido profesor de zoología de las universidades de Oxford y California, ha presentado programas de la BBC y dirigido varias publicaciones científicas. En 1995 se convirtió en el primer titular de la recién creada cátedra Charles Simony de Divulgación Científica en la Universidad de Oxford.

Es autor de obras muy leídas como “El gen egoísta” (1976), “El fenotipo extendido” (1982), “El relojero ciego” (1986), “River Out of Eden” (1995), “Escalando el monte improbable” (1996), “Destejiendo el arco iris” (1998), “La máquina de memes” (2000) y “El espejismo de Dios” (2007), entre otros.

Se trata, por tanto, de uno de lo intelectuales en lengua inglesa más influyentes del mundo.

Si a Thomas Huxley se le conocía como el “bulldog de Darwin”, Richard Dawkins se ha ganado el apelativo del “rottweiler de Darwin”.

Pese a que mi familia, mi padre, mi madre, mi abuela, fueron siempre unos fervientes cristianos, yo nunca sentí, como se suele decir en el argor evangélico, la “llamada” del Señor.

Desde pequeñito veía como extrañas todas esas creencias basadas en la fe en algo inexplicable y en la lectura de unos textos que tuve que releer varias veces para entenderlos (cada vez menos).

Producto de ese pasado religioso familiar, en más de una ocasión he tenido conversaciones un tanto inútiles con cristinos fundamentalistas. Siempre trato de respetar las creencias de cada cual, hasta que no me queda más remedio que decir ¡Basta!

Hace no mucho, este verano pasado, un miembro (externo) de mi familia comentó con suma alegría que en Yanquilandia los grupos religiosos habían conseguido la equiparación de la teoría del “diseño inteligente” con la teoría de la “evolución”. Para esa persona, la equiparación al mismo nivel de esas dos teorías había sido un éxito de incalculables consecuencias para el afianzamiento de la fe, de la educación cristiana y todo lo que eso lleva aparejado (no al aborto, no a la experimentación con células madre, no a la libertad religiosa, no a la equiparación de los derechos entres heterosexuales y homosexuales, no a la enseñanza unificada de niños y niñas, etc., etc., etc.).

Que se equipare al mismo nivel una y otra teoría, que se pase por el forro de los “congojos” las mediciones científicas de los tiempos y la evolución de las especies, me parece de una gravedad superlativa y una descabellada vuelta al oscurantismo del medievo.

Que personas a las que considero sumamente inteligentes, como el cónyuge de ese familiar, renuncien al sentido crítico por una creencia fundamentalista y retrógrada, además de ser algo totalmente anticientífico, hizo que la conversación terminara como el rosario de la aurora.

Afortunadamente, sin más consecuencias que saber de qué temas es mejor no hablar en las reuniones familiares.

Supongo que la próxima vez llegaremos a mejores acuerdos si hablamos sobre el calamitoso estado actual del Real Madrid.

Como corolario de todo esto, me gustaría terminar mi entrada de hoy con una pregunta retórica que se hace Richard Dawkins: "¿Es ésta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias científicas o es una de esas otras cosas que la gente cree por la tradición, autoridad o revelación?" Y la próxima vez que alguien te diga que una cosa es verdad, prueba a preguntarle “¿Qué pruebas existen de ello?” Y si no pueden darte una respuesta, espero que te lo pienses muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan.

Os preguntaréis, ¿A cuento de qué viene esta introducción de Alfredo?

Muy sencillo: mi hija Ana me habló hoy de la carta que le dirigió Richard Dawkins a su hija Juliet, de 10 años. Tengo que reconocer que no conocía el texto… y me duele aceptarlo.

Se trata de un documento muy hermoso, incluso cariñoso, apasionadamente crítico, pero sin perder de vista la teoría de la evolución y el “egoísmo” de nuestros genes.

Os recomiendo encarecidamente que la leáis con calma, tratando de analizar todo lo que Richard Dawkins le dice a su hija en un tono didáctico a la vez que científico. A algunos de vosotros os abrirá los ojos sobre el significado real de la religión y las creencias en los distintos Dios de este mundo.

Alfredo Webmaster

 


 

Querida Juliet:

Ahora que has cumplido 10 años, quiero escribirte acerca de una cosa que para mí es muy importante. ¿Alguna vez te has preguntado cómo sabemos las cosas que sabemos? ¿Cómo sabemos, por ejemplo, que las estrellas que parecen pequeños alfilerazos en el cielo, son en realidad gigantescas bolas de fuego como el Sol, pero que están muy lejanas? ¿Y cómo sabemos que la Tierra es una bola más pequeña, que gira alrededor de esas estrellas, el Sol?

La respuesta a esas preguntas es “por la evidencia”. A veces, “evidencia” significa literalmente ver (u oír, palpar, oler) que una cosa es cierta. Los astronautas se han alejado de la Tierra lo suficiente como para ver con sus propios ojos que es redonda. Otras veces, nuestros ojos necesitan ayuda. El “lucero del alba” parece un brillante centelleo en el cielo, pero con un telescopio podemos ver que se trata de una hermosa esfera: el planeta que llamamos Venus. Lo que aprendemos viéndolo directamente (u oyéndolo, palpándolo, etc.) se llama “observación”.

Muchas veces, la evidencia no sólo es pura observación, pero siempre se basa en la observación. Cuando se ha cometido un asesinato, es corriente que nadie lo haya observado (excepto el asesino y la persona asesinada). Pero los investigadores pueden reunir otras muchas observaciones, que en un conjunto señalen a un sospechoso concreto. Si las huellas dactilares de una persona coinciden con las encontradas en el puñal, eso demuestra que dicha persona lo tocó. No demuestra que cometiera el asesinato, pero además pueda ayudar a demostrarlo si existen otras muchas evidencias que apunten a la misma persona. A veces, un detective se pone a pensar en un montón de observaciones y de repente se da cuenta que todas encajan en su sitio y cobran sentido si suponemos que fue Fulano el que cometió el asesinato.

Los científicos -especialistas en descubrir lo que es cierto en el mundo y el Universo- trabajan muchas veces como detectives. Hacen una suposición (ellos la llaman hipótesis) de lo que podría ser cierto. Y a continuación se dicen: si esto fuera verdaderamente así, deberíamos observar tal y cual cosa. A esto se llama predicción. Por ejemplo si el mundo fuera verdaderamente redondo, podríamos predecir que un viajero que avance siempre en la misma dirección acabará por llegar a mismo punto del que partió. Cuando el médico dice que tienes sarampión, no es que te haya mirado y haya visto el sarampión. Su primera mirada le proporciona una hipótesis: podrías tener sarampión. Entonces, va y se dice: “Si de verdad tiene el sarampión, debería ver….” y empieza a repasar toda su lista de predicciones, comprobándolas con los ojos (¿tienes manchas?), con las manos (¿tienes caliente la frente?) y con los oídos (¿te suena el pecho como suena cuando se tiene el sarampión?). Sólo entonces se decide a declarar “Diagnóstico que la niña tiene sarampión”. A veces, los médicos necesitan realizar otras pruebas, como análisis de sangre o rayos x, para complementar las observaciones hechas con sus ojos, manos y oídos.

La manera en que los científicos utilizan la evidencia para aprender cosas del mundo es tan ingeniosa y complicada que no te la puedo explicar en una carta tan breve. Pero dejemos por ahora la evidencia, que es una buena razón para creer algo, porque quiero advertirte en contra de tres malas razones para creer cualquier cosa: se llaman “tradición”, “autoridad” y “revelación”.

Empecemos por la tradición. Hace unos meses estuve en televisión, charlando con unos 50 niños. Estos niños invitados habían sido educados en diferentes religiones: había cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, sijs… El presentador iba con el micrófono de niño en niño, preguntándoles lo que creían. Lo que los niños decían demuestra exactamente lo que yo entiendo por “tradición”. Sus creencias no tenían nada que ver con la evidencia. Se limitaban a repetir las creencias de sus padres y de sus abuelos, que tampoco estaban basadas en ninguna evidencia. Decían cosas como “los hindúes creemos tal y cual cosa”, “los musulmanes creemos esto y lo otro”, “los cristianos creemos otra cosa diferente”.

Como es lógico, dado que cada uno creía cosas diferentes, era imposible que todos tuvieran razón. Por lo visto, al hombre del micrófono esto le parecía muy bien, y ni siquiera los animó a discutir sus diferencias. Pero no es esto lo que me interesa de momento. Lo que quiero es preguntar de dónde habían salido sus creencias. Habían salido de la tradición. La tradición es la transmisión de creencias de los abuelos a los padres, de los padres a los hijos, y así sucesivamente. O mediante libros que se siguen leyendo durante siglos. Muchas veces, las creencias tradicionales se originan casi de la nada: es posible que alguien las inventara en algún momento, como tuvo que ocurrir con las ideas de Thor y Zeus; pero cuando se han transmitido durante unos cuantos siglos, el hecho mismo de que sean muy antiguas las convierte en especiales. La gente cree ciertas cosas sólo porque mucha gente ha creído lo mismo durante siglos. Eso es la tradición.

El problema con la tradición es que, por muy antigua que sea una historia, es igual de cierta o de falsa que cuando se inventó la idea original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más verdadera porque se trasmita durante siglos, por muchos siglos que sean.

En Inglaterra, gran parte de la población ha sido bautizada en la Iglesia Anglicana, que no es más que una de las muchas ramas de la religión cristiana. Existen otras ramas, como la ortodoxa rusa, la católica romana y la metodista. Cada una cree cosas diferentes. La religión judía y la musulmana son un poco más diferentes, y también existen varias clases distintas de judíos y de musulmanes. La gente que cree una cosa está dispuesta a hacer la guerra contra los que creen cosas ligeramente distintas, de manera que se podrá pensar que tienen muy buenas razones -evidencias- para creer lo que creen. Pero lo cierto es que sus diferentes creencias se deben únicamente a diferentes tradiciones.

Vamos a hablar de una tradición concreta. Los católicos creen que María, la madre de Jesús, era tan especial que no murió, sino que fue elevada al cielo con su cuerpo físico. Otras tradiciones cristianas discrepan, diciendo que María murió como cualquier otra persona. Estas otras religiones no hablan mucho de María, ni la llaman “Reina del cielo”, como hacen los católicos. La tradición que afirma que el cuerpo de María fue elevado al cielo no es muy antigua. La Biblia no dice nada de cómo o cuándo murió; de hecho, a la pobre mujer apenas se la menciona en la Biblia. Lo de que su cuerpo fue elevado a los cielos no se inventó hasta unos seis siglos después de Cristo. Al principio, no era más que un cuento inventado, como Blancanieves o cualquier otro. Pero con el paso de los siglos se fue convirtiendo en una tradición y la gente empezó a tomársela en serio, sólo porque la historia se había ido transmitiendo a lo largo de muchas generaciones. Cuanto más antigua es una tradición, más en serio se la toma la gente. Y por fin, en tiempos muy recientes, se declaró que era una creencia oficial de la Iglesia Católica: esto ocurrió en 1950, cuando yo tenía la edad que tienes tú ahora. Pero la historia no era más verídica en 1950 que cuando se inventó por primera vez, seiscientos años después de la muerte de María.

Al final de esta carta volveré a hablar de la tradición, para considerarla de una manera diferente. Pero antes tengo que hablarte de las otras dos malas razones para creer una cosa: la autoridad y la revelación.

La autoridad, como razón para creer algo, significa que hay que creer en ello porque alguien importante te dice que lo creas. En la Iglesia Católica, por ejemplo, la persona más importante es el Papa, y la gente cree que tiene que tener razón sólo porque es el Papa. En una de las ramas de la religión musulmana, las personas más importantes son unos ancianos barbudos llamados ayatolás. En nuestro país hay muchos musulmanes dispuestos a cometer asesinatos sólo porque los ayatolás de un país lejano les dicen que lo hagan.

Cuando te decía que en 1950 se dijo por fin a los católicos que tenían que creer en la asunción a los cielos del cuerpo de María, lo que quería decir es que en 1950 el Papa les dijo que tenían que creer en ello. Con eso bastaba. ¡El Papa decía que era verdad, luego tenía que ser verdad! Ahora bien, lo más probable es que, de todo lo que dijo el Papa a lo largo de su vida, algunas cosas fueron ciertas y otras no fueron ciertas. No existe ninguna razón válida para creer que todo lo que diga sólo porque es el Papa, del mismo modo que no tienes por qué creer todo lo que te diga cualquier otra persona. El Papa actual ha ordenado a sus seguidores que no limiten el número de sus hijos. Si la gente sigue su autoridad tan ciegamente como a él le gustaría, el resultado sería terrible: hambre, enfermedades y guerras provocadas por la sobrepoblación.

Por supuesto, también en la ciencia ocurre a veces que no hemos visto personalmente la evidencia, y tenemos que aceptar la palabra de alguien. Por ejemplo, yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que la luz avance a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, sin embargo, creo en los libros que me dicen la velocidad de la luz. Esto podría parecer “autoridad” pero en realidad es mucho mejor que la autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había observado la evidencia, y cualquiera puede comprobar dicha evidencia siempre que lo desee. Esto resulta muy reconfortante. Pero ni siquiera los sacerdotes se atreven a decir que exista alguna evidencia de su historia acerca de la subida a los cielos del cuerpo de María.

La tercera mala razón para creer en las cosas se llama “revelación”. Si en 1950 le hubieras podido preguntar al Papa cómo sabía que el cuerpo de María había ascendido al cielo, lo más probable es que te hubiera respondido que “se le había revelado”. Lo que hizo fue encerrarse en su habitación y rezar pidiendo orientación. Había pensado y pensado, siempre solo, y cada vez se sentía más convencido. Cuando las personas religiosas tienen la sensación interior de que una cosa es cierta, aunque no exista ninguna evidencia de que sea así, llaman a esa sensación “revelación”. No sólo los Papas aseguran tener revelaciones. Las tienen montones de personas de todas las religiones, y es una de las principales razones por las que creen las cosas que creen. Pero ¿es una buena razón?

Supón que te digo que tu perro ha muerto. Te pondrías muy triste y probablemente me preguntarías: “¿Estás seguro? ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo ha sucedido?” y supón que yo te respondo: “En realidad no sé que Pepe ha muerto. No tengo ninguna evidencia. Pero siento en mi interior la curiosa sensación de que ha muerto”. Te enfadarías conmigo por haberte asustado, porque sabes que una “sensación” interior no es razón suficiente para creer que un lebrel ha muerto. Hacen falta pruebas. Todos tenemos sensaciones interiores de vez en cuando, y a veces resulta que son acertadas y otras veces no lo son. Está claro que dos personas distintas pueden tener sensaciones contrarias, de modo que ¿cómo vamos a decidir cuál de las dos acierta? La única manera de asegurarse que un perro está muerto es verlo muerto, oír que su corazón se ha parado, o que nos lo cuente alguien que haya visto u oído alguna evidencia real de que ha muerto.

A veces, la gente dice que hay que creer en las sensaciones internas, porque si no, nunca podrás confiar en cosas como “mi mujer me ama”. Pero éste es un mal argumento. Puedes encontrar abundantes pruebas de que alguien te ama. Si estás con alguien que te quiere, durante todo el día estarás viendo y oyendo pequeños fragmentos de evidencia, que se van sumando. No se trata de una pura sensación interior, como la que los sacerdotes llaman revelación. Hay datos exteriores que confirman la sensación interior: miradas en los ojos, entonaciones cariñosas en la voz, pequeños favores y amabilidades; todo eso es autentica evidencia.

A veces, una persona siente una fuerte sensación interior de que alguien la ama sin basarse en ninguna evidencia, y en estos casos lo más probable es que esté completamente equivocada. Existen personas con una firme convicción interior de que una famosa estrella de cine las ama, aunque en realidad la estrella siquiera las conoce. Esta clase de personas tienen la mente enferma. Las sensaciones interiores tienen que estar respaldadas por evidencias; si no, no podemos fiarnos de ellas.

Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias. Un científico puede tener una “corazonada” acerca de una idea que, de momento, sólo “le parece” acertada. En sí misma, ésta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias.

Te prometí que volveríamos a lo de la tradición, para considerarla de una manera distinta. Me gustaría intentar explicar por qué la tradición es importante para nosotros. Todos los animales están construidos (por el proceso que llamamos evolución) para sobrevivir en el lugar donde su especie vive habitualmente. Los leones están equipados para sobrevivir en las llanuras de África. Los cangrejos de río están construidos para sobrevivir en agua salada. También las personas somos animales, y estamos construidos para sobrevivir en un mundo lleno de… otras personas. La mayoría de nosotros no tienen que cazar su propia comida, como los leones y los bogavantes; se las compramos a otras personas, que a su vez se la compraron a otras. Nadamos en un “mar de gente”. Lo mismo que el pez necesita branquias para sobrevivir en el agua, la gente necesita cerebros para poder tratar con otra gente. El mar de está lleno de agua salada, pero el mar de gente está lleno de cosas difíciles de aprender. Como el idioma.

Tú hablas inglés, pero tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de vosotras habla el idioma que le permite hablar en su “mar de gente”. El idioma se transmite por tradición. No existe otra manera. En Inglaterra, tu perro Pepe es a dog. En Alemania, es ein Hund. Ninguna de estas palabras es más correcta o más verdadera que la otra. Las dos se transmiten de manera muy simple. Para poder nadar bien en su propio “mar de gente”, los niños tienen que aprender el idioma de su país y otras muchas cosas acerca de su pueblo; y esto significa que tienen que absorber, como si fuera papel secante, una enorme cantidad de información tradicional (Recuerda que “información tradicional” significa, simplemente, cosas que se transmiten de abuelos a padres y de padres a hijos.) El cerebro del niño tiene que absorber toda esta información tradicional, y no se puede esperar que el niño seleccione la información buena y útil, como las palabras del idioma, descartando la información falsa o estúpida, como creer en brujas, en diablos y en vírgenes inmortales.

Es una pena, pero no se puede evitar que las cosas sean así. Como los niños tienen que absorber tanta información tradicional, es probable que tiendan a creer todo lo que los adultos les dicen, sea cierto o falso, tengan razón o no. Muchas cosas que los adultos les dicen son ciertas y se basan en evidencias, o, por lo menos en el sentido común. Pero si les dicen algo que sea falso, estúpido o incluso maligno, ¿cómo pueden evitar que el niño se lo crea también? ¿Y que harán esos niños cuando lleguen a adultos? Pues seguro que contárselo a los niños de la siguiente generación. Y así, en cuanto la gente ha empezado a creerse una cosa -aunque sea completamente falsa y nunca existan razones para creérsela-, se puede seguir creyendo para siempre.

¿Podría ser esto lo que ha ocurrido con las religiones? Creer en uno o varios dioses, en el cielo, en la inmortalidad de María, en que Jesús no tuvo un padre humano, en que las oraciones son atendidas, en que el vino se transforma en sangre…, ninguna de estas creencias está respaldada por pruebas auténticas. Sin embargo, millones de personas las creen, posiblemente porque se les dijo que las creyeran cuando todavía eran suficientemente pequeñas como para creerse cualquier cosa.

Otros millones de personas creen en cosas diferentes, porque se les dijo que creyesen en ellas cuando eran niños. A los niños musulmanes se les dice cosas diferentes de las que se les dicen a los niños cristianos, y ambos grupos crecen absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros se equivocan. Incluso entre los cristianos, los católicos creen cosas diferentes de las que creen los anglicanos, los episcopalianos, los shakers, los cuáqueros, los mormones o los holly rollers, y todos están absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros están equivocados. Creen cosas diferentes exactamente por las mismas razones por las que tú hablas inglés y tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de los dos idiomas es el idioma correcto en su país. Pero de las religiones no se puede decir que cada una de ellas sea la correcta en su propio país, porque cada religión afirma cosas diferentes y contradice a las demás. María no puede estar viva en la católica Irlanda del Sur y muerta en la protestante Irlanda del Norte.

¿Qué se puede hacer con todo esto? A ti no te va a resultar fácil hacer nada, porque sólo tienes 10 años. Pero podrías probar una cosa: la próxima vez que alguien te diga algo que parezca importante piensa para tus adentros: "¿Es ésta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias científicas o es una de esas otras cosas que la gente cree por la tradición, autoridad o revelación?" Y la próxima vez que alguien te diga que una cosa es verdad, prueba a preguntarle “¿Qué pruebas existen de ello?” Y si no pueden darte una respuesta, espero que te lo pienses muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan.

Te quiere,

Papá.

 

 

 

Miércoles, a 21 de Enero de 2009
 
¡Adiós, Bush!
 
 
¡Hola, Obama!
 
 
Sábado, a 15 de Noviembre de 2008

El hombrecillo insufrible es buen pagador, por Manolo Seco 

A los pocos meses de perder las elecciones, supimos, gracias a unas extrañas facturas giradas al nuevo gobierno socialista, que José María Aznar había intentado comprar por dos millones de dólares la medalla del Congreso de los Estados Unidos con el dinero de los presupuestos generales.

El hombrecillo insufrible, consciente quizá de su inanidad histórica, y de que todo tiene un precio, había contratado a un bufete de abogados para que se encargase de su imagen internacional, y para que, entre otros logros, además del de la medalla, consiguiese la asistencia (fallida en parte) de suficientes congresistas y senadores al discurso de Aznar en una sesión conjunta en el Capitolio.

Cuando meses después dio su primera lección magistral en la universidad jesuita de Georgetown, el equipo de Aznar recurrió a la misma técnica de llenar el aforo de la conferencia pagando a viandantes y bedeles, en vista de que los estudiantes pasaban de él.

Pero, ¿cómo el insufrible había llegado a ser profesor emérito de la universidad norteamericana que ocupa el puesto 23 en el ránking del país? También lo supimos después. Sus gobiernos habían sufragado generosamente desde el año 2001 un programa de postgrado por un importe de 1,2 millones de euros. Es decir, Aznar compraba así, con nuestro dinero, medallas honoríficas y un futuro puesto de profesor universitario. La inversión en zapatos con plataforma trucada para engrandecer su estatura física era apenas una minucia comparada con el esfuerzo económico que se estaba haciendo para elevar su estatura de estadista global.

Cortado el grifo por el nuevo gobierno socialista, el Ayuntamiento de Madrid, el más endeudado de España, y donde casualmente trabaja su esposa, ha decidido seguir pagando lo que se debe, quizá para evitar represalias de la Universidad de Georgetown. Y para ello va a financiar el equipo universitario de baloncesto con 70.000 euros, salidos esta vez de las agotadas arcas de la ciudad de Madrid. Es todo un hallazgo que forma parte de una inversión prevista de 1,6 millones de euros para la promoción de la capital del reino fuera de nuestras fronteras.

Cierro los ojos y ya imagino los ingentes beneficios que la publicidad en las camisetas de ese equipo tan famoso recabará para Madrid. Me da rabia que las buenas ideas siempre se les ocurra a otros. A mí ni se me hubiese pasado por la cabeza

Miércoles, a 5 de Noviembre de 2008

Del “Sí, podemos...” al “¡Si, pudieron!” han pasado muchos días y unas elecciones brillantes.

Hoy es el inicio de un nuevo futuro que desconocemos, un futuro que esperamos sea totalmente distinto al pasado que conocimos (y sufrimos).

No sé si debo o no debo tener motivos pero hoy, al menos hoy, estoy contento...

Alfredo Webmaster

 

Miércoles, a 29 de Octubre de 2008

Der Spiegel, revista alemana de tirada semanal (en español, "El Espejo"), es la más importante de Europa con una tirada de más de 1.000.000 de ejemplares. Su estilo es similar al Time o Newsweek.

Es famosa por su enorme influencia entre políticos y empresarios de toda la Unión Europea, por su elevadísima calidad de opinión e información, además de su estilo académico y enormemente profesional.

El 18 de febrero de 2002 publicó una portada con la figura de George W. Bush en plan “Rambo”, rodeado de sus más eficientes “rambitos” camino de la guerra de Irak: Dick Cheney (el verdadero presidente, siempre en la sombra), Condoleezza Rice (la mano petrolera de hierro), Donald Rumsfeld (el muñidor de las mentiras) y Colin Powell (el “tonto útil”, ahora reconvertido).

Anteayer, el 27 de octubre, la portada era otra bien distinta: Bush, Cheney y Condoleezza, los últimos "vivos" del año 2002, vuelven a sus casas abatidos, heridos, derrotados.

¡Quién te ha visto y quién te ve!

 

 

Martes, a 28 de Octubre de 2008

Tengo suerte: este blog lo leéis muchísima gente latina radicada en USA, gente que vive en situación legal e ilegal. Sois latinos pero también sois americanos que luchan por mejorar su situación. A vosotros va dirigida la entrada de hoy, a la posibilidad que tenéis de cambiar las cosas, de hace algo por un mundo más habitable.

Nosotros, los que vivimos en España, en Portugal, en Venezuela, en Colombia, en Cuba, en Panamá, en Costa Rica, en Brasil, Chile, en Argentina, en Paraguay, en Uruguay, en Bolivia, en Ecuador, en El Salvador, en México, en Honduras, en Venezuela, en Nicaragua, en… en todos los lugares donde la política errática de George W. Bush y su absoluta falta de decoro han llevado al mundo a una situación insostenible, a nosotros nos hace falta vuestro voto.

Por eso me dirijo a vosotros, a todos los que podéis votar por el cambio, a los que tenéis la capacidad de dar un golpe de timón y tratar de que las cosas vayan mejor.

A vosotros os ha llegado la hora de ayudar al resto de vuestros compatriotas, a los que se quedaron en sus países, a vuestras familias que están lejos: en Barack Obama vemos el cambio que necesitamos.

A todos vosotros os pido el voto: “Yes we cam”  Si, podemos...

Alfredo Webmaster

 

Domingo, a 26 de Octubre de 2008

Como ya es domingo y mañana vuelve a ser un día normal de “curre”, considero muy conveniente ir preparando el cuerpo para las nuevas desgracias que nos irán llegando en forma de caída en la cotización de la bolsa de valores, caída del valor de las viviendas, caída en el índice de ocupación laboral, caída en el volumen de la riqueza familiar, caída del consumo, caída de las expectativas a corto y medio plazo, caída… todo caída.

Por eso, nada mejor que unas viñetas de El Roto y Forges para ir poniéndonos el cuerpo de mala hostia, a ver si de una puñetera vez reaccionamos todas las personas de bien y les damos un merecido castigo a tanto especulador, ladrón, defraudador, directivo corrupto, gobernante permisivo con el poderoso e implacable con el desprotegido… a ver si entre todos eliminamos esa acumulación de sinvergüenzas que han colocado al mundo ante el abismo de la recesión generalizada y el mayor desastre económico de la historia (del mundo).

¿Era necesaria la maravillosa globalización para que sucediera todo esto? ¿Para qué teníamos que compartir todo entre todos, en todo el mundo, si el final iba a ser el mismo de siempre? Sólo se benefician los más ricos y poderosos.

Realmente, detrás de la globalización, ¿Lo que pretendían era que unos pocos especuladores pudieran globalizar (para su bolsillo) lo de todos los demás? ¿Era eso de lo que se trataba?

Para llegar a donde hemos llegado no hacía falta la globalización; para eso ya existía en el medievo algo que se llamaba derecho de pernada: los poderosos hacían lo que les daba la gana, sin tener que dar explicaciones, ¡Y punto!

¿Qué ganamos con la globalización la inmensa mayoría de la humanidad? Nada, absolutamente nada.

Sé que estoy siendo muy pesimista y que podrían existir algunos resquicios para imaginar un mundo mejor (la refundación de la economía mundial, un nuevo orden de valores morales) pero la realidad es otra muy distinta: sólo tenéis que leer lo que pretende George W. Bush y sus secuaces (entre ellos, algunos de los dirigentes de la Unión Europea): mercado libre, libre empresa, libre comercio, desregulación.

Como dijo con suma desfachatez  Esperanza Aguirre, la representante del sector más duro de la derecha española: la culpa es de que existe demasiado estado. O sea, lo que los liberales pretenden es más de lo mismo: liberalismo puro y duro.

Según un enunciado clásico, “La materia no se crea ni se destruye, solo se transforma”. Pues bien, yo anuncio un nuevo concepto aplicado a la economía, que dice: “El dinero ni se crea ni se destruye, sólo se traslada”.

Por tanto, aquí es dónde debería de intervenir los gobiernos: deberían de ponerse a buscar a dónde se trasladaron los dineros desaparecidos, qué fue de los miles y cientos de miles de millones de euros y dólares desaparecios que ahora tenemos que poner entre todos.

Sé que estoy siendo muy pesimista…. pero motivos no me faltan.

Alfredo Webmaster

PD: os recomiendo encarecidamente que leáis el artículo que está más abajo y que se llama “Los siete pecados capitalistas”, escrito por Nacho Escolar. Es una magnífica (y mejor) explicación sobre lo que yo escribí.



Los siete pecados capitalistas

1- La lujuria especuladora

Un barco petrolero tarda más de cuatro semanas desde que sale del Golfo Pérsico hasta que llega a Estados Unidos. En ese tiempo, puede que la carga se haya devaluado tanto que el dueño del barco se arruine con el trayecto, que haya pagado por el crudo un precio mayor en el puerto de origen de lo que cobrará cuando llegue a la refinería. Para evitar este riesgo -en el petróleo y en otros mercados de materias primas-, se inventaron los contratos de futuros: una fórmula que consiste en pactar de antemano el precio de venta del pedido para una fecha determinada. Cuando se cierra el contrato, ni el comprador ha pagado ni el vendedor ha entregado la mercancía; pero el compromiso es igual de firme.

En aquel momento parecía una buena idea. El problema vino después, cuando los especuladores se aprovecharon de este mercado ideal para los trileros, pues se puede vender y comprar lo que aún no se tiene. Si apuestas con cientos de millones de dólares en el mercado de futuros a que el petróleo subirá, en efecto, el petróleo sube y tú ganas; en economía las profecías tienden a cumplirse si hay dinero suficiente. Los mismos inversores que primero crearon la burbuja punto com y después la burbuja del ladrillo, consiguieron elevar el precio del barril de crudo de 40 hasta 140 dólares en solo cuatro años. Impunemente.

2- La pereza de los reguladores

Por suerte, la burbuja del petróleo explotó a mediados de este verano. ¿La razón? Un pequeño cambio en la regulación de la SEC (el organismo que controla la bolsa estadounidense) obligó el 14 de julio a los especuladores que estaban jugando a la baja contra la cotización de los bancos a que respaldasen sus apuestas con acciones, por lo que tuvieron que sacar su dinero del mercado de futuros del petróleo para no perderlo en banca. Desde esa medida, que no buscaba atajar la burbuja petrolífera sino proteger a los bancos de los caníbales, el precio del crudo no ha dejado de bajar. El 14 de julio, cada barril costaba 144 dólares. El viernes rozó los 60 y sigue cayendo, pese a que la OPEP ha recortado su producción un 5%. Si basta con un pequeño cambio regulativo, tan sencillo que ni siquiera se vota en ningún Congreso, para evitar comportamientos tan dañinos para la economía mundial como la burbuja del petróleo, ¿por qué tanta pereza a la hora de evitar la especulación?

Han tenido que temblar las catedrales de Wall Street para que la mayoría de los organismos reguladores, también la CNMV española, se atreviesen a prohibir determinadas prácticas especulativas. De momento, estas restricciones son temporales, aunque en el debate mundial sobre el nuevo capitalismo muchos piden que sean permanentes. Para ello hace falta un paso previo, tal vez el único que se dé en la cacareada cumbre del 15 de noviembre: la puesta en marcha de un organismo supranacional para vigilar la economía globalizada. Alguien con algo más de prestigio internacional que el FMI.

3- La envidia del paraíso fiscal

Una cadena es tan débil como su eslabón más débil. En un mundo donde las fronteras existen para las personas pero no para el dinero, de poco vale que el G20 se comprometa a asumir nuevas normas si no aísla a un G40 del que apenas se habla: los 40 países ladrones, los 40 paraísos fiscales. Según la OCDE, en estas cuevas piratas se esconden de los impuestos entre 5 y 7 billones de dólares, una cifra que equivale al 13% del PIB mundial. La mitad de las multinacionales que cotizan en el español Ibex 35 tienen empresas en estos paraísos fiscales, con lo que eluden pagar impuestos a ese mismo erario público al que ahora piden ayuda. En los últimos 20 años, el dinero que guardan estos países se ha multiplicado por seis. Curiosamente, la distancia entre los sueldos de los altos directivos y los trabajadores ha crecido en ese tiempo en una proporción similar.

4- La codicia de los directivos

En 1980, un alto ejecutivo estadounidense ganaba de media 42 veces más que un trabajador. Hoy gana 364 veces más: en solo un día lo que los demás en todo el año. El problema no es solo la desigualdad social, que también. Lo más preocupante es que se premie a los ladrones y a los inútiles. En palabras de la canciller alemana, Angela Merkel, “comprendo que gane mucho quien hace mucho por su empresa y sus empleados; pero ¿por qué se debe ahogar en dinero a los incompetentes?”. Es lo que a veces pasa cuando la retribución del primer ejecutivo está supeditada al corto plazo de la bolsa y no al largo plazo de la empresa. En muchas ocasiones (Enron es el ejemplo más sonado pero no el único), los fuegos artificiales que tanto gustan a los inversores bursátiles van contra los intereses de la propia compañía. A la larga, la cotización bursátil también se hunde. Pero suele ser después de que el alto directivo haya vendido sus stock options.

5- La gula de los inversores

Lo que es bueno para el directivo no es bueno para su empresa. Lo que es bueno para el especulador del petróleo no es bueno para la economía mundial. Lo que es bueno para el vendedor de hipotecas subprime no es bueno para el banco que presta el dinero. En todos los fallos del capitalismo que ahora han aflorado hay un elemento común: una distorsión perversa en el sistema de recompensas donde no se premia al que genera riqueza sino al que la destruye.

El capitalismo ha funcionado sobre una premisa que suele ser cierta: del egoísmo individual se obtiene un progreso colectivo. La ambición de los empresarios también es buena para los trabajadores, pues todos ganan aunque sea en menor medida. Sin embargo, el castillo de naipes se hunde cuando se premia al pirómano, cuando la recompensa del que da préstamos hipotecarios a gente sin trabajo no está supeditada a que esas hipotecas se paguen sino a vender todas las posibles -su comisión iba en ello-. Lo mismo sucedía en el siguiente nivel, donde el que respaldaba estas hipotecas subprime tenía como negocio agruparlas con otras miles y venderlas en el mercado. Que se cobrasen o no tampoco era su problema. Tampoco era problema de las agencias de calificación, que estuvieron garantizando la salud del sistema hasta dos minutos antes del hundimiento; por algo cobraban de los mismos bancos a los que avalaban. No era problema de nadie y ha acabado siendo problema de todos.

Aunque las subprime es el pastel más famoso, no es el único tóxico que ha engullido el mercado en estos últimos años de dinero fácil y hambre financiera voraz. El capital se empachó porque no sabía qué comía: el mercado de derivados consistía en vender paté de cerdo como si fuese foie gras de oca; cuestión de una bonita etiqueta. Funcionó bastante bien hasta que a alguien se le ocurrió mirar qué había dentro de la lata.

6- La ira del planeta

Dice José María Aznar, y no es el único inconsciente, que ahora que los bancos van mal no hay dinero para salvar el planeta. La realidad es la contraria, pues detrás de uno de los fenómenos más preocupantes de la economía están precisamente los desastres generados por el cambio climático en la agricultura mundial. La crisis alimentaria es un problema económico en su realidad más cruda, pues aquí no se pierden ahorros sino vidas humanas. La lucha contra la contaminación es, en realidad, el mejor ejemplo de los males del capitalismo: solo se soluciona con regulación estatal, hace falta coordinación internacional, sus beneficios son indudables y, en resumen, nunca lo abordarán aquellos que solo piensan a corto plazo, aunque sea la inversión más rentable, con diferencia. ¿Hay acaso alguna mejor que salvar el planeta?

7- La soberbia del PIB

¿Un país más rico es un país mejor? No siempre. Según los datos del PIB, México está a punto de superar a España. ¿Es un país como México, donde hay familias que pierden su casa porque no pueden pagar las letras de una licuadora, un país mejor que España? México también es el país desarrollado donde más ha aumentado la brecha entre ricos y pobres, según el último informe de la OCDE que se presentó hace unos días. Por desgracia, la desigualdad, la educación o la sanidad no cuentan con indicadores tan precisos como la inflación, el paro o el PIB. Los datos económicos son difíciles de esconder. Sin embargo, los indicadores de desarrollo humano no son homogéneos ni sistemáticos, los políticos pueden apostar a que, con una buena campaña publicitaria, hasta la sanidad pública más deteriorada pasará por buena.

Una vez más, es un problema de recompensas. Lo que es bueno para el PIB no siempre es bueno para la sociedad, de poco sirve que aumente la riqueza si solo se benefician de ello los que ya son ricos, los mismos que nunca lo pasarán verdaderamente mal por mucho que se agrave la situación económica. En España, por ejemplo, la crisis va por barrios. Esta semana abrirá en la milla de oro de Madrid la exclusiva joyería neoyorquina Tiffany’s. Los hay que siempre desayunarán con diamantes.

Domingo, a 19 de Octubre de 2008

Como el presidente de Yanquilandia quiere hacer todo lo posible para conocernos a fondo, invadiendo sin piedad nuestra intimidad, desde los laboratorios www.fukn.us quieren ayudarnos poniéndoselo más sencillo a George W. Bush, para que así que puedan llegar a los más recónditos rincones de nuestra persona: al lugar donde nunca llega el sol.

Si hasta ahora el presidente yanqui no lo había conseguido totalmente, pese a sus denodados esfuerzos (ver nota más abajo), en esta ocasión sí que te va a dar por donde más te duele: no hay intimidad que esté a salvo.

Afortunadamente, los laboratorios www.fukn.us han pensando en todo y han construido un dildo de silicona 100 %, una longitud de 12,8 centímetros y una cabeza de 3,5 de diámetro. Con este dildo nos podemos ir adaptando a lo que pueda suceder en el futuro...

¡Consigue uno antes de que nos invadan!

Alfredo Webmaster

Nota: mentiras para justificar la Guerra de Irak, crisis financiera-Wall Street, negación del calentamiento global, negación de la evolución, Abu Graib, Guantánamo, Katrina,  etc., etc., etc.

 

 

 

 

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