Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Martes, a 1 de Enero de 2013

 

Cuando viví en España, mas exactamente en una ciudad maravillosa llamada Barcelona, venia de trabajar en África por algo mas de dos años y claro, los contrastes fueron muchos. Y piensen que nací en el Amazonas (Colombia).

Barcelona fue una ciudad en la que siempre desee vivir, especialmente cuando vi una película llamada “Todo sobre mi madre”, de Almodóvar. ¿Recuerdan aquella escena donde aparece la Sagrada Familia?

No obstante, para ser honesto, la relación con los catalanes venía de antes. Fueron muchos los que pasaron por mi tierra: a varios religiosos Franciscanos Capuchinos los escuche hablar en un “español raro y que no se entendía mucho”.

No fueron pocas las veces que los vi frotar un tomate sobre el pan y luego agregarles aceite; no olvido una camiseta que me regalaron con el logo de los juegos olímpicos de 1992 ni tampoco un libro sobre Picasso escrito en una lengua que no se leía fácil, pero que se dejaba entender a pedazos. Barcelona, es una gran ciudad y fui feliz cuando estuve allá. Y con ganas de volver. Pero lo cierto, es que estando allá, en sus noches fantásticas, un buen día me encontré con una página que cambiaría mucho mi vida: musicayvino.com.

Y cuando digo cambiaría mí vida lo digo con tranquilidad, sin temor a equívocos. Y es que cambiar la vida es explorar nuevos ritmos, nuevos interpretes, nuevas miradas, nuevas posibilidades… y todo además de buen gusto y de forma gratuita. Así, la vida es bella.

Ahora estoy de vuelta en mi tierra, gozando nuevamente de mí Amazonas, viviendo en el pueblo que me vio nacer, en mi Leticia, a las orillas del río más caudaloso del mundo. Aquí internet es un lujo, y ya no gozo del Spotify ni de otros artilugios cibernéticos. Me las arreglo con un smartphone para mirar alguna cosa. Y cuando va bien internet en la oficina, y si el trabajo me lo permite accedo a algo que me interesa. Aquí no vemos los videos de YouTube online. Aquí tenemos que esperar 15 o 20 minutos para ver un video de 2 minutos.

Aquí la vida va al ritmo del río. Pues bien, hace un par de días volví a musicayvino.com y me dio por escribirle a esa gran alma detrás de la pagina, recibiendo de Alfredo una respuesta maravillosa y una oferta tentadora: ser corresponsal desde este lado del mundo, así que procedo a escribir sobre mi Amazonas y compartirles un video que seguramente ustedes, en otro lugar del planeta, que cuentan muy seguramente con un servicio de internet digno, podrán disfrutar y conocer mejor el lugar donde vivo.

El Amazonas colombiano es un destino increíble para los turistas que buscan tener contacto extremo con la naturaleza y conocer algunas de las culturas más representativas del país. Este maravilloso hábitat acoge tantas especies de fauna y flora como ningún otro ecosistema en el mundo y es un lugar sorprendente no sólo por la diversidad cultural de sus pueblos indígenas, sino por la vida que se origina y se nutre de las múltiples orillas del río Amazonas, el más caudaloso, ancho y profundo del mundo.

Los grupos indígenas conceden a este territorio una multiplicidad étnica incomparable. Conocer sus rituales, cultura y creencias, interactuar con los líderes de las comunidades y comprender su relación con la naturaleza es una experiencia mágica que evoca un cuento de fantasías. Este destino es propicio para disfrutar de una increíble travesía: escalar árboles de 35 metros de altura, deslizarse entre sus ramas en un recorrido de más de ochenta metros para sentir la fuerza de la naturaleza; pasar la noche en la copa de una Ceiba y escuchar la voz de la jungla y sus más profundos secretos a la luz de la Luna. Son tantos los prototipos de cosmovisión que aquí se encuentran que no creo estar errado cuando sentencio que el Amazonas podría ser la nueva Grecia que el mundo necesita. Haciendo alusión a lo mejor de los Helenos.

El Amazonas colombiano es uno de los 32 departamentos de mi país, ubicado en la parte más meridional, en gran parte al sur de la línea ecuatorial. Es el departamento colombiano más grande en cuanto a extensión territorial y se compone en su totalidad de territorio selvático. Limita con los departamentos de Caquetá y Vaupés y al noroeste con el departamento del Putumayo. El resto de su territorio es de frontera internacional: al este con Brasil y al sur y sureste con el Perú. Amazonas es el departamento con mayor longitud en límites internacionales de Colombia.

El nombre del departamento procede del nombre del gran río Amazonas. El río a su vez fue así denominado por el conquistador español Francisco de Orellana (1511-1546), el cual, en su viaje de exploración, dijo que fue atacado por "feroces mujeres" que se le semejaron a las amazonas de la mitología griega; sin embargo, la existencia de una tribu guerrera femenina en tal tiempo no ha podido ser demostrada y es posible que fuesen guerreros amerindios de pelo largo los que impresionaron al conquistador por el cual denominó a las selvas y al río con el nombre de Amazonas.

Entre los primeros exploradores europeos del territorio está Francisco de Orellana, quien le daría el nombre a la selva. La colonización española pondría el territorio forestal bajo el dominio de la provincia de Popayán, pero la independencia de las colonias españolas desataría un ánimo expansionista de las nuevas repúblicas hermanas, especialmente el Perú y Brasil. Colombia, más concentrada políticamente en la región andina, perdería una gran parte del territorio amazónico.

En 1928 y como base en la delimitación de la frontera entre Colombia y Perú, se crea la Comisaría del Amazonas que por su importancia se renombra en 1931 a Intendencia del Amazonas, ampliándose su territorio hacia el norte con partes de la Intendencia del Caquetá. En 1943 cambia de nuevo a Comisaría Especial, para luego en 1951 denominarse otra vez Intendencia Nacional. En 1957 finalmente adopta la denominación de Comisaría Especial del Amazonas que cambia el 6 de julio de 1991 a Departamento del Amazonas.

Para los amantes del turismo ecológico y de aventura, en esta región se pueden realizar un gran número de actividades como escalar árboles, realizar caminatas en la selva, practicar canopy, navegar por el río Amazonas, observar fauna y flora o partir en una travesía fluvial hasta lugares remotos y prohibidos en el corazón de la selva. Otro de los mayores atractivos son los parques naturales que ofrecen una experiencia única a los turistas para observar la majestuosidad de la fauna y flora amazónicas. Entre ellos se encuentran el de Cahuinari, Río Puré y Amacayacu, en donde es posible realizar caminatas por senderos y trochas de la selva tropical, recorridos acuáticos y avistamiento de aves.

Además de los parques naturales existen otros circuitos turísticos como la Isla de los Micos y el municipio de Puerto Nariño, en donde se pueden observar los delfines rosados, el caimán negro y la planta acuática representativa del Amazonas llamada Victoria Regia, un loto que puede llagar a medir hasta 1.50 metros de diámetro y es considerado el más grande del planeta.

Y para los amantes de la historia, nada mejor que recomendarles la lectura en estos días de un libro maravilloso de Mario Vargas Llosa: “El sueño del Celta”, y así navegar también por las atrocidades que han ocurrido en estas tierras y de las cuales hablaría en otra oportunidad, si es que se mantiene la oferta de quien un día conocí virtualmente y espero conocer en el momento que corresponda, personalmente: Alfredo.

De despedida, un abrazo amazonico de Mauricio Humberto Rodríguez (Leticia, Colombia)


 

 

 

 

Jueves, a 19 de Mayo de 2011

En mi tierra eumesa, cuando era joven, utilizábamos el palabro ‘torista’ para definir a los turistas, entremezclando la palabra turista con esa otra que define el ¿arte? de burlarse, hasta la muerte, de un animal noble y valiente.

Puesto en plan finolis y ceremonial, se podría definir a los ‘toristas’ como usuarios compulsivos del ‘torismo’, esa especie de movimiento migratorio temporal que hace que sus miembros, o usuarios, se desplacen por tierra, mar o aire a otro lugar, un destino en el que sólo se lo pasan bien, salvo honrosas excepciones, cuando están agrupados en manadas ingentes y anodinas con otros ‘toristas’; y mientras están así, en manada, consumen de forma compulsiva alimentos y bebidas en buffet iguales y tienen las mismas cosas en todas las partes del Mundo.

Como dije antes, es fácil ser ‘torista’: sólo se necesita acudir a una agencia de viajes, ver las ofertas de vuelos + hotel + diversión que te ofrecen, elegir el destino, hacer la maleta, sin olvidar la cámara de fotos y las camisetas floreadas, montar en un avión (lleno de otros ‘toristas’), llegar a destino, meterse en un bus camino del resort, tirarse encima de una tumbona en la playa, beber vistosos brebajes exóticos llenos de sombrillas y otros adornos, comer más en el buffet, volver a la playa para volver a tirarse en una tumbona, morenear hasta adquirir un color parecido al de un camarón a la plancha, dormir, hacer fotos, montar en un avión (lleno de otros ‘toristas’ enrojecidos por el mismo sol inmisericorde) para volver a casa… para después fardar ante las amistades de que se conoció un país lejano. Lo siento: viajar es otra cosa.

Entonces, ¿cuáles son las normas básicas, no escritas, que diferencian a los viajeros de los ‘toristas’? Empecemos:

1 – Los desplazamientos organizados por agencias de viaje, son eso: viajes organizados. Es tentador que te lo den todo solventado, todo medido, todo programado, pero no deja de ser como la comida basura: llena la panza pero no da placer. Además, ¿y si te gusta un sitio concreto y sólo puedes estar 15 minutos por que se va el autobús?

2 – A poder ser, salvo desgracia imprevista, no vayas a comer a restaurantes de cocina española: estás en el extranjero, en un país distinto lleno de cosas nuevas, sabores nuevos, condimentos nuevos, variados… y las recetas de allí seguro que son excelentes. ¡Pruébalas, disfrútalas! Además, puedes estar tranquilo: para cuando vuelvas a España aún existirá la tortilla de patatas y los callos.

3 – Ni se te ocurra hacer 30 fotos de cada monumento o paisaje. Sí, ya sé lo qué me vas a decir: que con las cámaras digitales puedes hacer miles de fotos, sin coste…  Es cierto, tienes razón, pero no creo que las fotos que tú hagas vayan a ser mejores que las que puedes ver (y descargar) en miles de páginas de Internet. Además, seguro que en muchas de esas fotos saldrás con una pinta tan deplorable que no te va a apetecer que se vean dentro de 20 años.

4 – Sigue tu instinto: un local muy recomendado en las guías de viaje estará lleno de gentes como tú, que también leyó las mismas recomendaciones de la guía. Huye de esos sitios, investiga por tu cuenta, pregunta a los lugareños, indaga: seguro que te llevarás muchas sorpresas… y te saldrá más barato.

5 – Cuanto menor sea el número de amigos que te acompañen, más fácil será ponerlos de acuerdo. Ni te imaginas la de conflictos que pueden llegar a montar 3 o más amistades durante un  viaje: podrías descubrir facetas nuevas del carácter de tus amigos que ni imaginabas…

6 – Es muy divertido regatear, todos lo hacemos, pero hazlo sólo hasta cierto punto. Conseguir que te bajen uno o dos euros en el precio de una chuchería será un éxito para ti como comprador, pero quizá sea una desgracia para el vendedor: en algunos países, dos dólares es lo que tienen al día algunas familias para sobrevivir. Tener uno o dos euros más en tu bolsillo no te va a sacar de pobre (o medio rico).

7 – Trata de mimetizarte con el ambiente del país. Igual que a nosotros nos parece estúpida la forma de vestir (y de comportarse) de alguno de los turistas que visitan España, nosotros les parecemos a ellos lo mismo cuando visitamos sus países.

8 – Trata de relacionarte con las personas del país que visites. Será muy enriquecedor culturalmente y una de las cosas más atractivas de viajar.

9 – No pretendas ver “todo” en un único viaje: será la disculpa para volver.

10 – Importantísimo: está totalmente prohibido llevar sandalias con calcetines. Llevarlos será motivo más que suficiente para que te puedan fusilar al alba… y si son blancos, con mucho más motivo.

Alfredo Webmaster

 

Domingo, a 13 de Marzo de 2011

Desde la región Patagónica de Argentina, en la provincia de Chubut, al borde del Lago Puelo, me escribió una lectora del blog: Miriam Lihuen, para mandarme unas hermosísimas fotos del lugar donde ella vive.

En medio de una naturaleza cuasi salvaje, rodeada de montes e interminables bosques, y mientras disfruta de unos buenos vinos blancos nacidos en los viñedos más meridionales del mundo, nos regala estas fotos para que admiremos el paisaje que la rodea, con sus arcos iris y nubes plateadas.

Gracias, Miriam… y te envidiamos.

Alfredo Webmaster

 

 

Entorno del Lago Puelo (foto Miriam)

 

 

Entorno del Lago Puelo (foto Miriam)

 

Lago Puelo (foto Wikipedia)

 

Lago Puelo (foto Wikipedia)

 

Domingo, a 20 de Febrero de 2011

Las dos Marías, Coralia y Maruxa Fandiño (foto original)

Monumento a “Las dos Marías”, en el Paseo de la Herradura, de la Alameda de Santiago de Compostela

 

Las dos Marías y el falso peregrino: un original recorrido por la capital gallega al hilo de historias y leyendas

Por Cristina Sánchez-Andrade para elpais.com, 05/02/2011

Coralia y Maruxa Fandiño, más conocidas como Las Marías. Todo aquel santiagués de más de cuarenta años las ha visto alguna vez paseado por las calles. Con aspecto de folclóricas, maquilladas con polvos de arroz, de cuello para abajo desaparecían bajo un envoltorio extravagante de colores chillones. A eso de las dos de la tarde se las veía por la Alameda compostelana soltando piropos a los estudiantes que volvían del campus para comer en la zona vieja. Hoy una estatua les rinde homenaje a la entrada del parque, y no es para menos.

Muchos han oído hablar de su historia: nacidas en el seno de una familia de once hermanos, dos de ellos miembros de la CNT huidos, los falangistas las utilizaban para averiguar su paradero. Y como las hermanas se negaban a abrir la boca, no tuvieron empacho en probar con todo tipo de tretas: las desnudaban en la vía pública para humillarlas, las subían al monte Pedroso para torturarlas y hasta se dice que llegaron a violarlas. La provocación de Las Marías en la Alameda, muchos años después, fue así la manera de vengarse y protestar contra el régimen. Parece ser que para más INRI, a principios de los años sesenta, un rayo partió en dos su casa. Enseguida se organizó una recolecta entre los vecinos y se llegaron a recoger 250.000 pesetas, cantidad suficiente en aquella época para comprar una casa nueva.

Historias curiosas como esta hay muchas en Santiago de Compostela, y para salirnos del circuito habitual proponemos una pequeña ruta que empieza precisamente aquí, junto a la estatua de Las Marías de la Alameda, para saltar al entorno de la catedral.

En la Edad Media, los peregrinos, al entrar en Santiago, acudían a la catedral y saludaban al Apóstol, dándole gracias por haberles permitido llegar sanos y salvos. Pero antes de esto ya había tenido lugar la primera ceremonia de purificación simbólica en el frío arroyo de Lavacolla, en donde se lavaban las partes pudendas ("lava a colla"). Es decir, que a Santiago tenían que entrar limpitos. Al menos por dentro.

Una vez en la catedral, se dirigían a la llamada Cruz dos Farrapos, situada en el tejado de la cabecera y en cuya base existe una construcción de piedra a modo de horno abierto. Allí se despojaban de esas túnicas o harapos de lana malolientes ("os farrapos") que habían llevado desde Roncesvalles. En un acto entre ritual e higiénico, procedían a quemarlas en la pira, a los pies de la cruz, como signo de renuncia a su vida anterior y de inicio de una vida nueva. Aún hoy, la piedra permanece requemada.

Sonrisa pícara

Y sin dejar la catedral, vayamos a conocer la historia del profeta Daniel, en el Pórtico de la Gloria. ¿A quién sonríe tan pícaramente con las mejillas ruborizadas? Pues a la que tiene enfrente, que es nada más y nada menos que la reina de Saba (aunque otros opinan que es Esther). Cuentan que en épocas remotas esta sonrisa -el rubor de las mejillas son los trazos de la policromía que se perdió y que ha sido recientemente recuperada- fue vista con malos ojos por el clero por ser libidinosa, y que incluso un obispo mandó rebajar a cincel los pechos de la reina. También cuentan (por contar que no quede) que el pueblo gallego, para protestar por la tajante decisión del obispo, decidió vengarse dando a algunos de sus quesos la forma de tetilla que tienen actualmente.

Muy cerca de allí, en la plaza de la Quintana, si empieza a anochecer merece la pena esperar a que aparezca proyectada sobre la pared de la catedral la llamada sombra del peregrino. La leyenda dice que pertenece a un sacerdote que mantenía relaciones con una religiosa del convento de San Paio y que todas las noches se reunía con ella cruzando un pasadizo existente bajo la escalinata de la Quintana y que unía la catedral al convento. Después de un tiempo, el sacerdote propuso a la religiosa escaparse juntos. Se citaron al anochecer y el clérigo se disfrazó de peregrino para no llamar la atención. La esperó pacientemente, pero ella no acudió a la cita. Desde entonces, al caer la noche, a él (o a su sombra) se le puede ver esperando.

Desde la terraza exterior del Hostal de los Reyes Católicos tenemos perspectiva para contemplar la iglesia que es objeto de nuestra siguiente historia. Se trata de San Fructuoso, más conocida como la iglesia de las cuatro sotas. Las esculturas que la coronan, que representan las cuatro virtudes cardinales -prudencia, justicia, fortaleza y templanza- y que la gente identifica con las cuatro sotas de la baraja española, son dignas de admiración. Más recomendable aún es buscar un curioso detalle en el muro sur: una calavera esculpida con dos tibias cruzadas, colgada de un paño o mortaja con la siguiente inscripción que alude a la fugacidad de la vida: "Como tú te ves, me vi; como me ves, te verás".

Así que antes de que todo termine o de que sea demasiado tarde, una última propuesta en Santiago: vinos desde París hasta Dakar. Se trata de recorrer la Rúa do Franco de un extremo a otro, desde el bar París hasta la cafetería Dakar, bebiendo vinos por todos los locales (que son muchos) que hay por la calle. Pero cuidado: incluso los mejores corredores ya han confesado que este rally es más peligroso que el París-Dakar original.

 

Sábado, a 27 de Noviembre de 2010

Por Yoshida Hayde, de Panamá

La excepcional ubicación geográfica de Panamá, puente entre Sudamérica y Norte/Centroamérica, y entre el Océano Atlántico (Mar Caribe) y el Océano Pacífico, convierten al país en un paraíso para antropólogos, zoólogos y naturalistas. Y para folcloristas y amantes de las culturas populares.

El 30% de su superficie del país está protegida con una red de 15 Parques Nacionales de incalculable valor, 12 Reservas Forestales con enorme profusión de bosques autóctonos que sirven de refugio a 10 subreservas de Vida Silvestre.

En Panamá, siendo como es un país muy pequeño, de sólo 78.200 km2 (poco más del doble que Galicia), viven más 950 especies distintas de aves, muchas más que en todo EE.UU. (un país 123 veces mayor que Panamá); además, durante el invierno sobrevuela territorio panameño más de 50 variedades de aves migratorias, en busca del calor en otros destinos.

Tienen más de 225 variedades de mamíferos, 215 tipos de reptiles y 143 de anfibios, lo que constituye un conglomerado de fauna de asombrosa riqueza.

Las cifras de diversidad en su flora no es menos espectacular: más de 10.000 especies, entre ellas más de 1.200 variedades de orquídeas.

Además de ser un paraíso natural, Panamá tiene una cultura popular igual de rica y variada, algo sorprendente en un país con un territorio tan pequeño: en sus 78.200 km2 conviven los emberá a orillas del río Chagrés, los wounaan en las impenetrables junglas del Darién, los kunas en el archipiélago de San Blas, los ngöbe-buglé en Veraguas, Bocas del Toro y Chiriquí, los teribe que viven a orillas del río de igual nombre, los bokotá en Bocas del Toro y los bribri, en la frontera con Costa Rica.

La pollera, un poco de historia

Entre sus riquezas culturales más populares y arraigadas, más extendidas y apreciadas, está la pollera, uno los vestidos típicos y populares más hermosos del mundo, la constatación de la diversidad de culturas y raíces de este país, un traje brillante, vistoso y variado: no hay dos iguales.

Junto con otros vestidos tradicionales de Latinoamérica, la pollera tiene sus orígenes en variantes de los vestidos de la España de los siglos XV (finales), XVI y XVI, adaptados al clima y humedad del Nuevo Mundo.

Doña Nieves de Hoyos, directora del Museo del Pueblo Español, publicó un artículo en la Revista de las Indias de diciembre de 1963, titulado "La Pollera Panameña", que decía:

"Creo, sinceramente, la respuesta es simple, el origen se encuentra en España, pero no desde el traje regional español, que contrariamente a la opinión general, no desarrollaron su forma actual hasta el siglo XVIII o posterior. La pollera en Panamá evolucionado a partir de los trajes del siglo XVI y XVII, no del traje de corte con sus aros grandes cubiertas con terciopelos y sedas bordadas adornadas con encajes, oro, y los hilos de plata (el vestido que inmediatamente viene a la mente a la mayoría de la gente porque a menudo han visto los cuadros de Velazquez). En el siglo XVII ese traje español convivió con los hermosos vestidos tribunales y populares de todos los días, que en esta época era generalmente blanco con una falda de dos o tres volantes bordados o apliques en diseños florales. Esta descripción es, simplemente, la pollera.

En cuanto a la pollera montuna o el vestido para el uso diario, una falda de algodón estampado en diseño floral se usa comúnmente en los climas tropicales y durante las temporadas de verano en regiones más frías. Debemos pensar en las faldas de Andalucía, pero no de la falda ajustada con volantes de las bailarinas de flamenco, ni la ropa tradicional de las regiones de montaña (en lugar de la falda de las mujeres comunes en cualquier ciudad, que utilizó una pollera montuna). En el Museo del Pueblo Español no es un vestido de mujer de Córdoba, hecho de percal con un patrón de pequeños impresos, muy completo y con un volante, que no puede diferenciarse de la pollera montuna de Panamá. El peinado complicado que utiliza peines de oro que nos hace pensar en los estilos de pelo de Valencia y Salamanca, donde no usan peines, pero grandes, ricamente decoradas con alfileres. Naturalmente, el peinado y adornos para el pelo que se encuentran en Panamá no sería una imitación, pero con el paso del tiempo que iba a cambiar y adquirir un carácter diferente de sus predecesores españoles".

Fechas importantes en la historia de la pollera

- Año 1650. En esa época podemos mencionar dos clases de polleras: la primera, la pollera de Tabi, que era según el diccionario una tela de seda con labores ondeadas, con la basquiña de raso con adornos, y, la segunda, la pollera de Espoli, con telas floreadas con unas labores y urdimbres parecidas al brocado.

- Año 1730. Se describe el vestido como una camisa tipo holanda y una falda de mucho vuelo bordado en hilo morado; este hilo era teñido por las mismas mujeres que las usaban.

- Año 1814. En el mes de julio, con motivo de la restauración en el trono del nefasto Fernando VII, se colocó el retrato del Rey en un carro decorado, carro que fue tirado hasta Santa Ana por 30 mujeres vestidas con polleras.

- Año 1821. Sabemos que para la celebración de la independencia el vestido que usaron las mujeres se ha descrito como una enagua de algodón, blanca y ligera, adornada con uno o más volantes estampadas con algunas guirnaldas de colores chillones; los corpiños de mangas cortas con tres guarniciones parecidas eran tan descotados que generalmente llevaban el pecho y la espalda descubiertos.

- Año 1879. A la empollerada se le añade sombrero y paño.

Las polleras eran el vestido usado por las mujeres del pueblo, de las clases humildes. Las cocineras y lavanderas utilizaban pollerón de zaraza de tintes morados y camisa blanca.

A pesar de que en sus orígenes la pollera sólo era utilizada por las mujeres de pueblo y de clase humilde, en la actualidad es una prenda muy utilizada por todo tipo de mujeres que, poniéndosela, realzan la gran riqueza cultural de nuestro país: las polleras han evolucionado a lujosas piezas elaboradas de vestir, teniendo un coste que varía entre algunos cientos de dólares, hasta varios miles, según la cantidad de tocados y detalles que lleve; su confección puede durar, en algunos casos, más de un año.

Festivales de exaltación de la pollera

- Festival de la Pollera Margarita Lozano: se realiza en la ciudad de Las Tablas, provincia de Los Santos, “cuna del folclor”, el 22 de julio de cada año, durante las celebraciones de Santa Librada. Están aprobados por la la Ley No. 50 del 24 de noviembre de 1961 y su nombre se da en honor a la primera reina del Festival de la Pollera Margarita Lozano

- Festival de la Pollera y La Camisilla Margarita Escala: se realiza en la ciudad de Panamá desde 1975 buscando igualmente, premiar los mejores trabajos en los diferentes estilos, aunque con reglas y normas diferentes a las utilizadas en el Festival de Pollera Margarita Lozano. Su organizadora es la folklorista panameña Margarita Escala.

 

 

 

Festival Nacional de la Pollera 2010 - Las Tablas (Panamá)

 

Desfile de las Mil Polleras de Azuero - Las Tablas 2010 (Panamá)

 

 

 

Lunes, a 18 de Octubre de 2010

Por Belén Franco

Nacen de las frías aguas atlánticas plantándole cara a un océano embravecido. Destacan por su belleza agreste e inusual, por el esplendor de su paisaje, por sus acogedoras playas de arena dorada y fina, por sus agresivos acantilados, por la riqueza y singularidad de su fauna y flora y por el olor a mar. Se han convertido en testigos de legendarias historias, en inspiración de escritores y poetas y en remanso de sosiego para ermitas y conventos. Y como si de las mismas sirenas de Ulises se tratasen, la seducción que desprenden ha atraído a muchas gentes del mar, provocando trágicos naufragios. Así son las Islas Atlánticas.

Paraísos naturales en las Rías Baixas

Las aguas de las Rias Baixas, en la costa gallega, se adornan con pequeños paraísos insulares en donde la fauna y la flora nacen y crecen protegiéndose de su más temible enemigo, el ser humano. Los archipiélagos de Cortegada, de Sálvora, de Ons y de las Cíes constituyen unos entornos naturales, impregnados de un carácter idílico. Son espacios marítimo-terrestres con un innegable interés paisajístico, ecológico, biológico e histórico.

Por todos estos ricos valores patrimoniales que conservan, y que los transforman en santuarios marinos, -con un estrecho y riguroso control sobre todo tipo de actividades humanas que en ellos se realicen-, han pasado a formar parte, desde el año 2002, de la red de parques nacionales: Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia, máxima figura de protección medioambiental en España; sin descartar futuras ampliaciones con la suma de otras islas gallegas como las Sisargas y Lobeiras en la provincia de A Coruña y las Estelas en Pontevedra.

Cortegada, un paraíso salvaje

Situada en el interior de la ría de Arousa, en contacto con la desembocadura del río Ulla, a Cortegada se la considera un verdadero jardín botánico; pues puede presumir de tener uno de los mayores bosques de laurel del continente europeo, además de estar cubierta toda su costa y gran parte de su interior por una densa arboleda de pinos y robles, junto con algunos prados. Se encuentra tan próxima a tierra que, durante las mareas bajas, se llega a ella caminando.

La punta Corveiro, que se mete medio kilómetro en la ría de Arousa, deja al descubierto, durante la bajamar, los Viveiros, rocas que, a modo de puente, permiten el acceso a la costa de Carril. El geógrafo Plinio, en el siglo I, ya la describía con el nombre de Corticata. Durante la Edad Media, se la relacionó con las peregrinaciones que, desde el mar, llegaban a Santiago. En ella existió un hospital, conocido como “o hospital de Carril”, del que sólo quedan unos escasos restos, y que se había construido muy cerca de una ermita dedicada a Nosa Señora de Cortegada.

Se desconocen las circunstancias por las que este hospital dejó de realizar sus funciones, ni cuándo, ya que gran parte de la documentación se perdió en unas reformas que se efectuaron en el edificio durante el siglo XVIII. Estuvo poblada hasta finales del XIX y, a principios del XX, la provincia de Pontevedra la adquirió con el objetivo de edificar una residencia para que el rey Alfonso XIII pudiera pasar en ella las épocas estivales. Pero el proyecto, al final, no se realizó.

Gracias a la acertada oposición de un grupo de ecologistas, entidades culturales y vecinales, la isla de Cortegada se salvó, hace muy pocos años, de la especulación urbanística, cuando una empresa inmobiliaria proyectó la construcción de hoteles y viviendas de lujo. La soledad y la tranquilidad que desprende  este paraje insular, perteneciente al municipio de Vilagarcía de Arousa, hechiza a todo visitante que se acerque a él e invita a perderse entre su frondoso arbolado y a descansar en sus playas. La belleza de esta isla inspiró a literatos que elaboraron coplas como la siguiente:

“Se vas a Carril

o mesmo ó chegar

verás Cortegada

deitada no mar.”

 

Un paraíso  singular, el archipiélago de Sálvora

Situado en la parte occidental de la ría de Arousa, está constituido por un buen número de islotes y por su isla principal, la de Sálvora. El ilustrado coruñés, José Cornide Saavedra, en 1764, escribió lo siguiente refiriéndose a esa hermosa  y peculiar isla: “Pudiera muy bien habitarse porque tiene agua de mediana calidad, y produce leña de toxo y mucha hierba; y si la cultivasen podría llevar todo género de semillas. Llevan desde Carreira (parroquia de Aguiño) a pastar los ganados en lanchas……El dueño de ella es don Jorge Caamaño, señor del coto de Goyanes, a quien se paga para que los ganados entren a pastar”.

Su costa es bastante accidentada, con rocas tapizadas de percebes, protegida por numerosos escollos que han sido los causantes de varios naufragios en sus aguas. Entre los más míticos y terribles, el naufragio del Santa Isabel en el que fallecieron 213 personas. Cuando la marea baja, se puede apreciar la existencia de una piedra que permanece unida a la playa conocida como Praia do Almacén o del Castelo.  Sobre ella, se ha labrado la figura de una sirena que parece nacer de las mismas aguas y a la que se le ha dado el nombre de A Serea de Sálvora, símbolo mítico del linaje de los Mariños.

Esta isla, privilegio de la naturaleza, estuvo habitada por colonos hasta 1960. Un destacamento militar la ocupó, también, durante la primera mitad del siglo XX. Actualmente, está desierta. A lo largo de ese siglo, pasó por las manos de diversos propietarios. El visitante que acuda a ella se verá sorprendido, constantemente, por todo lo que ofrece: una pequeña aldea abandonada, formada por sus viviendas y demás construcciones adyacentes; una antigua taberna en donde los marineros mataban el tiempo jugando a las cartas y buscando conversación, al mismo tiempo que saciaban su sed con un vaso de vino, mientras forjaban diversas leyendas sobre la isla; la capilla de Santa Catalina; el faro en Punta de Besugueiros; una antigua fábrica de salazón de pescado que se ha transformado en un pazo y que, en la actualidad, se prevé rehabilitar para uso del personal del parque y para los visitantes; el muelle;  además de pinares y magníficos arenales con ricos fondos marinos que atraen a los aficionados del submarinismo; sin olvidar su fauna y flora de gran valor ecológico.

Un paraíso en la ría de Pontevedra, el archipiélago de Ons

Perteneciente al término municipal de Bueu, está formado por la isla de Ons al norte, alargada y estrecha, con un perímetro de unos 5 km. y la isla de Onza u Onceta, al sur, que no alcanza 1 km. -virgen en su totalidad-, además de un pequeño conjunto de islotes. Ambas islas están separadas por el estrecho Freu da Porta (del latín “fretus” que significa brazo de mar).

A principios del siglo XIX, un grupo de familias se trasladó a vivir a la isla de Ons. En aquellos años, el Marqués de Valladares era el propietario de este territorio insular, habiéndole arrendado las tierras a ese grupo de colonos que tomaron la decisión de establecerse en él. Con anterioridad a ese hecho, sólo los restos del castro y un sepulcro tallado en A Laxe do Abade revelan que esta isla estuvo ocupada, antiguamente, por otros moradores.

Los illáns (así es como se conocen a los habitantes de esta isla) vivían, sobre todo, del marisco y de la pesca del pulpo que vendían en Pontevedra y en Bueu. Ya en 1970, comenzó su despoblamiento y el abandono de muchas  de sus 92 viviendas que son propiedad del Estado y que han pasan de padres a hijos por derecho consuetudinario. Actualmente, sólo 10 de ellas están habitadas todo el año.

La bella isla de Ons, con sus ásperas y sinuosas ondulaciones, sus entrantes y salientes en la parte occidental que se abre al océano, es propicia para la formación de enigmáticas cuevas terrestres y cavernas marítimas, que se conocen con el nombre de furnas, y que han dado origen a mitos populares y leyendas; mientras que su costa oriental que mira a tierra firme, está formada por playas solitarias pero acogedoras y de aguas pacíficas como Area dos Cans, Praia dos Cans, la paradisíaca Praia de Melide o la Praia de Pereiró.

La tranquilidad que se palpa en esta isla, junto con el alejamiento de las multitudes, invitan a disfrutar del sosiego y la calma que se respira en cualquiera de sus rincones. En su máxima altitud, el Alto do Cucorno, se sitúa el faro, desde donde se aprecia una atractiva vista de todo este conjunto insular. Un entramado de caminos y de pistas forestales la atraviesa desde cualquier punto.

Al norte, nos conducen hacia el Monte Centolo, de gran atractivo natural y a la praia de Melide, la más grande de cuantas posee esta isla y la de arena más suave. Hacia el oeste, nos llevan hacia el faro y hacia sus peligrosos acantilados. Aquí, la bravura de las aguas se manifiesta en toda su grandeza y peligrosidad. Y si seguimos las sendas que se dirigen hacia el sur, llegaremos al espectacular y misterioso Burato do Inferno. Se trata de un gran agujero natural y muy hondo que comunica con el mar.

La leyenda y la mentalidad isleña cuentan que, si te asomas a sus 40 metros de profundidad, podrás escuchar los terribles y descarnados gritos de las almas en pena que tienen que sufrir la condena eterna en el infierno. Pero estos tenebrosos “aullidos” tienen una explicación lógica: y es que las violentas aguas de esta parte de la isla y los fuertes embistes de las rugientes olas contra las rocas graníticas -cuando se producen las mareas vivas-, junto con los graznidos de las aves que anidan en las paredes de esta roca y el eco que se genera en su interior, provocan unos tenebrosos sonidos y rugidos que parecen voces humanas atormentadas procedentes, precisamente, de esos lugares tan profundos y siniestros del averno.

En la parte este de la isla, podemos visitar la acogedora aldea de O Curro, un pequeño conjunto de edificios, no lejos del muelle que, hoy en día, además de conservar una capilla, acoge los establecimientos hosteleros y otros servicios. A los pies de este antiguo núcleo poblacional, cuando la marea baja, podemos contemplar, en un islote rocoso, a unos 50 metros de la praia dos Cans, A Laxe do Abade, un enigmático sepulcro antropomorfo, tallado en lo alto de la roca, fiel testimonio de que, hace siglos, la isla de Ons estuvo habitada. Pero eso también lo atestigua el cementerio -desde donde se puede  contemplar una de las mejores vistas marítimas-, los restos de un monasterio y el Castro do Alto que todavía conserva parte de sus firmes murallas.

Y ya al sur, se alcanza el mirador do Fedorento, desde donde podemos apreciar una magnífica perspectiva de la isla vecina de Onza, con un perfil amesetado y alto en el centro y con alturas más bajas en su relieve litoral. Toda ella se levanta cubierta por una vegetación densa y defendida por su costa acantilada. Sólo posee dos pequeños arenales: la Praia das Moscas al norte y Praia de Porto do Sol, en su parte meridional.

Las Islas Cíes, paraíso de los dioses

Surgen de las aguas como si se tratase de un temible castillo atlántico, dominando el mar y  dispuesto a defender la entrada de la ría de Vigo de la agitación del océano. Batidas por las aguas, golpeadas por el viento y adoradas por el sol, en las Islas Cíes el visitante descubrirá un archipiélago constituido por pequeños islotes y por tres islas principales: la de Monteagudo -la más septentrional-, la del Faro o del Centro, y la de San Martiño. Habitadas desde tiempos remotos, fueron ocupadas por poblaciones celtas.

Las crónicas históricas afirman que Julio César puso sus pies en ellas. Plinio, el geógrafo latino, las llamó “Islas de los Dioses”. Otros autores clásicos las denominaron Illas Siccas (“islas áridas”). Para otros, son las legendarias e imprecisas Casitérides de la costa occidental en donde cartagineses y fenicios compraban estaño producido en Galicia. Corsarios y piratas, entre ellos el famoso Francis Drake, convirtieron estas islas en objeto de saqueo y en improvisados campamentos. Durante la Edad Media, una población, dedicada a la pesca y al cultivo de las tierras, las ocuparon; junto con los frailes benedictinos, como así lo demuestran los restos de los monasterios que existieron -el monasterio de San Estevo, en la isla del Faro, y el templo de San Martiño-.

Debido a los ataques de las naves piratas, fueron deshabitadas en el siglo XVI. Pero en el XIX, se levantaron dos fábricas de salazón, y las islas se repoblaron por familias que procedían de Bueu y de Cangas. Ya a mediados del siglo XX, quedaron abandonadas definitivamente, habitadas sólo por los reptiles, las aves y la flora.

La isla del Norte o Monteagudo nos ofrece un impresionante litoral escarpado y abrupto. Es en ella en donde se perfila la mayor elevación rocosa, con forma piramidal, de este archipiélago. El sistema dunar de Figueiras-Mixueiro merece una visita. Desde ahí, podemos dirigirnos, por su parte septentrional, a la cima más elevada de la isla, al faro de O Peito, muy cerca de un observatorio de aves. Y es que la Unión Europea incluyó a las Islas Cíes dentro de la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

La isla del Centro o del Faro se une a la isla de Monteagudo por medio de una escollera que forma una laguna intermareal, denominada Lago dos Nenos, y por los más de 1300 metros del arenal de Rodas, una playa de aguas limpias y transparentes y de arena luminosa que, como una  sonrisa pura o una blanca media luna, nace del mar, convirtiéndose en uno de los elementos turísticos más atrayentes de las Cíes. De hecho, la playa de Rodas fue considerada como la playa más bonita del mundo, según el diario británico The Guardian. Tras este arenal, un pequeño y antiguo caserío, conocido como San Francisco de Afora, y que llegó a tener varias decenas de pobladores, hoy ya deshabitado, adorna con sus construcciones la ladera del monte.

En el sur de esta isla, una difícil y larga subida en zigzag encamina al visitante hacia el Faro de Cíes (cercano al otro faro construido en esta isla, el Faro de Porta, en Punta Canabal) desde el que se puede observar un espectacular conjunto paisajístico que abarca no sólo la bravura del océano sino también una asombrosa vista panorámica de Vigo, Cangas y Baiona; además  del Centro de Interpretación y Aula de la Naturaleza instalado en el interior del antiguo cenobio de San Estevo. Las obras de rehabilitación de este monasterio, para su nuevo uso, pusieron al descubierto una tumba antropomorfa que se puede visitar.

Un cuartel de carabineros nos abstrae en historias de contrabando, actividad tan unida a estas costas; y un cementerio -al sur de la playa de Rodas-, en donde todavía se pueden observar tumbas con cruces centenarias para el descanso de los restos de los últimos vecinos fallecidos en la isla, nos sumerge  en las historias cotidianas de aquellos rudos isleños curtidos por el sol, por los trabajos y por los días.

El Muelle de Rodas, o los restos del castro, del siglo I a.C., ubicado en el lugar de As Hortas, en el lado izquierdo del camino que lleva al Faro, con su depósito de conchas y restos de sus muros y construcciones, son otros elementos que merecen una visita. Muy próximo al muelle, y hasta el mes de julio de 2008, todavía se levantaba un monolito de hormigón en honor al general Franco, construido por políticos simpatizantes de su régimen dictatorial, con motivo del veinticinco aniversario del golpe de estado. Pero ese horrible monolito ya ha sido derribado.

Un estrecho paso, de unos 500 metros de anchura, también denominado “O Freu da Porta” (como el canal que separa la isla de Ons de la de Onza) separa la isla del Faro de la del Sur o de San Martiño, que se encuentra en estado casi natural. Su playa del mismo nombre, de arenas finas y aguas cristalinas; los restos de un antiguo monasterio; un molino de agua; las ruinas de una fábrica de salazón y una cruz en Punta da Bandeira, que nos recuerda historias de numerosos naufragios, darán la bienvenida a todo visitante que se acerque a esta isla en estado casi salvaje.

El Faro de Bicos, en la parte meridional de esta isla, junto con el faro de Cíes y el de Porta en la isla de Monteagudo, se levantan alumbrando las noches y señalizando todo este extremo meridional del archipiélago. Y es que sus faros siempre han estado en alerta, avisando de los peligros que estas aguas transparentes esconden, como esas afiladas rocas, siempre acechantes, que se esparcen a su alrededor y que han sido las culpables de esos temibles naufragios.  

En estas islas, todavía se conservan especies vegetales que se han extinguido en las costas gallegas. Especies de sugestivos y curiosos nombres como la herba das pedras, la herba namoradeira, pirixel do mar, la estrelamar o la camariña se esconden por rincones y se esparcen por los llanos que interrumpen las escarpadas laderas.

No hay que olvidar el gran número de aves marinas que le dan vida a estas islas; aves que crían en las zonas occidentales, que se sustentan gracias a la riqueza que el mar les ofrece, aves que, con sus vuelos sobre las Islas de los Dioses, nos recuerdan que les pertenecen, convirtiéndolas, así, en un espacio de acceso restringido para poder garantizar su protección.

Cualquier observatorio, natural u ornitológico, permite la observación de esta fauna compuesta, principalmente, por gaviotas patiamarillas –quizá la más importante colonia de esta especie de aves en el mundo-, cormoranes, araos… además de gran número de aves migratorias que han encontrado su refugio en los abruptos acantilados.

Todo este entorno natural se completa con los atractivos fondos marinos de gran riqueza, verdaderos tesoros botánicos y zoológicos, llenos de grutas o furnas esculpidas y excavadas por la fuerza del mar -como la Furna da Porta, la Furna do Inferno o la Furna do Cabalo-, o  el gran bosque de algas pardas que se cobija en estas aguas habitadas por centenares de especies marinas sin las cuales todo este ecosistema sería víctima de un grave desequilibrio. Además, la leyenda dice que los restos de un galeón español de la flota de La Plata, hundido a principios del siglo XVIII y cargado de otros tesoros, descansa en lo más hondo de estas aguas. Pero hasta ahora, nadie ha sido capaz de descubrir ni esa nave fantasma, ni los restos de las riquezas que transportaba.

Creo que no está de más recordar que espacio natural es igual a fragilidad. El valor de estas islas –que forman parte del Parque Nacional das Illas Atlánticas- va íntimamente unido a su nivel de conservación. Por ello, la visita a estos espacios naturales supone adquirir la responsabilidad de no molestar a la fauna y flora que nacen y se desarrollan en sus territorios y de no abandonar ningún tipo de desperdicio. Y es que no debemos olvidar la importancia que supone fomentar un desarrollo sostenible de la riqueza natural de Galicia para que subsista y pueda ser disfrutada por las futuras generaciones.

El 1 de julio de 2008, la Administración Central traspasó las competencias para la gestión de las Islas Atlánticas a la Consellería de Medio Ambiente de la Xunta de Galicia; gestión que se basará en la sostenibilidad y la preservación de los cuatro archipiélagos y en la mejora de los servicios que se les ofrecerá a los visitantes, entre los que se diseñará un plan de actuaciones medioambientales, creación de rutas, reforma de los faros, adaptación de caminos para discapacitados, entre otras. Además, está previsto que, dentro de unos dos años, finalicen las obras de rehabilitación del edificio Cambón, situado en el Casco Vello de Vigo, para ubicar la sede del Parque Nacional.

A todo esto hay que añadir que, a partir del próximo año, se prevé la creación de la primera ruta arqueológica submarina de Galicia para visitar las zonas en donde naufragaron algunos de los barcos que se acercaron a estas islas. Coincidiendo con el traspaso de este Parque Nacional, estos cuatro archipiélagos acaban de convertirse en el primer espacio marino español que se incorpora a la red OSPAR.

La tranquilidad que transmiten estos paraísos cercanos de gran espectacularidad, estos parajes primitivos y silenciosos -sólo rotos por los fuertes embistes de las olas y por los chillidos de las aves marinas-, hace que el tiempo se detenga. El olor a mar, la gran calidad de sus paisajes, de sus playas de arenas blancas y finas, la presencia de su gran protagonista y dueño indiscutible de todas estas islas -el fiero océano Atlántico- que, con la fuerza de sus aguas azul verdosas amenaza sus roquedos y esculpe sus costas y acantilados, son motivos más que suficientes para realizar una visita a cualquiera de estas cuatro joyas naturales que estimularán todos nuestros sentidos.

El mismo Álvaro Cunqueiro imaginaba el día en el que el viejo Simbad volviese a las islas…

 Isla de Cortegada

 
Isla de Cortegada (playa)
 

Isla de Cortegada (bosque de laureles, el más grande de Europa)

 

Isla de Sálvora

Isla de Sálvora (faro)

Isla de Sálvora (pazo y playa)

Isla de Sálvora  (pazo y playa)

 

 

Isla Cies  (vista de la playa de Rodas, la mejor del Mundo)

Isla Cies  (vista general de las islas Cies)

Isla Cies  (puesta de sol sobre Cies)

 

Islas Ons (vista general)

Islas Ons

Islas Ons (detalle de una de las playas)

 

Islas Sisargas

 

 

Islas Estelas

 

Lunes, a 2 de Marzo de 2009

Hace casi un mes recibí un correo de Rocío, una amiga colombiana, con los detalles de un viaje por el interior de su país.

El texto, un relato que mandó a todas sus amistades, corresponde al segundo capítulo de ese recorrido por la Colombia menos conocida para mi, atravesándola, viviéndola, disfrutándola. Usa algunos términos lingüísticos que no conozco pero que supongo habituales allí.

Existe un primer capítulo que, desgraciadamente, debí borrar por despiste: una pena.

Quizá algún día vaya por las zonas rurales de Colombia, sé que son hermosas y llenas de vida; mi intención, al menos, es llegar a conocer el Eje Cafetero.

Me gustó mucho leerlo; me divirtió, por eso lo comparto con vosotros.

Alfredo Webmaster


¡Hola a todos! ¿Cómo van? Bien, supongo…

Continuando con mi travesía por los parajes de Colombia, procedo a enviar el segundo informe que se titula: “Valle del Cauca, la tierra del mirá y por si acaso ve, oí y por si acaso, escuchá....”

Pues que les cuento... por acá mucha caña y por tanto aguardientosqui, lo cual es casi obligado por lo menos en fin de semana, por que en la semana mucho de trabajo y poco de placer, trabajo negrero pa hacer honor a nuestros muy oscuros anfitriones.

Mi recorrido ha sido Palmira, Buga, Buenaventura, Roldanillo, Tuluá, Sevilla y Cartago... Ahora me encuentro en el último de estos.

¿Que cómo me ha parecido el valle? Pues bastante particular... Huele a caña, a café, y escucho por donde voy al grupo Niche, con su “Buenaventura es caney”.

En Palmira iglesias, muchas, y pandebono por montones. En Buga, señor de los milagros al desayuno, almuerzo y comida, ahí no beben, excepto vino consagrado, y no comen como es debido, excepto ostias, claro...

Aproveche para ir y pedirle el maridito que tanto me hace falta, a ver si me concede el milagrito, ya que no fue arrocero (tolimense) y al parecer tampoco cañero (que siembra caña de azúcar, no habla mierda) por lo menos que sea un morochito costeño bien ladrón, que me pueda mantener al menos a punto de gafa (vender gafa, no que eche gafa), en mi próximo destino, Bolívar.

Luego de ahí a Buenaventura, que negramenta tan hijueputa, pero son amenos los morochos. Allá que les digo, puro pez, plátano, isla y mar, y en el mar la presencia siempre vigilante de nuestra gloriosa armada naval. También hay unas negras pa morirse, pero de la tristeza, porque con esta panza mira que va dos metros adelante, la cosa lo que da es vergüenza. Lo mas chistoso es que allá si levanté, pero no negro, y bueno tampoco negra; levante si, pero blanca perreirana y obvio lesbiana... que video esa nena, me anduvo asorando el ambiente, ve.

Una vez me deshice de la loca, nos fuimos pa Roldadillo.

¡Qué belleza de lugar! Un pueblito lindo, relindo, lleno de tipas con una mano de piernas... interminables; en mi vida vi piernas tan largas. Roldadillo está lleno de arte, de cafés, de cuenteros. Lo mejor, el maestro Rayo, Omar Rayo, nacido en ese lindo lugar lleno de paz, justo el sitio que se necesita pa ser un genio, sin ínfulas de... claro está. Mi estadía ahí duro poco, solo un día y medio, y tuvimos que ir para Tuluá.

En Tuluá vi gente, harta, mucha, mucho río que pasa por entre medio de la ciudad, gente chévere, amable, que come pan cacho en vez de croissant y se toman una caneca de aguardiente en vez de una botella. Que gente entretenida, se convirtió casi como en mi hogar, estaba muy amañada, pero teníamos que partir para Sevilla, por lo menos una noche, y la verdad que no me arrepiento.

Descubrí muchas cosas; entre esas, que es al municipio le llaman el “balcón del valle”. ¿Saben porqué? Porque esta en la loma, en medio de un valle absurdo y desde ahí se puede ver todos los ríos, lagos, y pequeñas colinas, sembrados de caña que contrastan con matas de plátano y cultivos de café...

También me lleve mi mayor sorpresa. Allí la gente es valluna de corazón y paisa en apariencia; hablan paisa, comen paisa, parecen paisas, toman café, viven de el, pero respiran aire valluno, ven desde lo alto la caña y se alegran de poder mezclar un buen café con el azúcar mas puro... ¡Qué país tan lindo es este!

Ahora ando por Cartago, en un centro vacacional que claramente es un lavadero de plata, es relujoso; el hospedaje de la noche, con alimentación completa, sólo cuesta 80 mil pesos, con sauna, jacuzzi, turco, cancha de tenis y demás. Es bueno disfrutar de esto pero no he parado de preguntarme cuánto dinero lleno de muerte, lagrimas y sufrimiento a causa de la droga hay aquí, en cada ladrillo, en cada mueble, desde donde les escribo ahora... En fin

Después de salir de acá, tengo que ir a Pereira, que esta más o menos a 40 minutos, para tomar un avión a Cartagena.

Salgo el miércoles a las 7 de la mañana; allí llegaré a lo que más ilusionada me tiene de este viaje: conocer Mompós. Desde que estaba en la Universidad siempre quise ir y nunca lo había podido hacer por las razones que fueran… pero ese pueblo me llama. Se me ocurre que quizá, de golpe, ahí este mi destino… quién sabe.

Y bueno, ya esta como largo el tema. No les azoro más el ambiente, me voy a la cama a comerme un pan y soñar con que el América de Cali sea otra vez campeón.

Los amo.

Desde lo más inhóspito del Valle del Cauca, entre palmeras y cañadulzales, me despido, ve.

Rocío

PD: hay recuerdos que no voy a borrar, personas que no voy a olvidar y aromas que me quiero llevar.

Viernes, a 23 de Enero de 2009

Os propongo un recorrido por la ciudad de San Juan en compañía de Sonia Sonny, una amiga de Puerto Rico y autora de este texto.


Mapa del Viejo San Juan. Si quieres verlo más ampliado y con detalles (en inglés), entra aquí.

Pensando en aquellos viajeros que gustan de conocer otros lugares del mundo, os hablaré un poco sobre mi país, Puerto Rico, y sobre mi ciudad, San Juan.

Puerto Rico es la más pequeña de las Antillas Mayores, un archipiélago rodeado de un pequeño grupo de cayos e islitas, y entre ellas, Vieques y Culebra, famosas por su lucha para sacar la Marina de Guerra de los Estados Unidos de su territorio.

Puesto Rico es una isla pequeña, de 100 millas de largo x 35 de ancho. Aunque que es pequeña, tiene muchos atractivos; entre ellos, una agradable temperatura promedio anual de 82°F (28°centígrados), además de otros muchos atractivos que iréis descubriendo a través de este escrito.

San Juan, ubicada en la costa noreste, es su capital y cuenta con el principal puerto marítimo de la isla. Limita al sur con Aguas Buenas y Caguas, al oeste por Guaynabo y Bayamón, al este por Carolina y Trujillo Alto y al norte con las azules aguas del Océano Atlántico, que la bañan. Es una ciudad llena de contrastes donde predomina lo antiguo en combinación con lo moderno.

Nuestra cultura se nutre de la unión de tres grupos étnicos y culturales: europeos (mayoritariamente españoles), indígenas (taínos descendientes de los arahuacos provenientes de América del Sur, específicamente de Guyana y Venezuela) y africanos. Y es precisamente en San Juan en donde se fusionaron los tres grupos para ir modelando el carácter criollo abierto, tan simpático, hospitalario y típicamente alegre como es el de los puertorriqueños.

San Juan es el principal centro poblacional de PR y esta dividido en tres sectores diferenciados: el Viejo San Juan, la zona playera y hoteles (Condado, Miramar, Ocean Park, Santurce e Isla Verde) y las comunidades circundantes. Se nombro a la ciudad como San Juan en honor de San Juan Bautista su Santo Patrón, y no en honor de Juan Ponce de León (primer gobernador español de la isla) como muchas personas creen.

En este escrito os aporto algunos datos breves sobre su historia, específicamente del Viejo San Juan (VSJ) o la Ciudad Amurallada, (como también se le conoce) por considerarlo un lugar único y muy especial. El VSJ esta reconocido como una de las ciudades más hermosas del mundo y ningún visitante debería obviar recorrer sus calles y plazas, sin prisas, disfrutando de cada rincón y detalle.

Miles de historias y leyendas se esconden en sus antiguos edificios, sus murallas y fuertes. Algunas se las iré narrando mas adelante y otras quedarán custodiadas por siempre en sus antiguos edificios y murallas.

Desde chiquita he sentido una atracción muy especial por el VSJ, quizás porque mis padres me llevaban a visitar la ciudad, los museos y los fuertes desde que era muy niña. Para mis hermanos y para mí era una gran aventura. Las inmensas murallas y sus imponentes fuertes nos causaban una gran admiración, pero también nos producían temor debido su gran altura y porque al acercarnos a sus bordes y mirar hacia abajo solo veíamos un gran precipicio. Conforme seguíamos adentrándonos en los fuertes podíamos apreciar profundos fosos, túneles, escaleras, calabozos y los cañones con sus enormes balas a sus pies. Y cómo olvidar la placentera experiencia de volar cometas o chiringas en los terrenos de El Morro. Generaciones de niños puertorriqueños han volado chiringas en sus terrenos y puedo asegurarles que es una experiencia entretenida, divertida e inolvidable, tan agradable como disfrutar de la brisa del mar sentados en las viejas murallas, mirando las aguas tranquilas, disfrutando del olor salado del aire caribeño o admirando los grandes cruceros que entran en la bahía de la ciudad.

Ahhh, también había algo muy especial como era una visita que todos los años se volvía obligatoria en la época navideña  y que todos los niños esperábamos con ansias: ir a ver el Belén y los Reyes Magos que el gobierno montaba en La Lomita de los Reyes, (así llamamos los terrenos altos ubicados frente a El Capitolio). Allí no solo disfrutábamos del hermoso belén y los reyes sino que también comíamos golosinas y escuchábamos música. Tiempos inolvidables y especiales porque cuando somos niños tenemos una forma diferente y especial de ver las cosas, de disfrutar las aventuras y travesuras.

Bueno, basta de recuerdos de la infancia y sigamos con el relato.

 
Fue Juan Ponce de León quien estableció, por ordenes de Fray Nicolás de Ovando, en 1508 un poblado llamado Caparra, pero nunca pudo ver culminada su iniciativa ya que murió asesinado durante una expedición a Florida. Debido a que Caparra estaba en un lugar poco accesible y pantanoso, en 1519 el poblado fue trasladado al lugar que hoy conocemos como el Viejo San Juan. Un tiempo después los conquistadores españoles convirtieron toda la ciudad en una fortaleza con el fin de defender sus posesiones en el Nuevo Mundo y a sus residentes. Para lograrlo, construyeron La Fortaleza o el Palacio de Santa Catalina, cuya primera etapa se terminó en 1540, y dos gigantescos fuertes: San Felipe del Morro y San Cristóbal. Hoy en día, después de 500 años, aún están muy bien conservados, tanto sus imponentes murallas con sus garitas.

Visitar el VSJ, una ciudad con 5 siglos de historia, vibrante y cosmopolita, es una experiencia inolvidable. Es una aventura que te incita a transportarte al pasado… “sus fortalezas, museos, edificios históricos, iglesias y sus calles adoquinadas”, nos brindan un encanto especial, único en todo el caribe isleño. Nos invitan a imaginar como era la vida en una ciudad que era codiciada y atacada por los enemigos de la España de aquella época y por alguno de los piratas más famosos de la historia.

Para aquellos que buscáis otro tipo de aventuras, os diré que no todo es histórico y antiguo ya que el VSJ tiene diversidad de atracciones.

Para el que gusta ir de compras hay comercios por doquier: joyerías, tiendas de regalos, artesanías, galerías de arte, tiendas de ropa, etc. O, si lo prefieres, puedes salir a las afueras de la vieja ciudad donde esta ubicado el centro comercial más grande del Caribe, Plaza Las Américas.

Algunos visitantes, más conservadores, gustarán de sus plazas u optaran por caminar por sus estrechas calles y admirar los edificios, sus balcones que datan del siglo XVI al XVIII pintados en colores brillantes, o simplemente disfrutarán caminando por el área de los muelles turísticos donde podrán admirar los grandes cruceros atracados en el muelle.

Si lo prefieres, te puedes sentar en algún café y disfrutar de ricas golosinas. Si te interesa degustar de un buen plato típico, de cocina internacional o tomar una refrescante bebida, hay una gran diversidad de restaurantes y bares.

Para el que guste de las fiestas y la algarabía (como a nosotros los puertorriqueños), hay variedad de actividades nocturnas: en el VSJ se vive una vida nocturna intensa, especialmente los fines de semana.

El primer martes de cada mes pueden disfrutar de las Noches de Galería, a finales de enero de las Fiestas de la Calle San Sebastián, o del festival anual con música en vivo, de las procesiones religiosas, de comidas típicas en locales típicos, de las artes graficas y las artesanías de mi país.

Para los románticos en pareja, tenéis los Atardeceres Románticos todos los domingos, a las 5:30 pm, en el Paseo de la Princesa; allí, veréis grupos musicales que os deleitarán son sus ritmos más apasionados.

Todos los años entre los meses de mayo y junio, se celebra el famosísimo Heineken Jazz Festival, un lugar de encuentro de los más prestigiosos intérpretes de jazz. El primer y último sábado de cada mes, tenemos Arte en la Plaza de Armas, con exhibiciones de lo más granado de la pintura y escultura. Y todos los miércoles, “Una Hora con Casals”, momentos en los que tendréis la oportunidad de disfrutar con los conciertos del Festival Casals en PR, mirando audiovisuales de la colección Casals. Además, contáis con las variadas actividades que se celebran durante todo el año en la Plaza Dársenas.

Y ahora un pequeño recorrido por alguno de los rincones más hermosos de mi VSJ:

Paseo de la Princesa: Este paseo peatonal fue inaugurado en el 1854 para celebrar el cumpleaños de la Princesa de Asturias (España), y a ese hecho debe su nombre. En 1991 fue remodelado y ampliado para que llegara hasta la Puerta de San Juan. Coincidiendo con la celebración del 500 Aniversario del Descubrimiento de América, en 1992, se reinauguró con gran boato.

El paseo se inicia cerca del puerto marítimo y pasa frente a la antigua cárcel de La Princesa (hoy en día sede de la Compañía de Turismo). Un poco más adelante hay una preciosa fuente que continúa, caminando al pie de una de las impresionantes murallas de la ciudad, hasta llegar a la Puerta de San Juan. En la fuente hay una escultura hecha en bronce por el escultor Luís Sanguino, que representa las raíces culturales de nuestra isla y su mezcla entre lo criollo y lo español.

A lo largo de este paseo encontraras pequeñas placitas con esculturas y bancos en madera donde puedes sentarte a admirar el paisaje o simplemente disfrutar la brisa del mar. En 1999 se adicionó otro tramo que bordea las murallas del Castillo San Felipe del Moro.

Es sumamente placentero caminar por el paseo mientras se disfruta de la espectacular vista de la Bahía de San Juan, Isla de Cabras y el Castillo del Morro. Y si se tiene suerte, puedes disfrutar de las variadas celebraciones, ferias de artesanía, bailes, conciertos, bohemias y otras actividades culturales que allí se realizan. Por ejemplo, durante todo el mes de enero los puertorriqueños y turistas que visiten el Paseo de la Princesa podrán disfrutar de la exposición fotográfica “La Tierra Vista desde el Cielo” del fotógrafo ambientalista francés Yann Arthus-Bertrand: las imágenes son espectaculares.

 

La Puerta de San Juan: Es uno de los lugares mas visitados de la ciudad por su impresionante aspecto y lo bien que se conserva. En el pasado, la ciudad de San Juan estaba completamente amurallada y sólo existía acceso a través de algunas puertas distribuidas a lo largo de sus murallas.

En la Isleta habían cuatro puertas: en el lado norte, la Puerta de San José y Santa Rosa; en el lado sur, la Puerta de San Justo o España y la Antigua Puerta de Santiago, único acceso a la ciudad por tierra, que además conectaba a la misma con el resto de la isla (esta puerta fue destruida por las autoridades españolas en el 1897, junto con parte del fuerte San Cristóbal, para lograr un mejor acceso a la ciudad).

Hoy en día solo se conservan dos puertas, la Puerta de San Juan y la Puerta de San José, que comunica con el antiguo cementerio. La Puerta de San Juan era la más cercana a la Fortaleza por lo que era la entrada principal a la ciudad por el lado de la bahía. En esta puerta se llevaban a cabo las ceremonias de bienvenida a los nuevos gobernadores y obispos que llegaban a la isla. En su frontispicio tiene una inscripción que dice: “Benedictus Qui Venit in Nomine Domini” (Bendito el que viene en nombre del Señor).

 

Hoy día es una de las atracciones más visitadas y puedes llegar a la misma entrando por el Paseo la Princesa o por la Calle de Las Monjas. Desde esta puerta tendrás una excelente vista de la Bahía de San Juan y de Isla de Cabras al otro lado de la Bahía.

Como veis, el VSJ podrá ser muy antiguo, pero ciertamente esta muy viva y rebosante de energía.

Os digo sinceramente, sin restarle meritos a las demás atracciones y lugares de interés de la isla, que ninguna visita a Puerto Rico puede considerarse completa si no visita el VSJ.

Te invito a visitarla y a que sientas plenamente la hospitalidad y amabilidad de nuestra gente. Te aseguro que siempre disfrutaras de algún acontecimiento especial.

La próxima semana escribiré sobre otros lugares de interés, como restaurantes, locales de ocio, música típica y gastronomía, todo acompañado de algunas “Notas de Interés”, como llamaré de aquí en adelante a las anotaciones adicionales.


NOTA DE INTERES: El Viejo San Juan fue designado por las Naciones Unidas como Zona Histórica de Clase Mundial debido a que es un verdadero tesoro histórico, un museo viviente: sus fuertes, murallas y calles pavimentadas con adoquines que fueron traídos desde España en barcos usándolos como contrapeso para la navegación (adoquines que hoy en día han adquirido un color azulado debido al tiempo y la humedad), hacen de mi ciudad una de las joyas de la cultura mundial.
Martes, a 29 de Julio de 2008

Frente a Vigo están las Islas Cíes, conjunto de tres islas -San Martiño, Cíes y Ons-. En este enclave está "la mejor playa del mundo", según el diario británico 'The Guardian'.

El control y las visitas reglamentadas convierten la isla en antesala y despensa del paraíso terrenal.

Por Juan Cruz para El País, 19/08/2007


Cuando amanece en Vigo, en Cíes hace mucho rato que los pájaros están levantados, cantando, y durante el día, donde vas oyes pájaros. Lo dijo Nuria Prada en el bar del puerto de Vigo, y fue verdad todo el rato, mientras estuvimos allí, guiados por Pepín Fernández, biólogo, coruñés que proviene de Ourense, su padre es de Lugo y su hijo es de Vigo. Un gallego de ojos azules, 43 años. Lleva tres temporadas (es decir, tres veranos, dirigiendo el parque nacional de Cíes, y lo trata como si fuera otro hijo).

Nos encontramos con él y con Nuria Prada (y con la hermana de ésta, Elena) en el bar del puerto, antes de coger la barca que nos iba a llevar a Cíes. Las palomas entraban en la cafetería. Le preguntamos a Nuria, que tiene 26 años y es la que lleva en la administración de Cíes los certificados para que los barcos pasen o atraquen en el parque, qué es lo que más le impresionó de las islas cuando las visitó por primera vez.

Ella estuvo en el parque nacional de Timanfaya, en Lanzarote, y volvió a su tierra; aunque no está en Cíes, sino en la oficina, en Vigo, tiene una imagen nítida de lo que recuerda:

-Lo verás tú: donde quiera que vayas oirás pájaros.

Hace tres años, los pájaros, dice Pepín, estaban atemorizados; Cíes -la grande de las tres: San Martiño, Ons, Cíes, les da nombre a todas- sufrió como ningún otro litoral el embate del petróleo del Prestige, y se convirtió en un escudo para que la contaminación no arruinara la ría de Vigo. Y este enclave bucólico y tranquilo, que a lo largo de su historia milenaria ("las arenas de Cíes tienen diez mil años", dice Pepín) vio decenas y decenas de naufragios y numerosas muertes, se aprestó a vivir su gran tragedia contemporánea. Salió herido, muy malherido, pero viendo hoy lo que vemos ("la mejor playa del mundo", lo ha dicho el Guardian británico), es evidente que Cíes se ha recuperado con una salud formidable.

Todo el mundo quiere venir, a ver esa playa de leyenda, a recrearse con lo que el capitán Nemo de Verne vio en las Cíes; en poco tiempo, las peticiones para atracar o bucear se han multiplicado hasta 3.500 anuales, y aunque ahora en Cíes sólo hay censada una persona (de nombre Francisco Conde), los habitantes esporádicos son reglados pero numerosos; dos mil al día, como máximo, que se juntan en recodos del camino con los guardas y con el personal que vigila que Cíes siga siendo la antesala y la despensa del paraíso terrenal. Aquí pescan navajas, percebes, erizos... Si un día la isla no recibiera barcos ni víveres de ningún sitio, sus habitantes seguirían comiendo como si estuvieran en los mercados de París.

Esos visitantes reglamentados, que llegan en los barcos turísticos, reciben instrucciones muy precisas: han de regresar a Vigo con su basura, deben cuidar los senderos y no han de cruzar sino por donde se dice. Nadie les ha dicho que guarden silencio, pero las islas imponen, y no sólo te dejan escuchar los pájaros, sino que el viento, que tiene también su propia noción de la música, se escucha como si fuera la sintonía de Cíes. Doscientas mil diez personas vinieron a ver el paraíso el año pasado, no les dejan llevarse ni una botella de arena, "y es que si esta arena se va", dice Pepín, "ya no vuelve jamás". La cuidan como el oro y parece vainilla.

Y está muy fría, el agua. Pepín dice que no importa que el agua esté fría, al revés. "El agua fría es muy buena para la fertilidad; baja la temperatura testicular y aumenta la calidad de los espermatozoides". ¿Y cuántos hijos tienes, Pepín? "Uno, o sea, que habrá que bañarse más, ja ja ja".

De lejos ya se sabe que estamos ante un territorio excepcional, de una belleza que habría tumbado (también) a Stendhal. "Qué va, la belleza no cansa. Algunos pueden aburrirse de verla, porque no la llevan por dentro, pero Cíes siempre cambia, es distinta; entras en el paraíso, pero el paraíso tiene muchas habitaciones y muchas ventanas".

La ventana está abierta, y el barco allá nos lleva. Al mando, Fernando Carrera; a su lado, Francisco López. Los dos han sido marineros de altura, han estado en Malvinas, en Gran Sol... Este trayecto, de Vigo al parque, es para ellos pan comido, lo hacen con la otra mano, mirando a los lados, como si lo hicieran de memoria... "Pero no te creas; a veces el mar cambia, y se vuelve muy bruto, y hay que dominarlo; ahora estamos en buen tiempo, pero cuando se revira es como si estuvieras en un temporal en medio del océano".

Cuando uno sabe que está llegando a Cíes, veinte minutos después de haber dejado el puerto de Vigo, es porque se ve un monolito, el que el pueblo vigués (¿fue el pueblo vigués?) le erigió al dictador Francisco Franco. Ya no tiene el Víctor, alguien se lo arrancó, pero seguirá ahí, dice Pepín, hasta que se apruebe la Ley de la Memoria Histórica... Se iba a volar el 24 de octubre último, pero una mano detuvo la piqueta.

La gente marisca utilizando el pulmón; sacan navajas a puñados, limpias ya de la arena; cientos de gaviotas perezosas y cantarinas están tomando el sol, y ante la contemplación de la belleza serena que Cíes despide, Elena dice lo que diría ya muchas veces más: "Esto es una pasada". Alguien cuenta de los navajeros: "Sacan mucha pasta, pero es un trabajo que produce mucho desgaste; la presión en los oídos es tremenda, tienen que soplar y salir, ¡uf!".

 Cuando uno va a una isla es como si regresara al pasado; aquí, en Cíes, llegas a la prehistoria; está como debió estar, en muchos sitios, hace diez mil años, la edad de la arena; la clave de su conservación, dicen, es que es pública, y que la Administración (en este caso, la del Estado) la conserva sin otra interferencia privada; el Estado se ha propuesto ir comprando todo lo que alguna vez fue de particulares, y al final Cíes será patrimonio total de todos.

La conservación a ultranza ha permitido que los posaderos de cormoranes sean los que siempre hubo, que los percebes sigan siendo el alimento más feo y más sabroso de los dioses... La leyenda y la realidad van pespunteando tanta belleza con algunas noticias del infierno; por aquí, nos señalan en el barco, se hundió en 1955 el Ave del Mar, y murieron 52 personas; allá arriba, un cruceiro conmemora el desastre... Hubo un cementerio (lo señalaría luego Serafín, que nació en Cíes hace cerca de 80 años), pero ahora la gente prefiere que sus muertos se entierren en tierra firme... como si Cíes fuera del aire.

En Cíes llueve la mitad que en Vigo. Eso obliga a una vigilancia especial de los montes. ¿Obsesiva la vigilancia en Cíes? "No", dice Pepín, "aquí lo que hacemos es aplicar el SC, el sentido común". Se aplica también el SC para llevar a la gente a contribuir a la limpieza de Cíes; nos muestran el fondo marino: "Así tendría que estar toda la ría". Verde intenso, una combinación de verde, azul y vainilla que da de sí el espectáculo de la playa de Rodas, "la mejor del mundo", según la leyenda que ahora se acaba de consolidar.

¿Y cómo se ha conseguido que esa playa aparezca como una patena? "Porque la gente ya es consciente de que no viene a una playa, sino a un ecosistema". Nos llevamos un susto, porque junto al infausto monolito vemos una superficie intensamente negra, y creímos que eran restos del antiguo chapapote con el que el Prestige firmó durante un tiempo esta obra de arte. No, no es chapapote; son líquenes negros, mejillones; las aguas y los peces y las rocas y la arena están ahí como si no se hubieran tocado antes. Quien toca Cíes toca la antigüedad por vez primera.

Hay gente que va guiando a los visitantes para que no dejen en la isla otra firma que la de sus ojos. Beatriz Gamallo, de 35 años, es guía desde 2003. No sólo guía en Cíes, sino que también imparte Educación Ambiental en colegios... ¿Y eso se enseña? "La gente no sabe visitar los parques; hay que enseñarles que son suyos, pero no para cualquier cosa; para que sean públicos, tienen que estar cuidados. La toma de conciencia no es automática, y a aplicarla me dedico".

El viaje se acompaña del olor a pino y a eucalipto, y éste es un regalo malhadado que le hizo Franco a Cíes; no es de aquí, se irá retirando... Bajo el olor del eucalipto hablamos con Ramón Nogueira, guarda mayor de Cíes. Lleva aquí más de veinte años y muestra con orgullo los perfiles, las rocas de cada una de las islas, "tan juntas y tan distintas". Y se siente "responsable de mantener la belleza". De todo lo que ha visto, lo inolvidable y terrible "fue la lucha contra el chapapote". Pero en esa lucha también aprendió que trabaja en un cuerpo solidario, "el de Parques Nacionales".

La herida del chapapote queda, aunque no haya ya ni un hilillo. Pero eso a un gallego nadie se lo saca de la cabeza.

Un olor penetrante a agua de sal advierte que ese resquemor es sólo de la memoria; alrededor, la estadística habla de una naturaleza intacta que, como decía Nuria Prada, canta constantemente. Conviven en Cíes 30.000 parejas de gaviotas, 2.000 parejas de cormoranes... ¿Y no hay ninguno impar? "No, no; todos son parejas, como la Guardia Civil, ja ja ja".

Emilio Fernández Monzonís vino aquí hace muchos años con su padre, desde Vigo; éste compró una casucha, y ahora, al lado de esa casucha primitiva, Emilio tiene un restaurante y un cámping con 800 plazas, que se abrió en 1970. Emilio se siente un privilegiado, "sirviendo comidas en el paraíso". Cerca del restaurante de Emilio, una casa isleña, una ventana, una puerta; la habita un ciego. Un ciego en Cíes. En la cocina del personal que cuida las islas, Santiago, el cocinero, prepara lentejas. ¿Con este calor? Da fuerzas para seguir, la gente necesita hierro. Pero los visitantes no van a comer allí, sino en la casa de Serafín Sotelo Hervello; nació aquí, como sus nueve hermanos, el 26 de septiembre de 1929; Aprendió las primeras letras con el primer torrero que tuvo la isla, don Ceferino, un asturiano... "El mar siempre ayudó; lo único que el mar no da es pan. Ni pan ni vino". Estuvo cuatro días sin dormir, cuando el chapapote, y lloró "por dentro"; pero Cíes resistió heroicamente, "y como si se produjera un milagro, la playa de Rodas quedó intacta".

Estamos como en un barco, dice Serafín, "pero no se mueve". Cuando lo dejamos, las veredas nos dejan los paisajes de arándanos, las aguas cristalinas de la playa de Nuestra Señora, el convento del siglo XI, las inscripciones de los peregrinos ("Esto es un milagro, a pesar de ser humano", "Dios vino al mundo y descansó aquí")... Al irnos, me trajo a la memoria, a la vez, a Rosalía de Castro, a Carlos Núñez y a Luz Casal cantando Negra sombra también en los paisajes felices.

Llamé a Luz Casal para decírselo, y ella dijo:

-Disfrútalo, ése es el paraíso también cuando te vas.

Pero en el mar, camino de Vigo, ya no se oyen los pájaros.

Islas Cíes - Paraiso natural

 

Luz Casal - Negra sombra

 Cando penso que te fuches / Cuando pienso que te fuiste
negra sombra que me asombras / negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales / a los pies de mis cabezales
tornas facéndome mofa / tornas haciéndome mofa

Cando maxino que es ida / Cuando imagino que te has ido
no mesmo sol te me amostras / en el mismo sol te me muestras
i eres a estrela que brila / y eres la estrella que brilla
i eres o vento que zoa / y eres el viento que zumba
 
Si cantan, es ti que cantas / Si cantan, eres tú que cantas
si choran, es ti que choras / si lloran, eres tú que lloras
i es o marmurio do río / y eres el murmullo del río
i es a noite i es a aurora / y eres la noche y eres la aurora
 
En todo estás e ti es todo / En todo estás y tú eres todo
pra min i en min mesma moras / para mí y en mí misma moras
nin me abandonarás nunca / ni me abandonarás nunca
sombra que sempre me asombras / sombra que siempre me asombras.
 

 

 

 

Domingo, a 1 de Junio de 2008

Como estamos a punto de recibir el verano y de que se inicie el período más habitual para viajar, se me ocurre hacer unas pequeñas reflexiones sobre las enormes diferencias que existen entre un turista y un viajero.

Un turista es esa “cosa” que actúa como una horda desaforada buscando ofertas (una superoferta, que es más chachi) en las agencias de viaje. Su búsqueda se circunscribe a encontrar rincón paradisíaco en destinos exóticos, que tengan una playa de arenas blancas, aguas cristalinas, palmeras al borde del mar, tumbonas para tostarse como una gamba… y mientras todo eso sucede, se hinchan a brebajes y combinados de extraño sabor y nula calidad, comen como ceporretes en el buffet del “resort todo incluido” de una cadena hotelera multinacional, bailan en la discoteca del mismo complejo rodeado de más y más turistas que, al día siguiente, volverán a hacer lo mis que hicieron el día anterior. Y así hasta el final de las vacaciones.

A veces, en un alarde de brillantez, se apunta a alguna de las excursiones guiadas, de cinco horas, en las que consiguen conocer “todo” un país o una región, a golpe de visitas programadas que incluyen espectáculos folclóricos de dudosa procedencia.

Cuanto menos instructivo y cuanto menos se mezclen con los aborígenes, mejor que mejor, sobre todo si se trata de países subdesarrollados.

¡Ah, me olvidaba! Todo turista debe ir provisto de la correspondiente cámara de fotos (digital, que es más chachi) y de vídeo. Y como mínimo, no debería volver a su casa con menos de 500 fotos de todo tipo y condición, y más ahora que son digitales y se pueden borrar y ocupan poco espacio, apenas unos megabites en la computadora.

Si los turistas son felices así que lo sigan siendo, no seré yo el que le prohíba divertirse de esa manera: cada cual hace de su capa un sayo y no todos disfrutamos de las mismas cosas en los mismos sitios.

Un turista debería ser consciente de que cuando llegó a su destino de vacaciones después de recorrer miles de kilómetros, lo que hizo fue desplazar su cuerpo hasta allí, pero él nunca estuvo allí…

Llegados a este punto, debería decir cuál es mi punto de vista sobre qué es viajar y que beneficios se obtiene cuando eres un viajero pero… pero no lo haré, dejaré el tema abierto por que tengo una propuesta de viaje muy tentadora, un viaje en el que desplazaré mi cuerpo hasta allí pero del que volveré con una parte muy importante de ese destino muy dentro de mi, imbuido de la cultura, del paisaje y del paisanaje de un sitio maravilloso que conozco poco… serán gentes, naturalezas, experiencias.

Alfredo Webmaster

Martes, a 2 de Octubre de 2007

Visitando ayer páginas Web, blogs y foros en lo que entro habitualmente, llegué hasta una en la que aparecían varias fotos de una playa en Corea de Sur y la enorme saturación de visitantes que tenía que soportar cada fin de semana: horrible, espantoso, patético, deprimente.

Viendo eso, asustándome con eso, recordé mi playa… y recordé la otra playa a la que acudo todos los veranos: “” segunda playa, mi otra solitaria playa, mi pequeño trozo de arena y mar, mi pequeño espacio de algas, piedras y salitre… todo eso para mi solo, sólo para mi. La otra playa, la de Pontevedra, la comparto con...

Ved las fotos.

Mi playa, mi segunda solitaria playa...

Mi playa 1

Mi playa 2

 

 

Otra forma de enternder la playa... ¡que no es la mía!

Corea 2

Corea 1

Corea 3

 

Lunes, a 20 de Marzo de 2006

Ya casi terminó el lunes, primer día de una nueva semana y primer día de la primavera; acabo un día al que en Portugal llaman "segunda feira”.

Llegué a Porto (Portugal) a eso de las 10:00 de la mañana (09:00 hora en Portugal, por la diferencia horaria) para reunirme con unos empresarios españoles con negocios allí y ver opciones de colaboración financiera. La reunión resultó muy cómoda, sin grandes problemas ni dificultades salvo al final de la entrevista, cuando tuvimos que decidir quién pagaba la cuenta de la comida: por unanimidad, decidieron que la invitación corría por cuenta de ellos.

A las 13:30 nos dirigimos a un magnifico restaurante de la ciudad elegiro por ellos: Portucale, en la Rua da Alegría, 598 de Porto (+351-225.370.717, rest.portucale@netc.pt).

El menú seleccionado fue, como primer plato, un excepcional y sabroso bacalhau à marinheiro, con las blancas lamas de pescado en perfecta sazón y un buen hermanamiento entre la salsa y el bacalhau; como segundo plato tomamos un magnífico bife à Portucale. De postre, doces de ovos conventuais.

Para los vinos mis anfitriones tuvieron el acierto de elegir un Quinta Seara d’Ordens 1999 DOC Douro, de uva touriga nacional y tinta roriz, vino que acompaño los platos fuertes de la comida y, para los postres, un excepcional Porto Càlem Vintage Port 1983: ¡¡y todo esto lo pagaron ellos... jejejeje!!.

La sobremesa fue larga, agradable, relajada y sobre todo muy especial: actuó para nosotros Arturo Pais, con una selección de fados muy medidos y a la vez sentidos.

Volví para España a las 20:00 de la tarde, cansado pero feliz: ¡estoy en casitaaaa!

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