Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Martes, a 1 de Mayo de 2012

Por Belén Franco, de Ferrol (Galicia)

Hasta hace unos ocho años, aproximadamente, desconocía la existencia de Castrillo de los Polvazares, un pueblo ejemplar y de gran valor monumental de la comarca de la Maragatería leonesa, junto al Camino de Santiago, que ha sabido conservar, como pocos, su esencia más pura, su arquitectura popular de mampostería de piedra rojiza, el diseño de sus calles anchas totalmente empedradas con cantos -aquí el asfalto no existe-, sus costumbres, su cultura y, como no, su gastronomía, concretamente su sabroso cocido maragato.

Tuve la oportunidad de visitarlo por aquel entonces. Aprovechando los días festivos de primeros de diciembre, decidimos mi pareja y yo pasar tres días en Astorga. Recuerdo que fueron aquéllos días de frío crudo e intenso, en los que yo esperaba ver nevar. Pero el cielo plenamente azul, sin rastro de nubes, a pesar del ambiente gélido, no presagiaba nieve, en absoluto.

El día que nos acercamos hasta Castrillo, declarado Conjunto Histórico Artístico, situado a sólo cinco kilómetros de Astorga, el frío era tan cruel y despiadado que no invitaba, ni por asomo, a un tranquilo paseo por el pueblo. Después de realizar un breve y apurado recorrido por su calle principal – la Real-, decidimos entrar en uno de sus tantos restaurantes abiertos en los últimos años, para acogernos al calor y al  abrigo que su interior nos brindaba, y degustar su exquisito cocido maragato.

Este año 2012, elegimos la ciudad de León como destino vacacional para pasar los días festivos de Semana Santa. Y ya que Astorga y Castrillo de los Polvazares nos coincidían en el camino, realizamos una nueva visita a este pueblo de raigambre arriera, para saborear, otra vez, su cocido maragato.

Nos sorprendió la calurosa y rumbera bienvenida que un músico y guitarrista callejero, sentado  a la puerta de una de las casas, a la misma entrada del pueblo, ofrecía a todo visitante, dedicándole, desinteresadamente, divertidas rumbas improvisadas. Días más tarde, investigando por Internet, averigüé que se llama, o se hace llamar, José Aleluya y que se gana la vida de esta forma.

En esta nueva ocasión, la agradable temperatura sí que invitó al pausado recorrido por toda esta pequeña localidad de Castrillo, descubriendo sus auténticas viviendas arrieras de altos muros que las aíslan, celosamente, de la mirada y la curiosidad de cualquier paseante y extraño. Entrando en algunos de sus restaurantes que, en su momento, fueron casas arrieras, es posible imaginar sus antiguas dependencias, transformadas y rehabilitadas, actualmente, en los comedores de estas magníficas posadas del siglo XXI que abundan por todo el pueblo. Pero no por ello han perdido su carácter arriero. Algunas de las viviendas, además, presumen de grandes escudos en sus fachadas e intentan conservar sus motivos y utensilios decorativos más costumbristas y tradicionales. Todas ellas ofrecen un variado colorido de tonos verdes, azules y marrones en las ventanas e imponentes portalones de madera con arcos de medio punto. Y es que uno de los elementos arquitectónicos más llamativos de estas construcciones arrieras son sus grandes puertas que permitían, a través de sus amplios umbrales y del zaguán, el acceso de los carros de los arrieros a los espaciosos patios empedrados de su interior, el punto neurálgico y organizativo de la casa, donde se distribuían las cuadras de los animales y otras dependencias relacionadas con el trabajo y la vida del arriero. La planta superior estaba destinada a las habitaciones.

A lo largo de este tranquilo paseo por uno de los pueblos más hermosos de la comarca leonesa de la Maragatería me sorprendió el busto de la escritora Concha Espina, esculpido en la fachada de unas de las casas de la plaza, frente a la iglesia. Parece que la escritora pasó una breve temporada en Castrillo inspirándose en sus mujeres y en su entorno para escribir su obra “La esfinge maragata”.

La principal actividad económica de los antiguos habitantes de este pueblo de fuerte sabor añejo fue, por tradición, la arriería. Los arrieros eran comerciantes que se desplazaban entre Galicia y Castilla, principalmente, dedicándose al intercambio de productos entre ambas regiones, ayudados por el único medio de transporte del que, entre los siglos XVI y XIX disponían: el carro. La amplitud de sus calles es una clara consecuencia de esa actividad económica, facilitando el tránsito de esos carros y de las recuas de animales de carga. Incluso los poyos de piedras arrimados a las paredes de las viviendas, a ambos lados de los portalones, se diseñaron como ayuda para subirse a las mulas y caballos.

Con la llegada del ferrocarril, a finales del siglo XIX, y la apertura de las comunicaciones entre la meseta y Galicia, la actividad arriera y, consecuentemente, los arrieros fueron desapareciendo, pero no esta representativa villa que parece haberse estancado, por suerte, en el tiempo, manteniéndose incólume para los que somos amantes y defensores de la conservación de la arquitectura popular y tradicional.

Actualmente, Castrillo no alcanza los 100 habitantes. Pero cuando llega el fin de semana o los períodos vacacionales, las calles de este pueblo se llenan de visitantes, paseantes y turistas atraídos por los aromas y los sabores que desprende su sabroso y contundente cocido maragato. Un plato que, a diferencia de otros cocidos que estamos acostumbrados a degustar, se empieza a comer al revés. Primero, es el turno de las carnes: chorizo, partes del cerdo, ternera, pollo. A continuación, son protagonistas los deliciosos garbanzos y el repollo. Y, ya por último, es de obligado cumplimiento saborear una exquisita sopa realizada con el agua de cocción de las carnes. Y no hay que olvidar la imposición de acompañar este delicioso manjar con un buen vino.

No tengo demasiado claro la razón de porqué se come a la inversa. Hay quien establece el origen de esta peculiar forma de deglutir el cocido maragato al asedio que sufrió la localidad vecina de Astorga durante la época napoleónica. Ante una posible e inminente batalla, los soldados de Napoleón decidieron dejar la sopa para lo último y empezar por las carnes, verduras y legumbres; pues, sobre todo las primeras les proporcionaban las proteínas suficientes en caso de que el enemigo realizase un ataque por sorpresa: “de sobrar algo que sobre la sopa”. También hay quien vincula esta costumbre gastronómica del cocido a los mismos arrieros que decidían dejar el delicioso caldo para el final con el objeto de que las carnes no enfriasen. Quizá la versión más acertada sea la que explica que cuando los arrieros realizaban sus rutas por Castilla y Galicia, llevaban consigo un recipiente circular de madera donde guardaban trozos de carne de cerdo cocida. Al realizar las correspondientes paradas y descansos en las posadas de la ruta, comían primero esas carnes ya frías y, posteriormente, pedían al mesonero una sopa caliente.

El caserío de Castrillo de los Polvazares constituye un placer visual. Su tranquilo recorrido se convierte en un gratificante y didáctico paseo en el que cada arquitectura y cada piedra se ha transformado en guardián de auténticas costumbres ancestrales que cobija, además, secretos a descubrir por el viajero; y en el que el cocido, su principal identidad gastronómica, se transmuta en un deleite gustativo para el paladar, en toda una explosión de agradables aromas, sabores y sensaciones. En definitiva, una visita para no olvidar.

 


Comentarios de Alfredo Webmaster

A diferencia de Belén y su pareja, yo conocí este pueblo hace más de 25 años. Como a ellos, me sorprendió su excelsa arquitectura rural y su magnífico estado de conservación

Recuerdo muy vivamente una fría y desapacible noche de invierno de hace unos dieciocho años, cuando volvía en coche de una reunión de trabajo en Madrid. Por culpa de un temporal de nieve quedé bloqueado en la Nacional VI a la altura del puerto del Manzanal, sin posibilidad de seguir circulando hacia Galicia.

Las opciones que tenía para pasar la noche eran volver a Astorga y dormir en el Hotel Gaudí, o desviarme a Castrillo de los Polvazares. Elegí la segunda opción, y acerté.

Me hospedé en un precioso hotel rural: Cuca la Vaina, en el centro del pueblo, un edificio de estructura típica de la zona, perfectamente restaurado, lleno de detalle sorprendentes, como la espléndida galería maragata con espectaculares vistas a los Montes de Teleno, unas confortables habitaciones con todo tipo de servicios y una calefacción que ayudaba a no sentir el frío exterior. Y un restaurante de primerísimo nivel.

De esa visita a Castrillo de los Polvazares recuerdo muy especialmente el paseo nocturno por el pueblo en silencio, en absoluto silencio, la nieve que cubría el empedrado de sus calles o la luz tenue que emitían las farolas de sus calles maragatas. Mientras caminaba, mis pies dejaban un rastro de pisadas que se cubrían en poco tiempo con la nieva que caía con fuerza… Durante el recorrido, rodeado por un silencio sobrecogedor y la escasa iluminación, tuve la extraña sensación de haber retornado al siglo XVIII.

Recuerdo otra visita más, en esta ocasión en el año 2000/2001. De ese viaje desde León recuerdo el almuerzo con un cocido maragato, excepcional, que prepara Cuca la Vaina, y una cecina de Astorga ligeramente templada, aliñada con aceite de oliva virgen extra y unas pizcas de pimienta, una deliciosa cecina como jamás volví a tomar igual. Y de postre, unas peras de inverno al vino tinto ¡Casi nada!

Rrecomiendo visitar Castrillo de los Polvazares en un día de semana: los sábados y domingos, sobre todo en primavera y verano, suele estar lleno.

Alfredo Webmaster

 

 

 

Domingo, a 20 de Febrero de 2011

Las dos Marías, Coralia y Maruxa Fandiño (foto original)

Monumento a “Las dos Marías”, en el Paseo de la Herradura, de la Alameda de Santiago de Compostela

 

Las dos Marías y el falso peregrino: un original recorrido por la capital gallega al hilo de historias y leyendas

Por Cristina Sánchez-Andrade para elpais.com, 05/02/2011

Coralia y Maruxa Fandiño, más conocidas como Las Marías. Todo aquel santiagués de más de cuarenta años las ha visto alguna vez paseado por las calles. Con aspecto de folclóricas, maquilladas con polvos de arroz, de cuello para abajo desaparecían bajo un envoltorio extravagante de colores chillones. A eso de las dos de la tarde se las veía por la Alameda compostelana soltando piropos a los estudiantes que volvían del campus para comer en la zona vieja. Hoy una estatua les rinde homenaje a la entrada del parque, y no es para menos.

Muchos han oído hablar de su historia: nacidas en el seno de una familia de once hermanos, dos de ellos miembros de la CNT huidos, los falangistas las utilizaban para averiguar su paradero. Y como las hermanas se negaban a abrir la boca, no tuvieron empacho en probar con todo tipo de tretas: las desnudaban en la vía pública para humillarlas, las subían al monte Pedroso para torturarlas y hasta se dice que llegaron a violarlas. La provocación de Las Marías en la Alameda, muchos años después, fue así la manera de vengarse y protestar contra el régimen. Parece ser que para más INRI, a principios de los años sesenta, un rayo partió en dos su casa. Enseguida se organizó una recolecta entre los vecinos y se llegaron a recoger 250.000 pesetas, cantidad suficiente en aquella época para comprar una casa nueva.

Historias curiosas como esta hay muchas en Santiago de Compostela, y para salirnos del circuito habitual proponemos una pequeña ruta que empieza precisamente aquí, junto a la estatua de Las Marías de la Alameda, para saltar al entorno de la catedral.

En la Edad Media, los peregrinos, al entrar en Santiago, acudían a la catedral y saludaban al Apóstol, dándole gracias por haberles permitido llegar sanos y salvos. Pero antes de esto ya había tenido lugar la primera ceremonia de purificación simbólica en el frío arroyo de Lavacolla, en donde se lavaban las partes pudendas ("lava a colla"). Es decir, que a Santiago tenían que entrar limpitos. Al menos por dentro.

Una vez en la catedral, se dirigían a la llamada Cruz dos Farrapos, situada en el tejado de la cabecera y en cuya base existe una construcción de piedra a modo de horno abierto. Allí se despojaban de esas túnicas o harapos de lana malolientes ("os farrapos") que habían llevado desde Roncesvalles. En un acto entre ritual e higiénico, procedían a quemarlas en la pira, a los pies de la cruz, como signo de renuncia a su vida anterior y de inicio de una vida nueva. Aún hoy, la piedra permanece requemada.

Sonrisa pícara

Y sin dejar la catedral, vayamos a conocer la historia del profeta Daniel, en el Pórtico de la Gloria. ¿A quién sonríe tan pícaramente con las mejillas ruborizadas? Pues a la que tiene enfrente, que es nada más y nada menos que la reina de Saba (aunque otros opinan que es Esther). Cuentan que en épocas remotas esta sonrisa -el rubor de las mejillas son los trazos de la policromía que se perdió y que ha sido recientemente recuperada- fue vista con malos ojos por el clero por ser libidinosa, y que incluso un obispo mandó rebajar a cincel los pechos de la reina. También cuentan (por contar que no quede) que el pueblo gallego, para protestar por la tajante decisión del obispo, decidió vengarse dando a algunos de sus quesos la forma de tetilla que tienen actualmente.

Muy cerca de allí, en la plaza de la Quintana, si empieza a anochecer merece la pena esperar a que aparezca proyectada sobre la pared de la catedral la llamada sombra del peregrino. La leyenda dice que pertenece a un sacerdote que mantenía relaciones con una religiosa del convento de San Paio y que todas las noches se reunía con ella cruzando un pasadizo existente bajo la escalinata de la Quintana y que unía la catedral al convento. Después de un tiempo, el sacerdote propuso a la religiosa escaparse juntos. Se citaron al anochecer y el clérigo se disfrazó de peregrino para no llamar la atención. La esperó pacientemente, pero ella no acudió a la cita. Desde entonces, al caer la noche, a él (o a su sombra) se le puede ver esperando.

Desde la terraza exterior del Hostal de los Reyes Católicos tenemos perspectiva para contemplar la iglesia que es objeto de nuestra siguiente historia. Se trata de San Fructuoso, más conocida como la iglesia de las cuatro sotas. Las esculturas que la coronan, que representan las cuatro virtudes cardinales -prudencia, justicia, fortaleza y templanza- y que la gente identifica con las cuatro sotas de la baraja española, son dignas de admiración. Más recomendable aún es buscar un curioso detalle en el muro sur: una calavera esculpida con dos tibias cruzadas, colgada de un paño o mortaja con la siguiente inscripción que alude a la fugacidad de la vida: "Como tú te ves, me vi; como me ves, te verás".

Así que antes de que todo termine o de que sea demasiado tarde, una última propuesta en Santiago: vinos desde París hasta Dakar. Se trata de recorrer la Rúa do Franco de un extremo a otro, desde el bar París hasta la cafetería Dakar, bebiendo vinos por todos los locales (que son muchos) que hay por la calle. Pero cuidado: incluso los mejores corredores ya han confesado que este rally es más peligroso que el París-Dakar original.

 

Domingo, a 5 de Diciembre de 2010

Pese a que la viñeta de El Roto está pensada para otra situación social y económica, publicarla hoy resulta muy apropiada para recordar lo sucedido con la huelga salvaje de los controladores aéreos españoles

 

Editorial de El País: El Gobierno se impone

La huelga salvaje de los controladores aéreos durante 24 horas, resuelta con medidas tan urgentes como inéditas (militarización del servicio y estado de alarma), hace inexcusable para el Gobierno reformar un sector crucial para lograr su imprescindible estabilidad a largo plazo. No lo tiene fácil. La actitud irresponsable de los controladores al abandonar masivamente sus puestos de trabajo el primer día del puente más importante del año es una nítida señal de que el Ejecutivo se enfrenta a un colectivo correctamente calificado de insensato por el vicepresidente Rubalcaba, en el que difícilmente se puede seguir confiando para controlar el tráfico aéreo español.

La militarización y la movilización obligatoria ha sido la única medida capaz de torcer el brazo a un grupo endiosado de privilegiados que ha echado un pulso al Estado sobre las espaldas de cientos de miles de ciudadanos indefensos. Y que de paso ha causado un grave perjuicio al sector turístico, uno de los pocos que empezaba a emitir señales positivas en una crisis que mantiene en el paro a más de cuatro millones de personas, así como a la imagen y solvencia de España en el exterior. El incivismo y la inadmisible actitud de los controladores -poco más de 2.000 profesionales a los que sucesivos Gobiernos, empezando por los del PP, han permitido irresponsablemente acaparar más poder de lo saludable en cualquier sociedad desarrollada- cobra mayor gravedad precisamente en este deteriorado contexto económico.

El paulatino regreso a la normalidad iniciado ayer no debiera ser interpretado por los poderes públicos como el punto final de una situación que, pese a su gravedad, las cortas vacaciones del puente de la Constitución pueden hacer olvidar. En su perfil actual, este colectivo no es de fiar, como crudamente ha quedado demostrado. Las sanciones laborales y penales a las que se han expuesto los controladores deben ser aplicadas con rigor. Pero, además, se impone la reforma profunda y urgente de su oficio, ya esbozada en la ley que, en febrero pasado, fijó nuevas condiciones laborales y redujo sus desorbitados salarios.

La reforma de febrero devolvía la organización del trabajo a AENA (los controladores se la habían apropiado con Álvarez Cascos de ministro de Fomento), preveía la concurrencia de empresas privadas para el control aéreo y facilitaba la formación de nuevos controladores -350 con carácter inmediato, dijo entonces el ministro Blanco-. Solo un nuevo y urgente marco laboral será capaz de arrebatar a los 2.300 trabajadores del sector la capacidad de tomar como rehenes a centenares de miles de personas para hacer valer algunas de sus extravagantes reivindicaciones. Una capacidad que presumiblemente recuperarán si el Gobierno no corta por lo sano cuando, en 15 días, el servicio deje de estar militarizado.

Nueve meses después de aquella pregonada reforma poco se ha avanzado. Resulta posible discutir, como hace el PP, si el decreto que cuantificaba las obligaciones horarias de los controladores tenía que aprobarse el mismo día en que se iniciaba el largo y esperado puente de diciembre, o debía haberse hecho antes. Argumentos que en ningún caso justifican la virulencia de su portavoz, González Pons, al arremeter contra el único Gobierno que ha intentado hasta ahora organizar de manera razonable un sector tan crucial y con tal potencial para dañar los intereses colectivos. Una capacidad de intimidación adquirida en parte con la anuencia de Gobiernos del partido del señor Pons que prefirieron mirar hacia otro lado y eludir sus responsabilidades en este ámbito. El PP, una vez más, ha sido incapaz de renunciar a sus bajunas tácticas electoralistas mientras más de medio millón de personas permanecían atrapadas en los aeropuertos españoles.

 

Sábado, a 2 de Octubre de 2010

En el Parque Nacional de la Serranía de la Macarena, en el departamento de Meta (Colombia), podréis encontrar uno de los paisajes fluviales más hermosos del Mundo, un espacio privilegiado que aúna la pureza ambiental de sus aguas cristalinas con la más rica variedad de los colores de la paleta de un pintor.

No sé si será “el río más hermoso del Mundo”, como es conocido popularmente, pero Caño Cristales es el río más increíble que yo he visitado, su belleza justifica sobradamente que esté clasificado como Patrimonio Biológico de la Humanidad. Además, el Smithsonian Institute, de EEUU, declaro a la Serranía de la Macarena como el lugar más rico del Mundo en distintas formas de vida animal y vegetal.

Con 100 kilómetros de longitud y poco menos de 20 metros de ancho máximo, Caño Cristales es un río fascinante en el que podréis disfrutar con sus túneles de agua gigantes, sus rápidos, cascadas, correones, pocetas y cachiveras, y un entorno de abundante vegetación endémica de apabullante belleza.

El cauce del río está profundamente marcado por sus colores: en el fondo y en el lecho podréis apreciar multitud de amarillos, azules, verdes, negros y rojos.

La pigmentación es debido al musgo, algas y plantas que cubren su lecho y las piedras del fondo. Así, por ejemplo, el color rojo es característico de una planta endémica que allí existe, llamada macarenias clavígeras. El apelativo del caño obedece a una tradición lingüística amazónica, que denomina así a los riachuelos para diferenciarlos de los grandes ríos.

En la temporada más dura del verano el río pierde disminuye su caudal, en algunas zonas se seca y pierde parte de su colorido, pero en el resto del año recobra su lujuria cromática, que se acentúa en las épocas de las lluvias torrenciales típicas de esa zona.

Las aguas de Caño Cristales desembocan en el río Guayabero, recogiendo a su paso los innumerables brazuelos de las sabanas rocosas de la Sierra.

Alfredo Webmaster

 

 

 

Miércoles, a 22 de Septiembre de 2010

Por Lyda Urrutia (Panamá)

La República de Panamá, mi país, está divido en 9 provincias y dos comarcas indígenas. A lo largo de los escritos que iré presentando, tendrán la oportunidad de ir conociendo más del país, de su cultura, su idiosincrasia, gastronomía, localidades, atractivos ecológicos, etc. Estoy segura que el recorrido les llevará a considerar a Panamá como su próximo destino turístico y, por qué no, hasta pensar en mudarse aquí y pasar el resto de su vida con nosotros.

Hoy les quiero hablar de lo que pude disfrutar en Bocas del Toro, una de las nueve provincias de Panamá

Podemos llegar por vía aérea: hay vuelos diarios. Existe la alternativa de utilizar el automóvil y aprovechar el viaje para apreciar los hermosos paisajes de todo el trayecto, una travesía que recorre el corazón del territorio nacional; el viaje en auto dura aproximadamente 12 horas.

Por vía aérea, desde la capital, tomamos un vuelo de 45 minutos que nos lleva a Isla Colón, lugar en donde nos espera un taxi acuático para llevarnos a conocer las diferentes atracciones y observar los diferentes hoteles que hay en el área; todos ellos tratan de conservar el medio ambiente en armonía natural

Los distintos hoteles los vemos en las islas que conforman el archipiélago, como en Isla Bastimentos, donde encontramos un hotel de lo más curioso, Hotel Macca Bite, por estar sobre el mar, en unas agua cristalina, y en donde podemos realizar todo tipo de deporte acuático, entre ellos esquiar, pescar, bucear, etc.

El hotel queda frente a los Cayos Zapatilla, dos islas en donde las tortugas llegan a desovar y que al mismo tiempo sirven de contención, ya que dan cara al mar abierto, protegiendo a así al resto de islas y, también, las actividades propias de los lugareños, como la pesca artesanal y el tránsito fluvial en cayucos, barquitos de madera típicos de la zona.

Estos cayos están muy vigilados con guardaparques por estar catalogados como Parques Nacionales. La vigilancia permite hacer bbq o pasar el día por los cayos, con un pequeño costo por persona, cantidades que se utilizan para mantener limpio el lugar.

Igualmente, encontramos otro hotel, el Punta Caracol, ubicado en la Isla Colón, que también nos pareció curioso y acogedor, y que incluye hasta Internet inalámbrica, con unas habitaciones de lo más románticas y unas vistas espectaculares, ya que la puesta del sol resulta ser un sueño, y ni hablar de los maravillosos amaneceres: un paraíso del cual no quería salir. Lo mejor es que la luz artificial proviene de paneles solares, por lo que nunca faltó la luz.

Hay hoteles que ofrecen tours a las diferentes islas, en donde se pueden ver delfines, estrellas de mar, pájaros en abundancia, ranas rojas, así como playas para pasar un buenos y largos ratos, con restaurantes de comida típica del lugar. Por cierto, me comí un delicioso pulpo en salsa criolla con un arroz con coco que estaba delicioso, o, como se dice en una expresión típica panameña, “estaba de muerte lenta”.

En fin, en las distintas y abundantes playas hay otros restaurantes en donde podréis almorzar, picar, hasta tomar cócteles, cervezas nacionales e internacionales.  También se pueden contratar taxis para hacer los tours individualmente, evidentemente un poco más económicos por ser de trato directo con los lancheros; aún así, sería bueno regatear un poco y apuntar lo que se está pidiendo y lo que ellos ofrecen.

Os adjunto unas cuantas fotos para que lo disfruten como yo lo hice. Igualmente, pueden entrar en Internet y ver más información sobre Bocas del Toro, en mí Panamá.

Hotel Macca Bite

 

 

Cayos Zapatilla

 

Hotel Punta Caracol

 

Isla Pájaros

 

Sábado, a 31 de Julio de 2010

Por Susana Acosta para lavozdegalicia.es, 31/7/2010

¿Por qué se les habrá ocurrido a Adán y Eva colocarse en sus partes nobles una hoja de parra? Sin desmenuzar el trasfondo pudoroso que hay en este asunto, esto es lo que se le pasa a uno por la mente nada más pisar la playa de Combouzas, en Arteixo. Medio centenar de nudistas abarrotan el arenal, «y cada vez vienen más, los domingos son horribles», dice Mari, una usuaria asidua a esta playa y que reivindica su derecho a estar como Dios la trajo al mundo en la playa.

Lejos de cualquier estereotipo, lo cierto es que en Combouzas se respira un ambiente muy tranquilo, incluso en algunos casos demasiado relajado. Apenas hay ruidos, solo se escucha el sonido del nordeste, que ayer sopló con muchas ganas, y la fuerza de las olas. Así, despojados de cualquier tipo de complejos, no hay un look estándar para acudir a este tipo de arenales: los hay gorditos, delgados, peludos, imberbes, los hay que quieren pasar desapercibidos, los que no les importa que los miren y, cómo no, los que miran: «De esos vienen bastante», confiesa Loli, al tiempo que reconoce que le molesta esta nueva versión de voyeur: «Ahora ya no tanto, pero antes podías ver que se ponían con los prismáticos desde lo alto del acantilado».

Porque todos se conocen en esta playa nudista de Arteixo. Y se van formando pandillas: «Somos los amigos de la playa. Y precisamente esta noche organizamos una cena para los que venimos asiduamente a Combouzas», cuenta Mari. Hace años, este colectivo reunió firmas para lograr que el Ayuntamiento de A Coruña habilitase un arenal nudista en la ciudad, pero «ahí se quedó la cosa y no supimos nada más».

Ellos no entienden por qué los “textiles” -así llaman los nudistas a la gente que va a la playa con bañador- tienen derecho a entrar en los arenales nudistas y ellos no en el resto: «No es lógico. Es como si tuviéramos que escondernos de algo que todo el mundo tiene», explica Mari. De la misma opinión es Luis, que subraya el respeto que debe haber entre textiles y nudistas: «Se trata de disfrutar y de que cada uno esté como quiera estar».

Pedro es un melancólico. Le gusta recordar los años en los que comenzó el movimiento nudista y en los que tenían que limpiar entre todos la playa porque no había todavía servicio de limpieza de arenales. También hay recuerdos para los nudistas que fueron perseguidos durante la época franquista por intentar disfrutar del sol sin ataduras.

Todo ha cambiado. Ahora dicen que a Combouzas incluso acude gente que se desplaza desde Lugo y de Ponferrada a pasar el día en la playa. Ellos aseguran que quien prueba el nudismo una vez repetirá el resto de su vida. Pero sin duda, lo que a ellos más les reconforta es poder bañarse desnudos en el mar y tomar el sol sin obstáculos. Es una sensación única: «Si alguien tuviese que ducharse vestido, seguro que no lo haría. Pues esto es lo mismo», concluye Pedro.

Una treintena de arenales en la comunidad donde se permite ir sin bañador

La oferta de playas nudistas en Galicia representa aún una pequeña porción del total de arenales que salpican el litoral de la comunidad. De las más de 700 playas y calas que se reparten las provincias de Lugo, A Coruña y Pontevedra, solo 33 figuran como nudistas en el censo del Ministerio de Medio Ambiente, aunque este no incluye algunos espacios cuyas zonas más alejadas de los accesos son visitadas también por los naturistas.

Pontevedra, con 18, es la provincia con más playas nudistas oficiales; A Coruña dispone de 14 y en Lugo solo es posible encontrar una, la de Area Brava (Foz). En muchos casos, se trata de lugares de difícil acceso, reducido tamaño y aspecto casi virgen, aunque el aumento de las personas que han optado por aparcar las prendas de baño ha propiciado que dos de estos aspectos hayan ido cambiando con el paso del tiempo. Combouzas (Arteixo), Castro de Baroña (Porto do Son), Barra (Cangas), Bascuas (Sanxenxo) y varios de los arenales de las islas Cíes y Ons son algunos de los puntos más frecuentados.

 

Domingo, a 14 de Febrero de 2010

Ecuador, debido a su ubicación geográfica es un país que cuenta con una gran riqueza natural; por esta razón, por su especialísima ubicación geográfica, es por lo que es única en su biodiversidad, en su flora, en su fauna y en la riqueza de sus suelos. Su gastronomía varía de acuerdo a cada región, según nos encontremos en la costa o en el interior del país: Ecuador cuenta con cuatro regiones principales, Costa, Sierra, Oriente y la Región Insular.

Los ecuatorianos deberíamos ser consientes que vivimos en un país privilegiado, muchas ves inexplorado por nosotros mismos. Deberíamos reafirmarnos en nuestro cariño al país y explotarlo de turísticamente.

Lamentablemente, en los últimos años no se ha hecho mucho en esta área; pero, poco a poco, nuestros inmigrantes en Europa se han encargado de hablar de su tierra y del porqué se sienten  orgullosos de ser Ecuatorianos y  porqué deben visitar Ecuador.

Como una vez lo dijo  el científico Alemán  Alexander Von Humboldt  Los ecuatorianos son seres raros y únicos: duermen tranquilos en medio de crujientes volcanes, viven pobres en medio de incomparables riquezas y se alegran con música triste”.

Todo esto hace a Ecuador y a sus habitantes únicos: los invito a observar al Ecuador en su estado puro, en un  documental realizado por el Ministerio de Turismo. En sus imágenes os dejaréis envolver por un Ecuador pequeño en territorio, pero grande para quienes formamos parte de este bello país.

 Montañita (Ecuador), un lugar para quienes gustan de la aventura

A pesar de ser ecuatoriana, debo admitir que sólo hace tres  años atrás me atreví a visitar este  pequeño paraíso y quitarme la curiosidad de por que  es tan visitado por  turistas nacionales y extranjeros todo el año. Me anime a ir un fin de semana e investigue por mi cuenta y a verificar si lo que se decía era cierto; hice a un lado  mi trabajo y decidí aventurarme en ese pequeño pueblo rustico y efectivamente todo lo que se dijo era cierto.

Montañita es un lugar donde te olvidas de los problemas, ya sean estos de trabajo, familiares o de amor. Un lugar que para mí se volvió predilecto y en el cual estaré este 14 de febrero.

Pero, ¿qué es realmente Montañita?

Montañita es un pueblo turístico que es conocido internacionalmente. Está ubicado en la costa de Ecuador sobre la Ruta del Sol (ahora Ruta del Spondylus). Un lugar ideal para la práctica de surf con unas impresionantes olas todo el año.

Pero Montañita es mucho más que eso: es considerado uno de los mejores pueblos de Sudamérica, ya que ofrece un ambiente internacional y multicultural, así como un espacio natural increíble.

Montañita es lo que uno quiere que sea. Puede uno venir para estar en contacto con la naturaleza, relajarse, poder surfear o gozar de la playa; sus discotecas o su gastronomía internacional es de una variedad que nadie discute.

Por todo esto Montañita se convierte en el mejor sitio de relajación. Un lugar económico, al alcance de cualquier bolsillo, con habitaciones de cada hotel que oscila entre los 5 y 50 dólares por persona y noche.

Entrada principal y calles de Montañita

Desde que llegas a este sitio paradisíaco te sientes atrapada con su vaivén de turistas nacionales y extranjeros, y sus coloridas cabañas.

Sus olas son ideales para practicar el surf

 

Los  amantes  de este deporte consideran a las olas de Montañita como de las mejores del mundo, sobre todo en los meses de febrero a julio, cuando pueden llegar hasta los 3 metros de altura.

La  vida nocturna en Montañita

 

Montañita en sus noches se transforma: puedes farrear hasta el amanecer sin cansarte de visitar sus múltiples lugares de diversión, en un lugar perfecto para quienes gustan de este tipo de “aventura”.

Su artesanía elaborada en tagua y semillas

 

Los artesanos han hecho de este oficio su sustento diario, usando para sus trabajos materia prima obtenida de la propia naturaleza a unos precios muy variados, pero asequibles: desde un 1 hasta 20 dólares.

Montañita, una de tantas bellezas que tiene Ecuador: ¡Visítalo!

Por Susana Vega (Ecuador)

 

Domingo, a 10 de Enero de 2010

En estos días del invierno más frío y nevoso de los últimos 30 años, Galicia amaneció como las típicas estampas de las postales navideñas.

En Casa do Castelo de Andrade el espectáculo aún fue mayor…

Alfredo Webmaster

 

Domingo, a 8 de Noviembre de 2009

Entre los carballos (Quercus robur- roble), castiñeiros (Castanea sativa – castaño) y bidueiros (Betula celtiberica – abedul) que inundan la finca de Casa do Castelo de Andrade, hay vida, hay naturaleza en ebullición.

A los pies de los árboles húmedos del otoño, los cuerpos fructíferos de los hongos brotan sin aparente orden, dando al campo imágenes de rara belleza y de extraños significados: las setas, con sus variados colores y formas, son el justo premio a la bondad de un entorno privilegiado, un espacio protegido por quien sabe que el mejor hábitat es aquel en el que el hombre no lo invade ni pretende controlarlo.

En Casa Castelo de Andrade hay vida.

Alfredo Webmaster

Posdata: las 10 primeras fotos fueron realizadas hoy por la mañana, con la cámara de mí teléfono móvil; las 5 siguentes fueron realizadas por Víctor Jove.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Jueves, a 5 de Marzo de 2009

Una lectora del blog, a la que no tengo el gusto de conocer, Edis María, me envió este vídeo publicitario sobre su tierra, Colombia: me parece magnífico.

A los que tenemos la suerte de conocer el país, pese a que no conozco algunos de los lugares de los que habla el vídeo, sabemos que es cierto, que Colombia es así, que es hermoso su paisaje y su paisanaje, que la belleza de naturaleza es una privilegio único en el mundo y que los riesgos de los que habla alguna prensa y algunos programas de televisión, son muchísimo menos de los que en realidad existen: nunca sentí preocupado o miedo allí, desde luego no mucho más del que se pueda sentir en una gran ciudad de cualquier otro país del mundo.

El vídeo incluye las voces de turistas extranjeros que han conocido Colombia y que narran sus vivencias y experiencias.

Gracias, Edis María.

Alfredo Webmaster

 

 

Sábado, a 14 de Febrero de 2009

Hace tiempo le pedí Sandra Liz que escribiera sobre su país, sus paisajes y paisanajes, y lo hizo: aquí está su trabajo, un excelente texto sobre una de las zonas más hermosas de la República Dominicana.

Me siento orgulloso de contar con su amistad y de tenerla como guía en el recorrido por una de las playas más bonitas del mundo: Playa Rincón.

Sería magnífico si su escrito sirve para que algunos de vosotros o vosotras visitéis la isla; si no lo consigue, al menos nos valdrá para conocer algo más de un país que comparte nuestra misma lengua, nuestra misma base cultural y que sigue siendo una parte consustancial de la querencia de los españoles.

Gracias, Sandra, muchas gracias.

Alfredo Webmaster


Mi tierra, por estar ubicada como dijo nuestro apreciado Pablo Mir, “Hay un lugar en el mundo, ubicado en el mismo trayecto del sol”, posee tantos lugares hermosos, que podríamos catalogar de paraísos terrenales que para mí es un verdadero honor poder mostrarles parte de sus encantos y bellezas naturales. En esta ocasión, escribiré sobre un pueblo ubicado al noreste de la Isla. ¿Qué mejor entorno para comenzar a describirles las maravillas que se encuentran entre los cuatro puntos cardinales de mi país?

El año pasado, junto con un grupo de amigos y familiares, nos trasladamos de la ciudad de Santo Domingo de Guzmán (más conocida sólo por Santo Domingo), ubicada al sur de la Isla hasta el noreste del país, con la idea de poder acampar y pasarnos un agradable fin de semana rodeados de sol, playa y arena. Hacer algo así no es muy complicado: vivo en una preciosa Isla, entre el Mar Caribe y el Océano Atlántico.

Lugares para acampar hay muchos, pero siempre es recomendable hacerlo en compañía de un buen grupo de personas: éramos alrededor de 35 personas, entre niños y adultos. Nuestro destino era llegar a la península de Samaná.

Samaná, una  de las 32 provincias de la República Dominicana, está ubicada a 245 kilómetros de la cuidad de Santo Domingo. Una vez en Samaná, nos trasladamos hasta Playa Rincón, considerada como una de las 10 Mejores Playas del Mundo.

Antes de escribir sobre ese bellísimo lugar, creo que sería oportuno hablarles un poco de Samaná y de los diferentes lugares que posee para la diversión.

Samaná, fundada hacía el año 1756, una época en la que estaban de boga los piratas, inició su desarrollo gracias a grupos de familias provenientes de las Islas Canarias (España) en el lugar llamado Carenero Grande. El poblado se organizó como Parroquia del Partido de La Vega dentro del territorio dividido que tenía establecido entonces el Santo Domingo Español.

Aproximadamente, en el año 1820 se establecieron también los esclavos libertados que con su pintoresco y singular modo de hablar el inglés, aportaron sus costumbres; también, la llegada de inmigrantes europeos, sobre todo ingleses y principalmente franceses, se empezó la colonización de la región.

Las playas eran utilizadas para reparar y limpiar los cascos de las embarcaciones, de estos inmigrantes y a esta labor se le llamaba carenar, topónimo que aun sigue utilizándose en la región. Los españoles hacían, de vez en cuando, excursiones para tratar de desalojar a los ocupantes, principalmente franceses, que intentaban ocupar la región.

Con la firma del Tratado de Basilea, Santo Domingo Español pasó a ser del dominio francés. El gobernador de entonces, Ferrand, trato de desarrollar la región e instaló colonos franceses, entre los que se encontraba la familia de Théodore Chassériau, y otros lugareños haitianos que escapaban de la revolución en Haití. Haiti, es el otro país que comparte territorio con nosotros, los dominicanos, dentro de la Isla La Española.

Estos colonos se dedicaban al corte de maderas preciosas para la exportación y al cultivo del café.

Algunos apellidos topónimos de la región aun se conservan en la actualidad, como, por ejemplo, Anadel (Arrendel). Clará (Clarac), Tesón (Tessón), o palabras de origen francés como es Las Terrenas (La Terrienne o La Terrateniente).

Tras la Reconquista, como otros pueblos pasó hacer parte de Partido del Este, siendo El Seibo la cabecera del Partido.

En 1822, el país fue intervenido por los haitianos y el presidente de esa época, Boyer, instaló a varias familias haitianas en Tesón así como también esclavos norteamericanos, algunos de los cuales se establecieron e influyeron con sus tradiciones, idioma y costumbres.

Samaná, después de tantas mezclas y evoluciones, tuvo diversos cambios dentro de lo que sería su demarcación territorial, siendo el último en el año 1959, con la reducción territorial. La provincia fue creada como Distrito Marítimo el 4 de junio de 1867.

La Constitución, que se hizo efectiva en el 1908 la convirtió en provincia, conservando hasta nuestros días el nombre indígena de la región.

La superficie del territorio es de 853,74 kilómetros cuadrados. Su municipio cabecera es Santa Bárbara de Samaná, y sus otros dos municipios son Las Terrenas y Sánchez. Los distritos municipales son Arroyo Barril y El Limón. Es atravesada de Este a Oeste por la Sierra de Samaná, siendo la montaña más alta la de La Meseta con 605 metros de altura. El cauce de sus ríos no son muy largo, teniendo un importante humedal: eL Bajo Yuna.

Las principales actividades económicas de la región son el turismo, la pesca y la agricultura. También existe un pequeño desarrollo minero de extracción de mármol.

En cuanto a la agricultura, los más cultivos son la yautía y el coco. Samaná es conocida por albergar la plantación de cocoteros por metros cuadrados más importante del mundo.

El territorio posee un paisaje de belleza inigualable, divido entre colinas de diferentes tamaños, playas de arenas súper blancas y aguas verdaderamente cristalinas.

Samaná cuenta con diferentes destinos turísticos, como Cayo Levantado, una pequeña isla ubicada al Nordeste de la Península de Samaná.

Todos los años, en las estaciones del invierno y primavera, este hermosísimo lugar es visitado por las ballenas jorobadas, que en un número aproximado de 3.000 ejemplares, llegan aquí para su época de apareamientos, brindándonos un espectáculo sin igual al permitirnos acercarles a ellas a pocos metros de distancia. El lugar, más conocido como “EL Santuario de Las Ballenas”, esta ubicado en el camino a Cayo Levantado que, por cierto, también posee una hermosísima playa.

Toda la Bahía posee playas de arenas blancas y aguas de colores que van desde un azul turquesa al verde celeste, brindando al espectador la sensación de que sí existe el paraíso: es este.

Limitaciones geográficas: Samaná limita al Norte y Este con el Océano Atlántico, al Sur con la Bahía de Samaná y la provincia Monte Plata (en el Suroeste) y al Oeste con las provincias Duarte y María Trinidad Sánchez.

El pueblo central es Santa Bárbara, una antiquísima población de pescadores con un aeropuerto internacional llamado Aeropuerto Internacional de Samaná, que recibe vuelos de todas partes del mundo, y por supuesto, vuelos de tour operadores desde Europa, Estados Unidos y Latinoamérica. También posee un excelente puerto.

En Samaná existen multitud de complejos turísticos, de excelente calidad, entre los puedo mencionar,  de 5 estrellas: Bahía Príncipe Samaná y Bahía Príncipe el Portillo, en Las Terrenas (más adelante os comentaré de este pueblo, un lugar magnífico).

Otros hoteles de 5 estrellas reseñables: Hotel Bahía Príncipe Cayacoa y Bahía Príncipe Cayo Levantado.

También existen instalaciones de menor categoría pero con una óptima calidad de servicio: Hotel Cacao Beach y el Hotel La Tambora.

Por las grandes influencias europeas y mezclas de razas y culturas, la gastronomía de la zona es sumamente variada.

Ya os hablé bastante este pueblo que, en lo particular, a mi me fascina; ahora os contaré sobre el destino de mi escrito: Playa Rincón

PLAYA RINCON

Al llegar a este entorno natural se entiende perfectamente por qué ha sido catalogada como una de las mejores playas del mundo; ciertamente, el lugar es todo un encanto.

Ubicada en Las Galeras, Samaná posee arenas de una blancura y fineza que con sólo posar tus pies y caminar descalzos sobre ella, te proporciona una agradable sensación de descanso y bienestar.

Para  llegar a este paradisiaco lugar se parte desde la carretera que va desde Samaná hasta Las Galeras: puedes elegir ir por carretera, a caballo o por mar. Nosotros, como íbamos a acampar, decidimos ir en vehículos normales, dada la facilidad del acceso. También se puede acceder con un vehículo todo terreno, de los llamados 4x4, muy bien adecuados para la travesía. Eso sería en caso de decidirse a ir en autos ya que como les mencionaba pueden elegir las otras dos opciones.

Playa Rincón no presenta, por lo general, grandes aglomeraciones de personas; por ese motivo, la estancia allí se presta para el descaso y el disfrute en familia o con amigos. Los hoteles alrededor son muy escasos, y los que existen están a la distancia suficiente como para no interferir en el medio ambiente.

Este es el camino que sale desde la carretera hasta llegar a allá…

La playa tal cual la disfrutamos.

Mientras los niños disfrutan del baño, el resto seguíamos en nuestras conversaciones, cocinando y disfrutando de unos traguitos de ron dominicano, el mejor del mundo…

La otra parte del grupo se prestó a la armadera de las casas de campaña y preparar las parrillas para nuestros asados…

 Ya es hora de comenzar a encender los carbones...

Que relajante descanso… lejos de la cuidad.

Luego de todo el trajín del día, pasamos a disfrutar de la noche...  y que noche más inolvidable, llena de bailes y cuentos…

Y ya, desgraciadamente, en nuestros últimos momentos de disfrute: ¡¡Qué penita... Debemos regresar a casa, a la vorágine de día a día…!!

Espero que el recorrido por este maravilloso lugar os haya gustado tanto como a mi. Animaos y visitadlo.

¡Sandra Liz, a la orden!

 

 

 

Viernes, a 5 de Septiembre de 2008

 

Escudo oficial de la Feira Franca

 

 

 

Entrada para la cena 

 

 

Menú de la cena

 

Antecedentes históricos y detalles de la Feira Franca

En el año 1169 el rey de Galicia, Fernando II, otorgó el foro a los habitantes de "Ponte Veteri". Este documento, confirmado en 1264 por Alfonso X, puede ser considerado como testigo de una segunda y definitiva fundación de la villa: la vieja mansión romana de nombre Turoqua dejaba paso a una ciudad medieval que tomaba el nombre del lugar donde subsistía a duras penas los restos de un puente romano. Los privilegios y las exenciones que se fueron concediendo a la villa, entre los que destacan el monopolio en la fabricación de grasa de saín y el de curar el pescado (1229), la feira franca de San Bartolomeu (1467) y puerto de carga y descarga de Galicia (1452), actuaron como importantes dinamizadores de su actividad económica e industrial de este municipio.

La Feria Franca es una fiesta que se fundamenta en el mercado libre de impuestos que comenzó a celebrarse en Pontevedra a partir del año 1467, en virtud de un privilegio real concedido por Enrique IV que autorizaba la celebración de una feria que duraba quince días antes y quince después del 24 de Agosto, día de festejo en honor a San Bartolomeu.

La Edad Media y las ferias que congregaban a las más altas clases sociales con las más bajas alrededor de un mercado inspiran la celebración de la Feira Franca de Pontevedra que ya va por su octava edición. Los vecinos se visten con trajes de inspiración medieval y el casco histórico de la ciudad sufre una importante transformación estética.

Este año, el tema central es la importancia que tuvo el mar en los siglos XV e XVI para Pontevedra, ya sea como medio de comunicación, como "despensa de recursos o como foco natural". Froissart, cronista del s.XIV, acuñó a Pontevedra con el nombre de "bonne ville"; es decir, "buena villa".

Todos estos productos estarán en la Feira Franca, así como otras especialidades como mermelada de ambruíñas, amorodos, higos, menciñeiras y naranjas. Entre los elixires que se ofrecen están los licores de café, naranja y albaricoque.

Otras ofertas son roscos de ciego, filloas hechas allí mismo a la piedra, bocaditos de almendra y dátiles y otros dulces de inspiración árabe o hebrea como el pan de los Siete Cielos que para los judíos era una conexión simbólica entre este mundo y el venidero, la trenza redondeada central representaba al monte Sinaí y los siete círculos que rodean al monte representaban los Siete Cielos que le daban nombre. La comida convive con los disfraces usados por los vecinos de la ciudad que se animan a participar con carros y caballos por las calles, con condenados a la horca, con herreros y otros personajes con historias propias.

 

Programa de la Feria Franca

Viernes 5 de septiembre: víspera de la IX Feira Franca

- 18:30 Pregoneros a caballo anunciarán la feria en las prazas del centro histórico

- 19:30 Pasacalles de grupos de música, teatro, malabares,...

- 21:00 Acto de apertura de la IX Feira Franca. espectáculo de música, teatro, pirotecnia,...

- 23:00 Espectáculo de muñecos: Compañía KuKas en la Praza da Pedreira

Sábado 6 de septiembre: IX Feira Franca

- 11:00 Apertura del mercado medieval y de los puestos de venta de alimentación

- 12:00 Desfile del transporte de vino a cargo de la Asociación Recreativa de Xeve. Salida de los al redores del convento de Santa Clara hasta la praza de la Ferraría

Durante toda la jornada de mañana y principios de la tarde, habrán actuaciones musicales y teatrales en las plazas, demostraciones de oficios tradicionales, exhibiciones de cetrería, talleres infantiles, talleres de juegos tradicionales, embarcaciones tradicionales, etc.

- 17:30 e 20:00 Torneo medieval en la plaza de toros

- 20:00 en adelante, cenas al aire libre y fiestas con actuaciones de los grupo de animación típicos del medievo: saltimbanquis, bufones, músicos, brujas, etc.

 

 

Viernes, a 7 de Diciembre de 2007

Hoy quiero recomendaros dos hoteles llenos de encanto, con un encanto especial que los hace distintos, únicos; son los dos mejores hoteles rurales que conozco.

Cal Paller

Call

El primer hotel del que quiero hablaros se llama Cal Paller, una masía rural situada en la provincia de Lleida (Catalunya – España), en el Parque Natural del Cadi-Moixero.

En un paisaje increiblemente hermoso, en lo más alto de un acantilado desde el que se divisa el Valle de la Vansa, se encuentra esta masía rural del siglo XVIII en la que se puede escuchar el silencio.

Si, se puede escucha el silencio o, si lo prefieres, se puede oír el murmullo del aire entre los recovecos de la casa o se puede oír el sonido de fondo de la música que ponen de fondo Eva y Pep o el relinchar de los caballos que están en sus establos.

O se pueden ver las estrellas más brillantes del firmamento o algún que otro minúsculo meteorito cayendo del cielo.

Y en las noches, el spa, el baño de burbujas al aire libre. Y mejor aún si la noche es de invierno, una noche fría en la que notas las bajas temperaturas exteriores pero disfrutas sintiendo el agua caliente en el cuerpo, con velas al borde del jacuzzi.

Los desayunos son magníficos; las comidas y cenas, preparadas por Eva, excepcionales, basadas en una cocina tradicional y de los productos de la zona, casi todos de cultivos ecológicos.

La relación calidad/precio es inmejorable.

 

Casa do Castelo de Andrade

Casa

Cambiamos de provincia y de comunidad autónoma; nos vamos a otro hotel de excelsa calidad, situado al otro lado del mapa español, en Galicia

Se trata de la Casa do Castelo de Andrade, un conjunto de edificios ubicados al lado del Castillo de Andrade, antigua fortaleza de la familia del mismo nombre.

La finca que circunda el hotel rural, con 70.000 metros cuadrados de extensión, tiene todos los alicientes para comprobar lo que puede llegar a significar una buena recuperación paisajística, con la eliminación completa de los árboles no autóctonos y la potenciación de los que sí era típicamente gallego: carballos, castaños, bidueiros, cerdeiras, etc; incluso, hay un laurel de gran porte y indudable valor.

La casa, con 300 años de historia, es también otro reflejo de la recuperación armónica de una estructura arquitectónica gallega en la que se respetó, escrupulosamente, todos los materiales originales (granito moreno, carpintería, suelos y vigas de castaño, etc., pinturas a las ceras, etc.).

El resultado no podía ser mejor: un verdadero tratado de cómo se deben hacer las cosas para recuperar el patrimonio gallego, un ejemplo de dignidad y de buen gusto.

Los muebles de la casa son todos de anticuario, restaurados primorosamente con ceras vírgenes naturales.

Como en el caso anterior, el silencio, la paz y el sosiego son la seña de identidad de este hotel, un valor que potencian evitando cualquier mínimo inconveniente que pueda perturbarlo. Por no tener, las habitaciones no tienen ni TV.

El olor a velas quemadas, la música de fondo (excepcional selección), la calidad del servicio y la limpieza que impera, hacen que todo se alíe para sentirse bien, a gusto.

Los desayunos, único servicio de comidas que ofrecen, es impresionante, pantagruélico, desproporcionado pero de elevadísima calidad: frutas de temporada, yogures caseros con nueves, zumos naturales, mermeladas y mieles propias, pan de ogaza fresco recién tostado, mantequillas de “verdad”, galletas y bizcochos caseros (increíble el de zanahoria), etc.

La casa está situada al inicio del Parque Nacional “Das fragas do Eume”, uno de los más hermosos y mejor conservados bosques de toda Europa, un reducto de apabullante belleza coronado, en el medio, por el Monasterio de Caaveiro, uno de los más completos ejemplos de arquitectura religiosa del siglo X.

Toda la zona, incluyendo Pontedeume, villa real, es un lugar ideal para estar y disfrutar.

La relación calidad/precio es muy buena.

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