Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Martes, a 29 de Mayo de 2012

Nuestros actuales dirigentes (el gobierno central y la mayoría de los gobiernos autonómico en manos del Partido Popular) proyectan privatizar la SANIDAD PÚBLICA para enriquecerse... ¡PERO ENRIQUECERSE A LO BESTIA!

La táctica que están usando los políticos del Partido Popular es tratar de hacernos ver que la sanidad pública no funciona, para así ponerla en manos del sector privado.

A fecha de hoy -por poner un ejemplo- los recortes han supuesto que en el hospital de Guadalajara una resonancia magnética haya pasado de una lista de espera de 18 días a 250 días; y si quieres hacerte una resonancia más rápido, ¡tienes que ir a una clínica privada!

En la Comunidad  de Castilla-La Mancha están al borde de la privatización  4 hospitales públicos con  la excusa de que no son rentables (¡¿...?!). Pero, ¿DESDE CUANDO LA ATENCIÓN DE LA SALUD SE MIDE POR CRITERIOS ECONOMICISTAS? Se podrán aplicar medidas de contención del gasto, de calidad del servicio, pero nunca se podrá medir la rentabilidad de un hospital igual que la de una fábrica de lavadoras.

¿Quién está detrás de éste filón? Entre otras, la empresa CAPIO SANIDAD.

El 'insigne' Rodrigo Rato, hasta hace unos días presidente de BANKIA y antiguo vicepresidente del gobierno de José María Aznar, el ministro que impulsor de la ley de liberalización del suelo en España, génesis de la crisis del sector de la construcción de viviendas en España, tiene intereses económicos y es accionista en CAPIO SANIDAD. Esto no es ilegal, pero… ¡qué casualidad, ¿no?!

¿Sabéis quien es Ignacio López del Hierro? Pues este fulano es el marido de María Dolores de Cospedal, la actual Presidenta de la Junta de Castilla-La Mancha y Secretaria General del PP. El tal Ignacio se dedicado a muchas actividades empresariales, pero, ¡oh, sorpresa!, también tiene intereses en la gestión de hospitales.

¿Sabías que el Consejero de Sanidad y Asuntos Sociales de la Junta de Comunidad de Castilla-La Mancha, José Ignacio Echániz, es hermano de Teresa Echániz Salgado, subdirectora de investigación de CAPIO SANIDAD? ¡Otra casualidad! Ya vamos teniendo claro porqué CAPIO SANIDAD se va a llevar las gestión de los hospitales de la región..

Lo cierto es que CAPIO SANIDAD ya controla buena parte de la sanidad pública de este país. Para quien no sepa que es CAPIO SANIDAD, leed esto: La sanidad madrileña en manos del grupo CAPIO SANIDAD.

Mas datos: el hospital de Elche-Crevillente está siendo gestionado de forma privada por RIBERA SALUD. Esta empresa es la principal beneficiada de la privatización de salud pública de la Comunitat Valenciana. Además de ese hospital, esta sociedad también participa en la gestión de los hospitales de Alzira, Manises, Torrevieja, Elx y Dénia.

Los accionistas de RIBERA SALUD (mayoritariamente, Bankia y CAM) se encuentran en proceso de negociación con CAPIO SANIDAD para venderle la propiedad. Pese a que la negociación está estancada, sobre todo por los problemas que atraviesa Bankia y CAM, el proceso se encuentra en fase de negociación del precio definitivo de la operación y la fórmula de financiación.

CAPIO SANIDAD tiene los ojos puestos en muchos otros concursos, sobre todo en las comunidades en las que el Partido Popular gobierna.

Pero no sólo CAPIO SANIDAD es la única interesada en profundizar en el negocio de la gestión de la sanidad pública: ATITLÁN Capital SGECR, S. A. el fondo de inversión que dirige Roberto Centeno (yerno del presidente de Mercadona, Juan Roig), está intentando entrar en un mercado que le permita diversificar su actividad.

¡¿Cómo es posible que algo que “no es rentable" para el sector público se los esté disputando el capital privado! ¡¿Qué hay detrás de todo este entramado de intereses y rapiñas?! Parece claro que el objetivo es cargarse el sistema universal, público y gratuito de salud que tenemos en España.

Además del propio negocio de la gestión privada de la salud pública (la de todos nosotros), también está todo el entramado de sinvergonzonerías que entremezclar la financiación pública con la privada, como, por ejemplo, las concesiones de las obras de edificios e infraestructuras (es decir, la financiación y gestión -y en algunos casos la prestación de servicios- corre a cargo de consorcios integrados de empresas constructoras –las que levantan los edificios-), las entidades bancarias (las adelantan el dinero y en algunos casos son parte del capital) y las aseguradoras (gestionan los servicios).

Una vez entregado el centro de salud público a la gestión privada, el gobierno de España (o sea, todos nosotros) tenemos que pagar un canon anual por 20-30-40 años como si fuera un contrato de servicios (como el de las basuras), cantidad que se abona con cargo al gasto corriente del presupuestos (no al capítulo de inversiones), por lo que no computa como deuda pública a pesar de que el coste de los centros (endeudamiento real) se multiplica sobre el coste real de los mismos, como se ha comprobado donde se ha implantado este sistema (por ejemplo, en Madrid: ver su brutal desviación del déficit del año 2011, déficit que ocultaron por lo vergonzoso que resultaba reconocer que lo tenían).

Si la sanidad pública va tan mal y es tan deficitaria como dice el Partido Popular (pese a que los organismos de salud a nivel mundial la consideran modélica), ¡¡¿por qué hay tantos especuladores privados y sanguijuelas políticas tratando de quedarse con ella?!!

¡¡No a la privatización de la sanidad pública!!

 

Domingo, a 20 de Noviembre de 2011

En estos últimos días de campaña electroral se está oyendo en los ambientes peperos (del PP), que nuestra sanidad pública es cara, mastodóntica e ineficaz, pero la realidad de las cifras y los resultados dice lo contrario:

- España sigue siendo uno de los países desarrollados que menos invierte en salud pública: en nuestro país sólo se destina el 9,7% del PIB, mientras que en países como Alemania destinan el 11,2% o Francia casi el 12%. En cambio en Estados Unidos, paradigma de las políticas neoliberales que preconiza el PP (mucha sanidad privada; poquísima, y mala, sanidad pública), tienen un gasto sanitario del 16,2% del PIB, pero el nivel de calidad que ofrece es nefasto, con resultados casi tercermundistas.

- Nuestro servicio de salud pública le cuesta 1.500 euros al año a cada español, una cifra que es inferior a la media de los países de nuestro entorno: Francia tiene un gasto per cápita de 2.500 euros y Alemania de 2.600.

- Con una inversión de sólo 1.500 euros por habitante y año, tenemos una cobertura universal, gratuita y con prestaciones envidiables: muchísimos europeos aprovechan sus vacaciones para venirse a operar a España.

- Los españoles obtienen un magnífico servicio a cambio de una menor inversión: tenemos los mejores índices de supervivencia y longevidad del mundo, sólo superados por Japón; tenemos el mejor índice de trasplantes del mundo, con un modelo de gestión en la donaciones que tratan de copiar (sin éxito) en los países más avanzados; nuestra tasa de mortandad infantil es una de las tres más bajas del mundo; el sistema de vacunaciones infantiles y juveniles es citado por la ONU como el modelo a seguir y se pone como ejemplo de resultados brillantes; gracias a una excepcional sanidad pública preventiva, España tiene un 26% menos de cánceres de mama que el resto de nuestros socios europeos.

- Según los datos que publicó la OMS y Eurostat en el año 2009, el modelo sanitario español es cualquier cosa menos caro e ineficaz: para esos dos organismos públicos, España es el mejor ejemplo de sanidad y gestión en costo por habitante.

Me pregunto: si todo lo que sabemos de la sanidad española es positivo, ¿por qué los peperos pretenden cambiar el modelo actual amparándose en falsas informaciones y propalando necios comentarios? Muy sencillo: para poder privatizar la sanidad pública y dársela cuasi regalada a las sociedades médicas, como en Gringolandia; para que unos pocos espabilados y empresarios sinvergüenzas se llenen los bolsillos; para justificar, con mentiras y medias verdades, lo injustificable.Y estas gentes son las que acaban de ganar las elecciones españolas: para echarse a temblar.

¡¡Abróchense los cinturones: va a pilotar la nave española Mariano Rajoy!!

Alfredo Webmaster

 

Viernes, a 3 de Junio de 2011

Un estudio dice que las mujeres no se excitan al ver hombres desnudos

(20minutos.es, 2008)

- La excitación de las mujeres no hace distinción entre sexos.

- Son las acciones sexuales, no el sexo de los actores, lo que las erotiza.

- La autora del estudio no cree que esto signifique que todas sean bisexuales.




A las mujeres heterosexuales les excita tanto mirar a un hombre desnudo caminando por la playa como ver un paisaje nevado del Himalaya. Osea, nada. Ésta es la conclusión a la que ha llegado una investigadora norteamericana que se ha propuesto averiguar qué erotiza más a las mujeres.

La investigadora no cree que todas las mujeres sean bisexuales

La investigación de la doctora Meredith Chivers, de la Universidad de Toronto (Canadá), ha consistido en mostrar vídeos de hombres y mujeres desnudos en varias situaciones, sexuales y no sexuales, para medir la excitación de las mujeres heteros, según publica el diario The New York Times.

La doctora averiguó que a las mujeres heterosexuales no les pone ver imágenes de hombres desnudos en la playa, por muy atléticos que sean. Sin embargo, la presión sanguínea sí se les dispara ante las imágenes de mujeres desnudas. Este hecho ha servido para que su investigación se haya convertido en un sorprendete documental sobre bisexualidad femenina, exhibido recientemente en Nueva York.

¿Todas bisexuales?

Chivers no cree que su investigación concluya que las mujeres son todas bisexuales por naturaleza, sino que más que el sexo de los actores, a las mujeres lo que les erotiza es la sensualidad y sexualidad de las imágenes. A la mujer le excita una situación sensual, y le da igual el sexo de los actores

En su estudio comprobó cómo las mujeres se excitaban al ver imágenes de masturbación y de sexo en pareja, daba igual que los actores fueran hombre y mujer o, con más énfasis, dos mujeres. Importa más el contenido, no el sexo. Además, pueden excitarse hasta viendo animales, como comprobó la doctora al poner la imagen de dos bonobos haciendo el amor.

La autora de este estudio también realizó con anterioridad otra investigación en la que demuestra que la mayoría de los hombres que se definen como bisexuales, en realidad se sienten más atraídos por los hombres.


 
Nota del Webmaster: Quiero dejar claro a todos los lectores y lectoras de este blog, que yo no he posado para la foto de cabecera de noticia y que, por tanto, no soy ninguno de los hombre que aparecen fotografiados con las nalgas al aire. Además, cualquier parecido (el ex-parecido, sí) con la realidad, es pura coincidencia.
Alfredo Webmaster
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Viernes, a 4 de Marzo de 2011

Publicado en elconfidencial.com, 25/02/2011

Se puede comer de todo, eso sí con "moderación y diversificación", pero en una dieta que sirva para prevenir el cáncer no pueden faltar el ajo, la cebolla, el vino, los tomates (mejor en zumo o salsa), el té verde y la granada. Lo asegura un experto en la materia, el oncólogo francés David Khayat.

Seis anticancerígenos de una lista de diez "indispensables", según Khayat, que se completa con la cúrcuma, el selenio, las fibras alimentarias, por facilitar el tránsito intestinal, y la quercetina, presente en alcaparras, cacao, pimentón y apio. El oncólogo francés cierra su lista con algo que no se come y que los médicos no se cansan de repetir: ejercicio físico con regularidad.

El cáncer puede afectar a uno de cada dos hombres y a una de cada tres mujeres: "El riesgo de desarrollar un cáncer es cada día más alto. La herencia genética interviene en apenas el cinco por ciento de los casos. A medida que nuestras sociedades se desarrollan aumenta el número de enfermos, porque vivimos más y, sobre todo, porque nuestros hábitos de vida no son precisamente saludables", cuenta Khayat.

La "biblia" de Khayat no sólo habla de qué y cuánto debemos comer. También se atreve con otros consejos "saludables" para prevenir y combatir la enfermedad y que, en general, hacen referencia a hábitos de vida que están desapareciendo de la cultura mediterránea.

"De nada sirve, comenta, que comamos mucha verdura, frutas, legumbres, pan..., si luego nuestros hábitos de vida no son saludables, si cada vez somos más sedentarios o se fuma más. La dieta mediterránea no es sólo comida, es también un modo de vida que está desapareciendo". En España, dice, el cambio ha sido "brutal".

En su afán por desmontar mitos sobre el cáncer, Khayat advierte de que ni el pescado es "tan bueno" como se ha dicho hasta ahora, ni la carne roja "tan mala". Tampoco consumir cuatrocientos gramos diarios de frutas y verduras son una garantía para reducir el riesgo de desarrollar un cáncer de boca, esófago, colon.

 

Las excelencias de la merluza y el pollo

Según las teorías de Khayat es buena la merluza, mucho menos el atún rojo, el pez espada, el salmón, fresco o de piscifactoria, o el fletán, dados sus altos índices de contaminación por metales pesados como el plomo, el mercurio o el cadmio, y por tener sustancias cancerígenas de nivel uno, el máximo, como las dioxinas o el piroleno.

Por el contrario, es "muy bueno" comer pollo, no tanto carne a la parrilla, "siempre y cuando se abuse de ella", también "muy buenos" los huevos o las lentejas, "excelente" el tomate, sobre todo para los hombres, como también son saludables la granada, el plátano y las uvas, además del arroz.

El cáncer, asegura Khayat, "ya no es sinónimo de muerte". La mayoría de los pacientes se curan y, los que no, viven más tiempo con los nuevos tratamientos: "Los que mueren rápido son cada vez menos". En cualquier caso, el oncólogo no quiere pecar de optimismo y deja bien claro que la victoria sobre tan temido enemigo "será un proceso largo, muy largo. No veremos el final ni en cinco ni en diez años", concluye.

 

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Sábado, a 29 de Enero de 2011

 

Por Henrique Mariño para publico.es, 24/01/2011

Paz. Dios lo ve todo”. Unas letras gigantes de color blanco, similares a las del parque Griffith de Hollywood, observan desde lo alto de la ladera a los habitantes de Muzo, un municipio colombiano a seis afanosas horas de Bogotá que saluda al forastero con un cartel que ilustra las bondades de la tierra: “Bienvenidos a la capital mundial de la esmeralda”.

Puede que Dios todo lo escrute, pero raramente se lo muestra a los cientos de desarrapados que merodean en el exterior de las minas donde se extraen estas piedras preciosas de color verde, que han hecho ricas, sin embargo, a un puñado de familias desde hace varias décadas. El mensaje de concordia tiene más sentido, puesto que aquí, en la provincia de occidente del departamento de Boyacá, la sangre ha corrido sin control durante 30 años, en lo que se conoció como la Guerra Verde.

Mónica Moya se sintió atraída por esta singular zona perdida del planeta cuando percibió el bullicio que genera en el centro de Bogotá, donde vive, el comercio callejero de esmeraldas. El cruce de la Avenida Jiménez y la Séptima está sembrado de vendedores que despliegan hojas de papel dobladas donde esconden generosas gemas, ora diminutas ‘chispitas. Las cifras, en pesos, son de cinco y seis ceros, aunque un extranjero puede llevarse varios ejemplares a casa por unos 200 o 300 euros, siempre y cuando sea precavido y vaya acompañado de un experto, pues las falsificaciones están a la orden del día y, sobre todo, a la caza del turista.

Es un mundo cerrado en el que no es fácil entrar”, asegura Moya, quien tuvo que comenzar a rodar el documental Esmeralderos para descubrir realmente el negocio (y la ruina) que subyace tras este preciado mineral. Aquellos comisionistas que se ganaban la vida en la calle eran, simplemente, un eslabón más de una cadena que comienza a decenas de metros bajo tierra, donde el oxígeno escasea, la respiración apenas alcanza y el insufrible calor se torna soportable sólo ante la idea de que tras la roca palpite el ‘corazón verde.

Muzo, que debe su nombre a los belicosos indígenas que antaño poblaban la zona, es el epicentro mundial de las esmeraldas, que según una leyenda precolombina se precipitaron en la cordillera de los Andes desde los ojos de una diosa arrepentida de haber cometido una infidelidad. Habitado por 10.000 personas arremolinadas en torno a las minas, casi ocho de cada diez se dedican a la explotación y comercio de esta variedad del berilo, que se gesta en las profundas galerías y termina en países tan lejanos como India, adonde llega en bruto y, tras ser tallado, multiplica con creces su valor. El negocio no es el que fue, pero aún así sigue reportando a Colombia (responsable del 60% de la producción mundial) unos 56 millones de dólares anuales, bastante menos que los 400 millones que se llegaban a contar en los noventa. Europa, seguido de Taiwán, EEUU, algunos países árabes e Israel, son los principales destinos de exportación.

40º grados, 100% de humedad

De este dinero, los sufridos trabajadores que se encargan de su extracción no ven un peso. Trabajan de diez a doce horas diarias por la comida y la dormida en condiciones deplorables: 40 grados de temperatura y 100% de humedad. “Sueñan con que la mina pinte”, explica Moya. O sea, con encontrar una veta que les permita, si logran evitar la vigilancia de los responsables del yacimiento, llevarse una pepita a la boca, un “robo consentido” que supondrá su único salario. A veces, pasan las semanas sin que se produzca ningún hallazgo, deslomándose por un mísero jornal. Y, sin embargo, dentro de este durísimo contexto, eminentemente masculino, pueden considerarse unos privilegiados, puesto que están integrados en la llamada minería formal.

La informal se da fuera del filón y está formada por un heterogéneo grupo de personas en busca de los desechos del yacimiento. Son los guaqueros, término que define a quienes escudriñan tesoros ocultos: estos lavan la tierra ya tamizada en el interior de la excavación para toparse, oculta entre los desperdicios, con la ‘morralla, piedras bastardas cuya venta apenas da para una humilde vestimenta y un plato de frijoles. En el peor de los casos, el hallazgo de una gema está hipotecado, puesto que hay comerciantes que les prestan dinero para ropa, comida y herramientas a cambio del compromiso de que se las venderán cuando las encuentren, y suele ser a un precio injusto para el endeudado. En el mejor, el dinero se irá como vino, casi por arte de magia: cuando alguien se enguaca, un hecho extraordinario, no piensa en el día de mañana y echa la casa por la ventana.

Todo se desvaneció, se fue en buena vida”, le relató a Moya un comisionista llamado Uver que en el pasado se ganaba las habichuelas en el exterior del pozo. “Cuando se acaba la plata, se acaban los amigos y las amigas. Ya nadie lo mira a uno y, entonces, le toca nuevamente volver a guaquear”. Por suerte, en una ocasión, optó por no malgastar el dinero obtenido con la venta y se compró una casa. “Sólo aproveché una guaca por consejo de mi mamá”, reconoce Uver, que recuerda la época de bonanza, allá por los ochenta y noventa, cuando la guaquería era libre porque los filones abundaban y poco importaba que las esmeraldas menos refinadas llegasen a manos de estos buscadores de proletarias riquezas.

Paradójicamente, las cifras comenzaron a menguar en los noventa con la pacificación de la zona, que ocupa unos 3.000 kilómetros cuadrados del occidente de Boyacá. Tiempo atrás, Muzo y otros municipios limítrofes estuvieron inmersos en un conflicto armado por el control de las explotaciones esmeraldíferas. Una tradición con tintes negros que se remonta a la época de los conquistadores a la procura de El Dorado y que aquí, como en otras latitudes, terminó con un ingente derramamiento de sangre, todo fuese por hacerse con las ‘gotas de aceite, como se les conoce a las piedras más finas y deseadas.

Años de cuchillo y plomo

Desde 1557, cuando los españoles descubrieron las minas de Muzo y Chivor, hasta el auge contemporáneo, pasaron cuatro siglos. Éste se produjo a mediados de la pasada centuria, cuando el Estado nacionalizó su extracción, lo que provocó oleadas de inmigrantes a la caza de fortuna. La pésima gestión gubernamental hizo que el tráfico ilegal de esmeraldas fuese superior al oficial y el propio Banco de la República llegó a reconocer, a finales de los sesenta, que el 95% del negocio mundial dependía del mercado negro. Para tratar de encauzar la situación, inviable por la corrupción generalizada (de los empresarios a los representantes gubernamentales, pasando por los soldados que debían velar por los intereses del Estado), una ley dispuso finalmente que las vetas se otorgasen en concesión a empresas privadas.

Ésta benefició particularmente a determinados clanes, que adquirieron el estatus de empresarios legales frente a otros que continuaron al margen de la ley, pero para entonces la Guerra Verde (una lucha enconada de los potentados por proteger y ampliar su riqueza, para lo que se dotaban de seguridad privada) ya había comenzado. Fueron años de peleas a cuchillo y plomo, de patronos enfrentados entre sí por un territorio limitado a tres o cuatro municipios, de asesinatos y venganzas. Claudia Steiner, antropóloga de la Universidad de los Andes, considera que estos ‘señores de la Guerra Verde cimentaron su poder en “una cultura campesina, en donde el honor, la palabra, la violencia y la lealtad forman parte importante de las redes de poder”.

En la memoria de aquella estación sangrienta, la figura de Efraín González, un fugitivo contratado por los líderes locales para defender su autoridad en las minas, expuestas al saqueo y a la desesperación de las gentes con ansias de dinero rápido. González, apodado el “Siete Colores porque usaba cualquier pigmento del arcoiris para camuflarse y burlar a sus perseguidores, ha sido reivindicado como un “bandolero social”. Un híbrido entre jefe militar y Robin Hood guerrillero que se ganó la veneración del pueblo, los curas y los caciques, a quienes le atribuía, partiendo de un discurso regionalista, el derecho frente al Estado de explotar los tesoros ocultos. Su aura romántica comenzó a desvanecerse el día que cometió el error de secuestrar al hijo de un millonario: la leyenda cuenta que hicieron falta cientos de soldados, miles de balas, un tanque blindado y nueve horas de metralla para arrebatarle el alma. Conservador, católico y enemigo de liberales, este “fantasma forjado por miles de mentes” murió a los 32 años en Bogotá, tras eludir en innumerables ocasiones el cerco del Ejército, como relata Pedro Claver Téllez en “Efraín González. La dramática vida de un asesino asesinado.

El Gobierno, por su parte, hizo la vista gorda tiempo después con el comercio de la esmeralda y sus daños colaterales (se han llegado a cifrar en 4.000 las víctimas por muerte violenta) para garantizarse una zona libre de guerrilla. “Y es cierto, allí no la hay, pero tampoco hay Estado”, añade Steiner. “La zona esmeraldera es más un territorio en concesión cedido a los zares, quienes lo han logrado mantener con sus propias leyes y cultura”, aunque la irrupción de traficantes y paramilitares ha mudado recientemente este conflictivo escenario. La simbiosis ha favorecido tanto a los empresarios como al Estado, que “obtiene una fortaleza contra la expansión de la guerrilla y los narcos, algunos ingresos a través de impuestos y niveles bajos de homicidios”, explican Francisco Gutiérrez y Mauricio Barón en “Órdenes subsidiarios, coca, esmeraldas: la guerra y la paz.

Paz significa recesión

El cese del alto el fuego se firmó en 1991 y el pacto para lograrlo incluyó a los esmeralderos informales, que habían quedado excluidos en las concesiones de los años anteriores. “Paradojas del destino, cuando llegó la paz se produjo el fin de la bonanza y bajó la producción”, rememora Moya. “Aunque se dice que no se ha extraído ni el 10% de las esmeraldas existentes en Colombia, tal vez porque los métodos utilizados han sido rudimentarios. A pesar de las matanzas, todos echan de menos aquella época, cuando había plata”. Un declive, insiste, que ha coincidido con la proliferación de las plantaciones de coca, que ocupan más de 100.000 hectáreas de cultivos en zonas mineras de Boyacá.

Aunque muchos mineros y guaqueros se han ido quedando sin ingresos, los dueños de las minas, venidos a más, comenzaron a adoptar modos y modas extranjeras, influir en política y usar el negocio como herramienta de ascenso social y económico. Hasta ellos acuden compradores extranjeros para adquirir directamente las esmeraldas, aunque también frecuentan las oficinas de la Avenida Jiménez en Bogotá, donde los comerciantes ofrecen las gemas ya pulidas por los talladores, otro eslabón fundamental de esta cadena, que se completa con los que allá abajo, a pie de calle, regatean a conciencia para llevarse al bolsillo la mayor comisión posible.

 

Sábado, a 29 de Enero de 2011

Por Sergio Darío, de España

Esta observación es un cumplido de lo más agradable y reconfortante que nos puedan hacer, pero no la aceptamos así como así de cualquiera. No es como que te digan: ¡bonita camisa esa que llevas! o ¡ese corte de pelo te queda muy bien!. Yo, por lo menos, no me corto a la hora de alabar el vestido o el cambio de look de una compañera o de una amiga… incluso de mi esposa en cuanto me percato de ello, generalmente después de un rato intolerablemente largo de observarla como si nada hubiera cambiado… ya sabéis lo que quiero decir. Pero ni se me ocurre espetarle un ¡qué bien hueles! a nadie con quién no tenga un mínimo grado de intimidad o, cuando menos familiaridad. A no ser que se haya echado encima tal cantidad de perfume, que sea imposible disimular el efecto “botafumeiro” de su presencia. La culpa de esta especie de pudor (que es efectivamente pudor) lo tienen las feromonas.

Nunca había sido consciente de ello hasta que vi un documental en TV. Aunque ya no recuerdo los detalles, supongo que fue en la 2 y a alguna hora intempestiva, porque el programa en cuestión no era banal ni chabacano.

Trataba sobre un experimento llevado a cabo en una universidad alemana, experimento en el cual se les entregó a sendos grupos de mujeres y hombres estudiantes, unos veinte de cada sexo, una camiseta de algodón y unas sencillas instrucciones. Más o menos eran estas:

- Debían dormir con la camiseta puesta durante una semana sin lavarla

- No podían ducharse ni utilizar colonias, cremas o desodorantes para meterse en la cama

- Las mujeres no podían tomar anticonceptivos mientras durase el experimento

Al final de este periodo los participantes entregaban sus camisetas.

Previamente todos ellos habían sido objeto de un estudio para determinar su dotación genética y, por supuesto, los participantes no se conocían entre si.

Después las camisetas se colocaron individualmente en recipientes y… ¡a olfatear!

A las mujeres se les dio a oler las camisetas de los hombres y viceversa, y todos ellos debían “puntuar” el olor de cada una de las camisetas en una escala que iba desde “muy agradable” a “muy desagradable”.

El resultado fue que las mejores calificaciones, las “muy agradable”, se produjeron entre hombres y mujeres con mayor diferencia genética y, por el contrario, a individuos con mayor semejanza genética les correspondían calificaciones más desfavorables, resultando “muy desagradable” el olor de los compañeros/as con mínimas diferencias genéticas.  Estos resultados eran simétricos, es decir que cada calificación hombre X/mujer X era igual o casi igual a su reciproca mujer X/hombre X.

El amor es ciego, pero tiene buen olfato

Buscando en la red he encontrado, entre otras muchas informaciones, referencias a experimentos similares a este con ligeras variaciones.

Por ejemplo uno realizado en Suiza, en la Universidad de Berna, esta vez con cuarenta estudiantes masculinos y otras tantas féminas. Después de la preceptiva recogida de muestras de ADN, los estudiantes durmieron un sábado y un domingo con la misma camiseta, que el lunes entregaron para que sus compañeras las olfatearan. Se les pidió a ellos que utilizaran jabones sin perfume, que no tomaran alimentos muy condimentados, que no fumaran y que no tuvieran sexo esos dos días, y a ellas se les trató durante las dos semanas anteriores a la “cata” olorosa con un spray para evitar infecciones en las membranas nasales. El premio por participar fue un ejemplar de “El Perfume” de P.Suskind. Los resultados fueron idénticos a los obtenidos por experimentos anteriores y, hasta donde he podido comprobar, se han repetido en todos los experimentos que, con ligeras variaciones, se han llevado a cabo en Brasil, México, USA, Austria etc.…

No quiero (ni puedo) hacer una exposición erudita ni científica. En este Aleph tecnológico que es Internet tenéis todos los datos, fechas y nombres. Mi interés por este tipo de asuntos es puramente humanista o sociológico o etólogo… curiosidad en definitiva, puro divertimento. El cuerpo humano, este eficaz “vehículo” animal que sustenta nuestra no-tan-eficaz mente es más viejo que nuestro sobrevalorado intelecto de “homo sapiens”, y por lo tanto, en cierta forma es más sabio. Pero le hemos perdido la estima y rara vez le escuchamos. Ya no sabemos interpretar las señales que nos envía. Eso que llamamos ”el instinto”, “un sexto sentido”… mal asunto, porque el uno (animal) ha mantenido y tirado de la otra (mente) y viceversa, alternativamente durante todo este proceso evolutivo que, bien o mal, nos ha llevado hasta aquí desde los tiempos en que éramos el más desvalido habitante del planeta, y nos conviene que siga siendo así, creo yo, porque lo normal es que nos hubiéramos extinguido por causas naturales, y vamos camino de conseguirlo por medios artificiales.

Por eso, a mi las triquiñuelas que nuestro cuerpo utiliza para mediatizar o dirigir nuestro hiperracional comportamiento, me atraen con la fuerza irresistible y gozosa con que la naturaleza tira de los cínicos (3ª acepción R.A.E.) como yo.

Hoy en día se han identificado medio centenar de feromonas emitidas por nuestro cuerpo. Medio centenar si, pero cada individuo tiene su propio “arsenal feromónico” que a su vez tiene una composición química establecida principalmente por su sistema inmunitario. Como no hay dos sistemas inmunitarios iguales, tampoco hay dos personas con idénticas feromonas.

Estos “mensajeros químicos” nos llegan a través del olfato y, lo mismo su emisión como su recepción, sigue unas pautas y características naturales (animales) que no podemos controlar. Es decir, ni decidimos cuándo ni cómo estamos bombardeando el entorno con nuestras feromonas ni podemos saber cuando estamos siendo alcanzados por feromonas de nuestros congéneres. Ni tampoco evitarlo, estamos indefensos. Pero su química modifica la forma en que nos interrelacionamos, inconscientemente, sin identificar la causa-efecto de nuestros actos y sensaciones, que atribuimos, ignorantes, a la psique, al corazón, al alma o a un espiritual “no te lo puedo explicar”.

En algunos aspectos primarios de nuestro comportamiento, como son el sexo, la empatía, el amor… el efecto de estos hechiceros invisibles es dramático, y no sólo los del sexo opuesto como veremos más adelante.

Hasta 1970 sólo se conocía la existencia de estos compuestos en los animales, sobre todo en los insectos. Debemos a una mujer el comienzo y desarrollo de estos estudios en nuestra especie.

Y el comienzo fue de película, imaginaros la escena: Estado de Maine en U.S.A., 1968. Los mejores especialistas de la época discuten los últimos avances y descubrimientos en una convención científica organizada por un importante laboratorio. Una chica de 20 años, invitada como sus compañeras de un prestigioso y exclusivo colegio femenino, al ciclo de conferencias, está escuchando reverencialmente los sesudos argumentos de aquellos doctores. En un determinado momento, los científicos debaten sobre cómo las feromonas actúan para conseguir que todas las ratas de laboratorio encerradas en una misma jaula, acaben ovulando a la vez. Martha McClintock se levanta e interrumpe al sorprendido grupo de sabios: “lo mismo sucede en la especie humana”. Entre los ponentes no había ninguna mujer.  

El olfato de la mujer se desarrolla antes y mejor que el del hombre, y ese desarrollo precoz va unido a la proliferación de sus hormonas intrínsecamente femeninas, los estrógenos, durante la pubertad. Durante al ovulación la mujer emite un tipo de feromonas que predisponen al hombre a la relación sexual (a ellas les juramos que es amor y la madre naturaleza sabe que se trata, ni más ni menos, de la perpetuación de la especie vía procreación), provocándonos un aumento de producción de testosterona, que nosotros percibimos inequívocamente como que nos ponen como motos, y es que somos unos fieras. Por su parte, la mujer alcanza la máxima sensibilidad olfativa durante el periodo de ovulación, y pierde gran parte de su olfato con la menopausia. También el hombre modera la emisión de sus feromonas con la edad (pasamos de irresistibles a atractivos, luego interesantes y finalmente simpáticos).

El caso es que la mujer, desde que alcanza la fertilidad, necesita de un buen olfato para escoger al padre de su progenie. Y el mejor padre es aquel que aporta un sistema inmunitario muy diferente, y por lo tanto complementario, del suyo… y aquí se completa el sudoku que iniciamos con el experimento de las camisetas.

Volvamos a Martha McClintock. Ella había observado que todas las compañeras de dormitorio habían sincronizado su menstruación. Los científicos, todos hombres, consideraron su afirmación ridícula, y le exigieron pruebas con base científica. Martha inicio así una carrera de investigadora científica que todavía está activa. En 1973, con sólo 23 años, publicó su estudio en el que participaron las 135 compañeras de dormitorio, y que estuvo dirigido por su supervisora. La coordinación de los ciclos de sus compañeras era un hecho irrefutable, y dependía del tiempo que se mantuvieran juntas. Más adelante colocó almohadillas en las axilas de nueve voluntarias en diferentes fases del ciclo. Después hizo oler estos saquitos a otras veinte voluntarias, consiguiendo acortar o prolongar el ciclo de las oledoras en función de la fase de ovulación de la “donante” de la almohadilla… ¡y pensar que las jóvenes se atiborran a fármacos para regular su ciclo! Lo más impactante es el efecto de las feromonas emitidas por las madres lactantes: ¡desordenan el ciclo menstrual de las no lactantes influyendo en su fertilidad! La madre naturaleza es implacable.

Queda un fleco de lo más curioso en este asunto de los olores. Las mujeres que toman estrógenos, la píldora, invierten su apreciación de los olores del macho. Es decir, la apreciación deseable/no deseable de su pareja se invierte cuando la mujer que toma estrógenos deja de tomarlos o cuando la que no los toma empieza a utilizar la píldora… ¡esclarecedor, no os parece!

 

Martes, a 18 de Enero de 2011

Nicole Kidman y Sharon Osbourne, entre las arrepentidas

Por Barbara Celis para elpais.com, 17/01/2011

La obsesión por mantenerse eternamente joven de actrices presionadas por las exigencias estéticas de su profesión y de mujeres que tratan de emularlas puede tener consecuencias indeseadas. La antaño bellísima Nicole Kidman ha pasado los últimos años luciendo un inexpresivo y acartonado rostro efecto de las continuas inyecciones de botox a las que se sometía. Y aunque siempre lo había negado, en plena promoción de su última película, The rabbit hole, sorprendió a la prensa declarando: "He utilizado botox aunque no me ha gustado el resultado. Ya no lo uso y ahora puedo mover otra vez la frente". Las inyecciones de botox paralizan los músculos sobre los que se aplican, reduciendo visiblemente las arrugas que se crean sobre esos mismos músculos pero convirtiendo a quienes lo utilizan -según en qué cantidades- en seres inexpresivos. "He probado muchas cosas, pero además de una buena dieta y ejercicio físico, casi nada ayuda", dijo hace algunas semanas.

Kidman se había pasado años negando lo innegable -basta con mirar algunas de sus fotografías-, sin embargo su reciente confesión ha provocado un gran revuelo en Hollywood, donde el que más y el que menos se opera algo o se inyecta algo para desafiar al paso del tiempo y tratar de ganarle el pulso. Muchos abrazaron abiertamente el botox cuando se puso de moda con la llegada del siglo XXI y no tuvieron problema en decirlo en público. Ese es el caso de las actrices Vanessa Williams y Kim Cattrall o del presentador Simon Cowell. Pero lo que no es nada común es escuchar la voz de los pentiti (arrepentidos).

Además de Kidman, hace un par de años también la cantante Sharon Osbourne (esposa de Ozzy Osbourne) renegó de su pasado. A sus 54 años, y después de haberse sometido a múltiples operaciones de cirugía estética, confesó: "Mi cuerpo está cansado, he abusado de él. Me arrepiento de haberme operado los pechos porque nunca he estado a gusto con ellos. Aunque lo más doloroso fue hacerme un lifting de piernas. Me da miedo acabar como esa gente que parece que tiene el rostro planchado y congelado".

Y esta misma semana, la joven Heidi Montag, popular en Estados Unidos por haber participado en el reality show The Hills, declaró a la revista Life & Style: "Algunas partes de mi cuerpo tienen mucho peor aspecto que antes de operarme". A sus 24 años, Heidi se sometió a 10 operaciones de cirugía estética y literalmente se cambió todo el chasis. Pero los médicos le dejaron cicatrices y ahora ella las ve como el martilleante recuerdo de su error. "Ojalá no fuera una chica plástica. La cirugía ha arruinado mi carrera y mi vida personal". En la página Plasticopedia (education.makemeheal.com) hay un listado de los famosos que han pasado por la mesa de operaciones.

 

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Sábado, a 8 de Enero de 2011

"Cuando quería dejar de fumar", por Manolo Saco, 08/01/2011

Tras el debate que habéis tenido ayer sobre la Ley antitabaco y sus consecuencias, me preguntaba cómo era yo cuando fumaba, y cuál sería mi postura hoy si todavía fuese un drogadicto. Porque fumé la friolera de 30 años, desde los 14 a los 44 años de edad. Por suerte o por desgracia para mí, voy dejando rastro de mi pensamiento, no siempre lineal, no siempre consecuente, como mi propia vida, como un diario íntimo compartido desde los medios en que fui publicando columnas de opinión. El 11 de mayo de 1989, hace casi 22 años, escribí una columna en el diario La Gaceta de los Negocios, de la que era Redactor Jefe, en la que explicaba mis angustias por mis numerosos intentos fallidos para dejar de fumar. Se titulaba “Un día de estos dejo de fumar”, y os la reproduzco a continuación para que comprendáis el porqué de una de mis meditaciones favoritas: “Cada día no creo en menos cosas”. Ahí va. Empiezo a quitarme la ropa.

Una de mis mayores obsesiones es dejar de fumar. En ello invierto buena parte de mis energías. Lo he intentado tan a menudo como veces me he matriculado en clases de inglés, mi otro vicio inconfesable. De esto último fui curándome a fuerza de recordar que mi taylor ya era suficientemente rich, mientras yo perdía dinero y tiempo a espuertas. Sobre todo, tiempo. Porque, como dice un amigo mío, los anglosajones disfrutan de más tiempo de ocio que los españoles porque no tienen que echar horas extraordinarias en aprender inglés.

Lo del tabaco, en cambio, no tiene nombre, porque los daños que produce en mi organismo y en mi cuenta corriente dan la imagen exacta del soplapollas irrecuperable que soy. Y si no, ya me dirán: tardo dos horas en dormir, presa del insomnio; al levantarme, me espabilo entre una tormenta de toses y gran aparato de esputos que me retuercen la figura durante una hora; hacia el mediodía, después del primer paquete, me entra un mareo de embarazada ñoña que ya empieza a ser la comidilla de mis compañeros de trabajo.

El médico se pone apocalíptico conmigo, con la misma técnica jesuítica con que nos amenazaban con el infierno, cuando todavía existía, en los ejercicios espirituales. “La nicotina y los alquitranes impiden la oxigenación de la sangre, provocan jaquecas, dificultan la correcta síntesis de los alimentos, embetunan los alvéolos pulmonares y te apuñalan el corazón”.

Entre tanta desgracia todavía me quedan luces para echar cuentas de que al año me gasto 144.000 pesetas en Wiston, un full rich (como mi taylor) tobacco flavor blend of USA, perfectamente empaquetado en un crush proof box. A esto hay que añadir otro gasto adicional: cada vez que dejo de fumar -unas cuatro o cinco veces al año- sigo el consejo de los manuales y me deshago de todo lo que pueda recordarme al vicio supremo. Regalo, entonces, los dos cartones que guardo en reserva, y regalo también el encendedor de plata con mis iniciales y una leyenda que, pacientemente, mi mujer viene repitiendo desde tiempo inmemorial: “Para que te acuerdes de mí”.

De esta manera, montones de amigos míos cuando encienden voluptuosamente un cigarrillo se acuerdan de mi mujer. Y eso es lo que peor llevo de este vicio repugnante”

Al año siguiente, gracias a un médico especialista en grandes drogadicciones, logré quitármelo de encima. Y todavía lo echo de menos. Al tabaco. Del especialista no recuerdo ni su nombre.



 

 

"Siete falacias pro tabaco", por Ignacio Escolar, 07/01/2011

En orden de aparición en cualquier discusión, tertulia o columna de opinión sobre la nueva ley antitabaco.

1. El Estado no es quien para decidir de qué me quiero morir. Pero sí lo es para proteger a los que no fuman y mueren por el tabaco ajeno. Cada año, entre 1.300 y 3.000 fumadores pasivos fallecen en España como consecuencia directa del humo del tabaco, según varios estudios médicos. Los más afectados son los trabajadores de la hostelería.

2. Es la ley más restrictiva de Europa. Es casi idéntica a la de Irlanda, Italia y Reino Unido, y muy similar a las que aprobarán otros países para cumplir con la política antitabaco de la UE.

3. Es una cortina de humo del PSOE para esconder la crisis económica. Pues fue negociada con el PP y aprobada por consenso, con el apoyo de la práctica totalidad del Congreso.

4. ¿Y por qué no se persigue el humo de los coches? Sí se persigue, aunque sea poco: hay controles sobre el nivel de emisiones en cada revisión de la ITV. Que un problema aún no esté resuelto no impide luchar contra otro (y tampoco puedes entrar en un restaurante con el coche encendido).

5. Es una ley hipócrita porque el Gobierno prohíbe el tabaco, pero cobra impuestos con él. El tabaco no está prohibido: se puede fumar en el 99% del país (al aire libre y en cualquier casa). También pagan impuestos los automóviles y no por eso se puede conducir por la acera atropellando peatones.

6. Va contra la libertad, la convivencia no debería basarse en prohibiciones. Pues todo nuestro sistema legal se basa en ellas y tu libertad termina donde empieza la de los demás. Como ironiza un amigo, “¿te molesta que coma mientras fumas?”.

7. Los bares no son un servicio público; el que no quiera fumar, que no entre. Los bares también son un centro de trabajo: el de los camareros. Y como dice Isaac Rosa, este argumento es reversible: el que quiera fumar, que se vaya fuera.

 

Martes, a 28 de Diciembre de 2010

Para los que, como yo, nos mantenemos en estado de dieta eterna, luchando a brazo partido contra una glotonería endémica, la Navidad es como ir a clase de claqué sobre un campo de minas. Mi nutricionista me aconseja ir a la compra saciado, después de un buen desayuno, y me ha prohibido permanecer en ese campo de minas de colesterol más allá de la hora fatídica del aperitivo. Él la llama la hora de Cenicienta, esa hora en que suenan las campanas de una cervecita y unas almendritas que me hacen perder el zapato mágico, la cabeza y la compostura.

Entre el fuego cruzado de los villancicos a toda pastilla desde la megafonía (los que más me duelen son esos falsos villancicos fabricados por falsos flamencos de lolailo, lolailo, lailo) y los patés, el séptimo de bollería al completo y todo tipo de derivados grasientos del cerdo, ir a la compra es más arriesgado que moverse en las trincheras del campo de batalla sembrado de minas.

Pero no todo es colesterol en esta vida. En las estanterías proliferan tantos alimentos milagrosos que a veces pierdo la noción de si estoy en una farmacia o en los carrefures y los hipercores. Un paté de foie, y también un actimel para contrarrestar. Una tableta de turrón, y un activia para pararle los pies. Esa era mi táctica para engañar al organismo.

Pero hete aquí que los americanos descubren que Danone no era el príncipe que iba a redimir a su Cenicienta del maltrato de la madrastra que atasca mis arterias. Todo era falso. Su publicidad era mentira. Un cebo vulgar. Se habían forrado durante años de los incrédulos como yo, y ahora aceptan gustosos pagar con los beneficios obtenidos una multa de 21 millones de dólares como pena por haber mentido. Seguramente una milésima parte de lo ganado con el engaño.

 

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Sábado, a 4 de Diciembre de 2010

Por Marta Matute para elconfidencial.com, 04/12/2010

Hay maridajes perfectos: el champagne y la langosta, Pep Guardiola y el fútbol o Madame de Boufflers y la República de las Letras. Otros, sin embargo, son más inciertos: ¿el rabo de toro y la baguette? Cuidado: no nos equivoquemos con el pan. Es un secundario de lujo. O debería serlo. De esos que cuando son buenos de verdad, como Judith Anderson o Walter Brennan, van y se zampan de un bocado al protagonista.

Una falsa leyenda -el pan engorda- lo arrumbó hace tiempo en las despensas y lo convirtió en un alimento del pasado; pero ha vuelto vigoroso, con formas y sabores nuevos -malta y avena, avellanas, albahaca, ajo, melocotón y nueces- y con recuperadas propiedades dietéticas. “El pan debe ocupar un papel protagonista en el menú más selecto, debe aportar su propia singularidad como alimento exclusivo y debe ser capaz de componer un armónico matrimonio gastronómico con las grandes creaciones culinarias”, señala Francisco Fernández, propietario de Viena La Crem, una de las pocas panaderías de autor que hay en España. “Cualquier buen restaurante tiene su sommelier. ¿Dónde está la carta de panes?”, se pregunta Fernández. “Cada día resulta más urgente crear la figura del pannier, ese consejero experto que acierta con la pieza perfecta y da realce a la gastronomía”.

El pan es tan importante en la mesa como un buen château o el foie de chez Castaing. De lo contrario, puede desautorizar al cocinero más renombrado. Por eso, cada vez son más los restauradores que le otorgan un lugar de honor en su cocina. Es el caso de Paco Roncero (Casino de Madrid), Juan Pablo Felipe (El Chaflán), Abrahan García (Viridina), Quique Dacosta (El Poblet) o Montse Estruct (El Cingle).

Los panes de Paco Fernández, como los del catalán Xavier Barriga, dueño de la tahona Turris, con tres establecimientos en Barcelona, esconden el secreto de una masa madre fermentada en la oscuridad del obrador. Natural, reposada, sin adición de levaduras. “El pan es harina, aceite de oliva, sal y masa madre”, recuerda el propietario de Viena LaCrem. “Si el pan lo fermentamos muy deprisa, no dura, no tiene conservación, no tiene sabor, la miga se reseca y se desprende de la corteza”, apostilla Barriga.

Hoy, el pan de autor hace las delicias de los gourmets más exigentes. “Llegamos a ofrecer hasta 30 variedades diferentes a lo largo de la semana. Cada uno tiene su personalidad, sabor, aroma y textura”, asegura el creador de Turris. “Como novedades están tomando mucha importancia los panes que se pueden comer solos: panes con chocolate y confitura de naranja o menta, o los de olivas, nueces y bacon, pintados con aceite macerado en hierbas provenzales”. Es la apuesta de la tahona Barriga.

Probar nuevos panes, maridarlos con otros alimentos, en un juego para los paladares más exquisitos, un placer para cualquier sibarita”. Hablamos, por ejemplo, de degustar un queso curado con pan de cacao, acompañar las carnes rojas con una hogaza de remolacha, realzar el sabor del foie con rebanadas de pan de mantequilla o celebrar un exquisito pulpo a feira con tortas de aceite aliñadas con pimentón de la vega y sal maldon.

Dicen que el marisco no necesita pan, pero con el de centeno resulta perfecto”, aconseja Paco Fernández, que pronto abrirá su segunda panadería en el madrileño mercado de Augusto Figueroa.

De orejones e higos. Panes de agradable sabor y olor. Con una textura de masa más granulada y menos alveolada que el pan blanco. Son de corteza dorada y fina. Especialmente recomendado para platos de caza, pescados azules y quesos.

De trufa o de boletus. Pan típico del norte de España, con miga muy húmeda y con grandes “ojos”. Elaborado con harinas blancas o integrales o sólo con centeno. Muy apropiado para la elaboración de tostas.

Torta de aceite. Elaborada con pan blanco. Su masa es esponjosa y sabrosa. Especial para acompañar pulpo, los tradicionales huevos fritos o carne a la parrilla.

Hogaza de escanda. Muy valorado por su sabor y por sus propiedades saludables, pues contiene vitaminas y minerales como el potasio, el sodio, el hierro, el magnesio y el calcio.

Pan de cacao. Tiene un toque amargo. Y se mezcla perfectamente con el aceite de oliva. Es perfecto para maridar carnes fuertes como el rabo de toro.

Malta y avena. Una pieza saludable y natural apetecible a cualquier hora del día. Sabor intenso, pero lleno de matices. Los quesos y foies resultan siempre más sabrosos con este cereal.

Albahaca. De sabor intenso y sorprendente. Aroma de albahaca y trocitos de aceituna negra. Ideal para acompañar carnes y embutidos. Con el queso y las hortalizas también logra buen maridaje.

KornPitz. Pan de origen austriaco. Rico en cereales, semillas y especias. Realza el sabor de cualquier tentempié, sobre todo si se trata de embutidos y quesos azules.

Melocotón y nueces. Muy suave. De sabor diferente. Conviene degustarlo con los primeros, cuando se trata de ensaladas o verduras estofadas. O de postre, presidiendo una tabla de quesos.

Linaza y avellanas. Con trocitos de avellana por dentro y linaza por fuera. Un capricho con todos los beneficios nutricionales de la dieta mediterránea. Para saborear con ahumados y salazones.

Rústico de ajo. Exquisito. Una miga ligera, alveolada y de color marfil oscuro llena de sabor. Coronado con semillas de amapola. Excelente para ensaladas y verduras.

Pan con miel y queso emmental. Diferente. Lleno de contrastes. Ideal para guisos como el roast beef inglés.

 

Viernes, a 19 de Noviembre de 2010

Por José Mendiola para elconfidencial.com, 18/11/2010

¿Provocan cáncer los móviles? No hay una respuesta definitiva que zanje este eterno debate. Hace un año nos hacíamos eco de una sorprendente noticia: el estado norteamericano de Maine obligaría a los fabricantes de móviles a advertir de que sus equipos podían provocar cáncer (al igual que las cajetillas de tabaco). Pues bien, un artículo publicado en The New York Times y firmado por Randall Stross reabre de nuevo la polémica.

El rotativo neoyorkino argumenta que los propios fabricantes advierten en las instrucciones de los riesgos derivados de la exposición a la radiofrecuencia.

La advertencia no deja lugar a interpretaciones: “Mientras use el iPhone, manténgalo alejado al menos 15 mm de su cuerpo”, podemos leer en las advertencias de seguridad del terminal de Apple. Hasta dos páginas de sus instrucciones dedican los de Cupertino al asunto, curándose en salud y proporcionando al lector todo tipo de datos sobre normativas relativas a las radiofrecuencias. RIM es todavía más cauto: aumenta esa distancia de seguridad a los 25 mm.

Peligro invisible para los niños

Abundando en la incertidumbre, la científica Devra Davis acaba de publicar un ensayo titulado clarificadoramente ‘Disconnect’. En él, Davis concluye que no ha habido un incremento en la incidencia de los tumores cerebrales desde la llegada de los móviles, pero sí una variación en la edad de los afectados: el incremento de cánceres es claro en el grupo comprendido entre los 20 y 29 años. La científica va aún más lejos y alerta de las consecuencias del uso de móviles en los niños. Según la autora, se tiene constancia de que las ondas penetran hasta 5 cm en el cerebro humano, y siendo la cabeza de los niños más pequeña, la afectación es mucho mayor. Lo peor del asunto es que “no hay ningún estudio de campo que mida el efecto de los móviles en los niños”, tal y como apunta Davis.

Pero los estudios no parecen sino aumentar la confusión en torno a este espinoso asunto. Así, la mayor investigación llevada a cabo hasta la fecha, bajo responsabilidad de la International Epidemiological Association, arroja un dato tan sorprendente como inesperado: el uso del móvil disminuye la probabilidad de desarrollar tumores cerebrales. Sin embargo, los científicos que llevaron a cabo la citada investigación restaron credibilidad a tan paradójica conclusión, culpando a defectos de forma en la metodología. De hecho, los propios autores concluyeron que los usuarios veteranos de móviles (con diez o más años de uso), duplicaban el riesgo de desarrollar gliomas.

A la vista de estos alarmantes resultados, Davis recomienda alejar en la medida de lo posible el móvil del cuerpo, usar manos libres con cable, que los niños envíen SMS en vez de realizar llamadas y que las embarazadas mantengan el terminal lejos de su abdomen. En la mayoría de los casos, el día a día hará que sea imposible llevar a efecto a rajatabla la mayoría de los consejos. Aunque tal vez se lo proponga a la vista de la epitáfica declaración de Devra Davis al cierre del artículo: “Creo que estamos ante una epidemia desarrollándose a cámara lenta”.

 

Miércoles, a 22 de Septiembre de 2010

 

 

Por Georgina R. (Argentina)

Cuando leí el artículo de Rosa Montero que Alfredo publicó el pasado 5 de abril, no pude más que reaccionar ante el comentario que esta señora realizó refiriéndose a la señora Cristina Kirchner, presidente de Argentina.

Textualmente, Rosa Montero escribió para el diario elpais.com: “(…) Por ejemplo, ya nos parece de lo más normal que (…) la presidenta argentina, Cristina Kirchner, luzca ese relleno reventón de gutapercha (me pasma que la gente sea capaz de votar a un político que empieza por falsificar su propia cara)”.

En primer lugar, confieso, que busqué la palabra “gutapercha” en el diccionario, dado que jamás la oí y la intuición me decía que no debía ser nada bueno. En segundo lugar, debo decirle a esta señora, que el 55 por ciento de los argentinos, que no votamos por ella, tampoco entendemos cómo es posible votar a alguien que falsifica su propia cara, pero sobre todo, por alguien que falsifica sus declaraciones juradas de bienes y amenaza a jueces con trapitos sucios que esconder para salir sobreseída de las causas abiertas en su contra por enriquecimiento ilícito.

Mi presidenta”, comenzó a ser más conocida internacionalmente a partir de la presidencia de su marido, Néstor Kirchner, quien aparentemente no se ha hecho ninguna cirugía, pero gran favor nos haría haciéndose algún que otro retoque.

Para todos aquéllos que no conocen la “metamorfosis de la Cristina”, aquí van algunas fotografías, antiguas y actuales.

 

Cristina Kirchner “al natural”, tal como era… antes.

 Cristina Kirchner en sus años de legisladora, en plena década de los 90.

 Otra más de los ’90.

 Y otra.

 Cristina Kirchner antes de las extensiones y de las repetidas cirugías, realizando una señal con sus dedos… aparentemente involuntaria.

 La “divina” Cristina Kirchner… No me imagino a la señora Michelle Bachelet utilizando un atuendo tan distinguido.

 A la izquierda, la imagen de su última campaña en 2007; en la derecha, una foto de hace 20 año.

Continuará…

 

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Jueves, a 9 de Septiembre de 2010

Por Georgina R. (Buenos Aires)

Algunas personas, por suerte la mayoría, solemos ver en la comida una necesidad diaria que podemos satisfacer “con cualquier cosa” y sólo comenzamos a preocuparnos cuando ese nefasto aparato llamado “balanza” nos anuncia que algo estamos haciendo mal con nuestra alimentación. A veces estamos ocupados con nuestras tareas y no tenemos tiempo de cocinar o no estamos en nuestros hogares y recurrimos al teléfono para encargar alguna comida de las llamadas “rápidas”, o simplemente compramos una bolsa de patatas. Otras personas sufren a diario la dificultad para obtener alimentos seguros y que resulten inocuos para su salud.

La celiaquía o enfermedad celíaca es una intolerancia permanente al gluten del trigo, cebada, centeno y avena que manifiestan algunos individuos genéticamente predispuestos. Muchas personas se encuentran afectadas por la enfermedad y no lo saben, debido a que la sintomatología suele aparecer con distintos niveles de gravedad, haciendo que algunos casos pasen desapercibidos. Dichos síntomas consisten en una reacción inflamatoria, de origen autoinmune en la mucosa del intestino delgado, generando diarreas y dificultando la absorción de los nutrientes. Suele hincharse el vientre, quedando prominente frente a una extrema delgadez y en mujeres son comunes los abortos espontáneos a repetición.

Es importante que todo alimento industrializado contenga en su etiquetado información acerca de la composición del producto, a fin de que quienes padecen esta enfermedad puedan elegir los alimentos que les resulten inofensivos, ya que el tratamiento consiste únicamente en evitar el consumo de harinas de estos cuatro cereales.

En la mayoría de los países desarrollados, cada día la legislación se adecua más a esta necesidad, haciendo que sea obligatorio colocar esta información en los envases y que se organicen campañas informativas.

Los alimentos que presentan el etiquetado “sin gluten”, no necesariamente son dietéticos y destinados especialmente a quienes padecen la enfermedad celíaca, sino que se puede colocar esta información en cualquier alimento libre de gluten, aunque tenga como destino el público en general.

Estas modificaciones en el etiquetado de los alimentos resultan de vital importancia, dado que aunque el alimento sea libre de gluten, si el dato no figura en el envase, ante la duda, no podrá ser consumido por estas personas. Con un correcto etiquetado aumentará notablemente la oferta de productos a los que podrán acceder, lo que implicará un gran ahorro de dinero, teniendo en cuenta que los alimentos dietéticos especiales para celíacos son hasta tres veces más caros que los alimentos de consumo general.

Esta reglamentación, en el marco de la Unión Europea, ha sido activamente impulsada por España, en su preocupación por las 450.000 personas que padecen la enfermedad en territorio español y teniendo en cuenta que sólo el 10% está diagnosticado.

La lectura de las etiquetas no sólo es importante en caso de que padezcamos alguna enfermedad. Todos debemos leer atentamente qué estamos consumiendo, para conservar nuestra salud intacta. Es costumbre muy difundida controlar la cantidad de grasas presentes en un alimento, sobre todo si de grasas trans se trata,  o la cantidad de calorías que su ingesta aporta, pero rara vez la gente consulta cuál es el nivel de sodio, a menos que ya padezca hipertensión.

Son muchas las enfermedades que podemos contraer por el consumo de alimentos, por eso debemos estar atentos no sólo a la composición, sino al origen del mismo, que provengan de establecimientos conocidos y que contengan todos los certificados pertinentes otorgados por la autoridad de aplicación. Sólo así estaremos seguros de estar ingiriendo alimentos que efectivamente nos alimenten.

 

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Jueves, a 9 de Septiembre de 2010

En ese afán tan “moderno” de buscar la supuesta perfección de los cuerpos a base de cirugías y tratamiento agresivos, y peligrosos, en muchas ocasiones olvidamos que el atractivo no radica en la perfección de las medidas imposibles sino en la capacidad para llevar con alegría y sensualidad lo que tenemos.

¿Quién puede, después de los cuarenta años, usar las tallas de nuestros años jóvenes? ¿Qué sacrificios y luchas nos implica el batallar contra el inexorable paso del tiempo? ¿Acaso una arruga o un “michelín” no es la demostración de que hemos vivido y que además lo hicimos con satisfacciones?

Estas reflexiones se las dedico a todas y todos los que luchan por deshacer lo que hace "el vivir la vida".

Aquí tenéis unos ejemplos de cómo asumiendo lo que se tiene se llega a transmitir lo que se desea.

Alfredo Webmaster

 

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Jueves, a 9 de Septiembre de 2010

Como se decía en el post anterior, las curvas son hermosas... esa entrada tuvo, cuando se publicó, un importante nivel de visitas y un no menos importante nivel de comentarios, la mayoría de ellos de apoyo, comentarios que venían, sobre todo, desde las filas de los/as que no tenemos el cuerpo escuchimizado o anoréxico… Resumiendo: los comentarios más positivos venían de las filas de los/as que no usan (usamos) una talla 36/38.

Publico otra nueva serie de dibujos del gran Duane Breyers, el autor del personaje “Hilda”, una mujer madura entrada en carnes, una mujer de una candidez impregnada de una sensualidad apabullante, el arquetipo de la mujer cañón de finales de la II Guerra Mundial y principios de la de Corea.

La forma que tuvo Duane de representarla a su creación, en actitud inocente y descuidada, era el reflejo de la mujer sin complejos que empezaba a aparecer en la sociedad yanqui, una mujer que no pretendía emanar sensualidad (y sexualidad), pero que no podía dejar de hacerlo, provocando admiración.

Sus trabajos sobre Hilda le hizo acreedor de un público fiel y constante, que lo mismo compraba sus tiras cómicas que un calendario dedicado, juegos de vasos biselados con el cuerpo de Hilda, barajas, ceniceros y muchos otros artículos que venían, incluso, con certificado de autenticidad.

Hilda fue el triunfo de la parte más hedonista de la sociedad de la posguerra, pero también fue el reflejo de los últimos estertores de un estilo de mujer en la línea del arquetipo que reflejó la gran rompedora de normas, buenas costumbres y cuerpo rotundo: Mae West, una actriz sin complejos, sin pelos en la lengua, una señora que por si sola era capaz de dejar en vergüenza una sociedad profundamente machista.

Como decía en mi escrito ¿Quién dijo que las cuervas no son sexys (I)? (pulsad en el enlace): “¿Quién puede, después de los cuarenta, usar las tallas de nuestros años jóvenes? ¿Qué sacrificios y luchas nos implica el batallar contra el inexorable paso del tiempo? ¿Acaso las arrugas no son los galones ganados con los años o los “michelines” no son la demostración de que hemos vivido, y que además lo hicimos con satisfacciones?”.

Pues eso…

Alfredo Webmaster

 

 

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Domingo, a 5 de Septiembre de 2010

Dada la trascendencia que este tema tiene en las políticas sociales de los países, y que en España también se está produciendo un ataque sistemático y sin cuartel por parte de la derecha política y económica (Partido Popular, CEOE) de mi país, contra la viabilidad de las pensiones, no está de más leer este artículo escrito por Paul Krugman, profesor de Economía en Princeton y premio Nobel de Economía 2008.

Me sorprende profunda, pero también desagradablemente, que en España tengamos la misma cantidad de malos agoreros que en Yanquilandia, que un día sí y otro también estén propalando falsas noticias y datos sobre la solvencia y seguridad de nuestras futuras pensiones.

Sé que los momentos económicos no son buenos, que las cifras de paro son elevadas y que la salida de la crisis se adivina lenta y dificultosa, pero aún ahora, en el peor momento de España en los últimos 30 años, el sistema de pensiones sigue arrojando superávit año a año, y el fondo acumulado en los últimos ejercicios está rondando los 80.000 millones de euros.

Por tanto, aún sabiendo que habría que hacer ligeros retoques en los datos de prestaciones y/o aportaciones, el sistema es seguro, fiable y, sobre todo, público: de todos, sin distinción.

Alfredo Webmaster



EE UU es una sociedad cada vez más desigual y la esperanza de vida solo crece para las rentas altas

Por Paul Krugman para elpais.com, 22/08/2010


La Seguridad Social cumplió 75 años la semana pasada. Debería haber sido una ocasión alegre, una fecha para celebrar un programa que ha aportado dignidad y decencia a la vida de los estadounidenses de más edad. Pero el programa está siendo atacado, y al asalto se han unido algunos demócratas y casi todos los republicanos. Cuentan los rumores que la comisión antidéficit del presidente Obama podría solicitar un profundo recorte de las prestaciones y, más concretamente, un fuerte aumento de la edad de jubilación.

Los que atacan a la Seguridad Social (SS) afirman que les preocupa el futuro financiero del programa. Pero sus números no cuadran y en realidad su hostilidad no tiene nada que ver con dólares y céntimos, sino más bien con ideología y posicionamientos. Y lo que hay bajo todo ello es ignorancia o indiferencia hacia la realidad de la vida para muchos estadounidenses.

Respecto a los números: legalmente, la SS tiene su propia financiación específica, a través del impuesto único. Pero también forma parte del presupuesto general federal. Esta doble contabilidad significa que hay dos formas en las que la SS podría enfrentarse a problemas financieros. La primera es que la financiación específica resulte insuficiente, lo que obligaría al programa bien a recortar las prestaciones o bien a acudir al Congreso en busca de ayuda. La segunda es que los costes de la Seguridad Social acaben siendo insoportables para el presupuesto federal en su conjunto.

Pero ninguno de estos dos problemas en potencia supone un peligro claro y actual. La Seguridad Social ha registrado superávits durante los últimos 25 años, acumulando esos beneficios en una cuenta especial denominada fondo de fideicomiso. El programa no tendrá que solicitar ayuda al Congreso ni reducir las prestaciones hasta que, o a menos que, el fondo se haya agotado, cosa que los actuarios del programa no prevén que suceda hasta 2037, y, según sus cálculos, hay muchas probabilidades de que ese día no llegue nunca.

Entretanto, una población envejecida acabará induciendo -a lo largo de los próximos 20 años- una subida del coste de pagar las prestaciones de la SS desde el actual 4,8% del PIB hasta cerca de un 6%. Para que se hagan una idea, esta subida es significativamente menor que el aumento en el gasto de defensa desde 2001, algo que Washington no consideró ni mucho menos una crisis, y ni siquiera una razón para replantearse algunas de las rebajas fiscales de Bush.

Entonces, ¿a qué se deben esas aseveraciones de crisis? Se basan en gran medida en una contabilidad de mala fe. En concreto, se basan en un juego del trilero en el que los superávits que la SS ha estado registrando durante un cuarto de siglo no cuentan (porque, en fin, el programa no tiene una existencia independiente; no es más que una parte del presupuesto general federal), mientras que los futuros déficits de la Seguridad Social son inaceptables porque, bueno, el programa tiene que sostenerse por sí solo.

Sería fácil descartar este timo de la estampita como un completo disparate, excepto por una cosa: muchas personas influyentes, entre ellas Alan Simpson, copresidente de la comisión antidéficit del presidente, están vendiendo este disparate. Y después de haberse inventado una crisis, ¿qué quieren hacer los asaltantes de la SS? No proponen recortar las prestaciones a los jubilados actuales; en lugar de eso, el plan es invariablemente recortar las prestaciones que se pagarán dentro de muchos años. Así que plantéenselo de esta manera: para evitar la posibilidad de que se produzcan futuros recortes de las prestaciones debemos recortar las prestaciones futuras. Estupendo.

¿Qué es lo que realmente está pasando aquí? Los conservadores odian la Seguridad Social por razones ideológicas: su éxito menoscaba su afirmación de que el Gobierno es siempre el problema, nunca la solución. Pero reciben un apoyo crucial de los enterados de Washington, para quienes una voluntad declarada de recortar la SS ha servido durante mucho tiempo como insignia de la seriedad fiscal, independientemente de la aritmética. Y ningún ala de la coalición anti-Seguridad Social parece conocer o preocuparse por las penalidades que sus propuestas favoritas causarían.

Esta idea tan de moda de aumentar la edad de jubilación aún más de lo que aumentará conforme a la ley vigente -ya ha pasado de los 65 a los 66, está previsto que suba hasta los 67 y algunos proponen ahora que llegue hasta los 70- suele justificarse con afirmaciones de que la esperanza de vida ha aumentado, de modo que la gente puede fácilmente trabajar más años de su vida. Pero eso solo es cierto en el caso de los administrativos, la gente que menos necesita la Seguridad Social. No me refiero únicamente al hecho de que es mucho más fácil verse trabajando hasta los 70 años si se tiene un cómodo puesto de oficina que si uno se dedica a un trabajo físico. EE UU se está convirtiendo en una sociedad cada vez más desigual, y las crecientes disparidades se extienden a cuestiones de vida y muerte. La esperanza de vida a la edad de 65 años ha aumentado mucho en los escalafones más altos del reparto de la renta, pero mucho menos para los trabajadores con rentas más bajas. Y recuerden, la actual legislación ya prevé un aumento de la edad de jubilación.

De modo que repelamos este injusto y -para qué andarnos con rodeos- cruel ataque contra los trabajadores estadounidenses. Los grandes recortes de la Seguridad Social no deben estar sobre el tapete.

 

Sábado, a 4 de Septiembre de 2010

Por Carlos Fuentes para elpais.com, 03/09/2010

La Comisión Global sobre Políticas de Drogas está encabezada por los presidentes Fernando Henrique Cardoso, César Gaviria y Ernesto Zedillo, e incluye a personalidades como Javier Solana, Amartya Sen, Graça Machel y William Perry.

El primer informe de la sección latinoamericana de la Comisión Global indica, de entrada, que la política contra la producción, el tráfico y la distribución de droga, criminalizando el consumo, ha fracasado si consideramos que en América Latina han aumentado el consumo, la violencia y el crimen organizado, conduciendo a la criminalización de la política, a la politización del crimen y a la creación de múltiples vínculos que favorecen la corrupción de funcionarios y policías y a la infiltración del crimen en las instituciones.

La comisión Cardoso-Gaviria-Zedillo pide que en primer término se reconozca el fracaso de las políticas vigentes y se propongan nuevas políticas más seguras. Ello no implica -importante inciso- desconocer las políticas actuales, sino ofrecer estrategias alternativas, subrayar los temas de la prevención y el tratamiento, aunque aplicando acciones represivas cuando sean necesarias.

Las políticas prohibicionistas de Estados Unidos y las europeas de reducción de daños no lograron ni reducir los mercados ni reducir el consumo: ambos han aumentado. Colombia primero, México hoy, se convirtieron en epicentros de un negocio que depende de la demanda de los consumidores. Se trata, en consecuencia, de disminuir la demanda: ¿cómo?

Convirtiendo el consumo, de actividad criminal en problema de salud pública, y a los adictos en pacientes en vez de compradores. Con ello, se reduciría la demanda y bajarían los precios. La solución carcelaria, por así llamarla, de Estados Unidos, no puede funcionar en América Latina. Contamos ya -Brasil y México son amplio ejemplo de ello- con una superpoblación carcelaria, sistemas penitenciarios anticuados, extendidas redes de corrupción, como lo demuestran los hechos recientes de la cárcel de Gómez Palacio, en Durango (México), en la que la dirección permitía a un grupo de reclusos salir de noche, perpetrar crímenes y regresar al amanecer a la penitenciaría.

El simple prohibicionismo no ha reducido ni la producción ni el consumo. Las políticas en vigor han atacado la oferta más que el consumo. Nos hemos dado cuenta, en otras palabras, que eliminar la oferta no elimina la demanda, y la demanda se traduce a menudo en muerte por sobredosis y transmisión de infecciones.

Doscientos cincuenta millones de seres humanos, globalmente, usan drogas. Solo 25 millones son dependientes lo cual, en sí, indica que el tratamiento es más importante que el castigo. La Comisión piensa que así como las campañas contra el tabaco, el alcohol y las enfermedades de transmisión sexual han tenido éxito, lo tendría una campaña preventiva que se dirija a la demanda tanto como a la oferta.

Resulta claro que hay que multiplicar las campañas de información y de prevención, dirigidas sobre todo a la juventud, que mayoritariamente es el mercado de las drogas. Hay que hacerles entender a los consumidores -sobre todo a los jóvenes- que la drogadicción afecta al poder de decisión, la inteligencia y el trabajo, y a la sociedad en su conjunto; pedir la cooperación contra la violencia, la corrupción, el lavado de dinero, el tráfico de armas y el control de territorios, hechos que nos afectan en la vida privada y en la vida social y nacional. ¿Cómo se mide, al cabo, la infiltración del crimen en todos los niveles de la vida política de un país, en Gobiernos municipales, estatales y aun nacionales? Si esto no se puede ni saber ni atacar frontalmente, entonces aumenta la importancia de lo que sí se puede hacer, por modesto aunque iniciático que sea.

Otrosí, América Latina en su conjunto y México muy particularmente, tiene una población juvenil extensa que se plantea problemas de futuro profesional. Muchos escogerán el camino fácil, del crimen y la droga, si nuestras sociedades no les ofrecen horizontes mejores en países en gran medida democráticos pero estancados en cuanto a su dimensión social de servicio. Tenemos una población juvenil y de trabajo que puede poner al día las infraestructuras, la educación, la salud, las comunicaciones a menudo inservibles o anticuadas de América Latina.

 

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Viernes, a 3 de Septiembre de 2010

 

 

"En el mundo actual se está invirtiendo cinco veces más en medicamentos para la virilidad masculina y silicona para mujeres que en la cura del Alzheimer. De aquí en algunos años tendremos viejas de tetas grandes y viejos con penes duros, pero ninguno de ellos se acordará para que sirven" Dr. Drauzio Varella, oncólogo y escritor brasileño conocido por sus programas de televisión y radio sobre medicina; fue uno de los fundadores de la Universidad Paulista y del Centro Educacional Objetivo, ambos en Sau Pâulo (Brasil).

Gracias, Sonia.

 

 

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Martes, a 31 de Agosto de 2010

Chochos secos

Chochos de aperitivo

Todo el mundo hablaba (hablábamos) de ello, de lo rico que estaban, de lo delicioso que era meterlos en la boca, de lo increíblemente placentero que resultaba sentirlos en la lengua… lo que antes sólo imaginábamos, ahora está demostrado científicamente: comer “chochos” es muy saludable.

Un estudio realizado por científicos españoles del Instituto de la Grasa -perteneciente al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)- y de la Universidad de Sevilla, acaba de revelar el alto valor nutricional de estas leguminosas (de las variedades ‘Lupinus luteus’, ‘L. hispanicus’ y ‘L. Cosentinii’) en el trabajo publicado en la revista ‘Food Chemistry’.

El estudio resalta que este alimento “se caracteriza por su alto contenido en proteínas y fibra, además de ser un importante antioxidante”; sus proteínas son, además, “de gran calidad”. Son muchas las propiedades de este vegetal, puesto que también ayuda a equilibrar los aminoácidos.

Según informó Vioque, responsable del grupo científico, a los altramuces salvajes del sur de España y las legumbres se les ha venido llamando “la carne de los pobres”, ya que en países donde no se tiene acceso a ella para un consumo continuado, como en la India o México, se consumen gran cantidad de legumbres, pues sus valores nutricionales pueden compensar la poca ingesta de carne o pescado.

O sea, que ya sabes: a la hora del aperitivo, en los momentos ociosos del día, antes de acostarte, al levantarte o cuando necesites sentir mucho placer en tu boca, cómete unos “chochos”.

Alfredo Webmaster

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Miércoles, a 25 de Agosto de 2010

Por José A. Pérez

¿Eres un joven emprendedor con ganas de comerte el mundo pero sin ningún proyecto que valga la pena? ¿Estás buscando una idea de negocio que requiera un mínimo esfuerzo y te genere cuantiosos beneficios? ¡Enhorabuena, porque estás en el momento y el lugar adecuado!

España es un país de misticismos y creencias absurdas, y eso es una oportunidad de negocio que un emprendedor talentoso como tú no puede dejar escapar.

Con esta sencilla guía podrás poner en marcha tu negocio en sólo 10 pasos.

1. Crea un producto cualquiera (una pomada, una pulsera, una calcamonía…) y escribe un panfleto repleto de palabros científicos concatenados. No te preocupes por dotarle de algún sentido, tu consumidor potencial es analfabeto funcional. Hay palabras que funcionan de manera mágica como energía y magnetismo; úsalas sin ningún pudor.

2. Otra opción es inventarte tu propia palabra pseudocientífica, como polinmunitas o pendorfinas. Es fundamental que el vocablo que crees tenga una cierta resonancia científica.

3. Es importante que avales tu producto con alguna coartada “natural”, que nadie piense que se ha desarrollado en un oscuro laboratorio sin ventanas repleto de gente fea. Puedes afirmar, por ejemplo, que tu producto se basa en algo oriental y milenario (no vale si es sólo oriental o sólo milenario, debe ser ambas cosas). Si el rollo oriental no te va, di que se basa en algo aparentemente inocuo pero extravagante como la mucosidad vaginal de las murciélagas.

4. Ojo cuando afirmes para qué sirve exactamente tu producto. Debe dar la impresión de que cura algo, pero no puede ponerlo explícitamente o corres el riego de acabar en la trena. Usa expresiones ambiguas y vagas; di, por ejemplo, que apelmaza los átomos o que diluye la entropía de tus quarks o que purifica el áurea magnética de tu glándula pineal. Y ponlo en negrita.

5. Ahora debes establecer una buena red de distribución para tu producto. Todos los asentamientos humanos que superan los 1.000 habitantes tienen al menos una de esas tiendas donde se venden productos biológicos junto a remedios homeopáticos (además de tener un tablón de anuncios con carteles fotocopiados de reflexoterapia y yoga para niños). Obviamente, debes colocar tu producto ahí, pero no te limites a eso. Las farmacias son también unos sitios fantásticos para distribuir un engañabobos. Quizá creas que hay una ley que prohíbe vender este tipo de productos en farmacias. Pues, mira, no.

6.  Regálale tu producto a unos cuantos famosos. En nuestro país, prácticamente todos los que aparecen en televisión carecen de formación científica, lo cual es una ventaja para ti. Convence a unos cuantos famosos de las bondades terapéuticas de tu producto y garantízales que follarán más (porque, como todo el mundo sabe, cuando se diluye la entropía de los quarks, aumenta la potencia sexual).

7. Cuando alguien te pregunte porqué tu producto no está homologado por el Ministerio de Sanidad (y ten por seguro que alguien te lo preguntará tarde o temprano) respóndele que hay un lobby de presión formado por la industria farmacéutica y la OMS que presiona al Gobierno. Si, a pesar de tu explicación, el listo o lista en cuestión insiste en pedirte explicaciones, responde: “tú eres el típico que cree que el 11-S lo hizo Al Qaeda, ¿verdad?

8. Los grandes medios de comunicación tienen una sección de ciencia que rellenar, pero carecen de periodistas capaces de diferenciar un brontosaurio del Hubble. Aprovecha esta feliz circunstancia para que publiquen un artículo sobre tu producto.

9. Incluso la gente que no ha ido a la universidad sabe que ahí se concentra alguna gente culta e inteligente. Es importante, por tanto, que presentes tu producto con algún tipo de investigación científica que lo avale y que haya sido llevaba a cabo en un centro universitario. Que no cunda el pánico; tienes dos opciones. La primera y más barata es inventarte la Universidad. Si deseas apoyarlo con imágenes, cómprale una bata blanca a tu cuñado y hazle una foto mirando a cámara. Esto tiene sus riegos, ya que podrías ser acusado de publicidad engañosa, así que te recomiendo una opción algo más cara. En el mundo, particularmente en los países del hemisferio sur, hay multitud de universidades que aceptan dinero por emitir informes con lo que tú les digas. La inversión merecerá la pena y harás un poco menos pobres a un par de familias.

10. Por último, reza para que a esa gran masa analfabeta llamada consumidores no le dé por leer algo de ciencia.

 

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