Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Jueves, a 5 de Agosto de 2010

Por Juan Torres López

La Real Academia Española de la Lengua define de dos modos el verbo estafar: "como pedir o sacar dinero o cosas de valor con artificios y engaños, y con ánimo de no pagar".

Y en sentido jurídico, como cometer alguno de los delitos que se caracterizan por el lucro como fin y el engaño o abuso de confianza como medio.

Por eso yo creo que el término de estafa es lo que mejor describe lo que han hecho continuadamente los bancos, los grandes especuladores y la inmensa mayoría de los líderes y las autoridades mundiales antes y durante la crisis que padecemos.

Los Estados le dieron a los bancos privados el privilegio de crear dinero emitiendo deuda con la excusa de que eso era necesario para financiar la actividad de las empresas y los consumidores. Pero en los últimos treinta años, la banca internacional multiplicó la deuda para financiar los mercados especulativos y para ganar dinero simplemente comprando y vendiendo más dinero, y no para financiar a la economía productiva. Esta es la primera estafa.

Para disponer de recursos adicionales a los que le depositaban sus clientes, la banca ideó formas de vender los contratos de deuda y los difundió por todo el sistema financiero internacional.

Pero al hacerlo, ocultaba que millones de esos contratos no tenían las garantías mínimas y que al menor problema perderían todo su valor, como efectivamente ocurrió. Actuando de esa forma y tratando de elevar cada vez más la rentabilidad de sus operaciones, la banca fue asumiendo un riesgo cada vez mayor que ocultaba a sus clientes y a las autoridades y que transmitía al conjunto de la economía. Esta es la segunda estafa.

Para llevar a cabo esas estafas, la banca recurrió a las agencias de calificación que actuaron como sus cómplices corruptos, engañando sistemáticamente a clientes y autoridades, indicando que la calidad de esos productos financieros era buena cuando en realidad sabían que no era así, y que, por el contrario, se estaba difundiendo un riesgo elevadísimo porque eran, como se demostró más adelante, pura basura financiera. Esta es la tercera estafa.

Los grandes financieros consiguieron que los bancos centrales fueran declarados autoridades independientes de los gobiernos, con la excusa de que éstos podían utilizarlos a su antojo y de que así era mejor para lograr que no subieran sus precios. Sin embargo, lo que ocurrió fue que con ese estatuto de “independientes”, los bancos centrales se pusieron al servicio de los bancos privados y de los especuladores, mirando a otro lado ante sus desmanes.

Y así, en lugar de combatir la inflación permitieron que se diera la subida de precios de la vivienda quizá más alta de toda la historia y constantes burbujas especulativas en numerosos mercados. Y lejos de conseguir la estabilidad financiera lo cierto fue que durante su mandato “independiente” también hubo el mayor número de crisis financieras de toda la historia. Esta es la cuarta estafa.

Para generar fondos suficientes para invertir en los mercados especulativos cada vez más rentables, los bancos y grandes financieros lograron, con la excusa de que eso era lo conveniente para luchar contra la inflación, que los gobiernos llevaran a cabo políticas que redujeran los salarios y aumentaran así los beneficios de dichos bancos (que en su mayor parte van a Ahorro en lugar de al Consumo, como le pasa a los salarios), y la progresiva privatización de las pensiones y de los servicios públicos. Esta es la quinta estafa.

Cuando el riesgo acumulado de esa forma estalló y se desencadenó la crisis, los bancos y los poderosos lograron que los gobiernos, en lugar de dejar caer a los bancos irresponsables, de encarcelar a sus directivos y a los de las agencias de calificación que provocaron la crisis, hicieron todo lo contrario: les dieran o prestaran a bajísimo interés varios billones de dólares y euros de ayudas, con la excusa de que así volverían enseguida a financiar a la economía. Pero en lugar de hacer esto último, los bancos y grandes financieros usaron esos recursos públicos para sanear sus cuentas, para volver a tener enseguida beneficios o para especular en mercados como el del petróleo o el alimentario, provocando nuevos problemas o que en 2009 hubiera 100 millones de personas hambrientas más que en 2008. Esta es la sexta estafa.

Los gobiernos tuvieron que gastar cientos de miles de millones de dólares o euros para evitar que la economía se colapsara y para ayudar a la banca. Como consecuencia de ello tuvieron que endeudarse.

Como los bancos centrales están dominados por ideas liberales profundamente equivocadas y al servicio de la banca privada, no financiaron adecuadamente a los gobiernos, como sí habían hecho con los bancos privados, y eso hizo que tuvieran que ser los bancos privados quienes financiaran su deuda.

Así, éstos últimos recibían dinero al 1% de los bancos centrales y lo colocan en la deuda pública al 3, al 4 o incluso al 8 o 10%. Esta es la séptima estafa.

Como los bancos y grandes financieros no se quedaron contentos con ese negocio impresionante, se dedicaron a propagar rumores sobre la situación de los países que se habían tenido que endeudar por su culpa. Eso fue lo que hizo que los gobiernos tuvieran que emitir la deuda más cara, aumentando así el beneficio de los especuladores y poniendo en grandes dificultades a las economías nacionales. Esta es la octava estafa.

Los gobiernos quedaron así atados de pies y manos ante los bancos y los grandes fondos de inversión y, gracias a su poder en los organismos internacionales, en los medios de comunicación y en las propias instituciones políticas como la Unión Europea, han aprovechado la ocasión para imponer medidas que a medio y largo plazo que les permitan obtener beneficios todavía mayores y más fácilmente: reducción del gasto público para fomentar los negocios privados, reformas laborales para disminuir el poder de negociación de los trabajadores y sus salarios, privatización de las pensiones, etc.…

Afirman que así se combate la crisis pero en realidad lo que van a producir es todo lo contrario, porque es inevitable que con esas medidas caiga aún más la actividad económica y el empleo porque lo que hacen es disminuir el gasto productivo y “el combustible” que los sostiene. Esta es la novena estafa.

Desde que la crisis se mostró con todo su peligro y extensión, las autoridades e incluso los líderes conservadores anunciaron que estaban completamente decididos a poner fin a las irresponsabilidades de la banca y al descontrol que la había provocado, que acabarían con el secreto bancario, con los paraísos fiscales y con la desregulación que viene permitiendo que los financieros hagan cualquier cosa y que acumulen riesgo sin límite con tal de ganar dinero… pero lo cierto es que no han tomado ni una sola medida, ni una sola, en esa dirección. Esta es la décima estafa.

Mientras está pasando todo esto, los gobiernos, esclavos o cómplices de los poderes financieros, no han parado de exigirle esfuerzos y sacrificios a la ciudadanía,  mientras que a los ricos y a los bancos y financieros que provocaron la crisis no les han dado sino ayudas constantes y todo tipo de facilidades para que sigan haciendo exactamente lo mismo que la provocó.

Gracias a ello, éstos últimos están obteniendo de nuevo cientos de miles de millones de euros de beneficios mientras que cae la renta de los trabajadores, de los jubilados o de los pequeños y medianos empresarios. Esta es la undécima estafa.

Mientras que constantemente vemos que los presidentes de gobiernos reciben instrucciones del Fondo Monetario Internacional, de las agencias de calificación, de los banqueros o de la gran patronal, la ciudadanía no puede expresarse y se le dice que todo lo que está ocurriendo es inexorable, y que lo que ellos hacen es lo único que se puede hacer para salir de atolladero. Esta es la duodécima estafa.

Finalmente, se quiere hacer creer a la gente que la situación de crisis en la que estamos es el resultado de un simple o momentáneo mal funcionamiento de las estructuras financieras o incluso económicas y que se podrá salir de ella haciendo unas cuantas reformas laborales o financieras.

Nos engañan porque en realidad vivimos desde hace decenios en medio de una convulsión social permanente que afecta a todo el sistema social. La verdad es que cada vez hay un mayor número de seres humanos hambrientos y más diferencias entre los auténticamente ricos y los pobres, que se acelera la destrucción del planeta, que los medios de comunicación están cada vez en propiedad de menos personas, que la democracia existente apenas deja que la ciudadanía se pronuncie o influya sobre los asuntos más decisivos que le afectan y que los poderosos se empeñan en imponer los valores del individualismo y la violencia a toda la humanidad. Esta es la decimotercera estafa.

Lo que ha ocurrido, y lo que sigue ocurriendo a lo largo es la crisis, es esto: una sucesión de estafas y por eso no se podrá salir de ella hasta que la ciudadanía no se imponga a los estafadores impidiendo que sigan engañándola, hasta que no les obligue a dar cuentas de sus fechorías financieras y hasta que no evite definitivamente que sigan comportándose como hasta ahora.

Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla y miembro del Consejo científico de ATTAC-España
 
 
Jueves, a 22 de Julio de 2010

Por Luis Arroyo para elpais.com, 22/07/2010. Luis Arroyo es presidente de Asesores de Comunicación Pública.

De: Ficticio departamento de Estrategia del PP

A: Mariano Rajoy

Asunto: A La Moncloa en 2012

Te dijimos por este mismo conducto (el pasado 3 de marzo) que estos socialistas son listos y podrían darnos sorpresas. Mariano, el que se examinaba en el debate del estado de la nación eras tú, y no has aprobado. Haber ganado o perdido por poco, según qué encuesta lo diga, es una derrota en toda regla, porque se esperaba que salieras por la puerta grande como Aznar en 1995, con su "Váyase, señor González". Según los datos, Zapatero fue más comunicativo, más convincente, más líder y más preocupado por el país, aunque resultara menos realista.

No se ve en ti alternativa. Las estrategias están para aplicarse, no para que se sepan, y la nuestra -no meternos en líos y cabalgar sobre la crisis- se ha visto demasiado. Zapatero lo utilizó en el debate y resultó muy eficaz. Más te vale hacerte el enfermo cuando tengas que enfrentarte a él, porque te gana: es habilidoso y te dio donde te duele: que no te importa España sino La Moncloa, y que solo esperas a que caiga él para ponerte tú. Se nos ha visto mucho.

Pero que no cunda el pánico: claro que podemos ganar. Para ello es necesario que tú hagas algunas cosas y que ellos dejen de hacer otras. Necesitas que alguien diga que tú tienes un buen programa económico. Los ciudadanos corrientes no van a estudiar tus propuestas, pero si logras que las validen algunos líderes de opinión prestigiosos, eso puede bastar. Necesitas insistir (sin las ridiculeces de Cospedal y su "partido de los trabajadores") en que el PP se preocupa por los débiles. Tienes que mostrar tu voluntad de ayudar al Gobierno... con hechos. En cosas sustanciales: los presupuestos de 2011, alguna de las reformas económicas relevantes... Tienes que seguir callado en asuntos controvertidos como el aborto (bien por la reciente llamada al orden a las comunidades insumisas sobre la aplicación de la nueva ley), el Estatut (asunto concluido: recoge velas, el daño ya está hecho, que siga Pedro J.), o la futura Ley de Igualdad de Trato o de Libertad Religiosa. No movilices a los progresistas enfadándoles. Recuerda que tu victoria solo depende de que esa gente (un par de millones ahora en el aire) se quede en casa. Si temieran que tú retrocederías en esos asuntos, votarían de nuevo a los socialistas.

No puedes ser tan cenizo. No puedes asentar, con perdón por Arriola y González Pons, toda tu victoria en un simple "Usted es el problema; adelante las elecciones". Tienes que ocupar el puesto del líder fuerte que lucha contra un enemigo, que es la desesperanza. Un papel que Zapatero no está representando como podría. Tu enemigo no debe ser Zapatero, sino la crisis. Necesitas mostrar más carácter. Es imperdonable que te fueras el otro día del hemiciclo. Por Dios, Mariano, tenías que haberte quedado allí todo el tiempo, frente al presidente, en simetría con él, escuchando a todos. Fuma la mitad de puros y muéstrate más trabajador. No es tiempo de vacaciones.

Para que tú ganes, ellos tienen que dejar de hacer varias cosas, y de ahí podrían venir las sorpresas. Zapatero podría aún ocupar ese papel de líder, no solo de hábil parlamentario sino de hombre de Estado que se crece ante la dificultad, la reconoce y la afronta. A lo Roosevelt, y no a lo Hoover como hasta ahora. Que se deja la piel ante ese enemigo simbólico que es la desilusión. Podría ningunearte a ti terminando por asentar que tú no eres más que el negativo de siempre que nunca quiso ayudar. Podría dirigirse a su pueblo en prime time, marcando el rumbo ante la adversidad; con solemnidad, llamando a un optimismo realista, mirando a la cara a la gente, explicando sus decisiones difíciles con un relato más empático y menos burocrático que el de costumbre (en el debate el otro día, en la comunicación de la mañana, parecía más un demógrafo que un líder en tiempo de crisis). Podría reducir el Gobierno, no solo por gasto y estética, sino por eficacia en la coordinación. Podría capitalizar los éxitos del Gobierno en la lucha contra ETA, en la mejora de la seguridad ciudadana, en la lucha contra los accidentes de tráfico, en política exterior y de Defensa (G-20, Cuba, una buena gestión en Afganistán...). Podría mantener su agenda de derechos sociales (libertad religiosa, igualdad y esos otros asuntos que tanto nos excitan). Podría manejar su permanencia o su sucesión con inteligencia, contrastando con el "cuaderno azul" de Aznar. Podría llamar a la movilización contra el "peligro" que nosotros suponemos para la tolerancia y las políticas progresistas del gusto de la mayoría sociológica de España.

¿Puede hacerlo? Lula y Bachelet, dos casos recientes como otros muchos más antiguos, salieron del Gobierno con una altísima valoración después de estar casi tan bajos en confianza como lo está hoy Zapatero. Tiene tiempo. No van a ayudarle las próximas elecciones, pero aún tiene bazas que jugar. El otro día te ganó y podría recomponerse y seguir jugando como un buen estratega y no solo como un buen táctico. Aquí estamos nerviosos solo de pensarlo, porque tú, Mariano, ya no vas a tener más oportunidades.

 

Lunes, a 14 de Junio de 2010

Somos muchos los que por activa o pasiva hemos tenido que sufrir la represión del franquismo. Algunos (miles y miles) lo hicieron penando en la cárcel sin juicios o con sentenciar arbitrarias, otros (miles y miles) luchando en la posguerra como maquis escondidos en los montes de España, muchos (miles y miles) muriendo en el campo de batalla luchando contra las fuerzas fascistas y facinerosas, a montones (miles y miles: más de 113.000) muriendo asesinados a traición y enterrados en las cunetas de las carreteras de mi país, etc., etc., etc.

Yo, por ser más joven que los que estuvieron en la guerra civil, lo sufrí indirectamente en la piel de mi padre, preso y perseguido durante años por sus creencias, o en el sinvivir de mi madre, insultada y vilipendiada por unos energúmenos ineducados y carentes de cualquier tipo de dignidad humana, mientras eran azuzados contra de ella por los curas y monjas de la España más oscura, abyecta y malvada.

Afortunadamente, lo que no soy es descendiente de alguno de esos 113.000 honrados españoles que tienen a sus familiares enterrados como perros, sin saber el sitio concreto en donde los arrojaron, en donde los escondieron, en donde los humillaron, en donde los asesinaron.

Esas 113.000 familias, después de más de 70 (SETENTA) años, siguen sin tener derecho a buscar y enterrar dignamente a sus bisabuelos, abuelos, padres o, en algunos casos, hermanos.

Esas 113.000 familias son el vivo reflejo de la iniquidad de un sistema judicial que ampara al asesino que asesinó a sus familiares (y protege “el buen nombre” de los descendientes de los asesinos) mientras ataca miserablemente al juez que trataba de ayudarlas.

Esas 113.000 familias sufren cada día viendo como un juez honrado y cabal, Baltasar Garzón, es arrastrado por el fango de las miserias de la justicia española, una justicia que trata de evitar que se haga justicia (valga la redundancia) y que utiliza todas las argucias legales (e ilegales) para tapar el sufrimiento de los 113.000 represaliados a manos del general Franco y sus secuaces.

Para esas familias, en su honor, Azucena Rodriguez grabó el cortometraje que veréis a continuación, un trabajo englobado dentro del proyecto "Cultura contra la impunidad", que pretende denunciar "el abandono político en el que se encuentran las víctimas del franquismo".

Para dar vida a los personajes, Azucena contó con la ayuda desinteresada de 15 grandes personajes de la escena y el arte español, hombres y mujeres comprometidos con la lucha por el recuerdo y la dignidad de las 113.000 personas mancilladas por los fascistas del general Franco y sus secuaces (y descendientes). Los nombres de estos 15 protagonistas, son: Pedro Almodóvar, Maribel Verdú, Hugo Silva, Juan José Millás, Carmen Machi, Juan Diego Botto, José Manuel Seda, María Galiana, Aitana Sánchez-Gijón, Miguel Ríos, Pilar Bardem, Almudena Grandes, Juan Diego, Paco León y Javier Bardem.

Después de cada testimonio, después de cada relato de este vídeo, lo único que oímos es el sonido de la descarga de las balas de un pelotón de fusilamiento, el último ruido que debieron oír todos y cada uno de los 113.000 desaparecidos de mi país.

Pedro Almodóvar interpreta a Virgilio Leret Ruiz, aviador, Jefe de las Fuerzas Aéreas de la Zona Oriental de Marruecos. Fue el primer militar asesinado por sus compañeros sublevados al amanecer del 18 de julio de 1936 en la Base Aérea Militar de Melilla. No tuvo ni abogado, ni juicio, ni sentencia. Sus hijas todavía lo están buscando. El cineasta no ha podido asistir a la presentación del vídeo porque estaba haciendo localizaciones para su próxima película, pero envió una nota en la que se leía: "No es una cuestión política, sino humana. España no debe olvidar la deuda que tiene con estas miles de familias".

Maribel Verdú pone voz a Primitiva Rodríguez, enlace de la guerrilla antifranquista, detenida el 6 de septiembre de 1947. Su sobrino iba con ella y vio cómo dos hombres la violaban detrás de unos arbustos mientras a él lo alejaban del lugar en una camioneta.

Javier Bardem es Francisco Escribano, un cabrero de 18 años al que fusilaron el 1 de julio de 1941 por haber robado "para los del monte" dos sacos de garbanzos, una manta, unas tijeras, seis calcetines, seis pañuelos y diez pesetas. En la misma tapia, y por el mismo delito, murieron su padre, dos de sus tíos y uno de sus primos.

Almudena Grandes se mete en la piel de Granada Garzón de la Hera. El cura de su pueblo la denunció por no estar casada por la Iglesia. Primero la excomulgaron, después, la raptaron y le raparon la cabeza. Fue fusilada con otras 16 mujeres. Después de enterrar sus cuerpos en un lugar desconocido, denunciaron a su marido. También fue asesinado, como el mayor de sus siete hijos. "Lo que han visto", ha dicho la escritora tras la presentación del vídeo, "no tiene que ver con el pasado de este país, sino con el presente, y sobre todo con su futuro. La democracia no puede seguir ignorando esta tragedia y caminando sobre el vacío. Esto no es un ejercicio nostálgico, sino una llamada a la reflexión sobre el tipo de país que queremos ser", ha añadido.

María Galiana, que antes de ser actriz fue maestra, recuerda la historia de Balbina Gayo Gutiérrez, maestra republicana, detenida el 9 de septiembre de 1936 y asesinada al día siguiente. A su marido, Ceferino Farfante Rodríguez, también maestro, lo mataron un día después, cuando fue a preguntar por ella. Dejaron tres hijas muy pequeñas que todavía los están buscando. Entre ellas, Hilda Farfante, que ha asistido, muy emocionada, a la presentación del vídeo. "Me ha parecido un grito contra tan largo y vergonzoso silencio. Nadie había hecho nada semejante por nuestros muertos. Gracias en nombre de 113.000 familias", ha dicho.

Juan Diego Botto es Santos Valentín Francisco Díaz, herrador, tesorero del Círculo Obrero. Fue detenido en agosto de 1936 y encerrado en un campo de concentración. En octubre de ese mismo año le fusilaron junto a otras seis personas en Villadangos del Páramo (León). Dejó siete hijos, el mayor de 17 años, el menor de 11 meses. Su cuerpo no ha sido recuperado. Botto ha agradecido esta mañana "el coraje, la generosidad y la inmensa paciencia que los familiares de las víctimas han demostrado todos estos años, desde la Transición", y ha deseado que el país "se ponga a su altura".

Carmen Machi pone voz a Isabel Picorel. El 26 de agosto de 1936 escapó de su casa junto a sus tres hijos, después de que la avisaran de que los falangistas iban a detenerla por sus simpatías republicanas y como castigo a su marido, quien, tras el golpe de Estado del 18 de julio, se había unido a las fuerzas democráticas republicanas de Asturias. Al volver a su casa para recoger algunas pertenencias fue detenida. La asesinaron junto a otros tres hombres en una cuneta en el municipio de Fresnedo.

Juan José Millás es Antonio Parra Ortega, un jornalero de 34 años, asesinado el 4 de septiembre de 1936. Tenía dos hijos y dos meses después de que lo asesinaran nació su hija Antonia que ha viajado desde Marchena a Madrid para ver el vídeo. "Me ha emocionado mucho conocerla", ha dicho Millás, al que le había impresionado mucho sobre todo, una imagen de la historia de Antonio Parra. "Su mujer enterró los libros que había en casa en el patio porque ella sabía que lo habían matado por leer".

Aitana Sánchez-Gijón recuerda a Julia Conesa, una de las 13 rosas. En mayo de 1939 un conocido de su novio la denunció a la policía. La fusilaron el 5 de agosto. Tenía 19 años. La actriz, muy emocionada, ha reconocido, tras ver el vídeo, que le estaba costando "mantener la compostura". "La democracia no es completa si no hay reparación. Ya basta", ha dicho.

Paco León se pone en la piel de su bisabuelo, Joaquín León Trejo, maestro de escuela en un pueblo de Sevilla. Un alumno le denunció por republicano. Le fusilaron a él y a sus dos hermanos.

Pilar Bardem habla en nombre de María Álvarez, que durante años ayudó a los guerrilleros antifranquistas. Fue asesinada con su hermano Marcelino en julio de 1951.

José Manuel Seda recuerda a Gerardo González Iglesias, jornalero, militante de UGT y padre de cuatro hijos. Al comienzo de la guerra se alistó como miliciano. Fue fusilado el 5 de marzo de 1938. Fue a parar a una fosa común. Sus hermanos Ángel, de 32 años y Ramón, de 26, también fueron asesinados. En la presentación del vídeo ha destacado la valentía de los que, como Gerardo González, habían dado su vida por defender sus convicciones. "Me pregunto si yo sería capaz de tirarme al monte para defender lo que creo".

Hugo Silva es José Villalibre Toral, albañil y labrador. El 22 de agosto de 1936 fueron a buscarlo un grupo de falangistas, que lo asesinaron horas después. Tampoco tuvo ni abogado, ni juicio, ni sentencia.

Miguel Ríos recuerda a Severiano Rivas, alcalde republicano. Fue detenido en 1936 mientras estaba tomando un café. A los dos meses, le pegaron un tiro y abandonaron su cuerpo en los alrededores del cementerio.

Juan Diego es Feliciano Marcos Brasa, de Destriana (León), miembro de las Juventudes Socialistas de su localidad natal e hijo de Higinio Marcos Pérez, presidente de la Sociedad de Trabajadores de la Tierra. A finales de julio de 1936, Feliciano fue secuestrado en su pueblo y torturado, asesinado y enterrado en un paraje alejado varios kilómetros. En octubre de ese mismo año su padre fue también asesinado junto a dos vecinos.

Si después de visionar este admirable recuerdo por los 113.000 inocentes asesinados, si después de verlo no sientes la imperiosa necesidad de ser parte de la lucha por la dignidad de las familiares de los desaparecidos, tiéntate el pecho: posiblemente no tienes corazón (ni dignidad).

Alfredo Webmaster

 

 

Martes, a 1 de Junio de 2010

Por José Bono para elpais.com, 16/05/2010

Querido Baltasar: Por estas fechas, en tu tierra se canta: "Algo se muere en el alma, cuando un amigo se va". Pues eso, tengo tristeza en el alma por la suerte transitoria que rencores y manos sucias te desean. No te soportan.

Hoy, me han pedido unas letras sobre ti en EL PAÍS. He decidido, más que regalarle al periódico un artículo, recordar en público la historia de nuestra relación personal y mandarte esta carta.

Era el año 1992. Fui, como todas las Navidades, a pasar un día con los guardias civiles que prestaban servicio en Herrera de la Mancha. Allí manifesté que los éxitos de los guardias eran, a veces, vampirizados por los jueces. Te enfadaste. No nos conocíamos. Ventura nos llevó a comer al Asador Donostiarra y allí dijiste algo que no me pasó por alto: "Soy un progresista sin partido... que quiere ayudar a los que más necesitan". Al acabar llamé a Felipe González y le conté la cena. Me impulsó a que te tantease: "¿Vendría a las elecciones con nosotros?" Acabamos en los Quintos de Mora y a los pocos días el Comité Federal del PSOE -por unanimidad, que algunos olvidan- te propusieron como número dos de nuestras candidaturas por Madrid, justo detrás de Felipe. Asumimos que la llegada de un juez prestigioso a nuestras filas obraría el milagro. Así fue. Ganamos las elecciones y algo debiste influir en ello. ¿Recuerdas en Lugo, cuando te quejabas de que los mismos que te vitoreaban anteayer te odiaban hoy por ir con nosotros?

Eres de esas personas que sabe que la esperanza de vida al nacer es suficientemente corta como para entregarse a la rutina, la mediocridad, la inacción o la sopa boba. Nunca soportaste el estruendoso silencio de quienes se encojen de hombros. Es más, en materia de lucha antiterrorista hiciste un favor a España que nunca te pagaremos: por los muchos asesinos que encerraste y porque ayudaste a que los términos indiferencia y complicidad fueran sinónimos.

Luego te incomodaste. Razones tenías, pero la verdad es que eres un poco enfadica. Recuerdo las llamadas a deshora de Felipe: "¡Ve a ver a Garzón!". Ya no había remedio: tu personalidad indómita había chocado con un modo de hacer política muy de Felipe. Nos peleamos bien peleados y, desde luego, yo me quedé con Felipe y con PSOE. Tú te fuiste con un sonoro portazo que hizo felices a bastantes de los que hoy te quieren meter preso. Lo que hiciste con nosotros fue muy duro.

Te fuiste al Juzgado y empezaste a darnos cera. No sé hasta qué punto el cambio de escenario pudo perjudicarte. Tu fugaz paso por la política sin duda te ha marcado. Después vendría el Gal... y el PSOE en la diana.

Casi dejamos de hablarnos. Pero de nuevo una decisión audaz me reconcilió contigo: la causa contra Pinochet. Conectaste con todo el mundo decente y trataste de meter preso a un asesino que además, pudiste demostrar, era un cobarde y un ladrón.

De nuevo la causa de la dignidad en tus manos. Devolviste a muchos chilenos y a millones de ciudadanos sin fronteras la confianza en que hay más Justicia que la divina. Tu actuación avergonzó a todos aquellos que para huir de la justicia terrenal cometen la impostura de poner a Dios como pantalla de sus desmanes. Demostraste que por muchas flores que los liberticidas corten no pueden acabar con la primavera.

Tu espíritu combativo, y ese sentido común de justicia universal que te anima, me hace sentirme muy orgulloso de ti. Dicen que eres vanidoso. ¿Sólo tú? ¿Más que ellos? La verdad es que no eres "divino", pero somos muchos los que te queremos por eso, porque eres humano.

Ahora te quieren condenar. Sabes lo mucho que lo siento por ti, por tus hijos, por tu madre, por Torres... y por España. Sí, ya sabes que yo hablo de España con frecuencia y lamento lo que dirán de nosotros por ahí fuera cuando sepan que al juez más eficaz contra ETA y contra los narcotraficantes lo han echado del juzgado. Estoy seguro de que los que te quieren mal tendrán abogados y cómplices para pedir tu condena, pero yo no tengo ninguna razón para callar ni para evitarme una pregunta: ¿Tu suerte hubiera sido la misma si tu empeño hubiera caminado ideológicamente en sentido contrario? ¿Te habrían denunciado si hubieras abierto diligencias contra Azaña, o contra Besteiro?

Quiero y deseo que te salves. Que te crezcas moralmente ante quien te odia. Algunos de tus enemigos disfrutaron de la ausencia de libertad durante décadas y ahora añoran aquel pasado que muchos creímos que pertenecía a la noche de los tiempos. Baltasar ¡ánimo! Porque los españoles prefieren a la gente decente -aunque pueda cometer errores, somos humanos- que a los desalmados que encuentran fórmulas para impostar la decencia de la que carecen.

Me despido con tristeza. Esta semana nos reuniremos algunos abogados defensores en el Tribunal de Orden Público. Alguna vez me puse la toga en el TOP. Iba con rabia, pero no con tristeza. Sabía que pronto llegaría el final. Hoy estoy triste porque han ganado tus denunciantes, los que viven en el odio. En fin, Baltasar... a tus amigos sólo nos han dejado una opción: mostrarte nuestro afecto. Y yo lo hago con gusto y con orgullo. ¡Ah! y que Dios que ayude porque el diablo trabaja duro contra ti.

José Bono es presidente del Congreso de los Diputados de España.

 

Lunes, a 31 de Mayo de 2010

Sé que al no ser colombiano no debería opinar sobre los resultados de las elecciones de ayer (“El pueblo es soberano y sabe bien qué vota”), pero no puedo dejar de sentir como mía la lucha de una parte de ese país por conseguir un gobierno más legalista y honrado, un gobierno del que se puedan sentir orgullosos sus dirigidos y, ¡Por qué no!, también los que queremos a Colombia, aún no siendo colombianos.

De todas formas, vistos los resultados publicados en la prensa escrita e Internet, tengo las esperanzas intactas: sé que ganará Antanas Mockus.

Tengo esperanzas por las diferencias de papeletas escrutadas entre Mockus y Santos, de poco más de 3.600.000 votos: ¡¡eso es menos de la mitad de la población de Bogotá!!

Tengo esperanzas por que entre Vargas Lleras y Gustavo Petro suman más de 2.800.000 votos, votos que se repartirán en la segunda vuelta… y muchos seguidores de Vargas Lleras no votarán a Santos.

Tengo esperanzas en que existan muchas más personas para las que sea más importante no sacrificar los principios éticos ni la legalidad, que preconiza Antanas Mockus, antes que apoyar las políticas del “todo vale”, de Santos.

Y tengo tantas esperanzas por que sé, estoy seguro de ello, que en Colombia tiene que haber mucha gente verde que ayer no fue a votar, pero que irá el día 20 de junio.

Alfredo Webmaster

 

 Y el 20 de junio, ¡¡a votar!!

Juan Manuel Santos           Votos: 6.758.539              46,56%

Antanas Mockus                Votos: 3.120.716              21,49%

Germán Vargas                Votos: 1.471.377              10,13%

Gustavo Petro                 Votos: 1.329.512              9,16%

 

Sábado, a 29 de Mayo de 2010


Las elecciones colombianas del domingo enfrentan al heredero de Uribe, Juan Manuel Santos, con Mockus y Fajardo, dos ciudadanos ejemplares hartos de la corrupción y de la violencia mafiosa, guerrillera o paramilitar.

Por Héctor Abad Faciolince, escritor colombiano autor de El olvido que seremos (Seix Barral), para elpais.com, 29/05/2010


Si bien en Colombia no existen los títulos nobiliarios, casi siempre hay algo dinástico en nuestras elecciones presidenciales. En ellas suelen participar -y casi siempre ganan- hijos o nietos de ex presidentes de esta aristocrática república tropical. En las de este domingo participan Germán Vargas Lleras, nieto del ex presidente Carlos Lleras, y Juan Manuel Santos, primo hermano del actual vicepresidente, Francisco Santos, y además sobrino nieto de Eduardo Santos, presidente del año 1938 al 1942. Si en Colombia hubiera nobleza, Juan Manuel Santos sería, no digamos un duque, pero sí un barón o un vizconde, o cuando menos un caballero de la industria, gracias al diario El Tiempo, el periódico con más circulación del país, cuya propiedad ahora comparte la familia Santos con el Grupo Planeta. El Tiempo, sobra decirlo, apoya abiertamente la candidatura de su antiguo dueño, que se precipitó a vender sus acciones hace pocas semanas.

Según las encuestas, Juan Manuel Santos debería ganar la primera vuelta este domingo, por encima de Antanas Mockus, el candidato del Partido Verde. Santos presenta su nombre por el Partido de la U. Esta U, aunque no se lo diga, es solapadamente la U del apellido del presidente Uribe. Casi nadie sabe que su nombre oficial es "Partido de la Unidad Nacional". No, para el común de las gentes la U es la inicial de Uribe. En Colombia, por asuntos de hipocresía electoral, el presidente en ejercicio no puede tomar partido por ningún candidato, pero la ley se incumple haciendo trampa por debajo de la mesa. Santos, para burlar la norma, y asesorado por un consultor venezolano experto en trucos electorales (J. J. Rendón) contrató avisos radiales con un imitador de la voz de Uribe. La voz dice que lo apoya. Cuando se le pregunta si no le parece que esto es un acto deshonesto y una burla a la ley, Santos contesta que es tan solo "una picardía".

En mi país, desde los tiempos coloniales, las burlas a la norma (evadir impuestos, saltarse la fila, presentar como guerrilleros muertos en combate a pequeños delincuentes comunes) se ven como picardías graciosas, propias de pícaros casi literarios en la dura tarea de sobrevivir en un entorno hostil. Es de este tipo de "picardías" (y de otras aun más graves) de las que estamos hartos muchos colombianos. Y a este hartazgo se debe el ascenso prodigioso que han tenido en las últimas semanas un par de candidatos excéntricos. Se trata de dos doctores en matemáticas que resolvieron hacer una alianza electoral cuya bandera es elemental: respeto por las normas, honradez, legalidad.

Algunos les dicen "el binomio de oro"; otros, "la fórmula matemática". Se trata de Antanas Mockus (licenciado en Matemáticas y Filosofía en la Universidad de Dijon y doctor honoris causa de la Universidad de París) y de Sergio Fajardo (Ph.D en Lógica Matemática por la Universidad de Winsconsin). Su diploma político, sin embargo, es más importante: convirtieron a dos de las ciudades más violentas y desprestigiadas de la tierra, Medellín y Bogotá, en dos ciudades que hoy, con todos sus defectos, son un ejemplo para América Latina. Un solo dato: después de Mockus la violencia en la capital de Colombia se redujo en dos tercios. Con Fajardo, Medellín pasó de 6.500 homicidios anuales (una cifra de país en guerra) a 650. No fueron milagros: fueron actos de inteligencia y coraje. Un ejemplo entre muchos: Fajardo dedicó el 40% del presupuesto municipal a la educación de los más pobres. Su consigna: "la vida es sagrada."

La fórmula matemática consiste en que, en caso de ganar, Antanas Mockus sería el presidente y Sergio Fajardo, vicepresidente y ministro de Educación. No son dos profesores despistados sino dos ciudadanos ejemplares que se hastiaron de la política corrupta, de la violencia mafiosa, guerrillera o paramilitar. No son dos soñadores con la cabeza en las nubes sino dos hombres con los pies en la tierra que han demostrado que saben administrar con eficiencia y pulcritud los recursos públicos. Con ellos están otros dos ex alcaldes de Bogotá con mucho prestigio: Enrique Peñalosa y Luis Garzón. De Peñalosa se recuerdan las mega-bibliotecas que construyó en los barrios populares de la ciudad; de Garzón, su exitoso plan de "Bogotá sin hambre", que les dio desayuno a los niños de todos los colegios populares, muchos de los cuales iban a la escuela sin haber probado bocado. A la sombra del Partido Verde estos cuatro ex alcaldes de las dos ciudades más importantes de Colombia han hecho una campaña prodigiosa que nos tiene soñando en un país más amable, menos iracundo.

Cuando sus porcentajes en las encuestas eran bajos (Fajardo el 9%, Mockus el 5%) los demás candidatos (la ex embajadora Noemí Sanín, el liberal Rafael Pardo, el ex guerrillero Petro, candidato de la izquierda) los veían como un fenómeno marginal de opinión, con asiento en las universidades y en la clase intelectual. Pero desde que Fajardo adhirió generosamente a la candidatura de Mockus, con la tesis de que "dos matemáticos no suman, sino que multiplican", las posibilidades del Partido Verde han subido como espuma y hoy están empatados con Santos, el delfín de Uribe. Mockus y Fajardo le han aportado además a la campaña una dosis grande de cordialidad, de ironía y buen humor. No usan los ataques personales, las mentiras, las descalificaciones desdeñosas. Su estilo es amable porque en Colombia muchas veces la violencia física empieza con violencia verbal. Su cordialidad es desarmante.

Santos y Sanín son los candidatos del viejo establecimiento. Nunca han sido elegidos por voto popular, siempre nombrados por los mandatarios de turno. Han trabajado en gobiernos conservadores, liberales, uribistas... Ellos mismos han estado afiliados a distintos partidos o movimientos independientes. Son veletas de la política, capaces de las más grandes volteretas ideológicas con tal de adaptarse al gobernante de turno y conservar su porción de poder. Ambos fueron enemigos de Uribe, pero terminaron trabajando para él. "El que no cambia de opinión cuando cambian las circunstancias es un idiota", declaró Santos, sin parpadear, y sin ver en esto ni la sombra de lo que significa: oportunismo político. Noemí Sanín pasó de denunciar a Uribe como paramilitar, a ser su embajadora en España.

El escenario más probable este domingo es que Santos y Mockus sean primero y segundo, con lo cual pasarán a la segunda vuelta, el 20 de junio. La propaganda negra ya intenta hacer ver a Mockus como alguien cercano a Chávez, simplemente porque no se le enfrenta con la furia verbal de los demás. Pero pocas cosas más distintas, en talante, en ideología y en políticas, que el viejo rector de la Universidad Nacional y el coronel golpista convertido al "socialismo del siglo XXI". Será muy difícil que Mockus gane en una segunda vuelta.

El delfín Santos tiene a Uribe, tiene a los caciques, tiene la maquinaria de su partido. Cuenta incluso con el apoyo oculto de lo peor: los ex paramilitares y mafiosos de la droga, reciclados en impresentables movimientos políticos regionales. Tan impresentables son, que lo apoyan en silencio, sin poderlo decir abiertamente porque serían desautorizados por el candidato. En eso consiste también la picardía: en recibir el apoyo de los más corruptos, pero sin dejarlo saber en público.

A todo esto se oponen Mockus y Fajardo, con la sola arma de la razón y de las razones. No sabemos si será suficiente. La victoria de estos excéntricos sería un salto al vacío, dicen los más cercanos al presidente Uribe. ¿Dos profesores de matemáticas al gobierno de un país tan complejo? ¿Por qué no? Ya demostraron, en dos de las ciudades más complejas del mundo, que el problema de gobernarlas se podía resolver. Sería muy curioso que en Colombia se realizara el sueño de Platón: un filósofo al poder.

 

 

Viernes, a 28 de Mayo de 2010

Uno de lo héroes del Mayo francés o del 68, Daniel Cohn-Bendit (4 de abril de 1945, Montauban  -Francia-), es el autor de uno de los más serios, cabales y completos análisis políticos sobre la situación griega, y europea, que se han oído en el Parlamento Europeo en toda su historia.

La contundencia de su discurso, plagado de verdades inapelables, dejó sin ningún tipo de justificación la dejación de funciones de nuestros gobernantes comunitarios ante lo que está sucediendo, en los últimos meses, en los mercados financieros globalizados.

Su alegato en defensa de la justicia, la equidad de trato y la necesaria solidaridad ante la situación por las que atraviesan algunos países empujados por la barbarie capitalista y la desregulación de los mercados, fue una bocanada de aire fresco y de esperanza ante la caótica situación de la política (de algún tipo de política) y de los políticos (de algunos de los tipejos de la política) que pululan por las cámaras y los parlamentos europeos.

Aún retumban en mis oídos las palabras dichas por Nicolas Sarkozy, después de la hecatombe de los mercados financieros del año 2008, en las que expresaba su convicción de que habría que refundar el capitalismo...

La actualidad nos deja entrever otra realidad: nada de lo que dijo Sarkozy que habría que hacer se está haciendo; la cruda realidad es que los capitalistas, los mismos que pusieron el mundo al borde del cataclismo financiero, son los que están refundando a la sociedad, rehaciendo las relaciones entre los estados y sus ciudadanos, destruyendo conquistas sociales y del estado del bienestar, y degradando los logros obtenidos por las clases trabajadoras en años y años de luchas sindicales.

La atenta escucha de sus palabras, además de reconciliarnos con la dignidad demostrada por unos pocos de nuestros representantes democráticos, nos servirán para reflexionar sobre lo que se hizo mal y lo que, peor aún, no se quiere (no se sabe muy bien porqué) corrige drásticamente.

Alfredo Webmaster

 

 
Miércoles, a 26 de Mayo de 2010

Introducción

Pepe es un currante que vive en un apacible pueblecito. Tiene un sueldo modesto con el que lleva una vida sencilla, pero alberga sueños de prosperidad. Quiere montar un bar para mejorar su situación económica. Ha estimado los plazos para empezar a obtener un cierto rendimiento económico al bar: seis meses para montarlo, y otros seis para tenerlo funcionando a tope, repleto de clientes.

Como no tiene el dinero necesario para montar el bar, a principios de año pone a la venta entre sus vecinos mil papeletas. Estas papeletas cuestan cien euros, y le dan derecho al comprador a percibir 110 euros al final del año. Pepe cree que pasado un año el bar generara los beneficios necesarios para dar 110 euros al comprador de cada papeleta: los cien euros que le costó a este, más otros diez de regalo por cooperar económicamente en la realización de su sueño.

Pepe obtiene así financiación para montar su bar, 100.000 euros en metálico por la venta de las papeletas, mientras que los compradores de papeletas obtienen 10 euros de beneficio por papeleta al cabo de un año: un buen pico sin hacer nada.

Otros vecinos toman ejemplo de la idea de Pepe, e igualmente ponen a la venta sus propias papeletas para financiar sus proyectos.

El pueblo se llena de papeletas, y finalmente se habilita un local donde los ciudadanos se reúnen para intercambiar, comprar o vender todas estas papeletas. Se crea así la base de un Mercado de Papeletas. Puesto que las papeletas están cambiado de manos constantemente, al final del año se pagara la cantidad convenida al portador de las mismas, que no tiene que ser necesariamente el comprador original.

- Estoy en un aprieto y necesito dinero. Hace seis meses le compre esta papeleta a Pepe por 100 euros, y dentro de seis meses el dará 110 euros a quien se la entregue. Te la vendo por 105 euros: 5 euros de beneficio para mi, que obtengo en este momento, y otros 5 para ti, que recogerás dentro de seis meses.

- Trato hecho. ¿Sabes que Luis ha puesto a la venta 2.000 papeletas a 100 euros cada una y promete entregar 125 euros por papeleta al cabo de un año?

- ¿Que pretende montar?

- Una heladería en el Polo Norte.

- Ese negocio va a ser una ruina. Yo no compraría jamás esas papeletas, dudo que sea capaz de devolver ni un euro del dinero que obtenga con su venta.

- Bueno, yo creo que tiene algunas opciones de éxito. No obstante, puesto que el negocio es en sí arriesgado, le diré que se las compro solamente si me ofrece 150 euros al cabo de un año. Si no, que se busque la vida.

- Sabia decisión la tuya.

Al local lo llamaremos Bolsa de Valores, y a las papeletas las podemos llamar Bonos u Obligaciones. También podríamos llamarlas prestamos. Los 110 euros que pagara Pepe al cabo de un año son el Valor Nominal del Bono.

El alcalde ha decidido apuntarse al carro de la financiación con papeletas: pretende recaudar dinero para reparar la fuente de la Plaza Mayor, renovar las farolas del paseo marítimo y reconstruir la Ermita de la Patrona del pueblo. El Ayuntamiento saca a la venta sus propias papeletas, que llamaremos Títulos de Deuda Pública.

Además, hay quien tiene la idea de vender en el Mercado tacos compuestos por muchas papeletas. Estos tacos están formados por papeletas asociadas a diversos negocios; por ejemplo, diez papeletas de Pepe, otras diez de Luis, y otras muchas más de otros emprendedores. La finalidad de estos tacos consiste en minimizar el riesgo de perdidas metiendo en un mismo saco papeletas de negocios con grandes posibilidades de éxito, como el de Pepe, junto con papeletas de negocios con pocas posibilidades de éxito, como el de Luis.

Estos tacos son las Obligaciones de Deuda Colateralizada, del ingles Collateralized debt obligations, o CDO por su acrónimo anglosajón. Y en el fondo no son más que una forma de tapar la mierda escondiéndola debajo de la alfombra.

Tanto los tacos como las papeletas pueden ser adquiridos entre varias personas, cada una de las cuales obtendrá al final del año una parte correspondiente a su participación en la compra de los mismos. Algunos acaudalados ciudadanos de nuestro maravilloso pueblo deciden juntar sus ahorros y entregárselos a expertos compradores-vendedores de papeletas para que los manejen y les saquen un buen rendimiento al final del año.

Estos expertos son los bancos de inversiones.

 

Los Credit Default Swaps

Puesto que algunas papeletas son vendidas por personas que pretenden montar negocios arriesgados, con pocas posibilidades de éxito, hay quien ofrece seguros para la compra de papeletas.

- ¡Oye! Me han dicho que finalmente compraste papeletas de Luis, que accedió a pagarte 150 euros al final del año, ¿qué tal si te vendo un seguro para esas papeletas?

- ¿De qué me hablas?

- Muy fácil. Tú me pagas 5 euros todos los meses, y si se anuncia que Luis se ha ido a la ruina con su heladería y es incapaz de entregar a final de año el dinero que prometió, te daré 150 euros por cada papeleta suya que me entregues. Justo lo que él debía pagarte.

- ¡Tremenda idea! Así me sentiré mucho más seguro. Y es que, ciertamente, la idea de montar una heladería en el Polo Norte es sumamente arriesgada. ¿Tú crees que a los esquimales les gustaran los polos de fresa?

- No sé. Dicen que son gente rara. Tal vez los de frambuesa con virutas de jamón les hagan alguna gracia.

A los seguros para papeletas los llamaremos seguros de impago de deuda, del inglés Credit Default Swaps, o CDS por su acrónimo anglosajón.

Algunos seguros tan solo cubren la pérdida de valor de las papeletas. ¿Cómo puede perder valor una papeleta? Fácil. Si a mitad del año Luis fracasa con su heladería porque a los esquimales no les gustan los helados, venderá el carrito de los helados y su gorro de heladero. Con el dinero que obtenga, pagara a los portadores de sus papeletas una parte de lo que inicialmente había convenido en pagarles por cada una. Por ejemplo, 50 euros. La aseguradora habrá de pagarte entonces 100 euros por cada papeleta de Luis que tú tengas: la diferencia entre los 150 euros que Luis había de darte al final del año y los 50 euros que realmente te podrá dar por cada una. Obviamente, seguirás teniendo en tu poder las papeletas. Puesto que Luis te dará 50 euros por cada una y la aseguradora otros 100, finalmente obtendrás, de alguna manera, los 150 euros que esperabas.

Esto es lo que se llama liquidación por diferencias. La liquidación física se produce cuando se obtiene el valor nominal de las papeletas, lo que se había de cobrar al final del año, simplemente entregándolas a la aseguradora.

En un momento dado, a alguien se le ocurre una estúpida idea: no será necesario tener papeletas para contratar un seguro de papeletas. Esto es, tú puedes contratar un seguro asociado a las papeletas de Luis aunque no hayas comprado ni tengas ni una sola de ellas en casa. Pagaras mensualmente las cuotas del seguro, y si a mitad de año Luis quiebra con su heladería, tan solo tienes que preocuparte de comprar papeletas de Luis en la Bolsa y entregárselas a quien te vendió el seguro. La aseguradora te pagara entonces lo que había de pagar Luis si este hubiera podido cumplir con sus obligaciones: 150 euros por papeleta si corresponde a una liquidación física.

A los seguros contratados sin poseer papeletas se les llama CDS en descubierto, del ingles naked CDS.

Como estáis viendo, estos seguros de papeletas resultan ser bastante flexibles. Más aun, las cuotas que se pagan por dichos seguros pueden ser no fijas sino variables, y dan para muchas especulaciones que ahora mismo no vienen al caso.

Y a todo esto, aparece en el pueblo un menda que se dedica a ponerle nota a las diferentes papeletas. Este menda estudia el desarrollo de cada uno de los negocios emprendidos mediante financiación por papeletas, y si un negocio marcha viento en popa pondrá una nota alta a las papeletas asociadas a dicho negocio. Por el contrario, pondrá una baja nota a las papeletas de los negocios que marchen mal. De alguna manera, esta nota refleja la posibilidad de cobrar el dinero de las papeletas al final del año. El menda no suele tener problemas para acertar con la nota de las papeletas asociadas a un negocio en concreto, pero suele fallar cuando se trata de ponerle una nota global a los tacos de papeletas. Y es que son demasiados negocios de distinta naturaleza metidos en el mismo saco.

Estas son las agencias de calificación crediticia, que algunas veces se equivocan sin querer; y otras, sin querer queriendo.

Las notas que pone este menda sirven, entre otras cosas, para decidir cuánto se ha de pagar de cuota para cada seguro de papeletas contratado. Obviamente, los seguros para papeletas asociadas a negocios arriesgados tendrán una cuota mayor que los demás. También sirven para saber si se debe pedir más o menos dinero al final del año por una papeleta puesta en venta. No es lo mismo comprar una papeleta del idiota de Luis, que nada más anunciar su propuesta de negocio recibió una pésima nota por razones obvias, que comprársela a Pepe, ese hombre que sabe cual es el negocio más seguro del pueblo: montar un bar.

 

El germen de la debacle

Gracias a los seguros de papeletas y a la puesta en venta de tacos de papeletas, en nuestro pueblo se empieza a producir un peligroso fenómeno: la gente compra alegremente papeletas asociadas a negocios peligrosos, con bajísimas probabilidades de éxito. Otros compran tacos de papeletas sin saber muy bien lo que tienen dentro. Lo hacen porque creen tener las espaldas cubiertas pase lo que pase. Los que en su día fueron inversores precavidos, demuestran ahora una gran irresponsabilidad en la compra de papeletas. El gran problema es que algunos de esos inversores irresponsables son los banqueros del pueblo: no los que tienen bancos de inversión y trabajan con ciudadanos acaudalados, sino los banqueros de toda la vida que guardan el dinero de aquellos pequeños ahorradores que depositaron su confianza en ellos.

Pasado un tiempo, en el pueblo se llega a una situación absurda. Se han contratado tantos seguros, la mayoría de ellos en descubierto, que si se fueran a la ruina antes del año todos los negocios que se quisieron financiar vendiendo papeletas, las aseguradoras tendrían que pagar en indemnizaciones muchísimo más dinero que el valor total que suman todas las papeletas vendidas.

La situación resulta ser un pelín peliaguda, en tanto que las aseguradoras en realidad no tienen dinero con que pagar tales indemnizaciones.

Y es que los seguros de papeletas no han sido regulados por la Concejalía de Economía del Ayuntamiento. Así que las aseguradoras se dedican a vender seguros sin tener en la caja fuerte ni una mínima parte del dinero que tendrían que desembolsar a sus clientes en el caso de que, por ejemplo, la heladería de Luis se fuera al garete.

Esta graciosa situación se produce gracias a la desregulación del mercado financiero.

 

Notas finales

Se estima que el 80% de los CDS contratados son al descubierto. Muchos de los CDS contratados se utilizan para especular a corto plazo con las cuotas de los seguros (spreads). A finales del 2007, había CDS contratados por valor de 62,2 billones de dólares (un billón es un millón de millones). Esta cantidad era entonces superior al Producto Interior Bruto "PIB" de todo el planeta. Actualmente, la cantidad debe andar alrededor de los 30 billones de dólares. En marzo de este año, la Canciller alemana Angela Merkel dijo con respecto a los CDS al descubierto: “Estos CDS equivalen a comprar un seguro contra incendios para la casa del vecino para luego prenderle fuego y ganar con ello dinero”.

De incendiarios desalmados y confabulaciones para enriquecerse arruinando a todo un pueblo hablaremos en otra ocasión.

 

Domingo, a 23 de Mayo de 2010

Por Manolo Saco para publico.es, 19/05/2010

La emigración es uno de los negocios que más dinero mueve en el mundo. En algunos países latinoamericanos, como Ecuador o México, el dinero de las remesas de los emigrantes se acerca a las rentas del petróleo. Si los emigrantes fueran coches, a eso le llamaríamos exportación. Pero en el lenguaje políticamente correcto, los emigrantes apenas son mano de obra barata que allí a donde van se convierten en el motor del país que los recibe.

La crisis también les ha tocado a ellos como al resto de las empresas. Para mantener a sus pobres familias allende los mares ellos mismos han rebajado sus condiciones de vida a los límites de la miseria. Y de esos sacrificios sabe mucho la emigración española. A España sólo le tocaron las migajas del Plan Marshall para la reconstrucción de Europa en forma de apenas leche en polvo y queso naranja en lata que se repartía en las escuelas. Así que si Marshall no venía a nosotros, nosotros nos íbamos a buscarlo a Alemania, Francia o Suiza.

Europa y Latinoamérica acogieron generosamente de igual manera a los exiliados por el franquismo que a los exiliados por la pobreza. Antes que el turismo, la carne de emigrante fue nuestra más rentable exportación, y sus remesas constituyeron una fuente de divisas imprescindible para aquella triste España.

Ahora la presidenta Kirchner y Evo Morales nos lo acaban de recordar en Madrid. Fuimos recibidos entonces como exiliados políticos y de la miseria, con un trato humanitario generoso, y ahora piden que les paguemos con igual moneda, no promulgando leyes proteccionistas, como si sus emigrantes fuesen naranjas marroquíes o coches japoneses.

Es de justicia histórica, aunque, como bien sabe Garzón, no parezcan buenos tiempos para ello.

 

Sábado, a 15 de Mayo de 2010

Ayer descubrí que ya no puedo ser español.

No, ya no puedo ser español por más tiempo. No puedo ser ciudadano de un país así como es el mío ahora, con fulanos (sí, fulanos) rencorosos y ladrones como los que pululan por aquí a diestra (los que más) y sinistra (los menos, ¡pero duele!).

Yo no puedo ser parte de la fauna y flora que inunda los juzgados, la economía y la política de esta superficie de tierra inhóspita (para la vida de Seres Humana –con mayúsculas- honrados y leales), una tierra gafada desde hace siglos por la desgracia de tener que soportar el control despiadado por parte de seres desgraciados, inmorales, traidores y, en muchos casos, asesinos (o herederos de asesinos).

Me niego a reconocerme como parte de los habitantes de un territorio en el que deambulan fulanos (sí, fulanos) como Francisco Camps  (“Todo el mundo en España, los 45 millones de españoles, saben que soy honrado, que tengo lo mismo que tenía cuando llegué y nadie en España se puede creer que el presidente de una Comunidad tan importante como la valenciana pueda venderse por tres trajes, es absurdo (…) Lo cree el PP, la Comunidad valenciana entera y todos mis compatriotas, desde Finisterre hasta Cabo de Gata, toda España”), Luciano Varela (el contumaz y miserable perseguidor del juez Baltasar Garzón; para mi desgracia, vecino) o Mariano Rajoy (“Yo voy a apoyar a Camps y va a ser el candidato del PP a las próximas elecciones en Valencia porque comprenderá usted que eso de los tres trajes yo no me lo creo (…) diga la Justicia lo que quiera”).

Ahora, para mayor dolor y escarnio, también me traicionan españoles a los que consideraba como parte de mi bagaje cultural, político y moral: una parte de la llamada izquierda (a la que voté, y voté, y voté años y años), ha promulgado leyes duras sólo con los más débiles: un tijeretazo ultra liberal en lo económico, un tiejerazo despiadado al estado del bienestar, un ataque a la línea de flotación de los ideales de solidaridad y justicia, un tijeretazo que no viene acompañado del más mínimo gesto simbólico de izquierdas.

Nada tengo que ver con ellos. Nada me une a ellos. Nada me iguala a ellos. Nada.

Si estos fulanos y personajes viven en España, si se declaran españoles, si se comportan como españoles y, aún para más INRI, los apoyan muchos españoles (de bien), lo tengo muy claro: ¡Desde hoy me siento menos español!

Alfredo Webmaster

 

Domingo, a 9 de Mayo de 2010

De un humorista colombiano desconocido para mí, Crisanto Alonso Vargas “Vargasvil, oí este currículum musicado, un canto al trabajo en lo que sea o "pa’lo" que sea… Magnífico.

Alfredo Webmaster


 

Que cosas tan tristes que tiene la vida,

la plata no alcanza ni pa'la comida.

Con la situación que estamos viviendo

ya mas de un fulano se esta enloqueciendo.

 

Me fui de travesti a buscar empleo

y me rechazaron por que soy muy feo.

Ya cumplí tres años buscando trabajo,

me mandan pa'arriba y de arriba pa'bajo.

Yo estaré dispuesto a cualquier oficio,

cuidando pirañas, lavando edificios.

 

Matando zancudos, persiguiendo ratas

o desactivando minas quiebrapatas.

Yo pego botones y cambio bombillas,

cuido pensionados y hago mascarillas.

 

Le tiro las cartas, le leo el tabaco,

le tiño el cabello, le afeito el sobacooo,

si quiere le sirvo de gato pa'l coche,

sino tiene perro le ladro de noche.

 

Persigo ladrones y cargo ataúdes,

le traigo razones y llevo saludes,

le busco un perdido, le celo a la esposa

y si esta aburrido le consigo moza.

Lavo calzoncillos, aplico inyecciones,

le cuido los niños y pongo condones.

 

Consigo entrevistas, invento disculpas,

yo le hago la fila, le pago la multa,

falsifico firmas, le cambio las huellas

y soy un experto inflando botellas.

Yo hago exorcismo, le espanto al demonio

y le ensaño novias para el matrimonio.

 

Yo le cargo el niño, le arreglo el tetero,

le saco los gases, le limpio el reguero,

le cambio pañales cuando huela a feo,

después de bañarlo yo se lo asoleo.

Cuando este muy triste yo le calmo el llanto

y si usted no puede yo se lo amamanto.

 

Sirvo de testigo en cualquier asunto,

si no tiene pruebas consigo el difunto.

Hago de payaso, de contorsionista,

domador de tigres o malabarista.

Soy todo un experto en asuntos de amor,

sino se le para, yo le hago el favor.

 

Si a usted por desgracia le faltan las manos,

yo podré servirle como fiel hermano.

Cuando necesite hacer uso del baño,

no se preocupe que yo lo acompaño.

Si llegó el momento de hacerlo y no pudo,

pues yo se lo saco y se lo sacudo.

 

Amaestro pulgas, micos y elefantes,

entreno tortugas, preparo purgantes.

Le tengo el remedio para la diarrea,

con tal que me paguen yo hago lo que sea.

Me le tiro a un carro, me le pongo a un tren,

me lanzo empelota del Empire State.

 

Me ofrezco de sapo pa' un experimento,

me encierro en la jaula de un león hambriento.

Me voy pa' Israel como palestino,

por necesidad vendo mi destino.

Y aunque los gringos conmigo se enfaden,

me iría a cuidar a Osama Bin Laden.

 

Me lanzo amarra'o desde un avión,

me agarro a mordiscos con un tiburón.

Por plata he dormido dentro de una cava,

he montado en globo, lo que me faltaba.

Mostrando mi hoja de vida deambulo,

tan solo me falta ponerme a dar cu... Y falta poquito.

 

 

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Domingo, a 18 de Abril de 2010

Por Antonio Orejuela para publico.es, 10/04/2010

Tú coges a un militante del PP de Valencia y le robas la cartera con el dinero que acaba de sacar del cajero automático, y el tío te persigue hasta que te pilla. Lógico. A la gente no le gusta que le roben.

Lo que me parece raro es lo contrario, que pilles a un caco desvalijándote la casa y que en vez retorcerle el brazo, pienses que hay una conspiración contra el que te está levantando el televisor de plasma, y que el verdadero culpable eres tú.

Eso es más o menos lo que pasa con la corrupción política: nos roban y nos quedamos tan campantes. Nos quedamos tan campantes los que somos normales. Los anormales van un paso más allá y defienden al ladrón de su dinero.

Hay varias teorías para explicar esta reacción tan incomprensible, pero tan extendida en España. Una dice que aquí somos tan sectarios que aceptamos que nos roben si el ladrón es de los nuestros. No me la creo. Otra dice que la sociedad está corrupta y que los electores no penalizamos a los partidos envueltos en escándalos como la Gürtel, porque todos haríamos lo mismo en circunstancias similares. Esta hipótesis me la creo más, pero tampoco me convence.

La indiferencia ciudadana ante el caso Gürtel se debe a nuestro escaso sentido de lo público, a nuestra pésima educación ciudadana. Cuando Bárcenas quintuplica su patrimonio, nadie tiene la sensación de haber sido expoliado, por más que ese dinero provenga directa o indirectamente de las arcas públicas. En cambio, si Bárcenas nos atracara en un callejón oscuro sí montaríamos en cólera, aunque fuéramos del PP. ¿Por qué? Porque una vez que entregamos el dinero a Hacienda dejamos de considerarlo nuestro. Porque creemos tan poco en lo público, que nos damos ya por robados.

 

Sábado, a 17 de Abril de 2010

Tengo un amigo colombiano que aún no conozco pero con el que me carteo a menudo: Mauricio Humberto Rodriguez.

De vez en cuando me manda artículos, datos e información de su país. Él sabe que me encanta Colombia, que me encanta Bogotá, que me encanta el Museo del Oro, que me encanta Andrés Carne de Res, que me encanta la Candelaria, que me encanta Monserrate y que me encanta la educación de una nación educada.

También sabe que mi página siempre fue, y será, un escaparate en el que se pueden publicar informaciones positivas que ayuden a comprender y querer a Colombia, un país que heredó de nosotros, los españoles, muchas de las cosas buenas y algunas de las malas.

Es una nación hermana con la que nos unen demasiadas cosas como para olvidar que existen y que necesitan de nuestra comprensión: Colombia es mucho más que narcotráfico y muerte.

Ayer me mandó un artículo escrito por Andrés Felipe Giraldo L. sobre Aurelijus Rutenis Antanas Mockus Šivickas, más conocido por Antanas Mockus.

Antanas fue alcalde de Bogotá entre los años 1995/1998 y 2001/2004. Fue el responsable de la más impresionante transformación de una ciudad que yo he visto en toda mi vida. En esos ocho años tuve la suerte de viajar varias veces a Bogotá y constatar como las cosas mejoraban en cada una de mis visitas.

Fue el “inventor” de cosas tan curiosas, novedosas y plausibles como “La hora zanahoria”, las campañas de ahorro de agua, de financiación (legal) de obras públicas, la supresión del uso de los artefactos pirotécnicos que tantas muertes provocaba o la ampliación y desarrollo del Transmilenio.

Si yo fuera colombiano, también votaría por Mockus para la presidencia...

Alfredo Webmaster

 

 

Por qué votaría por Mockus..., por Andrés Felipe Giraldo L., 12-03-2010

Cuando nací, en julio de 1974, el presidente electo era el liberal Alfonso López Michelsen. Poco supe de él. Sólo que se inventó una ventanilla siniestra para que los narcos lavaran la platica en el Banco de la República y que su primo hermano, Jaime Michelsen Uribe, desfalcó al grupo Grancolombiano en miles de millones de pesos dejando en la calle a muchos ahorradores.

Luego, cuando tuve alguito de uso de razón, en 1978, fue electo el también liberal Julio César Turbay Ayala. De él supe un poco más, pero no más alentador. Tenía una política que se conocía como el Estatuto de Seguridad que en el papel era para preservar la democracia y en la práctica era para matar a comunistas armados y desarmados. Además, el M-19 se le tomó una embajada llena de embajadores y se le fueron para Cuba muertos de la risa. Para la posteridad sólo lo recordaría como la inspiración de los mejores chistes idiotas de idiotas que hubiese podido escuchar. Ahora para contárselos a mi hijo le tengo que hacer una clase de historia de este pintoresco personaje.

Después, en 1982, con algo de criterio infantil, el mejor de todos, vi como un ser salido de la poesía recitaba discursos con un tono que fácilmente curaba el insomnio de cualquier esquizofrénico. Había derrotado a un pelado joven de greñas rebeldes, bigote novelero y carisma arrollador y al cuchito López que era viejito desde que yo era un bebé. Ese joven era Luis Carlos Galán Sarmiento, a quien le debo mi amor por los temas políticos y el odio por la política y su uso nacional, no por su ejemplo, sino porque esa política lo asesinó. A Belisario, con ese tono que le salía con su paquidermismo para actuar, el M–19 también, mandado por Pablo Escobar, se le tomó la Corte Suprema de Justicia y masacró el único poder público respetable en el país. Si de verdad el “M” hubiese querido hacerle un favor al país, se hubieran metido al circo del frente cruzando la Plaza de Bolívar. Con Belisario empezó el narcoterrorismo también. Antes de lo del Palacio, los narcos mataron a su Ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla y empezó la cacería de jueces, magistrados, periodistas y todo al que se les opusiera. Belisario no era un Presidente, era un poeta jugando a mandar y mandaba con poesía barata y resultados costosos a merced de quien de verdad pudiera mandar.

Un país subyugado al narcotráfico le tocó recibir a Virgilio Barco Vargas en 1986. El tipo no era malo, pero estaba enfermo. Cuando tenía lucidez sabía gobernar, cuando no, su secretario privado negociaba el país con los narcos. Ya no hablaba bien, el altzhaimer lo tenía consumido.

Después Cesar Gaviria, en 1990, asumió la presidencia por casualidad, por error, porque mataron al verdadero Presidente, Luis Carlos Galán Sarmiento. Gaviria no fue un Presidente, fue un negociante. Sabía que debía combatir el narcotráfico pero también que tenía que quedar bien con todo el mundo. Con las encuestas, con los gringos, con el Congreso, con la oposición… vendió el alma a dios y al diablo, jugó en todos los bandos, pasó por encima de la conciencia moral de sus políticas y mandó a Colombia de nuevo a la guerra narcoterrorista por apresar y dejar volar a un megaasesino como Pablo Escobar a quien después tuvo que matar.

Después llegó Samper en 1994. Él quería ser Presidente. No importaba cómo. Y fue presidente apoyado por el narcotráfico. Lo pillaron y no pudo gobernar pero se pudo salvar de la cárcel que merecía porque compró a sus investigadores, corruptos congresistas. Terminó su mandato, pero no gobernó.

En 1998 llegó Pastrana, aún más ingenuo y tonto que Belisario, con la misma “nobleza” bienintencionada que sólo le dio más poder a la guerrilla para que secuestraran al país entero.

En 2002, un hombre de hablar paisa enérgico devolvió la fe al país. Álvaro Uribe Vélez. De carrera política intachable. Desde concejal hasta presidente siempre un ejemplo de “varón”. Iba a acabar con la guerrilla, malditas cucarachas de agua puerca. En 4 años el país estaría depurado de esta lacra que el bobalicón de Pastrana dejó crecer como espuma. 4 años no fueron suficientes y se hizo reelegir en 2006. Volvió a arrasar. 4 añitos más y las cucarachas rogarían piedad ante el Baygón Uribe. Entre tanto, sus amigos los paras se iban a negociar con los Estados Unidos irrisorias penas a cambio de su silencio en Colombia y dejar gobernar al patrón. Los terratenientes legalizaron las tierras que usurparon a los campesinos y les dieron platica del Gobierno para poner a producir tierra abonada con sangre. Los ricos acapararon las riquezas y los pobres engrosaron los cinturones de miseria de las ciudades. Los ricos pudieron llegar más fácil a Anapoima y los pobres llegaron más fácil a ser más pobres. Sin embargo, hubiese ganado otra vez en 2010 para tener 4 años más para matar a esas malditas cucarachas de “la far” si la Corte Constitucional no salva la poquita dignidad nacional.

Ahora unos quieren seguir sus pasos, otros se bajaron de ese bus para coger su propio taxi y otros piensan que las cosas se pueden hacer de una forma distinta. Yo no apoyo lo que hizo Uribe porque acabar con guerrilleros no es acabar con la guerrilla, porque acabar con los pobres no es acabar con la pobreza, porque darle la plata a los ricos no es generar equidad, porque negociar con los paras no es acabar con el paramilitarismo, la terratenencia y el narcotráfico, porque ha mantenido su castillo sobre sólidos cimientos de corrupción, porque tuvo un DAS de bolsillo para hacer torcidos, porque quienes lo apoyan están en su mayoría en la cárcel por hampones, porque es un buen gobernante para los ricos dentro de un esquema rancio y corrupto, en el que las élites se mantienen como opresores de una base ignorante y torpe que se deja dominar. Eso para mí es Uribe y yo no quiero más de eso, porque él representa una cultura mafiosa que se vale de lo que sea para sostener el poder, así el poder socave las bases de una sociedad más justa. Me indigna que sus hijos se hayan enriquecido por las bondades de las influencias mientras no se puede tratar mejor a las víctimas de la violencia porque no hay platica y colapse el sistema de salud con la emergencia social porque no hay platica cuando sus hijos rebosan de rechonchos de lo millonarios que se hicieron en estos 8 años. Para mí este gobierno ha sido un asco y me ratifico, es un asco elitista, plutocrático y corrupto. Además sigue habiendo guerrilla, tanta, que ya son presidentes del país vecino. Entonces, en el fondo, no logró ni siquiera la única tarea que se le había confiado.

Ahora, yo si quiero algo distinto. Algo que rompa culturalmente con este ciclo de politiqueros que nos han venido gobernando. Turbay fue enterrado con los máximos honores. López fue enterrado con los máximos honores. En mi concepto, merecen escupitajos sobre sus tumbas, una bandera rota y tirarlos como injustamente lo hicieron con los falsos positivos, por ahí en cualquier potrero. Seré duro y no me importa porque no tengo el poder para que le importe a alguien, pero estas ratas lo único que hicieron fue arraigar una cultura mafiosa que hoy hace más valioso a un sicario rico que a un campesino pobre. Belisario y Pastrana fueron la pequeña patria boba en dos cuotas diferidas a 16 años que le permitieron a la guerrilla fortalecerse como los hampones que son. Samper es el ícono vivo del cinismo politiquero. Consultor de las causas morales cuando gobernó con total inmoralidad. Le haría un funeral con honores, si fuese necesario, si cumpliera la condición para ser beneficiario de un funeral.

Yo quiero algo distinto. Cuando en 1993 un tipo desconocido con nombre raro, rector de la Nacional, se bajó los pantalones para mostrarle el culo a unos estudiantes saboteadores pensé dos cosas: una, si fuera marica este man no me gustaría… que culo tan desagradable, y dos, este tipo es un berraco, se bajó los pantalones frente a unos manes que le pudieron haber insertado una bomba molotov por el recto. Creo que este tipo es valiente. En ese año era un adolescente de pensamientos básicos y vulgares que conservo hasta hoy un poco más retóricos. Pero si me quedó la sensación de que ese tipo iba a hacer algo importante. No creí que fuera a ser político porque el tipo no le cae bien a nadie. Habla aburridor, mueve las manos como si las palabras se le fueran a caer y es más enredado que un bulto de anzuelos. Además se peina como un meme y no tiene nada de carisma. A mi me cae bien porque creo que soy solidario con quienes solemos caer mal. Pensé que por ser inteligente la política no le iba a gustar. Pero no. Se lanzó a la alcaldía de Bogotá y por primera vez en la capital arrasó el voto de opinión. Puso mimos y gente disfrazada para que se respetara la cebra. A mi me caló porque hasta ese momento, pensé que la cebra sólo servía para que se notara mejor la sangre de los peatones atropellados. Habló de “cultura ciudadana” algo inhóspito para muchos y para muchos sólo logró que los carros no pisaran la bendita cebra.

El tipo siguió por ahí dando lora y volvió sin atenuantes a la alcaldía a seguir haciendo lo suyo. Sólo que ahora tenía puentes para mostrar, Transmilenio para moverse y muchas cositas más que dejó Peñaloza, un buen ejecutivo. Si por mí fuera, hubiese querido que Peñaloza y Mockus se hubieran sucedido en la alcaldía de Bogotá hasta que los dos se murieran. Bogotá progresó siglos que el Polo está logrando hacernos reversar de nuevo. Uno haciendo cosas y el otro enseñándolas a usar. Una chimba la verdad.

Mockus es un tipo honesto. Manejando ese monstruo de ciudad jamás se le hizo un escándalo de corrupción a él. Quizás a sus subalternos, porque es un tipo que confía aún en la gente. Grave error. Jamás actuó mal deliberadamente. Dejó tirada la alcaldía para ser presidente. Grave error. Tenía que terminar la tarea bien hecha y no lo hizo. Pero ya pidió perdón, y yo, ya lo perdoné.

El tipo sabe de cultura, habla de cultura, infunde cultura, pulula cultura y no en el sentido erudito y odioso del profesor Bustillo, la cultura de verdad, la que forma ciudadanos y ciudadanía, la que permite convivir en paz y no con las “Convivir”. Yo creo en eso y a eso le apuesto. Siempre dejamos esa tarea para mañana porque primero hay que acabar con los “narcoterroristas de la far” mientras los narcoterroristas de la far toman ron con Chávez pensando cómo es que van a invadir a este pueblo lleno de ignorantes porque la revolución bolivariana lo va a amoldar todo con su reencarnación venezolana de Bolívar. Yo quiero ciudadanos que sepan en su intelecto por qué Chávez está loco y no ciudadanos que lo reten a pelear para que “sea varón”. Varones por montones en los cementerios es lo que hay en este país. Yo quiero ciudadanos para que sean los ciudadanos concientes los que repudien a las Farc, y no un cúmulo de militares adoctrinados para dar positivos así sean falsos. Yo quiero ciudadanos para construir identidad nacional no por la carnita y los huesitos sino por el cuaderno y el esfero. Yo quiero ciudadanos que sean capaces de aborrecer la corrupción y tumbar a un presidente corrupto como Samper y no unos humildes lacayos de salario mínimo que por no perder su puestico respalden al que sea por un tamal y una cerveza.

Quiero ciudadanos y los quiero ahora, no mañana, no en cuatro u ocho años. Los quiero ya. Mockus encarna eso y a eso le apuesto. Un tipo que habla enredado pero entiende fácil que es la cultura la que hay que cambiar. La cultura del vivo, la cultura del mafioso, la cultura del corrupto… esa cultura hay que cambiarla. La guerrilla hay que desestimularla con ciudadanía y conciencia, no con plomocracia, para que se extingan sus causas históricas. Porque la revolución está en las mentes, no en los fusiles. Porque así matemos a todos los guerrilleros siempre habrá un terrorista que haga daño amparado en las injusticias del sistema y la opresión y dominación de una élite recalcitrante así ese terrorista sea un simple hampón. La seguridad democrática es inocua si no hay autoridad moral de quien la ejerce. Y Mockus algo si tiene. Autoridad moral, honestidad y unas ganas inmensas de cambiar una cultura que clama a gritos ser cambiada. No mañana, no en cuatro años, no en ocho años cuando acabemos con “la far”. Lo necesitamos YA, a partir de este instante para tener un punto de inicio e inflexión, para cambiar de raíz y no de hojas. Porque las hojas se van en otoño y vuelven en primavera pero el árbol torcido, torcido se queda. Es hora de cambiar la cultura y la oferta está hecha. Se llama Antanas Mockus Sivickas. Desde que mataron a Galán me prometí no apoyar a nadie. Con él mataron mis ganas de participar con ahínco en estas lides. Pero Mockus es un buen tipo, como lo era Galán. Galán era buen político. Mockus no, es malo, muy mal político, no sabe de eso, gracias a Dios. Porque como buenos políticos murieron Turbay, López, Barco y quizás lo hagan Belisario y Pastrana. Samper que se muera como quiera. Pero que nos haga el favor un día de estos. Buenos políticos pero pésimos ciudadanos. Yo prefiero a este ciudadano mal político.

Y digo que “votaría” por él porque no puedo votar. Estoy en Buenos Aires y mi cédula no está inscrita acá. Pero si logro convencer a uno, a sólo un lector o lectora para que vote por él, estaré tranquilo con mi conciencia electoral y volveré a mi Colombia tratando de ver nuevos ciudadanos, esos que respetan la cebra sin preguntar por qué hacerlo y que no se robarían el erario porque saben que esa platica es de todos.

Sí, votaría por Antanas Mockus para iniciar desde el gobierno el cambio cultural que nos permita entender que un campesino merece más atención que un mafioso y que esto quede escrito en un cuaderno y con un esfero para que no se nos olvide como sociedad. Por eso votaría por Mockus.

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Miércoles, a 14 de Abril de 2010

Por Nacho Escolar para estrelladigital.es, 12/04/2010 | 17:19 h.

El final del juez Baltasar Garzón ya tiene fecha: 22 de abril del 2010. Parece que será ese día cuando el pleno del Consejo General del Poder Judicial vote su suspensión temporal, lo que en la práctica supone su salida de la Audiencia Nacional, probablemente para siempre. Lástima que el CGPJ no se reúna este 14 de abril para así redondear del todo el símbolo. Sería tan simétrico que la Falange pudiese aparcar al único juez que se atrevió a mirar bajo la alfombra del franquismo justo en el aniversario de la II República...

No todos los años se puede ganar la Champions en el estadio de tu histórico rival. Pero aunque los franquistas tengan que esperar otra semana, su victoria seguirá siendo igual de sonada. Una vez más, el fascismo hace de vanguardia de batalla de los intereses de la derecha; son sus mamporreros. Y así la Falange Española de las Jons, un sindicato ultra presidido por el ex número dos de Blas Piñar en Fuerza Nueva y una desconocida asociación xenófoba conseguirán acabar con Garzón en una fiesta para el franquismo donde no sólo brindará la ultraderecha sino también la derecha, el extremo centro, el centro reformista y también parte de la vieja izquierda de los GAL.

Sin embargo, Baltasar Garzón merece ser salvado no sólo por una cuestión estética. Garzón es inocente no sólo porque sus acusadores sean unos ultras. Hay muchos argumentos jurídicos para defenderlo, desde los tratados internacionales sobre crímenes contra la humanidad hasta la propia jurisprudencia del Supremo sobre la acusación popular. Me centraré en la acusación de prevaricación, es decir, de tomar una decisión judicial injusta a sabiendas, en el caso de las fosas del franquismo, que es el caso que le puede costar el puesto y dónde el ponente del Supremo, Luciano Varela, ha ordenado iniciar el juicio oral.

La prevaricación es un delito que sólo pueden cometer los jueces, funcionarios públicos y autoridades administrativas; es un delito muy poco común, porque la mayoría de las ocasiones en las que un juez es acusado de prevaricar, las denuncias son archivadas. Contra Garzón, Manos Limpias ya había presentado otras 18 querellas antes, hasta ahora sin éxito.

La jurisprudencia del Tribunal Supremo establece que la prevaricación sólo se produce cuando existe una actuación "tan patente y manifiesta, que pueda ser apreciada por cualquiera". "Es necesario que la ilegalidad sea tan grosera y evidente que revele por sí la injusticia, el abuso y el plus de antijuricidad", afirma una sentencia del Supremo, del 17 de junio de 1998. "Sólo cabe prevaricación cuando de modo claro y evidente, sin posibilidad de duda al respecto, la resolución de que se trate carece de toda explicación razonable, es decir, es a todas luces contraria a derecho", dice otra sentencia del supremo del 26 de junio de 1996. Y en el caso de Garzón resulta difícil de argumentar esta actuación judicial "grosera y evidente" porque parte de los jueces de la sala de la Audiencia Nacional que en aquel momento estudiaron su competencia compartieron sus tesis. Es decir, que si Garzón prevaricó, también lo hicieron los otros dos magistrados que le apoyaron.

Aún en el caso de que un juez llegue a ser condenado por prevaricación, la doctrina del Tribunal Supremo suele ser bastante laxa. En 1986 absolvió al juez Jaime Rodríguez Hermida, que había convencido a otro compañero de la Audiencia Nacional de dejar en libertad al jefe de la Camorra Antonio Bardellina. Y más recientemente, el Supremo también ha dado un trato amable al juez de Marbella Francisco Javier de Urquía, que fue condenado por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía por cohecho y prevaricación a dos años de cárcel y 17 de inhabilitación como juez. Su delito lo merecía: había cobrado 73.800 euros de Juan Antonio Roca -el cabecilla de la trama corrupta marbellí destapada por la 'operación Malaya'- a cambio de varias sentencias favorables.

El juez Urquía recurrió y le fue bien. El Tribunal Supremo rebajó la condena de cohecho a 21 meses de suspensión de empleo y eliminó la prevaricación. Según esa sentencia, para que el delito de prevaricación se produzca, el juez tiene que actuar con conciencia e intención deliberada de faltar a la justicia, algo que, en opinión del Supremo, no sucedió en este caso.

Para más ironía, de lo más grosera y evidente, entre los firmantes de aquella sentencia que absolvió a Urquía de prevaricar está el propio Luciano Varela, el mismo que ahora ha ordenado que Garzón se siente en el banquillo por prevaricar.

 

Miércoles, a 14 de Abril de 2010

Por J. V. Domínguez para xornal.com, 12/04/10 11:47

Me tomo la libertad de hablar de los jueces del Tribunal Supremo, sin anteponer a sus nombres los rimbombantes tratamientos al casposo uso. Lo de Excmo. Sr. D. que al parecer le corresponde al señor Luciano Varela, me produce urticaria democrática.

Por cierto, dicen quienes le conocen que siempre sintió celos de Baltasar Garzón. Un juez nacido en 1948, no podía consentir que otro, 7 años más joven, brillase con luz propia en el firmamento de la judicatura. Por ello, buscó la amistad con el entonces ministro Belloch para ascender, apoyado en la bochornosa politización de la judicatura. Como juez conservador no lo conseguiría; pero sí podría lograrlo como juez progresista y a ello se dedicó.

Me decía hace un par de años un amigo mío magistrado en Madrid que Varela era un profesional con méritos suficientes para alcanzar el Tribunal Supremo. A su favor tenía el hecho de pertenecer a Jueces para la Democracia y contar con el apoyo de los gobiernos socialistas. En su contra, su afán de protagonismo y falta de lucidez personal. O sea, que le faltaba brillo para ser estrella.

Sin embargo, recuerdo gratamente la entrevista que le realizaron en El Correo Gallego en octubre de 2007, en la que dejó dos frases para enmarcar. En defensa de la utilización del idioma gallego en la justicia, sentenció: “Es un peligro que alguien que dice que el idioma gallego en la justicia es un peligro, siga ahí.” Y hablando de la Ley del Jurado, dijo: “El jurado es como meter camiones de sentido común en la justicia”. Por frases así, se le puede valorar positivamente. Si el pueblo habla gallego, los interrogatorios y las sentencias deben ser en la lengua habitual. En todo caso, deberían ser los jueces, como minoría social, quienes la aprendan y la utilicen. ¿Y qué decir del aire fresco que significa la incorporación del jurado popular en los juicios? Pues chapeau.

Lo malo de las personas que buscan lucimiento personal, pero a las que les falta la valentía de Garzón, tal que Luciano Varela, es que en el ánimo de destacar y convertirse en estrellas, dictan sentencias tales como aquella de hace dos años, en la que el progresista Varela redujo en cinco la condena del bárbaro que, delante de sus hijos menores, le había pegado a su esposa hasta dejarla tetrapléjica. Su razonamiento, que jamás sería aceptado por un jurado popular, vino a decir algo así como que “no se puede culpar al maltratador de la tetraplejia de su esposa, porque esta es el resultado de la paliza” (¿?).

Así es como se las gasta un mal pretendiente a juez estrella. Y así, con estas y otras cosas, es como nos sentimos quienes formamos parte de millones de españoles demócratas deseosos de constituirse en juzgado popular, para decirle a Varela que, como pena, tan solo recomendase a Garzón que no actuase en el filo de la navaja. Porque aquí en España, gracias a la politización de la justicia y a marginales grupos añoradores del Caudillo, no está bien contravenir lo aprobado en la Ley Española de Amnistía, aunque esta esté en contradicción con los crímenes de lesa humanidad contemplados en la Corte Penal Internacional. Una recomendación de este tenor, digo yo, podría salvar la cara del tribunal. Pero de ahí a acusarle de prevaricador y echarlo de la judicatura entre doce y veinte años...Vamos ¡Qué no!

Un jurado popular como el que tan ardientemente defiende el progresista juez Varela, en el que estuviésemos representados una inmensa mayoría de demócratas, no aprobaría una deliberación contra don Baltasar, por haber cometido una indisciplina en la fase de instrucción, con el único fin de facilitar la recuperación de los restos de los asesinados por los crímenes del franquismo. El jurado, libre de ataduras políticas, revanchistas y de celos, no querría que se le acusase de prevaricación, por quienes representan un pasado que no puede salvar ley de amnistía alguna.

Un juez como don Baltasar Garzón, que gracias a su valentía de moverse en el peligroso y criticado filo de la navaja, fue quien de encerrar a Pinochet, desmantelar el aparato político y económico de la organización terrorista ETA, fajarse con los capos de la droga de las mafias rusa e italiana, investigar los abusos cometidos en la cárcel de Guantánamo y dictar orden de detención contra Bin Laden, ¿merece un trato tan infame y humillante? No, no se trata de pagar favores a la democracia, ni que las actuaciones dejen de juzgarse por autos separados. Hablamos de lo que a nivel de calle creemos injusto y revanchista. Somos muchos, muchísimos, yo diría que mayoría, quienes nos preguntamos: ¿está actuando bien la justicia? ¿con méritos así, pretende alcanzar el estrellato el progresista juez Varela?

¡Ah! Ya olvidaba decir que también se le debe al juez Garzón la lucha contra la trama Gürtel de los Correa, Bárcenas, Crespo, Bigotes, etc. Estoy seguro que los magistrados del Tribunal Supremo ya lo habrán tenido en cuenta.

También dice mi amigo el magistrado que el instructor de la causa, el gallego don Luciano Varela, quien pasa por ser progresista, nunca logrará convertirse en juez estrella, en el mejor sentido de la palabra. A su juicio, le falta valentía para tener la luz propia del juez Garzón.
 
 
Domingo, a 11 de Abril de 2010

Por mucho que el juez del Tribunal Supremo Luciano Varela (vecino -¡amigo no!- mío: desgraciadamente, tengo que pasar todos los días por delante de su casa, a escasos metros de la mía) se arrogue para si mismo, y sus compañeros de cacería fascista, el derecho para perseguir al magistrado de la Audiencia Nacional don Baltasar Garzón por un delito de prevaricación, eso no significa que tenga razón para hacerlo.

El origen de esta trifulca legal viene del supuesta delito de prevaricación del magistrado don Baltasar Garzón, por tratar de juzgar los delitos cometidos durante la dictadura del general Franco y la desaparición, eliminación y entierro en fosas comunes, de más de 105.000 personas durante los años de represión fascista, sin contar los otros varios cientos de miles de personas más que tuvieron que pasar años y años en las cárceles o sufrir una desalmada persecución ideológico/religiosa, como mi padre.

Por tanto, la investigación de don Baltasar Garzón ni fue injusta a ojos de la razón ni disparatada a los del Derecho (con mayúsculas).

La historia mundial recordará al general Franco como un dictador contumaz, un asesino inmisericorde y un tirano que estaba dispuesto a matar a media España para enaltecer a la otra media (la más perversa, la más traidora, la más fascista)

La historia mundial recordará su dictadura como aquella que decía, según un bando de la junta militar que presidía ese fulano de nombre Francisco Franco, que estaba permitido “ciertos tumultos a cargo de civiles armados (falangistas, requetés y otros fascistas) para que se eliminen determinadas personalidades (los republicanos, los que gobernaban el país democráticamente), se destruyan centros y organismos (sic) revolucionarios”. Obviamente, esos “tumultos” consistían en el asesinato impune, traidor e inhumano de niños, ancianos, mujeres… y de todos aquellos que se opusiera a la tiranía.

La historia mundial recordará la dictadura del enano y aflautado generar Franco (un mequetrefe de baja estatura –física y moral- y voz de agilipollado), como aquella época de salvaje barbarie en la que, desde las emisoras de radio, sobre todo Radio Sevilla, se pedía a los seguidores del dictador que salieran a la calle a darle tiros de gracia a cada republicano que pillaran, pero que dejaran vivas a sus mujeres para que pudieran ser violadas por los “valientes legionarios” del dictador. Esas viles palabras, pronunciadas en los micrófonos de Radio Sevilla delante del obispo de Sevilla, que miraba complacido y feliz al lugarteniente de Franco, aún ahora, años después de la barbarie, siguen produciendo escalofríos: "Vayan las mujeres de los rojos preparando sus mantones de luto. Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id preparando sepulturas! Yo os autorizo a matar como un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción contra vosotros. ¿Qué haré? Pues imponer un durísimo castigo para callar a esos idiotas congéneres de Azaña. Por ello faculto a todos los ciudadanos a que, cuando se tropiecen a uno de esos sujetos, lo callen de un tiro. O me lo traigan a mí, que yo se lo pegaré. Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los cobardes lo que significa ser hombre. Y de paso, también a las mujeres. Después de todo esto, estos comunistas y anarquistas se lo merecen, ¿no han estado jugando al amor libre? Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que forcejeen y pataleen”.

Esa etapa española negra, sucia, sórdida, traidora y asesina, fue la que el magistrado don Baltasar Garzón quiso investigar… pero algunos jueces españoles, entre ellos ese taimado “progresista” de nombre Luciano Varela, no le dejaron.

Lo que está pasando en mi país con este asunto es de tal gravedad y tan ofensivo conta la defensa de los valores de la dignidad humana, que hasta en los más importantes periódicos del mundo se están haciendo eco de lo que sucede.

Por ejemplo, en el The New York Times del pasado 8 de abril se censura, con extrema dureza, el enjuiciamiento del magistrado Baltasar Garzón; la crítica incluye el editorial de ese día, que podéis leer en inglés entrando en este enlace o en español, que transcribo a continuación.

El propio titulo del editorial es clarificador: 'An Injustice in Spain'. Dice:

El magistrado instructor más conocido de España, Baltasar Garzón, va a ser ahora procesado en un caso impulsado políticamente que debería haber sido desestimado.

Al juez Garzón le imputan que hizo caso omiso de una ley de amnistía de 1977 cuando decidió investigar la desaparición de más de 100.000 personas durante la Guerra Civil de los años 30 y durante el decenio de represión franquista que siguió a la misma. Las acusaciones las presentaron dos grupos de extrema derecha que temen una investigación abierta de la trayectoria de la era de Franco. Desgraciadamente, uno de los magistrados colegas del señor Garzón admitió la querella y presentó la imputación formal esta semana.

Como resultado de ello, ahora será suspendido de sus funciones hasta que se celebre el juicio. Si es condenado, podría ser inhabilitado hasta 20 años, lo que de hecho acabaría con una carrera dedicada a hacer que terroristas y dictadores rindan cuentas de sus delitos. Eso agradaría a sus enemigos políticos, pero sería una caricatura de justicia.

Los auténticos delitos en este caso son las desapariciones, no la investigación del señor Garzón. Si fueron crímenes contra la humanidad de acuerdo con el derecho internacional, como parece, la ley de amnistía de 1977 no podría exculparlos. Los presuntos autores están todos muertos, y el señor Garzón hace ya mucho tiempo que paró su investigación, que pasó a la jurisdicción de juzgados locales en las zonas donde las víctimas fueron exhumadas.

El señor Garzón es un intrépido y polémico juez que se ha granjeado muchos enemigos a lo largo de los años. Ha incoado casos contra terroristas vascos y de Al Qaeda, contra poderosos políticos españoles, contra dictadores latinoamericanos y contra matones de la mafia rusa.

Le atraen los casos destacados, como su intento de procesar al ex dictador chileno Augusto Pinochet, y a veces se pasa. Pero su objetivo constante ha sido impedir la impunidad de los poderosos y ampliar el ámbito de las leyes internacionales sobre derechos humanos.

El señor Garzón debería poder reanudar esa tarea lo más pronto posible. España necesita conciliar honrada y sinceramente consigo misma su conflictivo pasado, en lugar de procesar a quienes tienen el valor de exigir esa reconciliación”.

Lo que dice el editorial de The New York Times es inapelable: los crímenes contra la humanidad, los correspondientes a la etapa del dictador Franco, no pueden ser amnistiados ni exculpados, por que están sujetos a los acuerdos de derecho internacional. Punto.

En base este precepto de derecho internacional, los grupos y asociaciones que pretenden recuperar la memoria histórica para saber qué les pasó a sus familiares desaparecidos en la dictadura de Franco, están moviéndose para que este caso de injusticia absoluta, inquina personal y persecución mafiosa por parte de la ultraderecha española (y algunos jueces de su misma calaña moral) contra un magistrado honrado como don Baltasar Garzón, ya empezaron a realizar campañas de movilización ciudadana y manifestaciones públicas.

Además, basándose en que el “genocidio y los “crímenes de lesa humanidad” cometidos por el general Franco en España son delitos que “no prescriben”, que según la “jurisdicción internacional” existen pruebas suficientes de que en mi país se actuó de forma inmoral e inhumana, y ante la evidencia de que en España pretender saber la verdad, como hizo Baltasar Garzón, es motivo para que una parte de la justicia te persiga con saña nazi, el abogado Carlos Slepoy presentará demanda internacional la semana próxima en los tribunales de Buenos Aires. ¡Por fin!

A esa campaña me uno y en esa campaña colaboraré con lo que puedo: poniendo mi página a disposición de los lectores que deseen saber cómo va el proceso y colaborando económicamente con los gastos de los juicios.

En cuanto sepa el número de cuenta de colaboración os lo diré: todos tenemos que ayudar a que la justicia prevalezca sobre la injusticia, a que los honrados venzan a los deshonrados, y, sobre todo, a que los seguidores fascistas del general Franco (sus secuaces y sus tontos útiles) no vuelvan a humillar a los españoles honrados, que somos el resto.

Alfredo Webmaster

 

Lunes, a 29 de Marzo de 2010

Rubalcaba subraya el descenso en los delitos que crean más alarma social

Por Jorge A. Rodríguez para elpais.com, 10/03/2010

La lucha contra el crimen tiene su propia fórmula. La suma de más policías y más castigo suele dar como resultado menos delincuencia. (Aunque no siempre. Ejemplo: EE UU). El aumento de los agentes en las calles (30.000) mas el endurecimiento del Código Penal (y el que las penas en prisión, con 76.500 internos hoy día, se cumplan casi enteras) explican que la delincuencia en España bajase en 2009 un 3,7% respecto al año anterior en el territorio controlado por Guardia Civil y Cuerpo Nacional de Policía (sin País Vasco ni Cataluña), según los datos que ayer presentó en el Congreso el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Bajan prácticamente todas las infracciones, pero sobre todo las que más miedo dan al ciudadano: los tirones, los robos callejeros, los asaltos a viviendas, los asesinatos...

- El balance global. El número de infracciones penales (delitos mas faltas) se redujo desde las 1.858.197 de 2008 hasta las 1.777.465 del año pasado. Ese descenso situó la tasa de criminalidad en 45,8 por cada 1.000 habitantes, "la más baja de la década, ligeramente más baja que la del año 2000 y muy alejada de la de 2002", proclamó Rubalcaba.

- Delitos contra las personas. El descenso es mínimo, fundamentalmente porque han seguido creciendo los malos tratos en el ámbito familiar (un 2,8%). No obstante, se han contabilizado menos muertes de mujeres por sus parejas, actuales o pasadas, que bajan de 76 a 55 en un año. Muchas. Rubalcaba aseguró que en 2009 fallecieron 312 personas por asesinato u homicidio doloso,frente a las 338 del año anterior. Han caído también los delitos de pornografía infantil y corrupción de menores, tras una abrupta subida desde 2001.

- Contra el patrimonio. Los robos han caído en más de 52.000, en todas sus modalidades. Las mayores bajadas son las de los robos con violencia, las viejas sirlas, que descienden a 16 por cada 1.000 habitantes, y los tirones, un delito demodé (caen en picado desde 2002). Los asaltos a casas, que desataron la alarma en los dos últimos años por la violencia con que se cometían, bajan un punto, con una tasa de 36,4 por 10.000 viviendas, aunque de 2007 a 2008 se dispararon. También se sustraen menos coches, pero más caros.

- Blanqueo de capitales. Es la estadística más espectacular. No han parado de crecer los delitos detectados desde 2004. El año pasado se persiguieron 115 delitos de esta naturaleza, caso Gürtel incluido, con 252 detenidos. "Esto es prácticamente todo, no todo, crimen organizado", dijo el ministro.

- Delitos al volante. Los delitos de tráfico o contra la seguridad vial, en vigor desde 2007, engordan las estadísticas. Han crecido un 163% desde que se contabilizan y ya en 2009 supusieron 48.689 infracciones.

 

Lunes, a 29 de Marzo de 2010

Juan Carlos Escudier para elconfidencial.com, 13/03/2010

Las mentiras no suelen vivir hasta hacerse viejas, o eso mantenía Sófocles, pero las del 11-M siguen cumpliendo años con buena salud. Esta semana se ha conmemorado el sexto aniversario de la matanza y nuestros embusteros de cabecera, a los que la difusión de conspiraciones y patrañas sobre los atentados les ha reportado pingües beneficios, continúan en la brecha y amenazan con eternizarse en esa “búsqueda de la verdad” tan lucrativa. Y como su pudor tiende a cero ya ni siquiera dudan en descalificar a las víctimas más conscientes de sus enredos, como hacía el agujerólogo Pedro J. Ramírez con Pilar Manjón, de quien decía en su filípico videoblog de El Mundo que era “capaz de aprovechar la pérdida de un ser querido como altavoz de su enfermizo sectarismo”. Quien esto afirma, un sujeto amoral (ver nota) y sin escrúpulos que debería ser objeto de estudio de alguna rama de la psicología, lleva años aprovechando la pérdida de 192 vidas para vender más periódicos. Verdaderamente, no ofende quien quiere.

 La estrategia es muy conocida. El periódico del amoral anuncia un gran descubrimiento que va “a poner en cuestión la propia sentencia”, como insistía días atrás el viceramírez del diario, Casimiro García Abadillo, a quien, por cierto, la venta de libros sobre este asunto le ha ido de vicio. Se trata en esta ocasión de la difusión de las grabaciones realizadas en el laboratorio de la Policía Científica donde se llevó a cabo la prueba pericial ordenada por el tribunal que juzgó el caso. La atención se centra en el descubrimiento de dinitrotolueno (DNT) y en la aparente sorpresa del director de la pericia, Alfonso Vega, porque se trataría de un componente ausente de la Goma 2 Eco. ¿Novedad? Ninguna, porque este hecho ya se puso de manifiesto en el juicio y quedó debidamente aclarado, pero sirve de nuevo para sugerir que lo que explotó en los trenes no era la dinamita de Mina Conchita sino otra cosa, con lo que la autoría está en cuestión. De ahí a pedir la puesta en libertad de los condenados por falta de pruebas sólo hay un paso.

La explicación que se dio entonces era algo más que razonable. Además de analizar las muestras de explosivos recogidas de los trenes, de la mochila desactivada, del piso de Leganés y los restos hallados en sus coches, los especialistas diseccionaron los restos de un cartucho de dinamita Goma 2 Eco de mina Conchita que fue enviado como patrón de referencia. ¿Y qué fue hallado en este cartucho? Dinitrotolueno. ¿Por qué se hallaba en el cartucho esta sustancia? Posiblemente, por dos razones: porque la Unión Española de Explosivos, que era el fabricante de la Goma 2 EC y Goma 2 Eco, no había limpiado sus tanques antes de producir esta segunda dinamita; o porque, como se acreditó en un vídeo expuesto en la vista, en Mina Conchita había dinamita de ambos tipos, que pudo ser robada y amasada junta cuando los terroristas fabricaron sus mochilas-bomba.

Pero vayamos también al hallazgo de nitroglicerina, que es otro de los “agujeros negros” detectados por Ramírez y su mariachi, a raíz de la declaración del comisario Sánchez Manzano, al que ahora tratan de empurar. ¿Cómo era posible la presencia de nitroglicerina en uno de los focos de la explosión si ésta tampoco se encuentra en la Goma 2 Eco sino en el Titadyne? Veamos.

En su trabajo, los ocho peritos analizaron un total de 88 muestras, de las que 23 pertenecían a focos de la explosión. En 22 de ellas aparecieron ftalatos, que son componentes exclusivos de la Goma 2 Eco, y en una, nitroglicerina, que es un componente del Titadyne que no está presente en la Goma 2. Esta última muestra, del foco 3 de la estación de El Pozo, era polvo de extintor, enormemente absorbente, lo que, según algunos peritos de la acusación, permitió conservar los componentes del explosivo. La idea que prevaleció fue que la muestra se había contaminado con el paso del tiempo.

Las evidencias de que esto último era lo que ha ocurrido fueron apabullantes. Tres razones sostenían la tesis de la contaminación: la primera es que este polvo fue sometido a una técnica idéntica, llamada HPLC, en 2004 y en la prueba pericial con resultados distintos: es decir, en 2004 no se detectó nitroglicerina y posteriormente sí;  la segunda es que en otra muestra de El Pozo, un tejido del mismo foco que la anterior y que tampoco fue lavado con agua y acetona, es decir, que se encontraba intacto, no había ni rastro de nitroglicerina; y la tercera es que la nitroglicerina apareció también en tres muestras recogidas en Leganés, donde lo que se encontró fueron restos de 17,4 kilos de Goma 2 Eco y 594 fajas de cartuchos de esta misma dinamita, que, como se ha explicado, no contiene esta sustancia.

Muestras contaminadas

¿Que por qué se habían contaminado las muestras? Uno de los peritos policiales lo explicó claramente en el juicio. Según dijo, el embalaje de las muestras no había sido correcto, ya que en vez de frascos de cristal se habían usado bolsas de plástico, que no son herméticas en períodos prolongados. Sus palabras quedaron avaladas por lo ocurrido con la Goma 2 Eco encontrada en las vías del AVE en Mocejón, donde los terroristas planearon otro atentado. De dicha dinamita se tomaron tres muestras: una quedó en manos de la Policía, que la almacenó en una bolsa de plástico, y dos en poder de la Guardia Civil, que la guardó en tubos falcon, una especie de tupper cilíndricos y con tapa de rosca. En origen, el explosivo no podía contener ni nitroglicerina ni dinitrotolueno, pero, ¡oh sorpresa!, ambos componentes aparecieron en el análisis de la muestra custodiada por la Policía. ¿Conclusión? Pues que estaba contaminada.

Pero es que ni siquiera la presencia de otra dinamita distinta a la Goma 2 Eco pondría en cuestión la sentencia de Gómez Bermúdez, que dice así textualmente: “El Tribunal, tras apreciar en su conjunto todas las pruebas periciales practicadas sobre la materia a partir del 27 de mayo da por probado que en todos los casos aparecen componentes de la Goma 2 Eco, lo que indica que esta dinamita estuvo presente en todos los focos de los trenes, sin bien no puede descartarse la presencia de otra u otras marcas de dinamita. Sin embargo, este dato, en relación con las declaraciones de los procesados y testigos que acreditan la existencia de tráfico y transporte de explosivo desde Mina Conchita y las periciales sobre los restos hallados en el vehículo Volkswagen Golf 0500 CHB, detonadores y restos de explosivo de la Renault Kangoo 0576 BRX y sobre el que componía el artilugio desactivado en Vallecas, lleva al Tribunal a afirmar, más allá de toda duda razonable, que la procedencia de todo o gran parte del explosivo utilizado proviene de la explotación minera conocida como mina Conchita”. 

Por supuesto, nada de lo anterior se incluye en las supuestas informaciones de Ramírez, posiblemente porque el pobre debió distraerse buscando la verdad por sus intrincados vericuetos. El 11-M le sigue resultado muy rentable a él y a Jiménez Losantos, su altavoz bajito. El resto de la orquesta es tan insignificante que no merece la pena mención alguna. Sin duda, la investigación de los atentados, espléndida por otra parte, ha dejado flecos sin aclarar y las víctimas y la sociedad en su conjunto tiene todo el derecho a que se esclarezca hasta el último detalle. Lo que harta es tanta mentira disfrazada de periodismo

 


 
Notas:

Aún recuerdo, con insana alegría, el vídeo que le grabaron a Pedro J. Ramírez en una cama, vestido de ramera con un corsé rojo bien ceñido a su cuerpo, unas veces a cuatro patas recibiendo en su an(o)tomía un enorme consolador, de esos que hacen época, y en otras ocasiones boca arriba, humillado y suplicante, con voz meliflua, baboseante, mientras le pedía a una prostituta de nombre Exuperancia Rapú Muebake, que le arrojara en su boca aguas menores... mientras, su santa esposa reposaba en vuestra casa esperándo el retorno al hogar del padre de familia y, seguramente, con el rosario entre sus dedos orando por la salvación eterna de tu (im) pura alma.

También recuerdo a ese mismo Pedro J. Ramírez, en esta ocasión tan pulcro como siempre, tan bien vestido por Ágata Ruiz de la Prada (su santa esposa), persiguiendo con insana e inmoral saña a Exuperancia, hasta meterla en prisión (con la inestimable ayuda de su cuadrilla de abogados, jueces y fiscales, atemorizados por su verbo fácil y su pluma indecorosa).

Y mientras todo esto sucedía, pasó algo que no quiero olvidar jamás. Un día, ese mismo Pedro J., el gran adalid de la libertad y de la decencia, de la moral y las buenas costumbres católicas, usando las páginas sicarias de su periódico, maquinó la más retorcida, maquiavélica, desalmada y contumaz de las humillaciones al senador Carlos Piquer, al que arrastraste por el fango de su periódico, hasta conseguir que se suicidara. ¿Cuál fue la "culpa" que llevo a Carlos Piquer hasta el suicidio?: un errorcillo que cometió en una noche de copas y juerga.

Por tu pasado, por tu historia, por tus actos caballerosos, por tu ejemplar vida de buen padre, fiel esposo y cristiano devoto, ¡Oh, Pedro J., gran magnate de la prensa y de la decencia!, te declaro mi (des) amor eterno.

Alfredo Webmaster

Posdata: visitando la página web de don Enrique Meneses, como hago casi todos los días, te das cuenta fácilmente dónde está la dignidad y la humanidad, donde la ética y la estética de una profesión tan mancillada por las manazas y las letras de auténticos sicarios. Don Enrique, el maestro, sigue siendo el faro de la profesión. ¡Qué pena que esté tan mayor!

 

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