Desde hace más de un año estamos siendo atacados por esa cosa abstracta que hemos dado en llamar ‘los mercados’. Pero, ¿quiénes son ‘los mercados’?
Los mercados son un conglomerado de fuerzas ocultas, a los ojos de la mayoría de los ciudadanos de a pié, capaces de mover las finanzas globales, hacer temblar las bolsas de valores, machacar divisas, manejar a su antojo los mercados de futuros, controlar los mercados de materias primas, chantajear a estados soberanos, hundir en la miseria países completos, tumbar políticas sociales o aplastar la economía de las familias. Los mercados, eufemísticamente, es el resultado de haber dejado en manos de muy pocos la acumulación escandalosa de las plusvalías capitalistas.
¿Cuántas sociedades creéis que están detrás de todo eso que llamamos ‘los mercados’? Básicamente cuatro, a las que llamaremos ‘Las cuatro fantásticas’: State Street Corporation, Vanguard Group, BlackRock y FMR (Fidelity).
¿Y a qué se dedican los fulanos de State Street Corporation, Vanguard Group, BlackRock y FMR (Fidelity)? Básicamente, a controlar el sector financiero norteamericano y, por ende, los dineros de todo el Mundo. Mires donde mires, compruebes donde compruebes, indagues donde indagues, los accionistas principales de los bancos yanquis son siempre ellos, ya sea directa o indirectamente, de forma grupal o en alianzas con otras sociedades de inversión similares (Paulson, JPM, T.Rowe, Capital World Investors, AXA, Bank of NY Mellon, Northern Trust Corporation, Fairholme Capital Mgmt , Berkshire Hathaway, Wellington Mgmt, T.Rowe o David Selected Advisers). Siempre están allí ‘Las cuatro fantásticas’. Siempre.
Manejan a su antojo al BofA, JP Morgan, Citigroup, Wells Fargo, Goldman Sachs y Morgan Stanley. Y detrás de esos a todos los demás, ya sea en Yanquilandia, Reino Unido, Francia, Alemania, China (con sus fondos soberanos), España, Colombia o Panamá. Pero siempre ellos.
¿Y cuantos fondos manejan entre las cuatro? El equivalente a 100 veces el PIB de España: 103 billones de dólares (o 103 trillones de dólares anglosajones). O sea: 103.000.000.000.000 dólares.
Lo más sorprendente de todo es que esas cifras astronómicas corresponden sólo a los fondos de unos nueve mil clientes (individuales o corporaciones): algo más de 10.000 millones de dólares por cliente.
¿Cómo hacen crecer los gestoress esos fondos? ¿Cómo obtienen plusvalías o rendimientos? ¿Cómo consiguen ser más y más ricos cada día? De la única forma que es posible para el capitalismo: sacándoselo a los demás. Como decía Karl Marx, “Para que unos pocos vivan como viven, muchos tienen que vivir peor”. O, como digo yo: “La riqueza ni se crea ni se destruye: se traslada”.
Y eso es lo que están haciendo ‘Las cuatro fantásticas’ todos los días, a todas horas: trasladando la riqueza de los países, de todos sus habitantes, a las manos de ellos.
¿Recuerdas lo que decía al principio? Se hacen más y más ricos moviendo las finanzas globales, haciendo temblar las bolsas de valores, machacando las divisas, manejando a su antojo los mercados de futuros, controlando los mercados de materias primas, chantajeando a estados soberanos, hundiendo en la miseria países completos, tumbando las políticas sociales o aplastando la economía de las familias.
Ya probaron suerte: primero lo hicieron con Grecia y les salió bien; después fueron a por Irlanda y consiguieron su objetivo. Ahora pretenden ir a por Portugal, y dentro de poco quieren hacer lo mismo con España, Bélgica e Italia. Y después, el objetivo final: ¡cargarse al euro! Nadie está libre.
En su afán expoliador no se paran ante nada ni nadie. Son los Atila del siglo XXI: por donde pasan no vuelve a crecer la hierba.
¿Qué podemos hacer? Poco, la verdad, pero algunas cosas si sería factibles si se unieran los gobiernos de los países atacados, sobre todo si algunos de ellos tuvieran menos ramplonería nacionalista y fueran más solidarios con sus socios: estoy hablando de Francia y Alemania con respecto al resto de Europa. También sería una magnífica medida la de empezar a aplicar la Tasa Tobin, para penalizar los movimientos de capitales especulativos impoductivos. Otra fórmula sería que todos los ciudadanos y partidos políticos del país atacado apoyaran al gobierno.
Pensando en las alternativas que tenemos en España, lloro: aquí sería imposible que una parte de nuestros políticos (de derechas) apoyara al gobierno. Imposible.
En el ataque que sufre España por parte ‘los mercados’ (‘Las cuatro fantásticas’ y sus adláteres financieros), el Partido Popular ha decidido resucitar la vieja táctica de tierra quemada que tantos éxitos le dio en el pasado, y han puesto a la sinvergüenza de Soraya Sáenz de Santamaría, a la impresentable de Dolores de Cospedal, al 'casi' procesado González Pons y ambivalente Mariano Rajoy unidos como una piña avivando las dudas sobre la solvencia de la economía española, y, por tanto, de toda España como nación. Con patriotas como como los del Partido Popular, con el memo de Rajoy a la cabeza, a España le sobran los especuladores.
A esa actitud miserable y vil se llama alta traición, algo que en la época del dictador Franco, funesto personaje del que esos “patriotas de hojalata” jamás renegaron, sería motivo de castigo delante de un pelotón de fusilamiento o de muchos años de prisión en cárceles miserables.
Alfredo Webmaster

Fotograma de "V for Vendetta", de los hermanos Wachowski
No sé quién es Sergio Darío. De él sólo sé que, algunas veces, escribe magníficos comentarios en mi página Web. No sé nada más.
Cuando me levanté esta mañana leí un comentario suyo que incluyó en el artículo de Isaac Rosa titulado “No todos merecen un plan de rescate”.
Por su excelente exposición, claridad y transparencia, además de su acertado diagnóstico sobre los años de bonanza económica y alocado endeudamiento, lo publico para que todos lo leáis: vale la pena.
Alfredo Webmaster

Por Sergio Darío
Llevo más de veinticinco años trabajando en una caja de ahorros española. Lo mejor de mi trabajo son las personas/compañeros... y luego muchas de las personas/clientes que he tratado y trato a diario. Mis personas/compañeros y yo mismo hemos cumplido con los objetivos marcados y exigidos todos los años (todos) hasta el 2009. Los últimos diez o doce años con extrañeza que luego fue estupefacción y últimamente alarma, pero los cumplimos. Pensábamos, suponíamos, que, como simples curritos, no teníamos toda la información y que lo que nos parecía, a simple vista, un arriesgado disparate era, en realidad una "estrategia de mercado". Además todo el cotarro financiero hacía lo mismo.
Hace más o menos un año comprobamos, punto por punto, que lo que nos parecía un arriesgado disparate era efectivamente un disparate rayano en lo criminal y que no había ninguna estrategia ni “deus ex máchina” ni nada más que insensatez, unos egos tan gigantescos como los intereses que les amamantaban, insensibilidad y tira pálante que libras que el que venga detrás se buscará la vida que la mía está bastante resuelta. Ahora sobramos el 15% de los que estuvimos cumpliendo unos objetivos impuestos desde la codicia... pero los que nos marcaron aquellos objetivos tienen las espaldas cubiertas. No sobra ninguno, todos encontrarán su hueco en el nuevo orden.
También resulta ahora que, después de años de ‘producir riqueza’, pagar impuestos, aportar a la seguridad social y contribuir con mi trabajo, el de mis compañeros y los beneficios (espeluznantes) de mi empresa al estado del bienestar social... el Estado tiene que venir a rescatarme... ¿qué han hecho de mi trabajo? ¿Pero dónde c..o han metido el dinero? Mi empresa no lo tiene, se lo prestamos (mal) a los clientes... y mis clientes tampoco lo tienen, ya lo dieron, y cada vez les queda menos... El dinero se paseó entre nosotros, se hizo amiguete del nuestro y, juntos, regresaron con sus dueños. Nos han engañado durante tres legislaturas y un sólo Gobierno, el del Capital, que es el Gobierno de los gobiernos que nosotros elegimos. En dos años hemos retrocedido a las penosas condiciones sociales de las que nos sacaron, con gran esfuerzo, privaciones y silenciosa lucha, nuestros padres y nuestros abuelos. Dos generaciones de retroceso en bienestar social.
Se podía haber evitado, por lo que se debía haber evitado. Todos los que trabajamos en banca sabemos que se podría haber evitado, el cómo y el quién y el porqué no se hizo.
Que nadie piense que hemos escarmentado. Si que se ha aprendido una lección y se ha hecho examen de conciencia, pero como no hay ni habrá dolor de los pecados (la miseria y la zozobra ajena no les duele a los que Gobiernan los gobiernos) que nadie espere inocentemente un propósito de enmienda. Las Consultoras de renombre que ahora asesoran a las entidades financieras para ‘reestructurar’ su plantilla y red de oficinas son las mismas que hace tres, cinco y diez años aconsejaban crecer, crecer y crecer. Las Agencias de Calificación que fueron incapaces de ver (o lo callaron) venir toda la mierda que nos ahoga, siguen siendo las mismas que reparten bendiciones y tirones de orejas entre empresas y gobiernos: AA- para ti, BBB para ti... La ‘receta’ que prescriben los ‘expertos’ en los foros económicos sigue siendo la misma que ya ha fallado: aumentar el consumo y el gasto público y privado para reactivar (resucitar más bien) una economía que, en el mejor de los casos, nos llevará a un nuevo espejismo y después al colapso.
El sistema económico socialista falló, fue despreciado con altivez y se enterró. El sistema de libre mercado ha fallado con estrépito aún mayor... pero nadie quiere oír hablar de llevarlo al desguace. Es una tragedia porque ha demostrado que su destino natural, su desenlace no forzado, es este: el colapso, la crisis, la puta ruina de muchísimos... pero también es el gran pelotazo de unos pocos: de los que Gobiernan los gobiernos.
Si es que salimos de esta así, recorriendo los mismos caminos, volveremos a cometer los mismos errores y sólo alcanzaremos a llegar a un túnel como este en el que nos estamos adentrando mientras nos animan a avanzar hacía ‘la luz’ que dicen que han visto al fondo: se repetirá el ciclo.
“Debemos recordar las desagradables consecuencias de no actuar a tiempo; ante las situaciones difíciles hay que actuar muy, muy rápidamente.” (Timothy Geithner, es el Secretario del Tesoro de Estados Unidos)
Por Isaac Rosa para publico.es, 21/11/2010
Ya que se habla tanto de rescates, les propongo un ejercicio de agudeza visual, un pasatiempo para el domingo: en la siguiente lista de bancos, empresas, sectores económicos y países rescatados en los últimos dos años, se han colado dos intrusos, dos gazapos, dos que no han merecido un generoso plan de rescate pese a su situación dramática. Ahí va la lista, en orden alfabético, a ver si los encuentran:
AIG, autopistas españolas de peaje, Bank of America, BNP Paribas, Bradford & Bingley, cajas de ahorros españolas, Capital One, Chrysler, Citigroup, ciudadanos hipotecados en riesgo de embargo, Commerzbank, Dubai World, Fannie Mae, Freddie Mac, Fortis, General Motors, Goldman Sachs, Grecia, Haití, HBOS, Hypo Real Estate, industria automovilística yanqui y alemana, Irlanda y todos sus bancos, Islandia y todos sus bancos, JPMorgan Chase, Letonia, Lloyds TSB, Merril Lynch, Morgan Stanley, Northern Rock, Royal Bank of Scotland, UBS, US Bancorp, Wells Fargo, WestLB…
Uf, esperen que tome aire… No es ni mucho menos una lista exhaustiva, sólo están los principales, pues faltan centenares de pequeños bancos en Estados Unidos y Europa, así como aseguradoras, empresas de inversión, agencias hipotecarias, inmobiliarias y otros sectores que han recibido ayudas estatales, han sido parcial o totalmente nacionalizados, han protagonizado planes de estímulo o recibido beneficios y ventajas para pasar el mal momento, reestructurarse, limpiar activos tóxicos, o conseguir financiación fácil y barata.
Ni se sabe lo que nos hemos gastado en lo que va de crisis. Hay estimaciones que calculan que en todo el mundo se han fundido más de 3,5 billones de dólares en planes de rescate, y otros 9 billones en planes de estímulo, sumando más de una quinta parte del PIB mundial.
Es decir, que por dinero no será, que cuando hace falta se saca de donde sea. Y bien, ¿han descubierto ya los dos gazapos, cuáles son los dos casos críticos que no han merecido un buen plan de rescate (y no valen unas ayuditas ni promesas, sino un plan de rescate como tal) que los saque del agujero? Vale, llámenme demagogo si quieren.
Nota aclaratoria de Alfredo: si aún no habéis adivinado el acertijo que propuso Isaac Rosa de cuál es el único país del mundo occidental en el que no se ha puesto ni un solo euro, ni un solo céntimo de euro en ayudas públicas (pagadas por todos), ni se han nacionalizado bancos, empresas o compañías de seguros, es… es... es... ¡¡España!!
Para que ahora nos venga el cenizo e impresentable de Mariano Rajoy a hablarnos de las “maravillas de las economías y políticas liberales” de Yanquilandia, Reino Unido o Irlanda... ja ja ja y más ja.
La profunda y prolongada crisis económica por la que está atravesando el Mundo, una parte muy significativa de sus habitantes, está provocando que las economías familiares se resientan muy gravemente por culpa, no lo olvidemos, de las iniquidades de los mismos banqueros, empresarios y políticos liberales que acuden en tromba a salvar sus propios negocios (sus bancos, sus empresas) con cargo a los impuestos que pagamos los que nada tuvimos que ver con el problema.
La profunda y prolongada crisis económica por la que está atravesando el Mundo, una parte muy significativa de sus habitantes, está provocando que los que nos llevaron por el camino de la desgracia: banqueros, empresarios y políticos liberales, sean los mismo que nos vuelven a dar las mismas recetas que nos llevaron a una nueva desgracia más pronto que tarde: un macabro contrasentido que entre todos estamos permitiendo.
El reflejo de la paupérrima situación económica a la que están abocadas la mayoría de las familias, es el estado en que se encuentra la “hucha cerdito” con respecto a cómo estaba antes.
Alfredo Webmaster
“Hucha cerdito” antes de la crisis

“Hucha cerdito” después de la crisis


Nunca fui afiliado a CCOO, jamás, pese a que sí fui afiliado de otro sindicato de clase. Nunca milité en el PCE, jamás, pese a que sí fui afiliado de otro partido de izquierdas. Pero siempre respeté la figura de Marcelino Camacho.
Marcelino es un trozo de nuestra historia, de la parta más convulsa de nuestra historia reciente. Es el paradigma de la dignidad y un ejemplo de lucha constante. Ha sido, y será, el referente de la política sindical para las izquierdas y para el sindicalismo de clase. Su libro de memorias “Confieso que he luchado”, que prologó Manuel Vázquez Montalbán, es un excelso tratado sobre los compromisos en la vida, sobre su ideal comunista y su concepto de qué es y qué no es un trabajador. El sabía bien qué era ser un trabajador.
Ahora, en tiempos de crisis económica y de valores, están surgiendo demasiados trabajadores que creen que ya no son trabajadores (como los de antes) ni que sea necesarios los sindicatos de clase (ver enlace).
Como dijo Vázquez Montalbán: “Siempre será un trabajador que consideraba que el mundo no estaba bien hecho. Es decir, que no está hecho a la medida de los más débiles”.
Alfredo Webmater

Por Juan Carlos Escudier para publico.es, 30/10/2010
Era tan duro que le dieron por muerto una vez y no les hizo caso. Marcelino Camacho era también íntegro, uno de esos tipos extraños que no cambian de mujer –Josefina decía ayer en su velatorio que quería ser tan fuerte como él- ni de piso, aunque al final tuviera que dejar su cuchitril del madrileño barrio de Carabanchel para mudarse a una casa baja apta para su silla de ruedas. El 30 de septiembre le visitó Nicolás Redondo y los dos grandes líderes sindicales que ha tenido este país pudieron mirarse a los ojos por última vez.
Al pensar en Marcelino el recuerdo le devuelve a uno una imagen de invierno, con esos jersey de punto que le hacía Josefina desde sus tiempos de la cárcel. Era una persona obsequiosa, que antes de cada rueda de prensa estrechaba la mano de todos los periodistas, como si quisiera agradecerles su presencia. Dicen ahora de Camacho que fue el artífice de la modernización sindical, y es verdad, aunque en su última etapa como secretario general de CCOO le tacharan de antiguo y huyeran de sus peroratas. Sus proclamas contra el capital y la gran banca sonaban entonces a otro tiempo, que como se ha visto no era el pasado sino este presente de la crisis y las hipotecas subprime.
Como viene a ser habitual en la izquierda, la organización que él mismo había creado le maltrató, incapaz de reconocer que se encontraba ante la figura más importante de su propia historia. Le reprochaban que no hubiera sabido retirarse porque, habiendo tomado su delfín, Antonio Gutiérrez, distancia del PCE, él seguía acudiendo al comité central con un discurso opuesto a la dirección de CCOO. Habría debido ser el presidente de honor del sindicato hasta su muerte, pero esa incapacidad para distinguir al hombre del mito lo impidió.
Los que abominan del sindicalismo deberían repasar la trayectoria de Marcelino, a quien, prafraseándole, ni doblaron, ni doblegaron ni pudieron domesticar. Este rebelde de 92 años era un abuelo que se dejaba querer. Al dejar las riendas del sindicato, quienes seguíamos la información laboral le entregamos la escultura de una paloma en una cena-homenaje. Le sigo viendo de pie, emocionado, mientras Josefina le pelaba la manzana del postre. “¿Qué vas a hacer ahora?”, le pregunté. “Seguir luchando –me dijo-. Tengo toda la vida por delante”.
Por Juan Carlos Escudier para publico.es, 23/10/2010
Quienes hayan leído en la agencia Bloomberg el reportaje de cómo Google evita pagar casi un 98% de sus impuestos con un alambicado pero legal trasvase de fondos desde Irlanda a Holanda con destino final en las Bermudas, habrán podido vomitar a gusto al recordar cómo los líderes mundiales iban a insuflar ética al capitalismo y acabar con los paraísos fiscales. Por si les ha quedado algo en el estómago, les extracto unas declaraciones que el patrón del buscador, Eric Schmidt, hacía en 2006 a la periodista Patricia Fernández de Lis sobre los ejecutivos de la compañía: “No han venido a Google a hacer dinero, sino a cambiar el mundo”.
El caso es que Google se habría ahorrado en tres años 3.100 millones de dólares en impuestos –su parte alicuota en España-, lo cual no deja de ser una simple anécdota ya que, como es natural, los asesores fiscales de la multinacional son muy listos, pero no más que los del resto de las multinacionales, y si, por casualidad, no son capaces de establecer un itinerario desde Holanda a las Bermudas, unas islas mágicas donde desaparecen por igual los aviones y la pasta, bien pueden montar un tour por Panamá o Belice, que también son el paraíso de cualquier golfería.
Mientras estas grandes corporaciones evitan pasar por caja, sus directivos, tipos que, por lo general, van al médico de cabecera en jet privado, no dejan de darnos lecciones sobre cómo salir de la crisis, un recetario que siempre incorpora como primer plato el desmantelamiento del Estado del Bienestar. Sus argumentos derrochan lógica: con lo poco que se ingresa y lo mucho que ellos defraudan, no hay quien pague el Frenadol a los abuelos, que además ahora viven más que las tortugas.
Como el tal Schmidt tiene un buscador muy eficaz sabrá que aquí hasta hace dos telediarios los ricos podían montar una Sicav con más ventajas que en Andorra pero sin tanto frío, y que a los evasores fiscales Hacienda no les cita en la comisaría para que expliquen por qué tienen cuentas millonarias en Suiza o en Liechtenstein sino que les da un plazo para que regularicen su situación. Los demás usamos Google para informarnos sobre los trabajos del G-20, reunido esta vez en Corea.
Está costando esto de refundar el capitalismo, así que tengamos a mano el Primperan por si nos vuelven las náuseas.
Un familiar, un compañero de trabajo, una vecina, una antigua novia, un novio futuro, el delantero centro del equipo del barrio, la que pasea al perro en el parque de enfrente, el que nos vende el cupón, la que nos pone la multa, el que siempre va delante en la cola del súper, el que nos vende la prensa, la que nos pone la caña en el bar…, todos conocemos al menos a un@ de ell@s.
Son personas normales y corrientes, pero no lo saben. Llevan una vida completamente normal y corriente, pero no lo saben. Ellos creen que son de derechas, pero no lo son y no lo saben.
Aquí presento algunos indicadores para identificar y ayudar a estas personas a que conozcan su verdadera tendencia política:
- No son millonarios, solo tienen sus humildes ahorros (el que los tiene).
- Tienen un trabajo normal y ganan un salario normal.
- No tienen más propiedades que la casa donde viven y aún es un poquito (o un muchito) del banco.
- Cuando descubren a un compañero o un funcionario corrupto, lo denuncian.
- No están de acuerdo con que los ricos paguen menos impuestos.
- No justifican una reforma laboral que sólo interesa a su jefe. Saben muy bien que algún día les puede tocar a ellos.
- No arremeten contra la gente humilde y trabajadora solo porque quiera conservar sus ya mínimos derechos.
- No disfrutan desacreditando la voz y silenciando las protestas de los menos privilegiados.
- No tienen un puesto de trabajo desde donde estudiar la forma más rentable de estafar a cientos de inversores.
- No se dedican a medrar y especular para separar a la gente de su dinero de forma poco honesta.
- No son “grandes economistas” de Wall Street, pero estudian la economía de la vida de todos los días para llegar a final de mes antes de que ésta les coja por sorpresa el día 15.
- No tienen más remedio que trabajar para uno de esos empresarios que, si por ellos fuera, explotarían a sus empleados más aún de lo que ya lo hacen.
- No tienen más remedio que trabajar para uno de esos empresarios incapaces de ver al empleado como un ser humano.
- No tienen más remedio que trabajar para uno de esos empresarios que no entiende que el empleado es el mayor capital de la empresa.
- No tienen más remedio que trabajar para uno de esos empresarios que aumentan el fraude fiscal y pagan tarde, mal o nunca las nóminas.
- No tienen más remedio que trabajar para uno de esos empresarios de “pelotazo y tente tieso” que hacen pasillo por las áreas de urbanismo de los ayuntamiento, para obtener reclasificaciones o dar pelotazos urbanísticos a cambio de favores o corruptelas.
- No tienen más remedio que trabajar para uno de esos empresarios que llevan en la muñeca un reloj, un reloj que marca las horas extras que jamás les pagarán en nómina.
- Son personas que entienden que el futuro solo pasa por el bien del conjunto.
- Son personas que creen que la actual distribución de la riqueza es tremendamente injusta.
- Son personas que saben que la culpa de la crisis la tiene la ambición capitalista de unos pocos.
- Son personas que tienen más que ganar que perder.
- Son personas que condenan el franquismo o cualquier otra dictadura de derechas, aunque la condena la hagan desde lo más hondo de su ser.
- Son personas que, a diferencia de Hitler, no sienten asco o miedo hacia la gente que no es de su misma raza.
Si conocéis a alguna persona de vuestro entorno que reúna alguna de estas características, le haréis un gran favor a esa persona y le ahorraréis grandes sufrimientos a la sociedad si le abrís los ojos y le hacéis ver su error.
Sin temor a equivocaros, les podéis decir tranquilamente: “¡Tú qué vas a ser de derechas!”
El símil que hacen John y Carlos entre la (mala) imagen de Maradona y la (mala) situación de Argentina, además de ser real, pese a que pueda parecer irreal, no es muy distinto a lo que se está viendo en algún otro país que yo me sé… y no señalo.
Desgraciadamente, como dice un refrán español, “en todas partes cuecen habas”: el grado de degradación moral y ético al que están llegando algunas sociedades modernas, con sus políticas neoliberales y antisociales, están propiciando que surjan héroes y heroínas de hojalata, sin más valía humana que lo que rebuznan por sus bocas, por sus aventuras de “cama en cama” o su afición a vender (tele) basura.
Si ese es el futuro que nos espera, quizá esté llegando el momento de decir aquella frase que se hizo famosa en el parisino mayo del 68: “EL último que salga que apague la luz".
Gracias Georgina.
Alfredo Webmaster
Maradona como metáfora argentina
¿Hay alguna relación entre el futbolista y el peronismo? Sí, cuando se eligen entrenadores, presidentes o sistemas de características populistas, autoritarias y con pocos pies sobre la tierra, el resultado es el fracaso
Por John Carlin y Carlos Pierini para elpais.com, 05/10/2010
Se dice con frecuencia que la solución a los problemas de la África subsahariana es la educación; que los recursos naturales abundan y si solo se pudiera proporcionar un buen nivel educativo a la gente el continente despegaría. No necesariamente. Miren el caso de Argentina. Todos los recursos naturales que quieran, una bajísima densidad de población y, a lo largo de la mayor parte del siglo XX, índices escolares que no han tenido nada que envidiar a Europa occidental. Pero hoy, en un país que hace 100 años era uno de los 10 más ricos del mundo, la tercera parte de los recién nacidos están condenados a crecer en la pobreza, si es que logran crecer. Ocho niños menores de cinco años mueren al día debido a la desnutrición en un país que debería ser, como hace tiempo fue, el granero del mundo. Semejante aberración florece en un contexto político en el que a lo largo de más de medio siglo juntas militares han alternado el poder con Gobiernos populistas, corruptos o incompetentes. El actual Gobierno peronista de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (como el anterior, de su marido Néstor Kirchner) es más afín al de Hugo Chávez en Venezuela o al de Daniel Ortega en Nicaragua que a los Gobiernos pragmáticos y serios de Brasil, Chile o el vecino Uruguay donde, por cierto, hoy se consume más carne per cápita que en Argentina. ¿Dónde ha quedado la famosa Justicia Social proclamada hasta el cansancio por el peronismo que ha gobernado la mayor parte del período democrático instaurado en 1983? ¿Cuál es el problema?
El problema es Diego Maradona. O, para ser más precisos, lo encarna, como símbolo, Maradona, el "Diez", "el Dios Argentino", el ídolo nacional por goleada. La idolatría a los líderes redentores, el culto a la viveza y (su hermano gemelo) el desprecio por la ética del trabajo, el narcisismo, la fe en las soluciones mágicas, el impulso a exculparse achacando los males a otros, el fantochismo son características que no definen a todos los argentinos, pero que Maradona representa en caricatura payasesca y que la mayoría de la población, aquella misma incapaz de perder la fe en el peronismo, aplaude no con risas sino con perversa seriedad. El punto de partida es la negación de la realidad. Este es el terreno en el que opera Maradona y en el que su legión de devotos se adentra -como por ejemplo los 20.000 que fueron al aeropuerto de Ezeiza para darle las gracias tras la desastrosa actuación en el Mundial de Sudáfrica- para adorarle.
Esos mismos que disfrutaban como locos con las grotescas actitudes y dichos del ídolo -"¡que la chupen!"- fueron en manada a vitorearlo al llegar a Buenos Aires después de la goleada de 4-0 que Alemania le propinó, expulsando a su selección del Mundial. Presos de la nostalgia, no olvidan nunca que "ÉL" hizo el famoso gol con la "mano de Dios"; o sea que su mano y la mano de Dios son la misma mano. "EL" es uno con "DIOS". La manada entonces, mientras grita para adentro, "¡Si estamos unidos a Dios Maradona compartiremos toda su gloria!", grita para afuera: Maradooooooona, Maradooooooona. Y no olvidemos el dicho nacional, al mismo tiempo jocoso y lleno de convicción, "¡Dios es argentino!".
Diego Maradona fue un monumental jugador de fútbol. Pero la fama justificada no da títulos, ni derechos, ni conocimientos para opinar con absoluta certeza acerca de casi todo y al mismo tiempo desautorizar a todo aquel que no esté de acuerdo con sus ideas. En Argentina, mientras avergonzaba a algunos, hacía gritar de entusiasmo a muchos más. Creían, orgullosos, que unidos al " ídolo" todo el mundo "se la chupaba". En realidad el que se ha chupado todo, desde alcohol hasta cocaína, ha sido Maradona. Nadie lo acusa ni lo maltrata por su triste enfermedad. Solo se trata de señalar su soberbia desconsiderada, de carácter profundamente narcisista, base de sus penosas afecciones del alma, metáfora de la patología crónica de un país.
Hace 15 días Maradona dio su primera entrevista desde la debacle de Sudáfrica. El ex director técnico de la selección argentina, al que se le oyó diciendo minutos antes de aquel partido que su equipo iba a dar una lección de fútbol a los alemanes, no ofreció ni análisis, ni explicación por la derrota, salvo decir que el portero alemán estuvo "muy seguro" y después del 2-0 "nos vinimos abajo". Con un poco de suerte (la magia de la suerte lo abandonó, ¿el otro Dios estaba en su contra?) el partido se hubiera ganado. Culpa por el desastre no aceptó ninguna.
En cuanto a la victoria argentina 4-1 el mes pasado contra el campeón del mundo, España, bajo el mando de un nuevo seleccionador, confesó que prefirió no ver el partido. Claro. Porque ver aquel partido hubiera significado chocarse con la realidad y arriesgar salir del autoengaño enfermizo que le permitió afirmar en la misma entrevista que -avalado por el ex presidente Néstor Kirchner, que en una reunión la semana pasada le "felicitó" por el Mundial- él seguía siendo el candidato idóneo para dirigir la selección. "Daría la vida", dijo, "daría un brazo" por recuperar el puesto.
El fracaso de Maradona en el Mundial fue el espejo del fracaso de Argentina como país. Por un lado, una falta de rigor y humildad en la planificación; por otro, un derroche de los recursos disponibles. Talento sobraba, salvo que por amiguismo, ceguera, populismo patriotero o sencilla idiotez Maradona decidió no convocar a la mitad de los mejores; no solo no explotó los recursos que tenía, no los quiso ni ver. El nuevo seleccionador, Sergio Batista, puso en el campo contra España a cuatro jugadores básicos que Maradona ni siquiera había convocado para Sudáfrica y lo que se vio fue un equipo sólido que hubiera sabido competir contra Alemania, como contra cualquiera en el Mundial. Es decir, el sentido común existe en Argentina; solo que demasiadas veces, obliterado por la luz maradoniana, brilla por su ausencia.
En el sistema maradoniano solamente brilla la ilusión. Dentro de este sistema de pensamiento las cosas terminan no teniendo ni pies ni cabeza. Resultado: fracaso en la vida y arrastrando en el fracaso, en este caso, a la selección argentina, pero también se puede arrastrar a toda una nación. Recorriendo la historia del siglo XX sabemos la potencia destructiva de la ilusión cuando no es contrabalanceada por la realidad terrenal, nunca tan agradable ella como los espejismos de la ficción.
Cuando llevados por la fantasía se eligen directores técnicos o presidentes o sistemas de características populistas, autoritarios y antidemocráticos, con pocos pies sobre la tierra, el resultado inevitable es el fracaso. Un director técnico que no tiene ni ha tenido capacidad para manejar su vida, que además no es director técnico (por preparación) y por lo tanto al titularse así toma las características de un impostor, tuvo como resultado el descalabro de la selección argentina. Puede ocurrir nuevamente algo similar con la Argentina misma si los directores técnicos, léase la pareja que lleva siete años en el poder, siguen el camino compulsivamente repetitivo de la tergiversación permanente de la realidad. El endiosamiento de seres Ídolos-Dioses a los que no se debe criticar, como a Perón, Evita, Maradona, Cristina Fernández o Néstor Kirchner, intocables seres sin errores, lleva al fracaso reiterativo y doloroso que arrastra a millones de argentinos al sufrimiento. El granero del mundo se va convirtiendo en un país lleno además de granos de pústulas creadas por el sistema: fracaso, pobreza, desnutrición, inseguridad, criminalidad, destrucción de las instituciones, ataque permanente a la prensa opositora, ataque a la ley, destrucción de la educación (eso también) y llegamos entonces a que la fantasía de ser un pueblo "protegido" por los Dioses cae en una triste y ridícula realidad.
Las sociedades propensas a alimentar estas ilusiones, caen en la seducción hipnótica de líderes de estas características. Son sociedades cerradas, como dice Karl Popper, con un fuerte carácter autoritario, convicciones inamovibles y preponderancia al pensamiento mágico. En estos casos el horizonte de expectativas está absolutamente distorsionado por las ilusiones y las consecuencias se traducen en un sinnúmero de fracasos compulsivamente repetitivos. Decía Albert Einstein que la locura era repetir lo mismo una y otra vez, esperando diferentes resultados. Eso es lo que propone Maradona al reafirmar su derecho a dirigir la selección de fútbol. Al apoyar su estrambótica candidatura, los Kirchner, eso sí, están siendo consecuentes. Ellos también piden, pese al fracaso mundialista de su gestión, como el de los regímenes peronistas que los precedieron, que se prolongue su dinastía en las elecciones generales del año que viene. Es probable que lo consigan. Sería la victoria del pensamiento mágico maradoniano, sobre el que el sol de la bandera argentina nunca se pone.
John Carlin, periodista, vivió 10 años en Argentina; Carlos Pierini trabaja como médico psicoanalista en Buenos Aires.
Por Almudena Grandes para elpais.com, 27/09/2010
Porque no quiero que mis hijos vivan peor de lo que he vivido yo. Porque no es justo que los trabajadores paguen la cuenta de una crisis que ha enriquecido a sus responsables. Porque este Gobierno no ha reinstaurado el impuesto sobre el patrimonio, no ha gravado a las grandes fortunas, no ha incrementado el tipo impositivo de las SICAV, donde los más ricos invierten el dinero que les sobra para contribuir a los gastos del Estado con un mísero 1%, y a cambio, ha castigado a los más débiles con una reforma laboral inadmisible. Porque no se puede admitir que un empresario despida a sus empleados con cuatro días de antelación, solo porque "prevé" pérdidas para el próximo ejercicio, ahorrándose de paso más del 50% de la indemnización. Pero, además, porque la crisis está sirviendo para enmascarar un cambio de ciclo destinado a liquidar el Estado de bienestar. Porque si no hemos sido capaces de exportar nuestro progreso a los trabajadores de las grandes potencias emergentes, como China y la India, lo que nos espera es la importación de sus espantosas condiciones de trabajo. Porque Occidente ya ha recordado que esclavizando a la gente se gana mucho más dinero. Porque detrás de los recortes de derechos laborales, vendrán los de derechos civiles. Porque siempre habrá una agencia calificadora, o un premio Nobel, que proclame que los retrocesos son imprescindibles para avanzar.
Y, sobre todo, porque digan lo que digan Zapatero, Salgado o el sursuncorda, los trabajadores somos el motor de la economía. Porque ni los bancos, ni las multinacionales, ni las grandes cadenas pueden subsistir sin nosotros. Porque si nosotros paramos, se para todo. Porque hemos heredado, junto con nuestros apellidos, la experiencia de que no existe otra manera de proteger nuestros derechos. Por todo eso, yo voy a la huelga general del 29 de septiembre.
Por Javier Benavente Barron para elpais.com, 08/08/2010
Con unas cifras de desempleo en España cercanas al 20% de la población activa y un déficit presupuestario disparado hasta el 11% en 2009, resulta evidente que las medidas que se deben adoptar en la lucha contra el paro tienen que estar basadas en políticas activas de empleo que fomenten la recuperación del mercado laboral y, por tanto, las arcas del Estado, evitando un aumento del gasto público que provocaría la entrada en déficit del INEM en pocos meses. Si a todo esto añadimos que la economía sumergida en España se situará en el 23% del PIB a finales de 2010, alcanzando la cifra de 240.000 millones de euros, y que una buena parte de los parados en nuestro país está trabajando en la economía sumergida, resulta también evidente que un objetivo primordial de la Administración debería ser lograr aflorar el mayor número posible de los trabajadores empleados irregularmente.
Entre el paquete de medidas anunciadas por el Gobierno en su lucha contra el desempleo se echan de menos aquellas que promuevan de una manera firme la afloración de empleos sumergidos a la economía regulada, algo que, dicho sea de paso, reduciría la precariedad laboral en nuestro país y ofrecería mayores posibilidades de obtener un empleo de calidad a los colectivos más desfavorecidos, entre los que se encuentran las mujeres, los inmigrantes y las personas con un nivel menor de estudios.
En este sentido, los servicios a la persona (SAP), un sector de actividad omnipresente en el devenir diario de la totalidad de los hogares de nuestro país, tienen un potencial de creación de hasta un millón de puestos de trabajo regulados que en la actualidad se están prestando en su inmensa mayoría desde la economía sumergida. Resultaría arrogante asegurar que todo ese potencial se pueda capitalizar de la noche a la mañana y de forma sencilla, pero sí me atrevo a afirmar que un correcto desarrollo del sector de los SAP no resultaría muy complicado y permitiría la creación de al menos 700.000 puestos de trabajo regulados en España antes de que finalice 2013 y a un coste cero para las arcas del Estado.
Pero ¿qué son los servicios a la persona? ¿Están realmente tan presentes en nuestros hogares? Los SAP reagrupan el conjunto de servicios que contribuyen a un mayor bienestar de los ciudadanos mejorando sus condiciones de vida en el domicilio, el trabajo o los lugares de ocio. Encuadran tres grupos básicos: los servicios a la familia, donde están incluidas actividades tales como el cuidado de niños y mayores, las clases particulares a domicilio o la asistencia informática en el domicilio; los servicios para la calidad de vida y la salud, referidos a los cuidados no prestados por el sector público a convalecientes, discapacitados o dependientes, entre otros; o los servicios de asistencia al hogar, que consisten en el apoyo en tareas domésticas y las pequeñas reparaciones o adaptaciones del hogar.
¿Qué familia española no ha necesitado de la prestación de alguno de estos servicios de manera más o menos recurrente? La realidad es que la práctica totalidad de la población necesita personal externo para que le preste uno o varios de estos servicios. Lo malo es que, por lo general, en más de un 90% de los casos se hace a través de la economía informal, que es más asequible económicamente y está disponible en cualquier rincón del país. Por tanto, queda claro que el sector necesita de la adopción de medidas que universalicen el acceso regulado a unos servicios a la persona de calidad para que sean accesibles a toda la población independientemente de la ubicación geográfica, y además con precios equiparados a los de la economía sumergida.
Para que el sector se desarrolle plenamente es necesario que la Administración tome medidas. En mi opinión, el primer paso es la creación de una Agencia Nacional de Servicios a la Persona que cuente con al apoyo de todas las fuerzas políticas y sociales y cuyo objetivo primordial sea la promoción de la distribución de los servicios a la persona en cualquier lugar de España, permitiendo el desarrollo de un nuevo sector empresarial de creación intensiva de empleo no deslocalizable. Se encargará, además, de promover una modificación especial de la normativa laboral y fiscal del sector que permita mejorar las condiciones generales de los asalariados y su formación. Esta agencia tiene que delimitar el listado de actividades específicas a incluir como servicios a la persona e implantar un mecanismo de acreditación nacional de empresas prestatarias que garantice la cobertura geográfica y de calidad de los servicios.
Para lograr la equiparación de los precios con los de la economía sumergida, se deben adoptar una serie de medidas fiscales y laborales que, además de permitir la reducción de las cifras de desempleo y mejorar la calidad de los servicios prestados, no supongan ningún coste para la Administración y mejoren la competitividad de las empresas. Entre otras, será necesario la aplicación de un IVA muy reducido para las actividades del sector, la incorporación de deducciones en el IRPF para los particulares que contraten de forma regulada estos servicios, la disminución de cotizaciones sociales para los empleadores del sector y deducciones en el impuesto de sociedades para aquellas empresas que aporten a sus empleados estos servicios como medio de conciliación laboral. El saldo neto en las cuentas del Estado a nivel presupuestario deberá ser neutro, equiparándose los ingresos adicionales en nuevas cotizaciones e impuestos con las deducciones aplicables a particulares y empresas por la utilización de estos servicios de forma legal.
Todas estas medidas tienen que ir acompañadas de sistemas de pago transparentes de los servicios que incorporen automáticamente todas las retenciones fiscales correspondientes y permitan a la Administración mantener el control sobre la actividad realizada.
Las ventajas para la sociedad son múltiples: se reduce el desempleo entre las capas de la población más desfavorecidas y con mayor dificultad para incorporarse al mercado de trabajo; se disminuyen las prestaciones por desempleo que tiene que sufragar el Estado; se aumentan los ingresos del Estado por cotizaciones; se reduce la precariedad del empleo sumergido; las familias podrán disponer de servicios a la persona de forma sencilla, transparente, profesional y con todas las garantías en la asistencia, y el empleo creado sería estable y localizado, ya que la prestación de los servicios no se puede trasladar a otras ubicaciones.
En Francia se percataron hace cinco años de los beneficios que les reportaría el desarrollo del sector y, mediante la aprobación de la denominada Ley Borloo, en 2005, decidieron apostar por un desarrollo regulado de los servicios a la persona que les permitió crear medio millón de nuevos puestos de trabajo estables y de calidad en los primeros tres años de aplicación de la ley. Allí comenzaron con un número reducido de actividades reguladas como servicios a la persona, tales como el cuidado de los niños y dependientes, los servicios de limpieza a domicilio o las clases particulares. Tras constatar el éxito y la viabilidad de las medidas adoptadas, han ido incrementando el catálogo, incluyendo otros servicios como el cuidado de jardines, la asistencia informática a particulares o el servicio de peluquería en el domicilio.
Tenemos una magnífica oportunidad de eliminar la precariedad en un sector que presta unos servicios que ya son indispensables en la sociedad del bienestar en la que vivimos y de, al mismo tiempo, aprovechar para crear empleo y regularizar una industria que permita además que se desarrolle de una forma correcta la Ley de Dependencia que tenemos en España, que, por otro lado, es sin duda la más avanzada de todo el mundo.
Javier Benavente Barrón es presidente de la Asociación Española de Servicios a la Persona (AESP) y presidente de Alares.




Natalie Maines

Martie Maguire

Emily Robison
No puedo evitarlo: siento debilidad por las Dixie Chicks.
Mi admiración, devoción y pasión por ellas nació el mismo día en que oí su primer CD, “Thank Heavens for Dale Evans”, allá por los primeros años 90, disco en el que homenajeaban a la Evans, una de las pioneras en la música country femenina.
Sus voces, composiciones y estética supusieron un revulsivo en el arcaico mundo de las “Cowgirls”. Eran distintas, salvo Emmylou Harris, a lo que habitualmente se movía en el mundillo de Nashville y aledaños.
Nacieron para ser las dignísimas sucesoras de las Kitty Wells, Dale Evans, Patsy Cline, Loretta Lynn, Skeeter Davis, Tammy Wynette, Dolly Parton, Linda Rostand, Emmylou Harris o June Carter Cash.
Eran (son) guapas, rubias (y morena), tenían magníficas voces, poderosos registros y una gran conjunción tonal. Y eran, también, unas virtuosas de los instrumentos que tocaban (guitarras, violín, banjo, dobro). Lo tenían todo para triunfar. Y triunfaron, las tres juntas: Emily Robison, Martie Maguire y Natalie Maines (hija del legendario guitarrista Lloyd Maines).
Durante años fueron el grupo musical femenino que más discos vendía en Yanquilandia. Eran las reinas indiscutibles del country & western, las dueñas y señoras de los circuitos de música tradicional del país.
Lo tenían todo: 39 Discos de Oro, Platino y Multi-Platino de la Asociación de la Industria Disquera de Estados Unidos (RIAA por sus siglas en inglés), dos Discos de Diamante (único grupo femenino que los obtuvo en toda la historia), ocho Premios Grammy y la adulación de millones de personas.
Lo tenían todo pero... pero se atrevieron a expresar en público lo que muchos pensaban en privado sobre la guerra de Irak y las locuras de George W. Bush. Todo cambió el 10 de marzo de 2003.
Ese día, durante un concierto en Londres, en el Shepherd’s Bush Empire, Natalie Maines dijo: “Nosotras estamos del lado de los buenos con todos vosotros. No queremos esta guerra ni esta violencia. Y nos avergüenza que el presidente de EEUU sea tejano” (ellas también son tejanas).
A raíz de esa frase sus vidas dieron un vuelco, igual que sus carreras musicales: fueron acusadas de traidoras a la patria, de antiamericanas, sus discos fueron boicoteados en las emisoras de radio especializadas en música country, amenazas de muerte tanto ellas como sus familiares, anulación masiva de conciertos, destrucción pública de miles de sus CD’s, lanzamientos de huevos y basura en sus actuaciones, insultos, reproches a su falta de patriotismo… En resumen: una auténtica caza de brujas al peor estilo McCarthy.
"No vamos a luchar contra las emisoras country y rogar que la industria vuelva a aceptarnos. Ellos tomaron la decisión, ellos son los que nos han traicionado. Se movilizaron contra nosotras por pronunciarnos políticamente. Pincharán un tema aquí o allá, pero nunca más tendremos otro superéxito en la radio country. Ya no está relacionado con este Presidente, sino con la cultura. Ultraconservadora y muy de derechas. Es triste que no te permitan inclinarte a la izquierda, ser liberal, como ellos dicen. En el country no hay tolerancia para gente como nosotras", dijo Emily Robison. "Es lo más duro de tragar. Nunca creí en la imagen estereotipada del country como comunidad homogénea de gente intolerante y de mentalidad cerrada. Pero me han demostrado que estaba equivocada, y eso duele mucho".
A los dos meses de todo esto, en una nueva demostración de su capacidad para criticar lo que se hacía mal en su país y demostrar que nada las achantaba, posaron desnudas en la portada de la revista “Entertainment Weekly” con mensajes pintados en su cuerpo tan contradictorios como "Traidoras", "Dispara", "Paz" "Ángeles de Sadam" o "Patriotas".
Afortunadamente, no todos los norteamericanos se comportaron igual: al mismo tiempo que pasaba esto, un grupo muy numeroso y creciente de compositores, músicos e intelectuales, las arroparon y defendieron (ver lista al final del escrito). Ese grupo, pequeño al principio, importante después, fue la célula original que digo lugar al grupo MoveOn.org que sirvió de apoyo en la campaña presidencial de Obama.
Rick Rubin, productor musical de sus últimos discos después del boicot, dijo de ellas: “Las Dixie Chiks debiera sonar como una banda de rock haciendo un disco country y no como una banda country haciendo un disco rock”.
¿Qué sacaron en positivo del boicot que sufrieron y de la pérdida de una parte de sus seguidores? Un cambio de estilo musical, con menos influencias del country y más del rock y algunas melodías pop, unos textos mucho más sensibles y profundos, mayor compromiso en la lucha por la libertad y el medio ambiente, una mayor unidad entre ellas como amigas y compañeras. Y mucha madurez como personas.
Han perdido a su público más reaccionario, pero se han ganado el respeto de otros artistas y la simpatía del público en general. Y del resto del mundo que no apoyó la invación de Irak. Y mi admiración eterna.
Si supiéramos lo que ahora piensa Rick Rubin de la nueva música de las Dixie Chicks, seguro que nos diría que son más atrevidas, ambiciosas, apasionadas, luchadoras.
Incluyo varios vídeos de sus canciones grabadas durante la actuación en el Kodak Theatre de Los Ángeles (California, USA). El concierto, titulado "An Evening With The Dixie Chicks ( Live At The Kodak Theatre)", fue memorable por varios motivos: era el primero de los concierto que daban en un teatro de primerísimo nivel después del boicot (es el teatro donde se entregan cada año los Óscar’s), estuvieron arropados por multitud de amistades y compañeros de la música y el arte, y les sirvió de escenario para decirle cuatro cositas al más tonto de (los tontos de) la familia Bush.
Tengo la colección completa de sus CD’s y algunos DVD’s de actuaciones en directo, incluyendo la grabación del concierto que os cité antes: todos sus trabajos son buenos y recomendables, pero valdría la pena que empezarais a conocerlas con el DVD del que incluyo la portada (más abajo), un compendio de algunas de las mejores canciones del grupo, con el valor añadido de que las podréis ver actuando en directo. Sus voces y su calidad interpretativa os enamorarán: son perfectas.
Estas son las Dixie Chicks, las cantantes que no le tuvieron miedo ni a George W. Bush ni a sus secuaces (que son muchos).
Están aquí de nuevo. Para seguir triunfando... y para quedarse.
Alfredo Webmaster
Portada de la revista “Entertainment Weekly”

Portada del DVD que os recomiendo
Dixie Chicks: "Cowboy Take me Away"
Dixie Chicks: "A Home"
Dixie Chicks: "Wide Open Spaces"
Dixie Chicks: "Sin Wagon"
Dixie Chicks: "Truth no. 2"
Dixie Chicks: "Travelin"
Dixie Chicks: "Tortured Tangled Hearts"
Dixie Chicks: "More Love"
Dixie Chicks: "Landslide"
Dixie Chicks: "I Believe in Love"
Dixie Chicks: "Goodbye Earl"
Dixie Chicks: "Godspeed"
Notas:
- El nombre del grupo viene de la canción “Dixie Chickens” de Little Feat, un grupo de R&B, country y rock and roll de los 70 del que son admiradoras.
- La lista de los cantantes e intelectuales que les apoyaron, inmensa, incluye nombres como: Bruce Springsteen, Joan Baez, Madonna, Dave Moore y Jeff Singer (disc jockeys de la Colorado Springs KKCS), John Mellencamp, Jessica Lange, Ethan Hawke, Steve Buscemi, Michael Moore, Michael Stipe, Trey Anastasio, Erykah Badu, Beyoncé, Mary G. Blige, Kurtis Blow, Jackson Browne, T. Bone Burnett, David Byrne, Sean Puff Diddy Combs, Ani DiFranco, Neil Diamond, Bob Dylan, Perry Farrell, John Fogerty, Dave Grohl, PJ Harvey, Wyclef Jean, Femi Kuti, Bette Midler, Keb' Mo, Moby, Morrisey, Willie Nelson, Kris Novoselic, Liz Phair, Prince, Bonnie Rait, Vernon Reid, Busta Rhymes, Santana, Patti Smith, Burning Spear, Barbra Streissand, Taj Mahal, Thalia, Richard Thompson, Stevie Wonder, Axis of Evil, Bad Religion, Blues Traveller, Los Lobos, Medeski, Martin & Wood, NOFX, Pixies, Primus, Slipknot, Sonic Youth, The Allman Brothers, The Basement Jaxx, Yo La Tengo, Billy Cristal, Jeanine Garofalo, Whoopi Goldberg, Robin Williams, Michael Connery, James Taylor y Jackson Browne, Jimmy Buffett, Dave Matthews Band, Eric Benet, Kandi Burriss, Busta Rhymes, Blu Cantrell, Capone & Noreaga, Rosanne Cash, Dave Chavarri, George Clinton, Sheryl Crow, Steve Earle, Missy Elliott, Brian Eno, Fat Joe, Floetry, Free & AJ, Fugazi Jagged Edge, Emmylou Harris, Joe Henry, Natalie Imbruglia, Jay Z, Daniel Johns, Donnell Jones, K-Ci & Jo Jo, Angeliique Kidjo, Kronos Quartet, L´il Mo, John Leventhal, Christian Machado, Massive Attack, Natalie Merchant, 10.000 Maniacs, Mobb Deep Nas Ann Nesby, Outkast Pharoahe Monch, Musiq, Lou Reed, REM, Raphael Saadiq, Ryuichi Sakamoto, Russell Simmons, Bubba Sparxx, Seven, David Sylvian, Tweet, Suzanne Vega, Caetano Veloso, Wilco, Lucinda Williams, Bryce Wilson, The Youngbloods, Zap Mama, James Taylor, Pearl Jam, Jackson Browne, Babyface, Jurassic Five, Ben Harper, Steven Spielberg, David Geffen y Jeffrey Katzenberg, Tom Hanks, George Clooney, Denzel Washington, Jennifer Aniston, Antonio Banderas, Morgan Freeman, Paul Krugman... y miles más. Y yo.
¿Cómo funciona la Gramola?
El módulo de la Gramola está situado arriba, en la parte de la derecha de la página. En ese módulo tengo incluidas las canciones de los grupos musicales que deseo que conozcáis.
Podéis escuchar la música más cómodamente con las instrucciones que os doy a continuación:
- Lo primero, pulsad el botón extensible que está a la derecha en la parte alta de la Gramola, en el espacio en donde figuran los nombres de los grupos musicales.
- Al pulsar el botón aparecerá una lista de grupos: Arias de ópera, Arias sacras, Cowboys Junkies, Eva Cassidy, Flamenco y jazz, Fabrizio de André… hasta llegar al final, a Villancicos y danzas criollas.
- Situad el ratón encima del cantante o grupo que deseáis oír; a continuación pulsad encima del nombre elegido.
- Una vez que esté pulsado el nombre, el navegador se actualizará automáticamente y la Gramola se posicionará en el cantante o grupo que habéis elegido.
- Y ahora viene lo más importante: pulsad en donde dice “Popup player”. Al hacerlo, se abrirá una pequeña ventana de navegador que os permitirá escuchar la música y al mismo tiempo seguir leyendo el blog de forma independiente.
- Obviamente, yendo de grupo en grupo podréis escuchar toda la música que seleccioné.
Por Nacho Escolar
Otro septiembre menos melancólico, hace ya diez años, la Asamblea General de la ONU se comprometió a acabar con el hambre y la pobreza para 2015. Hoy la ONU se vuelve a reunir para repasar esas bonitas promesas: los Objetivos del Milenio. Por el décimo aniversario hay poco que celebrar. “En el mundo hay cien millones de hambrientos más que hace diez años”, asegura Olivier de Schutter, el relator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación. Para Schutter, los Objetivos del Milenio han sido “un fiasco” porque sólo han afrontado los “síntomas de la pobreza” y han ignorado “las causas profundas del subdesarrollo y del hambre”, como la deuda, la desigualdad comercial o los paraísos fiscales.
Hay otro motivo más para este fiasco: que los brindis al sol de los políticos son baratos, pero la lucha contra la miseria es cara. Según el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, hacen falta 100.000 millones de dólares anuales para cumplir con los Objetivos del Milenio, y los países ricos no están por la labor. Hay una solución, propuesta por varias ONGs, que también respaldan la mayoría de los países de la UE y el propio Ban Ki-Moon: la Tasa Robin Hood. Consiste en gravar con un impuesto mínimo todas las transacciones financieras, esos enormes ríos de dinero que recorren el globo. Esta nueva versión de la Tasa Tobin, que planteó el economista James Tobin hace ya cuarenta años, no sólo recaudaría entre 150.000 y 520.000 millones de euros anuales, sino que también penalizaría ciertas operaciones especulativas que están en la raíz de la crisis actual. A pesar del nombre, este impuesto para ricos no sería ningún robo: sólo un 0,05% de cada operación; cuarenta veces menos de la subida del IVA.
Es tan justo y razonable que probablemente no prosperará.
The Banker
The Robin Hood Tax

Por Georgina R. (Argentina)
Cuando leí el artículo de Rosa Montero que Alfredo publicó el pasado 5 de abril, no pude más que reaccionar ante el comentario que esta señora realizó refiriéndose a la señora Cristina Kirchner, presidente de Argentina.
Textualmente, Rosa Montero escribió para el diario elpais.com: “(…) Por ejemplo, ya nos parece de lo más normal que (…) la presidenta argentina, Cristina Kirchner, luzca ese relleno reventón de gutapercha (me pasma que la gente sea capaz de votar a un político que empieza por falsificar su propia cara)”.
En primer lugar, confieso, que busqué la palabra “gutapercha” en el diccionario, dado que jamás la oí y la intuición me decía que no debía ser nada bueno. En segundo lugar, debo decirle a esta señora, que el 55 por ciento de los argentinos, que no votamos por ella, tampoco entendemos cómo es posible votar a alguien que falsifica su propia cara, pero sobre todo, por alguien que falsifica sus declaraciones juradas de bienes y amenaza a jueces con trapitos sucios que esconder para salir sobreseída de las causas abiertas en su contra por enriquecimiento ilícito.
“Mi presidenta”, comenzó a ser más conocida internacionalmente a partir de la presidencia de su marido, Néstor Kirchner, quien aparentemente no se ha hecho ninguna cirugía, pero gran favor nos haría haciéndose algún que otro retoque.
Para todos aquéllos que no conocen la “metamorfosis de la Cristina”, aquí van algunas fotografías, antiguas y actuales.
Cristina Kirchner “al natural”, tal como era… antes.
Cristina Kirchner en sus años de legisladora, en plena década de los 90.
Otra más de los ’90.

Y otra.

Cristina Kirchner antes de las extensiones y de las repetidas cirugías, realizando una señal con sus dedos… aparentemente involuntaria.
La “divina” Cristina Kirchner… No me imagino a la señora Michelle Bachelet utilizando un atuendo tan distinguido.
A la izquierda, la imagen de su última campaña en 2007; en la derecha, una foto de hace 20 año.

Continuará…
Que en pleno siglo XXI, a las puertas de la explicación científica definitiva (e inapelable) de cuál, cómo y cuándo fue el origen del Universo, que existan personajes como Christine O'Donnell capaces de calificar la masturbación como pecado, de negar el derecho inalienable de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, que nieguen la importancia del condón en el control de la proliferación del SIDA (o la natalidad), que defiendan la abstinencia como una virtud (cristiana) o que ataquen el derecho a ser distinto (homosexualidad), además de ser un anacrónico histórico y una aberración científica, es un grave atentando a los derechos individuales de las personas.
Que todas esas barbaridades, propias del conservadurismo religioso retrógrado e inquisidor, las diga o las piense una persona cualquiera dentro de la libertad que tiene para un ser estúpido o un indocumentado, no tiene más importante: se le perdonado por su propia ignorancia, pero que las exprese en público una señora que ganó las primarias de un partido político en el estado de Delaware (EEUU), además de todos esos epítetos descalificadores, produce escalofríos.
Que esa señora, la tal Christine O'Donnell (representante de sus acólitos votantes), pueda sentarse en los bancos del senado o de la cámara de representantes de la primera potencia del Mundo, además de escalofríos produce pavor, un miedo incalificable que debería hacernos reflexionar hacía dónde nos dirigimos con personajillos así.
A la vista de sus opiniones, nada alejada por cierto de las que también expresan, hasta producir rubor, gentes como Rouco Varela o los numerarios del Opus Dei (y otros grupos afines), no es muy distinto de lo que también preconiza el radicalismo islámico, ese que tanto denigramos por su peligrosidad.
Miedo me da imaginar un senado estadounidense en donde estén sentados fulanos que pueden decidir guerras o políticas económicas amparándose en preceptos religiosos integristas o la supuesta primacía de los blancos sobre el resto de los humanos no yanquis.
Miedo me da…
Alfredo Webmaster

Christine O'Donnell
"La masturbación no sólo es pecado, es comparable al adulterio", así opinaba Christine O'Donnell hace unos años. Su oposición a las relaciones prematriominiales, el aborto y la homosexualidad parece haber calado en el electorado republicano de Delaware donde acaba de ganar las primarias de su partido
Javier Jiménez Bas para cadenaser.com, 17/09/2010
Algunos la comparan con Sarah Palin. Ella lo niega pero lo cierto es que sin su apoyo no estaría donde está. De rostro amable, con 41 años, sin mucha experiencia política y un gran número de deudas ha conseguido meterse en el bolsillo a gran parte del electorado republicano que la ha elegido a ella y no a su contrincante, el congresista y ex gobernador Mike Castle, en las primarias del estado de Delaware. Sus valores sexuales estarán presentes este viernes en Washington donde su partido se dispone a hablar sobre "Los valores de los votantes".
Hace solo dos días el "Tea Party ", el movimiento conservador estadounidense, se apuntaba una sonada victoria en las elecciones primarias antes de los comicios legislativos del 2 de noviembre.
La gran triunfadora tenía nombre de mujer: Christine O'Donnell, una desconocida pero que con el apoyo de la ex gobernadora de Alaska y símbolo del movimiento conservador Sarah Palin, consiguió alzarse con la victoria. Este viernes tendrá oportunidad de hacerse aún más conocida. Participa en Washington en la cumbre que celebra su partido para hablar sobre los "Los valores de los votantes".
A la tercera fue la vencida
Para la candidata, de 41 años, se trataba de la tercera vez en que se presentaba a un asiento en el Senado. En 2006 perdió en una primaria republicana a tres bandas y en 2008 Biden la derrotó con claridad.
Como su mentora, Sarah Palin, sus opiniones no dejan a nadie indiferente. En 2002 y frente a millones de televidentes O'Donnell señaló sin reparo alguno que "los preservativos no protegen contra el SIDA". Cuatro años después una nueva perla. En "The O'Reilly Factor" señalaba que los esfuerzos para promover el uso del condón son "anti-humanos".
Muestra orgullosa su apoyo a la abstinencia sexual y se opone firmemente a la masturbación sobre la que llegó a decir hace unos años en la MTV que la masturbación "no sólo es pecado, es comparable al adulterio".
Tenía dudas: me parecía una huelga que llega a destiempo, que tendría que haber sido convocada mucho antes, que se habían acumulado demasiados motivos para haber “saltado” hace muchos meses (quizá años), que habíamos dejado que la derecha económica se envalentonara pese a ser ellos los guías espirituales del desaguisado en el que estamos metidos, que las grandes corporaciones, los especuladores y los brokers (los verdaderos culpables de la crisis) después de haber hundido el sistema financiero ahora quieren ir a por el sistema laboral y el estado del bienestar, que cada vez hay más pobres (y más empobrecidos) y cada vez los ricos son más ricos (e insolidarios), que…
Tenía dudas. Ya no las tengo: el día 29 de septiembre yo también iré a la huelga general.
Alfredo Webmaster

Por qué iré a la huelga general, por Ignacio Escolar, 16/09/2010
Han pasado sólo dos años, qué deprisa se olvida. Tal día como ayer, 15 de septiembre de 2008, la mayor bancarrota que vieron los tiempos dio la señal de salida a la peor recesión en décadas. Todo en esta historia es así, titánico, y aquel gigante naufragado se llamaba Lehman Brothers. Conviene recordar su nombre y la fecha que marcará pasa siempre nuestras vidas: 15-S. Aunque no lo parezca, no fue culpa ni de los liberados sindicales ni de los gitanos ni tampoco del precio del despido libre. Es la parte más obscena de la crisis: la desconexión entre sus causas y sus consecuencias.
Yo ya me he decidido. El 29 de septiembre iré a la huelga general por el 15-S y cuatro motivos más. El primero, por la reforma laboral; porque no creo en las recetas de esos economistas pirómanos que proponen apagar incendios con gasolina o combatir el paro abaratando el despido. El segundo, porque tengo un hijo de un año y, aunque sólo sea por él, me niego a rendirme ante la mayor estafa de la historia: que el fracaso estrepitoso de la ideología neoliberal se solucione con otras dos tazas de la misma sopa. El tercero, porque yo también conozco a sindicalistas egoístas y liberados perezosos, y creo que los sindicatos tienen mucho que mejorar. Pero me preocupa aún más que su derrota deje desarbolada la principal defensa de los trabajadores ante esos empresarios sin escrúpulos, que tampoco son todos como la caricatura de su representante, Díaz Ferrán, pero que también existen. El cuarto, porque me temo que la huelga no va a funcionar, y tengo debilidad por las causas perdidas.
Pase lo que pase, el 29 de septiembre la derecha podrá celebrar un éxito. Si la huelga triunfa, será una derrota del Gobierno. Si la huelga fracasa, será una derrota aún peor, la del sindicalismo. No será con mi ayuda.
Por José María Izquierdo para elpais.com, 15/09/2010
Un joven ejecutivo de una firma de grandes almacenes ha conseguido unos magníficos resultados en la sucursal de su empresa, pongamos un ejemplo cualquiera, en Parla, Madrid. El gran jefe de la firma llama a su ejecutivo y le dice: "Veamos: como has obtenido esos buenos resultados, te voy a nombrar director de la gran sucursal del mejor barrio de Madrid. Tenemos una competidora muy, muy fuerte en aquella zona y tenemos que superarla". Pasa que a los tres años las ventas no solo no han mejorado, sino que la competidora ha engordado en ventas y beneficios, y cada día aparece más rolliza y lustrosa, y la diferencia con la tienda que rige el otrora titán de Parla es aún mayor.
El mismo gran jefe, ahora, por cierto, agobiado por otras cuestiones mucho más importantes, vuelve a llamar al ejecutivo. "Ya sé que te has esforzado mucho y que tienes el apoyo de tu equipo directivo y el cariño de tus empleados, pero necesitamos mejoras reales. Te propongo que sigas dirigiendo la tienda, pero vamos a poner a una persona para que atraiga clientes, que a ti se te han resistido, porque a la empresa que te paga le urge acabar con esta situación tan perjudicial para el conjunto de la firma". Y el joven ejecutivo responde: "No, a mí no me mueve nadie de aquí. Ganar no ganaré, como se ve, pero tengo contentísimos a los jefes de planta".
Si en algún momento se diera este hipotético ejemplo en la dura realidad, ¿valorarían ustedes favorablemente la valentía y la guapeza del joven? ¿O pensarían, más bien, que es un tozudo empleado, algo confundido respecto a su papel en esa empresa e incluso de los fines de esa corporación?
Escribía en estas páginas el siempre ecuánime Gregorio Peces-Barba, el día 8 de este mismo mes -Aznar, profeta de catástrofes-, que "Tomás Gómez es un buen socialista que conoce bien nuestro talante y nuestras tradiciones". Nadie lo duda, pero no parece gran mérito ni un especial señalamiento, por cuanto algo similar se le supone al común de los militantes y, desde luego, es de esperar que tal definición también cobije a Trinidad Jiménez. Pero decía otra cosa el admirado profesor: "Es un exceso y un desvarío acusar a Tomás Gómez de ser el candidato de la derecha". Bueno, diremos entonces que es el candidato al que jalean, piropean e incluso vitorean los medios de comunicación de la derecha o de la extrema derecha, fineza en ocasiones difícil de distinguir, con el ánimo infantil de pegar las patadas a Zapatero en cierta área de la anatomía de la ministra de Sanidad.
Seguramente muchos de los veteranos dirigentes socialistas o comentaristas de izquierdas que ahora han descubierto en Gómez poco menos que a una luminaria teórica del socialismo del siglo XXI, no podrían creer hasta dónde coinciden con la prensa más reaccionaria, para quien el secretario del PSM es poco menos que un héroe de nuestra época, un David contra el Goliat obsceno en su omnipotencia.
Hay una izquierda, siempre la ha habido, que parece necesitar el aplauso y el halago de la prensa de la derecha. Se muestran felices como rollizos bebés cuando esos articulistas les ríen las gracias y les señalan así: "Sois los mejores, vosotros sí sois rojos de verdad y no esos otros, qué grande vuestra coherencia, qué sana vuestra rebeldía, qué bien suena La Internacional cuando la cantáis vosotros". Deslumbrados por tanto apretón de manos y tanta lisonja, no entienden cuál es el juego de los truhanes. Pasa en Madrid y pasa en Valencia: Antoni Asunción no ha dudado en fichar como contertulio para participar en la radio más exaltada con el más exaltado de los locutores, a cambio de un piropo a su "integridad" o cualidad similar.
De vuelta a Madrid, ¿alguien duda de que esos comentaristas, esos tertulianos de las furibundas tedetés, van a dar hasta el último aliento de sus vidas para que Esperanza Aguirre repita victoria? ¿Acaso no ven que quienes despreciaron hasta ayer mismo a Gómez, ahora están haciendo todo lo posible para que gane, precisamente, para al día siguiente del improbable triunfo ante Jiménez, poder despedazarle en la plaza pública? ¿Dónde va esta criatura, dirán y escribirán, frente a la lideresa mundial del requiebro y el chotis, faro intelectual de nuestros días y dadivosa ejecutora de licencias y subvenciones?
¿Exageración? Vean lo que escribía el domingo, paladinamente, el más conspicuo de los representantes de esa prensa reaccionaria y desvergonzada a la que tanto le gusta dar lecciones de ética y moralidad: "Al final, este Tomás El Forzudo, que parece encantado de haberse conocido porque le invitan a programas de telebasura, seguirá siendo el mismo Gómez atolondrado y metepatas que fue capaz de boicotear un homenaje a las víctimas del terrorismo porque el Parlamento regional había dado carpetazo al falso affaire de la gestapillo esperancista. Pero, oye, que le quiten lo bailado en esta fase en la que quienes más simpatizamos con muchos de los valores de Aguirre, siempre cederemos a la tentación de darle hilo a una cometa divertida que todos sabemos que no llegará a ninguna parte".
¿Merecería la pena que él mismo, y su equipo de asesores, veteranos y primerizos, reflexionaran un poquito, solo un poquito, sobre este párrafo?
¿Y qué méritos tiene entonces Trinidad Jiménez?, podrían preguntar ustedes. Ni soy su jefe de campaña ni pretendo opositar a ser su hagiógrafo de cabecera. Esos méritos parece que tienen que ver con los resultados de las encuestas, de todas las encuestas, pero también de la opinión de mis familiares, vecinos de la escalera y contertulios del café, que demuestran que Trinidad Jiménez está en clarísima mejor posición que Tomás Gómez para intentar asaltar la presidencia de Madrid, actualmente en las muy seguras manos de Esperanza Aguirre.
Porque de eso, precisamente de eso, es de lo que estamos hablando. Y si les ha parecido en exceso frívola la comparación del comienzo con las ventas de los grandes almacenes, otro día, si quieren, comparamos la ingente y sólida obra teórica de renovación del socialismo que acreditan ambos candidatos, tan reconocida entre los exégetas de las ciencias sociales.

Hoy se celebra el 37º aniversario de la muerte (asesinato/suicidio) de Salvador Allende, el presidente elegido por el pueblo de la República de Chile el 4 de noviembre de 1970. Fue, por tanto, un presidente de corto mandato: poco más de dos años y medio.
Pese a que su elección fue decidida por su pueblo, al que se debía y al que servio hasta el último día de vida, cuando derramo su sangre mientras defendía la Casa de la Moneda, fue masacrado por los militares que traicionaron el juramento dado.
Si existe un personaje político al que admiro, ese es Salvador Allende, el presidente mártir del Chile que mancilló Pinochet.
De él y su vida se podrían escribir libros y libros, unos llenos de las esperanzas que despertó su llegada al poder y otros de las desilusiones que generó su asesinato a manos de militares corruptos, traidores a sus promesas y violadores del orden constitucional.
Hoy, como resumen de su vida y de su magisterio entre los socialistas de todo el mundo, os dejo una frase y un trabajo elaborado por Edison Ortiz González que analiza los años 1973 a 2005 del socialismo chileno. El trabajo lo podéis leer pinchando aquí.
La frase dice: “Me niego a pensar que los seres humanos estén condenados a explotarse mutuamente, a vivir obsesionados por la acumulación a costa de la miseria de otros, a ser egoístas." (Salvador Allende).
Alfredo Webmaster
Dada la trascendencia que este tema tiene en las políticas sociales de los países, y que en España también se está produciendo un ataque sistemático y sin cuartel por parte de la derecha política y económica (Partido Popular, CEOE) de mi país, contra la viabilidad de las pensiones, no está de más leer este artículo escrito por Paul Krugman, profesor de Economía en Princeton y premio Nobel de Economía 2008.
Me sorprende profunda, pero también desagradablemente, que en España tengamos la misma cantidad de malos agoreros que en Yanquilandia, que un día sí y otro también estén propalando falsas noticias y datos sobre la solvencia y seguridad de nuestras futuras pensiones.
Sé que los momentos económicos no son buenos, que las cifras de paro son elevadas y que la salida de la crisis se adivina lenta y dificultosa, pero aún ahora, en el peor momento de España en los últimos 30 años, el sistema de pensiones sigue arrojando superávit año a año, y el fondo acumulado en los últimos ejercicios está rondando los 80.000 millones de euros.
Por tanto, aún sabiendo que habría que hacer ligeros retoques en los datos de prestaciones y/o aportaciones, el sistema es seguro, fiable y, sobre todo, público: de todos, sin distinción.
Alfredo Webmaster
EE UU es una sociedad cada vez más desigual y la esperanza de vida solo crece para las rentas altas
Por Paul Krugman para elpais.com, 22/08/2010
La Seguridad Social cumplió 75 años la semana pasada. Debería haber sido una ocasión alegre, una fecha para celebrar un programa que ha aportado dignidad y decencia a la vida de los estadounidenses de más edad. Pero el programa está siendo atacado, y al asalto se han unido algunos demócratas y casi todos los republicanos. Cuentan los rumores que la comisión antidéficit del presidente Obama podría solicitar un profundo recorte de las prestaciones y, más concretamente, un fuerte aumento de la edad de jubilación.
Los que atacan a la Seguridad Social (SS) afirman que les preocupa el futuro financiero del programa. Pero sus números no cuadran y en realidad su hostilidad no tiene nada que ver con dólares y céntimos, sino más bien con ideología y posicionamientos. Y lo que hay bajo todo ello es ignorancia o indiferencia hacia la realidad de la vida para muchos estadounidenses.
Respecto a los números: legalmente, la SS tiene su propia financiación específica, a través del impuesto único. Pero también forma parte del presupuesto general federal. Esta doble contabilidad significa que hay dos formas en las que la SS podría enfrentarse a problemas financieros. La primera es que la financiación específica resulte insuficiente, lo que obligaría al programa bien a recortar las prestaciones o bien a acudir al Congreso en busca de ayuda. La segunda es que los costes de la Seguridad Social acaben siendo insoportables para el presupuesto federal en su conjunto.
Pero ninguno de estos dos problemas en potencia supone un peligro claro y actual. La Seguridad Social ha registrado superávits durante los últimos 25 años, acumulando esos beneficios en una cuenta especial denominada fondo de fideicomiso. El programa no tendrá que solicitar ayuda al Congreso ni reducir las prestaciones hasta que, o a menos que, el fondo se haya agotado, cosa que los actuarios del programa no prevén que suceda hasta 2037, y, según sus cálculos, hay muchas probabilidades de que ese día no llegue nunca.
Entretanto, una población envejecida acabará induciendo -a lo largo de los próximos 20 años- una subida del coste de pagar las prestaciones de la SS desde el actual 4,8% del PIB hasta cerca de un 6%. Para que se hagan una idea, esta subida es significativamente menor que el aumento en el gasto de defensa desde 2001, algo que Washington no consideró ni mucho menos una crisis, y ni siquiera una razón para replantearse algunas de las rebajas fiscales de Bush.
Entonces, ¿a qué se deben esas aseveraciones de crisis? Se basan en gran medida en una contabilidad de mala fe. En concreto, se basan en un juego del trilero en el que los superávits que la SS ha estado registrando durante un cuarto de siglo no cuentan (porque, en fin, el programa no tiene una existencia independiente; no es más que una parte del presupuesto general federal), mientras que los futuros déficits de la Seguridad Social son inaceptables porque, bueno, el programa tiene que sostenerse por sí solo.
Sería fácil descartar este timo de la estampita como un completo disparate, excepto por una cosa: muchas personas influyentes, entre ellas Alan Simpson, copresidente de la comisión antidéficit del presidente, están vendiendo este disparate. Y después de haberse inventado una crisis, ¿qué quieren hacer los asaltantes de la SS? No proponen recortar las prestaciones a los jubilados actuales; en lugar de eso, el plan es invariablemente recortar las prestaciones que se pagarán dentro de muchos años. Así que plantéenselo de esta manera: para evitar la posibilidad de que se produzcan futuros recortes de las prestaciones debemos recortar las prestaciones futuras. Estupendo.
¿Qué es lo que realmente está pasando aquí? Los conservadores odian la Seguridad Social por razones ideológicas: su éxito menoscaba su afirmación de que el Gobierno es siempre el problema, nunca la solución. Pero reciben un apoyo crucial de los enterados de Washington, para quienes una voluntad declarada de recortar la SS ha servido durante mucho tiempo como insignia de la seriedad fiscal, independientemente de la aritmética. Y ningún ala de la coalición anti-Seguridad Social parece conocer o preocuparse por las penalidades que sus propuestas favoritas causarían.
Esta idea tan de moda de aumentar la edad de jubilación aún más de lo que aumentará conforme a la ley vigente -ya ha pasado de los 65 a los 66, está previsto que suba hasta los 67 y algunos proponen ahora que llegue hasta los 70- suele justificarse con afirmaciones de que la esperanza de vida ha aumentado, de modo que la gente puede fácilmente trabajar más años de su vida. Pero eso solo es cierto en el caso de los administrativos, la gente que menos necesita la Seguridad Social. No me refiero únicamente al hecho de que es mucho más fácil verse trabajando hasta los 70 años si se tiene un cómodo puesto de oficina que si uno se dedica a un trabajo físico. EE UU se está convirtiendo en una sociedad cada vez más desigual, y las crecientes disparidades se extienden a cuestiones de vida y muerte. La esperanza de vida a la edad de 65 años ha aumentado mucho en los escalafones más altos del reparto de la renta, pero mucho menos para los trabajadores con rentas más bajas. Y recuerden, la actual legislación ya prevé un aumento de la edad de jubilación.
De modo que repelamos este injusto y -para qué andarnos con rodeos- cruel ataque contra los trabajadores estadounidenses. Los grandes recortes de la Seguridad Social no deben estar sobre el tapete.
En una decisión incomprensible que me niego a aceptar viniendo de un gobierno de izquierdas, desde hace ocho meses no se puede emitir en los canales de televisión españoles el spot de Amnistía Internacional titulado “El Poder de Tu Voz”: el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio obstaculiza su emisión denegando la exención de cómputo publicitario, con el apoyo implícito y explícito del Partido Popular (de derechas).
No sólo se niega el carácter de servicio público del anuncio, con lo que se impide su emisión gratuita, sino que además lo califica como publicidad política. Dicha calificación supone considerar ilegal la emisión por parte de cualquier canal de televisión (artículo 9. 1c ley 25/1994) y sancionable como infracción grave (artículo 20.2 de la misma ley).
Nunca hasta ahora, durante los 18 años que gobernó y gobierna el PSOE con Felipe González y ahora Zapatero, se había negado la exención de cómputo a ningún anuncio de ONG, salvo en el año 2003, cuando gobernaba José María Aznar, del Partido Popular, que también se negó la exención de cómputo al anuncio “Ponte en su piel”, de Amnistía Internacional, sobre malos tratos racistas.
¿Por qué se niega su emisión, por que sale Mahmud Ahmadineyad, Muammar al-Gaddafi, Vladímir Putin, George W. Bush, Kim Jong-il o Hu Jintao? ¿Se niega su emisión por que son los presidentes de Irán, Libia, Rusia, USA, Corea del Norte o China, y por tanto “amigos” nuestros y compradores de muchos productos? ¿Acaso no han sido acusados todos ellos de violaciones sistematicas de los derechos humanos más elementales? ¿Está la dignidad reñida con los negocios?
Me duele tener que aceptar que un partido de progreso e izquierdas, adopte las mismas decisiones que otro partido que no lo es. Me duele. Mucho.
Por eso emito hoy el vídeo, y lo emito acompañado por el emocionante alegato final que hace Charles Chaplin, en la maravillosa película El Gran Dictador, defendiendo la democracia, los derechos humanos y la dignidad, siempre y en todas las circunstancias.
Alfredo Webmaster“Lo siento, pero yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, no quiero gobernar ni conquistar a nadie, sino ayudar a todos si fuera posible. Judíos y gentiles, blancos o negros. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacernos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas.
Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado y sentimos muy poco.
Más que máquinas necesitamos más humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura.
Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo. Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.
Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, a millones de hombres desesperados, mujeres y niños, víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oírme, les digo: no desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano.
El odio de los hombres pasará y caerán los dictadores, y el poder que se le quitó al pueblo se le reintegrará al pueblo, y, así, mientras el Hombre exista, la libertad no perecerá.
Soldados. No os rindáis a esos hombres que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen qué tenéis que hacer, qué decir y qué sentir.
Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres máquinas, con cerebros y corazones de máquinas.
Vosotros no sois máquinas, no sois ganado, sois Hombres. Lleváis el amor de la Humanidad en vuestros corazones, no el odio. Sólo los que no aman odian, los que no aman y los inhumanos.
¡¡Soldados,no luchéis por la esclavitud, sino por la libertad!!
En el capítulo 17 de San Lucas se lee: "El Reino de Dios está dentro del hombre, no de un hombre, ni en un grupo de hombres, sino de todos los hombres..." En vosotros, vosotros el pueblo tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad, vosotros el pueblo tenéis el poder de hacer esta vida libre y hermosa, de convertirla en una maravillosa aventura.
En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Pero bajo la promesa de esas cosas, las fieras subieron al poder. Pero mintieron; nunca han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer realidad lo prometido. Todos a luchar para liberar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia.
Luchemos por el mundo de la razón.
Un mundo donde la ciencia, el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad.
¡¡Soldados, en nombre de la democracia, debemos unirnos todos!!”

La Real Academia Española de la Lengua define de dos modos el verbo estafar: "como pedir o sacar dinero o cosas de valor con artificios y engaños, y con ánimo de no pagar".
Y en sentido jurídico, como cometer alguno de los delitos que se caracterizan por el lucro como fin y el engaño o abuso de confianza como medio.
Por eso yo creo que el término de estafa es lo que mejor describe lo que han hecho continuadamente los bancos, los grandes especuladores y la inmensa mayoría de los líderes y las autoridades mundiales antes y durante la crisis que padecemos.
Los Estados le dieron a los bancos privados el privilegio de crear dinero emitiendo deuda con la excusa de que eso era necesario para financiar la actividad de las empresas y los consumidores. Pero en los últimos treinta años, la banca internacional multiplicó la deuda para financiar los mercados especulativos y para ganar dinero simplemente comprando y vendiendo más dinero, y no para financiar a la economía productiva. Esta es la primera estafa.
Para disponer de recursos adicionales a los que le depositaban sus clientes, la banca ideó formas de vender los contratos de deuda y los difundió por todo el sistema financiero internacional.
Pero al hacerlo, ocultaba que millones de esos contratos no tenían las garantías mínimas y que al menor problema perderían todo su valor, como efectivamente ocurrió. Actuando de esa forma y tratando de elevar cada vez más la rentabilidad de sus operaciones, la banca fue asumiendo un riesgo cada vez mayor que ocultaba a sus clientes y a las autoridades y que transmitía al conjunto de la economía. Esta es la segunda estafa.
Para llevar a cabo esas estafas, la banca recurrió a las agencias de calificación que actuaron como sus cómplices corruptos, engañando sistemáticamente a clientes y autoridades, indicando que la calidad de esos productos financieros era buena cuando en realidad sabían que no era así, y que, por el contrario, se estaba difundiendo un riesgo elevadísimo porque eran, como se demostró más adelante, pura basura financiera. Esta es la tercera estafa.
Los grandes financieros consiguieron que los bancos centrales fueran declarados autoridades independientes de los gobiernos, con la excusa de que éstos podían utilizarlos a su antojo y de que así era mejor para lograr que no subieran sus precios. Sin embargo, lo que ocurrió fue que con ese estatuto de “independientes”, los bancos centrales se pusieron al servicio de los bancos privados y de los especuladores, mirando a otro lado ante sus desmanes.
Y así, en lugar de combatir la inflación permitieron que se diera la subida de precios de la vivienda quizá más alta de toda la historia y constantes burbujas especulativas en numerosos mercados. Y lejos de conseguir la estabilidad financiera lo cierto fue que durante su mandato “independiente” también hubo el mayor número de crisis financieras de toda la historia. Esta es la cuarta estafa.
Para generar fondos suficientes para invertir en los mercados especulativos cada vez más rentables, los bancos y grandes financieros lograron, con la excusa de que eso era lo conveniente para luchar contra la inflación, que los gobiernos llevaran a cabo políticas que redujeran los salarios y aumentaran así los beneficios de dichos bancos (que en su mayor parte van a Ahorro en lugar de al Consumo, como le pasa a los salarios), y la progresiva privatización de las pensiones y de los servicios públicos. Esta es la quinta estafa.
Cuando el riesgo acumulado de esa forma estalló y se desencadenó la crisis, los bancos y los poderosos lograron que los gobiernos, en lugar de dejar caer a los bancos irresponsables, de encarcelar a sus directivos y a los de las agencias de calificación que provocaron la crisis, hicieron todo lo contrario: les dieran o prestaran a bajísimo interés varios billones de dólares y euros de ayudas, con la excusa de que así volverían enseguida a financiar a la economía. Pero en lugar de hacer esto último, los bancos y grandes financieros usaron esos recursos públicos para sanear sus cuentas, para volver a tener enseguida beneficios o para especular en mercados como el del petróleo o el alimentario, provocando nuevos problemas o que en 2009 hubiera 100 millones de personas hambrientas más que en 2008. Esta es la sexta estafa.
Los gobiernos tuvieron que gastar cientos de miles de millones de dólares o euros para evitar que la economía se colapsara y para ayudar a la banca. Como consecuencia de ello tuvieron que endeudarse.
Como los bancos centrales están dominados por ideas liberales profundamente equivocadas y al servicio de la banca privada, no financiaron adecuadamente a los gobiernos, como sí habían hecho con los bancos privados, y eso hizo que tuvieran que ser los bancos privados quienes financiaran su deuda.
Así, éstos últimos recibían dinero al 1% de los bancos centrales y lo colocan en la deuda pública al 3, al 4 o incluso al 8 o 10%. Esta es la séptima estafa.
Como los bancos y grandes financieros no se quedaron contentos con ese negocio impresionante, se dedicaron a propagar rumores sobre la situación de los países que se habían tenido que endeudar por su culpa. Eso fue lo que hizo que los gobiernos tuvieran que emitir la deuda más cara, aumentando así el beneficio de los especuladores y poniendo en grandes dificultades a las economías nacionales. Esta es la octava estafa.
Los gobiernos quedaron así atados de pies y manos ante los bancos y los grandes fondos de inversión y, gracias a su poder en los organismos internacionales, en los medios de comunicación y en las propias instituciones políticas como la Unión Europea, han aprovechado la ocasión para imponer medidas que a medio y largo plazo que les permitan obtener beneficios todavía mayores y más fácilmente: reducción del gasto público para fomentar los negocios privados, reformas laborales para disminuir el poder de negociación de los trabajadores y sus salarios, privatización de las pensiones, etc.…
Afirman que así se combate la crisis pero en realidad lo que van a producir es todo lo contrario, porque es inevitable que con esas medidas caiga aún más la actividad económica y el empleo porque lo que hacen es disminuir el gasto productivo y “el combustible” que los sostiene. Esta es la novena estafa.
Desde que la crisis se mostró con todo su peligro y extensión, las autoridades e incluso los líderes conservadores anunciaron que estaban completamente decididos a poner fin a las irresponsabilidades de la banca y al descontrol que la había provocado, que acabarían con el secreto bancario, con los paraísos fiscales y con la desregulación que viene permitiendo que los financieros hagan cualquier cosa y que acumulen riesgo sin límite con tal de ganar dinero… pero lo cierto es que no han tomado ni una sola medida, ni una sola, en esa dirección. Esta es la décima estafa.
Mientras está pasando todo esto, los gobiernos, esclavos o cómplices de los poderes financieros, no han parado de exigirle esfuerzos y sacrificios a la ciudadanía, mientras que a los ricos y a los bancos y financieros que provocaron la crisis no les han dado sino ayudas constantes y todo tipo de facilidades para que sigan haciendo exactamente lo mismo que la provocó.
Gracias a ello, éstos últimos están obteniendo de nuevo cientos de miles de millones de euros de beneficios mientras que cae la renta de los trabajadores, de los jubilados o de los pequeños y medianos empresarios. Esta es la undécima estafa.
Mientras que constantemente vemos que los presidentes de gobiernos reciben instrucciones del Fondo Monetario Internacional, de las agencias de calificación, de los banqueros o de la gran patronal, la ciudadanía no puede expresarse y se le dice que todo lo que está ocurriendo es inexorable, y que lo que ellos hacen es lo único que se puede hacer para salir de atolladero. Esta es la duodécima estafa.
Finalmente, se quiere hacer creer a la gente que la situación de crisis en la que estamos es el resultado de un simple o momentáneo mal funcionamiento de las estructuras financieras o incluso económicas y que se podrá salir de ella haciendo unas cuantas reformas laborales o financieras.
Nos engañan porque en realidad vivimos desde hace decenios en medio de una convulsión social permanente que afecta a todo el sistema social. La verdad es que cada vez hay un mayor número de seres humanos hambrientos y más diferencias entre los auténticamente ricos y los pobres, que se acelera la destrucción del planeta, que los medios de comunicación están cada vez en propiedad de menos personas, que la democracia existente apenas deja que la ciudadanía se pronuncie o influya sobre los asuntos más decisivos que le afectan y que los poderosos se empeñan en imponer los valores del individualismo y la violencia a toda la humanidad. Esta es la decimotercera estafa.
Lo que ha ocurrido, y lo que sigue ocurriendo a lo largo es la crisis, es esto: una sucesión de estafas y por eso no se podrá salir de ella hasta que la ciudadanía no se imponga a los estafadores impidiendo que sigan engañándola, hasta que no les obligue a dar cuentas de sus fechorías financieras y hasta que no evite definitivamente que sigan comportándose como hasta ahora.







