Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Sábado, a 8 de Enero de 2011

 

 

 

 

 

Quizá su físico no es el más apropiado para “quedar bien” en las imágenes de una televisión o para "montar el número" en uno de esos espectáculos musicales al uso. Quizá no es el prototipo del cantante "modelo", todo rizos y músculitos, pero no podrás dejar de admirar su voz, su sensibilidad y su excelso gusto por transmitir sentimientos. Sus canciones son una canción para el alma, para serenarla.

Israel Bruddah "Iz" Kamakawiwo‘ole (20-05-59 / 26-06-97), más conocido por "Iz", fue un famoso cantante hawaiano. El más famoso de todos.

Salvo en ambientes musicales muy específicos, no tuvo grandes éxitos de ventas ni fue un artista de fama internacional. Su disco más conocido, “Facing Future”, del año 1993, incluía un popurrí de antiguas canciones como el clásico “Over the Rainbow”, de la película “El Mago de Oz”, o el “What a Wonderful World” de Bob Thiele y George David Weiss, maravilloso tema que hizo famoso Louis Armstrong.

Según avanzaba su carrera musical, "Iz" dejó al lado la parte más comercial de su carrera para dedicarse a la promoción de los valores y la cultura tradicional de Hawai. Fue, también, un firme luchador en defensa de los movimientos independentistas de su isla: las letras de sus canciones abordaban directamente el tema de la independencia de los EE.UU.

Debido a su obesidad mórbida (llegó a pesar 340 kilos), tuvo una vida muy complicada y enfermiza. Murió a los 38 años afectado de problemas respiratorios derivados de su sobrepeso. Su cuerpo fue incinerado y velado como héroe nacional, con la bandera a media asta, en el edificio del Capitolio en Honolulu. Y tal como él mismo le había pedido a su familia, sus cenizas fueron esparcidas en el océano Pacífico, frente a la playa de Makua.

La canción que vais a escuchar es una versión del tema principal de la película “El Mago de Oz” (1939). Esta canción, en la voz de "Iz", con el único acompañamiento de su guitarra hawaiana ukelele, fue utilizada como banda sonora en varias películas, como, por ejemplo, “Descubriendo a Forrester”, “¿Conoces a Joe Black?”, “Tienes un e-mail”, “50 primeras citas”, y en algunos capítulos de la serie de televisión “ER” (“Sala de Urgencias” en los países latinoamericanos y “Urgencias” en España).

Al final del vídeo podréis ver el momento en el que su familia esparce sus restos en el mar y su cuerpo vuelve a ser parte de la tierra y el mar que tanto amaba.

No creo necesario decir nada más sobre esta maravillosa canción: dejad que la música os invada… sólo con eso os llegará.

Alfredo Webmaster

 

Acabo de descubrir que por un problema de copyright no puedo incluir el vídeo original de "Iz". En su lugar incluyo otro que encontré en un canal de Youtube y que sin ser tan espectacular, nos permite apreciar la voz de este cantante.

Si queréis ver la versión original, con las imágenes originales, tenéis que entrar en el canal Mountain Apple Company de Youtube: vale la pena.

 

Sábado, a 11 de Diciembre de 2010

El pasado 30 de noviembre se cumplieron 2 años de la muerte de Joan Baptista Humet, un cantautor español injustamente olvidado y que, durante parte de su vida tuvo que soportar el rechazo del ‘establishment’ musical catalán por utilizar el español como vehículo para sus canciones y por que con sus letras lo que quería expresar eran sentimientos y sensaciones, huyendo de la política fácil, pero sin dejar de lado las circunstancias sociales siempre vistas desde el lado mas humano.

Las canciones de Joan Baptista siempre nos invitaban a la reflexión, a pensar en algo más que el bonito sonido de una guitarra. Su prestigio le llevo a recorrer los escenarios de teatros y estadios de España, Chile, Francia, Argentina, México, Alemania o Colombia, con temas como “Canto a una depresión”, “Chapero de Fuencarral” (de su último CD), “Hay que vivir”, “Gemma” (dedicado a su hermana) o “A mi adolescencia”.

Hace unos días le hicieron un merecido homenaje musical compañeros y amigos de la canción, como Marina Rossell, Maria del Mar Bonet, Dyango, Ramoncín, Juan Trova, Lluís el Sifoner, Lluís Miquel, Paco Muñoz, Enric Murillo, el grupo Al Tall, Ramiro Segrelles y Gema García, los guitarristas José Luis Silvaje, Joan Eloi Vila y Marcel Grifol, y el Coro y la Banda de Unión Fomento Musical de Navarrés, pueblo valenciano en el que nació en 1950.

La canción que propongo para el fin de semana es la hermosísima “Clara”, un poema musicado triste, melancólico, que describe como una mujer sucumbe ante el mundo de las drogas.

Alfredo Webmaster

 

 

Joan Baptista Humet - “Clara”

Clara,

distinta Clara,

extraña entre su gente, mirada ausente.

 

Clara,

a la deriva,

no tuvo suerte al elegir la puerta de salida.

 

Clara,

abandonada

en brazos de otra soledad.

 

Esperando hacer amigos por la nieve

al abrigo de otra lucidez,

descubriendo mundos donde nunca llueve,

escapando una y otra vez.

 

Achicando penas

para navegar...

estrellas negras vieron por sus venas

y nadie quiso preguntar.

 

Clara

se vio atrapada,

abandonó el trabajo,

se vino abajo.

 

Clara

languidecía

perdida en un camino de ansiedades y ambrosías.

 

Clara

no dijo nada

y un día desapareció.

 

Recorriendo aceras dicen que la vieron

ajustando el paso a los demás,

intentando cualquier cosa por dinero

para incarse fuego una vez más.

 

Esa madrugada

Clara naufragó,

tenía el mar de miedo en la mirada,

las ropas empapadas

y el suelo por almohada,

y lentamente amaneció.

 

Domingo, a 21 de Noviembre de 2010

De uno de los mejores saxofonista de smooth jazz y pop-jazz fusion, David Sanborn, una de sus más hermosas composiciones: “The dream”, un tema ideal para una relajada tarde de domingo.

Alfredo Webmaster

 

 

Sábado, a 20 de Noviembre de 2010

Milagros, "Milagriños", y Ana

Tuve la enorme suerte de tener dos madres: mi madre biológica, Carmen, y mi otra madre, Milagros.

Cuando yo nací, el día 28 de septiembre de hace miles de años, hacía poquísimos días que había muerto Farruco, el marido de Milagros.

Farruco, marinero de un barco de pesca de bajura, desapareció bajos las aguas del Atlántico mientras faenaba frente a la Marola, una isla situada entre las rías de Ferrol, Pontedeume, Betanzos y Coruña, una zona famosa por sus corrientes y grandes oleajes. La bravura y dificultad de la zona hizo famosa la frase “"o que pasou a Marola, cruzou a mar toda" (en español: “el que pasó la Marola, cruzó la mar toda”).

Farruco era el único apoyo sentimental que tenía Milagros. No tenían hijos ni hermanos ni otra familia conocida, salvo un sobrino. Bueno, si tenía alguien más: mi familia, para quien trabajaba como cocinera y en las labores de la casa desde hacía muchos años.

Al nacer yo, después de la muerte de Farruco, fue como si apareciera en su vida ese hijo que nunca tuvo, esa personita en la que depositar el amor inmenso que tenía en su corazón, esa bondad infinita que siempre, siempre, atesoró en su interior. Fui el hijo que necesitaba, el necesario soporte para soportar (valga la redundancia) la ausencia de su compañero sentimental.

En su infinita bondad, infinita sin duda, mi nacimiento fue una esperanza y una ilusión que llenó su vida. Y en mi vida, en mí, se volcó en cuerpo y alma, con absoluta dedicación, con todo el tiempo disponible, con todo el (buen) ánimo, con todo el amor que llevaba dentro sin poder entregar. Y trató de hacerme feliz. Y lo consiguió.

Para ella, yo era el niño más guapo del mundo, el niño más listo del mundo, el más rubio del mundo, el más alto del mundo, el más fuerte del mundo, el que mejor cantaba del mundo, el más rápido del mundo… Para ella yo era su mundo, su único mundo.

Recuerdo cómo me despertaba Milagros todas las mañanas de mi infancia y juventud: como entraba con sumo cuidado en mi habitación, como se sentaba al borde de la cama, como me acariciaba mi cara, como me decía “levántate” y como cantaba sus canciones, canciones antiguas, canciones hermosas, canciones siempre tiernas, dulces, suaves… recuerdo como me cantaba, con su magnífica voz, “Cielito lindo” mientras acariciaba el lunar que yo también tengo junto a la boca, o como me felicitaba por mi cumpleaños mientras entonaba “Las mañanitas” y me hacía creer que yo era como el Rey David, o me animaba a levantarme de la cama para ir al colegio con los versos del “Alevántate”, o me hablaba del desayuno que ya me tenía preparado mientras tarareaba “La flor de la canela”, o me apuraba para que no llegara tarde a clase mientras me hacía cantar con ella el “Cucurrucucu paloma… Recuerdo como me cantaba antiguas canciones de una Galicia que ya desapareció, canciones que nunca más volví a oí cantar.

Cuando nació mi hija Ana, Milagros ya era muy mayor: tenía casi 82 años. Era muy mayor y estaba profundamente envejecida por la edad y, sobre todo, por los muchos trabajos y sufrimientos que llevaba acumulados en su cuerpo, en sus huesos. Cuando hablaba de su juventud, de sus primeros años de vida, me contaba sobre lo pobre que había sido su familia, lo mucho que había tenido que trabajar transportando sobre su cabeza sellas* de agua para los ‘señoritos’, como ella llamaba a dueños de la casas para las que había trabajado como sirvienta, en una época de España en la que aún no existía el servicio universal de agua canalizada. Me contaba cómo le gustaba ir a los bailes y cantar en las rondallas, cómo disfrutaba de la compañía de su Farruco… cómo era feliz en esos momentos, y lo poco duraban.

Cuando Ana nació, Milagros fue feliz: la cogía en el colo (expresión gallega que significa “coger en sus brazos”), le daba infinitos besos y le cantaba canciones, las mismas que me había cantado a mi, pero ahora rotas por la edad; la achuchaba entre débiles brazos y la miraba con ojos tiernos y puros, como sólo ella tenía… y la miraba y la miraba y la miraba y la volvía a mirar con los mismos ojos que antes, muchos años antes, me habían mirado a mi.

De esas épocas sigo guardando en mi corazón las músicas que mamé en mi infancia, en mi juventud, en mi madurez… las mismas que también mamó Ana en los pocos meses que convivió con ella.

Aún ahora, después de tanto tiempo y tantas vicisitudes, cuando escucho “Las mañanitas” o “Cielito lindo” pienso en ella, en Milagros, en mí Milagriños… y me vienen a los ojos las lágrimas de la añoranza y tristeza que me produce el recuerdo de lo mucho que me amó y lo poco que supe apreciar, en aquella época, el cariño que tan desinteresadamente me entregó.

De esa etapa de mi vida, en su recuerdo, os propongo escuchéis en la Gramola a Pedro Infante. Sé que son canciones que todos conocéis, pero aún así vale la pena que las rememoremos… así sea como recuerdo hacia Milagros.

Alfredo Webmaster

Nota *- Sella: en Galicia, vasija de madera de forma cóncava, normalmente de castaño o teka, con tapa, aros y asas de bronce, que se usaba antiguamente para el transporte del agua; tenía la facultad de mantenerla muy fresca y cristalina.

 

 

 

Pedro Infante: “Cielito lindo

 

Pedro Infante: “Las mañanitas

 

Pedro Infante: “Mañanitas tapatías

 

Pedro Infante: “Golondrina de ojos negros

 

Pedro Infante: “Serenata sin luna

 

Pedro Infante: “Alevántate

 

Pedro Infante: “En tu día

 

Pedro Infante: “Serenata de amor

 

Pedro Infante: “Serenata tapatía

 

Pedro Infante: “Amorcito de mi vida

 

Pedro Infante: “Las otras mañanitas

 

Pedro Infante: “Las golondrinas

 


 

¿Cómo funciona la Gramola?

El módulo de la Gramola está situado arriba, en la parte de la derecha de la página. En ese módulo tengo incluidas las canciones de los grupos musicales que deseo que conozcáis.

Podéis escuchar la música más cómodamente con las instrucciones que os doy a continuación:

- Lo primero, pulsad el botón extensible que está a la derecha en la parte alta de la Gramola, en el espacio en donde figuran los nombres de los grupos musicales.

- Al pulsar el botón aparecerá una lista de grupos: Arias de ópera, Arias sacras, Cowboys Junkies, Eva Cassidy, Flamenco y jazz, Fabrizio de André… hasta llegar al final, a Villancicos y danzas criollas.

- Situad el ratón encima del cantante o grupo que deseáis oír; a continuación pulsad encima del nombre elegido.

- Una vez que esté pulsado el nombre, el navegador se actualizará automáticamente y la Gramola se posicionará en el cantante o grupo que habéis elegido.

- Y ahora viene lo más importante: pulsad en donde dice “Popup player”. Al hacerlo, se abrirá una pequeña ventana de navegador que os permitirá escuchar la música y al mismo tiempo seguir leyendo el blog de forma independiente.

- Obviamente, yendo de grupo en grupo podréis escuchar toda la música que seleccioné.

 

Lunes, a 4 de Octubre de 2010

Hasta que Isabel “la Guadiana” me habló de él, nada sabía: para mí, era un perfecto desconocido.

Natural de Mosfellsbær, este islandés de 24 años de nombre Ólafur Arnaldo es un impactante compositor y músico capaz de mezclar el sonidos de las cuerdas de un Steinway & Sons con la tonalidad metálica y electrónica de un Moog, consiguiendo un cross-over entre lo clásico y lo moderno de estilo neoclásico.

Investigando sobre la canción que me recomendó Isabel, llegué a su último trabajo, “Found Songs”, una joya publicada en el mes de abril de este año que compuso y grabó, dando rienda suelta a su imaginación, en una única semana. Siete canciones en siete días.

Su música, según iban surgiendo de su prolífica creatividad, las fue colgando en su página persona de Myspace para su descarga gratuita. Y allí sigue.

La canción más conocida de este trabajo, “Ljósið”, tiene como soporte visual un vídeo del diseñador gráfico argentino Esteban Diácono, un excepcional trabajo realizado con la técnica “motion graphic”, en el que se puede disfrutar del movimiento de distintos tipos de humos policromáticos que se desplazan bailando al ritmo de la música, consiguiendo un efecto de aplastante e hipnótica belleza.

El estilo sonoro y visual que proyecta este trabajo nos permite imaginar las frágiles, emocionales y lejanas tierras árticas, llenas de profundos blancos y relajado ambiente.

Vale la pena…

Alfredo Webmaster

 

 

Sábado, a 28 de Agosto de 2010

Del nuevo disco de Joaquín Sabina, “Vinagre y rosas”, hoy incluyo esta hermosa canción.

El tema empieza con el sonido típico de una balada romántica y cierto aire porteño, con reminiscencias de acordeón, con Joaquín tocando la guitarra acústica y recitando palabras que dejan entrever que podría haber un final feliz: “Acórtate la falda nueva; despiértate al oscurecer; túmbate al sol cuando llueva; no desordenes mi taller”.

Poco a poco van entrando los componentes del grupo madrileño Pereza, Leiva y Rubén… y la balada coge fuerza roquera y vibra con desánimo y dolor, de huída en pos de la libertad (¿salvación?): “Pero esta noche estrena libertad un preso; desde que no eres mi juez. Tu vudú ya pincha en hueso, tu saque se enredó en mi red”.

Todo termina con una frase lapidaria: “Que sepas que el final no empieza hoy”.

La estética del vídeo es parca en elementos superfluos, pero ajustada al mensaje (en fondo y forma) que quiere transmitir la canción: una despedida, un final.

Alfredo Webmaster

 

Título: Tiramisú de limón

Año: 2009

Letra: Joaquín Sabina y Benjamín Prado

Música: Leiva (Pereza)

Disco: Vinagre y Rosas (2009)

 

Hice un solo desafinado

con las cenizas del amor

las verbenas del pasado

gangrenan el corazón.

 

Acórtate la falda nueva

despiértate al oscurecer

túmbate al sol cuando llueva

no desordenes mi taller.

 

Tiramisú de limón

helado de aguardiente

muñequita de salón

tanguita de serpiente.

 

De madrugada y por la puerta de servicio

me pasabas el hachís

al borde del precipicio

jugábamos a Thelma y Louise.

 

Pero esta noche estrena libertad un preso

desde que no eres mi juez.

Tu vudú ya pincha en hueso,

tu saque se enredó en mi red.

 

Tiramisu de limón

helado de aguardiente

puritana de salón

tanguita de serpiente.

 

Dónde crees que vas

qué te parece que soy

no mires atrás

que ya no estoy.

 

Pero dónde crees que vas

qué te parece que soy

si miras atrás

mañana es hoy.

 

Dónde crees que vas

qué te parece que soy

puede que quizás

luego sea hoy.

 

Nena dónde crees que vas

quién te parece que soy

no mires atrás

que ya me voy.

 

Que sepas que el final no empieza hoy.

Que sepas que el final no empieza hoy.

 

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Sábado, a 28 de Agosto de 2010

Joaquín Ramón Martinez Sabina, más conocido como Joaquín Sabina, es un madrileño de pura cepa que, por un error cometido por aquellas “cigüeñas” de nuestra infancia franquista, nació en Jaén en el año 1949.

A la edad en la que la mayoría de los españoles empezábamos a sentir el paso de los años, él hacía poesías sonoras de 200 segundos; y aún ahora, con sesenta años ya cumplidos, sigue deleitándonos con obras de una belleza inigualable y de una profundidad sentimental insondable.

Sus textos hablan de las calles, de la soledad, de las miserias cotidianas, de las verdades escondidas, de las mentiras públicas y privadas, de los mitos y desdichas de la pareja. Pero, de igual modo, también es el autor que mejor interpreta sentimientos y amores, con momentos de pasión sublime que envidiamos.

Una de esas canciones del alma, para el alma, de sentimientos y amores, es la que presento hoy: “Contigo”, incluida en su disco “Yo, mi, me, contigo” del año 1998.

Con voz nicotinada, rasposa, aguardientosa, de tonalidad difusa, vestido de oscuro, con su sempiterno sombrero de bombín, Sabina nos desgrana en la canción unos versos que no tienen errores, de obsesivo romanticismo (no meloso, no empalagoso), violenta en su planteamiento pero no agresiva, dura pero bella, cargada de sentimientos. Es, casi con seguridad, una de las mejores canciones de amor jamás escritas, una auténtica declaración de pasión, de entrega incondicional al ser amado.

Alfredo Webmaster

 

 

Yo no quiero un amor civilizado,

con recibos y escena del sofá;

yo no quiero que viajes al pasado

y vuelvas del mercado

con ganas de llorar.

 

Yo no quiero vecinas con pucheros;

yo no quiero sembrar ni compartir;

yo no quiero catorce de febrero

ni cumpleaños feliz.

 

Yo no quiero cargar con tus maletas;

yo no quiero que elijas mi champú;

yo no quiero mudarme de planeta,

cortarme la coleta, brindar a tu salud.

 

Yo no quiero domingos por la tarde;

yo no quiero columpio en el jardín;

lo que yo quiero, corazón cobarde,

es que mueras por mí.

 

Y morirme contigo si te matas

y matarme contigo si te mueres

porque el amor cuando no muere mata

porque amores que matan nunca mueren.

 

Yo no quiero juntar para mañana,

no me pidas llegar a fin de mes;

yo no quiero comerme una manzana

dos veces por semana, sin ganas de comer.

 

Yo no quiero calor de invernadero;

yo no quiero besar tu cicatriz;

yo no quiero París con aguacero

ni Venecia sin ti.

 

No me esperes a las doce en el juzgado;

no me digas “volvamos a empezar”;

yo no quiero ni libre ni ocupado,

ni carne ni pecado,

ni orgullo ni piedad.

 

Yo no quiero saber por qué lo hiciste;

yo no quiero contigo ni sin ti;

lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,

es que mueras por mí.

 

Y morirme contigo si te matas

y matarme contigo si te mueres

porque el amor cuando no muere mata

porque amores que matan nunca mueren.

 

Viernes, a 13 de Agosto de 2010

Cuando mi hija Ana me preguntaba cómo distinguía una buena de una mala película sólo con ver los primeros minutos, siempre le respondí lo mismo: “Si la banda sonora me llena, me hace sentir bien, me hace vibrar, sé, como mínimo, que la película no va a ser mala; si el resultado final, una vez visto todo el metraje, es un filme magnífico o una obra maestra, va a depender de más factores además de la música: el director, el guión, los actores, la fotografía, el presupuesto, etc.".

Hay películas de las que sólo recordaré su banda sonora, y sólo eso, que no es poco: al menos intentan agradar. Otras, en cambio, las recuerdo por que son el compendio de muchos factores unidos, y ahí radica la excelencia. Es el caso de la canción "You're so cool!" del gran Hans Zimmer.

Esta canción está incluida en la película de 1993 “True Romance” (en España: “Amor a quemarropa”) del director Tony Scout, hermano de Ridley Scout.

Si ya de por sí la película es una magnífica obra sobre el desarraigo, la soledad y la lucha por la felicidad, también es un filme profundamente romántico: si somos capaces de convivir con la sangre y el dolor de muchas escenas, es una obra de una sensibilidad extrema.

No sé a vosotros, pero a mí escuchar esta canción, más evocadora de paisajes del Pacífico Sur que de una historia de gángsters, drogas y macarras de novelas pulp, me produce una profunda nostalgia y una ganas enormes de colaborar con los protagonistas en su frenética huída…

La canción también me trae recuerdos nostálgicos de aquella maravillosa película de 1973 de Terrence Malick, titulada “Badlands” (en España: “Malas tierras”), con unos jovencísimos Martin  Sheen(*) y Sissy  Spacek.

True Romance” es, seguramente, una de las mejores películas de acción/romance de los últimos 25 años.

Alfredo Webmaster

Nota: Martin Sheen, cuyo nombre real es Ramón Antonio Gerardo Estévez, no es yanqui al 100%: Martin es gallego, tiene casa y residencia eventual en un pueblecito de la provincia de Pontevedra que se llama Salceda de Caselas. Allí lo vi una vez al finalizar una ruta de senderismo, no hace mucho tiempo, sentado en el (casi) único bar del pueblo, confundido en medio de los lugareños. Su estampa era la de una persona real, próxima, afable, sencilla.

"You're so cool!" de Hans Zimmer (1993)

B.S.O. de "Badlands", de Terrence Malick, por Carl Orff - Gassenhauer (1973)

 

Viernes, a 13 de Agosto de 2010

De otra película maravillosa, inconmensurable, de una poderosísima fuerza y vitalidad, pero también profundamente triste, dolorosa, descorazonadora, es este bellísimo canto infantil originario de las Islas Salamon e incluido en una obra maestra del cine bélico, o, mejor dicho, del antibélico: “God Yu Tekem Laef Blong Mi”, canción que podéis escuchar en la película “The Thin Red Line” (en España: “La delgada línea roja”) de Terrence Malick.

En esta película, en la que su banda sonora también es de Hans Zimmer, intervienen como protagonistas casi todos los mejores actores de los últimos 50 años: Sean Penn, Adrien Brody, James Caviezel, Ben Chaplin, George Clooney, John Cusack, Woody Harrelson, Elias Koteas, Jared Leto, Dash Mihok, Tim Blake Nelson, Nick Nolte, John C. Reilly, Nick Stahl, John Travolta, Randall Duk Kim y John Savage.

Terrence Malick sitúa la acción en los paisajes más bellos y idílicos nunca vistos en una película de guerra, de fuego, de muerte. Las imágenes son un canto desesperado a la naturaleza, a la pureza primitiva del ser humano, pero también implican una profunda reflexión sobre la maldad inherente a la condición humana y su tendencia a la autodestrucción.

La guerra que vemos no incluye los valores que nos vendían películas como “Salvar al soldado Ryan” o similares; aquí vemos la guerra como una máquina que deshumaniza a las personas, que las convierte en bestias insensibles, que ensucia y degrada la naturaleza y, a la postre, destruye la pureza del mundo. Es un filme en la línea del Apocalypse Now de Francis Ford Coppola.

La frase que el soldado Witt, personaje interpretado por James Caviezel, piensa para si mismo en un momento del filme, es muy clarificadora: "Todo es mentida. Todo lo que sentimos, lo que vemos. ¡Cuántas mentiras escupen! (...) Nos quieren muertos o viviendo su mentira. Lo único que puede hacer aquí un hombre es encontrar algo que sea suyo, crear una isla sólo para él"... mientras piensa  escucha las arengas militaristas del teniente coronel Tall (interpretado por un grandioso Nick Nolte), un ser lleno de ambición, de sed de glorias guerreras y de brutalidad, un personaje que contrasta con los miedos, las angustias y el dolor de los que no entienden porqué deben matar a sus semejantes o porqué tener que destruir el paraíso en donde están recluidos.

La música es el vivo reflejo de las vivencias de estos seres tan dispares: el reflejo de la paz y la tranquilidad de la naturaleza, y el (im) perfecto contrapunto con lo que hay fuera de ese límite físico y temporal.

Alfredo Webmaster

 

The Thin Red Line” y otras canciones, por The Melanesian Choirs

 

Sábado, a 31 de Julio de 2010

Una de las canciones más sensuales, suaves, deliciosas y ensoñadoras jamás escritas, es este tema de Luis Eduardo Aute: “El universo”.

Aute, un cantautor de referencia en la historia de España, es uno de los más completos artistas del panorama actual. Es la personificar el Arte con mayúsculas, un creador capaz de ser excepcional en la pintura, expuso por primera vez en el año 1960, en la música, dio su primer concierto en 1966, el cine o la literatura.

Sus poesías, intimistas, oníricas y sumamente eróticas, son capaces de transportarnos al relajante ambiente de una penumbra, acomodarnos plácidamente al calor de una chimenea o hacernos sentir el sonido gutural de una voz suplicante o ansiosa. O, si el ambiente lo requiere, hacernos imaginar el frescor de unas aguas cristalinas, las blancas arenas de una playa bajos nuestros pies, el dulzor de la dulzura… como cuando oímos la canción que hoy os propongo, “El Universo”.

Alfredo Webmaster

 

 El Universo”, de Luis Eduardo Aute

La noche era una llama
la Luna estaba tierna
agosto era un suspiro
de calidas estrellas

El mar se deshacía
mojando tus caderas
la arena entre tus labios
jugaba con mi lengua.

Y empapados de agua y Luna
enlazados cuerpo a cuerpo
recorrimos las espumas
hasta el fin del Universo
donde nace el Universo
cuando estalla el Universo
… el Universo...

Tu piel eran chispazos
de mil aguamarinas
tus pechos me miraban
como ávidas pupilas.

Tus muslos extendidos
tenían cierta prisa
tu pubis era un beso
fundido en mi saliva.

Y empapados de agua y Luna
enlazados cuerpo a cuerpo
recorrimos las espumas
hasta el fin del Universo
donde nace el Universo
cuando estalla el Universo
… el Universo...

Sentí que me sentías
meciéndote por dentro
las olas eran ritmos
del mismo movimiento.

Disuelto en tus entrañas
de líquidos secretos
desentramaba el nudo
de Dios y su misterio.

Y empapados de agua y Luna
enlazados cuerpo a cuerpo
recorrimos las espumas
hasta el fin del Universo
donde nace el Universo
cuando estalla el Universo
… el Universo...

 

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Viernes, a 23 de Julio de 2010

Agustín García Calvo es el autor de magníficos poemas, pero ninguno como su “Libre te quiero”.

Este breve pero intenso poema es un canto a la libertad absoluta y uno de los textos más hermosos de la lengua española.

Si el poema ya era sublime por si mismo, con la música, la voz y la sensibilidad de alguien como Amancio Prada, “Libre te quiero” se convierte en un prodigio de belleza plástica.

Alfredo Webmaster

 

Libre te quiero”, de Agustín García Calvo

Música y voz de Amancio Prada (disco “Canciones de amor y celda”)

Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.

Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
 
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.


Alta te quiero,
como chopo que al cielo
se despereza.
Pero no mía.

Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
 
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.

 

Sábado, a 26 de Junio de 2010

 

Del concierto que dio hace tres años en Vigo, en el Festival Sonora, me quedó el recuerdo de su proximidad, de su locuacidad y de su desbordante caudal vocal, una extraña mezcla de barítono y bajo.

El tiempo transcurrido desde aquella primera actuación en Galicia le sirvió a Micah P Hinson para madurar como compositor, ganar en locuacidad (¡Cuánto –y bien- hablas, Micah!) y verle, sobre todo, feliz: tenía a su pareja cerca, justo detrás de mí. Se les veía totalmente enamorados, con miradas y confidencias que compartió con nosotros, denotaron su bien merecida estabilidad emocional.

En le escenario es el rey; no necesita ningún acompañante salvo su guitarra acústica que toca magníficamente bien, una guitarra ajada por mil usos y en la que tiene plasmada su declaración de principios, la famosísima frase con la que Woody Guthrie definía a su guitarra: una máquina para matar fascistas.

De su voz, poco que decir: profunda, con imperfecciones tonales, sentida, dolorosa, sensible, apasionada, dulce incluso. Su gravedad, su profundidad viene desde dentro de un cuerpo escuchimizado, frágil, un cuerpo dañado por los accidentes y un reguero de recuerdos de las malas vidas vividas.

Verlo en directo, justo a pié de escenario, es una experiencia gozosa y reconfortante, un acto de reconciliación con los músicos que viven la música como alimento vital, sin la parafernalia de las tournées multimillonarias o los conciertos de masas. Micah es el vivo reflejo de la calidad, y calidez, humana.

Alfredo Webmaster

Notas

-Para más información sobre Micah P Hinson, pulsad el enlace a un escrito mío de hace un mes

-En la Gramola está incluida una selección de algunas de sus mejores composiciones

-Las fotos son una gentileza de Sonia Martínez y Tino Basanta, también presentes en el concierto: gracias, muchas gracias.

 

Lunes, a 31 de Mayo de 2010

Como anticipo de la actuación que Micah P. Hinson hará en la Sala Mondo, de Vigo (para presentarnos su último trabajo “The Pioneer Saboteurs”), hago una pequeña inclusión en la Gramola de las (desafortunadamente) escasísimas canciones que Micah incluyó en el disco grabado en directo “The surrendering”: sólo son 6 canciones… ¡¡Pero qué canciones!!

Michael Paul Hinson (30 de marzo de 1981, Memphis, Tennessee) es un cantautor y guitarrista americano muy en la línea indie, con bastante de americana y reminiscencias de country-rock, en un (maravilloso) batiburrillo de estilos que llevo a los críticos a considerarlo una mezcla de los Wilco con Neil Young, de la parte menos rockera de Bob Dylan con los aires oníricos y sentimentales de un Nick Drake, y todo ello con las letras batalladoras y reivindicativas de un moderno Woody Guthrie. ¡¡Casi ná!!

Nacido en el seno de una familia de tremendas convicciones religiosas integristas, la infancia de Micah estuvo marcada una total falta de libertad para desarrollar su vena musical.

En su intento por liberarse del pesado yugo familiar y poder vivir su vida, se fue de su casa… De nada le sirvió quedar libre de la familia: cayó bajo la influencia de una mujer mayor que él, una especie de femme fatale exmodelo de Vogue, que le introdujo en las drogas y el alcohol.

Ésta, viuda del guitarrista de los Tripping Daisy, era una yonqui enganchada al alcohol, al valium, a la cocaina, codeína, ansiolíticos y a drogas de diseño, que llegó a que Micah también entrara en su círculo de consumo.

En una redada realizada en la vivienda que ocupaban, fue capturado y condenado a prisión por, además de posesión y consumo de drogas, falsificar recetas de medicamentos.

Y la vida siguió… y en 2003 su vida dio un giro inesperado: grabó su primer disco, “The Gospel of Progress”, en Inglaterra, para la compañía Scetch Book Records, e hizo su primera gira como telonero de nada menos que los Calexico.

El disco, un pequeño fracaso de ventas, fue un exitazo entre los críticos y entendidos, que alabaron su frescura y su capacidad para unir estilos tan distintos/similares como el indie o el alt-country.

Está considerado el heredero musical y evolucionador del estilo de gentes tan dispares como Johnny Cash, Leonard Cohen, Tom Waits, Nick Cave, de Wilco, Lambchop o Bright Eyes.

Un dato curioso: todos los coros de sus discos están cantados por él mismo con diferentes entonaciones, llegando en algunas canciones a tener hasta 15 pistas con la voz de Micah al mismo tiempo.

Micah tiene clase, talento y carisma. En sus directos toca hasta que le dejan: se despide, coge sus cosas, saluda a la gente de las primeras filas y se marcha dejando en el ambiente de sus oyentes la sensación de haber sido testigos de algo diferente al músico clásico; Micah es el antiheroe del glam.

Pese a su escasa discografía, es un autor a seguir muy de cerca: llegará lejos (al menos para unos pocos privilegiados).

Alfredo Webmaster

 

"Beneath the Rose", de Micah P. Hinson

 

"Seems Almost Impossible", de Micah P. Hinson

 

"Yard Of Blonde Girls", de Micah P. Hinson

 



¿Cómo funciona la Gramola?

El módulo de la Gramola está situado arriba, en la parte de la derecha de la página. En ese módulo tengo incluidas las canciones de los grupos musicales que deseo que conozcáis.

Podéis escuchar la música más cómodamente con las instrucciones que os doy a continuación:

- Lo primero, pulsad el botón extensible que está a la derecha en la parte alta de la Gramola, en el espacio en donde figuran los nombres de los grupos musicales.

- Al pulsar el botón aparecerá una lista de grupos: Arias de ópera, Arias sacras, Cowboys Junkies, Eva Cassidy, Flamenco y jazz, Fabrizio de André… hasta llegar al final, a Villancicos y danzas criollas.

- Situad el ratón encima del cantante o grupo que deseáis oír; a continuación pulsad encima del nombre elegido.

- Una vez que esté pulsado el nombre, el navegador se actualizará automáticamente y la Gramola se posicionará en el cantante o grupo que habéis elegido.

- Y ahora viene lo más importante: pulsad en donde dice “Popup player”. Al hacerlo, se abrirá una pequeña ventana de navegador que os permitirá escuchar la música y al mismo tiempo seguir leyendo el blog de forma independiente.

- Obviamente, yendo de grupo en grupo podréis escuchar toda la música que seleccioné.

 

Viernes, a 30 de Abril de 2010

Hace muchos años, ¡¡Cuántos años!!, la buena música que escuchábamos tenía sentido y trascendencia, era lo que en aquellas épocas se llamaba música con “mensaje” o “canción protesta”, y la interpretaban personas normalmente con barba, ropas nada “pijas” (ver nota), aires distendido y ganas de cambiar el mundo.

La música y las letras no se entendían como algo que sólo servía para pasar el tiempo: las canciones eran el vehículo para que los tiempos fueran llegados (como dice el himno gallego en “Os tempos son chegados”, de Eduardo Condal), como método de agitación de conciencias y motivación política.

Una de las canciones de aquella época más motivadoras y cargadas de simbolismos revolucionarios se llamaba “A cántaros”, de extremeño Pablo Guerrero (1946- ). Era el grito de lucha por la libertad en la España del dictador y asesino Francisco Franco, el personaje más deleznable (¡Y mira que hubo muchos!) de los dos últimos siglos de mi país.

El vídeo es del año 1977 y fue grabado en el concierto del Teatro Alcalá de Madrid. Al lado de Pablo Guerrero están sus compañeros de lucha Nacho Sáez de Tejada, Juan Alberto Arteche y Miguel Angel Chastang.

Letra “A cántaros”, de Pablo Guerrero

Tú y yo muchacha estamos hechos de nubes

pero ¿quién nos ata?

Dame la mano y vamos a sentarnos

bajo cualquier estatua

que es tiempo de vivir y de soñar y de creer

que tiene que llover

a cántaros.

Estamos amasados con libertad, muchacha,

pero ¿quién nos ata?

Ten tu barro dispuesto, elegido tu sitio

preparada tu marcha.

Hay que doler de la vida hasta creer

que tiene que llover

a cántaros.

Ellos seguirán dormidos

en sus cuentas corrientes de seguridad.

Planearán vender la vida y la muerte y la paz.

¿Le pongo diez metros, en cómodos plazos, de felicidad?

Pero tú y yo sabemos que hay señales que anuncian

que la siesta se acaba

y que una lluvia fuerte sin bioenzimas, claro,

limpiará nuestra casa.

Hay que doler de la vida hasta creer

que tiene que llover

a cántaros.

Otra canción emblemática de la llamada “canción protesta” es la deliciosa “Papá cuéntame otra vez” de Ismael Serrano.

Ismael es un cantante mucho más joven que Pablo (1974- ), casi treinta años menos, pero tiene el mismo afán de lucha y el constante recuerdo, pasado por el tamiz del pop y la juventud, por los que quedaron en el camino defendiendo la República y la democracia, machacados por las hordas fascistas.

En todos sus conciertos, a uno de ellos tuve el placer de asistir, siempre hay un tiempo para recuerdar el pasado vivido en la España de la guerra y posguerra civil (de 1936 a 1939 y de 1939 a 1975).

Es el continuador de una saga de cantautores que ayudaron a la libertad, uno de los que no abandonaron el barco en busca de las comodidades del apalancamiento. Es el continuador de la lucha por no olvidar lo que aquí pasó y la piedra de toque de los vergonzosos desmemoriados que pretenden dejar enterrados en las cunetas a miles de nuestros conciudadanos.

Letra “Papá cuéntame otra vez”, de Ismael Serrano

Papá cuéntame otra vez ese cuento tan bonito

de gendarmes y fascistas, y estudiantes con flequillo,

y dulce guerrilla urbana en pantalones de campana,

y canciones de los Rolling, y niñas en minifalda.

Papá cuéntame otra vez todo lo que os divertisteis

estropeando la vejez a oxidados dictadores,

y cómo cantaste Al Vent y ocupasteis la Sorbona

en aquel mayo francés en los días de vino y rosas.

Papá cuéntame otra vez esa historia tan bonita

de aquel guerrillero loco que mataron en Bolivia,

y cuyo fusil ya nadie se atrevió a tomar de nuevo,

y como desde aquel día todo parece más feo.

Papá cuéntame otra vez que tras tanta barricada

y tras tanto puño en alto y tanta sangre derramada,

al final de la partida no pudisteis hacer nada,

y bajo los adoquines no había arena de playa.

Fue muy dura la derrota: todo lo que se soñaba

se pudrió en los rincones, se cubrió de telarañas,

y ya nadie canta Al Vent, ya no hay locos ya no hay parias,

pero tiene que llover aún sigue sucia la plaza.

Queda lejos aquel mayo, queda lejos Saint Denis,

que lejos queda Jean Paul Sartre, muy lejos aquel París,

sin embargo a veces pienso que al final todo dio igual:

las ostias siguen cayendo sobre quien habla de más.

Y siguen los mismos muertos podridos de crueldad.

Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.

Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.

Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.

El tiempo pasa, pero los sueños no realizados aún perduran.

Alfredo musicayvino.com

Nota: los “pijos” españoles tienen sus contrapartes en otras partes del mundo; o sea, en México se llaman los “fresas”, los “chetos” en Paraguay, Argentina y Uruguay, los “gomelos” en Colombia, los “cuicos” o “pelolais” en Chile, los “pitucos” en Perú, los “sifrinos” en Venezuela, los “pipis” en Costa Rica, los “pelucones” en Ecuador, los “jevitos” en República Dominicana, los “yeyés” en Panamá, los “preppies y “valley girls” en Estados Unidos y los “caqueros” en Guatemala.

 

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Martes, a 2 de Marzo de 2010

Cuando tenía 12 o 13 años, no recuerdo muy bien la fecha exacta, tuve la suerte de presenciar en director, en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, una ópera. Era La Flauta Mágica, de W. A. Mozart.

Supongo que ese primer bautismo operístico tuvo muchísimo que ver con que me aficionara y, más aún, a esa en concreto, de la que soy devoto admirador.

Supongo, también, que muchísimas de las personas que dicen que no sienten nada escuchando ópera, es por culpa de que nunca han disfrutado del placer de ver una en directo. La ópera, como muchas otras bellas artes, es un placer que tienes que percibir con los cinco sentidos, teniendo los cinco sentidos centrados en la ópera.

Disfrutarla, admirarla y amarla, es más sencillo de lo que parece: sólo tienes que déjate sorprender.

En medio de las verduras, de las frutas, de las carnes, de los pescados, en noviembre del año pasado, en un entorno nada proclive para el arte: el Mercado Central de Valencia, un grupo de tenores, sopranos y barítonos sorprendieron a los compradores que se habían acercado hasta allí.

No hizo falta un escenario, ni unas butacas numeradas, ni un silencio reverencial; tampoco fue necesario vestir de etiqueta o comportarse de forma sofisticada. Nada de eso. Todo sencillo.

Sólo fue necesario cantar algunos fragmentos de La Traviata”, de Giuseppe Verdi, con pasión, con ganas de agradar, con espíritu didáctico. Sólo eso. Nada más que eso.

Las caras de los compradores pasaron de la inicial sorpresa a la admiración; al final, con la interpretación del “Libiamo ne' lieti calici”, el famosísimo bridis de la ópera, en esta ocasión realizado con cava catalán repartido entre los imprevistos espectadores, muchos derramaron lágrimas de emoción y de alegría.

¿Ves como te gusta la ópera? Acércate a ella sin miedo, sin prejuicios: te va a entusiasmar.

Alfredo Webmaster

 

 

 

 

Sábado, a 23 de Enero de 2010

Al terminar el capítulo 9º de la 2ª temporada de “Al descubierto” (“In Plain Sight”), serie de USA Network (AXM en España) protagonizado por Mary McCormack y Fred Weller, actores que dan vida a los agentes Mary Shannon y Marshall Mann, sonó una hermosísima canción de fondo, un tema de Mary Chapin Carpenter que siempre me pareció excepcional y que hacía demasiado tiempo que no oía: “Closer And Closer Apart”.

Oídla... es una apabullante y bellísima canción de amor y desamor, uno de esos poemas sonoros que te hacen vibrar, que deberían ser recordados siempre y a los que habría que volver de vez en cuando.

Hoy volví.

Alfredo Webmaster

 

 

Mary Chapin Carpenter - “Closer And Closer Apart

Tell me the truth

Don't ask me to lie

These are the things we say

You don't need proof and I'm not going to try

But I think we have lost our way

 

You don't own the sun and I can't raise the moon

So now as the darkness falls

Love is so hard won then over too soon

And another cruel ending calls

 

All I can do is turn now to you

Holding my hand to my heart

All that I know is I'm watching us grow

Closer and closer apart

 

Now all the kings horses and all the kings men

Wait for their clarion call

Pride hears its voices, and fear wins again

And there's nothing to break our fall

 

Over and over and over again

The world only spins one way

The past is a distant flicker by now

And a lesson for another day

 

Now, my sad little boat floats on ou to sea

And you're almost out of sight

I'll remember you

Please don't forget me

I whisper with all my might

 

All I can do is turn now to you

Holding my hand to my heart

All that I know is I'm watching us grow ...

All I can do is turn back to you

And wave with one hand on my heart

All that I know is it's so hard to go ...

 

Viernes, a 22 de Enero de 2010

Leonard Cohen es cantante, compositor, escritor y director de cine. Leonard Cohen es pasado glorioso y espléndido presente. Leonard Cohen es un personaje de tal nivel intelectual, que ya es parte fundamental de la historia de la música moderna. Su voz, grave y pausada, es inconfundible. Su forma de leer/cantar los textos de su obra, es única.

En su haber tiene más de 18 discos, 12 libros y 3 películas. Sus canciones han sido reinterpretadas por una enorme cantidad de músicos, raro es el que no ha versionado alguna de ellas, y su influencia en la música pop del siglo XX y XXI es de tal intensidad y solvencia, que difícilmente conoceremos otro compositor con tanto predicamento entre los músicos de su época.

Entre sus mejores obras, hay una que me entusiasma y que, en un ateo, representa el súmmum de la exaltación de lo espiritual (¡no religioso!): el “Hallelujah”, canción incluida en el año 1984 en el disco “Various Positions”.

Desde el primer día en que se escuchó en público, fue considerada una de las canciones más hermosas jamás compuestas, una monumental plegaria “religiosa” compuesta por un judío ateo.

Además de la versión oficial interpretada por Leonard Cohen, existen cientos y cientos de versiones cantadas por cientos y cientos de otros músicos. En la reseña musical de hoy incluiré unas cuantas de esas versiones. Cada una de ellas está interpretada por un músico distinto, en versiones en la que cada uno aporta su sello especial, que hace que todas suenen distinto.

Yo, por mi parte, haré una pequeña aportación sobre qué me parece cada una de las versiones; vosotros, por la vuestra, elegís cuál es la que consideráis mejor, la que más os gusta.

Hallelujah”, de Leonard Cohen (versión original)

 

Jeff Buckley estaba llamado a ser el referente de la música pop/rock de finales del siglo pasado y de principios de este. No llego lejos: se ahogó mientras nadaba en el Río Wolf (Tennessee), con apenas 31 años.

Sólo se le conoce un CD original, “Grace”, pero existen multitud de grabaciones piratas o grabaciones de conciertos en directo (creo que tengo todos los CD’s que se publicaron). Su música marcó un antes y un después, y nos dejó pocas pero auténticas obras maestras de la interpretación, como esta versión espeluznante del “Hallelujah”.

Si escuchándole no se te erizan los pelos, será síntoma de que no tienes sensibilidad para captar lo mucho que Jeff Buckley te quiere transmitir con su voz, dulce y suave al mismo tiempo.

"Hallelujah", por Jeff Buckley

 

Hermosa versión, en una hermosa voz, en un hermoso rostro… es Allison Crowe, una artista poseedora de una voz límpida, clara, profunda, muy colorida.

Su versión es muy romántica y casi amorosa, llena de matices que le dan un aire a medio camino entre el country y la música gospel.

Hallelujah”, por Allison Crowe

 

La versión de Rufus Wainwright está, como todo lo suyo, muy bien ejecutada y con un toque muy personal. Su versión del “Hallelujah” se puede escuchar en la excelente película Shrek, filme que además de esa canción también incluye otros temas de grupos de gran nivel, como los de mis queridísimos Eels (algún día tendré que hablar de ellos y del polifacético Mark Oliver Everett, más conocido como Mr. E o simplemente E).

Rufus es el prototipo del triunfador: joven, divertido, inteligente, culto… pero también drogadicto y egocéntrico. Es un talento prodigioso… y una voz que te hace revivir: me gusta.

"Hallelujah", por Rufus Wainwright

 

La versión que podéis escuchar ahora es de los hermanos Rufus & Martha Wainwright, interpretada en el Festival de Glastonbury de 2007. Martha interviene en los coros y en algunas pequeñas partes de la canción. Es una versión meramente curiosa, que no aporta anda especial a la que ya hico Rufus en solitario.

"Hallelujah", por Rufus & Martha Wainwright

 

La versión que podéis escuchar a continuación es algo especial, es la de K. D. Lang: ¡¡palabras mayores!!

Nacida en Canadá, K. D. Lang es una excepcional cantante de country y pop rock, ganadora de varios premios Grammy’s y con multitud de discos publicados. Como cantante y como compositora, K. D. Lang sigue siendo una referencia para los críticos musicales. En 1996 le concedieron el título de “Oficial de la Orden” de Canadá, un reconocimiento honorífico del que poquísimas personas pueden decir que son poseedores.

Además de su vertiente musical, K. D. Lang ha sido, y es, una luchadora infatigable por las libertades individuales, los derechos de los homosexuales (es lesbiana) y la defensa de los animales y la naturaleza.

Su versión es una de las mejores, sino la mejor, jamás grabadas. Muy personal, con una fuerza descomunal, muy suya. Los últimos acordes de la canción, los "hallelujah" del final, estremecen y erizan los pelos de la sensibilidad.

Envidio a todos los que pudieron verla en directo mientras interpretaba esta alucinante versión, de inconmensurable belleza. Y me arrepiento profundamente de no haber ido, con mi hija Ana, a verla actuar en directo este verano pasado a Oporto (Portugal). Me arrepiento.

"Hallelujah", por K. D. Lang

 

¿Kate Voegele?! No la conocía. No tenía ni la más remota idea de quién era y ni de dónde venía. Tuve que recurrir al Google para saber más. Ahora sé que es actriz (interviene en “One Three Hill”), canta “rock acústico-folk” y joven (22 años); sus interpretaciones se pueden oír en series de televisión como Ghost Whisperer, Clubhouse o Gossip Girl; ha ganado algunos premios para cantautores. Y nada más.

En todo caso, lo más importante es que la oigáis: se deja oír.

"Hallelujah", por Kate Voegele

 

Otros desconocidos: Kurt Nilsen, Espen Lind, Askil Holm y Alejandro Fuentes, en una versión muy agradable de escuchar y ver: sencilla, tranquila, sin aspavientos, con algunos momentos vocales excelentes.

"Hallelujah", por Kurt Nielsen, Espen Lind, Askil Holm y Alejandro Fuentes

 

La cantante, compositora, guitarrista y pianista estadounidense Sheryl Crow interpreta la versión más light de todas la de referencia, pero no por ello menos bonita.

"Hallelujah", por Sheryl Crow

 

Podrá gustar o no gustar el country (¡a mi me encanta!) pero la versión de Willie Nelson me parece muy buena, buenísima. El sonido de su voz, con los coros, y el tañido de la slide guitar con el acordeón, hacen de este “Hallelujah” una de las versiones más personales y con más sentimiento, una de las más vividas. Además, el gran Willie tiene una entonación que deja entrever el resultado de una azarosa vida curtida en mil y una historias de la música.

"Hallelujah", por Willie Nelson

 

Imogen Heap es una cantante-compositora inglesa que lo mismo ejecuta su música acompañada del teclado de su piano o con el cello entre sus piernas, el clarinete, la guitarra, batería o, si lo considera apropiado, con sintentizadores. Esta versión no incluye vídeo pero si la voz y la lectura del texto en una versión muy suya, como todo lo que ella nos presenta. Una cantante a seguir de cerca.

"Hallelujah", por Imogen Heap

 

Una versión curiosísima: la de Vocal Line, un grupo danés, de Hjortshøj, que canta a capella todas sus canciones. Son muy buenos y por la documentación que consulté en Internet, con un elevado prestigio internacional.

Otra curiosidad de la grabación: si os fijáis bien, en algunos momentos del “Hallelujah” se escucha la vocecita de una niña muy pequeña que les hace los coros al grupo… ¡Cosas de las grabaciones piratas!

"Hallelujah", por Vocal Line

 

Otra versión brillante: la que hace la cantante ruso-yanqui Regina Spektor, a la que podríamos catalogar como indie. El sonido de las cuerdas del violonchelo combina perfectamente con la voz suave, dulce, cándida, angelical, cuasi infantil de la Spektor. Una curiosidad: una de sus canciones se utiliza como presentación de la película “Hero”.

"Hallelujah", por Regina Spektor

 

Una cantante holandesa: la de Nynke Laverman. Tengo que reconocer que ni la conocía, pero suena bien, muy bien.

"Hallelujah", por Nynke Laverman

 

Este cantante también es holandés y se llama Nicolaas Maria “Nick” Schilder, componente del duo Nick & Simon. Para mi gusto, es una versión ligeramente acaramelada y con poca fuerza. Aún así, suena bien.

"Hallelujah", por Nick Schilder

 

¡Ésta si me gusta! Ésta versión no sólo me gusta: me entusiasma. Es de un cantante que se llama Lucky Jim. Su versión es profundamente personal, con una voz de tonalidad bluesera y un delicioso piano de fondo. Graba para el sello londinense Ho Hum Records, una disquera especializada en folk acústico y música electrónica. Pese a que nunca oí hablar de él, su versión me parece excelente. Desde ya mismo me pongo a investigar más sobre este cantante.

"Hallelujah", por Luchy Jim

 

¡Quién me iba a decir a mi que Katherine Jenkins también cantaría el “Hallelujah”! Pues sí, lo canta, y muy bien por cierto; eso sí, la interpreta con una voz de tonalidad claramente de mezzosopano. Katherine Jenkins es una hermosa ex maestra de 29 años nacida en Neath (Gales – Reino Unido), que tiene en su currículum el haber firmado a los 23 años el contrato más importante en la historia de las grabaciones de música clásica; además, se ha convertido en la cantante femenina de ópera con mayores ventas desde las épocas de la Maria Callas: ¡casi nada!

"Hallelujah", por Catherine Jenkins

 

Una cantante polaca totalmente desconocida, al menos para mí: Kasia Popwska. Me gusta la versión. Canta bien y suena bien.

"Hallelujah", por Kasia Popwska

 

Señores y señoras… con todos ustedes uno de los más grandes, de los más impresionantes, de los más increíbles y incombustibles de los cantantes del mundo: ¡John Cale! Este Gales nacido en el año 1942, con sus 67 años a la espalda, sigue dando lecciones de modernidad e innovación. Ninguna de sus canciones, ya sea propias o versionadas, como este “Hallelujah”, nos dejará indiferentes; en su voz y bajo los dedos de sus manos pulsando el teclado del piano, nada es igual, él le aporta a cada canción ese “poquito” más de belleza que hace que sus obras sean un faro para los músicos que no quieren anquilosarse. Escuchadla con devoción: es uno de los últimos dioses vivos que quedan a la música pop/rock.

"Hallelujah", por John Cale

 

Una nueva versión, cuanto menos curiosa: el “Hallelujah” de los Miami University Men's Glee Club. Esta agrupación coral, radicada en una universidad yanqui, hace versiones muy clasicas, en la línea de los coros tradicionales. Es una versión muy académica, muy seria, pero muy bien interpretada y dirigida por el Dr. Ethan Sperry.

"Hallelujah", por Miami University Men's Glee Club

 

La versión del cantante de folk e indie-rock Damien Rice es, para mi gusto, una de las mejores. Acompañado de su guitarra acústica y con esa voz tan personal que le caracteriza, su versión es muy sentida y sentimental. Algunas de las canciones de Damien Rice se usaron para grandes películas y series de televisión, entre ella House, CSI Miami, Perdidos, Alias, L o The O.C.

"Hallelujah", por Damien Rice

 

¿Qué más puedo decir de Bon Jovi que no sepáis vosotros? Poco más, la verdad. Si bien a mi no me gustan (mis gustos van por otros lares), Bon Jovi es una de las bandas de rock más famosas de la historia, poseedores de montones de discos de oro, de platino y de diamante, con actuaciones prácticamente en todo el mundo y con un cantante, Jon Bon Jovi (su verdadero nombre es John Francis Bongiovi), por el que se volvían locas las chicas de mi edad. ¿Qué tal es esta versión? Buena, pero, para mi gusto, ligeramente teatrera, muy en la línea de las bandas rockeras tradicionales. Aún así, la voz de Jon Bon Jovi es muy buena.

"Hallelujah", por Bon Jovi

 

Tim Minchin es una de esas joyitas que a veces salen de la Gran Bretaña. Es actor, comediante y músico, y tiene una mala hostia y un escepticismo que no se puede aguantar (de bien). Es un crítico exacerbado de la situación política y cultural de su país, y sus actuaciones son un prodigio de improvisación y brillantez intelectual. Pero a veces, también deja suelta su vena más sensible y canta como los ángeles, como en esta versión del “Hallelujah” que no deberíais perder, con el acompañamiento vocal de Geraldine Quinn.

"Hallelujah", por Tim Minchin y Geraldine Quinn

 

¿Y qué me decís de la versión de Perla Batalla? Nacida en Los Ángeles de padres latinos (padre mexicano y madre argentina), Perla “Perlita” Batalla lleva música en vez de sangre por sus venas: su voz es capaz de emanar dolor, alegría o pasión, según sea necesario en cada una de sus canciones.

Curiosamente, durante algunos años fue corista de Leonard Cohen; al final de una de esas giras, retomó su andadura en solitario. Desgraciadamente, pese a su enorme calidad (tenéis que escuchar su versión del “Cucurrucucú paloma”: pones los pelos de punta) aún no ha cosechado grandes éxitos populares, pero tienes magníficas críticas de los entendidos. Tiene una nominación a los Grammy’s y cuatro CD´s.

"Hallelujah", por Perla Batalla

 

Ahora le toca el turno a un compatriota mío, y no sólo de España: Deluxe es gallego, de la provincia de La Coruña, de donde soy yo. Deluxe es el comercial del grupo de Xoel López, un guitarrista y compositor que tiene el honor de que su canción “Que no” esté entre las 200 mejores composiciones de la historia, según la más importante revista musical del mundo, la Rolling Stone. ¿Cómo es su versión? Muy buena, muy cercana al original, con claras reminiscencias de la versión de Jeff Buckley, un piano que enamora y una estética muy jazzistica, en blanco y negro.

"Hallelujah", por Deluxe

 

La última versión que os presento es la más personal de todas, interpretada por uno de los mejores cantaores del flamenco actual: Enrique Morente. Esta versión, en su voz, con la guitarra y compañía de Lagartija Nick, hace casi irreconocible el original de Leonard Cohen, pero no por ello es menos emocionante, espeluznante, magnífica.

"Hallelujah", por Enrique Morente

 

Después de escucharlas todas las versiones no sé con cuál os quedáis cada uno de vosotros, pero a mi las que más me gustan son la de Jeff Buckley la de K. D. Lang, seguidas por las de John Cale, Deluxe y Damian Rice.

Alfredo Webmaster

 

 

 

Letra de la canción "Hallelujah"

 

I’ve heard there was a secret chord

That David played, and it pleased the Lord

But you don’t really care for music, do you?

Well, it goes like this, the fourth, the fifth

The minor fall, the major lift

The baffled king composing Hallelujah

 

Hallelujah, Hallelujah

Hallelujah, Hallelujah

 

Well, your faith was strong but you needed proof

You saw her bathing on the roof

Her beauty and the moonlight overthrew you

She tied you to a kitchen chair

She broke your throne, she cut your hair

And from your lips she drew the Hallelujah

 

Hallelujah, Hallelujah

Hallelujah, Hallelujah

 

Well, baby, I’ve been here before.

I’ve seen this room, and I’ve walked this floor.

I used to live alone before I knew you.

But I’ve seen your flag on the marble arch,

And love is not a victory march,

It’s a cold and it is a broken Hallelujah

 

Hallelujah, Hallelujah

Hallelujah, Hallelujah

 

Well, there was a time when you’d let me know

What’s really going on below,

But now you never show that to me, do you?

But remember when I moved in you,

And the Holy Ghost was moving too,

And every breath we drew was Hallelujah

 

Hallelujah, Hallelujah

Hallelujah, Hallelujah

 

Well, maybe there is a God above,

But all that I’ve ever learned from love

Was how to shoot somebody who outdrew you.

It’s not a cry that you hear at night,

And it is not somebody who has seen the light

It’s a cold and it is a broken Hallelujah

 

Hallelujah, Hallelujah

Hallelujah, Hallelujah

Hallelujah, Hallelujah

 

Hallelujah

Hallelujah

 

Partitura para piano

 

Miércoles, a 2 de Diciembre de 2009

Hace algo más de tres años y medio tuve la suerte de presenciar en directo la actuación de Dayna Kurtz en un lugar mítico: la Sala Clamores de Madrid. Obviamente, me entusiasmó (ver enlace a la reseña de aquella fecha).

Pese a que es una de mis cantantes de cabecera, nunca le había dedicado un espacio en la Gramola. Hoy es el día de su elevación a los altares de tan señero espacio.

Esta cantante norteamericana tiene como costumbre actuar en solitario acompañada exclusivamente por su guitarra acústica, un atril, una botella de agua mineral… y su voz, un instrumento de increíbles matices y de una riqueza aplastante, que lo mismo susurra que atrona, que nos tararea o nos mece; un instrumento del que es dueña y señora, y que hace sonar según su/la oportunidad.

Como novedad y por primera vez en su carrera, en su gira por España del pasado mes de octubre, gira en la que, desgraciadamente. no incluyó Galicia, vino con un grupo telonero de alto nivel: los Blue Mountain, de los que hablaré en otra ocasión.

Dayna no es una recién llegada a la música: lleva diez años circulando profusamente por garitos, pubs y recintos de pequeño tamaño. No es tímida ni apocada, pero su mejor “yo” musical se expande en las distancias cortas, en la cercanía con su público. Es en esos espacios en los que su música puede olerse, saborearse, sentirse.

Su voz tiene el calor y el compás de las viejas divas de la música de jazz y el blues, muy en la línea de una Billie Holiday, Betty Carter, Bessie Smith o Nina Simone. Sus letras tienen el drama y el sabor de un Tom Waits o de la Marianne Faithfull de las mejores épocas, la poesía de una Suzanne Vega o el lirismo de un Leonard Cohen, el ímpetu e intensidad de un Jeff Buckley, la fuerza y el ritmo de un Van Morrison… te podrá recordar a una mezcla de la Patti (Smith), la Laura Nyro o la insigne Joni Mitchell.

Desde siempre contó con el apoyo de dos de los mejores productores de música alternativa: Bob Power y Crzig Street. En el año 1997 fue elegida en los medios alternativos como la mejor compositora del año.

Dayna es un compendio de estilos y de gustos, todos reflejados en un modo de ver la vida y de expresarla con la fuerza de la razón y la creencia: lo que canta lo canta por que lo siente y por que lo vive.

En la Gramola podréis escuchar, entre otras canciones, obras maestras como “Fred Astaire”, con el ritmo de un vals cadencioso y sensual, con el violonchelo sonando como contrapunto a la voz, una preciosa balada de amor, “Love Gets in the Way”, un estremecedor temazo, “Postcards from Downtown”, canción que por si sola ya justificaría un disco, un hermoso blues de ritmo suave y cansino, “Last Good Taste”, una balada de aires clásicos pero con su cuño especial y maravilloso, “Justified”, una canción de batalla, de lucha, de ímpetu, “Music Box”, una composición de estilo jazzístico, aire romántico, y ambiente negro y humoroso, “Love Where Did You Go?”, un “Joy in Repetition”, de Prince, que gana muchísimo enteros con su voz, estilo y fuerza, el famosísimo tema de Gene Raskin “Those Were the Days” que cantaron artistas como la Mary Hopkin, Dalida, Gigliola Cinquetti, Sandie Shaw, The 5th Dimension o Azúcar Moreno, pero que en la voz de Dayna adquiere otra dimensión sentimental, la maravillosa canción de Leonard Cohen “Everybody Knows”, con ese toque especial que sólo ella es capaz de dar, el “Amsterdam Crown” de ritmo vivo y suave (a la vez), lleno del encanto de las canciones de taberna o el inconmensurable chanson Parlez-Moi d'Amour”, una obra maestra de la música que en la voz de Dayna se torna, incluso, más romántica y sensible que la de la gran Edith Piaf o las Juliette Gréco o Marie Laforêt.

Dayna es una joya de música popular, de esa música que se hace sólo para espacios cercanos, sin la parafernalia ni el esplendor de los conciertos de masas. Es, como veréis, el prototipo de la mujer comprometida con su arte, con su forma de ver la vida (artística).

Si tuviera que decir qué artista es para mí el compendio de la mejor música americana de los últimos años, no lo dudaría: Dayna Kurtz. Punto.

Alfredo Webmaster

Dayna Kurtz – “Love Got In The Way

 

 

 

Dayna Kurtz – “Postcards from Downtown

 

 

 

Dayna Kurtz – “Parlez-Moi d'Amour

 


¿Cómo funciona la Gramola?

 
 

El módulo de la Gramola está situado arriba, en la parte de la derecha de la página. En ese módulo tengo incluidas las canciones de los grupos musicales que deseo que conozcáis.

 

Podéis escuchar la música más cómodamente con las instrucciones que os doy a continuación:

 

- Lo primero, pulsad el botón extensible que está a la derecha en la parte alta de la Gramola, en el espacio en donde figuran los nombres de los grupos musicales.

 

- Al pulsar el botón aparecerá una lista de grupos: Arias de ópera, Arias sacras, Cowboys Junkies, Eva Cassidy, Flamenco y jazz, Fabrizio de André… hasta llegar al final, a Salvador Bacarisse.

 

- Situad el ratón encima del cantante o grupo que deseáis oír; a continuación pulsad encima del nombre elegido.

 

- Una vez que esté pulsado el nombre, el navegador se actualizará automáticamente y la Gramola irá hasta llegar al cantante o grupo que habréis elegido.

 

- Y ahora viene lo más importante: pulsad en donde dice “Popup player”. Al hacerlo, se abrirá una pequeña ventana de navegador que os permitirá escuchar la música y al mismo tiempo seguir leyendo el blog de forma independiente.

 

- Obviamente, yendo de grupo en grupo podréis escuchar toda la música que os he ido seleccionado.

 

Lunes, a 23 de Noviembre de 2009

Miguel Hernández leyendo poemas a los soldados republicanos

Miguel Hernández y Josefina, su esposa

 

De las canciones de mi juventud, la que más me entristecía, más me conmovía y al mismo tiempo, más me encolerizaba, era “La nana de las cebollas”, un poema de Miguel Hernández musicado por Alberto Cortez y Joan Manuel Serrat.

Cuando en el año 1939 al terminar la guerra de la traición, guerra en la que una parte de mis conciudadanos, los sediciosos, luchó y venció a la otra parte del país, a los que fueron leales al gobierno legalmente constituido de la República Española, los vencidos tuvieron que tomar una decisión trascendental: o huir fuera de España, como exilados, o quedarse en mí país y sufrir un largísimo período de vejaciones, humillaciones, abusos, robos y escarnios, cuando no la muerte, a manos de los fascistas seguidores del dictador Francisco Franco.

Entre esos que no huyeron estaba Miguel Hernández.

Su historia es el reflejo del mayor de los milagros del ser humano: el afán por superar las limitaciones de conocimiento.

Criado como cabrero, vivió como cabrero, pero tuvo la valentía de compaginar su batalla diaria para ganarse el pan, con otra lucha también sin cuartel: aprender, leer, estudiar. Gracias a esa enorme fuerza de voluntad, casi pudo terminar estudios de derecho y literatura.

Por ser como fue y luchar como luchó, siendo como era un simple cabrero, a Miguel Hernández se le conoció y conoce como “El poeta del pueblo”.

Desde el inicio de la guerra civil tomó partido por la República, luchando en los frentes de Teruel, Andalucía y Extremadura. En plena guerra, marzo de 1937, aprovechando unos días libres, se dirigió a Orihuela en donde residía Josefina Manresa, para casarse.

En diciembre de 1937 nació su primer hijo, Manuel Ramón, que muere a los pocos meses. En enero de 1939 nació el segundo, Manuel Miguel, para el que escribió esta nana maravillosa de la que hoy escribo.

Una vez terminada la guerra, a mediados del 39, Miguel Hernández es cogido preso y conducido por dos veces a prisión. En la primera ocasión consigue salir libre gracias a la ayuda de un buen amigo suyo, Pablo Neruda.

La segunda vez que lo cogen preso ya no se libra de la que sería su última morada: las celdas de las prisiones de Conde de Toreno (Madrid), Palencia, Ocaña (Toledo) y Alicante, donde muere de bronquitis, tifus y tuberculosis.

Los presos españoles, como Miguel Hernández, o mi padre durante un tiempo, sufrían una doble condena, a cual más dolorosa: la falta de libertad y el dolor de ver a las familias en la miseria.

Un día, estando en prisión, Miguel recibió una carta de su esposa Josefina, en donde le contaba el lamentable estamos en el que se encontraban ella y el hijo de ambos, al que sólo podía alimentar con pan y cebollas.

Él, encarcelado, sin juicio ni sentencia, en un estado físico lamentable, le envió a su mujer unas breves letras y a su hijo este poema maravilloso, la nana más hermosa y al mismo tiempo más terrible de la literatura universal:

Mi querida Josefina:

Estos días me los he pasado cavilando sobre tu situación, cada día más difícil. El olor de la cebolla que comes me llega hasta aquí y mi niño se sentirá indignado de mamar y sacar zumo de cebolla en vez de leche. Para que lo consueles, te mando estas coplillas que he hecho, ya que para mí no hay otro quehacer que escribiros a vosotros o desesperarme.

 

    Nana de las cebollas

 

    La cebolla es escarcha

    cerrada y pobre.

    Escarcha de tus días

    y de mis noches.

    Hambre y cebolla,

    hielo negro y escarcha

    grande y redonda.

    .

    En la cuna del hambre

    mi niño estaba.

    Con sangre de cebolla

    se amamantaba.

    Pero tu sangre,

    escarchada de azúcar,

    cebolla y hambre.

    .

    Una mujer morena

    resuelta en luna

    se derrama hilo a hilo

    sobre la cuna.

    Ríete, niño,

    que te traigo la luna

    cuando es preciso.

    .

    Alondra de mi casa,

    ríete mucho.

    Es tu risa en tus ojos

    la luz del mundo.

    Ríete tanto

    que mi alma al oírte

    bata el espacio.

    .

    Tu risa me hace libre,

    me pone alas.

    Soledades me quita,

    cárcel me arranca.

    Boca que vuela,

    corazón que en tus labios

    relampaguea.

    .

    Es tu risa la espada

    más victoriosa,

    vencedor de las flores

    y las alondras

    Rival del sol.

    Porvenir de mis huesos

    y de mi amor.

    .

    La carne aleteante,

    súbito el párpado,

    el vivir como nunca

    coloreado.

    ¡Cuánto jilguero

    se remonta, aletea,

    desde tu cuerpo!

    .

    Desperté de ser niño:

    nunca despiertes.

    Triste llevo la boca:

    ríete siempre.

    Siempre en la cuna,

    defendiendo la risa

    pluma por pluma.

    .

    Ser de vuelo tan alto,

    tan extendido,

    que tu carne es el cielo

    recién nacido.

    ¡Si yo pudiera

    remontarme al origen

    de tu carrera!

    .

    Al octavo mes ríes

    con cinco azahares.

    Con cinco diminutas

    ferocidades.

    Con cinco dientes

    como cinco jazmines

    adolescentes.

    .

    Frontera de los besos

    serán mañana,

    cuando en la dentadura

    sientas un arma.

    Sientas un fuego

    correr dientes abajo

    buscando el centro.

    .

    Vuela niño en la doble

    luna del pecho:

    él, triste de cebolla,

    tú, satisfecho.

    No te derrumbes.

    No sepas lo que pasa ni

    lo que ocurre.

 

Pablo Neruda dijo de este maravilloso ser humano, que también era poeta: “Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!

Joan Manuel Serrat, el más grande cantautor en lengua española, dedico muchas de sus canciones a este insigne poeta y luchador, al que admira (y admiramos), pero al que aun deberíamos admirar más.

Alfredo Webmaster

 

 

Lunes, a 26 de Octubre de 2009

Hay músicas que escucho cada poco tiempo; las escucho y las vuelvo a escuchar sin parar.

Son canciones que forman parte consustancial de mi vida o fueron parte de mi vida. En todo caso, esos sonidos están tan imbuidos en mí, tan adentro, que vuelvo a ellos como se vuelve a lo que amas.

Una de esas canciones, la más emocional, la más hermosa, la que más me impacta, es la “Romanza” del Concierto para guitarra y orquesta en la menor op. 72, de Salvador Bacarisse.

Escribí dos veces sobre Bacarisse: la primera, al principio de la segunda etapa de esta página (el 17 de agosto de 2007) y, la segunda, un año después (el 26 de agosto de 2008).

Esta pieza, fundamental dentro del neorromanticismo musical español, consigue que mi ánima se torne melancólica y entre en un estado de apacible nostalgia, de añorante quietud. Sus lentos melismas, henchidos del colorido racial de un compositor herido por lo que significaba estar exilado de su amada España, tocan las fibras más sensible de mi corazón, haciéndome recordar tiempos, situaciones, momentos de mi vida en los que me reconozco partícipe. Su escucha produce en mi eso que en Galicia se define como “lembranza”, “morriña”.

Escuchadla en silencio, con los ojos cerrados y con todos los sentidos puestos en las sensaciones que os transmitirá esta “Romanza”.

Tenéis que estar atentos: cuando llegue el minuto y veinticuatro segundos se produce un subidón que os pondrá los pelos de punta. En ese instante se desencadena un mundo sonoro que es, para mí, el momento más sublime de la música de todos los tiempos.

Siento devoción por Salvador Bacarisse. Siento amor por esta “Romanza”.

Alfredo Webmaster

 

 

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