Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Jueves, a 1 de Marzo de 2012

Cadenaser.com/EFE, 01-03-2012

Lucio Dalla, uno de los más importantes cantautores italianos, que escribió éxitos internacionales como 'Caruso', ha muerto este jueves en Montreux (Suiza) a los 68 años de edad a causa de un infarto, según han informado los medios de comunicación italianos. Dalla, que además de cantante era escritor y músico, se encontraba en Suiza para una serie de conciertos. La última aparición en Italia de Dalla, que el próximo 4 de marzo hubiese cumplido 69 años, fue la pasada semana en el Festival de la Canción de San Remo en un dúo con el joven Pierdavide Carone, para quien había compuesto la canción 'Nani'.

 

El cantante Lucio Dalla canta en 2009 en un programa de la televisión italiana

El fotógrafo Roberto Serra, amigo suyo, ha explicado que ayer había hablado con él y que estaba "muy bien, feliz y tranquilo" por el tour europeo que había comenzado en Lucerna y que había continuado por Zúrich y ayer en Montreux. El tour estaba previsto que terminase el 30 de marzo en Berlín. Últimamente, Lucio Dalla había protagonizado junto con su amigo el también cantautor Francesco de Gregori una gira italiana en la que había cosechado un enorme éxito. El mundo de la música en Italia ha recibido con conmoción la noticia y algunos de sus amigos y compañeros como Ron, con quien cantó varias canciones, fue incapaz de articular palabra debido a las lágrimas. También De Gregori decidió no hablar con la prensa por su tristeza ante la pérdida de su colega y amigo. La excantante y ahora productora musical Caterina Caselli aseguró que Dalla se ha marchado como "un gladiador" de la música, ya que era incansable en su trabajo.

Una vida dedicada a la música

Nacido el 4 de marzo de 1943 en Bolonia, Lucio Dalla aprendió de niño a tocar el acordeón y el clarinete, y más tarde el saxo y el piano, lo que le permitió unirse a bandas de jazz desde muy joven. Se inició como cantante en 1964, apadrinado por su compatriota Gino Paoli. Su primer disco, '1999', fue publicado en 1966 y cuatro años más tarde vería la luz el segundo, 'Terrra di Gaibola'. Ese mismo año empezó a componer con el poeta italiano Roberto Roversi, una fructífera cooperación que daría lugar a tres álbumes. También en 1970 Dalla escribió 'Occhi di ragazza' para su amigo Gianni Morandi, que la interpretó en el Festival de Eurovision. La colaboración entre ambos, que había comenzado en 1964, se ha mantenido constante a lo largo de sus respectivas carreras, incluso grabaron juntos en español.

En 1971 llegó el primer gran éxito para Lucio Dalla, con 'Gesú Bambino', que logró el tercer puesto en el Festival de San Remo y que le abrió las puertas a la colaboración con los grandes de la música italiana. Acabada abruptamente su colaboración con Roversini tras grabar el disco 'Automobili' (1976), que contenía uno de sus éxitos, 'Nuvolari', Dalla decidió escribir sus propios textos y se reveló como un gran letrista. Llegaron entonces sus mayores éxitos como 'Futura' (1978) o 'Caruso', interpretada por Luciano Pavarotti, con la que logró una gran repercusión internacional en 1986. Al año siguiente actuó en las fiestas de San Isidro en Madrid e interpretó un dúo con Ana Belén, con quien ha colaborado en varias ocasiones. Pasarían veintidós años hasta su siguiente concierto en la capital.

Sus discos 'Cambio' (1990), 'Amen' (1992) o 'Canzoni' (1996) lograron ventas millonarias, a la vez que canciones escritas por él eran cantadas por intérpretes como la francesa Mireille Mathieu o la española Montserrat Caballé. En 1997 la universidad de Bolonia, su ciudad natal, le nombró doctor "honoris causa" por "su trabajo de investigación en el campo de la música ligera a lo largo de toda su carrera". En 2003 estrenó en Roma el musical 'Tosca, amor desesperado', que recorrió luego Italia con gran éxito. Al año siguiente participó en el disco 'Neruda en el corazón', homenaje al poeta chileno en el centenario de su nacimiento, junto a artistas como Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Miguel Ríos, Pablo Milanés o Ana Belén.

 

Domingo, a 7 de Junio de 2009

Fotos publicadas por El País

 

El artículo de José Saramago para El País, que podéis leer más abajo, me ha servido para reflexionar sobre la situación política a la que está llegando Italia bajo el mandato de Silvio Berlusconi; desgraciadamente, por asimilación, sus malas prácticas están invadiendo las políticas del resto de Europa.

Silvio Berlusconi, además de ser el primer ministro italiano, es un político multimillonario propietario de muchas empresas con actividad en varios sectores de la economía de su país. Es, por tanto, alguien que acumula bajo su dirección cuotas y espacios de poder que lo hacen, cuanto menos, sospechoso de manejar sus negocios de forma partidista, entremezclando lo propio con lo público.

Además de tener una ideología política profundamente reaccionaria, Berlusconi es un personaje de un machismo recalcitrante y trasnochado. El trasfondo de todos sus actos lo aderezada con una pátina de religiosidad católica altamente sospechosa, una pátina que desprende un tufillo de connivencias entre el poder político y económico, bajo el manto protector de la santa curia romana.

Se mueve con la soltura de los galancillos de las películas en blanco y negro de Alberto Sordi o Marco Ferreri, con el desparpajo del que no sabe asumir su edad y arrastra un ego enviagrado (de Viagra) impropio incluso en un muchachuelo de 18 años.

Si a su galantería de bigote fino y casposo unimos su fascista afán de protagonismo, llegaremos a la situación actual de todo lo que rodea su vida: corrupción, degradación, prohibición, liquidación de la sociedad democrática. Todo en honor del negocio. Todo se vende, todo se compra.

Ante la magnitud que está adquiriendo todo esto, hay preguntas para las que no tengo respuesta: ¿En toda Italia no existe una mayoría de ciudadanos que considere deleznable los actos de impudicia de este personaje? ¿Cómo es posible que gobierne alguien así, que transita entre lo legal y lo ilegal con la chulería del prepotente, del que sabe que tiene una bula que todo lo perdona?

Tengo más preguntas: ¿Y la Iglesia Católica, qué dice de todo esto? ¿Cómo son capaces de considerar inmoral el condón y no lo que hace este personaje? ¿Qué grado de degradación ética carcome a la curia romana, que le lleva a considerar como más razonables la existencia de abusos a menores en Irlanda antes que el aborto?

No sé qué pensareis vosotros de todo esto, pero a mi me preocupa enormemente: se nos vienen encima años en los que surgirán políticos que tendrán como programa de gobierno el “todo vale”.

Aquí en España, en los bancos de la oposición, tenemos varios casos…

Alfredo Webmaster

 


 

La cosa Berlusconi

Por José Saramago para elpais.com, 06/06/2009

No veo qué otro nombre le podría dar. Una cosa peligrosamente parecida a un ser humano, una cosa que da fiestas, organiza orgías y manda en un país llamado Italia. Esta cosa, esta enfermedad, este virus amenaza con ser la causa de la muerte moral del país de Verdi si un vómito profundo no consigue arrancarlo de la conciencia de los italianos antes de que el veneno acabe corroyéndole las venas y destrozando el corazón de una de las más ricas culturas europeas. Los valores básicos de la convivencia humana son pisoteados todos los días por las patas viscosas de la cosa Berlusconi que, entre sus múltiples talentos, tiene una habilidad funambulesca para abusar de las palabras, pervirtiéndoles la intención y el sentido, como en el caso del Polo de la Libertad, que así se llama el partido con que asaltó el poder. Le llamé delincuente a esta cosa y no me arrepiento. Por razones de naturaleza semántica y social que otros podrán explicar mejor que yo, el término delincuente tiene en Italia una carga negativa mucho más fuerte que en cualquier otro idioma hablado en Europa. Para traducir de forma clara y contundente lo que pienso de la cosa Berlusconi utilizo el término en la acepción que la lengua de Dante le viene dando habitualmente, aunque sea más que dudoso que Dante lo haya usado alguna vez. Delincuencia, en mi portugués, significa, de acuerdo con los diccionarios y la práctica corriente de la comunicación, "acto de cometer delitos, desobedecer leyes o padrones morales". La definición asienta en la cosa Berlusconi sin una arruga, sin una tirantez, hasta el punto de parecerse más a una segunda piel que la ropa que se pone encima. Desde hace años la cosa Berlusconi viene cometiendo delitos de variable aunque siempre demostrada gravedad. Para colmo, no es que desobedezca leyes sino, peor todavía, las manda fabricar para salvaguarda de sus intereses públicos y privados, de político, empresario y acompañante de menores, y en cuanto a los patrones morales, ni merece la pena hablar, no hay quien no sepa en Italia y en el mundo que la cosa Berlusconi hace mucho tiempo que cayó en la más completa abyección. Este es el primer ministro italiano, esta es la cosa que el pueblo italiano dos veces ha elegido para que le sirva de modelo, este es el camino de la ruina al que, por arrastramiento, están siendo llevados los valores de libertad y dignidad que impregnaron la música de Verdi y la acción política de Garibaldi, esos que hicieron de la Italia del siglo XIX, durante la lucha por la unificación, una guía espiritual de Europa y de los europeos. Es esto lo que la cosa Berlusconi quiere lanzar al cubo de la basura de la Historia. ¿Lo acabarán permitiendo los italianos?

José Saramago, escritor portugués, es premio Nobel de Literatural

 

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