Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Lunes, a 20 de Febrero de 2012

Por Caius Apicius para elconfidencial.com (EFE),  07/02/2012

Cuando le dije "vaya ahora a Galicia", mi interlocutor pareció quedarse un poco perplejo:

-Pero en febrero, en Galicia, ¿no llueve muchísimo?

-Hombre, depende de lo que entienda usted por muchísimo. Llover puede que llueva, sí; también puede ocurrir que no llueva. Pero, primero, Galicia sin lluvia es menos Galicia y, segundo, en febrero no se va a Galicia a tomar el sol.

-Entonces, ¿a qué quiere usted que vaya ahora a Galicia?

-Muy fácil: a comer. A disfrutar de la que puede ser una de las mejores gastronomías invernales del planeta, y no exagero nada.

No: no exageramos nada. A Galicia, aparte de a otras muchas cosas, se va a comer. En cualquier época del año. Pero es que lo de febrero... lo de febrero es demasiado grande.

Febrero, que es mes de Carnaval (Entroido, dicen por allá), es la exaltación de la mesa, de la comida. Ahora se promocionan en Galicia carnavales de los de hacer fotos a tipos curiosos, y está bien; pero, en Galicia, siempre, el Carnaval se celebra en la mesa. Y no en una mesa cualquiera: en una grandísima mesa.

Para empezar, están en época magnífica esas cosas marinas en las que se piensa siempre que se piensa en Galicia. Salvo que le toquen varios días seguidos de temporal, los percebes de ahora estarán llenos de carne y sabor; las centollas, en estado casi perfecto; los mariscos de concha, disponibles... Una oferta marisquera inimitable en lo que hay, que hay mariscos que no son de aquí (gamba roja, langostino...) y deben buscarse en otros lugares.

Febrero es el mes que los gallegos dedicamos a la Paleogastronomía, esto es, a estudiar sobre el terreno las múltiples cualidades gastronómicas de un fósil viviente, del más antiguo de los vertebrados, la lamprea, que lleva en estas aguas más de cuatrocientos millones de años, que representan muchísimos años pasados en total impunidad, que los lugareños piensan que hay que descontar, lo que hacen dedicándose con entusiasmo a saborearla desde que en enero asoman su morro en los ríos gallegos hasta que el insistente canto del cuco marca el final de su temporada.

Sí: febrero es mes de lamprea, y en pocos sitios hay una tradición de cocinar y comer lamprea como la que hay en Galicia, por la muy poderosa razón de que los ríos gallegos son de los pocos que aún reciben a este vestigio de otras épocas geológicas.

Si es verdad que sería difícil elegir un animal marino como totémico de Galicia (¿el percebe? ¿la lamprea? ¿el pulpo?) lo es igualmente que no hay la menor duda sobre a qué cuadrúpedo corresponde ese puesto: al cerdo. "Si el cerdo volara..." dijo aquel paisano interrogado sobre su ave favorita...

Y el cerdo tiene su homenaje. Pantagruélico, hiperbólico, monumental: el cocido. El cocido que se festeja y
se cocina en Lalín. Un cocido, como querían don Álvaro Cunqueiro y mi añorado amigo Jorge Víctor Sueiro, "de crego", esto es, de cura. De cura de antes del Vaticano II, matizo yo.

Lleva sus cositas vegetales, cómo no. Patatas, claro. Garbanzos, y ahora hay quien les añade habas, que es como llaman los gallegos a las alubias. Y verdura, claro, que no será repollo con refrito, a la madrileña, sino, en esta época, los mejores grelos, que a mí me gustan muchísimo más que la berza. También se echa al cocido (dejemos claro que se llama cocido, y no pote; el pote es cosa de los vecinos asturianos) carne de vacuno; incluso he visto alguna vez circular por allí una gallina. Pero todo eso son meras compañías.

El cocido lleva "cachola", es decir, cabeza de cerdo, con sus tres partes diferenciadas y diferentes: "orella" (oreja), "dente" (carrillera) y "fuciño" (morro). Hay que ponerse, también, un poco de lacón, un poco de costilla salada, un buen trozo de tocino "de febra" (fibra), otro de "soá" (espinazo) si lo hubiere, quizá algo de rabo... Y los chorizos, claro, el normal o "de carne" y el "ceboleiro" o de cebolla, que hace las veces de la morcilla.

Es mejor proceder por partes, con calma, apoyarse bastante en lo verde... Sin prisas, echando unos tragos de algún tinto de mencía de Valdeorras, la Ribeira Sacra, Monterrei o el Ribeiro. Uno se va sintiendo en paz, el mundo está bien hecho y alaba la creación de un animal tan benéfico y útil como el tantas veces vilipendiado marrano, base de la civilización cristiana, que es la nuestra.

¿Que un cocido le parece mucho? Bueno: quédese con la versión reducida, típica de la época: el lacón con grelos, con sus cuatro elementos, sus cuatro ases: lacón, patata, grelos y chorizos. Le servirá para irse entrenando.

No le diré que acabe con quesos: mejor que se los tome de aperitivo y, de postre, acuda a ese pariente galaico de los crêpes que son las filloas, o a otros postres de la época. Como las flores o las orejas. Y... feliz y sosegada sobremesa.

La verdad: había que decir todo esto. Galicia, incluida su gastronomía, es algo de lo que más gente habla y escribe de oídas que por experiencias propias. Y les garantizo que lo que puede ofrecer la mesa gallega en el mes de febrero tiene muy difícil parangón. Vayan... y véanlo. Qué digo "véanlo": ¡cómanselo!

 

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Sábado, a 20 de Agosto de 2011

Cartel anunciador de Festa do Albariño

Mapa de la D. O. Rías Baixas y sus subzonas (Galicia)

 

Por Caius Apicius para elconfidencial.com (EFE), 02/08/2011

Como todas las cosas cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos, el vino está lleno de leyendas; de muy bellas leyendas, en general. El vino... y cada vino. Entre ellos, el albariño, al que Cambados rendirá homenaje por quincuagésima novena vez el próximo fin de semana, primero de los de agosto.

Don Álvaro Cunqueiro, quién si no, fue un decidido impulsor del origen legendario del albariño, traído, decía, por los monjes del Císter allá por el siglo XII. Era bonito, y daba mucho juego. Pero, como diría Néstor Luján, la ciencia ha hablado, y preciso es callarse. Y la ciencia ha dicho que la uva albariño parece ser autóctona de Galicia. Yo, si por "autóctono" entendemos que es algo que lleva en un sitio muchísimo tiempo, puedo estar de acuerdo; si se refiere a que es originario del sitio en que está, ya tengo mis dudas.

Lo curioso es que, en general, a los gallegos les ha hecho ilusión eso de que la albariño sea autóctona. A mí, qué quieren que les diga, me gustaba más situar su origen en el corazón de Europa, la leyenda que lo emparentaba, desde la cuna, con algunos de los mejores vinos de la Cristiandad. Recordemos. La Orden del Císter nace en 1090 en la localidad cuyo nombre romano era Cistercium. Hoy es Citeaux, abadía situada en la mismísima Côte d'Or borgoñona, donde se elaboran vinos de la categoría de los Montrachet o Meursault, por no salir de los blancos, elaborados con la variedad chardonnay, que también tiene leyenda propia que atribuye su introducción en Francia a cierto conde de Champagne, Thiébaut IV "Le Chansonier", que la habría traído de Chipre de vuelta de las Cruzadas.

Son los monjes cistercienses quienes se ocupan del cuidado del Camino de Santiago. Y parte de ese cuidado era replantar viñas. Primero, en los valles fluviales del Ebro, el Duero, el Sil... Finalmente, en el mismísimo fin del mundo, en el Finis Terrae, frente al Mar Tenebroso. Es bonito imaginar a los monjes transportando con amor y mimo los esquejes de sus variedades preferidas, procedentes nada menos que de la Borgoña; hay quien sustenta la opinión de que no se trata de cepas borgoñonas, sino que procederían del Rhin, más cercanas a la riesling que a la chardonnay.

Todo eso, y más, había en una copa de albariño antes de que la ciencia nos devolviese a la cruda realidad e hiciese que bajásemos de la nube de los bellos sueños. Ciertamente, no seré yo quien afirme que un albariño es mejor que un gran Montrachet, pero tampoco dejo que me lo sitúen mucho más abajo en la escala de valores de los grandes vinos blancos del mundo.

Pero supongamos que sí, que la uva lleva en Galicia más tiempo, incluso que se trata de una mutación de alguna variedad introducida algo más de mil años antes de la fundación del Císter. Porque bien pudieron ser los señores romanos quienes introdujeron la albariño, o su predecesora, en Galicia. Quizá no los romanos de César, pero sí los que, mandados por Décimo Junio Bruto, luego llamado "El Galaico", se negaban a cruzar el río Limia, en Ourense, por creer que se trataba del Leteo o Lete, el río infernal que hacía perder la memoria a quienes lo cruzaban. Los mismos romanos que se aterrorizaron en Finisterre al ver cómo el mar engullía al sol rojo. Romanos que llevaron consigo el vino, la vid, a donde fueron. Por qué no a Galicia: hubo asentamiento romano en Cambados. Sería gracioso que hubiera sido así, cuando Cunqueiro nos habló tanto del itinerario inverso, de los vinos, sobre todo del Sil, que viajaban de Galicia a Roma, como el de Amandi, supuestamente grato a Tiberio, cosa que no tiene mucho mérito porque al sucesor de Augusto le gustaban todos los vinos.

Y aún pudo ser antes: los fenicios, comerciantes donde los hubiere, estuvieron zanganeando por la desembocadura del Umia, por aquello del estaño; a lo mejor trajeron unas cepas, porque si el vino nació, según parece, al sur del Cáucaso, está claro que esa zona queda mucho más cerca de Fenicia que de Galicia, y las uvas, solas, no vinieron: les conocemos muchas virtudes, pero no la movilidad.

Al final, qué más da. Cistercienses, romanos, fenicios... Una cosa tengan clarísima: ustedes, si lo desean, pueden beber hoy unos albariños muchísimo mejores, incomparablemente mejores que los que pudieran haber bebido los comerciantes fenicios, los legionarios romanos y los monjes benedictinos. Y, aunque todavía queden por ahí algunos nostálgicos, beberán hoy albariños bastante mejores y mejor elaborados que los que bebían sus padres y sus abuelos.

El domingo se discernirá cuál es el mejor albariño de los presentados a concurso. Serán los 2010, añada que el Consejo Regulador de la D.O. Rías Baixas ha calificado de "muy buena". Los 2010 que he probado hasta ahora son, en efecto, muy recomendables. Lo mejor será que abran ustedes una botella y opinen por sí mismos, brindando por Cunqueiro, que este año está de centenario, pero también por cistercienses, romanos, fenicios y, si no queda más remedio, científicos 'revientaleyendas': los amantes del albariño no somos rencorosos.

Típica bodega de la D. O. Rías Baixas (en la foto Agro de Bazán - Galicia)

 Detalle de la Bodega Agro de Bazán(Galicia)

Bodega Pazo de Fefiñanes (Cambados - Galicia)

Bodega Pazo de Fefiñanes (Cambados - Galicia)

Bodega Pazo de Fefiñanes (Cambados - Galicia)

 

 

Viernes, a 18 de Junio de 2010

 

¡Benvidos todos a Ponte de Ume! ¡A vila abre os seus muros á xente de tódolos reinos!

Todos nós, de aquí e de fora, seremos estes días eumeses e sentiremos o aire que no século XIV invadía a antiga fortaleza dos Condes de Andrade. As feiras xa non serán patrimonio duns poucos, como nos tempos antigos. Hoxe, o I Feirón Medieval dos Andrade xa é unha realidade palpable por nobres, campesiños e cidadáns de toda clase social.

Pontedeume posúe unha historia digna de ser recordada porque dela provén o que somos na actualidade. Temos a responsabilidade de conservar o que os nosos ancestros levantaron na vila coas súas propias mans. Debemos ensinar ó mundo o patrimonio que ainda hoxe conservamos e que fan de Pontedeume e as súas parroquias un lugar a descubrir.

O I Feirón Medieval dos Andrade proporcionaranos a oportunidade de sentirnos como os nosos antepasados.

Chamámosvos a que disfrutedes, bailedes, riades e brindedes nesta festa, xa que seredes vós os verdadeiros artífices do éxito e da ledicia que queremos que se respire na vila.

Estes días poderedes contemplar fermosas mulleres, valentes cabaleiros, loitas nas rúas, akelarres, escenas insólitas, música, teatro, nenos disfrutando con xogos tradicionais e artesáns vendendo os seus obxetos chegados doutras épocas. E como non, poderedes comer e beber!

Ogallá este salto no tempo sexa do voso agrado, e agardamos poder seguir ano tras ano sorprendéndovos con cousas novas.

Grazas a todos os que, dunha ou doutra maneira, axudáchedes a que o I Feirón Medieval dos Andrade sexa unha realidade. Conseguímolo! Esta festa é de todos!

¡Unha forte aperta! ¡Qué comece o I Feirón Medieval dos Andrade!

PROGRAMA DE ACTOS

VENRES 2 DE XULLO

Tarde:

18.00 h. Apertura dos postos do Feirón Medieval.

19.30 h. Pasarrúas inaugural, no que participarán os músicos, actores, malabaristas, cabaleiros e demais persoeiros que participan no Feirón Medieval.

20.00 h. Pregón desde o balcón do Concello a cargo de Carlos de Castro, Profesor de Xeografía e Historia do IES Breamo de Pontedeume. Inauguración do “I Feirón Medieval dos Andrade”.

20.30 h. Representación de “El arbol del amor” (zancudos) a cargo do grupo La Recua.

21.00 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

Noite:
22.00 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

22.30 h. Representación de “La troupe de los Santurrones” a cargo do grupo La Recua.

SÁBADO 3 DE XULLO

Mañá:

11.00 h. Apertura dos postos do Feirón Medieval.

12.00 h. Pasarrúas de apertura.

12.30 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

13.00 h. Representación de “Las bellas doncellas” a cargo do grupo La Recua.

13.30 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

Tarde:

18.00 h. Apertura dos postos do Feirón Medieval.

19.00 h. Exhibición de voo de aves de cetraría na Praza do Conde.

19.00 h. Representación de “Los bribones y el retablo mágico” a cargo do grupo La Recua.

19.30 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

20.00 h. Representación que rememora a Revolta Irmandiña acontecida na vila no século XV, a cal, liderada por Roi Xordo, levouse a cabo contra Nuno Freire de Andrade e a súa familia. Os campesiños percorrerán as rúas de Pontedeume ata chegar ó Torreón dos Andrade, onde Roi Xordo pedirá explicacións ó señor da vila sobre varias medidas impopulares levadas a cabo por éste.

20.00 h. Representación de “El arbol del amor” (zancudos) a cargo do grupo La Recua.

21.00 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

Noite:
22.00 h.
Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

22.30 h. Cea medieval nos balcóns do Mercado de Abastos.

00.00 h. Representación de “El séquito de la Santa Compaña” a cargo do grupo La Recua.

 

 

DOMINGO 4 DE XULLO

Mañá:

11.00 h. Apertura dos postos do Feirón Medieval.

12.00 h. Pasarrúas de apertura.

12.30 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

13.00 h. Representación de “Las bellas doncellas” a cargo do grupo La Recua.

13.30 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

Tarde:

17.00 h. Apertura dos postos do Feirón Medieval.

19.00 h. Exhibición de voo de aves de cetraría na Praza do Conde.

19.00 h. Los bribones en la “Tierra de la Jauja” a cargo do grupo La Recua.

19.30 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

20.00 h. Representación de “El arbol del amor” (zancudos) a cargo do grupo La Recua.

21.00 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

Noite:

22.00 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

22.30 h. Representación de “La troupe de los Santurrones” a cargo do grupo La Recua.

ACTIVIDADES PARALELAS

Cetrería: os días 3 e 4 haberá exposición de aves na Praza do Conde e espectáculos polas rúas da vila.
Tiro con arco: os días 3 e 4 haberá exhibicións e talleres para nenos e adultos na Praza do Conde.
Esgrima antiga: os días 3 e 4 haberá exhibicións e talleres para nenos e adultos na Praza do Conde.
Rincón infantil: xogos e talleres as mañás dos días 3 e 4 de 11 a 14 h. e as tardes dos tres días de 17 a 21 h. na Praza do Pan.
Caravana de burros ananos: dispoñibles para os nenos polas rúas da vila.

Haberá tamén en diferentes horarios outros espectáculos de música, malabaristas, etc.

Nota: o programa podería sufrir cambios de derradeira hora por motivos alleos á organización.

 
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Lunes, a 21 de Diciembre de 2009

Por Xabier R. Blanco para elpais.com, 30/07/08

Se acercaba el Festival de Ortigueira y en la cabeza del artesano Santiago Bernárdez bullía una idea: presentar en la gran fiesta del mundo celta un kilt, la falda que visten los hombres e identifica a los clanes en Escocia, pero propio de Galicia. "Hice el diseño del tartán, el tejido a cuadros, lo registré y llamé a un amigo escocés para encargar 30 faldas. No sabía cómo iba a resultar la aventura, llevé 25 y las vendí todas. Fue un éxito que no me esperaba".

Ya ha encargado otras 100 faldas a su proveedor escocés. Las comercializa a 29 euros cada una. "No pretendo que sustituya el traje tradicional gallego, sino que se convierta en una prenda para los días de fiesta. Y aquí tenemos muchos días de’troula’ (nota 1)", comenta en Allariz, donde ha instalado el taller de cuero que regenta desde hace cinco años con Mónica, su pareja.

La ocurrencia no fue repentina. Este diseñador, natural de Cangas do Morrazo, vivió antes de establecerse en Allariz dos años en Irlanda y cinco en Escocia. "Cuando me invitaban a una fiesta tenía que alquilar un kilt para no desentonar y costaba, si se trataba de épocas como fin de año, 80 libras".

En Escocia se encuentra el Tartan World Register, institución que valida, tras un examen riguroso, el cuadro que identifica a una familia, a una empresa o a una nación. Obtener el certificado supone un desembolso de 400 euros. "Cuenta el porcentaje de los colores y la disposición y distribución de los cuadros, que salen de un telar con cuatro barras, que ya existían hace siglos en Galicia, sobre todo en la Ribeira Sacra, como ha constatado los estudios de la británica Anna Champeney". Santiago Bernárdez inscribió su diseño como Tartan Gallaecia/Galician National, que se caracteriza por un 50 % de color azul cobalto, 40% de azul marino y 10% de blanco. "Elegí el azul cobalto por el escudo gallego, el azul marino por el mar y el blanco por la bandera. Creo que la combinación quedó bastante bien", opina mientras enseña un kilt que dejó en Allariz por tratarse de una talla pequeña. "Lástima, lo hubiese vendido también".

Alguno de los que se acercaban a su puesto en Ortigueira le reclamaron un kilt en el que predominase el color rojo, "y les respondía que sólo vendía el nacional de Galicia". Cuando los clientes se interesaban por qué en el gallego mandaba el azul, se topaban con una respuesta imposible de rebatir: "Porque es el que he registrado yo". En el Festival de Ortigueira, Santiago Bernárdez también puso a la venta la highland shirt (camisa tradicional) y el sporran (zurrón que se anilla a la cintura). "En vista de la aceptación, voy a encargar también las medias, y los ribbons, que son una especie de ligas que sujetan las medias a la altura de la rodilla, para completar el atuendo".

El negocio está en pañales, pero este artesano rezuma optimismo. "Recorremos muchas ferias y fiestas y en esos momentos la gente se anima porque tienes ganas de risas y de ‘carallada’ (nota 2)". Además, Internet resulta una herramienta imprescindible para llegar desde Allariz a todas partes con un simple clic. Bernárdez ha registrado las webs TendaGaliza.com, TiendaGalicia.com y GalicianShop.com en las que también explica la historia del tartán en Galicia y en Europa para proclamar su universalidad: "Lo entendemos como algo escocés, pero es una vestimenta universal. Hay registrados el tartán nacional de Alemania, Australia, Holanda..." Y ahora también el de Galicia.

Cuando alguien se interesa por el kilt gallego, Bernárdez se detiene un rato con el comprador para impartir una clase de historia resumida y la manera de vestir esta prenda. "Casi todo el mundo lleva mal la falda. Se la colocan en la cadera y hay que llevarla en la cintura para que quede justo a la altura de las rodillas".

La pregunta que más le formulan es si se luce con calzoncillo debajo de la tela o sin él. "¡Sin calzoncillo, por favor!", responde. "Sólo los bailarines tienen licencia para ponerse calzoncillos".

Notas:

1- Troula: fiesta o jolgorio.

2- Carallada: similar a troula

 

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Domingo, a 7 de Junio de 2009

Fotos de Valdoviño (Belén Franco)

Valdoviño, por Belén Franco

El territorio valdoviñés aparece marcado, casi todo, por la fuerte presencia del inmenso océano. Pero esta atmósfera paisajística no sólo es costa, montes litorales, mar indómito y acantilados, salientes y ensenadas, sino que también es una inmensidad sonora y rítmica en el soplar del viento y en el rumor de las aguas; una variedad de olores a tierra, salitre y mar y un mosaico de colores y de luz que cambia a lo largo del día y de las estaciones. Todos estos elementos conforman un auténtico paisaje atlántico.

Un Patrimonio cultural.

El municipio de Valdoviño, situado al norte de Galicia y al noroeste de la provincia de A Coruña, ocupa la franja costera entre Cabo Prior y Punta Candieira, formando parte del denominado Golfo Ártabro. Constituye parte de la actual área de influencia de la comarca de Ferrolterra. En esta costa, con diversidad de matizaciones, unas veces suaves y otras bravas, la geografía adquiere dinamismo gracias a esa compenetración del mar y de la tierra que parece que se buscan y se rechazan. Diversidad de formas y paisajes llenos de expresividad, tanto interiores como costeros, caracterizan el relieve de este municipio, formando una combinación de lo agreste y lo suave. Según Carré Aldao, el nombre de Valdoviño proviene de “Val do Viño”; haciendo referencia a la abundancia de vino que hubo en este territorio antes de la llegada de la plaga de la vid.

Sin embargo, hay quien cuestiona esta etimología y, posiblemente, el nombre proceda del arroyo que baña la antigua capital: Aviño. Nace así el topónimo “val do Aviño” que deriva en Valdoviño. Al igual que en el resto del territorio gallego, la unidad vital de este municipio es la parroquia que, a su vez, se articula en aldea o lugar, formando un mosaico de pequeñas células de población dispersas por su geografía. Son lugares y parroquias cuya toponimia, además, nos determina y explica el paisaje.

Tenemos pues, en Valdoviño, nombres de lugares geográficos que aluden al emplazamiento, a la localización o al relieve: Outeiro, Pena, Montefaro, Veiga, Penido, Campo…; a la presencia del agua en el paisaje: Lago, Regueiro…; a la litología: Barreiro, Pedreira, Lousada, Seixidal…; o a la vegetación: Pereira, Uceira, Teixoeira, Freixo…. Desde un punto de vista histórico, la diseminación de su hábitat, probablemente, haya sido un hecho inicial y muy remoto en el tiempo. La existencia de varios castros, dispersos por todo el territorio y que forman parte de un conjunto conocido como Terra de Trasancos, atestiguan esta hipótesis, evidenciando la importancia de esos primitivos asentamientos. No debemos, pues, subestimar la influencia del legado de la cultura castreña y precelta en el paisaje cultural del municipio, aunque, por desgracia, la mayoría de esos restos arqueológicos, junto con las mámoas que, de una forma lineal, jalonan el camino hacia San Andrés de Teixido, han sido víctimas del pillaje y del abandono.

Considerando que el Cristianismo primitivo se estableció, en el mundo rural, sobre entidades poblacionales ya existentes, hay que reconocer, en el caso que nos ocupa, la relación entre los castros y las instituciones parroquiales. Todos esos restos, junto con escasos hallazgos romanos –los romanos llegaron a estas tierras litorales atraídos por los yacimientos mineros- son los indicios que demuestran la existencia de poblamientos  antiguos. Incluso se señala la posibilidad de que la ciudad romana de Adobrica se ubicase en Valdoviño. Durante la época medieval, el desarrollo de este territorio parece que fue potenciado por la implantación de pesquerías -dirigidas por nobles locales- y por el establecimiento de factorías de salazón y de conservas de pescado.

También el aspecto religioso tuvo un papel importante en esta evolución con el impulso que se le dio a la ruta hacia San Andrés de Teixido -y que hoy en día se trabaja en su recuperación- que conllevaba una infraestructura de atención a los peregrinos y un desarrollo del comercio. "El municipio de Valdoviño está en los antiguos caminos que bordeaban una costa incesantemente batida por las olas, formada por ensenadas alternantes con acantilados, en otro tiempo senderos que conducían hacia el venerado santuario de San Andrés de Teixido, uno de los grandes centros de peregrinación popular en Galicia" (Felipe-Senén López Gómez, "Rías Altas, de Ferrolterra a Estaca de Bares”). Pero en el municipio apenas quedan construcciones de época medieval. El único vestigio constatable de la Edad Media es A Ponte de Porto do Cabo, en la parroquia de Vilarrube, que forma parte de un pequeño y pintoresco núcleo rural constituido no sólo por este puente -construido en cachotería, con dos arcos de medio punto, y que todavía conserva la calzada empedrada-, sino también por la denominada “A Casa da Bastona”, antigua hospedería del siglo XVI, que daba alojamiento a los romeros que se dirigían hacia San Andrés; y por molinos fluviales que se sitúan a la orilla del río Mestas.

El puente era paso obligado en el Camino Real de Ferrol a Cedeira y, además, une el municipio de Valdoviño con su vecino cedeirés. El lugar de Porto do Cabo fue y es un punto decisivo en la ruta que realizan los peregrinos hacia San Andrés. Era el lugar de encuentro de romeros que venían no sólo de las cuatro provincias gallegas, sino que también coincidían con los procedentes de Castilla y de Portugal. Al pie del mismo puente, y hasta no hace muchos años, unas mujeres llamadas “caldupeiras” preparaban un reconstituyente caldo que, en grandes tazas, servían caliente a los peregrinos.

“Indo para Santo Andrés

Aló no Porto do Cabo,

Díxome unha caldupeira:

-¡Romeiriño! ¿Queres caldo?

-Non, señora; que me escaldo…

-¡Romeiriño! ¿Queres viño?

-Si, señora; un papadiño…”

La mayoría de los edificios religiosos de Valdoviño hacen su aparición a partir del siglo XVIII, aunque su construcción esté asociada, posiblemente, a otros más antiguos de los que no han quedado vestigios. Tienen escaso mérito artístico. Pero entre todos ellos, quizá, destaque la iglesia parroquial de Santiago de Lago con una sencilla fachada barroca y con un bello retablo en su interior. Hay que nombrar también pequeñas capillas que mantienen una relación bastante directa con el fervor hacia determinados santos como la ermita de “A Nosa Señora do Porto” o la singular “Capela da Fame”, conocida como “Capela de Liñeiro”, de finales del siglo XVI. Situada en el interior del municipio, era albergue y reposo espiritual de los peregrinos que se dirigían hacia San Andrés de Teixido, bajo la protección de los caballeros de la Orden de Malta. El origen de su peculiar nombre procede de que en sus alrededores, los romeros paraban para descansar y comer. Vale la pena intentar acceder a su interior y contemplar su precioso retablo renacentista, un programa iconográfico, con un carácter popular, hecho de granito policromado, en donde se quiere ver representada “a Fame” entre dos medallones con las efigies de Inés de Castro y de Fernando de Andrade.

Por otro lado, la arquitectura civil del municipio valdoviñés no es abundante, pero la poca que existe nos muestra la presencia de algunas familias de origen noble. Familias como la de Pita da Veiga, Pardo de Andrade o Ponce de León se vinculan con el Pazo da Riva; o los Piñeiro, condes de Naraío y los Maseda se relacionan con el Pazo de Vilarrube. Más adelante, les sucederían los Suevos y los Jove. También la Casa de Mosende -hoy casa de turismo rural- fue propiedad de la familia Pardo Bazán en el siglo XIX. A pesar de que estos pazos fueron restaurados total o parcialmente, todavía guardan algún testimonio de su pasado señorial como los escudos relacionados con las familias que los fundaron, o un reloj de sol y las armas de los Ponce de León que recuerdan el pasado señorial del Pazo da Riva. Algunas de estas casas aparecen rodeadas de fuertes muros cuya misión era protegerlas del bandolerismo decimonónico. Hay que destacar, igualmente, la existencia de una vivienda, de grandes dimensiones, del primer tercio del siglo XX, de estilo indiano, denominada "Casa de Joselito", como manifestación de una emigración a América. Pero el municipio de Valdoviño también es poseedor de un patrimonio efímero, de unas manifestaciones que tienen que ver con las fiestas religiosas: la del Corpus, la “Romería da Virxe do Porto” -cuya imagen se guarda en una capilla del mismo nombre, situada en lo alto de un islote, y al que sólo se puede acceder durante la bajamar-; con actividades agrícolas –como la fiesta de representación de la malla que se realiza con el objetivo de recuperar esta antigua tradición; con espectáculos pintorescos -como el descenso de carrilanas y que, desde el año 1996, está experimentando un proceso de revitalización-; con fiestas gastronómicas -como la de la coquina, en la que se degusta la almeja de la zona-; o la fiesta cabalar -dedicada al caballo y que se celebra en las proximidades de la laguna de A Frouxeira en donde se desarrollan diferentes tipos de pruebas.

Asimismo, destaca su principal acontecimiento deportivo, con carácter internacional: el célebre “Pantín Classic” que tiene lugar, desde hace más de veinte años, en el mes de septiembre en la playa de Pantín. Se trata de pruebas de surf, puntuables para los campeonatos mundiales de este deporte, y que acoge a surfistas de los cinco continentes. Y es que el municipio valdoviñés puede presumir de poseer las mejores playas para subirse en la cresta de la ola.

Valdoviño, la mar de natural.

El título de este reportaje, "Valdoviño, un mar de sensaciones", pretende combinar dos conceptos: por un lado, el mar, como un recurso siempre presente en la historia, que liga a Valdoviño a un emplazamiento físico; y, por otro lado, un territorio que invita a vivir experiencias y sensaciones, siempre en contacto con la naturaleza. Su litoral se caracteriza por una gran belleza paisajística. Felipe-Senén López lo describe así: "...son arenales todavía de silencio donde uno se encuentra con la fuerza del océano y a veces del viento…. El municipio posee unas condiciones ventajosas gracias a un rico patrimonio natural. Cuenta con paisajes costeros de indudable belleza – como los 21 kilómetros de litoral abrupto y recortado- y con una serie de espacios naturales de gran interés biológico que lo sitúan entre las zonas litorales más atrayentes de Galicia. Podemos admirar parajes ecológicamente variados con una amplia gama de formas: enclaves de altos y potentes acantilados –verdaderas esculturas en piedra-, laguna y marisma, playas, cordones y ecosistemas dunares, monte y terrenos de cultivo. La presencia de los elementos hidrográficos es fundamental, pues, a la hora de descubrir y estudiar el paisaje que conforma todo este enclave costero, ya que el agua, que tanto nos seduce, colabora de forma primordial en la tónica de este territorio.

El relieve litoral de esta orilla atlántica se estructura, primeramente, en un tramo de costa baja y arenosa, con aguas tranquilas y que mira a la ría de Cedeira. A continuación, un sector sinuoso y de acantilados, entre Punta Chirlateira y Punta Campelo, se presenta, en algunas zonas, con gran rudeza; mientras que, en otras, surge un relieve suave, formado por pequeñas calas discretas y abrigadas y playas vírgenes de cantos y de arenas blancas y finas como la de Campelo, Meirás, la del Porto, Rego, Prados, Roselle, la de Porto Carrizo, Graxal, la del Baleo, Mourella, la del Cano Grande,…. O bien aparecen impresionantes arenales frente al océano, a mar abierto, como el de A Frouxeira, una de las playas mejor conservadas del litoral gallego y en donde destaca un ecosistema dunar que cierra la laguna del mismo nombre. En la parroquia de Pantín existe, también, una antigua laguna –la Lagoa da Rega o marisma de Pantín-, además de un cordón dunar y la playa. Es otra zona natural de gran valor ecológico y también paisajístico. Cuentan las leyendas populares que en la ensenada de Pantín está sepultada la ciudad romana de "Lucerna". Se trata de una de las pocas marismas de carácter dulceacuícola a nivel litoral de Galicia y quizá del mejor ejemplo de laguna altamente colonizada por la vegetación palustre en toda esta costa atlántica, y que se constituye en el más grande carrizal de nuestra comunidad. El desarrollo alcanzado por el carrizo hace difícil penetrar en el interior. La cantidad de canales que la recorren y la perturbación que podría ocasionar en su flora y, sobre todo, en su fauna, hacen aconsejable no introducirse en ella. De esta forma, se ha conseguido que su estado de conservación sea relativamente bueno. La marisma de Pantín se encuentra en un proceso de colmatación más avanzado que la laguna de A Frouxeira, careciendo de aguas abiertas.

La playa de Pantín, por las características de su  fuerte oleaje, se considera como una de las más adecuadas para la práctica del surf, formando parte del circuito de los campeonatos europeos y mundiales de este deporte. También la parroquia de Vilarrube nos ofrece otro atractivo elemento geográfico y natural: la playa de Vilarrube o de Loira, uno de los más hermosos conjuntos paisajísticos de la Galicia atlántica, y uno de los más pintorescos arenales de las Rías Altas, situado al fondo de la de Cedeira. Se trata de uno de esos bellos rincones marítimos que una nunca se cansa de contemplar y admirar desde la carretera. Sus arenas son finas y blancas y  sus aguas claras y tranquilas. De forma cóncava hacia el océano, está formada por dos brazos opuestos que dibujan una doble flecha arenosa, reflejo de la interacción de las corrientes marinas y del desagüe lateral de los cursos fluviales. La flecha de arena que la caracteriza aparece estable gracias a que los temporales, después de perder su fuerza a la entrada de la ría, llegan débiles a esta ensenada, permitiendo el desarrollo de un conjunto dunar bastante estable con un paisaje vegetal típico. Su alto valor ecológico y biológico no debe pasar desapercibido: abundan los lirios marinos, los juncos…, las coquinas, los berberechos y las almejas que se cosechan gracias a las mareas.

Pero Valdoviño no es sólo costa. Alternancia de valles estrechos, lomas suaves, matorrales, prados y terrenos de cultivo, en aparente promiscuidad, se extienden a lo largo y ancho del interior de este territorio. Es destacable el hecho de que en estas tierras, en el año 1767, se realizaron, por primera vez en Europa, plantaciones de patatas que fueron importadas de América y que pasaron a sustituir a las castañas en la dieta alimenticia. El municipio carece de ríos importantes; aunque entre ellos, destaca el Forcadas que, junto con su afluente el Donelle, abastece el embalse de As Forcadas, un espacio natural privilegiado, que suministra agua potable a los municipios de la comarca de Ferrolterra. La expropiación para la construcción del embalse, que empezó en 1961 y duró cinco años, afectó a pocas viviendas, pero sí a bastantes terrenos. Entre esas viviendas anegadas está una construcción que sirvió como refugio de escapados de la Guerra Civil y también como parada obligatoria para los gaiteiros que se dirigían a San Andrés de Teixido.

El embalse de esta cuenca hidrográfica es uno de los espacios naturales a proteger con el fin de limitar actividades que deterioren la calidad de sus aguas. Además, ejerce sobre la zona un impacto visual bastante positivo (no hay que olvidar que las aguas claras se perciben siempre de manera positiva). Se trata de un embalse con una calidad hídrica aceptable y en el que no existen restricciones  en su uso como zona de pesca de truchas y de caza, de baño y natación y de práctica de deportes náuticos como la vela o el piragüismo.

La playa y la laguna de A Frouxeira

Cualquiera que se acerque a este municipio, no debería dejar de visitar uno de sus más preciados tesoros naturales: el arenal de A Frouxeira, un frente costero de aproximadamente casi 3 kilómetros de longitud. "A praia de Valdoviño é marabillosa: catro quilómetros de area branca e fina e un mar bravío de olas espumexantes que rompen contra os cantís e van cubrindo a pena percebelleira a medida que sube a marea. As augas do mar de Valdoviño son límpidas, transparentes, xélidas e medicinais: cicatrizan as feridas e fracturas, curan as varices, as queimaduras e as doenzas da pel. O que non convén é votarse a nadar mar a dentro, a non ser que un pretenda entrar no Alen por unha das máis fermosas portas da Natureza.

No acantilado de Valdoviño rodou Polanski as escenas finais de "A morte e a doncela". Ali, fronte as fondas augas do mar, o torturador díxolle a verdade á súa víctima. Comprèndese: debeu de pensar que valía a pena confesar e seguir disfrutando de tanta beleza." (Marina Mayoral: “Por Terras de Valdoviño”, artículo publicado en la sección “A Ruta do Autor” en La Voz de Galicia del 29 de noviembre de 1998).  Hay que tomarse un tiempo para recorrer este paraje de aspecto aplanado por los efectos del mar y con un extenso campo dunar de montículos aislados que le dan un aspecto ruiniforme. Son formaciones de dunas remontantes, colgadas, parabólicas, lingüiformes a causa de los fuertes vientos; o bien dunas antiguas y con formas suaves y redondeadas cubiertas por un manto vegetal. Estas dunas, formadas en el Cuaternario, son el origen, en buena parte, de la lagoa de A Frouxeira, constituyendo el cierre de un espacio amplio al mar.

La laguna, junto con los terrenos que la rodean, fue propiedad de la Corona. En el siglo XIX, pasaron a manos de Xosé Pardo Bazán, padre de la escritora Emilia Pardo Bazán. La familia terminó enajenándola a favor de la Cruz Roja, de la iglesia y de otros particulares. Esta cubeta plana mide 1.600 m. de longitud por 500 m. de ancho, aproximadamente, con una profundidad media de 1,5 metros. Estas medidas pueden sufrir variaciones provocadas por los aportes hídricos marinos y fluviales. Este enclave húmedo y ecológico -uno de los ecosistemas más importantes del litoral gallego- se puede considerar como el centro geográfico del espacio natural de la playa de A Frouxeira. A su alrededor crece una extensa banda continua de carrizal y de juncos, además de un bosque de ribera compuesto por alisos y sauces. Pero en los años 70 del siglo XX, la laguna sufrió la agresión más importante cuando se llevó a cabo la apertura de un canal artificial por su parte central, producida por las explotaciones masivas e ilegales de arena en la zona, poniendo en peligro su conservación, alterando su salinidad y afectando al desarrollo de la flora y de la fauna. Este canal provocaba la evacuación abrupta del agua, causando, además, grandes desplazamientos de arena hacia el interior de la laguna.

Si este proceso hubiese continuado, en un plazo breve de tiempo, se habría producido su colmatación. En la década de los 80, gracias a la colaboración entre el Ayuntamiento de Valdoviño y la Sociedade Galega de Historia Natural, se realizó la reapertura del canal natural de la laguna hacia el mar, que se sitúa en la parte derecha, con salida próxima a la denominada “pena Percebelleira”. Esta roca impide la entrada violenta de las aguas marítimas. Como medida complementaria se reconstruyó la barrera de dunas litorales para devolverle a la laguna sus defensas naturales. Gracias a estas actuaciones, la laguna ha podido ir recuperando su aspecto, lo que conlleva unas óptimas condiciones para el asentamiento de aves, tanto en variedad de especies como en cantidad. También el levantamiento de una barrera de arena, para impedir la entrada del petróleo procedente del naufragio del Prestige, supuso una medida radical con el fin de proteger este ecosistema. Pero tampoco debemos olvidar que la fuerte presencia humana de miles de visitantes, que recibe al año este arenal, dificulta que muchas aves críen en óptimas condiciones. Y es que la laguna y el arenal de A Frouxeira son uno de los pocos refugios naturales que les quedan a muchas especies de fauna autóctona y alóctona para la cría y alimentación.

Además, se trata de una zona de paso y de descanso para algunas aves durante sus rutas de emigración. Según el censo de la Sociedade Galega de Historia Natural, alrededor de unas 15.000 aves habitan este lugar. Se han visto, garzas reales, patos, ánades, cercetas, zampullinos, correlimos, cormoranes, diversos tipos de gaviotas e incluso mamíferos como la nutria que ha encontrado en la laguna un hábitat adecuado para vivir. Se trata, pues, de un espacio natural de elevado valor ecológico y paisajístico sobre el que es necesaria la potenciación de programas para su conservación integral y que ya cuenta con figuras de protección como zona RAMSAR o ZEPA que han impedido que el litoral gallego perdiese una de sus zonas húmedas más importantes por su producción de biomasa y por su función fundamental de dar cobijo a las aves migratorias.

Un paseo recorre una de las orillas de esta laguna e invita a todo aquel que se acerque a disfrutar del sosiego que nos ofrece este bello entorno. Pero la conservación no sólo es imprescindible en los alrededores de la laguna, sino también a lo largo de toda la playa, en las dunas, y en el Cabo de A Frouxeira. Aquí, en la punta de A Frouxeira, y sobre unos túneles militares, se ha ubicado el faro que lleva su nombre, construido en 1992, de diseño vanguardista y muy distinto a los faros tradicionales. Cualquiera que se acerque a esta torre, le resultará curiosa la presencia de esas baterías militares. A pesar de que la información existente sobre estos túneles es escasa, se sabe que se construyeron durante los años 40 del siglo XX, ante la posible invasión y desembarco de ejércitos enemigos en la playa de A Frouxeira, como reforzamiento de las defensas costeras. Al no existir radares y, ante la posibilidad de una operación militar nocturna en esta zona, el ejército de tierra construyó estos túneles, junto con casamatas y puestos de observación, encima de los acantilados, para albergar proyectores que iluminasen el mar de noche, en caso de ataque.

Un territorio que hay que preservar.

Valdoviño presenta un medio natural de gran importancia que es necesario conservar mediante una adecuada gestión que permitiría que el municipio asegure un recurso de enorme importancia y que espacios vulnerables queden a salvo de actuaciones que degradan su medio físico y biológico. Hay que reconocer que, en términos generales, este territorio mantiene, en un estado aceptable, importantes espacios de gran valor ecológico. Pero tampoco debemos olvidar que todo este entorno paisajístico y natural se caracteriza por tratarse de un frágil sistema que, ante la realización de cualquier obra de infraestructura, puede degradarse e incluso llegar a desaparecer. Y es que hay zonas que deben ser objeto de máxima protección como son las playas y sus alrededores, la ensenada de Vilarrube, los acantilados, el embalse de As Forcadas, la laguna de A Frouxeira y la marisma de Pantín, rincones que es posible preservar mediante una correcta planificación.

La protección de estos ecosistemas se debe realizar con el objetivo de asegurar y conservar estos enclaves que pueden estar amenazados por procesos de urbanización y por la mala utilización de sus recursos, lo que conllevaría la pérdida, con carácter irreversible, de estas áreas de incalculable valor. Respetar el medio natural, prevenir y planificar adecuadamente son las líneas primordiales a seguir en el proceso de ordenación y de gestión de los espacios naturales de Valdoviño, especialmente en las áreas de mayor fragilidad. La agreste belleza de estos parajes constituye un poderoso reclamo paisajístico para la explotación turística, pero debe hacerse con prudencia para no perjudicar los recursos naturales de un municipio que ha de permanecer limpio para disfrute de las generaciones actuales y futuras.

A Frouxeia, arenal y playa

A Frouxeira, cabo

A Frouxeira, cabo

A Frouxeira, ecosistema dunar

A Frouxeira, laguna

A Frouxeira, playa

A Frouxeira, playa y laguna

As Forcadas, embalse

As Forcadas, embalse

Capilla O Porto, con el faro al fondo

Meirás

Atardecer en Meirás

Playa de Baleo

Playa de Pantín

Playa de Pantín

Playa de Vilarrube

Playa de Vilarrube

 

Lunes, a 15 de Septiembre de 2008
San Andrés
 
Santuario de San Andrés de Teixido (fachada oeste)
 

Santuario (muro sur)

 
Santuario (campanario)
 
Santuario (vista del interior)
 
Santuario (vista del retablo)
 
Santuario (detalle del retablo con el apóstol)
 
Santuario (arco conopial)

Por Belén Franco

En un enclave de poca extensión, sobre los acantilados de la costa atlántica del norte de la provincia de A Coruña se encuentra el lugar de San Andrés de Teixido, lugar perteneciente a la parroquia de Santa María de Régoa.

San Andrés de Teixido, población del municipio de Cedeira junto a la sierra de A Capelada, forma parte de la línea costera que, desde la zona de Ferrol, se dirige hacia el cabo Ortegal. Este santuario de peregrinaje, famoso en Galicia y casi toda España, está situado en un singular paraje etnográfico y de una belleza natural excepcional.

La inmensidad del mar y la verticalidad de los acantilados, los más altos de la Europa continental, enmarcan este territorio en un escenario prodigioso de monumentalidad paisajística.

Se dice que el tradicional santuario de San Andrés de Teixido, cita obligada de peregrinaje para los gallegos (“A San Andrés de Teixido vai de morto o que non foi de vivo/A San Andrés de Teixido va de muerto quien no fue en vida”), representa para Galicia lo que Santiago de Compostela para Europa.

A lo largo de los siglos, marineros y campesinos de toda Galicia fueron a San Andrés de Teixido en romería; aún hoy, el apóstol sigue siendo objeto de veneración.


Religión, ritual y leyenda

La tradición cuenta que el apóstol San Andrés, pescador, se aventuró con su barca hasta llegar a estas tierras. Varado su navío y convertido en islote, el apóstol se sintió abandonado al no tener fieles. Manifestando la pena que le embargaba por haber llegado a tierras tan lejanas, un día lo visitó el Maestro y, consolándolo, le prometió que ese lugar remoto, a él dedicado, sería visitado por todo cristiano, al menos, una vez en la vida:

“Quédate eiquí San Andrés,

que de vivos ou de mortos,

todos te virán ver”

De esta forma, San Andrés de Teixido se vincula a las grandes rutas de peregrinaciones que recorrían el continente europeo: lo que atraía a los peregrinos a Teixido era un dedo del apóstol, dedo que ha desaparecido.

La leyenda relata que todos los peregrinos irán a San Andrés de Teixido porque:

“A San Andrés de Teixido

vai de morto o que non foi de vivo”

Se da la insólita creencia de que no sólo las personas vivas se constituyen en romeros, sino también los difuntos que no hicieron el peregrinaje en vida y que, para tal menester, recorren el camino desde su sepultura convertidos en lagartijas, culebras, sapos o en cualquier otra alimaña. Pero también el cristiano puede esconderse en un objeto material. Un relato popular cuenta que tres muchachos encontraron una calavera en medio del camino y, sin respeto alguno, la trasladaron a patadas hasta la puerta del santuario. Al llegar allí, oyeron cómo la calavera les daba las gracias ya que por sí sola hubiese sido incapaz de llegar.

Una forma curiosa de peregrinar era el viaje que se hacía con un difunto en espíritu. Los parientes más allegados de aquellos finados que no habían podido cumplir la promesa de ir a San Andrés en vida, decidían realizarla con él. De esta forma, se presentaban en el cementerio para recoger su alma, avisando de su partida con tres golpes sobre su sepultura. De manera natural, se integraba en la comitiva; incluso en los medios de transporte se les reservaba su plaza y se comentaba con él las incidencias del viaje. Además, se le llevaba comida, pero que sería donada a un mendigo. Una vez finalizada la romería, lo acompañaban, de nuevo, al cementerio.

En Teixido, topónimo que parece proceder de teixos (tejos), árbol legendario de Galicia, se presentan elementos de sacralidad manifiesta: las montañas como símbolo de elevación sobre lo terrenal, la grandiosidad del océano como tránsito a otra vida, la idea del fin del mundo por lo apartado del enclave, las hierbas sanadoras y la purificación por medio de las aguas santas; todo ello cargado de fuerte significación antropológica.

San Andrés de Teixido es un ejemplo representativo de devoción popular y de prácticas cíclicas en donde se mezcla lo religioso con lo mágico.

El espacio natural que acoge el templo, constituido por la caída de la sierra hacia el océano, enlaza con el culto naturista de los antiguos pobladores de este litoral atlántico y también con el culto a los promontorios que sugieren el fin del mundo, como el caso de Fisterra.

En San Andrés están presentes costumbres ancestrales que llegaron hasta nosotros, destacando los ritos de fertilidad sintetizados en la herba de namorar, las figuras de miga de pan, la fuente de los tres caños, el culto al apóstol y la peregrinación hasta su santuario.

Los ofrecidos en vida, una vez efectuadas sus penitencias, como la de recorrer de rodillas el alrededor del santuario, depositan, en el interior de la capilla, sus exvotos, entre ellos figuran ofrendas de cera y velas e incluso ataúdes de personas que estuvieron a punto de morir. Éstas últimas escuchaban la misa en el interior de las cajas, ofrendándolas a continuación. Pero desde hace mucho tiempo, esas prácticas religiosas han desaparecido. Quedan, todavía, los exvotos: piernas, cabezas, manos, corazones, o figuras de cuerpo entero. Al santo se le atribuye la curación de órganos y partes del cuerpo y la ofrenda en cera es testimonio de la intercesión milagrosa del apóstol. También los animales son testimonio de los beneficios del apóstol. Y es que San Andrés tanto cuida por el buen estado del hombre como por el de sus animales.

Pero el santo no sólo vela por la salud del ganado y del hombre, sino también por lograr que este último consiga descendencia:

“Sonche milagros de San Andrés,

que van dous e veñen tres”

De esta forma, San Andrés se vincula también a los ritos paganos de la fecundidad, en donde no falta el elemento de la “herba de namorar” (Armeria Marítima o clavel marítimo), planta abundante por la zona y a la que se le atribuyen propiedades afrodisíacas y para conseguir pareja. Para ello, hay que introducir un ramito de esta hierba en el interior de una prenda de la persona amada.

Forma parte del ritual bajar hasta “a fonte do santo”, situada en una zona de pendiente a la que algunos ofrecidos deciden llegar de rodillas. Según la leyenda, su manantial nace debajo del altar mayor del santuario y sus aguas son de efectos curativos para problemas cutáneos. El agua sale por tres caños. La tradición dice que, para cumplir correctamente con el ritual, hay que beber de los tres caños. Además de beber el agua y de transportarla en garrafas para casa, también se mojan pañuelos en ella, hoy en día de papel, para aplicarlos después sobre verrugas y manchas de la piel con el fin de eliminarlas, dejándolos, a continuación, a “secar el mal” en los árboles.

Se realizan peticiones y se tiran migas de pan en su pilón para averiguar si esos deseos  se cumplirán: si las migas de pan flotan, serán cumplidos; pero si se hunden, no es buen presagio. Según otra versión, si la miga de pan flota, el romero  volverá, al menos, una vez más a San Andrés. Si por el contrario, la miga cae al fondo, es indicio de que ese mismo año será el último en vida del interesado. Por esta razón, la fuente recibe también el nombre de “Fonte da morte e da vida”.

Los peregrinos vuelven a sus casas portando estampas y un ramo de avellano, símbolo del santuario, pero que ha sido sustituido por los llamativos sanandreses, figuritas artesanas de colores, hechas con masa de pan sin fermentar, cocidas en el horno y decoradas y que representan a Cristo crucificado, al mismo San Andrés y los elementos relacionados con su leyenda: la barca, el ancla, la sardina, la escalera con la que saltó a tierra, etc....... Hoy se conocen dieciséis modelos distintos. Y hasta hace poco tiempo, se elaboraban con la miga de pan las ruedas solares celtas. Estos coloristas sanandreses se unían antes al varal de avellano junto al clavel marítimo o herba de namorar y a una rama de tejo. Parece que este ramo tenía propiedades defensivas contra los maleficios. Además, frotando el cuerpo de un animal enfermo con él, se podía obtener su curación.

En los puestos de venta, situados en el camino de bajada al templo, se pueden adquirir los sanandreses, además de rosquillas y otros recuerdos y souvenirs; y al viajero se le ofrecerá de regalo la preciada herba de namorar.

Un elemento característico, que forma parte del camino que lleva a San Andrés, son los amilladoiros, amontonamientos de piedras que fueron depositadas por los peregrinos y que se creaban  en donde había fallecido una persona. En algunos hay una cruz como señal del hecho de la muerte. Estas piedras eran portadas por los peregrinos como símbolo de penitencia. Muchos de estos amilladoiros, testigos mudos del paso de los peregrinos a lo largo de los siglos, han sido destruidos y sus piedras empleadas en las construcciones. Otros reposan en el olvido mientras son invadidos por la vegetación.


Arte en San Andrés de Teixido.

Cualquier visitante que acuda a este pequeño enclave de la costa coruñesa descubrirá que, integrada en el paisaje, predomina una tipología arquitectónica de cachotería encintada en blanco, tanto en las viviendas como en el mismo santuario, edificio de carácter rural y de sencilla nobleza y que está precedido de un atrio, lugar de reunión de vecinos y peregrinos, además de mirador. La piedra a la vista del edificio, su encintado y caleado, aunque otorga al santuario una imagen característica, esconde su verdadera imagen de templo barroco.

A la época de los Andrade corresponden las partes más antiguas del templo: una puerta lateral con arco conopial isabelino y que, entre los siglos XV y XVIII, debió de ser la entrada principal a la iglesia, y el ábside inicialmente en forma de bóveda.

En 1781, y aprovechando los beneficios que el auge de la romería de aquella época aportaba, su estructura arquitectónica fue complementada con la nueva fachada y la torre campanario en la parte izquierda de la misma, con forma rectangular y de tres cuerpos decrecientes y cúpula rematada en pináculo.

Pero desde el punto de vista artístico, lo más notable es el retablo barroco, perteneciente al segundo cuarto del siglo XVIII, compuesto por columnas salomónicas con abundantes racimos y hojas de parra y las hornacinas ocupadas por las imágenes de los apóstoles.

Un busto relicario tardo renacentista, traído de Italia por los comendadores hospitalarios, y que representa a San Andrés, guardaba el dedo del apóstol.

En cuanto a la imagen procesional de San Andrés, de cuerpo entero, lleva una sardina colgada de su cintura, símbolo de su llegada por mar y que además indica la protección que ofrece a las gentes marineras.

Desde el punto de vista arqueológico, hay que destacar una piedra que se encontraba en el cementerio y que se utilizó de peana para una cruz de hierro. En su base, presenta una esvástica grabada de quince radios e inscrita en un profundo círculo. La existencia de este relieve en esa piedra nos hace pensar en su relación con el culto al sol.

Una vez en Teixido, se hace obligado visitar el lugar de Herbeira, muy cercano a San Andrés y que, con sus 612 metros de altitud, se constituye en un imponente mirador sobre los acantilados considerados como los más altos de la Europa Atlántica, después de los noruegos. Al penetrar las montañas en el océano, se produce una sensación de fin del mundo, de ahí que se haga referencia a este entorno y a este lugar como “O Cabo do mundo”.

Aquí se sitúa una peculiar edificación denominada Garita de Herbeira o Vixía de Herbeira, de principios del siglo XVI, construida para poder prevenir posibles ataques de flotas enemigas. Se trata de un pequeño puesto de vigilancia de sencilla construcción, desde donde los giritanos (habitantes que poblaban ese entorno), controlaban el espacio marítimo.

Teixido, uno de los santuarios más importantes de la península, supone un hito antropológico, etnográfico y paisajístico, escondido entre abruptos acantilados, montes ondulados y aguas bravas. Su situación espacial, junto con la devoción de carácter mítico-religosa que se le profesa, han convertido a San Andrés de Teixido en uno de los lugares gallegos dentro de las rutas de peregrinación con más profunda raigambre.

La inmensidad del mar y la verticalidad de los acantilados, desde los que se divisa la grandiosidad del Océano Atlántico, enmarcan este territorio en un escenario prodigioso de monumentalidad paisajística.

Herba de namorar en los acantilados de San Andrés

 

Herba de namorar

 

Sanandreses

 

Petición de amparo a San Andrés

 

Exvotos

 

Ataud

 

Fonte do Santo (San Andres)

 

Garita da Herbeira

 

Vista de los acantilados desde Garita da Herbeira

 

Puesta de sol desde A Capelada

Martes, a 9 de Septiembre de 2008
El traje que utilicé este año, de Cruzado con la Flor de Lis
 
Juegos con fuego y antorchas (I)
 
Juegos con fuego y antorchas (II)
 
Trabajando con los "porquiños a brasa"
 
Cena medieval
Jueves, a 4 de Septiembre de 2008

http://video.google.com/videoplay?docid=-7307273595531677921

 

 

Como todos los años, y ya vamos por la IX edición, el próximo sábado se celebrará la Feira Franca.

Como todos los años, y ya llevo nueve años metido en “baranda”, disfrutaré de una cena como las del siglo XV, con empanadas, mexilóns, porquiños a brasa, nobles larpeiradas medievais y froitas variadas, acompañadas de viños brancos y tintos de la D.O. Rías Baixas, y espirituosos do medievo.

Como todos los años, y espero que por muchísimos más, me vestiré de época con ropajes medievales.

El ropaje del año 2007, de fraile, ya es pasado. Este año habrá sorpresa.

Alfredo Webmaster

 

 

 

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