Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Domingo, a 5 de Septiembre de 2010

El texto que leerás a continuación fue publicado, aparentemente, en las páginas económicas de un periódico yanqui. Y digo aparentemente por que he tratado de localizar esa noticia sin éxito hasta ahora.

Me lo mandó Sonia Sonny, mi colaboradora de Puerto Rico para saber la opinión de, sobre todo, las mujeres que lo lean.

Yo, de momento, me reservo la mía.

Alfredo Webmaster

Sección de Análisis de Inversiones

Una mujer escribió al diario pidiendo consejo sobre cómo conseguir un marido rico. Eso, que de por sí ya es gracioso, es sólo una parte de la historia: lo mejor fue que un analista financiero le dio una respuesta bien fundamentada (en términos económicos).

Consulta

Soy una chica hermosa (yo diría que muy hermosa) de 25 años, bien formada y tengo clase. Quiero casarme con alguien que gane como mínimo 500.000 de dólares al año. ¿Tienen en estas páginas económicas, o entre sus clientes, algún hombre que gane 500.000 dólares o más? Quizás las esposas de los que ganen eso me puedan dar algunos consejos.

Estuve de novia con hombres que ganaban de 200 a 250.000 dólares al año, pero no pude pasar de ahí; y 250.000 dólares no me van a permitir vivir en Central Park West.

Conozco a una mujer de mi clase de yoga que se casó con un banquero y vive en Tribeca, y ella no es tan bonita como yo, ni es más inteligente. Entonces, ¿qué es lo que ella hizo y yo no hice? ¿Cómo puedo llegar al nivel de ella?

Muchas gracias por leerme

Cindy P.

Responde Rafael S., experto en Análisis de Inversiones

Leí su consulta con gran interés. Pensé cuidadosamente en su caso e hice un análisis de la situación.

Primeramente, no estoy haciéndole perder tiempo pues gano más de 500.000 dólares al año. Aclarado esto, considero los hechos de la siguiente forma: lo que usted ofrece, visto desde la perspectiva de un hombre como el que busca, es, simplemente, un pésimo negocio.

He aquí los porqués: dejando los rodeos de lado, lo que usted propone es un simple negocio; usted pone la belleza física y yo pongo el dinero. Propuesta clara, sin recovecos: una transacción comercial pura y dura.

Sin embargo existe un problema: con seguridad su belleza va a decaer poco a poco y un día va a terminar, pero lo más probable es que mi dinero continúe creciendo poco a poco. Visto así, en términos económicos, usted es un activo que sufre depreciación y yo soy un activo que rinde dividendos. Usted no sólo sufre depreciación, sino que, como ésta es progresiva, ¡aumenta siempre!

Aclarando más: usted tiene hoy 25 años y va a continuar siendo guapa durante los próximos 5 a 10 años, pero siempre un poco menos cada año. De repente, llegará un día que si se compara con una foto de cuando tenía 25 años, usted verá que ya estará envejecida.

Esto quiere decir, en términos económicos, que hoy está en 'alza', en la época ideal de ser vendida, no de ser comprada.

Usando el lenguaje de Wall Street, quien la tenga hoy la debería de tener en 'trading position' (posición para comercializar), y no en 'buy and hold' (compre y retenga), que es para lo que usted se ofrece...

Por tanto, en términos comerciales, el casamiento con usted (que es un 'buy and hold') no es un buen negocio a medio o largo plazo. Pero alquilarla, en términos comerciales, puede ser un negocio razonable que podemos meditar y discutir usted y yo.

Yo pienso que mediante la aportación de una certificación expedida por una empresa de rating (podría ser Moody’s, Standard & Poor’s o similar) de cuán 'bien formada esté, con qué clase cuanta y lo maravillosamente linda es’, yo, probable futuro arrendatario de la 'máquina' que usted me ofrece (en términos económicos), quiero contar con lo que es práctica habitual en los negocios: hacer una prueba real, o sea un 'test drive', para concretar la operación.

En resumidas cuentas: dado que usted plantea su consulta en términos netamente económicos, tengo que responderle que la compra es un mal negocio por su devaluación creciente, pero en cambio sí sería razonable alquilarla por el tiempo en que la ‘máquina’ (en términos económicos) esté en buen uso.

Esperando noticias suyas, me despido cordialmente,

Rafael S., experto en Análisis de Inversiones”

 

Martes, a 17 de Agosto de 2010

Mapa de la distribución de tropas extranjeras en Afganistán

Por Rosa María Artal

El día en el que Bush decidió privatizar la guerra algo trascendental cambió en el mundo. Cierto que, desde siempre, los conflictos de poder, ideológicos o de religión ocultaban un trasfondo económicodemasiada rapiña sólo para convertir infieles-, pero por primera vez se oficializaba el lucro como objetivo. Al menos, para un sector sustancial de quienes participan en las contiendas. Y no es inocuo en un mundo global (para lo que quieren).

Karzai, el presidente que, en todo el mundo, menos manda en su propio país –Afganistán- (a salvo del que ocupa la presidencia del llamado gobierno transicional de Somalia), ha dado una patada a la mesa y concedido 4 meses de plazo para que abandonen Afganistán las “empresas de seguridad” que allí operan. Un eufemismo –uno de tantos- que esconde a auténticos mercenarios de la guerra. ¿Qué han hecho para que un débil presidente adopte tan drástica medida que le enfrenta a EEUU? Son 40.000 efectivos. De 52 empresas diferentes. Y Karzai argumenta que han causado “incidentes trágicos y horrorosos“.

No son individuos contratados, sino auténticas empresas mercenarias. Nacieron al calor de los atentados del 11S, auspiciadas por George W. Bush, que las utilizó en su “lucha contra el terrorismo”. La principal, Blackwater, dispone de una poderosa flota de aviones de guerra y un ingente número de soldados. Cuando Bush, con la ayuda de Blair y Aznar, invadió Irak, la proporción era de 10 soldados profesionales estadounidenses por uno privado. Después, –según datos del periodista norteamericano Jerey Scahill en 2008, corroborados por Naomi Klein- había desplegados 180.000 contratados, frente a 160.000 militares profesionales estadounidenses.

Blackwater ya se ofreció en el universalmente publicitado desastre del Katrina a asegurar el mantenimiento del orden en Nueva Orleáns, sustituyendo a la policía. Planea hacerse cargo de lo que llama “prevención de genocidios” y dirige su atención al control de las fronteras, al punto de levantar una nueva sede de operaciones en la de EEUU con México. También abre sus mercados para solucionar “el problema colombiano” y otros conflictos de sus vecinos del sur.

Por otro lado, Halliburton, la empresa oficiosamente vinculada a Bush y el que fuera su vicepresidente Dick Cheney, obtuvo contratos millonarios y sin licitación, a dedo, para “reconstruir” Irak y, también, andaba edificando cerca de la frontera de México cárceles privadas para inmigrantes ilegales.

Pues bien, desde que recopilé estos datos hace 2 años, ya han surgido 50 empresas más que hacen la guerra privada. Operan en Afganistán. Desgraciado país medieval de infinita riqueza, económica, geopolítica y estratégica, cuya dominación muchos se llevan disputando durante décadas (incluidos los extremistas talibanes patrios). Allí, la esperanza de vida no llega a los 46 años, mueren el 15% de los niños, solo esta alfabetizada la cuarta parte de sus habitantes, y las mujeres –tapiadas en vida- son tratadas como animales. Sin televisores, ni periódicos, muchos de ellos no llegaron a conocer el rostro del fundador de Al Qaeda, aquel por cuya infructuosa búsqueda morían y siguen muriendo desde hace 9 años, como excusa de una sucia mezcla de intereses.

¿Qué harán estas empresas dedicadas a la obtención de beneficios si termina esta guerra y las demás, si son expulsados por sus desmanes? ¿Es descabellado, es demagogo, pensar que se puedan alquilar a otras empresas decididas a obtener ganancias privadas con el uso de las armas por cualquier medio?

 

Martes, a 17 de Agosto de 2010

Por Juan Torres López, Catedrático de Economía Aplicada (Universidad de Sevilla, España)

El origen y el desarrollo de la crisis

1. La crisis se origina en Estados Unidos.

2. Para evitar que después del 11-S la economía se viniera abajo se bajaron mucho los tipos de interés.

3. Como al bajar los tipos de interés los bancos ganarían menos, buscaron la  manera de no dejar de ganar.

4. Para ello se lanzaron a la búsqueda desesperada de clientes para sus préstamos y los daban cada vez más a familias con pocos recursos.

5. Los préstamos que daban (sobre todo los hipotecarios) eran muy arriesgados pero gracias a eso los podían dar a tipos de interés más altos.

6. Los bancos (y en general los inversores en los mercados financieros) no se guardan en un cajón los contratos de los préstamos que dan sino que los venden. Esa es una actividad llamada "titulización" que les permite cambiar papel por dinero líquido. Y a partir de ella nacen los "productos derivados", llamados así porque van naciendo, derivándose, unos de otros. Forman el corazón de las finanzas internacionales, como una gran pirámide invertida (porque de uno inicial surgen muchísimos más) que mueve billones de euros solo a partir del papel, sin riqueza productiva alguna detrás.

7. Los bancos hipotecarios estadounidenses vendían sus contratos hipotecarios a unos fondos de inversión que ellos mismos habían creado para tal fin. En realidad se los vendían a ellos mismos pero formalmente aparecían como si fueran  otras empresas y eso les permitía que en sus balances el papel se sustituyera por dinero y así podían dar más créditos, que es lo que les proporciona rentabilidad.

8. Esos fondos de inversión vendían a su vez esos contratos a otros fondos, y estos a otros, y así esos contratos se fueron difundiendo por el sistema bancario internacional.

9. La inversión en esos contratos era muy rentable porque como respondían a hipotecas con tipos de interés más alto que el del mercado también podían dar más rentabilidad que la del mercado.

10. Para colmo, los bancos que originalmente vendían esas hipotecas trataron de disimular que eran muy arriesgadas. Para ello hacían "paquetes" en donde había unas buenas y otras malas. Y, además, contrataban a unas empresas especializadas (llamadas agencias de "rating") para que "evaluaran" si esos paquetes eran buenos o malos. Les pagaban por ello, así que esas empresas decían que, por supuesto, era de la mejor calidad financiera.

11. Pero era mentira.

12. Las familias empezaron a no pagar sus hipotecas y así, lo que antes era muy rentable para el banco ahora dejaba de tener valor.

13. Quienes habían comprado esas hipotecas o los paquetes que las contenían empiezan a tener que registrar las pérdidas patrimoniales correspondientes.

14. Fueron quebrando unos bancos detrás de otros.

15. El sistema bancario de USA y el de Reino Unido llegaron a la  bancarrota y los demás le siguieron o están a punto de llegar a la misma situación.

16. Al ver los bancos que los demás estaban en tantos apuros y que ellos mismos tenían pérdidas muy grandes dejan de darse créditos unos a otros.

17. Cuando los bancos dejan de tener confianza y liquidez para prestar, el dinero empieza a no llegar a la economía real, a los empresarios y los consumidores.

18. La economía real no puede funcionar sin crédito (¿quién puede comprar un coche o una casa o casi cualquier cosa hoy día sin financiación?).

19. Las empresas empezaron a cerrar y a despedir trabajadores.

20. En mitad de ese proceso se produce otro fenómeno: los inversores que ven que las finanzas se han puesto feas para especular allí (que es lo que saben hacer) apuestan por invertir  en otros mercados.

21. ¿En dónde? En los que tienen tendencia a subir los precios, como antes había pasado con el inmobiliario. Ahora lo harán en el del petróleo y en el alimentario.

22. La especulación en el mercado del petróleo subió estrepitosamente sus precios y la de los mercados alimentario también, provocando mucha más hambre y sufrimiento en los países más pobres.

23. Los efectos de la crisis financiera, de la subida del petróleo y del precio de los alimentos desató la descomunal crisis económica que estamos viviendo.

España

24. La situación española tiene algo de particular.

25. Los bancos y cajas españolas no habían adquirido grandes cantidades de hipotecas basura y de paquetes contaminados (aunque algunos sí).

26. Pero tenían otra basura: se dedicaron a financiar al sector inmobiliario y crearon una burbuja que ha explotado. 27. Solo de 2002 a 2008 pasaron de dar créditos por 700.000 millones de euros a 1,8 billones. Es imposible que ese aumento no haya ido acompañado de un incremento inmenso del riesgo, de la insolvencia y de la morosidad. Ahora empiezan a pagarlo y a tener los mismos efectos que los que acabo de mencionar a escala global.

Los Estados frente a la crisis

28. ¿Qué han hecho las autoridades?

29. En primer lugar, establecer las normas contables y financieras que permitieron que los bancos pudieran hacer todas las inversiones super arriesgadas que han hecho y que han provocado la debacle. Y, por supuesto, hacer la vista gorda cuando los peligros y los problemas empezaban a manifestarse sin remedio.

30. Cuando estos ya no se podían disimular dijeron que solo se trataba de una crisis limitada a las hipotecas y a Estados Unidos. Mintieron a la gente.

31. Luego empezaron a darle dinero a mansalva a los bancos (las multimillonarias "inyecciones de liquidez" de los bancos centrales) para que taparan el agujero y se siguieren prestando entre ellos y prestaran a la economía real.

32. Pero el agujero era tan grande que no arreglaron nada. Los bancos quebraban uno detrás de otro,

33. Propusieron que los bancos les vendieran los "activos tóxicos" (las hipotecas basura que habían ido difundiendo por la economía) pero no consiguieron nada porque estaban difuminados por todo el mundo y porque son de un  valor gigantesco, prácticamente imposible de compensar.

34. La realidad es que toda la ayuda que  han venido recibiendo los bancos la destinaban a compensar sus pérdidas o a lavar la cara de sus balances. Algunos, incluso la dedicaron a repartir beneficios entre sus accionistas y directivos.

35. Los dirigentes de los países más poderosos se reunieron en Washington y en unas pocas horas aprobaron un documento vago y de generalizaciones en el que se daban algunos golpes de pecho y en el que fundamentalmente acordaron dos cosas: que iban a tomar medidas en los mercados financieros y que los gobiernos tenían barra libre para gastar lo que fuese necesario porque la crisis de la economía real se hacía ya muy grave.

36. De las medidas financieras nada se sabe pero sí han aprobado planes de gasto para tratar de que el paro y las quiebras de empresas no sigan aumentando.

El futuro

37. ¿Servirán de algo esas medidas?

38. Una cosa está clara: mientras no se curen las causas del cáncer éste seguirá avanzando. Ahora ya han caído muchos bancos. Seguirán cayendo los demás y después vendrá la caída de los fondos de inversión y de pensiones...

39. Los planes de gasto compensarán la pérdida de empleos pero su coste (que recaerá sobre los más débiles y sobre las generaciones futuras) será inmenso si no se cierra pronto la sangría.

40. Y, mientras tanto, los bancos siguen sin abrir el grifo de la financiación. Los gobiernos hacen como que se molestan con ellos pero aquí paz y después gloria. Es más, para dorarle la píldora le hacen rebajas fiscales vergonzosas e inmorales a los banqueros y grandes propietarios, como acaba de suceder en España.

Alternativas de progreso frente a la crisis

41. ¿Qué se debería hacer entonces?

42. Hay que tomar medidas urgentes como las siguientes: Evitar la sangría financiera interviniendo los bancos. Abrir inmediatamente el grifo de la financiación. Aumentar la cuantía de los planes de gasto (en particular poniendo capital fondos de financiación a disposición de las empresas que creen empleo) y procurar que no sea inversión despilfarrada (como la que están proponiendo en España algunos ayuntamientos en el plan del gobierno). Establecer impuestos extraordinarios en todos los países sobre las grandes fortunas, sobre los movimientos especulativos y los beneficios extraordinarios.

43. Y por supuesto también son imprescindibles otras medidas con carácter estructural y global: Nuevas normas que regulen y disciplinen las actividades financieras y garanticen la financiación para la actividad productiva. Entre ellas, control de los movimientos de capital, eliminación total de los paraísos fiscales,  establecimiento de Impuestos internacionales, y creación de instituciones internacionales democráticas....

Más allá de la debacle financiera

44. Lo que hay detrás de la crisis es la especulación financiera que ha llegado a ser gigantesca y peligrosísima. Pero los capitales se han ido yendo a la esfera financiera especulativa porque allí tienen más rentabilidad relativa.

45. Hay que evitar que la especulación sea más rentable que la actividad que crea riqueza.

46. Para eso hay que penalizar la especulación y sus beneficios, extraordinarios pero letales para el resto de la economía, y hacer que los mercados reales sean más dinámicos y rentables. Y para que esto último sea posible es necesario que haya mucha más demanda y mucha mayor capacidad de compra: hay que subir los salarios reales. De hecho, fue su caída en los últimos años lo que disminuyó la demanda, y con ella las ventas, la producción y la rentabilidad.

Lo que hace falta para cambiar las cosas

47. Las medidas y políticas alternativas que acabo de señalar son perfectamente posibles y por supuesto necesarias pero no se podrán adoptar mientas que el poder esté en manos de los banqueros, de los grandes financieros y de los grandes propietarios.

48. Para que haya una economía diferente es necesario que los ciudadanos tengan el suficiente poder para asegurar que sus preferencias democráticamente expresadas se conviertan en decisiones. Lo que hoy día sucede es lo contrario: las preferencias de los ricos son las únicas que lo consiguen.

49. La crisis está mostrando el lado inmoral y criminal de muchas actividades financieras y económicas. Por la ganancia se permite todo. Hay billones euros para ayudar a los bancos y no unos pocos miles para evitar que cada día mueran 25.000 personas de hambre.

50. Las crisis seguirán produciéndose y con ellas el sufrimiento innecesario de millones de seres humanos si no logramos que lo inmoral sea inaceptable, si la ética del respeto a la vida y de la cooperación no se impone sobre la del beneficio. No sufrimos solo una crisis económica. No nos engañemos, es la crisis de un sistema social y económico, de nuestra civilización, de una humanidad que se ha pervertido a sí misma solo para que una minoría se harte de disfrutar y de ganar dinero.

(Continuará…)

 

Jueves, a 5 de Agosto de 2010

Por Juan Torres López

La Real Academia Española de la Lengua define de dos modos el verbo estafar: "como pedir o sacar dinero o cosas de valor con artificios y engaños, y con ánimo de no pagar".

Y en sentido jurídico, como cometer alguno de los delitos que se caracterizan por el lucro como fin y el engaño o abuso de confianza como medio.

Por eso yo creo que el término de estafa es lo que mejor describe lo que han hecho continuadamente los bancos, los grandes especuladores y la inmensa mayoría de los líderes y las autoridades mundiales antes y durante la crisis que padecemos.

Los Estados le dieron a los bancos privados el privilegio de crear dinero emitiendo deuda con la excusa de que eso era necesario para financiar la actividad de las empresas y los consumidores. Pero en los últimos treinta años, la banca internacional multiplicó la deuda para financiar los mercados especulativos y para ganar dinero simplemente comprando y vendiendo más dinero, y no para financiar a la economía productiva. Esta es la primera estafa.

Para disponer de recursos adicionales a los que le depositaban sus clientes, la banca ideó formas de vender los contratos de deuda y los difundió por todo el sistema financiero internacional.

Pero al hacerlo, ocultaba que millones de esos contratos no tenían las garantías mínimas y que al menor problema perderían todo su valor, como efectivamente ocurrió. Actuando de esa forma y tratando de elevar cada vez más la rentabilidad de sus operaciones, la banca fue asumiendo un riesgo cada vez mayor que ocultaba a sus clientes y a las autoridades y que transmitía al conjunto de la economía. Esta es la segunda estafa.

Para llevar a cabo esas estafas, la banca recurrió a las agencias de calificación que actuaron como sus cómplices corruptos, engañando sistemáticamente a clientes y autoridades, indicando que la calidad de esos productos financieros era buena cuando en realidad sabían que no era así, y que, por el contrario, se estaba difundiendo un riesgo elevadísimo porque eran, como se demostró más adelante, pura basura financiera. Esta es la tercera estafa.

Los grandes financieros consiguieron que los bancos centrales fueran declarados autoridades independientes de los gobiernos, con la excusa de que éstos podían utilizarlos a su antojo y de que así era mejor para lograr que no subieran sus precios. Sin embargo, lo que ocurrió fue que con ese estatuto de “independientes”, los bancos centrales se pusieron al servicio de los bancos privados y de los especuladores, mirando a otro lado ante sus desmanes.

Y así, en lugar de combatir la inflación permitieron que se diera la subida de precios de la vivienda quizá más alta de toda la historia y constantes burbujas especulativas en numerosos mercados. Y lejos de conseguir la estabilidad financiera lo cierto fue que durante su mandato “independiente” también hubo el mayor número de crisis financieras de toda la historia. Esta es la cuarta estafa.

Para generar fondos suficientes para invertir en los mercados especulativos cada vez más rentables, los bancos y grandes financieros lograron, con la excusa de que eso era lo conveniente para luchar contra la inflación, que los gobiernos llevaran a cabo políticas que redujeran los salarios y aumentaran así los beneficios de dichos bancos (que en su mayor parte van a Ahorro en lugar de al Consumo, como le pasa a los salarios), y la progresiva privatización de las pensiones y de los servicios públicos. Esta es la quinta estafa.

Cuando el riesgo acumulado de esa forma estalló y se desencadenó la crisis, los bancos y los poderosos lograron que los gobiernos, en lugar de dejar caer a los bancos irresponsables, de encarcelar a sus directivos y a los de las agencias de calificación que provocaron la crisis, hicieron todo lo contrario: les dieran o prestaran a bajísimo interés varios billones de dólares y euros de ayudas, con la excusa de que así volverían enseguida a financiar a la economía. Pero en lugar de hacer esto último, los bancos y grandes financieros usaron esos recursos públicos para sanear sus cuentas, para volver a tener enseguida beneficios o para especular en mercados como el del petróleo o el alimentario, provocando nuevos problemas o que en 2009 hubiera 100 millones de personas hambrientas más que en 2008. Esta es la sexta estafa.

Los gobiernos tuvieron que gastar cientos de miles de millones de dólares o euros para evitar que la economía se colapsara y para ayudar a la banca. Como consecuencia de ello tuvieron que endeudarse.

Como los bancos centrales están dominados por ideas liberales profundamente equivocadas y al servicio de la banca privada, no financiaron adecuadamente a los gobiernos, como sí habían hecho con los bancos privados, y eso hizo que tuvieran que ser los bancos privados quienes financiaran su deuda.

Así, éstos últimos recibían dinero al 1% de los bancos centrales y lo colocan en la deuda pública al 3, al 4 o incluso al 8 o 10%. Esta es la séptima estafa.

Como los bancos y grandes financieros no se quedaron contentos con ese negocio impresionante, se dedicaron a propagar rumores sobre la situación de los países que se habían tenido que endeudar por su culpa. Eso fue lo que hizo que los gobiernos tuvieran que emitir la deuda más cara, aumentando así el beneficio de los especuladores y poniendo en grandes dificultades a las economías nacionales. Esta es la octava estafa.

Los gobiernos quedaron así atados de pies y manos ante los bancos y los grandes fondos de inversión y, gracias a su poder en los organismos internacionales, en los medios de comunicación y en las propias instituciones políticas como la Unión Europea, han aprovechado la ocasión para imponer medidas que a medio y largo plazo que les permitan obtener beneficios todavía mayores y más fácilmente: reducción del gasto público para fomentar los negocios privados, reformas laborales para disminuir el poder de negociación de los trabajadores y sus salarios, privatización de las pensiones, etc.…

Afirman que así se combate la crisis pero en realidad lo que van a producir es todo lo contrario, porque es inevitable que con esas medidas caiga aún más la actividad económica y el empleo porque lo que hacen es disminuir el gasto productivo y “el combustible” que los sostiene. Esta es la novena estafa.

Desde que la crisis se mostró con todo su peligro y extensión, las autoridades e incluso los líderes conservadores anunciaron que estaban completamente decididos a poner fin a las irresponsabilidades de la banca y al descontrol que la había provocado, que acabarían con el secreto bancario, con los paraísos fiscales y con la desregulación que viene permitiendo que los financieros hagan cualquier cosa y que acumulen riesgo sin límite con tal de ganar dinero… pero lo cierto es que no han tomado ni una sola medida, ni una sola, en esa dirección. Esta es la décima estafa.

Mientras está pasando todo esto, los gobiernos, esclavos o cómplices de los poderes financieros, no han parado de exigirle esfuerzos y sacrificios a la ciudadanía,  mientras que a los ricos y a los bancos y financieros que provocaron la crisis no les han dado sino ayudas constantes y todo tipo de facilidades para que sigan haciendo exactamente lo mismo que la provocó.

Gracias a ello, éstos últimos están obteniendo de nuevo cientos de miles de millones de euros de beneficios mientras que cae la renta de los trabajadores, de los jubilados o de los pequeños y medianos empresarios. Esta es la undécima estafa.

Mientras que constantemente vemos que los presidentes de gobiernos reciben instrucciones del Fondo Monetario Internacional, de las agencias de calificación, de los banqueros o de la gran patronal, la ciudadanía no puede expresarse y se le dice que todo lo que está ocurriendo es inexorable, y que lo que ellos hacen es lo único que se puede hacer para salir de atolladero. Esta es la duodécima estafa.

Finalmente, se quiere hacer creer a la gente que la situación de crisis en la que estamos es el resultado de un simple o momentáneo mal funcionamiento de las estructuras financieras o incluso económicas y que se podrá salir de ella haciendo unas cuantas reformas laborales o financieras.

Nos engañan porque en realidad vivimos desde hace decenios en medio de una convulsión social permanente que afecta a todo el sistema social. La verdad es que cada vez hay un mayor número de seres humanos hambrientos y más diferencias entre los auténticamente ricos y los pobres, que se acelera la destrucción del planeta, que los medios de comunicación están cada vez en propiedad de menos personas, que la democracia existente apenas deja que la ciudadanía se pronuncie o influya sobre los asuntos más decisivos que le afectan y que los poderosos se empeñan en imponer los valores del individualismo y la violencia a toda la humanidad. Esta es la decimotercera estafa.

Lo que ha ocurrido, y lo que sigue ocurriendo a lo largo es la crisis, es esto: una sucesión de estafas y por eso no se podrá salir de ella hasta que la ciudadanía no se imponga a los estafadores impidiendo que sigan engañándola, hasta que no les obligue a dar cuentas de sus fechorías financieras y hasta que no evite definitivamente que sigan comportándose como hasta ahora.

Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla y miembro del Consejo científico de ATTAC-España
 
 
Jueves, a 5 de Agosto de 2010

Vestuario

Se le informa que su vestuario debe ser acorde con su sueldo. Si usted viste un traje y zapatos de marca, entenderemos que está financieramente desahogado y por lo tanto no necesitará ningún tipo de aumento. Si viste miserablemente, deberá aprender a administrar su sueldo de manera más eficaz para poder comprarse ropa mejor, por lo que no necesita un aumento. Si viste adecuadamente, está claro que gana un sueldo apropiado a sus necesidades, por lo que no le subiremos el sueldo.

Baja por enfermedad

No se aceptará en el futuro ningún parte de baja. Si ha sido capaz de acudir a su médico, estamos seguros de que también podrá presentarse en su puesto de trabajo.

Vacaciones

Cada empleado dispondrá de 104 días al año. Compruebe cuando le tocan: en el calendario están marcados con los nombres "Sábado" y "Domingo".

Fallecimiento de familiares

No hay excusa para no venir a trabajar. Desgraciadamente, si le ha muerto un familiar, amigo, o colega de trabajo, ya no hay nada que usted pueda hacer por ellos. Esfuércese para que los preparativos del funeral los realicen los no-empleados. En casos extremos, siempre y cuando sea imprescindible la presencia de empleados, el funeral deberá tener lugar a última hora de la tarde. Para ello, estaremos encantados de permitirle trabajar durante la hora de la comida, para así poder salir un poco antes.

Uso del lavabo

Se desperdicia demasiado tiempo en los lavabos, por ello se aplicará un estricto periodo de tres minutos exactos. Transcurridos esos tres minutos, sonará una alarma, el papel de baño se rebobinará, la puerta se abrirá y una cámara oculta sacará una foto del interior. A la segunda infracción, su foto será publicada en el boletín interno de la Empresa, en el apartado "Delincuentes reincidentes". Cualquier empleado que salga sonriendo en dicha foto, será sancionado según la política de salud mental de la Empresa.

Hora del Almuerzo

Los empleados delgados dispondrán de media hora para comer, ya que no necesitan más para mantener su saludable aspecto. La gente de constitución normal, dispondrá de 15 minutos para disfrutar de una comida equilibrada y mantener así su peso. Los empleados más rechonchos dispondrán de 5 minutos para su comida, tiempo más que suficiente para comer una barrita energética.

Gracias por su lealtad a nuestra Compañía. Estamos totalmente volcados en proporcionarle una experiencia laboral positiva; por ello, cualquier pregunta, comentario, preocupación, queja, alegación, acusación o apunte debe ser directamente entregada en cualquier otro sitio.

Firmado: la Dirección

 

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Sábado, a 31 de Julio de 2010

 

Como a veces se nos olvida que el poder y la dignidad son patrimonios de los ciudadanos libres, nunca viene mal que volvamos a oír las sentidas palabras Albert Lory (Charles Laughton) y Louise (Maureen O’Hara) de los últimos cinco minutos de la obra maestra de Jean Renoir, “This land is mine”, de 1943.

Demasiadas veces, sobre todo ahora, con la victoria del capitalismo más feroz sobre los derechos de los trabajadores, demasiadas veces, repito, nos olvidamos de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente francesa el 26 de agosto de 1789, y de lo que en ella dice:

“- Artículo primero.- Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la utilidad común.

- Artículo 2.- La finalidad de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Tales derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.

- Artículo 3.- El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación. Ningún cuerpo, ningún individuo, pueden ejercer una autoridad que no emane expresamente de ella.

- Artículo 4.- La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no perjudique a otro: por eso, el ejercicio de los derechos naturales de cada hombre no tiene otros límites que los que garantizan a los demás miembros de la sociedad el goce de estos mismos derechos. Tales límites sólo pueden ser determinados por la ley.”

Después de 221 años, todo el enunciado de esta Declaración es papel mojado: ni todos nacemos libres, ni todos pertenecemos a la misma clase social, ni todos tenemos las mismas libertades, ni tenemos la misma seguridad, ni podemos ejercer nuestro derecho a decidir el destino de nuestro país de forma asamblearia.

Si hace de 222 años la vida de un hombre dependía de los designios de un rey absolutista, hoy, 221 años después, nuestro destino lo decide los mercados monetarios y las opciones de futuro: triste final para los derechos del hombre.

Alfredo Webmaster
 
 This land is mine” de Jean Renoir

 
 
Sábado, a 31 de Julio de 2010

Las pruebas de solvencia son la base para que se recuperen el crédito y el interbancario en Europa

Editorial de elpais.com, 24/07/2010

Las pruebas de resistencia (stress tests) de la banca europea, esperadas con gran expectación por los inversores y los Gobiernos, han confirmado la percepción general de que las entidades financieras del área euro tienen un grado de solvencia razonable. Solo siete entidades europeas, entre los que se encuentran CajaSur, cuatro grupos de cajas españolas en proceso de fusión, el nacionalizado Hypo Real Estate alemán y el griego Atebank, han suspendido las pruebas, mientras que los españoles Santander y BBVA se sitúan entre los mejores ratios de capital (10% y 9,3%, respectivamente) de la eurozona. El Banco Central Europeo (BCE), los Gobiernos y la Comisión Europea se apuntan un tanto, puesto que han jugado con éxito la carta de la transparencia como el mejor remedio para combatir los rumores poco fundados sobre la debilidad de la banca europea y, al mismo tiempo, se demuestra que los costosos programas de rescate y recapitalización (236.000 millones en toda Europa) han tenido éxito.

El caso de las cajas españolas que no han pasado el examen (el grupo Caixa Catalunya, Caixa Tarragona y Caixa Manresa, el formado por Caja Duero y Caja España, la Banca Cívica, Unimm y CajaSur) tampoco se aparta del guión previsto. Como puede apreciarse, están incursas en procesos de fusión y requerirán en conjunto una recapitalización de poco más de 2.000 millones de euros para cumplir con los requisitos de solvencia en el peor de los escenarios establecidos. En función de los resultados conocidos de los exámenes, está claro que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), cuya prórroga autorizó ayer Bruselas, está suficientemente dotado para hacer frente a la recapitalización de la banca española. Las pruebas demuestran además la malevolencia de las interpretaciones según las cuales el hecho de que el FROB hubiese aportado apenas 11.000 millones de los 99.000 que entre capital y avales tenía como dotación era prueba inequívoca de que el sistema español requería fortísimas inyecciones de capital que el Gobierno y la propia banca se negaban a reconocer. Pues bien, el Banco de España ha facilitado toda la información necesaria sobre el 95% del sistema financiero español, un esfuerzo de transparencia muy por encima del que han realizado otros países europeos (Francia solo examinó a cuatro bancos). Lo propio ahora es que las entidades suspendidas acuerden con el Banco de España si el nuevo capital que requieren puede ser privado.

En apariencia, con las pruebas de resistencia publicadas ayer los inversores y las entidades financieras tienen la información necesaria como para tomar decisiones razonablemente seguras. Difícilmente tendrán los mercados y los propios bancos por otras vías una información tan detallada y exacta como la que se dio a conocer ayer en Londres. Los controles son más duros que los que se aplicaron a la banca estadounidense hace algo más de un año. Los mercados abiertos recibieron ayer con subidas los resultados de las pruebas. Por tanto, en condiciones normales deberían despejar las dudas sobre la solidez financiera europea (y española), tal como ayer sugirió el gobernador, dar por superada la primera fase de la crisis bancaria e iniciar la segunda, que será la recuperación del crédito y la normalización de los préstamos interbancarios, que se habían secado.

Ahora bien, los mercados pueden empecinarse en mantener la desconfianza con el argumento de que los datos facilitados son falsos, las estadísticas están trucadas o los requerimientos legales de solvencia de un país son demasiado laxos. La banca española sufre de graves problemas de liquidez en el interbancario por la sencilla razón de que en Europa se calcula que su exposición al hundimiento inmobiliario no se refleja en una tasa de morosidad excesivamente baja. Si esa desconfianza se mantiene, estaríamos ante un caso de mala fe.

 

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Domingo, a 25 de Julio de 2010

Escrito por Iñaki Berazaluce, 16.07.2010

Gracias a las mejoras en la ingeniería agrícola y en la logística, los precios de los alimentos llevan descendiendo desde hace 150 años, al tiempo que aumenta la producción. Gracias a este círculo virtuoso hoy es posible alimentar a 6.700 millones de bocas, algo que parecía inasequible en los años 60. Sin embargo, entre 2005 y 2008 sucedió algo inédito: el precio de los alimentos empezó a crecer en todo el mundo, llegando a cuadruplicarse en el caso del trigo. Como resultado, el número de personas hambrientas en el planeta se incrementó en 250 millones y se produjeron disturbios por el precio de los alimentos en 30 países. La sangre no llegó al río porque a finales de ese mismo año la burbuja de los precios estalló y los precios volvieron a sus niveles habituales.

¿Qué sucedió para que, de la noche a la mañana, el pan se convirtiera en un artículo de lujo para miles de millones de personas en todo el mundo? La explicación la desentraña magistralmente Frederick Kaufman en el ensayo La burbuja alimentaria, publicado en Harper’s Magazine. Según Kaufman, todo empezó en 1991, cuando “Goldman Sachs decidió que nuestro pan de cada día podía constituir una excelente inversión”. Aquel año, “los analistas de Goldman decidieron convertir los alimentos en un concepto”. Para ello seleccionaron una bolsa con 18 ingredientes, incluyendo el ganado, café, coco, maíz, trigo y azúcar y crearon el fondo de inversión GS Commodity Index.

Desde ese momento, el precio de los alimentos no quedaría establecido por la oferta y la demanda de los mismos sino por las expectativas de evolución de los mismos que decidieran los inversores, apoyados en esa entelequia llamada “futuros. En una economía preglobal esto hubiera sido imposible: el precio del trigo en Guinea Bissau depende de la cosecha de ese año en el país (o países vecinos). Sin embargo y como bien dice Kaufman, Norteamérica es el Arabia Saudí del cereal, de modo que el precio marcado en aquel país (en este caso por “un oscuro sindicato llamado Minneapolis Grain Exchange”) acaba condicionando el precio del pan candeal en Teruel, por ejemplo.

Entre 2005 y 2008 el precio del trigo negociado en la Bolsa de Minneapolis (trigo virtual, nunca visto) aumentó de valor de forma escandalosa. Peor aún, lo hizo contra toda lógica, pues la cosecha, lejos de disminuir, había sido una de las mejores de la historia. Detrás de la subida de los precios estaba el fondo de inversión de Goldman Sachs, cuyo hábil departamento financiero había generado una herramienta según la cual si el precio subía, Goldman ganaba. Si bajaba, Goldman seguía ganando, según Kaufman. El resto de los tiburones financieros tardaron poco en ver la bicoca de su ilustre y codicioso competidor, así que en 1994 JP Morgan, Chase y Bear Stearn, entre otros, inauguraron sus propios fondos de “materias primas”.

La cosecha de grano de 2008, la más abundante de la historia, dejó un reguero de hambre en el mundo, y no sólo en el otrora llamado “tercer mundo” sino en el mismo centro del Imperio, la despensa del planeta: EEUU, donde 49 millones de personas no eran capaces de disponer en sus mesas de una comida completa al día, según el autor. Y todo ello, con 20 millones de toneladas de grano almacenadas en los silos norteamericanos tras la temporada de compras. No sorprenden, por tanto, los testimonios de brokers arrepentidos tras la voraz especulación en torno a los alimentos: “No estamos hablando de materias primas. Se trata de alimentos, y la gente los necesita para comer”, dice uno de ellos.

Puede que el mercado sea el mejor sistema para la asignación de recursos inventada por el hombre, pero cuando la codicia, la falta de escrúpulos, el cálculo egoísta de beneficios entran en juego se genera un clima de responsabilidad diluida que puede abocar a desastres como el de 2008.

 

Domingo, a 4 de Julio de 2010

Por César Molina, exdirector de Merril Lynch y de diversos cargos de responsabilidad en la Administración Pública española.

Esta semana ha habido intensos rumores sobre un hipotético rescate de España por parte de la Unión Europea (UE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI). Estos rumores tienen su origen en Alemania y han sido insistentemente propagados por el Financial Times y por medios de comunicación germanos. Estos rumores, como veremos, son interesados y buscan apuntalar la frágil solvencia de los bancos alemanes. En este artículo me propongo explicar las circunstancias históricas que han llevado a la situación actual y por qué un rescate de la UE y del FMI, que España no necesita, beneficiaría principalmente a Alemania.

 Alemania es un país con exceso de ahorro crónico. Esto quiere decir que los bancos alemanes tienen más depósitos de los que pueden invertir en activos alemanes. Para invertir este exceso de depósitos, los bancos alemanes tienen dos opciones básicas. Una es depositarlos en la facilidad de depósito del Banco Central Europeo. Es la opción más segura, pero da un rendimiento extraordinariamente bajo, un 0,25% en la actualidad. La segunda es invertir el exceso de ahorro en activos financieros generados por países que, como España, tienen déficit de ahorro. No hay más opciones. Históricamente, Alemania ha apostado simultáneamente por las dos vías: grandes depósitos en el BCE y gran posición acreedora respecto a países con déficit de ahorro crónico, tales como los EEUU y España.

Durante la última década el desequilibrio entre los países con exceso y con déficit de ahorro crónicos se ha agudizado hasta extremos que no se habían visto con anterioridad. Esto llevó a los primeros, como diría Ricardo Caballero, a financiar las burbujas inmobiliarias que la propia situación de desequilibrio generó en los segundos. Así, los bancos alemanes y de otros países del norte de Europa, compraron grandes cantidades de activos financieros vinculados a los mercados inmobiliarios de los EEUU, España y otros países. Todos estos activos ofrecían rentabilidades interesantes y tenían la máxima calificación crediticia, por lo que se suponía que debían ser seguros. La ley de hierro de las finanzas –a mayor rentabilidad mayor riesgo- fue ignorada una vez más y esto es algo que nunca se hace impunemente.

 Para facilitar la explicación de lo que ocurrió me centraré en los casos de España, como país deficitario en ahorro, y en Alemania, como país con exceso del mismo. Para captar ahorro exterior, los bancos y cajas españoles emitían activos financieros con subyacente inmobiliario (cédulas hipotecarias, principalmente) que vendían a instituciones financieras de países con exceso de depósitos, como Alemania. De este modo, la exposición a un mismo riesgo -el del mercado inmobiliario español- se hacía a través de vehículos distintos en los bancos de uno y otro país. En España la exposición a ese riesgo era directa, se tomaba a partir de hipotecas que estaban en el balance de las instituciones de crédito. En Alemania, la exposición a ese mismo riesgo era indirecta, a través de unos títulos hipotecarios que podían ser vendidos en mercado secundario para obtener liquidez. Esto parecía, hace tan sólo tres años, una gran ventaja.

 Cuando estallaron las burbujas inmobiliarias, los mercados secundarios de deuda privada se desplomaron. Y no se han vuelto a recuperar. Se desplomaron los mercados de CDOs con subyacente “subprime” americano, se desplomaron los mercados de cédulas con subyacente de alta calidad, se desplomaron de manera indiscriminada todos los activos referenciados al mercado inmobiliario. Y esto, paradójicamente, afectó mucho más a los bancos alemanes que a los españoles. El por qué de esta asimetría hay que buscarlo en la contabilidad. De acuerdo con la normativa contable internacional, los activos en el balance de un banco se valoran con criterios diferentes dependiendo de si ese activo tiene un precio de mercado o no lo tiene. Simplificando mucho una casuística muy compleja, un activo en balance que tenga precio de mercado debe valorarse a ese precio y, si éste cae por debajo del precio de adquisición, la pérdida potencial debe reconocerse en cuenta de resultados o provisionarse. Si, por el contrario, el activo no tiene precio de mercado y entra en mora o es dudoso, el banco tiene que provisionar conforme a un calendario gradual aprobado por el regulador. La diferencia entre uno y otro supuesto es muy grande porque en el primer caso hay que provisionar cualquier activo cuyo precio de mercado esté por debajo del precio de adquisición, aunque no haya entrado en mora o sea dudoso, mientras que en el segundo sólo hay que hacerlo en aquellos casos en que la calidad del activo se ha deteriorado. Con esta crisis ha quedado de manifiesto que, con estas normas contables, las titulizaciones conllevan un riesgo de mercado secundario muy importante que, en el caso de las españolas, ha sido el que ha afectado al balance de los compradores a pesar de que la calidad crediticia de los títulos no se ha resentido.

 Esta situación provocó pérdidas pavorosas en los bancos alemanes y, por extensión, en los de otros países europeos con exceso de ahorro como los Países Bajos o Bélgica, porque tuvieron que provisionar buena parte de su exposición a los mercados inmobiliarios americano, español y otros. En España la situación fue, y es, menos grave porque los activos hipotecarios que están en el balance de bancos y cajas no tienen precio de mercado y, por tanto sólo hay que provisionar los que están en mora y los dudosos y ello conforme a los calendarios establecidos por el Banco de España. Los bancos alemanes, junto con los holandeses y los belgas, hubiesen quebrado en masa si no hubiesen recibido gigantescas ayudas de Estado para mantenerlos a flote. Nada de eso ha ocurrido en España todavía y es de prever que, incluso contando las inyecciones de capital del FROB, las ayudas de Estado necesarias para mantener la solvencia del sistema crediticio serán muy modestas en términos comparativos con otros países del norte de Europa. Ironías de la Historia.

¿A quién interesa, pues, que la UE y el FMI “rescaten” a España? Principalmente a los bancos alemanes porque un rescate supondría una garantía implícita para el riesgo inmobiliario español que acumulan en sus balances. Podrían liberar provisiones y apuntarse beneficios. Alternativamente, en vez de dedicarse difundir rumores y a organizar rescates no solicitados, podrían esforzarse en mejorar su gestión. Desde junio de 2007 el Deutsche Bank ha caído en bolsa un 56% y el Banco de Santander un 30%. ¿Refleja esta diferencia la asimetría de las normas contables o diferencias en la calidad de la gestión en los dos bancos? Que cada cual haga sus conjeturas.

 

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Sábado, a 26 de Junio de 2010

Por Pedro Calvo Hernando para europapress.es, 12/06/2010

Están sucediendo cosas increíbles. Felipe González lo ha dejado claro en el centenario del grupo parlamentario socialista, al poner sobre el tapete la esencia de lo que está ocurriendo. Por ejemplo, que la pretendida improvisación del Gobierno Zapatero es menos improvisadora que la de otros muchos países europeos en lo que se refiere a la guerra contra la crisis económica, pero que la propaganda de la derecha y de sus voceros y afines ha sido capaz de volver las verdades del revés. Como ocurre en la política general del país. Es el caso de la campaña contra José Bono urdida por el PP y algunos medios afines, varios de ultraderecha lindando con el fascio, que pretende colocarlo en el infierno, al tiempo que guardan silencio, o protegen arteramente, las tropelías de dirigentes autonómicos peperos, que se permiten el lujo de predicar austeridad teniendo sobre sus cabezas el fardo insoportable de despilfarros horrorosos o incluso de presuntos latrocinios a lo grande. Ya dijo Lenin, si es Lenin quien lo dijo, que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad.

Los discursos de Felipe González y de Rodríguez Zapatero en el referido centenario han puesto bien a la vista muchas de las cosas que el PSOE y su Gobierno tenían que haber ido aclarando en los últimos meses, pero que no lo han hecho, sea por desgana, sea por aburrimiento, sea por amedrentamiento ante los brutales zarpazos de una derecha envalentonada por la gravedad de una crisis económica que ellos han hecho todavía más grave con su proceder multiplicador, una crisis provocada por sus correligionarios económicos y financieros y pagada por quienes no tienen ninguna culpa de ella. Muy acertadamente ha dicho Felipe que faltan casi dos años para las elecciones generales y que eso es un tiempo infinito, en el que puede ocurrir todavía cualquier cosa. No es fácil, pero las cosas pueden cambiar de aquí a las elecciones y cargarse el sentido de las actuales encuestas. Y si no es así, que Dios nos pille confesados, como vengo advirtiendo y como González le acaba de decir a Zapatero. Paciencia y barajar.

 

Sábado, a 26 de Junio de 2010

Por Juan José Millás para elpais.com, 25/06/2010

Los mercados -signifique lo que signifique esa abstracción de carácter teológico- han ganado la batalla que hace apenas unos meses fingían haber perdido, cuando el capitalismo -¿recuerdan?-, víctima de sus contradicciones internas, se había ido al carajo para dar paso al socialismo de rostro humano (si quieren más tópicos, dispongo de un saco junto al ordenador). Los mercados tienen hoy comiendo en su mano a todos los Gobiernos de Europa en general y al de España en particular. El Ejército español es el Ejército de los mercados, la Hacienda española es la Hacienda de los mercados, la Cultura española es la Cultura de los mercados, y así de forma sucesiva (Agricultura, Interior, Industria, Igualdad, Fomento...). Ministerio a ministerio, subsecretaría a subsecretaría, toda nuestra organización estatal está a su servicio. Si mañana deciden que hay que suprimir la Biblioteca Nacional, se suprime y punto.

Le gustaría a uno pensar que en el patio de algún instituto, en el campus de alguna universidad, o en el sótano de alguna imprenta, se está organizando el modo de poner en su sitio a los mercados. Pero no será fácil porque sus ayatolás han filtrado hasta el tuétano de los más renuentes la vieja idea de que la alternativa a la injusticia es el caos total. Narcosis absoluta, pues. Hasta el anestesista se ha dormido. Quizá puedan surgir aquí o allá pequeños focos de rebelión, pero o bien estarán financiados por los mercados (para transmitir la idea de que sufren), o bien la Policía, que es ya la policía de los mercados, se encargará de sofocarlos y de llevar a los cabecillas a la Justicia, que es también la justicia de los mercados. Quiere decirse que si desde el punto de vista económico vienen tiempos duros, desde la perspectiva moral, mejor pegarse un tiro (el tiro que no nos atrevemos a pegar a los mercados).

 

Sábado, a 12 de Junio de 2010

The Story of Bottled Water (La historia del agua embotellada) o cómo la “creación de demanda” fomenta lo que no necesitamos y destruye lo que realmente sí es necesario, es el título del último vídeo divulgativo dirigido por Annie Leonard.

Este nuevo trabajo de Annie Leonard y de Free Range Studios, contó con el apoyo de cinco grupos ecologistas líderes en la sostenibilidad a nivel mundial: Corporate Accountability International, Environmental Working Group, Food & Water Watch, Pacific Institute y Polaris Institute.

La realidad que refleja este vídeo es sólo una pequeña muestra del punto al que pueden llegar las multinacionales para hacernos creer que necesitamos cosas que no son realmente necesarias, de las que podemos prescindir perfectamente.

Por ejemplo, hace muchos años, casi veinte, compré un depurador de agua, el más avanzado del mercado: un Polar Bear, un aparato que produce agua destilada con una pureza del 99,99%, un agua sin ningún tipo de sabor, olor o color. ¿Inconvenientes? Que al mismo tiempo que elabora el agua perfecta, la producción resulta muy cara y el litro de agua sale a un precio excesivamente alto: la depuración se realiza por calentamiento mediante electricidad del agua hasta el punto de ebullición, la separación por decantación de los elementos en suspensión (minerales: plomo, cromo, aluminio, nitratos, cloro… y otros contaminantes) y la eliminación de cualquier tipo de cualquier tipo de virus o bacteria.

¿Cuál fue la consecuencia del sobrecoste del agua depurada? Que empecé a comprar agua embotellada industrialmente

Ahora, después de ver este vídeo y conocer los porqués del crecimiento desaforado e irracional de la industrial del agua embasada, he decidido volver a utilizar mi depurador de agua o, en su defecto, beber agua del grifo (depurada por los servicios públicos municipales).

Alfredo Webmaster

 

Traducción al español de vídeo

Esta es la historia de un mundo obsesionado con las cosas. Es la historia de un sistema en crisis. Estamos destrozando el planeta, estamos destruyéndonos los unos a los otros y encima ni siquiera estamos disfrutando. La buena noticia es que cuando empecemos a comprender cómo funciona el sistema también empezaremos a ver mil formas de darle la vuelta a los problemas para encontrar soluciones.

Uno de los problemas de intentar utilizar menos cosas es que a veces tenemos la sensación de que las necesitamos de verdad. Por ejemplo, si vives en una ciudad como Cleveland y quieres beberte un vaso de agua, ¿te vas a arriesgar a tomarla del grifo? ¿O mejor te compras una botella de agua Fiji?

Fiji estaba convencida de que la respuesta a esta pregunta era obvia, así que creó toda una campaña de márquetin que resultó ser una de las estrategias más absurdas de la historia de la publicidad. A la ciudad de Cleveland no le gustó ser el objeto de las bromas de las botellas de Fiji, así que llevó a cabo unos análisis cuyos resultados indicaron que un vaso de agua Fiji es de calidad inferior, sabe peor y cuesta miles de veces más.

Esta es una historia que se repite cada vez que se compara el agua del grifo con el agua embotellada. ¿Cuál es más limpia? A veces una, a veces la otra. En muchas ocasiones, el agua embotellada está sujeta a menos controles que el agua del grifo. ¿Cuál sabe mejor? En diferentes pruebas que se llevaron a cabo en todo el país, el consumidor prefería de forma sistemática el sabor del agua del grifo.

Las empresas comercializadoras de agua embotellada afirman que solamente cumplen con la demanda del consumidor. Pero, ¿quién demanda un producto que sabe peor, que es menos sostenible y mucho más caro? Y menos aún cuando ese mismo producto lo tienes de forma casi gratuita en tu propia cocina.

El precio del agua embotellada es unas 2.000 veces mayor que el precio del agua del grifo. ¿Te imaginas pagar dos mil veces más el precio de cualquier otra cosa? ¿Un sándwich de 10.000 dólares? Sin embargo, el consumidor en EEUU adquiere más de 500 millones de botellas de agua semanales, cantidad suficiente para darle la vuelta al mundo cinco veces. ¿Cómo es posible?

El origen de todo esto es el funcionamiento de nuestra economía, y uno de sus motores, la denominada “creación de demanda”. Si las empresas quieren seguir creciendo, tienen que vender más y más cosas. En los años 70, los gigantes de las bebidas no alcohólicas empezaron a preocuparse al ver que la demanda se estabilizaba. Un individuo no puede beber más de una cierta cantidad de refrescos. Además, ¿cuánto tiempo iba a transcurrir hasta que nos diéramos cuenta de que estas bebidas no son tan saludables como nos quieren hacer creer y volviéramos a beber agua del grifo? Las grandes empresas encontraron la solución en un producto de diseño que la mayoría de la sociedad se tomó a broma. ¡Pero si el agua es gratis! Se dijeron los consumidores. ¿Qué será lo próximo que nos vendan? ¿Aire?

Así que ¿cómo logras que la gente compre estos productos? Es muy sencillo: creas la demanda. Imagínate que diriges una empresa de agua embotellada. Como la gente no va a hacer cola a tus puertas para gastarse su dinero, ganado con el sudor de su frente, en un producto innecesario, les haces sentir miedo e inseguridad ante el hecho de no tenerlo. Así lo hizo la industria del agua embotellada. Una de sus primeras estrategias de marketing fue asustar a la gente con la calidad del agua del grifo, mediante anuncios tales como la campaña de Fiji en Cleveland.

Cuando esto acabe”, afirmó un gran ejecutivo de la industria, “el agua del grifo habrá quedado relegada a la ducha y a lavar la vajilla”.

Entonces maquillas la realidad mediante imágenes fantásticas. ¿Alguna vez te has dado cuenta de cómo la industria del agua embotellada intenta seducirnos mediante imágenes de manantiales de la montaña y de naturaleza salvaje? Pues adivina de dónde proviene un tercio de toda el agua embotellada de los EEUU: del grifo. Aquafina, de Pepsi, y Dasani, de CocaCola, son dos de las muchas empresas que comercializan agua del grifo filtrada.

Pero la estrategia va más allá. En un reciente anuncio a toda página de Nesté, la empresa afirmaba: “El agua embotellada es el bien de consumo más respetuoso con el medioambiente”.

¿Cómo? ¡Se están cargando el medioambiente a lo largo de todo el ciclo de vida del producto! ¿Cómo se entiende que eso sea respetuoso con el medioambiente?

El problema comienza con la extracción y producción del petróleo necesario para fabricar las botellas de agua. La producción de las botellas de agua que se consumen en EEUU en un año requiere una cantidad de petróleo que bastaría para llenar el depósito de un millón de automóviles. Toda esa energía se consume en la producción de la botella, después hay que transportarla por todo el planeta, y todo para que nos la bebamos en unos dos minutos.

Esto nos lleva al enorme problema del otro lado del ciclo de vida: los residuos. ¿Qué ocurre con todas estas botellas una vez las hemos utilizado? El 80% acaba en los vertederos, donde se tardarán miles de años en descomponerse, o son incineradas, liberando gases contaminantes tóxicos. El resto se recoge para ser reciclado.

Una vez sentí curiosidad por saber a dónde iban a parar todas las botellas que tiraba al contenedor de reciclaje y descubrí que se enviaban a la India. Así que me fui para allá. Nunca olvidaré el recorrido que hice, sobre una colina a las afueras de Madras, donde me topé con una montaña de botellas de plástico provenientes de California.

Un verdadero reciclaje transformaría estas botellas en nuevas botellas, pero esta no es la realidad de lo que está ocurriendo. Allí, las botellas se “infrarreciclan”, es decir, se transforman en productos de menor calidad que después acabarán siendo triturados. Las partes que no pueden “infrarreciclarse” sencillamente se desechan. Si las empresas de agua embotellada quieren usar imágenes de montañas en sus etiquetas, sería más apropiado que mostraran estas montañas de residuos plásticos.

Asustarnos, seducirnos, engañarnos. Estas son las principales estrategias de la creación de demanda. Una vez se ha creado la demanda y el consecuente mercado multimillonario, lo defienden destruyendo a la competencia. Sólo que, en este caso, la competencia es nuestro derecho humano a un acceso a agua potable, limpia y saludable.

El vicepresidente de Pepsi afirmaba literalmente: “nuestro peor enemigo es el agua del grifo”. Nos quieren hacer creer que está sucia, y que el agua embotellada es la mejor alternativa. En muchos sitios el agua del grifo realmente está contaminada gracias a las industrias contaminantes tales como la industria productora de botellas de plástico. Y estos empresarios del agua embotellada están encantados de poder ofrecer sus carísimas soluciones, que nos mantienen enganchados a sus productos.

Ha llegado el momento de volver al agua del grifo. Tenemos que comprometernos a no comprar agua embotellada a no ser que el agua de nuestras comunidades esté realmente contaminada. Sí, hay que hacer un pequeño esfuerzo para rellenar la botella reutilizable antes de salir de casa, pero podemos hacerlo.

Después, da un segundo paso: únete a una campaña que exija soluciones reales, como la inversión en infraestructura pública para que todos tengamos agua potable. El agua de EEUU tiene un déficit de financiación de 24.000 millones de dólares, en parte porque la gente cree que el agua potable sólo proviene de las botellas.

En el mundo entero hay mil millones de personas que no tienen acceso a agua potable. Sin embargo, nuestras ciudades se están gastando millones de dólares para resolver el problema de todas las botellas de plástico que desechamos.

¿Por qué no gastar ese dinero en la mejora de nuestros sistemas de agua, o en evitar la contaminación?

Hay muchas más cosas que podemos hacer para resolver el problema. Presiona a los representantes políticos para que vuelvan a colocar fuentes de agua potable. Lucha para que tu escuela deje de comprar agua embotellada, o tu asociación, o toda tu ciudad.

Esta es una oportunidad irrepetible para que millones de personas despierten, para proteger nuestros bolsillos, nuestra salud y el planeta.

La buena noticia: la lucha ya ha comenzado. La demanda de agua embotellada está cayendo, mientras que las ventas de botellas reutilizables han aumentado. Los restaurantes empiezan a servir agua del grifo, y la gente escoge ahorrarse los cientos de miles de dólares que estarían derrochando en agua embotellada. Consumir agua embotellada pronto estará tan mal visto como una mujer embarazada fumando, ahora que contamos con información.

La industria del agua embotellada está preocupada porque se les ha acabado el chollo. Ya no vamos a dejarnos engañar por su estrategia de creación de demanda. Vamos a escoger nuestra propia demanda, y demandamos agua limpia y segura para todos.

 

Miércoles, a 9 de Junio de 2010

 

 

Sin comentarios… ni falta que hace.
 
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Domingo, a 6 de Junio de 2010

No lo puedo evitar: siento una profunda animadversión hacia José María Aznar y todo lo que representa. No sé si es algo visceral (del interior más oscuro de mis vísceras) o, sencillamente, lo que me pasa es que veo cosas en él (quizá su bigote medio nazi, su incapacidad para mover el labio superior, su mirada torva y ladina, su mala hostia de enano come callo o esa suficiencia de nuevo rico hortera) que me produce el mismo desprecio y asco que el que me produciría la carne pútrida a la que acuden las alimañas y los buitres.

Desde el mismo momento en que inicio su carrera política, basándose en una acusación falsa y despreciable contra un buen hombre, Demetrio Madrid, a la sazón presidente de la comunidad autónoma que le robo este despreciables personajillo de poco más de un metro y medio, supe que su vida estaría marcada por un cúmulo de actos de semejante vileza moral.

Los años, que a muchos le sirven para adquirir experiencia y sabiduría, como al diablo (sabio por viejo, no por diablo), en su caso, para lo único que le valieron fue para acumular odios, desprecios, bajezas y rencores que lo carcomen miserablemente.

Ver su actitud de poncio mendicante del emperador yanqui, del más rematadamente tonto de todos los presidentes yanquis de toda la historia (en hijo pequeño de papá Bush, un mozalbete de inteligencia similar a la de una ameba, quizá producto de sus excesos con el alcohol y las hamburguesas), producía un sonrojo y humillación general que aún hoy arrastramos como una pesada losa.

Verle pavonearse ante los Reyes de España, tratándolos con el desprecio que sólo puede salir del corazón de un mal nacido (¡de menuda y traidora familia, de infausta memoria, viene este Arnarl!), a los que somos republicanos y poco dados a la complacencia con el mal menor que es la monarquía española, nos sentimos solidarios con la templanza demostrada por Juan Carlo I o de la Reina Sofía, a todas luces mucho más sensatos, cariñosos y cercanos.

Contemplar su alegría infinita y su chulesca prepotencia por verse admitido en el Trío de las Azores, obviamente, como palanganero, en un acto de violación de las normas y derechos internacionales al declarar la guerra unilateral a un país en contra de los dictados de la ONU, además de ser el más doloroso y brutal ataque al derecho internacional y a la inviolabilidad de las fronteras, fue la constatación de que el fin último de aquella batalla sólo era el expolio y robo de los derechos de explotación del petróleo de un país árabe.

Admirar (je je je) su elegante porte, elevado muchos centímetros del suelo gracias a las alzas que se incluye en el interior de sus zapatos y a la necesaria ayuda de unos taconazos de más tamaño de lo habitual, mientras conducía de su brazo a su hija Ana ante el altar mayor del Monasterio de El Escorial, histórica residencia de la familia real española, para esposarla a un personajillo metido en todo tipo de zarandajas y extraños negocios (¿por qué oscura razón huyo este fulano para Londres justo cuando empezaban a destaparse los escándalos de sus trajimanejes mercantiles?), además de producir sonrojo ante ese feo o cochino intento de asimilar la boda a una boda real, fue la constatación de su escasísima altura moral y su absolutamente despreciable concepto de la decencia.

Descubrir que este fulano, de enano tamaño (moral, y del otro), se pavonea de sus éxitos como dignatario cuando la realidad fue otra: tuvo la suerte coger la presidencia justo cuando se produjo el cambio de ciclo económico a nivel mundial (finales del 1995, principios de 1996), de que vendió todas las joyas del patrimonio del estado (Endesa, Telefónica, Repsol, Red Eléctrica Española, Argentaria, Campsa, Aceralia, Caja Postal, Banco de Crédito Industrial, Banco de Crédito Local, Indra, Tabacalera, Inespal, Artespaña, Enagas, Tisa, Elcano, Hijos de J. Barreras, Icsa, Enatcar, San Bárbara, Babcok Wilcox, Ence, Aerolíneas Argentinas, Musini, Iberia, Gas Natural, Retevisión, Aldeasa, Auxina, etc.), que potenció un sector como el del ladrillo abocado al fracaso y que no fue capaz de transformar la economía española con el cambio de los pilares de desarrollo, pero que ahora se erige en un gurú en economía y predica a diestro y siniestro (lo que mejor se le da, lo siniestro) sobre la maldad de Zapatero… al que sólo le falta acusar de ser el diablo, con rabo y cuernos, y de que se alimenta a base de niños recién nacidos.

Verle perder las elecciones, humillado y machacado por el Partido Socialista Obrero Español, fue muy positivo para descubrir qué había detrás de esa fachada de supuesto hombre de estado: lo que descubrimos fue lo que ahora sufrimos.

Después de seis años de haber dejado la presidencia de su país, pasó a ser el “corre ve y dile” de diversos fondos de inversión extranjero de alto riesgo (esos desalmados que están especulando contra las economías de medio mundo y haciéndose multimillonarios a base de hundir países y monedas), y a pregonar a los cuarto vientos que su país, sin él, es una mierda (casi literal), un lugar al que le falta muy poco para que se abran las entrañas de la tierra y nos trague.

Palabras textuales dichas  por este fulano en el extranjero: "Se puede hablar de lo que se quiera, han terminado con todo y nos han llevado a la crisis más grave de España en los últimos 60 años. Es una responsabilidad a la que les va a ser muy difícil escapar. Si alguien se preguntó ¿Qué es socialismo? Y dijeron, es lo que hacen los socialistas. Pues los socialistas cada vez que tienen oportunidad llenan España de escombros, de parados y de miseria" "El Estado actual no es ni políticamente viable ni financieramente sostenible. Tenemos que ir de un estado residual a un estado capaz y eficaz" "Hay otra división en la euro zona. Es una de las consecuencias de esta situación. Si uno ve los periódicos, o mira la televisión, la Unión Europea explica la decisión que hay que tomar para el Gobierno español o el Gobierno griego. Es una consecuencia política muy dura, y ojalá mi país estuviera en otra situación" "Ahora, la responsabilidad de Alemania y Francia es la de intentar impedir otra crisis en la euro zona. Y la responsabilidad de que la situación que está teniendo lugar en algunos países como Grecia, Portugal e incluso España, no contamine al resto"

El que un expresidente de un país hable así de sus conciudadanoss, sólo puede llevarnos a verlo como lo que es: un miserable que exuda odio, resentimiento, envidia, vileza, maldad, rencor, perversidad, degradación moral.

En pocas palabras: José María Aznar es un traidor, y como tal debemos tratarlo.

Alfredo Webmaster

 

Viernes, a 4 de Junio de 2010

Por Xavier Vidal-Folch para elpais.com, 03/06/2010

Solo las almas vasallas aplauden los espejismos dominantes. Como ese ácido olor a funeral por la economía española que alimenta al cabalgante aumento del riesgo país. Contra esa miseria habría una vacuna, aunque solo es eficaz si se usa bien, y con arrojo: los números.

Quienes asociaron el mal temple de nuestra economía al de Grecia y otros pigs empezaron criticando el excesivo endeudamiento público. El Gobierno reaccionó tarde, recordando machaconamente que la deuda pública era en 2009 solo el 55,2% del PIB, 20 puntos menos que la de los vecinos europeos.

Entonces, fase dos, se adujo que lo peor no era la deuda, sino la velocidad de su aumento: el déficit. Del 11,2%, justo por debajo de Reino Unido. La réplica fue que pese a todo, no crecería más allá del 75% (el nivel común) en cinco años.

En el tercer acto dieron en descubrir que el flanco débil no era la deuda pública, sino la deuda-país. O sea, la suma del endeudamiento de las administraciones, las familias, las empresas y los bancos.

Ahí mordieron bien. La deuda total casi cuadriplicaba la producción de un año. O sea, ascendía a unos 3,9 billones de euros, en torno a un 390% del PIB, según estimaciones de AFI. Un horror.

Alguien acaba de desagregar de esa cifra las deudas cruzadas entre los distintos sectores. Con datos homogéneos del servicio de estudios que dirige Jordi Gual, el director general de La Caixa, Juan María Nin, dio la campanada en la jornada anual del Círculo de Economía, en Sitges. La deuda-país global española es solo del 289% del PIB (Reino Unido, el 286%; Holanda, el 284%), sostuvo.

Dentro de ella, la privada, del 227% (Reino Unido, 217%; Holanda, 209%). La pública, según Eurostat, del 53,2% en España (Reino Unido, 68,1%; Holanda, 60,9%). La exterior, del 165% (Reino Unido, 405%; Holanda, 170%).

La comparación con ambos países tiene morbo. Reino Unido alumbra los estándares y establece las referencias. Holanda es el copiloto de Alemania en la cruzada por la ortodoxia presupuestaria europea. Pues bien, los datos fríos sitúan a España cómodamente junto a esos dos socios, a quienes nadie pone en la picota.

"¿Qué esconde ese endeudamiento, solo un fondo de comercio discutible o hay detrás inversiones reales?", concluía Nin. "El problema es que no sabemos explicar de forma coherente la economía española", remataba. Falta un relato vigoroso, una espina dorsal explicativa, coincidían todos.

Si se logra superar el tercer acto, es decir, relativizar el endeudamiento global, llegará el cuarto. De hecho, ya está ahí. El argumento será que el paro y la débil densidad empresarial española prefiguran una recuperación asténica, insuficiente para afrontar las deudas. Quizá. Remando también contra corriente, Miguel Boyer adujo que las exportaciones reales de bienes y servicios entre 1996 y 2005 crecieron en la campeona Alemania un 7,6% acumulativo; seguida de España (6,7%); Francia, y Reino Unido (5,1%); EE UU (4,1%) e Italia (2,4%). España ganó cuota. Y en 2.010 va recuperando.

Vale, dirá Don Pésimo, pero exporta poco en relación con su PIB. Otro espejismo. Salvo Alemania, en que las exportaciones suponen el 47,2% del PIB (datos del Banco Mundial para 2008), los otros van a la par: Reino Unido, 28,9%; Italia, 28,8%; Francia y España, 26,4%.

De modo que las cifras perfilan una situación menos trágica que la que se empeñan en divulgar los mercados. Otra cosa es que los políticos defiendan bien los números, o que sean creíbles cuando lo intentan. Cuando fallan, los espejismos se convierten en espejo cóncavo.

También con ánimo de molestar, asociemos a estos nombres que ponen el foco en el otro lado de la luna, al presidente de Abertis y del Círculo, Salvador Alemany. Cerró Sitges con un discurso a retener para la reforma fiscal pendiente: "La imposición directa no puede estar tan sesgada en perjuicio de las rentas salariales con relación a otro tipo de rentas, protegidas por la dificultad de su control o el temor a su deslocalización". Porque al cabo, ese sesgo antisalarios "constituye una mayor presión fiscal sobre el tejido productivo". No lo proclama un pelanas, sino un ejecutivo de postín.

 

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Viernes, a 28 de Mayo de 2010

Uno de lo héroes del Mayo francés o del 68, Daniel Cohn-Bendit (4 de abril de 1945, Montauban  -Francia-), es el autor de uno de los más serios, cabales y completos análisis políticos sobre la situación griega, y europea, que se han oído en el Parlamento Europeo en toda su historia.

La contundencia de su discurso, plagado de verdades inapelables, dejó sin ningún tipo de justificación la dejación de funciones de nuestros gobernantes comunitarios ante lo que está sucediendo, en los últimos meses, en los mercados financieros globalizados.

Su alegato en defensa de la justicia, la equidad de trato y la necesaria solidaridad ante la situación por las que atraviesan algunos países empujados por la barbarie capitalista y la desregulación de los mercados, fue una bocanada de aire fresco y de esperanza ante la caótica situación de la política (de algún tipo de política) y de los políticos (de algunos de los tipejos de la política) que pululan por las cámaras y los parlamentos europeos.

Aún retumban en mis oídos las palabras dichas por Nicolas Sarkozy, después de la hecatombe de los mercados financieros del año 2008, en las que expresaba su convicción de que habría que refundar el capitalismo...

La actualidad nos deja entrever otra realidad: nada de lo que dijo Sarkozy que habría que hacer se está haciendo; la cruda realidad es que los capitalistas, los mismos que pusieron el mundo al borde del cataclismo financiero, son los que están refundando a la sociedad, rehaciendo las relaciones entre los estados y sus ciudadanos, destruyendo conquistas sociales y del estado del bienestar, y degradando los logros obtenidos por las clases trabajadoras en años y años de luchas sindicales.

La atenta escucha de sus palabras, además de reconciliarnos con la dignidad demostrada por unos pocos de nuestros representantes democráticos, nos servirán para reflexionar sobre lo que se hizo mal y lo que, peor aún, no se quiere (no se sabe muy bien porqué) corrige drásticamente.

Alfredo Webmaster

 

 
Miércoles, a 26 de Mayo de 2010

Por José Antonio Zarzalejos para elconfidencial.com, 26/05/2010

Tarde o temprano habrá un impuesto a las rentas de “los más ricos”. El problema está en determinar quiénes son los ricos. Causa hilaridad suponer que sean los que ganan en torno a 60.000 euros al año. Esos son, precisamente, parte de la clase media española. Los ricos serían, según algunos economistas consultados, aquellos que ingresan más de 200.000 euros/año y, además, declaran así a Hacienda. O sea, ricos transparentes. Admitamos que esta es una cantidad suficiente para considerarlos afortunados.

Luego están los ricos tramposos, que son aquellos que se refugian en el fraude y que el Gobierno no puede renunciar a sacarles de sus engaños y simulaciones haciendo que emerjan sus ingresos y patrimonios. Y, por fin, están los ricos miserables, que son riquísimos pero que parecen pobres: no tienen residencia porque está a nombre de una sociedad; tampoco vehículos porque tienen su propiedad atribuida a una Compañía; disponen de inversiones y depósitos fuera de España, en lugares desde donde se suministran el dinero para  sus vacaciones, amarran la propiedad de sus yates, los gastos y dispendios que se procuran en el extranjero… y el sin fin de comodidades con las que viven y se mueven. Son esos que según la prensa del corazón comienzan a “descansar” a finales de mayo y no terminan de hacerlo hasta finales de septiembre.

Son miserables -aunque ricos- por su insolidaridad, ahora en la crisis, como antes en la bonanza. Porque es miserable eludir el concurso a la economía nacional, o cobrar un sueldo moderado y completarlo con sobresueldos mediante asesoramientos de sociedades interpuestas o recurriendo a las mil y una formas que la ingeniería jurídico-fiscal permite cogitar para beneficio de este enorme grupo de aprovechados.

Operación de destape

Cualquier Gobierno -de derechas o de izquierda, tanto da- debe asumir la progresividad fiscal. Pero ésta sólo es convincente cuando se han agarrado con determinación los tentáculos del fraude, cuando de verdad los ricos miserables han sido desembozados, cuando los tramposos paguen el IVA de las obras que hacen en sus residencias, cuando se garantice que se abona la Seguridad Social de los empleados domésticos, cuando se velen por los derechos de los trabajadores temporales, cuando se meta mano a la economía sumergida, cuando el Estado no se lance sólo, ni principalmente, a la nómina de los que ganan bien o regular y abandone la lucha permanente contra la trampa y la elusión.

Si quieren que nos creamos que se van a gravar a los ricos en esta crisis, que haga el Gobierno una operación de destape como Dios manda. Yendo a quien de verdad tiene, disfruta y se burla de las apreturas del país. Atrapando a los tramposos y a los miserables, y no sólo los nominalmente ricos de 60.000 euros/año, se llegaría a un cierto grado de consenso en el justo reparto de los sacrificios que comportan la recesión. Este sí que es un objetivo nacional, transversal. Porque lo impone la decencia.

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Miércoles, a 26 de Mayo de 2010

Introducción

Pepe es un currante que vive en un apacible pueblecito. Tiene un sueldo modesto con el que lleva una vida sencilla, pero alberga sueños de prosperidad. Quiere montar un bar para mejorar su situación económica. Ha estimado los plazos para empezar a obtener un cierto rendimiento económico al bar: seis meses para montarlo, y otros seis para tenerlo funcionando a tope, repleto de clientes.

Como no tiene el dinero necesario para montar el bar, a principios de año pone a la venta entre sus vecinos mil papeletas. Estas papeletas cuestan cien euros, y le dan derecho al comprador a percibir 110 euros al final del año. Pepe cree que pasado un año el bar generara los beneficios necesarios para dar 110 euros al comprador de cada papeleta: los cien euros que le costó a este, más otros diez de regalo por cooperar económicamente en la realización de su sueño.

Pepe obtiene así financiación para montar su bar, 100.000 euros en metálico por la venta de las papeletas, mientras que los compradores de papeletas obtienen 10 euros de beneficio por papeleta al cabo de un año: un buen pico sin hacer nada.

Otros vecinos toman ejemplo de la idea de Pepe, e igualmente ponen a la venta sus propias papeletas para financiar sus proyectos.

El pueblo se llena de papeletas, y finalmente se habilita un local donde los ciudadanos se reúnen para intercambiar, comprar o vender todas estas papeletas. Se crea así la base de un Mercado de Papeletas. Puesto que las papeletas están cambiado de manos constantemente, al final del año se pagara la cantidad convenida al portador de las mismas, que no tiene que ser necesariamente el comprador original.

- Estoy en un aprieto y necesito dinero. Hace seis meses le compre esta papeleta a Pepe por 100 euros, y dentro de seis meses el dará 110 euros a quien se la entregue. Te la vendo por 105 euros: 5 euros de beneficio para mi, que obtengo en este momento, y otros 5 para ti, que recogerás dentro de seis meses.

- Trato hecho. ¿Sabes que Luis ha puesto a la venta 2.000 papeletas a 100 euros cada una y promete entregar 125 euros por papeleta al cabo de un año?

- ¿Que pretende montar?

- Una heladería en el Polo Norte.

- Ese negocio va a ser una ruina. Yo no compraría jamás esas papeletas, dudo que sea capaz de devolver ni un euro del dinero que obtenga con su venta.

- Bueno, yo creo que tiene algunas opciones de éxito. No obstante, puesto que el negocio es en sí arriesgado, le diré que se las compro solamente si me ofrece 150 euros al cabo de un año. Si no, que se busque la vida.

- Sabia decisión la tuya.

Al local lo llamaremos Bolsa de Valores, y a las papeletas las podemos llamar Bonos u Obligaciones. También podríamos llamarlas prestamos. Los 110 euros que pagara Pepe al cabo de un año son el Valor Nominal del Bono.

El alcalde ha decidido apuntarse al carro de la financiación con papeletas: pretende recaudar dinero para reparar la fuente de la Plaza Mayor, renovar las farolas del paseo marítimo y reconstruir la Ermita de la Patrona del pueblo. El Ayuntamiento saca a la venta sus propias papeletas, que llamaremos Títulos de Deuda Pública.

Además, hay quien tiene la idea de vender en el Mercado tacos compuestos por muchas papeletas. Estos tacos están formados por papeletas asociadas a diversos negocios; por ejemplo, diez papeletas de Pepe, otras diez de Luis, y otras muchas más de otros emprendedores. La finalidad de estos tacos consiste en minimizar el riesgo de perdidas metiendo en un mismo saco papeletas de negocios con grandes posibilidades de éxito, como el de Pepe, junto con papeletas de negocios con pocas posibilidades de éxito, como el de Luis.

Estos tacos son las Obligaciones de Deuda Colateralizada, del ingles Collateralized debt obligations, o CDO por su acrónimo anglosajón. Y en el fondo no son más que una forma de tapar la mierda escondiéndola debajo de la alfombra.

Tanto los tacos como las papeletas pueden ser adquiridos entre varias personas, cada una de las cuales obtendrá al final del año una parte correspondiente a su participación en la compra de los mismos. Algunos acaudalados ciudadanos de nuestro maravilloso pueblo deciden juntar sus ahorros y entregárselos a expertos compradores-vendedores de papeletas para que los manejen y les saquen un buen rendimiento al final del año.

Estos expertos son los bancos de inversiones.

 

Los Credit Default Swaps

Puesto que algunas papeletas son vendidas por personas que pretenden montar negocios arriesgados, con pocas posibilidades de éxito, hay quien ofrece seguros para la compra de papeletas.

- ¡Oye! Me han dicho que finalmente compraste papeletas de Luis, que accedió a pagarte 150 euros al final del año, ¿qué tal si te vendo un seguro para esas papeletas?

- ¿De qué me hablas?

- Muy fácil. Tú me pagas 5 euros todos los meses, y si se anuncia que Luis se ha ido a la ruina con su heladería y es incapaz de entregar a final de año el dinero que prometió, te daré 150 euros por cada papeleta suya que me entregues. Justo lo que él debía pagarte.

- ¡Tremenda idea! Así me sentiré mucho más seguro. Y es que, ciertamente, la idea de montar una heladería en el Polo Norte es sumamente arriesgada. ¿Tú crees que a los esquimales les gustaran los polos de fresa?

- No sé. Dicen que son gente rara. Tal vez los de frambuesa con virutas de jamón les hagan alguna gracia.

A los seguros para papeletas los llamaremos seguros de impago de deuda, del inglés Credit Default Swaps, o CDS por su acrónimo anglosajón.

Algunos seguros tan solo cubren la pérdida de valor de las papeletas. ¿Cómo puede perder valor una papeleta? Fácil. Si a mitad del año Luis fracasa con su heladería porque a los esquimales no les gustan los helados, venderá el carrito de los helados y su gorro de heladero. Con el dinero que obtenga, pagara a los portadores de sus papeletas una parte de lo que inicialmente había convenido en pagarles por cada una. Por ejemplo, 50 euros. La aseguradora habrá de pagarte entonces 100 euros por cada papeleta de Luis que tú tengas: la diferencia entre los 150 euros que Luis había de darte al final del año y los 50 euros que realmente te podrá dar por cada una. Obviamente, seguirás teniendo en tu poder las papeletas. Puesto que Luis te dará 50 euros por cada una y la aseguradora otros 100, finalmente obtendrás, de alguna manera, los 150 euros que esperabas.

Esto es lo que se llama liquidación por diferencias. La liquidación física se produce cuando se obtiene el valor nominal de las papeletas, lo que se había de cobrar al final del año, simplemente entregándolas a la aseguradora.

En un momento dado, a alguien se le ocurre una estúpida idea: no será necesario tener papeletas para contratar un seguro de papeletas. Esto es, tú puedes contratar un seguro asociado a las papeletas de Luis aunque no hayas comprado ni tengas ni una sola de ellas en casa. Pagaras mensualmente las cuotas del seguro, y si a mitad de año Luis quiebra con su heladería, tan solo tienes que preocuparte de comprar papeletas de Luis en la Bolsa y entregárselas a quien te vendió el seguro. La aseguradora te pagara entonces lo que había de pagar Luis si este hubiera podido cumplir con sus obligaciones: 150 euros por papeleta si corresponde a una liquidación física.

A los seguros contratados sin poseer papeletas se les llama CDS en descubierto, del ingles naked CDS.

Como estáis viendo, estos seguros de papeletas resultan ser bastante flexibles. Más aun, las cuotas que se pagan por dichos seguros pueden ser no fijas sino variables, y dan para muchas especulaciones que ahora mismo no vienen al caso.

Y a todo esto, aparece en el pueblo un menda que se dedica a ponerle nota a las diferentes papeletas. Este menda estudia el desarrollo de cada uno de los negocios emprendidos mediante financiación por papeletas, y si un negocio marcha viento en popa pondrá una nota alta a las papeletas asociadas a dicho negocio. Por el contrario, pondrá una baja nota a las papeletas de los negocios que marchen mal. De alguna manera, esta nota refleja la posibilidad de cobrar el dinero de las papeletas al final del año. El menda no suele tener problemas para acertar con la nota de las papeletas asociadas a un negocio en concreto, pero suele fallar cuando se trata de ponerle una nota global a los tacos de papeletas. Y es que son demasiados negocios de distinta naturaleza metidos en el mismo saco.

Estas son las agencias de calificación crediticia, que algunas veces se equivocan sin querer; y otras, sin querer queriendo.

Las notas que pone este menda sirven, entre otras cosas, para decidir cuánto se ha de pagar de cuota para cada seguro de papeletas contratado. Obviamente, los seguros para papeletas asociadas a negocios arriesgados tendrán una cuota mayor que los demás. También sirven para saber si se debe pedir más o menos dinero al final del año por una papeleta puesta en venta. No es lo mismo comprar una papeleta del idiota de Luis, que nada más anunciar su propuesta de negocio recibió una pésima nota por razones obvias, que comprársela a Pepe, ese hombre que sabe cual es el negocio más seguro del pueblo: montar un bar.

 

El germen de la debacle

Gracias a los seguros de papeletas y a la puesta en venta de tacos de papeletas, en nuestro pueblo se empieza a producir un peligroso fenómeno: la gente compra alegremente papeletas asociadas a negocios peligrosos, con bajísimas probabilidades de éxito. Otros compran tacos de papeletas sin saber muy bien lo que tienen dentro. Lo hacen porque creen tener las espaldas cubiertas pase lo que pase. Los que en su día fueron inversores precavidos, demuestran ahora una gran irresponsabilidad en la compra de papeletas. El gran problema es que algunos de esos inversores irresponsables son los banqueros del pueblo: no los que tienen bancos de inversión y trabajan con ciudadanos acaudalados, sino los banqueros de toda la vida que guardan el dinero de aquellos pequeños ahorradores que depositaron su confianza en ellos.

Pasado un tiempo, en el pueblo se llega a una situación absurda. Se han contratado tantos seguros, la mayoría de ellos en descubierto, que si se fueran a la ruina antes del año todos los negocios que se quisieron financiar vendiendo papeletas, las aseguradoras tendrían que pagar en indemnizaciones muchísimo más dinero que el valor total que suman todas las papeletas vendidas.

La situación resulta ser un pelín peliaguda, en tanto que las aseguradoras en realidad no tienen dinero con que pagar tales indemnizaciones.

Y es que los seguros de papeletas no han sido regulados por la Concejalía de Economía del Ayuntamiento. Así que las aseguradoras se dedican a vender seguros sin tener en la caja fuerte ni una mínima parte del dinero que tendrían que desembolsar a sus clientes en el caso de que, por ejemplo, la heladería de Luis se fuera al garete.

Esta graciosa situación se produce gracias a la desregulación del mercado financiero.

 

Notas finales

Se estima que el 80% de los CDS contratados son al descubierto. Muchos de los CDS contratados se utilizan para especular a corto plazo con las cuotas de los seguros (spreads). A finales del 2007, había CDS contratados por valor de 62,2 billones de dólares (un billón es un millón de millones). Esta cantidad era entonces superior al Producto Interior Bruto "PIB" de todo el planeta. Actualmente, la cantidad debe andar alrededor de los 30 billones de dólares. En marzo de este año, la Canciller alemana Angela Merkel dijo con respecto a los CDS al descubierto: “Estos CDS equivalen a comprar un seguro contra incendios para la casa del vecino para luego prenderle fuego y ganar con ello dinero”.

De incendiarios desalmados y confabulaciones para enriquecerse arruinando a todo un pueblo hablaremos en otra ocasión.

 

Domingo, a 23 de Mayo de 2010

Por Manolo Saco para publico.es, 19/05/2010

La emigración es uno de los negocios que más dinero mueve en el mundo. En algunos países latinoamericanos, como Ecuador o México, el dinero de las remesas de los emigrantes se acerca a las rentas del petróleo. Si los emigrantes fueran coches, a eso le llamaríamos exportación. Pero en el lenguaje políticamente correcto, los emigrantes apenas son mano de obra barata que allí a donde van se convierten en el motor del país que los recibe.

La crisis también les ha tocado a ellos como al resto de las empresas. Para mantener a sus pobres familias allende los mares ellos mismos han rebajado sus condiciones de vida a los límites de la miseria. Y de esos sacrificios sabe mucho la emigración española. A España sólo le tocaron las migajas del Plan Marshall para la reconstrucción de Europa en forma de apenas leche en polvo y queso naranja en lata que se repartía en las escuelas. Así que si Marshall no venía a nosotros, nosotros nos íbamos a buscarlo a Alemania, Francia o Suiza.

Europa y Latinoamérica acogieron generosamente de igual manera a los exiliados por el franquismo que a los exiliados por la pobreza. Antes que el turismo, la carne de emigrante fue nuestra más rentable exportación, y sus remesas constituyeron una fuente de divisas imprescindible para aquella triste España.

Ahora la presidenta Kirchner y Evo Morales nos lo acaban de recordar en Madrid. Fuimos recibidos entonces como exiliados políticos y de la miseria, con un trato humanitario generoso, y ahora piden que les paguemos con igual moneda, no promulgando leyes proteccionistas, como si sus emigrantes fuesen naranjas marroquíes o coches japoneses.

Es de justicia histórica, aunque, como bien sabe Garzón, no parezcan buenos tiempos para ello.

 

Sábado, a 15 de Mayo de 2010

Ayer descubrí que ya no puedo ser español.

No, ya no puedo ser español por más tiempo. No puedo ser ciudadano de un país así como es el mío ahora, con fulanos (sí, fulanos) rencorosos y ladrones como los que pululan por aquí a diestra (los que más) y sinistra (los menos, ¡pero duele!).

Yo no puedo ser parte de la fauna y flora que inunda los juzgados, la economía y la política de esta superficie de tierra inhóspita (para la vida de Seres Humana –con mayúsculas- honrados y leales), una tierra gafada desde hace siglos por la desgracia de tener que soportar el control despiadado por parte de seres desgraciados, inmorales, traidores y, en muchos casos, asesinos (o herederos de asesinos).

Me niego a reconocerme como parte de los habitantes de un territorio en el que deambulan fulanos (sí, fulanos) como Francisco Camps  (“Todo el mundo en España, los 45 millones de españoles, saben que soy honrado, que tengo lo mismo que tenía cuando llegué y nadie en España se puede creer que el presidente de una Comunidad tan importante como la valenciana pueda venderse por tres trajes, es absurdo (…) Lo cree el PP, la Comunidad valenciana entera y todos mis compatriotas, desde Finisterre hasta Cabo de Gata, toda España”), Luciano Varela (el contumaz y miserable perseguidor del juez Baltasar Garzón; para mi desgracia, vecino) o Mariano Rajoy (“Yo voy a apoyar a Camps y va a ser el candidato del PP a las próximas elecciones en Valencia porque comprenderá usted que eso de los tres trajes yo no me lo creo (…) diga la Justicia lo que quiera”).

Ahora, para mayor dolor y escarnio, también me traicionan españoles a los que consideraba como parte de mi bagaje cultural, político y moral: una parte de la llamada izquierda (a la que voté, y voté, y voté años y años), ha promulgado leyes duras sólo con los más débiles: un tijeretazo ultra liberal en lo económico, un tiejerazo despiadado al estado del bienestar, un ataque a la línea de flotación de los ideales de solidaridad y justicia, un tijeretazo que no viene acompañado del más mínimo gesto simbólico de izquierdas.

Nada tengo que ver con ellos. Nada me une a ellos. Nada me iguala a ellos. Nada.

Si estos fulanos y personajes viven en España, si se declaran españoles, si se comportan como españoles y, aún para más INRI, los apoyan muchos españoles (de bien), lo tengo muy claro: ¡Desde hoy me siento menos español!

Alfredo Webmaster

 

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