Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Viernes, a 19 de Febrero de 2010

Siento debilidad por los artículos de Manuel Saco.

Siento envidia (sana) por su frescura, su claridad de ideas, su facilidad para exponer en pocas líneas lo que a mi me lleva muchas más, sus acertadas críticas e ironías, su ideario inamovible (y solidario), su capacidad para hacerme reír (y sonreír).

Compartimos nacionalidad (somos gallegos: él de Ourense; yo de La Coruña), credo político, ausencia total de gusto por la santería u otras formas de alienación mental, gustos musicales y amor por el pulpo (o polvo, en galego).

Soy, como no podía ser de otro modo, un sáquida.

Alfredo Webmaster

 

 


Por Manuel Saco para publico.es, 19/02/2009

Es una multinacional, con cientos de miles de empleados y con sede principal en Roma. Su producto estrella en venta tiene la misma calidad y consistencia contrastada que el elaborado por los echadores de cartas, santeros o fabricantes de horóscopos. Su mercancía no sufre ningún control de calidad por parte de las autoridades sanitarias, a pesar de que su mala utilización puede resultar altamente tóxica para la mente de los consumidores.

Para la ampliación de su mercado ha utilizado históricamente todas las artimañas imaginables, prácticas condenadas por las normas más elementales de la leal competencia, como la eliminación física del contrincante, o la expulsión del mercado de todo fabricante que pretendiera introducir productos de parecidas propiedades. Durante siglos, su bonanza estuvo ligada a la obtención del estatus de monopolio, de proveedor exclusivo del poder.

Una multinacional asentada en los cinco continentes, con un patrimonio inmobiliario inconmensurable, propietaria de fabulosos tesoros de joyas de oro, plata y pedrería, poseedora de un capital de obras de arte con el que se podría formar el mayor y más prestigioso museo del planeta.

Al igual que sucede con las farmacéuticas y con Mariano Rajoy, su influencia se acrecienta en la desgracia de los demás, pues su producto está especialmente orientado al supuesto alivio de la sintomatología de los estados de crisis aguda.

A pesar de su pérdida creciente de mercado y la dura competencia de la Bruja Lola, su filial española ha obtenido 11 millones de € más de beneficios que el ejercicio anterior, gracias a que sus clientes dejan de pagar a la Hacienda Pública un 0,7% del IRPF.

Se la conoce también como la Iglesia perseguida.

 

Miércoles, a 17 de Febrero de 2010

No sé si será cierto eso que se dice tantas veces: el mejor reflejo de la realidad cultural de un país es el tipo de televisión que consume.

Si eso es cierto, ¡en que mal lugar quedamos!: en España, últimamente, los programas más vistos y seguidos son los que explotan hasta la saciedad el submundo de la telebasura.

Ver en una pantalla a personajillos inconsistentes que vulneran miserablemente derechos fundamentales o civiles, que airean impúdicamente su vida privada o la de otras personas, que usan un vocabulario soez, grosero, inculto y grotesco para insultarse entre ellos o a otros como ellos, que se mofan de la dignidad de las personas, que exhiben sin recato (moral) sus vergüenzas más obscenas para obtener notoriedad (entre los su misma calaña o ante los espectadores) a cambio de dinero o como parte de su trabajo, es una forma de subcultura absolutamente miserable y animal (irracional).

No sé cuántos de vosotros seguís programas de este tipo, ni sé si os gustan o no os gustan, pero presenciar el enfrentamiento entre dos ¿mujeres? siliconadas hasta el esperpento, carentes de la más mínima educación, sin ningún tipo de vergüenza o dignidad, peleando entre ellas a ver quién tiene el mejor culo (siliconado, claro), es un espectáculo absolutamente bochornoso y deleznable, a la par que inculto y primitivo.

Si este es el tipo cultura que estamos implantando en mi país, potenciándolo, apoyándolo y financiándolo mediante programas que cada día ocupan más espacio en los medios de difusión, va a llegar un momento que tendré que decir algo similar a lo que ponía una pintada en una pared del París del 68: “El último que salga, que apague la luz… que yo me voy antes”.

Alfredo Webmaster

 

 

Posdata: se llama “tits star” a las mujeres que adquieren su fama conforme van aumentando el volumen de sus siliconas.

 

 

Jueves, a 11 de Febrero de 2010

Iñaki Gabilondo en Noticias Cuatro, 10/02/2010

 Ya está en marcha la máquina judicial para suspender a Baltasar Garzón como juez de la Audiencia Nacional. La permanente del CGPJ, inició ayer los trámites. Bien, como demócratas y como legos en materia, deberíamos detenernos aquí, y respetar lo que vaya decidiendo la Justicia. Pero hay un par de cosas que nos impiden ser tan dóciles y que nos inspiran un gran recelo. Y una más, finalmente, que nos produce naúseas. Lo que nos hace recelar es la apariencia de cacería que este asunto tiene. ¿No necesita la Justicia parecer justa? ¿A qué viene esta tramitación forzada, sin precedentes? ¿Qué le ha impedido al Consejo hacer en este caso lo que ha hecho siempre, y no mover pieza sin un procesamiento previo? ¿Qué urgencias le apremian?

El cerco a Garzón parece responder a una decisión ya tomada, a una sentencia ya dictada que ahora simplemente se está tramitando. Si no es así, sepan Carlos Divar, y Margarita Robles, y Almudena Lastra, y Manuel Alménar, y Antonio Dorado, que esa es la impresión que transmiten.

Pero hay otro aspecto que, como decíamos, nos produce naúseas. Son retortijones en las tripas de la memoria. Imaginar que vaya a tener que sentarse en el banquillo Baltasar Garzón por querer investigar los crímenes del franquismo, que la querella contra él la presentara Manos Limpias, un pseudo sindicato, casi una célula ultraderechista y, sobre todo, que la primera persona que vaya a sentarse en el banquillo de los acusados por algo relacionado con el franquismo desde que murió el dictador sea el juez Garzón, es una indecencia histórica.

Vivimos el franquismo, lo vimos salir de rositas por la generosidad de la democracia; estamos asistiendo estupefactos al intento de blanquear la imagen de la dictadura, y colarnos de contrabando una versión inventada de su realidad. Que la Justicia extreme su severidad para con los errores de Garzón en su intento de juzgar los crímenes del franquismo tendrá justificación técnica, suponemos, pero nos parece una burla histórica”.

 

Miércoles, a 10 de Febrero de 2010

 

Baltasar Garzón

¿Por qué un manifiesto a favor de Baltasar Garzón?

Un grupo de ciudadanos, preocupados por el significado del proceso abierto contra el Juez Baltasar Garzón y por sus consecuencias en la salud democrática de la Justicia española, hemos elaborado este manifiesto para que  los ciudadanos y organizaciones sociales puedan ejercer su derecho a la libertad de expresión y a la defensa de la Justicia en la que creemos.

Cuánto más lo difundamos más influencia tendrá. Tu blog, tú facebook, tú twitter, tú mail son las mejores formas de difusión.

¡Pásalo!

 

 

Texto del “Manifiesto por la Justicia de Baltasar Garzón

El juez Baltasar Garzón ha ejercido una justicia continuada y valiente durante veinte años en la Audiencia Nacional, comprometida con la defensa de los derechos humanos en España y en el mundo contra dictadores, terroristas, corruptos y enemigos de la democracia.

El juez Baltasar Garzón ha sido uno de los  principales promotores del desarrollo en España del principio de Justicia Universal.

El juez Baltasar Garzón es víctima de una campaña promovida por sectores de extrema derecha, Falange Española y el sindicado fascista Manos Limpias, con una sorprendente connivencia de algunos sectores progresistas.

El proceso contra el juez Baltasar Garzón es en realidad un juicio sumario contra los defensores de la Democracia, la Justicia y los Derechos Humanos y a favor de la impunidad de crímenes muy graves de carácter internacional.

El juez Baltasar Garzón está siendo juzgado por una sala del Tribunal Supremo en la que la mayoría de sus miembros juraron lealtad al Movimiento Nacional del franquismo.

Una sentencia adversa al juez Baltasar Garzón, tras agotar las instancias judiciales españolas, acabaría probablemente con una superior sentencia condenatoria del Tribunal Europeo de Derechos Humanos contra el Estado español.

El juez Baltasar Garzón representa el modelo de justicia basado en la defensa de los Derechos Humanos conforme con su Derecho Internacional que millones de ciudadanos y víctimas reclaman en todo el mundo.

Ya en 2008 el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas recomendó al Estado español la derogación de la preconstitucional Ley de Amnistía de 1977.

Este caso vuelve a demostrar la necesidad de la Justicia Internacional. Incluso España, el país que intentó procesar al dictador Pinochet, es incapaz de juzgar su propia dictadura. Y  quien lo intenta, es juzgado por ello.

 

Firma el manifiesto entrando en el enlace siguiente: “Manifiesto por la Justicia de Baltasar Garzón"

Alfredo Webmaster

 

 

 

Foto del magistrado del Tribunal Supremo Luciano Varela, supuestamente un juez progresista. Este es el juez instructor de la causa contra Baltasar Garzón, juez de la Audiencia Nacional ¿De dónde le viene el resentimiento que siente contra Garzón, al que acusa usando su tono habitual, entre faltón y engolado (El País, dixit)?

Curiosamente, este señor, que juró por Dios los Principios Fundamentales del Movimiento y su lealtad y sumisión al dictador Francisco Franco, es casi casi convecino mío: todos los días tengo que pasar por delante de su chalet... Y muchas veces sorteando su vehículo, que suele dejar mal aparcado en plena curva: ¡¡Eso no se hace, señor juez... ¿No sabe que eso es motivo de sanción y que su falta de civismo y educación ciudadana puede provocar un grave accidente, incluso mortal?!!

 

Miércoles, a 10 de Febrero de 2010

Por Ignacio Escolar para publico.es, 10/02/2010

Mientras todos miramos al pajarito de los mercados financieros, los pájaros de la judicatura han aprovechado el humo para darle la puntilla a Baltasar Garzón, que va a morir como César en Roma, víctima de una conspiración transversal donde muchos empuñan el puñal pero ninguno quiere pasar a la historia como el hombre que acabó con la carrera del juez sin miedo.

La semana pasada, el progresista Luciano Varela, el instructor del Supremo en la causa general contra Garzón, ponía al fin su huevo. Su auto de 54 folios sonaba a sentencia condenatoria, pero Varela no terminaba de rematar, no transformaba el procedimiento en abreviado ni abría el juicio oral, con lo que devolvía el estoque al Supremo para que el resto de la sala compartiese la medalla. Nadie quiere para él solo ese honor internacional: permitir que los ultras de Manos Limpias y la Falange Española de las JONS sienten en el banquillo de los acusados al hombre que intentó juzgar los crímenes del franquismo. Pero los cálculos oblicuos de Varela y el resto de los muchachos de la judicatura, que pasan ahora una larga lista de facturas pendientes, no salvarán a Garzón. El CGPJ arrancó ayer la maquinaria para sacarle de la Audiencia Nacional de forma “temporal”; una condena que será definitiva.

En cuestión de dos semanas, es casi inevitable que el Poder Judicial aparte a Garzón de su juzgado, cercene su carrera y deje a España ante su espejo. Un Tribunal Supremo donde la amplia mayoría de los magistrados juró lealtad a los principios fundamentales del régimen cumplirá con su palabra: el franquismo no se toca. Garzón cometió un error, una imprudencia. Como juez, debería haber sabido que en España las leyes más duras son las que no están escritas.

 

Miércoles, a 10 de Febrero de 2010

Por Gonzalo Boye Tuset, abogado, para publico.es, 10/02/2010

En una extraña maniobra procesal, el juez Luciano Varela realiza un prolijo, no por ello acertado, análisis de los antecedentes que le llevan a acordar que no corresponde el sobreseimiento de la causa y que queda en manos de la Sala Segunda del Tribunal Supremo la suerte del juez Baltasar Garzón; la resolución de Varela no hará historia por su solidez jurídica ni por su respeto a los tratados internacionales que forman parte de nuestro ordenamiento, pero sí marcará un antes y un después en cuanto a lo que se puede imputar o no a un magistrado: si no fuese porque estamos ante una persecución intuitu personae (en atención a la persona), podríamos entender que se ha abierto la veda y que cualquier juez puede verse mañana en el banquillo porque sus resoluciones molesten a algunos.

Pocas veces un juez renuncia a su independencia como lo hace Varela, quien, una y otra vez, atribuye a la Sala Segunda la responsabilidad sobre la situación procesal de Garzón; no se cansa de razonar que él viene vinculado en su resolución por aquel auto en el cual se admitió a trámite la querella; es decir, que no es él quien decide, sino que la decisión ya estaba tomada. Evidentemente, ante tal planteamiento, lo primero que se socava es el principio de independencia de los jueces y, lo segundo, el principio de imparcialidad, porque si su resolución está vinculada al auto de admisión, entonces cabe preguntarse: ¿qué se puede esperar de una sentencia que dictarán los mismos que admitieron a trámite la querella?

Las decisiones de Garzón, como las de cualquier juez, pueden gustarnos más, menos o nada, pero las adoptadas en el caso de la memoria histórica jamás pueden ser prevaricadoras, porque entonces en España casi no quedarían jueces por imputar, al no ser pocas las ocasiones en que un juez instruye una causa para luego inhibirse por entender que excede su ámbito competencial. Y eso mismo es lo que hizo Garzón.

Parece inadmisible el análisis jurídico que hace todo un magistrado del Tribunal Supremo, quien, con ignorancia u omisión de las normas de aplicación, no sólo imputa la conducta prevaricadora al inhibido, sino que, además, lo hace sustentándose en leyes que no son de aplicación, como bien determinó Garzón; la Ley de Amnistía es contraria a los tratados internacionales suscritos por España (que forman parte de nuestro ordenamiento) y, además, la misma tenía como finalidad los delitos políticos. Para conocer su alcance basta con leer los artículos 1 y 2 de la misma, así como su exposición de motivos; es decir, no se requiere una gran capacidad jurídica para comprenderla, mucho menos para saber cuándo no es de aplicación y, por tanto, el no haberla invocado no es prevaricación sino conocimiento del ordenamiento, justo lo contrario de lo entendido por el juez Varela.

El debate sobre las actuaciones de Garzón no es nuevo, pero lo que sorprende es la alianza, contra natura… o no, que ha permitido avanzar en el linchamiento judicial de su persona contra la cual cabe, en estos momentos, la admisión de cualquier querella, aun cuando estoy convencido de que la única que va a prosperar será la actual por los crímenes del franquismo. Digo esto porque aquella en que se le imputa un delito de cohecho y otro de prevaricación, también llamado cobros del Santander, no pasará de un susto cuyos antecedentes se están utilizando para enlodar la imagen del juez y perfilarlo negativamente ante la opinión pública.

Para imputar la conducta activa del cohecho a Garzón (artículo 419) también habría que haber imputado la pasiva al propio Botín (artículo 423.2), cosa que no se ha hecho y, de prosperar la imputación en contra del juez, tendría que compartir banquillo con el banquero, lo que parece excedería de la voluntad e ímpetu de los magistrados del Supremo. Además, un proceso de estas características –por aplicación de lo previsto en los artículos 31 y 129 del Código Penal– podría incluso conllevar la suspensión o disolución de la empresa, Banco Santander. Pero nada de esto va a suceder, por lo que es previsible que, una vez conseguido el objetivo real –apartar a Garzón de la judicatura–, esta querella será archivada y, si no, tiempo al tiempo.

Lo que se plantea es que en estos momentos se esgrimen múltiples acusaciones para generar el clima necesario para asumir, social y políticamente, que lo más sano es el enjuiciamiento de Garzón y su expulsión de la carrera judicial, pero no que realmente existan elementos para llevar a fin todos los procedimientos que actualmente existen en su contra. Un buen ejemplo es la explicación del tema de los “cobros del Santander”, porque resulta inimaginable que quienes están realizando una persecución personal estén dispuestos a cargarse al mayor banco de España.

La causa general contra Garzón deteriorará, más si cabe, la cuestionada imagen de la judicatura española, que no anda nada bien valorada por Europa, y a la que tanto le cuesta transitar hacia una auténtica cultura democrática, como las de los países de nuestro entorno. Allí no existió problema alguno a la hora de enjuiciar su historia reciente y jamás se persiguió a un juez por investigar los crímenes del nazismo, del fascismo o del comunismo. Por el contrario, cuando aquí se lincha a uno por intentar, sin conseguirlo, investigar los crímenes del franquismo y, ahora, la pelota pasa al tejado del Consejo General del Poder Judicial, que tendrá que pronunciarse sobre si le suspende o no, previo informe del Fiscal, que no es vinculante pero que no diferirá de los muchos que ya ha emitido oponiéndose a su linchamiento.

 

Martes, a 2 de Febrero de 2010

EL ACENTO: Se disfrazan de ONG

 

Durante 2009 se ha ido filmando un documental sobre las autodesignadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En la película se los ve en la jungla, donde se refugian acosados los insurgentes, y aparecen como apacibles guerrilleros que se dedican a sembrar para comer -jamás coca ni marihuana- en la retaguardia de su presunta lucha por la justicia. Parecen formar parte de la más abnegada de las ONG.

El 14 de noviembre pasado, ese documental, de dos horas, se proyectó en una sala de Buenos Aires, y si la justicia y el buen gusto no lo remedian cabe que se exhiba en Estocolmo, donde siempre han abundado los caracteres tan bien intencionados como mal informados sobre algunos de los desmanes que se cometen en el universo. Y en Colombia, cierto que los ha habido bajo la responsabilidad de las Fuerzas Armadas y sus auxiliares paras, pero eso no hace mejores a las FARC, autores de tanta matanza, secuestro y extorsión.

Si la guerra es la continuación de la política por otros medios, la política es también la continuación de la guerra, aunque en este caso mejor habría que decir del terrorismo. Las FARC, sabedoras de que nunca podrán ganar la guerra al Estado colombiano, tratan de sorprender la buena fe de quien quiera ver en ellas una voluntad social y de progreso. Pero lo terrible no es que lo intenten, sino que se les dé cobijo en espacios legítimos, como una sala cinematográfica. Desde los tiempos del presidente Andrés Pastrana y bajo los dos mandatos ya casi cumplidos de su sucesor, Álvaro Uribe, el espacio internacional de la guerrilla ha ido reduciéndose por la eficaz revelación de quiénes son esos bandoleros, pero la mies es mucha y, por lo visto, los operarios siempre pocos.

Confiemos en que si en España se proyecta infundio semejante sea dentro de un serio contexto informativo, y para mejor conocer a sus cínicos perpetradores. Si sería impensable que se organizara una sesión pública de apología de ETA, igualmente hay que atender a que no se insulte a una nación más que amiga. Ni siquiera la mentira, aunque sea soez y declarada, puede prohibirse, pero tampoco es obligatorio jalearla.

 

Martes, a 26 de Enero de 2010

Caracas acentúa su política de silenciamiento de los medios informativos críticos

Editorial de elpais.com, 26/01/10

El Gobierno venezolano ha cortado definitivamente la señal al canal de televisión más antiguo del país basándose en un rosario tecnicista de incumplimientos legales que pueden resumirse en uno: Radio Caracas Televisión Internacional rechaza transmitir los doctrinarios discursos del presidente-comandante Hugo Chávez, esas interminables alocuciones en las que el caudillo bolivariano desgrana las recetas de su tosco catecismo supuestamente izquierdista. Junto con RCTVI, otros cinco pequeños canales de cable han sido silenciados. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos considera la medida una vulneración de las garantías constitucionales y aduce que los canales cerrados no han tenido la oportunidad de defenderse ante una autoridad imparcial.

Ni la libertad de expresión ni la disidencia son santos de la devoción de un líder que, pese a controlar cada palanca del poder, se considera víctima de los medios no adictos. Hace ya mucho tiempo que Chávez confunde deliberadamente celebrar elecciones y ganarlas con la existencia de un Estado democrático en Venezuela. Y no es la primera vez que suprime de un plumazo voces discordantes, aunque nunca su inquina haya sido tan persistente como contra RCTVI, una cadena a la que en 2007 ya retiró la autorización para emitir en abierto y a la que acusa de conspirar contra él. En agosto pasado, Caracas amordazó a otra treintena de emisoras de radio que supuestamente no habían renovado su concesión administrativa.

La reciente purga televisiva de Chávez, resumida en su frase "aquí hay unos burguesitos que quieren retar al Gobierno", hay que encuadrarla en la huida hacia adelante de un presidente a la baja y con la vista puesta en las elecciones legislativas de septiembre. Venezuela ha dejado de ser el firmante de cheques con muchos ceros con cargo a la subida incesante del petróleo. La demagogia chavista, útil en tiempos de bonanza, se aplica ahora a un país en recesión, con una inflación que puede alcanzar el 40% y un desabastecimiento que llega a la energía eléctrica. Caracas ha recibido 2010 con un decreto que devalúa el bolívar en un 50% e instituye una doble tasa de cambio que en el pasado fue fuente de corrupción. Sobre este escenario, Chávez opera con controles de precios, cierres de comercios por centenares y amenazas de expropiación. Todo un recetario antidemocrático.

 

Lunes, a 25 de Enero de 2010

Según el RAE, fanatismo es “la tenaz preocupación, apasionamiento del fanático”; si consultamos qué es un fanático, nos dice que es el “que defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento creencias u opiniones, sobre todo religiosas” o el que está “preocupado o entusiasmado ciegamente por algo”.

Cuando pensamos en fanatismos, nos acordamos de algunos fanatismos concretos pero nos olvidamos de “otros” fanatismos menos visibles pero igual de reales. Hablo de los otros fanatismos ciegos, esos que no se ven a simple vista pero que también son dañinos y taimados. La ignorancia, el analfabetismo, la religiosidad y la misoginia son algunos de los factores que hacen aflorar a la superficie el animal fanático que muchos llevan dentro.

Cuando todo eso se mezcla y se “suelta”, pasa lo que pasa: asesinatos, penas de muerte, atentados, intransigencias, persecuciones, burkas y capirotes…

Cuando además de dar rienda suelta al fanatismo se mezcla con el derecho “divino” a disponer de la vida de la mujer como propiedad exclusiva del macho, ese cóctel explosivo lleva a que la mujer sea dañada irremisiblemente para toda su vida.

En las fotos que veréis a continuación, de extrema dureza, podréis observar los rostros deformados de mujeres atacadas con ácidos sulfúrico o clorhídrico en Afganistán, Bangladesh, Pakistán y algún que otro estado musulmán similar. ¿Su “delito”?: haber rechazado las proposiciones sexuales de un hombre o el arreglo económico de un matrimonio de conveniencia, algo habitual cuando se mezcla religión y represión.

Los atacantes rara vez son enjuiciados y menos aún conducidos a prisión; en muchas ocasiones los atentados son cometidos por sus propias familias.

Alfredo Webmaster

 

 

Irum Saeed de 30 años: por haber rechazado un matrimonio cuando aún era una niña, le quemaron los hombros y la cara.

Shameem Akhter, 18 años: después de ser violada de forma salvaje por tres jóvenes, le destrozaron su cara con ácido.

 

Nayaf Sultana, de 16 años: a la edad de 5 años, su padre le quemó la cara con ácido por que no quería tener niñas.

 

Shehnaz Usman, de 36 años: quemada con ácido por su familia después de negarse a un matrimonio de conveniencia.

 

Shahnaz Bibi, de 35 años: un familiar le arrojó ácido a la cara por que rechazó sus propuestas sexuales.

 

Kanwal Kayum, de 26 años: fue quemada por un joven al que rechazó matrimonio.

 

Fotos de otras mujeres que agredidas con ácidos

 

Lunes, a 25 de Enero de 2010

Como no podía ser menos, me siento coautor del artículo de Manuel Saco “Es justo y necesario que demos gracias a Dios”.

Me considero coautor, pese a que lo escribió él, por que suscribo todas y cada una de sus palabras, por que hago mías todas y cada una de sus comas, y por que abrazo todos y cada uno de sus “doy gracias a Dios”.

Yo, igual que Manuel, le doy gracias a Dios por haberme dado la posibilidad de no creer en él ni en nada que tenga que ver con dioses similares a él, todos ellos arbitrarios y malvados, injustos y prepotentes, dioses que son capaces de permitir malvivir miserablemente a cientos de millones de seres humanos inocentes y capaces de provocan la muerte de cientos de miles de pobres y menesterosos, sin pestañear ni mover un dedo.

Yo, al igual que Manuel, le doy gracias a Dios por ser como soy: por ser capaz de horrorizarme ante lo que sucede, mientras él, sentado placidamente en su trono divino en un lugar llamado cielo, nos contempla con la indiferencia de un despreciativo mamporrero.

Yo, al igual que Manuel, prefiero rezarle a la Cruz Roja. Al menos ahí, en la Cruz Roja, conozco personalmente a algunos de sus trabajadores y sé apreciar lo que hacen día a día. Y cualquiera de ellos, sea cuál sea de ellos, sin ser un "dios", hace más por los haitianos en un minuto que los rezos de todos los creyentes del mundo en 15 días.

Amén.

Alfredo Webmaster

 

 



Por Manuel Saco

Entre tanta miseria y dolor, con la mirada fija en la tragedia de Haití, doy gracias a Dios por no tener que dar gracias a ningún dios por estar vivo, por tener suficiente para comer tres veces al día, y poder dormir en un hogar caliente en invierno y fresco en verano.

Doy gracias a Dios por gozar de la fortuna de no ser católico, ni mahometano, ni judío, y evitarme así el sentirme obligado a agradecerle, con la nariz tapada, el haber tenido el buen detalle de matar a cien mil negritos que ya estaban medio muertos en vida, en lugar de liquidarme a mí o a alguno de mis familiares y amigos.

Le doy gracias por no tener que ir los domingos a escuchar en la misa obligatoria a arzobispos parásitos que, en lugar de estar a buen recaudo en la cárcel por apología de la violencia machista, como el de Granada que disculpa la violación de las abortistas, vestidos con ridículos ropones de seda, viven en palacios y engordan y se reproducen con nuestros impuestos.

Doy gracias a Dios por evitar que, huyendo de Granada al galope, pudiera caer atolondradamente en la catedral de San Sebastián en la misa de otro obispo farsante que considera mi ateísmo una tragedia mayor (para el balance económico de su empresa, se supone) que la muerte violenta de cien mil negritos, aplastados por la ira de su Dios en una remota isla del Caribe.

Doy gracias a Dios por iluminar mi pensamiento y hacerme ver a tiempo que la cuenta bancaria de Cruz Roja abierta para los damnificados del terremoto es infinitamente más útil a los heridos y hambrientos de Haití que todas sus oraciones públicas, de vocecitas amadamadas, intentando inútilmente ablandar el ánimo de un inexistente dios, malvado, caprichoso y, sobre todo, un perfecto incompetente.

Por todo ello, doy gracias a Dios.

 

Domingo, a 24 de Enero de 2010

Leído en Guerra y Paz

Detrás de cada catástrofe se moviliza toda la solidaridad, comprensible y necesaria. Aviones con ayuda humanitaria, fletados por Gobiernos, cargamentos de medicina, agua potable, llevados hasta la zona devastada por ONG que han recibido dinero de ciudadanos conmocionados por las horrendas imágenes y relatos que les llega desde los medios de comunicación… El mundo se vuelca estos días con Haiti.

Pero dentro de esta catástrofe, como pasó con el Tsunami de 2004, o el huracán Katrina, siempre hay un buen negocio detrás. Como indica Naoimi Klein en “La doctrina del shock” (ver vídeo al final del escrito), la conmoción que genera los desastres naturales o zonas arrasadas por guerras es aprovechada para hacer negocios y/o crear un ambiente propicio para ellos: la sociedad, la opinión pública, está demasiado conmocionada para reaccionar ante una recorte de derechos, ante una invasión por “razones humanitarias” y no protesta al ver cómo sus donativos/impuestos van a manos de contratistas privados que van a trabajar en pro de la reconstrucción.

Jeffrey D. Sachs, director del Instituto de la Tierra en la Universidad de Columbia, estima en un artículo que publica el The Washington Post que Haiti necesitará 14.000 millones de dólares al año para hacer frente a esta catástrofe. Actualmente, Haiti, uno de los países más pobres del planeta, recibe 300 millones de dólares de la comunidad internacional. Da pistas de quien puede acudir a gestionar ese dinero: desde las ONG, pasando por contratistas privados, hasta llegar a empresas chinas (o el mismo Gobierno chino), que se están especializando en construir infraestructuras por los países africanos a un ritmo de vértigo, trayendo hasta los obreros de China. Omite Sachs que esto no lo hacen por amor al arte, sino como tratos comerciales de intercambio de materias primas a cambio de construcción de infraestructuras.

El ambiente es tan propicio para el negocio que existen empresas privadas especializadas en rescates de víctimas en zonas de catástrofe. Así, el equipo va enviado no a rescatar a personas (como los bomberos que envían los estados), sino a rescatar a alguien en concreto. Un ejemplo haitiano: un grupo de estudiantes de la Universidad de Lynn (Florida, EE UU) se encontraban en Haití, participando en un programa de cooperación. Ante la falta de noticias de sus alumnos, el centro educativo ha decidido contratar a una empresa privada (parece ser que Red24, que ya opera en la zona), especializada en rescates.

El negocio en estas situaciones de crisis no es algo casual e improvisado. La International Peace Operations Association (IPOA) engloba a unas 60 compañías privadas especializadas en el negocio de las llamadas operaciones humanitarias. Estas compañías (entre las que llegó a figurar Blackwater) no son ONG sin ánimo de lucro, sino todo lo contrario. La IPOA ofrece en su página web los contactos de las distintas empresas que están listas para actuar en Haiti, desde empresas especializadas en temas de seguridad que venden sus servicios contra los repetidos pillajes (como puede ser Triple Canopy), empresas especializadas en suministros de equipos médicos, o empresas dedicadas a proporcionar transporte aéreo, desde helicópteros a aviones para hacer llegar los suministros. La privatización no solo afecta a las guerras, sino sobre todo a la llamada ayuda humanitaria. La paradoja es que empresas que operan en el sector de la guerra, son las mismas que se ofrecen en el sector de la ayuda.

 

Jueves, a 21 de Enero de 2010

Por Carlos Fuentes para elpais.com, 21/01/2010

Miro una foto de una tristeza, dolor, crueldad y violencia inmensas: un hombre toma del pie el cadáver de un niño y lo arroja al aire. El cuerpo va a dar a la montaña de cadáveres -decenas de millares en una población de 10 millones-. Saldo terrible del terremoto en Haití. Cuesta admitir que una catástrofe más se añada a la suma catastrófica de esta desdichada nación caribeña. El 80% de sus habitantes sobrevive con menos de dos dólares diarios. El país debe importar las cuatro quintas partes de lo que come. La mortalidad infantil es la más alta del continente. El promedio de vida es de 52 años. Más de la mitad de la población tiene menos de 25 años. La tierra ha sido erosionada. Sólo un 1,7% de los bosques sobreviven. Tres cuartas partes de la población carece de agua potable. El desempleo asciende al 70% de la fuerza de trabajo. El 80% de los haitianos vive en la pobreza absoluta.

En este país, si la naturaleza es impía más lo es la política humana

Los huracanes son frecuentes. Pero si la naturaleza es impía, más lo es la política humana. Primer país latinoamericano en obtener la independencia, en 1804, se sucedieron en Haití gobernantes pintorescos que han alimentado el imaginario literario. Toussaint L'Ouverture, fundador de la República, depuesto por una expedición armada de Napoleón I. El emperador Jean-Jacques Dessalines extermina a la población blanca y discrimina a los mulatos, pero es derrotado por éstos. Alexandre-Pétion, junto con el dirigente negro Henry Christophe, convertido en brujo y pájaro por Alejo Carpentier en su gran novela El reino de este mundo, espléndido resumen novelesco del mundo animista de brujos y maldiciones haitianas. Fueron los "jacobinos negros".

El verdadero maleficio de Haití, sin embargo, no está en la imaginación literaria, ni en el folclore, sino en la política. Sólo después de la ocupación norteamericana (1915-1934), Haití ha sufrido una sucesión de presidentes de escasa duración y una manifiesta ausencia de leyes e instituciones, vacío llenado, entre 1957 y 1986, por Papá Doc Duvalier y su hijo Baby Doc, cuyas fortunas personales ascendieron en proporción directa al descenso del ingreso de la población, el desempleo y la pobreza. Patrimonialismo salvaje que intentó corregir, en 1990, el presidente Jean-Baptiste Aristide, exiliado en 1991, de regreso en 1994, y desplazado al cabo por el actual presidente René Préval.

Este carrusel político no da cuenta de las persistentes dificultades provocadas por la guerra de pandillas criminales, herederas de los terribles tonton-macoutes de Duvalier, incontenibles para una policía de apenas 4.000 hombres y avasallada por las realidades de la tortura, la brutalidad, el abuso y la corrupción como normas de la existencia.¿Qué puede hacer la comunidad internacional sin que los préstamos del Banco Mundial o del Banco Interamericano desaparezcan en el vértigo de la corrupción? La presencia de una fuerza multinacional de la ONU, la MINUSTAH o Misión Estabilizadora (con gran presencia brasileña) ha contribuido sin duda a disminuir el pandillismo, los secuestros y la violencia. La inflación disminuyó de 2008 acá de un 40% a un 10% y el PIB aumentó en un 4%. Prueba de que hay soluciones, por parciales que sean, a la problemática señalada. Pero hoy, el terremoto borra lo ganado y abre un nuevo capítulo de retraso, desolación y muerte.

La comunidad internacional está respondiendo, a pesar de que Puerto Príncipe ha perdido su capacidad portuaria, el aeropuerto tiene una sola pista y el hambre, la desesperación y el ánimo de motín aumentan. El presidente Barack Obama ha dispuesto (con una velocidad que contrasta con la desidia de su predecesor en el caso del Katrina en Nueva Orleans) medidas extraordinarias de auxilio.

Obama ha tenido cuidado en que el apoyo norteamericano sea visto como parte de la solidaridad global provocada por la tragedia haitiana, y ha hecho bien. Las intervenciones norteamericanas en Haití están presentes en la memoria. Entre 1915 y 1934, la infantería de marina de Estados Unidos ocupó la isla y sólo la llegada de Franklin Roosevelt a la Casa Blanca le dio fin a la intervención. No hay que ser pro-yanqui para notar que la ocupación trajo orden, el fin de la violencia y un programa de obras públicas, aunque no trajo la libertad, ni acabó con la brutalidad subyacente de la vida haitiana.

La presencia actual de muchas naciones y muchas fuerzas, militares y humanitarias, en suelo haitiano, propone una interrogante. Terminada la crisis, pagado su altísimo costo, ¿regresará Haití a su vida de violencia, corrupción y miseria?

Acaso el momento sea oportuno para que la comunidad internacional se proponga, en serio, pensar en el futuro de Haití y en las medidas que encarrilen al país a un futuro mejor que su terrible pasado. Que dejado a sí mismo, Haití revertirá a la fatalidad que lo ha acompañado siempre, es probable. Que la comunidad internacional debe encontrar manera de asegurar, a un tiempo, que Haití no pierda su integridad pero cuente con apoyo, presencia y garantías internacionales que asistan a la creación de instituciones, al imperio de la ley, a la erradicación de la pobreza, el crimen, la tradición patrimonialista y la tentación autoritaria, es un imperativo de la globalidad.

Ésta, la globalización, encuentra en Haití un desafío que compromete la confianza que el mundo pueda otorgarle a la desconfianza que todavía la acecha. La organización internacional prevé (o puede imaginar) maneras en que Haití y el mundo unan esfuerzos para que la situación revelada y subrayada por el terremoto no se repita.

Haití no debe ser noticia hoy y olvido pasado mañana. Haití no cuenta con un Estado nacional ni un sector público organizados. Los Estados Unidos de América no pueden suplir esas ausencias. La inteligencia de Barack Obama consiste en asociar a Norteamérica con el esfuerzo de muchos otros países. Porque Haití pone a prueba la globalidad devolviéndole el nombre propio: internacionalización, es decir, globalidad con leyes.

P.S. Una manera de entender a Haití más allá de la noticia diaria consiste en leer a algunos autores de un país de cultura rica, economía pobre y política frágil. Me refiero a Los gobernadores del Rocío de Jacques Roumain, un autor que partió de una convicción: el orgullo de los haitianos en su cultura. Tanto en Los gobernadores como en La presa y la sombra y La montaña encantada, Roumain resume en una frase el mal de Haití: "Todo mi cuerpo me duele". Junto con él, los hermanos Pierre Marcelin y Philippe Thoby-Marcelin escribieron la gran novela del Haití del vudú, las peleas de gallos y la superstición, Canapé-Vert, así como El lápiz de Dios y Todos los hombres están locos. Esta última prologada en inglés por Edmund Wilson, quien ve en ella, más allá del drama de Haití, "la perspectiva de las miserias y fracasos de la raza humana, nuestros amargos conflictos ideológicos y nuestras ambiciones aparentemente inútiles".

Carlos Fuentes es escritor mexicano.

 

Martes, a 19 de Enero de 2010

Tirando de hemeroteca recuperé un artículo que leí sobre un libro que hablaba de ciudades “basura” en países extremadamente pobres, entre ellos Haití.

En el texto del artículo, se remarcaba las palabras de una madre haitiana del Cité-Soleil de Puerto Príncipe que decía, copio literalmente, lo siguiente: “Por todas partes hay un agua verdosa y maloliente. Los mosquitos nos devoran. Mi hijo de cuatro años tiene bronquitis, malaria y ahora parece que también tifus. El médico dice que si no lo cuido lo perderé”.

Al leerlo, sentí un profundo escalofrío y pude imaginar, ¡me costó mucho imaginar algo así desde mi cómoda vida europea!, la situación de extrema angustia y dolor en el que se encontraba esa madre con su niño en brazos.

Lo más grave de las palabras de esa madre no está en las propias palabras en sí, ni son producto del dolor por la nueva desgracia que asola la parte occidental de La Española: el terremoto del 12 de enero. No, eso no es lo más grave.

Lo realmente dramático y inconcebible es que las palabras aparezcan en el libro de Mike Davis Planeta de ciudades miseria y que estén escritas hace más de tres años.

¿Qué clase de mundo habitamos si sabiendo como sabemos que pasan esas cosas, no nos revelamos en masa y exigimos una solución global? ¿Cómo es posible que nuestros impuestos, esos que lo mismo valen para construir una autopista que para financiar ilegalmente a unos políticos corruptos, cómo es posible, repito, que nuestros impuestos no sirvan para solucionar los problemas de países, como Haití, que están peor que hace 200 años?

¿Cómo es posible que para algún obispo sea más grave la "situación moral" de España –ver información 1, más abajo- que la muerte de más de 60.000 haitianos? ¿Es moralmente aceptable que esos mismos obispos, los que se rasgan las vestiduras ante la ley del aborto o del divorcio express, no hayan dicho ni una palabra sobre la desgracia de Haití? ¿Qué es más importante ante su dios, salvar un óvulo fecundado o proteger la vida de los niños que malvivían en las calles de Cité-Soleil de Puerto Príncipe? ¿Por qué los obispos y curas de mi país convocan tantas manifestaciones en contra del aborto y no han convocado ninguna en contra de las miserias y injusticias del mundo? ¿No es denigrante e inmoral que el Papa Benedicto XVI recibiera en audiencia privada hace pocos meses al actual Presidente de Haití, para darle su bendición, sabiendo como sabe cuál es el extremado grado de corrupción que tiene su gobierno y cuán miserable es la vida de los haitianos? ¿Y qué decir de Juan Pablo II, que apoyó, amparó, jaleó y mantuvo como sacerdote al anterior presidente de Haití, Jean-Bertrand Aristide, responsable de los “chiméres” que mataron a machete, fuego y balas a miles de haitianos?

¿Aún nos sorprende lo que está pasando en Haití? A mi no me sorprende: lo que está pasando es producto de doscientos años de miseria, vilezas y traiciones; es el resultado de doscientos años de expolio y corrupción.

Ahora, con más de 60.000 muertos tirados en las calles o bajo los escombros, todos nos rasgamos las vestiduras y mandamos ayuda para solucionar lo insolucionable. El mal ya estaba hecho antes del terremoto y los muertos no van a revivir con ayuda extemporánea.

Ahora se habla de reconstruir el país, pero... ¿Cómo creéis que van a reconstruir Haití? Si por “reconstruir” entendemos que se vuelvan a levantar las deleznables casuchas de hojalata y maderas, sin servicios sanitarios, o se construyan edificios sin ningún tipo de seguridad sísmica, mejor no hacer nada.

Entonces, ¿Cómo debería ser la reconstrucción de Haití? ¿Empezando desde “0”, levantando un país nuevo y moderno? Esa me parecería la perfecta solución... pero, ¿Quién dirigirá esa reconstrucción? ¿Los mismos gobernantes que han expoliado a su pueblo, los René Préval o los Jean-Bertrand Aristide de turno? ¿O tal vez el Fondo Monetario Internacional y los EEUU, que dirigieron con mano de hierro las políticas económicas de Haití durante los últimos 100 años? ¿O los franceses, con sus políticas de expolio miserable de 200 años de deudas -ver información 2, más abajo-?

Si no se va a tomar en serio la solución de un asunto tan serio, mejor no hacer nada.

Alfredo Webmaster

 

 


 

Nota 1

Lo dicho por el Obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, son las palabras más miserables y faltas de “caridad cristiana que oí en mi vida: "Lamentamos muchísimo lo de Haití, pero igual deberíamos, además poner toda nuestra solidaridad y recursos económicos con esos pobres, llorar por nosotros y por nuestra pobre situación espiritual. Quizá es un mal más grande el que nosotros estamos padeciendo que el que esos inocentes están sufriendo" y “el mal que sufren esos inocentes no tiene la última palabra, porque Dios les ha prometido la felicidad eterna”.

Para evitar que me tachéis de laicista, ¡Que lo soy!, nada mejor que leer los artículos de opinión que, sobre estas inmorales palabras, escribieron dos teólogos católicos de fama mundial: Juan José Tamayo y Juan Masiá Clavel, en la web Redes Cristianas.

 

Nota 2

Interesantísimo artículo de Rubén Cortés, publicado en México, que nos recuerda la triste historia de un país triste y desamparado, al que una metrópoli, Francia, esquilmó económicamente durante 200 años

Haití, crimen de Francia, por Rubén Cortés para razon.com.mx, 14/01/2009

¿Por qué República Dominicana es el único país latinoamericano cuya economía creció en la actual crisis y, además, controla su inflación, posee una moneda estable, buen ritmo de inversiones extranjeras y una infraestructura que se moderniza?

¿Por qué Haití, tras haber sido en los siglos XVII y XVIII la colonia más rica de América, es el país más atrasado del mundo, atascado de hambre, desempleo, violencia, corrupción, despotismo, caos político, pistolerismo callejero y paralización económica? ¿Por qué estas diferencias si ambos países comparten la isla?

Porque a República Dominicana, por pobre que haya seguido siendo después de su independencia, en 1844, nunca fue abandonada por España, su metrópoli, y, de su mano, tampoco por las vanguardias culturales y económicas provenientes de Europa.

Pero Francia, como metrópoli, sumió a Haití en un desamparo eterno, ciega de rencor por el revés de los remanentes del Ejército napoleónico ante las huestes de Mackandal y Toussaint-Louverture en la revuelta que acabó con la independencia haitiana en 1804.

Desde entonces, los franceses mostraron la más honda indigencia de pensamiento, al ser incapaces de superar el desdoro que supuso que una guerrilla de negros desharrapados les matara 60.000 soldados y dejara mal parado el prestigio de Napoleón.

Así han sido con Haití los franceses, a pesar de que sólo 15 años antes de la revolución haitiana ellos mismos habían hecho otra que significó el triunfo de un pueblo pobre, oprimido y cansado de injusticias sobre los privilegios de la nobleza feudal y del Estado absolutista.

Pero Francia no restableció las relaciones diplomáticas hasta que, en 1825, Haití aceptó pagarle 150.000.000 de francos por la pérdida de sus esclavos: una suma similar al presupuesto anual de Francia de la época y a 10 años de los ingresos de Haití.

Es un hecho que todavía mancha la historia de Francia, pues para pagar la compensación la desde entonces destrozada Haití tuvo que pedir el dinero prestado a… los propios bancos franceses.

Y aunque consumieron por más de un siglo el 80 por ciento de sus recursos, la pobre pero honorable Haití terminó de pagarle aquellos 150.000.000 de francos a la inmensamente rica pero mezquina Francia, en 1947. O sea, hasta el otro día.

Mucha pompa universal de “igualdad, fraternidad y libertad”, pero olvidó Francia que, en el apogeo de la trata negrera del siglo XVIII, Haití le producía mayores ingresos que los que a Inglaterra las 13 colonias que luego serían los Estados Unidos de América.

Sin embargo, se debe de reconocer que al cabo de 200 años, y compungida ante el terremoto de 100.000 muertos registrado antier, Francia ha hecho algo por Haití: no deportará a más haitianos indocumentados… por ahora.

Chapeau.

 

Viernes, a 8 de Enero de 2010

Por si a alguno se le había olvidado, aún está en vigor, ojala que por muchos años, la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Alfredo Webmaster

 

 

 

Jueves, a 7 de Enero de 2010

Todos los finales de año, al ritmo que nos marca el sonido las campanas de la Torre del Carillón de la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol, en Madrid, nos tragamos apabulladamente las doce uvas de las suerte, mientras, quien más, quien menos, expresa sus mejores deseos para el año que se inicia: que si voy a empezar a ir al gimnasio para bajar esos kilillos (o kilazos) que acumulé estos meses, que si voy a estudiar más para ver si consigo terminar la carrera, que si voy a dejar plantada a la Maripili (o al Manolo, según el caso) por que ya no la aguanto más, que si voy a viajar a no sé dónde a ver a no sé quién, que si me voy a esforzarme más para conseguir un trabajo mejor…

Obviamente, cuando expresamos el deseo de conseguir un trabajo mejor, estamos pensando en un trabajo de esos maravillosos (si es que hay alguno así), en el que el jefe es cariñoso, los compañeros son verdaderos compañeros, y el horario es el legal… pero la realidad a veces es distinta, como en este vídeo.

Alfredo Webmaster

 

Jueves, a 24 de Diciembre de 2009

Ayer me enteré de la sentencia que el Magistrado-juez Ricardo Rodríguez Fernández, titular del Juzgado de lo Penal nº 16 de Madrid, ha dictado en contra de vosotros:

Daniel Anido y Rodolfo Irago. Obviamente, aluciné

Al margen de que yo sea un oyente fiel y de años (desde bien pequeño) de la Cadena Ser y que vuestra emisora sea mi compañera de muchos de los momentos más importantes de mi vida, no significa que sea parcial en mi opinión: el auto de la sentencia en la que se os condena a un año y nueve meses de prisión como autores de un delito de "revelación de secretos", y a las penas accesorias de "inhabilitación especial para la dirección de medios de comunicación y el ejercicio de la actividad de periodistas" y a "inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo" durante el tiempo que dure la pena privativa de libertad impuesta, además de ser una aberración jurídica, es un atentado a la libertad de expresión que todos los ciudadanos tenemos en la Constitución Española que, como bien dice en su Artículo 20:

 

 

  1. Se reconocen y protegen los derechos:
    1. A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
    2. A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.
    3. A la libertad de cátedra.
    4. A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La Ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.
  2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.
  3. La Ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España.
  4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las Leyes que lo desarrollan y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.
  5. Solo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial.

 

Por todo ello, desde mi página me solidarizo con vosotros e incluyo aquí mi protesta más firme antes este atropello legal de un derecho constitucional.

Espero, por el bien de todos, que el tribunal superior al que recurriréis la sentencia, arbitre justicia justa y os ampare ante tamaño atentado.

Alfredo Webmaster

Domingo, a 20 de Diciembre de 2009

Por Ignacio Escolar

Por orden de aparición en cualquier discusión sobre lo poco apropiado que resulta definir como “fiesta nacional” a una bárbara tortura animal:

1. “Es una tradición”. Es una falacia clásica, también conocida como argumentum ad antiquitatem. Que algo sea antiguo no significa que sea bueno. La prostitución, la tortura o la esclavitud son tradiciones aún más viejas que la tauromaquia.

2. “Sin corridas, el toro de lidia se extinguiría”. Bastaría con que los ayuntamientos gastasen en reservas naturales una cuarta parte de lo que hoy emplean en subvencionar la tortura animal para evitar tal drama. El lince ibérico también está en peligro de extinción, y nadie defiende que la solución sea torearle.

3. “El toro no sufre”. Hay un veterinario, jaleado por el lobby taurino, que dice haberlo demostrado científicamente por medio de unos misteriosos microchips, que ha implantado en algunos toros. De momento, su importante descubrimiento sólo ha sido publicado por la prestigiosa revista científica 6 toros 6. Ya que su investigación está tan avanzada, le recomendaría que probase ahora con humanos. Si no encuentra voluntarios, cosa probable, que empiece él mismo con las banderillas.

4. “También se mata a los terneros”. Pero el ternero, según la ley, debe ser sacrificado con el menor dolor posible, y al toro se le tortura. En Catalunya, la ley de maltrato animal recoge a los toros de lidia como excepción. Si toreasen a una oveja, incurrirían en un delito penado con cárcel.

5. “Es una pelea de igual a igual entre el hombre y el toro”. ¿Igualada? No hay más que ver cómo suele quedar el marcador.

6. “Los que quieren prohibir los toros son independentistas catalanes, contrarios a la fiesta nacional”. Pues yo vivo en Madrid y nací en Torresandino, Burgos.



Yo tampoco soy independentista gallego y opino lo mismo que Ignacio Escolar: ver como un animal bravo y libre es torturado hasta la muerte por otro animal de dos patas, que se hace llamar a si mismo animal racional, no es para mi motivo de fiesta ni me merece ningún respeto… las salvajadas no dejan de ser salvajadas así se les de un aire intelectualoide

Alfredo Webmaster.

 

 

Lunes, a 14 de Diciembre de 2009

If you are, you breath.                                                 Si eres, respires.

If you breath, you talk.                                                 Si respiras, hablas.

If you talk, you ask.                                                     Si hablas, preguntas.

If you ask, you think.                                                   Si preguntas, piensas.

If you think, you search.                                               Si piensas, buscas.

If you search, you experience.                                       Si buscas, experimentas.

If you experience, you learn.                                         Si experimentas, aprendes.

If you learn, you grow.                                                  Si aprendes, creces.

If you grow, you wish.                                                   Si creces, deseas.

If you wish, you find.                                                    Si deseas, encuentras.

If you find, you doubt.                                                   Si encuentras, dudas.

If you doubt, you question.                                            Si dudas, cuestionas.

If you question, you understand.                                    Si cuestionas, comprendes.

If you understand, you know.                                         Si comprendes, sabes.

If you know, you want to know more…                            Si sabes, quieres saber más…

And if you want to know more, you are alive…                Y si quieres saber más, estás vivo…

 

Domingo, a 6 de Diciembre de 2009

 

Artículo 20 

1. Se reconocen y protegen los derechos:

  1. A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
  2. A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.
  3. A la libertad de cátedra.
  4. A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La Ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

3. La Ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España.

4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las Leyes que lo desarrollan y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.

5. Solo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial.

 

Suscribirse a Derechos humanos y represión