Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Domingo, a 27 de Marzo de 2011

Una de las últimas fotos de Harold Pinter

Harold Pinter leyendo el discurso de aceptación del Nobel

(por su mala salud, lo hizo desde una silla de ruedas)

Documento concesión del Premio Nobel de Literatura 2005: Harold Pinter

 

No sé si a alguno de vosotros le va a interesar leer el post de hoy: no trata de música, ni de vinos, ni de lugares hermosos, de sexo o humor; nI tan siguiera habla de sol, de la proximidad de la primavera o de que hoy se adelanta una hora los relojes. Lo que podéis leer a continuación es un texto serio, cabal, documentado, apasionado, intenso y, sobre todo, real, muy real.

Hace seis años, como es la costumbre de todos los elegidos, Harold Pinter dio su discurso de agradecimiento al ser nombrado Premio Nobel de Literatura 2005. El discurso fue cualquier otra cosa menos un mensaje complaciente.

No fue el discurso típico del galardonado con el premio más importante del mundo para un escritor; tampoco fue un discurso en el que, además de agradecer el premio, recordara a su familia, a sus amigos, a sus editores o a su esposa. No, no fue nada de eso.

Fue algo distinto. Fue un recordar dónde estamos, cómo estamos y a dónde nos llevan.

Quizá no os interese perder media leyendo el discurso, pero os garantizo que es muy jugoso y muy apasionado. Quizá a nadie le interese leerlo, pero aún así lo expongo para que, al menos, si alguien tiene la curiosidad, pueda saber qué pensaba Harold Pinter sobre lo que estaba pasando en el año 2005 en el mundo.

Como era de suponer, seis años después, en el 2011, seguimos igual…

Alfredo Webmaster

 

Harold Pinter

Discurso de agradecimiento del Premio Nobel de Literatura 2005

En 1958 escribí lo siguiente: “No hay grandes diferencias entre realidad y ficción, ni entre lo verdadero y lo falso. Una cosa no es necesariamente verdadera o falsa; puede ser al mismo tiempo verdadera y falsa”.

Creo que estas afirmaciones aún tienen sentido, y aún se aplican a la exploración de la realidad a través del arte. Así que, como escritor, las mantengo, pero como ciudadano no puedo; como ciudadano he de preguntar: ¿Qué es verdad? ¿Qué es mentira?

La verdad en el arte dramático es siempre esquiva. Uno nunca la encuentra del todo, pero su búsqueda llega a ser compulsiva. Claramente, es la búsqueda lo que motiva el empeño. Tu tarea es la búsqueda. De vez en cuando, te tropiezas con la verdad en la oscuridad, chocando con ella o capturando una imagen fugaz o una forma que parece tener relación con la verdad, muy frecuentemente sin que te hayas dado cuenta de ello. Pero la auténtica verdad es que en el arte dramático no hay tal cosa como una verdad única. Hay muchas. Y cada una de ellas se enfrenta a la otra, se alejan, se reflejan entre sí, se ignoran, se burlan la una de la otra, son ciegas a su mera existencia. A veces, sientes que tienes durante un instante la verdad en la mano para que, a continuación, se te escabulla entre los dedos y se pierda.

Me han preguntado con frecuencia cómo nacen mis obras teatrales. No sé cómo explicarlo. Como tampoco puedo resumir mis obras, a menos que explique qué ocurre en ellas. Esto es lo que dicen. Esto es lo que hacen.

Casi todas las obras nacen de una frase, una palabra o una imagen. A la palabra le sigue rápidamente una imagen. Os daré dos ejemplos de dos frases que aparecieron en mi cabeza de la nada, seguidas por una imagen, seguidas por mí.

Las obras son “The Homecoming” ("La vuelta a casa") y “Old times” ("Viejos tiempos"). La primera frase de “The Homecoming” es “¿Qué has hecho con las tijeras?" La primera frase de “Old times” es “Oscuro”.

En ninguno de los casos disponía de más información.

En el primer caso alguien estaba, obviamente, buscando unas tijeras, y preguntaba por su paradero a otro de quien sospechaba que probablemente las había robado. Pero, de alguna manera, yo sabía que a la persona interrogada le importaban un bledo tanto las tijeras como el interrogador.

En “Oscuro”, tomé la descripción del pelo de alguien, el pelo de una mujer, y era la respuesta a una pregunta. En ambos casos me encontré obligado a continuar. Ocurrió visualmente, en una muy lenta graduación, de la sombra hacia la luz.

Siempre comienzo una obra llamando a los personajes A, B y C.

En la obra que acabaría convirtiéndose en “The Homecoming”, vi a un hombre entrar en una habitación austera y hacerle la pregunta a un hombre más joven sentado en un feo sofá con un periódico de carreras de caballos. De alguna forma sospechaba que A era un padre y que B era su hijo, pero no tenía la certeza. Esta posibilidad se confirmaría sin embargo poco después cuando B (que más adelante se convertiría en Lenny) le dice a A (más adelante convertido en Max), “Papá, ¿te importa si cambiamos de tema de conversación? Te quiero preguntar algo. Lo que cenamos antes, ¿cómo se llama? ¿Cómo lo llamas tú? ¿Por qué no te compras un perro? Eres un chef de perros. De verdad. Crees que estas cocinando para perros.” De manera que como B le llama a A “Papá” me pareció razonable asumir que eran padre e hijo. A era claramente el cocinero y su comida no parecía ser muy valorada. ¿Significaba esto que no había una madre? Eso aún no lo sabía. Pero, como me dije a mí mismo entonces, nuestros principios nunca saben de nuestros finales.

Oscuro”. Una gran ventana. Un cielo al atardecer. Un hombre, A (que se convertiría en Deeley) y una mujer, B (que luego sería Kate) sentados con unas bebidas. ¿Gorda o flaca?, pregunta el hombre. ¿De quién hablan? Pero entonces veo, de pie junto a la ventana, a una mujer, C (que sería Anna), iluminada por una luz diferente, de espaldas a ellos, con el pelo oscuro.

Es un momento extraño, el momento de crear unos personajes que hasta el momento no han existido. Todo lo que sigue es irregular, vacilante, incluso alucinatorio, aunque a veces puede ser una avalancha imparable. La posición del autor es rara. De alguna manera no es bienvenido por los personajes. Los personajes se le resisten, no es fácil convivir con ellos, son imposibles de definir. Desde luego no puedes mandarles. Hasta un cierto punto, puedes jugar una partida interminable con ellos al gato y al ratón, a la gallina ciega, al escondite. Pero finalmente encuentras que tienes a personas de carne y hueso en tus manos, personas con voluntad y con sensibilidades propias, hechas de partes que eres incapaz de cambiar, manipular o distorsionar.

Así que el lenguaje en el arte es una ambiciosa transacción, unas arenas movedizas, un trampolín, un estanque helado que se puede abrir bajo tus pies, los del autor, en cualquier momento.

Pero, como he dicho, la búsqueda de la verdad no se puede detener nunca. No puede aplazarse, no puede retrasarse. Hay que hacerle frente, ahí mismo, en el acto.

El teatro político presenta una variedad totalmente distinta de problemas. Hay que evitar los sermones a toda costa. Lo esencial es la objetividad. Hay que dejar a los personajes que respiren por su cuenta. El autor no ha de confinarlos ni restringirlos para que satisfagan sus propios gustos, disposiciones o prejuicios. Ha de estar preparado para acercarse a ellos desde una variedad de ángulos, desde un surtido amplio y desinhibido de perspectivas que resulten. Quizá, de vez en cuando, cogerlos por sorpresa, pero a pesar de todo, dándoles la libertad para ir allí donde deseen. Esto no siempre funciona. Y, por supuesto, la sátira política no se adhiere a ninguno de estos preceptos. De hecho, hace precisamente lo contrario, que es su auténtica función.

En mi obra ¨The Birthday Party” ("La fiesta de cumpleaños") creo que permito el funcionamiento de un amplio abanico de opciones en un denso bosque de posibilidades antes de concentrarme finalmente en un acto de dominación.

Mountain Language” ("El lenguaje de la montaña") no aspira a esa amplitud de funcionamiento. Es brutal, breve y desagradable. Pero los soldados en la obra sí que se divierten con ello. Uno a veces olvida que los torturadores se aburren fácilmente. Necesitan reírse de vez en cuando para mantener el ánimo. Este hecho ha sido confirmado naturalmente por lo que ocurrió en Abu Ghraib en Bagdad. “Mountain Language” sólo dura 20 minutos, pero podría continuar hora tras hora, una y otra y otra vez, repetirse de nuevo lo mismo de forma continua, una y otra vez, hora tras hora.

Ashes to ashes” ("Polvo eres"), por otra parte, me da la impresión de que transcurre bajo el agua. Una mujer que se ahoga, su mano que emerge sobre las olas intentando alcanzar algo, que se hunde y desaparece, buscando a otros, pero sin encontrar a nadie, ya sea por encima o por debajo del agua, encontrando únicamente sombras, reflejos, flotando; la mujer es una figura perdida en un paisaje que las aguas están cubriendo, una mujer incapaz de escapar de la catástrofe que parecía que sólo afectaba a otros.

Pero, de la misma forma que ellos murieron, ella también ha de morir.

El lenguaje político, tal como lo usan los políticos, no se adentra en ninguno de estos territorios dado que la mayoría de los políticos, según las evidencias de que disponemos, no están interesados en la verdad sino en el poder y en conservar ese poder. Para conservar ese poder es necesario mantener al pueblo en la ignorancia, que las gentes vivan sin conocer la verdad, incluso la verdad sobre sus propias vidas. Lo que nos rodea es un enorme entramado de mentiras, de las cuales nos alimentamos.

Como todo el mundo aquí sabe, la justificación de la invasión de Irak era que Sadam Hussein tenía en su posesión un peligrosísimo arsenal de armas de destrucción masiva, algunas de las cuales podían ser lanzadas en 45 minutos y provocar una espeluznante destrucción. Nos aseguraron que eso era cierto. No era cierto. Nos contaron que Irak mantenía una relación con Al Quaeda y que era en parte responsable de la atrocidad que ocurrió en Nueva York el 11 de Septiembre de 2001. Nos aseguraron que esto era cierto. No era cierto. Nos contaron que Irak era una amenaza para la seguridad del mundo. Nos aseguraron que era cierto. No era cierto.

La verdad es algo completamente diferente. La verdad tiene que ver con la forma en la que Estados Unidos entiende su papel en el mundo y cómo decide encarnarlo.

Pero antes de volver al presente me gustaría mirar al pasado reciente, me refiero a la política exterior de Estados Unidos desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Creo que es nuestra obligación someter esta época a cierta clase de escrutinio, aunque sea de una manera incompleta, que es todo lo que nos permite el tiempo que tenemos.

Todo el mundo sabe lo que ocurrió en la Unión Soviética y por toda la Europa del Este durante el periodo de posguerra: la brutalidad sistemática, las múltiples atrocidades, la persecución sin piedad del pensamiento independiente. Todo ello ha sido ampliamente documentado y verificado.

Pero lo que yo pretendo mostrar es que los crímenes de los EEUU en la misma época sólo han sido registrados de forma superficial, no digamos ya documentados, o admitidos, o reconocidos siquiera cómo crímenes. Creo que esto hay que solucionarlo y que la verdad sobre este asunto tiene mucho que ver con la situación en la que se encuentra el mundo actualmente. Aunque limitadas, hasta cierto punto, por la existencia de la Unión Soviética, las acciones de los Estados Unidos a lo ancho y largo del mundo dejaron claro que habían decidido que tenían carta blanca para hacer lo que quisieran.

La invasión directa de un estado soberano nunca ha sido el método favorito de Estados Unidos. En la mayoría de los casos, han preferido lo que ellos han descrito como “conflicto de baja intensidad”. Conflicto de baja intensidad significa que miles de personas mueren pero más lentamente que si lanzases una bomba sobre ellos de una sola vez. Significa que infectas el corazón del país, que estableces un tumor maligno y observas el desarrollo de la gangrena. Cuando el pueblo ha sido sometido -o molido a palos, que viene a ser lo mismo– tus propios amigos, los militares y las grandes corporaciones, se sientan confortablemente en el poder, tú te pones frente a la cámara y dices que la democracia ha prevalecido. Esto fue lo normal en la política exterior de los Estados Unidos durante los años de los que estoy hablando.

La tragedia de Nicaragua fue un ejemplo muy significativo. La escogí para exponerla aquí como un ejemplo claro de cómo ve Estados Unidos su papel en el mundo, tanto entonces como ahora.

Yo estuve presente en una reunión en la embajada de los EEUU en Londres a finales de los 80.

El Congreso de Estados Unidos estaba a punto de decidir si dar más dinero a la Contra para su campaña contra el estado de Nicaragua. Yo era un miembro de una delegación que venía a hablar en nombre de Nicaragua, pero la persona más importante en esta delegación era el Padre John Metcalf. El líder del grupo de EEUU era Raymond Seitz (por aquel entonces el ayudante del embajador, más tarde él mismo sería embajador). El Padre Metcalf dijo: “Señor, dirijo una parroquia en el norte de Nicaragua. Mis feligreses construyeron una escuela, un centro de salud, un centro cultural. Vivíamos en paz. Hace unos pocos meses un grupo de la Contra atacó la parroquia. Lo destruyeron todo: la escuela, el centro de salud, el centro cultural. Violaron a las enfermeras y las maestras, asesinaron a los médicos, de la forma más brutal. Se comportaron como salvajes. Por favor, exija que el gobierno de EEUU retire su apoyo a esta repugnante actividad terrorista.”

Raymond Seitz tenía muy buena reputación como hombre racional, responsable y altamente sofisticado. Era muy respetado en los círculos diplomáticos. Escuchó, hizo una pausa, y entonces habló con gravedad. “Padre”, dijo, “déjame decirte algo. En la guerra, la gente inocente siempre sufre”. Hubo un frío silencio. Le miramos. Él no parpadeó.

La gente inocente, en realidad, siempre sufre.

Finalmente alguien dijo: ““Pero en este caso ‘las personas inocentes’ fueron las víctimas de una espantosa atrocidad subvencionada por su gobierno, una entre muchas. Si el Congreso concede a la Contra más dinero, tendrán lugar más atrocidades de esta clase. ¿No es así? ¿No es por tanto su gobierno culpable de apoyar actos de asesinato y destrucción contra los ciudadanos de un estado soberano?””.

Seitz se mantuvo imperturbable. “No estoy de acuerdo con que los hechos tal como han sido presentados apoyen sus afirmaciones”, dijo.

Mientras abandonábamos la embajada un asistente estadounidense me dijo que había disfrutado con mis obras. No le respondí.

Debo recordarles que el entonces presidente, Ronald Reagan, hizo la siguiente declaración: “La Contra es el equivalente moral a nuestros Padres Fundadores”.

Los Estados Unidos apoyaron la brutal dictadura de Somoza en Nicaragua durante 40 años. El pueblo nicaragüense, guiado por los Sandinistas, derrocó este régimen en 1979, una impresionante revolución popular.

Los Sandinistas no eran perfectos. Tenían una claro componente de arrogancia y su filosofía política contenía un cierto número de elementos contradictorios. Pero eran inteligentes, racionales y civilizados. Se propusieron conseguir una sociedad estable, decente y plural. La pena de muerte fue abolida. Cientos de miles de campesinos pobres fueron librados de una muerte segura. A unas 100.000 familias se le dieron títulos de propiedad sobre tierras. Se construyeron dos mil escuelas. Una notable campaña educativa redujo el analfabetismo en el país a menos de una séptima parte. Se establecieron una educación y un servicio de salud gratuitos. La mortalidad infantil se redujo en una tercera parte. La polio fue erradicada.

Los Estados Unidos denunciaron estos logros como una subversión marxista/leninista. Desde el punto de vista del gobierno de los Estados Unidos, se estaba estableciendo un ejemplo peligroso. Si a Nicaragua se le permitía fijar normas básicas de justicia social y económica, si se le permitía incrementar los niveles de salud y educación y alcanzar una unidad social y un respeto nacional propio, los países vecinos se plantearían las mismas cuestiones y harían lo mismo. En ese momento había por supuesto una feroz resistencia al status quo en el Salvador.

He hablado anteriormente de “un entramado de mentiras” que nos rodea. El presidente Ronald Reagan describía habitualmente a Nicaragua como un “calabozo totalitario”. Esto fue aceptado de forma general por los medios, y por supuesto por el gobierno británico, como un comentario acertado e imparcial. Pero lo que ocurre es que, bajo el gobierno Sandinista, no estaba documentada la existencia de escuadrones de la muerte. No había constancia de torturas. No estaba probada la existencia de una brutalidad sistemática u oficial por parte de los militares. Ningún sacerdote fue asesinado en Nicaragua. De hecho, había tres sacerdotes en el gobierno, dos jesuitas y un misionero Maryknoll. Los calabozos totalitarios estaban en realidad muy cerca, en El Salvador y en Guatemala. Los Estados Unidos habían hecho caer en 1954 al gobierno elegido democráticamente en Guatemala y se calcula que unas 200.000 personas habían sido víctimas de las sucesivas dictaduras militares.

Seis de los más eminentes jesuitas del mundo fueron asesinados brutalmente en la Universidad de Centro América en San Salvador en 1989 por un batallón del regimiento Alcatl entrenado en Fort Benning (Georgia, USA). Un hombre extremadamente valiente, el Arzobispo Romero, fue asesinado mientras se dirigía a la gente. Se calcula que murieron 75.000 personas. ¿Por qué fueron asesinadas? Fueron asesinadas porque creían que una vida mejor era posible y que debía conseguirse. Esta creencia los convirtió de forma inmediata en comunistas. Murieron porque se atrevieron a cuestionar el status quo, la interminable situación de pobreza, enfermedad, degradación y opresión que habían recibido como herencia.

Los Estados Unidos finalmente hicieron caer el gobierno Sandinista. Tardaron varios años y hubo una resistencia considerable, pero una persecución económica implacable y 30.000 muertos al final minaron la moral del pueblo nicaragüense. Exhaustos y condenados a la pobreza una vez más. Los casinos volvieron al país, la salud y la educación gratuita se acabaron. Las grandes empresas volvieron en mayor número. La “Democracia” había prevalecido.

Pero esta “política” no se limitó, de ninguna manera, a Centroamérica. Se realizó a lo largo y ancho del mundo. No tenía final. Y ahora es como si nunca hubiese sucedido.

Los Estados Unidos apoyaron y en algunos casos crearon todas las dictaduras militares de derechas en el mundo tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Me refiero a Indonesia, Grecia, Uruguay, Brasil, Paraguay, Haití, Turquía, Filipinas, Guatemala, El Salvador y, por supuesto, Chile. El horror que los Estados Unidos infligieron a Chile en 1973 no podrá ser nunca purgado ni olvidado.

Cientos de miles de muertes tuvieron lugar en todos estos países. ¿Tuvieron lugar? ¿Son todas esas muertes atribuibles a la política exterior estadounidense? La respuesta es sí, tuvieron lugar y son atribuibles a la política exterior estadounidense. Pero ustedes no lo sabrían.

Esto nunca ocurrió. Nunca ocurrió nada. No ocurrió ni siquiera mientras estaba ocurriendo. No importaba. No era de interés. Los crímenes de Estados unidos han sido sistemáticos, constantes, inmorales, despiadados, pero muy pocas personas han hablado de ellos. Esto es algo que hay que reconocerle a los Estados Unidos. Han ejercido su poder a través del mundo sin apenas dejarse llevar por las emociones mientras pretendían ser una fuerza al servicio del bien universal. Ha sido un brillante ejercicio de hipnosis, incluso ingenioso, y ha tenido un gran éxito.

Os digo que Estados Unidos son sin duda el mayor espectáculo ambulante. Pueden ser brutales, indiferentes, desdeñosos y bárbaros, pero también son muy inteligentes. Como vendedores no tienen rival, y la mercancía que mejor venden es el amor propio. Es un gran éxito. Escuchen a todos los presidentes de Estados Unidos en la televisión usando las palabras, “el pueblo americano”, como en la frase, “Le digo al pueblo americano que es la hora de rezar y defender los derechos del pueblo americano y le pido al pueblo americano que confíe en su presidente en la acción que va a tomar en beneficio del pueblo americano”.

Es una estratagema brillante. El lenguaje se usa hoy en día para mantener controlado al pensamiento. Las palabras “el pueblo americano” producen un cojín de tranquilidad verdaderamente sensual. No necesitas pensar. Simplemente échate sobre el cojín. El cojín puede estar sofocando tu inteligencia y tu capacidad crítica pero es muy cómodo. Esto no funciona, por supuesto, para los 40 millones de personas que viven bajo la línea de pobreza y los dos millones de hombres y mujeres prisioneras en los vastos “gulags” de las cárceles, que se extienden a lo largo de todo Estados Unidos.

Estados Unidos ya no se preocupa por los conflictos de baja intensidad. No ven ningún interés en ser reticentes o disimulados. Ponen sus cartas sobre la mesa sin miedo ni favor. Sencillamente les importan un bledo las Naciones Unidas, la legalidad internacional o el desacuerdo crítico, que juzgan impotentes e irrelevantes. Tienen su propio perrito faldero acurrucado detrás de ellos, la patética y supina Gran Bretaña.

¿Qué le ha pasado a nuestra sensibilidad moral? ¿La hemos tenido alguna vez? ¿Qué significan estas palabras? ¿Se refieren a un término muy raramente utilizado estos días –conciencia? ¿Una conciencia para usar no sólo con nuestros propios actos sino para usar también con nuestra responsabilidad compartida en los actos de los demás? ¿Está todo muerto?

Mirad Guantánamo. Cientos de personas detenidas sin cargos a lo largo de tres años, sin representación legal ni un juicio conveniente, técnicamente detenidos para siempre. Esta estructura totalmente ilegal se mantiene como un desafío a la convención de Ginebra. Esto no es sólo tolerado sino que es difícilmente planteado por lo que se llama “la comunidad internacional”. Esta atrocidad criminal la comete un país, que se declara a sí mismo “el líder del mundo libre”. ¿Pensamos en los habitantes de la bahía de Guantánamo? ¿Qué es lo que dicen los medios? Lo reseñan ocasionalmente –una pequeña mención en la pagina seis. Ellos han sido consignados a una tierra de nadie de la que, por cierto, puede que nunca regresen. En la actualidad muchos están en huelga de hambre, alimentados a la fuerza, incluidos los residentes británicos. No hay sutilezas en estos procesos de alimentación. Ni sedaciones ni anestésicos. Solo un tubo insertado en tu nariz y dentro de tu garganta. Tú vomitas sangre. Esto es tortura. ¿Qué ha dicho la Secretaria Británica de Exteriores sobre esto? Nada. ¿Qué ha dicho el Primer Ministro Británico sobre esto? Nada ¿Por qué no? Porque los Estados Unidos han dicho: criticar nuestra conducta en la bahía de Guantánamo constituye un acto poco amistoso. O estáis con nosotros o contra nosotros. Así que Tony Blair se calla.

La invasión de Irak ha sido un acto de bandidos, un evidente acto de terrorismo de estado, demostrando un desprecio absoluto por el concepto de leyes internacionales. La invasión fue una acción militar arbitraria basada en una serie de mentiras sobre mentiras y burda manipulación de los medios y, por consiguiente, del público; un acto con la intención de consolidar el control económico y militar de Estados Unidos sobre Oriente Medio camuflado –como ultimo recurso– todas las otras justificaciones han caído por ellas mismas –como una liberación. Una formidable aseveración de la fuerza militar responsable de la muerte y mutilación de cientos y cientos de personas inocentes.

Hemos traído tortura, bombas racimo, uranio empobrecido, innumerables actos de muerte aleatoria, miseria, degradación y muerte para el pueblo Iraquí y lo llamamos “llevar la libertad y la democracia a Oriente Medio”.

¿Cuánta gente tienes que matar antes de ser considerado un asesino de masas y un criminal de guerra? ¿Cien mil? Más que suficiente, habría pensado yo. Por eso es justo que Bush y Blair sean procesados por el Tribunal Penal Internacional. Pero Bush ha sido listo. No ha ratificado al Tribunal Penal Internacional. Por eso si un soldado o político americano es arrestado Bush ha advertido que enviaría a los marines. Pero Tony Blair ha ratificado el Tribunal y por eso se le puede perseguir. Podemos proporcionarle al Tribunal su dirección si está interesado. Es el número 10 de Downing Street, Londres.

La muerte en este contexto es irrelevante. Ambos, Bush y Blair colocan la muerte bien lejos, en los números atrasados. Al menos 100.000 iraquíes murieron por las bombas y misiles americanos antes de que la insurgencia iraquí empezase. Estas personas no existen ahora. Sus muertes no existen. Son espacios en blanco. Ni siquiera han sido registrados como muertos. “No hacemos recuento de cuerpos”, dijo el general americano Tommy Franks.

Al inicio de la invasión se publicó en la portada de los periódicos británicos una fotografía de Tony Blair besando la mejilla de un niño iraquí. “Un niño agradecido” decía el pie de foto.

Unos días después apareció una historia con una fotografía, en una página interior, de otro niño de cuatro años sin brazos. Su familia había sido alcanzada por un misil. Él fue el único superviviente. “¿Cuando recuperaré mis brazos?” preguntaba. La historia desapareció.

Bien, Tony Blair no lo tenía en sus brazos, tampoco el cuerpo de ningún otro niño mutilado, ni el de ningún cadáver ensangrentado. La sangre es sucia. Ensucia tu camisa y tu corbata cuando te encuentras dando un discurso sincero en televisión.

Los 2.000 americanos muertos son una vergüenza. Son transportados a sus tumbas en la oscuridad. Los funerales son discretos, fuera de peligro. Los mutilados se pudren en sus camas, algunos para el resto de sus vidas. Así los muertos y los mutilados se pudren, en diferentes tipos de tumbas.

He aquí un extracto del poema de Pablo Neruda: “Explico algunas cosas”:

Y una mañana todo estaba ardiendo

y una mañana las hogueras

salían de la tierra

devorando seres,

y desde entonces fuego,

pólvora desde entonces,

y desde entonces sangre.

Bandidos con aviones y con moros,

bandidos con sortijas y duquesas,

bandidos con frailes negros bendiciendo

venían por el cielo a matar niños,

y por las calles la sangre de los niños

corría simplemente, como sangre de niños

Chacales que el chacal rechazaría,

piedras que el cardo seco mordería escupiendo,

víboras que las víboras odiaran!

Frente a vosotros he visto la sangre

de España levantarse

para ahogaros en una sola ola

de orgullo y de cuchillos!

Generales

traidores:

mirad mi casa muerta,

mirad España rota:

pero de cada casa muerta sale metal ardiendo

en vez de flores,

pero de cada hueco de España

sale España,

pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos,

pero de cada crimen nacen balas

que os hallarán un día el sitio

del corazón.

Preguntaréis por qué su poesía

no nos habla del sueño, de las hojas,

de los grandes volcanes de su país natal?

Venid a ver la sangre por las calles,

venid a ver

la sangre por las calles,

venid a ver la sangre

por las calles!

Quisiera dejar claro que citando el poema de Neruda no estoy comparando de ninguna manera la República Española con el Irak de Saddam Hussein. Cito a Neruda porque en ningún otro sitio de la lírica contemporánea leí una descripción más insistente y cierta del bombardeo contra civiles.

He dicho antes que los Estados Unidos están ahora siendo totalmente francos poniendo las cartas sobre la mesa. Éste es el caso. Su política oficial es hoy en día definida como "Dominio sobre todo el espectro". Ése no es mi término, es el suyo. "Dominio sobre todo el espectro" quiere decir control de la tierra, mar, aire y espacio y todos sus recursos.

Los Estados Unidos ahora ocupan 702 bases militares a lo largo del mundo en 132 países, con la honorable excepción de Suecia, por supuesto. No sabemos muy bien como han llegado a estar ahí pero de hecho están ahí.

Los Estados Unidos poseen 8000 cabezas nucleares activas y usables. Dos mil están en sus disparaderos, alerta, listas para ser lanzadas 15 minutos después de una advertencia. Están desarrollando nuevos sistemas de fuerza nuclear, conocidos como "destructores de búnkeres". Los británicos, siempre cooperativos, están intentando reemplazar su propio misil nuclear, Trident. ¿A quién, me pregunto, están apuntando? ¿A Osama Bin Laden? ¿A ti? ¿A mí? ¿A mi vecino? ¿China? ¿París? Quién sabe. Lo que sí sabemos es que esta locura infantil -la posesión y uso en forma de amenazas de armas nucleares- constituye el meollo de la actual filosofía política de Estados Unidos. Debemos recordarnos a nosotros mismos que Estados Unidos está en una continua misión militar y no muestra indicios de aminorar el paso.

Muchos miles, si no millones, de personas en los propios Estados Unidos están demostrablemente asqueadas, avergonzadas y enfadadas por las acciones de su gobierno, pero, tal y como están las cosas, no son una fuerza política coherente -todavía. Pero la ansiedad, la incertidumbre y el miedo que podemos ver crecer cada día en los Estados Unidos no es probable que disminuya.

Sé que el presidente Bush tiene algunos escritores de discursos muy competentes pero quisiera prestarme voluntario para el puesto. Propongo el siguiente discurso breve que él podría leer en televisión a la nación. Le veo solemne, con el pelo cuidadosamente peinado, serio, confiado, sincero, frecuentemente seductor, a veces empleando una sonrisa irónica, curiosamente atractiva, un auténtico macho:

"Dios es bueno. Dios es grande. Dios es bueno. Mi Dios es bueno. El Dios de Bin Laden es malo. El suyo es un mal Dios. El dios de Saddam también era malo, aunque no tuviera ninguno. Él era un bárbaro. Nosotros no somos bárbaros. Nosotros no decapitamos a la gente. Nosotros creemos en la libertad. Dios también. Yo no soy bárbaro. Yo soy el líder democráticamente elegido de una democracia amante de la libertad. Somos una sociedad compasiva. Electrocutamos de forma compasiva y administramos una compasiva inyección letal. Somos una gran nación. Yo no soy un dictador. Él, sí. Yo no soy un bárbaro. Él, sí. Y aquel otro, también. Todos lo son. Yo tengo autoridad moral. ¿Ves mi puño? Esta es mi autoridad moral. Y no lo olvides"

La vida de un escritor es extremadamente vulnerable, apenas una actividad desnuda. No tenemos que llorar por ello. El escritor hace su elección y queda atrapado en ella. Pero es cierto que estás expuesto a todos los vientos, alguno de ellos en verdad helados. Estás solo, por tu cuenta. No encuentras refugio, ni protección -a menos que mientas- en cuyo caso, por supuesto, te habrás construido tu propia protección y, podría decirse, te habrás vuelto un político.

Me he referido un par de veces esta tarde a la muerte. Voy a citar ahora un poema mío llamado "Muerte":

¿Dónde se halló el cadáver?

¿Quién lo encontró?

¿Estaba muerto cuando lo encontraron?

¿Cómo lo encontraron?

¿Quién era el cadáver?

¿Quién era el padre o hija, o hermano

o tío o hermana o madre o hijo

del cadáver abandonado?

¿Estaba muerto el cuerpo cuando fue abandonado?

¿Fue abandonado?

¿Quién lo abandonó?

¿Estaba el cuerpo desnudo o vestido para un viaje?

¿Qué le hizo declarar muerto al cadáver?

¿Fue usted quien declaró muerto al cadáver?

¿Cómo de bien conocía el cadáver?

¿Cómo sabía que estaba muerto el cadáver?

¿Lavó el cadáver?

¿Le cerró ambos ojos?

¿Enterró el cuerpo?

¿Lo dejó abandonado?

¿Le dio un beso al cadáver?

Cuando miramos un espejo pensamos que la imagen que nos ofrece es exacta. Pero si te mueves un milímetro la imagen cambia. Ahora mismo, nosotros estamos mirando un círculo de reflejos sin fin. Pero a veces el escritor tiene que destrozar el espejo -porque es en el otro lado del espejo donde la verdad nos mira a nosotros.

Creo que, a pesar de las enormes dificultades que existen, una firme determinación, inquebrantable, sin vuelta atrás, como ciudadanos, para definir la auténtica verdad de nuestras vidas y nuestras sociedades es una necesidad crucial que nos afecta a todos. Es, de hecho, una obligación.

Si una determinación como ésta no forma parte de nuestra visión política, no tenemos esperanza de restituir lo que casi hemos perdido -la dignidad como personas.

 

 

 

Una foto de Harold Pinter de aíre bohemio

Biografía

Harold Pinter (10 de octubre de 1930 - 24 de diciembre de 2008) fue un dramaturgo, guionista, poeta, actor, director y activista político británico, ganador del Premio Nobel de Literatura en 2005. Escribió para teatro, televisión, radio y cine. Sus primeros trabajos fueron frecuentemente asociados al teatro del absurdo.

Pinter nació en el barrio de clase obrera de Hackney, Londres, dentro de una familia judía, y, durante dos semestres, estudió en la Academia Real de Arte Dramático. De joven publicó poesía, y comenzó a trabajar en el teatro como actor bajo el seudónimo de David Baron. Su primera obra, “The Room”, fue representada por primera vez en la Universidad de Bristol por los estudiantes de la misma.

The Birthday Party” (1958) fue inicialmente un fracaso, a pesar de la crítica positiva aparecida en The Sunday Times por parte del crítico de teatro Harold Bobson, pero el autor conseguiría el éxito con “The Caretaker” en 1960. Este éxito le ayudó a establecerse. Las mencionadas obras, y otros de sus trabajos tempranos como “The Lover” en 1962 o “The Homecoming” (1964), han sido muchas veces etiquetados como "teatro del absurdo". En ellas se parte usualmente de una situación aparentemente inocente, situación absurda y amenazante debido a la conducta peculiar de algún personaje que resulta incomprensible para el público, y en ocasiones para el resto de los personajes. La obra de Pinter muestra una marcada influencia de los primeros trabajos de Samuel Beckett, con quien mantuvo una larga amistad. En España, piezas como “The Lover” han sido llevadas a escena en excelentes versiones donde la idiosincrasia británica ha sabido adaptarse, manteniendo el tono que imprimió Pinter en los originales, a la cultura propiamente mediterránea. Así, “The Lover”, fue puesta en escena en Madrid (2008) bajo el título “D4DR The Lover” dirigida por Rafael Negrete, cuya traducción y adaptación corrió a cargo de Knight R. Crow.

Pinter empezó a dirigir más frecuentemente durante los setenta, convirtiéndose en el director asociado de Royal National Theatre en 1973. Sus obras tardías tienden a ser más cortas, y los temas más políticos, utilizando muchas veces alegorías de la represión. Fue alrededor de 1970 cuando Pinter comenzó a manifestarse más claramente en el aspecto político, adoptando una postura izquierdista. Pinter se esfuerza continuamente por atraer la atención pública sobre las violaciones de los derechos humanos y la represión. Sus escritos se han publicado de manera habitual en los periódicos Británicos, como The Guardian y The Independent.

En 1985 Pinter viajó a Turquía con el escritor estadounidense Arthur Miller y conoció a muchas víctimas de la represión política. En la función en honor a Miller en la embajada estadounidense, en lugar de intercambiar cortesías, Pinter mencionó a personas que habían recibido descargas eléctricas en sus genitales, declaraciones que hicieron que lo echaran. (Miller, en apoyo, abandonó la embajada con él). La experiencia de Pinter en la represión turca y la supresión del idioma kurdo inspiraron la obra de 1988 “Mountain Language”.

En 1999 Pinter se convirtió en un crítico ferviente de los bombardeos a Kosovo autorizados por la OTAN. También se opuso a las invasiones de Afganistán en 2001 y de Iraq en 2003. En 2005, anunció que se retiraba del teatro para dedicarse a la acción política.

Junto a otras personalidades judías acordó no aceptar la ciudadanía israelí ni celebrar el 60 aniversario de este Estado por condenar sus atentados contra la vida de los palestinos.

Pinter fue nombrado “Companion of Honour” en 2002, título honorífico británico, después de haber rechazado el título de Sir.

En octubre del 2005, la academia sueca anunció a Pinter como el ganador del Premio Nobel de Literatura 2005, con la motivación de: “Quien en sus obras se descubre el precipicio bajo la irrelevancia cotidiana y las fuerzas que entran en confrontación en las habitaciones cerradas”. En su discurso de agradecimiento leyó “Explico algunas cosas” de Pablo Neruda.

Murió de cáncer a los 78 años, en diciembre de 2008. Apoyaba al partido político de izquierdas Respect.

Fuente: Wikipedia

 

Domingo, a 20 de Marzo de 2011

Islandia, la revolución silenciada

Recientemente, nos han sorprendido los acontecimientos de Túnez, unos acontecimientos que han desembocado en la huida del tirano Ben Alí, tan demócrata para occidente hasta anteayer y alumno ejemplar del FMI.

Sin embargo, otra “revolución” que tiene lugar desde hace dos años, ha sido convenientemente silenciada por los medios de comunicación al servicio de las plutocracias europeas.

Ha ocurrido en la mismísima Europa (en el sentido geopolítico), en un país con la democracia probablemente más antigua del mundo, cuyos orígenes se remontan al año 930, y que ocupó el primer lugar con el 0,968 IDH en el Informe de la ONU del Índice de Desarrollo Humano de 2007/2008 (España está, con 0,949 IDH, en el puesto 13, por delante de Alemania, Italia, Reino Unido, Dinamarca, Nueva Zelanda, Austria o Bélgica).

¿Adivináis de qué país se trata? Estoy seguro de que la mayoría no tiene ni idea, como no la tenía yo hasta que me he enterado por casualidad (a pesar de haber estado allí en el 2009 y el 2010). Se trata de Islandia, el único país donde se hizo dimitir a un gobierno al completo, se nacionalizaron los principales bancos, se decidió no pagar la deuda que estos han creado con Gran Bretaña y Holanda a causa de su execrable política financiera, y se acaba de crear una asamblea popular para reescribir su constitución. Y todo ello de forma pacífica: a golpe de cacerola, gritos y certero lanzamiento de huevos.

Esta ha sido una revolución contra el poder político-financiero neoliberal que nos ha conducido hasta la crisis actual. He aquí por qué no se han dado a conocer apenas estos hechos durante dos años o se ha informado frívolamente y de refilón: ¿Qué pasaría si el resto de ciudadanos europeos tomaran ejemplo? Y de paso confirmamos, una vez más por si todavía no estaba claro, al servicio de quién están los medios de comunicación y cómo nos restringen el derecho a la información en la plutocracia globalizada de Planeta S.A.

Esta es, brevemente, la historia de los hechos:

- A finales de 2008, los efectos de la crisis en la economía islandesa son devastadores. En octubre se nacionaliza Landsbanki, principal banco del país. El gobierno británico congela todos los activos de su subsidiaria IceSave, con 300.000 clientes británicos y 910 millones de euros invertidos por administraciones locales y entidades públicas del Reino Unido. A Landsbanki le seguirán los otros dos bancos principales, el Kaupthing y el Glitnir. Sus principales clientes están en ese país y en Holanda, clientes a los que sus estados tienen que reembolsar sus ahorros con 3.700 millones de euros de dinero público. Por entonces, el conjunto de las deudas bancarias de Islandia equivale a varias veces su PIB. Por otro lado, la moneda se desploma y la bolsa suspende su actividad tras un hundimiento del 76%. El país está en bancarrota.

- El gobierno solicita oficialmente ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI), que aprueba un préstamo de 2.100 millones de dólares, completado por otros 2.500 millones de algunos países nórdicos.

- Las protestas ciudadanas frente al parlamento en Reykjavik van en aumento. El 23 de enero de 2009 se convocan elecciones anticipadas; tres días después las caceroladas ya son multitudinarias y provocan la dimisión del Primer Ministro, el conservador Geir H. Haarden, y de todo su gobierno en bloque. Es el primer gobierno (y único que yo sepa) que cae víctima de la crisis mundial.

- El 25 de abril se celebran elecciones generales de las que sale un gobierno de coalición formado por la Alianza Social-demócrata y el Movimiento de Izquierda Verde, encabezado por la nueva Primera Ministra Jóhanna Sigurðardóttir.

- A lo largo del 2009 continúa la pésima situación económica del país y el año cierra con una caída del PIB del 7%.

- Mediante una ley ampliamente discutida en el parlamento se propone la devolución de la deuda a Gran Bretaña y Holanda mediante el pago de 3.500 millones de euros, suma que pagarán todas las familias islandesas mensualmente durante los próximos 15 años al 5,5% de interés. La gente se vuelve a echar a la calle y solicita someter la ley a referéndum. En enero de 2010 el Presidente, Ólafur Ragnar Grímsson, se niega a ratificar la ley de devolución de la deuda y anuncia que habrá consulta popular.

- En marzo se celebra el referéndum y el NO al pago de la deuda arrasa con un 93% de los votos. La revolución islandesa consigue una nueva victoria de forma pacífica.

- El FMI congela las ayudas económicas a Islandia a la espera de que se resuelva la devolución de su deuda.

- A todo esto, el gobierno ha iniciado una investigación para dirimir jurídicamente las responsabilidades de la crisis. Comienzan las detenciones de varios banqueros y altos ejecutivos.

- La Interpol dicta una orden internacional de arresto contra el ex-Presidente del Kaupthing, Sigurdur Einarsson.

- En este contexto de crisis, se elige una asamblea constituyente el pasado mes de noviembre para redactar una nueva constitución que recoja las lecciones aprendidas de la crisis y que sustituya a la actual, una copia de la constitución danesa. Para ello, se recurre directamente al pueblo soberano. Se eligen 25 ciudadanos sin filiación política de los 522 que se han presentado a las candidaturas, para lo cual sólo era necesario ser mayor de edad y tener el apoyo de 30 personas. La asamblea constitucional comenzará su trabajo en febrero de 2011 y presentará un proyecto de carta magna a partir de las recomendaciones consensuadas en distintas asambleas que se celebrarán por todo el país. Deberá ser aprobada por el actual Parlamento y por el que se constituya tras las próximas elecciones legislativas.

- Y para terminar, otra medida “revolucionaria” del parlamento islandés: la Iniciativa Islandesa Moderna para Medios de Comunicación (Icelandic Modern Media Initiative), un proyecto de ley que pretende crear un marco jurídico destinado a la protección de la libertad de información y de expresión. Se pretende hacer del país un refugio seguro para el periodismo de investigación y la libertad de información donde se protegan fuentes, periodistas y proveedores de Internet que alojen información periodística; el infierno para EEUU y el paraíso para Wikileaks.

Pues esta es la breve historia de la Revolución Islandesa: dimisión de todo un gobierno en bloque, nacionalización de la banca, referéndum para que el pueblo decida sobre las decisiones económicas trascendentales, encarcelación de responsables de la crisis, reescritura de la constitución por los ciudadanos y un proyecto de blindaje de la libertad de información y de expresión.

¿Se nos ha hablado de esto en los medios de comunicación europeos? ¿Se ha comentado en las repugnantes tertulias radiofónicas de politicastros de medio pelo y mercenarios de la desinformación? ¿Se han visto imágenes de los hechos por la TV? Claro que no.

Debe ser que a los Estados Unidos de Europa no les parece suficientemente importante que un pueblo coja las riendas de su soberanía y plante cara al rodillo neoliberal. O quizás teman que se les caiga la cara de vergüenza al quedar una vez más en evidencia que han convertido la democracia en un sistema plutocrático donde nada ha cambiado con la crisis, excepto el inicio de un proceso de socialización de las pérdidas con recortes sociales y precarización de las condiciones laborales. Es muy probable también que piensen que todavía quede vida inteligente entre sus unidades de consumo, que tanto gustan en llamar ciudadanos, y teman un efecto contagio. Aunque lo más seguro es que esta calculada minusvaloración informativa, cuando no silencio clamoroso, se deba a todas estas causas juntas.

Algunos dirán que Islandia es una pequeña isla de tan sólo 300.000 habitantes, con un entramado social, político, económico y administrativo mucho menos complejo que el de un gran país europeo, por lo que es más fácil organizarse y llevar a cabo este tipo de cambios. Sin embargo es un país que, aunque tienen gran independencia energética gracias a sus centrales geotérmicas, cuenta con muy pocos recursos naturales y tiene una economía vulnerable cuyas exportaciones dependen en un 40% de la pesca. También los hay que dirán que han vivido por encima de sus posibilidades endeudándose y especulando en el casino financiero como el que más, y es cierto. Igual que lo han hecho el resto de los países guiados por un sistema financiero liberalizado hasta el infinito por los mismos gobiernos irresponsables y suicidas que ahora se echan las manos a la cabeza.

Yo simplemente pienso que el pueblo islandés es un pueblo culto, solidario, optimista y valiente, que ha sabido rectificar echándole dos cojones, plantándole cara al sistema y dando una lección de democracia al resto del mundo.

El país ya ha iniciado negociaciones para entrar en la Unión Europea. Espero. Por su bien y tal y como están poniéndose las cosas en el continente con la plaga de farsantes que nos gobiernan, que el pueblo islandés complete su revolución rechazando la adhesión. Y ojalá ocurriera lo contrario, que fuera Europa la que entrase en Islandia, porque esa sí sería la verdadera Europa de los pueblos.

 

 

Viernes, a 18 de Marzo de 2011

Por Fancesc Relea para elpais.com, 18/03/2011

La vida de Alexandre de Sousa Carvalho ha dado un giro de 180 grados en cuestión de días. Su nombre es el primero de los cuatro firmantes del manifiesto colgado en Facebook el 5 de febrero para convocar en Lisboa una manifestación de la Geração à rasca, expresión portuguesa que puede traducirse como Generación en apuros. "El documento hablaba en nombre de los desempleados, quinientoseuristas y otros mal remunerados, esclavos disfrazados, subcontratados temporales... y convoca a alzar la voz contra la precariedad y en defensa de la dignidad", dice.

Cinco semanas después, el 12 de marzo, decenas de miles de personas (300.000 en Lisboa y 80.000 en Oporto, según los organizadores) participaron en dos de las mayores manifestaciones de los últimos tiempos en Portugal. Detrás de la convocatoria no había partidos ni sindicatos. Cuatro antiguos compañeros de facultad convirtieron con voluntad e ingenio una gota en un mar. Invito a almorzar a Alexandre de Sousa, de 25 años y licenciado en Relaciones Internacionales, para hablar del acontecimiento que ha dejado asombrado al país. Elige una tasca del barrio de Alfama, con olor a pescado a la parrilla. Sepia, pide sin dudar. Sigo sus pasos.

"Siempre dijimos que la precariedad es un problema transversal. No son solo los jóvenes, hay gente de todas las edades que tiene serias dificultades para llegar a fin de mes, y sin posibilidad de cambiar la situación". Alexandre de Sousa militó cinco años en las Juventudes Comunistas, y después amplió estudios en Inglaterra. Conoció a los otros tres promotores de la protesta en la Universidad de Coimbra: Paula Gil, 26 años, su novia; João Labrincha, 27 años; y António Frazão, de 25. Buenos amigos, mejores colegas, los cuatro hablaban horas de la situación en Portugal. El detonante fue la canción “Qué idiota que soy”, del grupo Deolinda -"...qué mundo tan idiota donde hay que estudiar para ser esclavo"-, y la reacción que generó entre los jóvenes. "Fue la señal de que había mucha gente dispuesta a hacer oír su voz". Y el 5 de febrero, uno de ellos, João, decidió crear la página de Geração à rasca en Facebook. Después vino el blog. "Nos invitó a los tres, aceptamos, invitamos a nuestros amigos y estos a sus amigos... Gracias a Facebook, conseguimos llegar a mucha gente, que siente en su piel la precariedad. Aparecimos en el momento oportuno".

¿Y ahora qué? ¿Y si no pasa nada...? "Creo que ya pasó", responde. "El tema está en los medios, en el Parlamento, todos hablan de las protestas, de los problemas del país. La gente tiene que organizarse. Tarde o temprano, tendremos que convocar a las personas que salieron a la calle en una especie de asamblea general". Geração à rasca es hoy un movimiento difuso, que Alexandre, sus tres amigos y dos decenas de jóvenes están empeñados en articular. "Tiene que haber nuevas iniciativas, tenemos que definir qué queremos hacer". Tras un plato de piña, mi interlocutor rehúsa el café, saca un paquete de tabaco y lía un cigarrillo. Tiene otra entrevista para un canal de televisión de cable. La vida de Alexandre de Sousa ha cambiado mucho. "Más cambió cuando emigré", precisa. "Y volveré a emigrar". África es su objetivo.

Deolinda – “Parva que sou

(Subtitulada en español)

 

Sou da geração sem remuneração

e não me incomoda esta condição.

Que parva que eu sou!

Porque isto está mal e vai continuar,

já é uma sorte eu poder estagiar.

Que parva que eu sou!

E fico a pensar,

que mundo tão parvo

onde para ser escravo é preciso estudar.

 

Sou da geração ‘casinha dos pais’,

se já tenho tudo, pra quê querer mais?

Que parva que eu sou

Filhos, maridos, estou sempre a adiar

e ainda me falta o carro pagar

Que parva que eu sou!

E fico a pensar,

que mundo tão parvo

onde para ser escravo é preciso estudar.

 

Sou da geração ‘vou queixar-me pra quê?

 alguém bem pior do que eu na TV.

Que parva que eu sou!

Sou da geração ‘eu já não posso mais!

que esta situação dura há tempo demais

E parva não sou!

E fico a pensar,

que mundo tão parvo

onde para ser escravo é preciso estudar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sábado, a 12 de Marzo de 2011

 

El sonido que brota de una guitarra española es algo muy especial, producto, quizá, de la cálida resonancia que emana de su caja de madera o por la riqueza de matices que transmite cuando la guitarra está bien tocada.

Existen muchas obras compuestas para este instrumento, y no todas se reducen al archiconocido Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo.

La Romanza del Concertino para Guitarra y Orquesta de Salvador Bacarisse es una de las melodías más sublimes y bellas jamás compuestas. Cuando la incluí en el blog el 17 de agosto de 2007, al principio de la segunda etapa de esta Web, apenas obtuvo comentarios de los lectores: casi nadie la escuchó en la Gramola.

Vuelvo a ella por tercera vez, a su melancolía y romanticismo, a su profunda e increíble belleza plástica. Hoy la volví a escuchar por enésima vez, y aún así, después oírla tantas y tantas veces, me sigue pareciendo una de las obras musicales más hermosas que he conocido (y conozco muchas).

Salvador Bacarisse es todo un personaje de la época que le tocó malvivir: se tuvo que exilar en Francia al finalizar la Guerra Civil española de 1936/1939. Allí, alejado de su amada España, vivió hasta su muerte.

Ahora, en unos momentos en los que estamos tratando de recuperar la Memoria Histórica de las épocas más lúgubres de nuestra nación (1939/1975), no deberíamos olvidar a los luchadores republicanos que tuvieron que huir de su país, de la España dividida en dos por la dictadura del general Franco. Del mismo modo que jamás deberíamos olvidar a los que murieron de un tiro en una cuneta o de hambre y represión en las cárceles del franquismo, tampoco deberíamos dejar en el anonimato a los que, desgraciadamente, murieron con la tristeza de sentirse fuera de su patria, lejos de sus familias.

Que Salvador Bacarisse no fue un innovador en la música de su época, es algo conocido; no fue de los compositores que se arriesgaron a hacer algo distinto, algo nuevo en el panorama musical de mediados del siglo XX. Él era otra cosa: era un soñador y un romántico, un clásico. Por esas razones, su nombre quedó eclipsado ante el brillo de sus coetáneos Manuel de Falla, Joaquín Rodrigo o Isaac Albéniz.

Como él, con mismo estilo, con la misma visión musical y compartiendo el mismo escaso reconocimiento mundial, también estaban los componentes del Grupo de los Ocho. Casi nadie se acuerda de pianistas de la talla de Alberdi, compositores como Conrado del Campo o Jesús Bal y Gay, Ernesto Halffter y su hermano Rodolfo, Juan José Mantecón, Julián Bautista, Fernando Remacha, Rosa García Ascot y Gustavo Pittaluga.

La música de Salvador Bacarisse está plagada de sonidos basados en pianos, violines y sobre todo la guitarra de seis cuerdas. Sus melodías, sobre todo en esta Romanza, tienen resonancias inmemoriales, sensaciones de un tiempo sin tiempo, de melancolía, de recuerdos de pasados gloriosos, de olor a azahar y a mieles, de la infancia de épocas en las que éramos más felices, de ensoñación, de placidez y felicidad.

Esta Romanza hace que sienta, al menos yo lo siento así, una profunda alegría de espíritu pero también, a la par, una enorme tristeza por el imparable tic tac, tic tac, tic tac del reloj de la vida.

Los sonidos de esta Romanza se han usado como banda sonora de multitud de programas de televisión y de anuncios publicitarios, entre ellos los de la Expo de Sevilla en 1992, o en la banda sonora de algunas películas como, por ejemplo, “La Celestina” de Gerardo Vera. Incluso, ¡manda narices!, es la sintonía de un programa de una televisión de la ultraderecha española, los mismos que lo mandaron al exilio, en una clara demostración de que la falta de escrúpulos y la inmoralidad está firmemente arraigada en la derechona, y es consustancial a ella.

Os recomiendo oírla cómodamente sentados (sentadas), con una copa de vino oloroso en la mano (un moscatel) y los ojos cerrados.

Tenéis que estar atentos: cuando llegue el minuto y veinticuatro segundos se produce un subidón que os pondrá los pelos de punta. En ese instante se desencadena un mundo sonoro de tal intensidad, que es, para mí, uno de los momentos más sublimes de la música de todos los tiempos.

Estáis ante una joya sonora: disfrutadla plenamente mientras contempláis los paisajes de la Alhambra de Granada y los cuadros de Romero de Torres... ambos, Alhambra, Romero de Torres, se integran maravillosamente con la obra de Bacarisse. Vale la pena.

Alfredo Webmaster

 

Biografía de Salvador Bacarisse

(Madrid 1898 - París 1963)

En Madrid estudia el bachillerato y la carrera de Filosofía y Letras tocando el violín como afición. Recibe clases de armonía en el conservatorio de Madrid, con el maestro Conrado del Campo juntamente con Bautista y Remacha; los de piano con el maestro Manuel Fernández Alberdi.

En 1921 consigue el Premio Nacional de Música (terminaría consiguiendo el mismo premio tres veces más) con un poema sinfónico titulado La Nave de Ulises.

Decía ser discípulo de Debussy, por quien sintió una admiración sin límites, y pensando precisamente en su música escribió “Los Heraldos”, tres piezas para piano que constituyen su segunda obra. Desde 1925 se encargó de los programas de Unión Radio, para seleccionar la música de la emisora como director artístico.

Estrenó posteriormente, dirigiendo él mismo la Orquesta del Palacio Nacional de la Música, “Tres marchas burlescas” y “La tragedia de doña Ajada”.

En la misma fecha escribe “Corrida de Feria”, ballet a la española a petición de la bailarina Argentina, ballet que se estrenaría en 1938 en el Liceo de Barcelona.

La Junta Nacional de la Música y Teatros Líricos encomienda a todos los interesados en la música, composición, dirección, crítica, tanto jóvenes como consagrados, que se ocupen de su organización, entre ellos estaría como tesorero Bacarisse, siendo el presidente Oscar Esplá y el secretario Adolfo Salazar ilustre crítico de El Sol y otras muchas personalidades. También escribió “Dos Cuartetos de Arco” y una “Sonata”, una opera titulada “Charlot” sobre libreto de Ramón Gómez de la Serna y que nunca se estrenó, así como el primero de sus conciertos para piano.

En 1935 escribe “Las Nanas” sobra poemas de Rafael Alberti, y estrena “Tres Movimientos Concertantes para violín, viola, violonchelo y orquesta”; obra difícil, según algunos críticos, que le acarreó los mejores elogios de la prensa, entre ellos los de R. Halffter. En el mismo año estrena “La Balada Romántica para piano y orquesta”, obra que causa una honda impresión.

Durante la guerra civil su producción musical se resiente. Al final de la guerra se exilia a Paris donde tiene que casi abandonar la música. Poco a poco va rehaciendo su vida y luego comenzará de nuevo a componer. Da la impresión que su música deja de evolucionar y vuelve al neoclasicismo e incluso a un romanticismo ya pasado. Allí conoce a algunos artistas españoles para los que a veces compone, es el caso de Nicanor Zabaleta, Narciso Yepes o Leopoldo Querol. De esta época hay que destacar “Los 24 Preludios”, “Toreros”, “El estudiante de Salamanca” o “Fantasía andaluza”.

Muere en el exilio parisino olvidado y con algunas obras sin poder estrenar. Su música se movió en un eclecticismo general pasando de lo más moderno a lo romántico.

 

Viernes, a 4 de Marzo de 2011

Por Luis García Montero para publico.es, 27/02/2011

Las noticias internacionales, configuradas según los intereses de los grupos mediáticos, colocan unas gafas opacas en los ojos de los ciudadanos bien informados-desinformados. Los viajes nos ayudan a quitarnos esas gafas para ver la realidad de manera directa. Y la vida tiene a veces sorpresas agradables. Hay matices luminosos sobre los que merece la pena llamar la atención. Como las promesas electorales suelen degradarse en contacto con los despachos, los presidentes de Gobierno tienden a ser siempre mucho peor de lo esperado. En Colombia está ocurriendo lo contrario. Merece la pena tenerlo en cuenta.

De paso por Bogotá, una amiga poeta me invita a desayunar en un restaurante llamado Narcobollo. Comida deliciosa y buen humor. El nombre se debe a un error de la policía de Cartagena de Indias, que no dio en el blanco y confundió la harina de un local con un festín de coca. Aquella equivocación ha servido para extender el imperio culinario de Narcobollo por Cartagena, Barranquilla y Bogotá. Le comento a mi amiga que ese humor hubiera sido impensable en la época dura de la violencia de la droga. Me responde que sí, y luego añade un comentario imprevisible: “Están mejor las cosas, hasta el punto de que el presidente Santos empieza a parecerme guapo”. Un comentario realmente imprevisible, porque conozco la ideología izquierdista de mi amiga y porque he visto muchas fotografías del presidente Juan Manuel Santos Calderón.

Después de los dos mandatos turbios de Álvaro Uribe, uno siente que ahora el país se permite el buen humor. Hasta los que no son partidarios de la política económica de Santos respiran con más calma. Y esto sorprende al viajero que llega a Colombia con las gafas opacas de la desinformación internacional. Frente al tratamiento implacable de figuras como Fidel Castro o Hugo Chávez, la personalidad de Uribe fue presentada como un ejemplo latinoamericano de democracia. Se lo comento a mi amiga, y ella vuelve a recuperar su estado de antigua indignación para hablarme de la historia de este político que vio florecer, bajo su mandato como gobernador de Antioquia, a los grupos paramilitares creados por los caciques. Debían ser castigados los campesinos que se negaban a aceptar la expropiación de sus tierras. Llegó así la costumbre de los parapolíticos; es decir, de los políticos acostumbrados a servirse de paramilitares.

Mi amiga protesta luego por la poca importancia que se le ha dado en España al escándalo de los llamados “falsos positivos”. Con la presidencia de Uribe, para animar la lucha contra las FARC, se aprobó el pago legal de una recompensa a los militares que presentasen cadáveres de guerrilleros. La idea, ya de por sí aterradora, se convirtió en un fraude criminal cuando miles de personas fueron asesinadas y vestidas de guerrilleros. Mendigos, deficientes mentales y ciudadanos incómodos aparecieron uniformados, con botas nuevas y a veces cambiadas de pie. Si a eso se le une el descubrimiento de fosas comunes con cientos de muertos, no es extraño que bocas muy comedidas pronuncien la palabra genocidio.

La presidencia de Uribe hizo que una parte de la población colombiana se acostumbrase a convivir con la violación oficial de los derechos humanos. La atmósfera se volvió irrespirable para la otra parte del país. Todo hacía pensar que Juan Manuel Santos iba a ser un continuador de Uribe, pero se ha producido la sorpresa. Está ofreciendo libertad y seguridad para que la Justicia investigue con independencia. Y ese es un matiz importante. En España, en Colombia o en cualquier parte, no es lo mismo equivocarse en la política económica que asumir la lógica de los crímenes de Estado. Colaboradores muy cercanos a Uribe están ya en la cárcel. La vida colombiana empieza a pacificarse.

Me recuerda mi amiga que Enrique Santos, hermano del presidente, fue en los años setenta, junto a Gabriel García Marquéz y Antonio Caballero, uno de los responsables de la revista Alternativa. Parece que su sombra acompaña las decisiones éticas del actual Gobierno de Colombia. Si nos quitamos las gafas mediáticas, comprenderemos la importancia de lo que ocurre en este maravilloso país. Una morada al sur, como deseó el poeta Aurelio Arturo. Que el sol reparta allí su alegría.



 

Luis García Montero (Granada, 4 de diciembre de 1958) es una de las principales figuras de la actual poesía española. Autor de más de 25 poemarios, recibió el Premio Adonais en 1982 por “El jardín extranjero”, el Premio Loewe en 1993 y el Premio Nacional de Literatura en 1994 por “Habitaciones separadas”. En 2003, con “La intimidad de la serpiente”, obtuvo el Premio Nacional de la Crítica. A lo largo de su vida, García Montero también ha publicado ensayos, es autor de ediciones críticas de poetas como Federico García Lorca o Rafael Alberti y tiene en su haber obras de prosa como la novela “Impares, fila 13, escrita junto a Felipe Benítez Reyes, además de haber colaborado en prensa de forma asidua.

 

 

Domingo, a 20 de Febrero de 2011


Una chica camina tras el funeral por dos mujeres asesinadas en Ciudad Juárez (México) en octubre de 2010.

Foto de REUTERS

 

Por Soledad Gallego-Díaz (Buenos Aires) para elpais.com, 19/02/2011

"Del dicho al hecho". El lema del informe elaborado en 2009 por la Comisión Económica de Naciones Unidas para América Latina (Cepal) sigue resumiendo muy bien el principal problema con el que se enfrentan, ya bien entrado el siglo XXI, las mujeres de ese continente: en los últimos 10 años se han experimentado avances muy importantes en las legislaciones que reconocen sus derechos y condenan la violencia machista, pero, en la práctica, las autoridades, jueces incluidos, no aplican esas normas con suficiente rigor ni persistencia como para que las cifras explosivas de maltrato, abuso y discriminación hayan experimentado un retroceso aceptable. La impunidad de sus agresores sigue siendo en la mayoría de los países de América del Sur, Centroamérica y Caribe la peor pesadilla de las mujeres.

Esa realidad convive con otra: en América Latina ha habido hasta el momento nueve mujeres que alcanzaron la presidencia de su país, tres de ellas, en Argentina, Brasil y Costa Rica, en ejercicio; la directora de Naciones Unidas para la Igualdad de Género es la expresidenta chilena Michelle Bachelet, y se ha producido un aumento espectacular en el número de parlamentarias. Mejor aún, un 55% de las latinoamericanas de 20 a 24 años ha completado la educación secundaria (mientras que solo lo ha conseguido el 49% de los hombres). Incluso en las zonas rurales, en las que la extensión de la secundaria es mucho menor, el promedio de mujeres de esa edad que ha alcanzado ese grado supera notablemente al de los hombres (31% frente al 26%).

El menor porcentaje de paro y, sobre todo, las transferencias de recursos puestas en marcha por los Gobiernos de varios países, como Venezuela, Brasil, Argentina, Ecuador o Bolivia, que tienen sistemas de ayudas a la familia, han disminuido los índices de pobreza extrema y mejorado las condiciones de salud y educación de la infancia, niñas incluidas.

Sin embargo, esas mejoras no impiden que América Latina siga siendo la región con mayores desigualdades ni que sea una de las zonas más peligrosas del mundo para las mujeres, tanto por el feminicidio y casos graves de maltrato, como por el alto porcentaje de abusos sexuales en el entorno familiar, la mortandad maternal y el gran número de abortos clandestinos a los que obligan las omnipresentes legislaciones contrarias a la interrupción legal del embarazo. Cuatro millones de abortos ilegales y 4.000 muertas al año no consiguen torcer el brazo a las poderosas iglesias católica y evangélica.

Entre el 39% y el 42% de las mujeres peruanas confiesa, por ejemplo, haber sido víctima de violencia física por parte de su pareja o marido, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática. "Las agresiones recibidas por las víctimas fueron empujones, golpes, patadas, ataques o amenaza con cuchillo u otra arma, además de ser forzadas a tener relaciones sexuales sin su consentimiento, entre otras formas de violencia física y psicológica", asegura el documento, que analizó una encuesta realizada entre 24.000 mujeres.

"La última vez que Keiko Tamaca, de 14 años, vio a su enamorado, William Chiroque, de 18, fue cuando le apuntaba con una pistola de 9 milímetros, ebrio de celos por haberla visto conversando con otro muchacho", relata un diario local. La adolescente fue una de las dos o tres menores de 18 años que mueren asesinadas cada mes en Perú. "Reproducen patrones de conducta que ven en casa", explicaba en el periódico la psicóloga Tesania Velázquez.

Aunque no hay estadísticas fiables para el conjunto de la región, los datos parciales que van facilitando organismos especializados de los distintos países son escandalosos. El 35% de las mujeres mexicanas sufre violencia física; 39% en Colombia; 31% en Ecuador y hasta un 52% en Bolivia. En Chile, en 2002, se calculaba que solo el 3,8% de los casos denunciados terminaba en condena. En Brasil, señalan algunos estudios, el 10% de las mujeres del área urbana y el 14% de las mujeres del área rural han sufrido violencia sexual. En Centroamérica, dos de cada tres asesinadas son víctimas de un crimen machista, es decir, mueren por ser mujeres.

En el mejor de los casos, asegura la Cepal, en la hipótesis más leve, una de cada diez mujeres de Latinoamérica sufre violencia física, "que se manifiesta desde golpes hasta violencia severa con amenaza de muerte junto con una fuerte violencia psicológica y, muchas veces, con violencia sexual". En solo siete países se han aprobado leyes específicas sobre la violencia contra las mujeres (la Venezuela de Hugo Chávez, entre ellos), siguiendo la estela de la ley llamada María Pehna, aprobada en Brasil en 2006. (María da Pehna es una farmacéutica brasileña cuyo marido intentó asesinarla en dos ocasiones y terminó dejándola parapléjica. 15 años después de aquellos hechos, el agresor seguía en libertad, amparado por jueces que dilataban el proceso. La nueva ley consiguió al fin llevarle a prisión.

Nadie puede negar que en América Latina el acceso de las mujeres a los puestos de toma de decisiones políticas ha crecido de manera muy notable en la última década. Nueve países (entre ellos Bolivia, con el Gobierno de Evo Morales) han aprobado leyes a favor de la igualdad. El promedio regional de mujeres diputadas es del 20,7% (lo que supone oscilar entre el 40% de presencia femenina en el Parlamento argentino, al 9% que existe en Colombia).

El aumento del promedio se debe a que 11 países has aprobado leyes que establecen cuotas en las listas electorales, aunque en solo cuatro casos existe el llamado "sistema cremallera" que impide que las mujeres sean ubicadas al final de la lista. En los casos en los que no existen cuotas, como en las alcaldías, por ejemplo, el desfase sigue siendo muy importante: la presencia femenina no llega al 6,8%, según la Cepal. En el sistema judicial, el avance es desesperantemente lento: solo el 19% de los jueces de los tribunales superiores y cortes supremas son mujeres.

Muchas de las cifras que reflejan la evolución positiva de los derechos de la mujer van acompañadas por otros datos alarmantes. La tasa global de fecundidad bajó de 5,9 hijos en los años cincuenta a 2,4 en el primer lustro del nuevo siglo, pero el embarazo de las adolescentes prácticamente ha duplicado su aporte a la fecundidad total, pasando de un 8,5% en 1950 a un 14,3% en 2005. La mortalidad materna se redujo en un 28% desde 1990, pero aun así demasiadas mujeres siguen muriendo de parto en América Latina: 130 muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos es una cifra que está muy por encima del quinto objetivo del Milenio, pero que no resulta extraña si se constata que el 80% de las mujeres pobres de Bolivia, o de Haití, dan a luz fuera del sistema hospitalario.

El difícil cambio cultural en todo lo relacionado con la situación y los derechos de la mujer en América Latina brilla con todas sus contradicciones en países como Chile, que lleva años en una sólida progresión económica pero que ha sido el último del mundo, en noviembre del 2004, en aprobar una ley que regulara el divorcio. O en Argentina, con la tradición educativa e igualitaria más fuerte de toda la región, presidido en la actualidad por una mujer, pero que no ha logrado despenalizar el aborto voluntario, algo que tampoco pudo hacerse en Uruguay, pese a que desde 2005 gobierna un amplio frente de izquierdas. Ni tan siquiera Dilma Rousseff, heredera de Lula, ha dado señales de ir a presentar una ley en ese sentido, pese a que algunas de las clínicas brasileñas especializadas en abusos sexuales estén denunciando, desde hace años, que casi la mitad de los casos que tratan involucra a niñas menores de 12 años.

 

Sábado, a 29 de Enero de 2011

 

Por Henrique Mariño para publico.es, 24/01/2011

Paz. Dios lo ve todo”. Unas letras gigantes de color blanco, similares a las del parque Griffith de Hollywood, observan desde lo alto de la ladera a los habitantes de Muzo, un municipio colombiano a seis afanosas horas de Bogotá que saluda al forastero con un cartel que ilustra las bondades de la tierra: “Bienvenidos a la capital mundial de la esmeralda”.

Puede que Dios todo lo escrute, pero raramente se lo muestra a los cientos de desarrapados que merodean en el exterior de las minas donde se extraen estas piedras preciosas de color verde, que han hecho ricas, sin embargo, a un puñado de familias desde hace varias décadas. El mensaje de concordia tiene más sentido, puesto que aquí, en la provincia de occidente del departamento de Boyacá, la sangre ha corrido sin control durante 30 años, en lo que se conoció como la Guerra Verde.

Mónica Moya se sintió atraída por esta singular zona perdida del planeta cuando percibió el bullicio que genera en el centro de Bogotá, donde vive, el comercio callejero de esmeraldas. El cruce de la Avenida Jiménez y la Séptima está sembrado de vendedores que despliegan hojas de papel dobladas donde esconden generosas gemas, ora diminutas ‘chispitas. Las cifras, en pesos, son de cinco y seis ceros, aunque un extranjero puede llevarse varios ejemplares a casa por unos 200 o 300 euros, siempre y cuando sea precavido y vaya acompañado de un experto, pues las falsificaciones están a la orden del día y, sobre todo, a la caza del turista.

Es un mundo cerrado en el que no es fácil entrar”, asegura Moya, quien tuvo que comenzar a rodar el documental Esmeralderos para descubrir realmente el negocio (y la ruina) que subyace tras este preciado mineral. Aquellos comisionistas que se ganaban la vida en la calle eran, simplemente, un eslabón más de una cadena que comienza a decenas de metros bajo tierra, donde el oxígeno escasea, la respiración apenas alcanza y el insufrible calor se torna soportable sólo ante la idea de que tras la roca palpite el ‘corazón verde.

Muzo, que debe su nombre a los belicosos indígenas que antaño poblaban la zona, es el epicentro mundial de las esmeraldas, que según una leyenda precolombina se precipitaron en la cordillera de los Andes desde los ojos de una diosa arrepentida de haber cometido una infidelidad. Habitado por 10.000 personas arremolinadas en torno a las minas, casi ocho de cada diez se dedican a la explotación y comercio de esta variedad del berilo, que se gesta en las profundas galerías y termina en países tan lejanos como India, adonde llega en bruto y, tras ser tallado, multiplica con creces su valor. El negocio no es el que fue, pero aún así sigue reportando a Colombia (responsable del 60% de la producción mundial) unos 56 millones de dólares anuales, bastante menos que los 400 millones que se llegaban a contar en los noventa. Europa, seguido de Taiwán, EEUU, algunos países árabes e Israel, son los principales destinos de exportación.

40º grados, 100% de humedad

De este dinero, los sufridos trabajadores que se encargan de su extracción no ven un peso. Trabajan de diez a doce horas diarias por la comida y la dormida en condiciones deplorables: 40 grados de temperatura y 100% de humedad. “Sueñan con que la mina pinte”, explica Moya. O sea, con encontrar una veta que les permita, si logran evitar la vigilancia de los responsables del yacimiento, llevarse una pepita a la boca, un “robo consentido” que supondrá su único salario. A veces, pasan las semanas sin que se produzca ningún hallazgo, deslomándose por un mísero jornal. Y, sin embargo, dentro de este durísimo contexto, eminentemente masculino, pueden considerarse unos privilegiados, puesto que están integrados en la llamada minería formal.

La informal se da fuera del filón y está formada por un heterogéneo grupo de personas en busca de los desechos del yacimiento. Son los guaqueros, término que define a quienes escudriñan tesoros ocultos: estos lavan la tierra ya tamizada en el interior de la excavación para toparse, oculta entre los desperdicios, con la ‘morralla, piedras bastardas cuya venta apenas da para una humilde vestimenta y un plato de frijoles. En el peor de los casos, el hallazgo de una gema está hipotecado, puesto que hay comerciantes que les prestan dinero para ropa, comida y herramientas a cambio del compromiso de que se las venderán cuando las encuentren, y suele ser a un precio injusto para el endeudado. En el mejor, el dinero se irá como vino, casi por arte de magia: cuando alguien se enguaca, un hecho extraordinario, no piensa en el día de mañana y echa la casa por la ventana.

Todo se desvaneció, se fue en buena vida”, le relató a Moya un comisionista llamado Uver que en el pasado se ganaba las habichuelas en el exterior del pozo. “Cuando se acaba la plata, se acaban los amigos y las amigas. Ya nadie lo mira a uno y, entonces, le toca nuevamente volver a guaquear”. Por suerte, en una ocasión, optó por no malgastar el dinero obtenido con la venta y se compró una casa. “Sólo aproveché una guaca por consejo de mi mamá”, reconoce Uver, que recuerda la época de bonanza, allá por los ochenta y noventa, cuando la guaquería era libre porque los filones abundaban y poco importaba que las esmeraldas menos refinadas llegasen a manos de estos buscadores de proletarias riquezas.

Paradójicamente, las cifras comenzaron a menguar en los noventa con la pacificación de la zona, que ocupa unos 3.000 kilómetros cuadrados del occidente de Boyacá. Tiempo atrás, Muzo y otros municipios limítrofes estuvieron inmersos en un conflicto armado por el control de las explotaciones esmeraldíferas. Una tradición con tintes negros que se remonta a la época de los conquistadores a la procura de El Dorado y que aquí, como en otras latitudes, terminó con un ingente derramamiento de sangre, todo fuese por hacerse con las ‘gotas de aceite, como se les conoce a las piedras más finas y deseadas.

Años de cuchillo y plomo

Desde 1557, cuando los españoles descubrieron las minas de Muzo y Chivor, hasta el auge contemporáneo, pasaron cuatro siglos. Éste se produjo a mediados de la pasada centuria, cuando el Estado nacionalizó su extracción, lo que provocó oleadas de inmigrantes a la caza de fortuna. La pésima gestión gubernamental hizo que el tráfico ilegal de esmeraldas fuese superior al oficial y el propio Banco de la República llegó a reconocer, a finales de los sesenta, que el 95% del negocio mundial dependía del mercado negro. Para tratar de encauzar la situación, inviable por la corrupción generalizada (de los empresarios a los representantes gubernamentales, pasando por los soldados que debían velar por los intereses del Estado), una ley dispuso finalmente que las vetas se otorgasen en concesión a empresas privadas.

Ésta benefició particularmente a determinados clanes, que adquirieron el estatus de empresarios legales frente a otros que continuaron al margen de la ley, pero para entonces la Guerra Verde (una lucha enconada de los potentados por proteger y ampliar su riqueza, para lo que se dotaban de seguridad privada) ya había comenzado. Fueron años de peleas a cuchillo y plomo, de patronos enfrentados entre sí por un territorio limitado a tres o cuatro municipios, de asesinatos y venganzas. Claudia Steiner, antropóloga de la Universidad de los Andes, considera que estos ‘señores de la Guerra Verde cimentaron su poder en “una cultura campesina, en donde el honor, la palabra, la violencia y la lealtad forman parte importante de las redes de poder”.

En la memoria de aquella estación sangrienta, la figura de Efraín González, un fugitivo contratado por los líderes locales para defender su autoridad en las minas, expuestas al saqueo y a la desesperación de las gentes con ansias de dinero rápido. González, apodado el “Siete Colores porque usaba cualquier pigmento del arcoiris para camuflarse y burlar a sus perseguidores, ha sido reivindicado como un “bandolero social”. Un híbrido entre jefe militar y Robin Hood guerrillero que se ganó la veneración del pueblo, los curas y los caciques, a quienes le atribuía, partiendo de un discurso regionalista, el derecho frente al Estado de explotar los tesoros ocultos. Su aura romántica comenzó a desvanecerse el día que cometió el error de secuestrar al hijo de un millonario: la leyenda cuenta que hicieron falta cientos de soldados, miles de balas, un tanque blindado y nueve horas de metralla para arrebatarle el alma. Conservador, católico y enemigo de liberales, este “fantasma forjado por miles de mentes” murió a los 32 años en Bogotá, tras eludir en innumerables ocasiones el cerco del Ejército, como relata Pedro Claver Téllez en “Efraín González. La dramática vida de un asesino asesinado.

El Gobierno, por su parte, hizo la vista gorda tiempo después con el comercio de la esmeralda y sus daños colaterales (se han llegado a cifrar en 4.000 las víctimas por muerte violenta) para garantizarse una zona libre de guerrilla. “Y es cierto, allí no la hay, pero tampoco hay Estado”, añade Steiner. “La zona esmeraldera es más un territorio en concesión cedido a los zares, quienes lo han logrado mantener con sus propias leyes y cultura”, aunque la irrupción de traficantes y paramilitares ha mudado recientemente este conflictivo escenario. La simbiosis ha favorecido tanto a los empresarios como al Estado, que “obtiene una fortaleza contra la expansión de la guerrilla y los narcos, algunos ingresos a través de impuestos y niveles bajos de homicidios”, explican Francisco Gutiérrez y Mauricio Barón en “Órdenes subsidiarios, coca, esmeraldas: la guerra y la paz.

Paz significa recesión

El cese del alto el fuego se firmó en 1991 y el pacto para lograrlo incluyó a los esmeralderos informales, que habían quedado excluidos en las concesiones de los años anteriores. “Paradojas del destino, cuando llegó la paz se produjo el fin de la bonanza y bajó la producción”, rememora Moya. “Aunque se dice que no se ha extraído ni el 10% de las esmeraldas existentes en Colombia, tal vez porque los métodos utilizados han sido rudimentarios. A pesar de las matanzas, todos echan de menos aquella época, cuando había plata”. Un declive, insiste, que ha coincidido con la proliferación de las plantaciones de coca, que ocupan más de 100.000 hectáreas de cultivos en zonas mineras de Boyacá.

Aunque muchos mineros y guaqueros se han ido quedando sin ingresos, los dueños de las minas, venidos a más, comenzaron a adoptar modos y modas extranjeras, influir en política y usar el negocio como herramienta de ascenso social y económico. Hasta ellos acuden compradores extranjeros para adquirir directamente las esmeraldas, aunque también frecuentan las oficinas de la Avenida Jiménez en Bogotá, donde los comerciantes ofrecen las gemas ya pulidas por los talladores, otro eslabón fundamental de esta cadena, que se completa con los que allá abajo, a pie de calle, regatean a conciencia para llevarse al bolsillo la mayor comisión posible.

 

Martes, a 18 de Enero de 2011

El Acento para elpais.com, 17/01/2011

Stéphane Hessel tiene 93 años y ha escrito un pequeño panfleto político de 32 páginas que puede llegar a vender en los próximos días un millón de copias (ha llegado ya a los 850.000). Se titula Indignez vous!, ¡Indignaos!, lo ha publicado una pequeña editorial de Montpellier, cuesta tres euros y es una invitación dirigida a los más jóvenes a decir basta y a luchar contra la dejadez propia de las actuales sociedades, donde muchas de las conquistas relacionadas con la justicia y la libertad se están yendo a pique y nadie se molesta en mover un dedo.

Hessel explica que en sus tiempos lo tenían más fácil, ya que para reconocer el mal en Hitler o Stalin no hacía falta ser un lince. Hoy el mundo es mucho más complejo y es más difícil localizar al enemigo, pero desde luego está ahí y, como dice el combativo anciano, "hay que resistir otra vez", aprender a decir "no". "Nosotros nos jugábamos la vida", añade. "Pero los jóvenes de ahora se juegan la libertad y los valores más importantes de la humanidad".

Cuanto pueda decir Hessel está respaldado por una vida de auténtica novela, en la que resulta decisiva su decisión de no aceptar el régimen de Vichy, que los nazis establecieron en Francia en 1940. Se las ingenió para dejar París, donde llegó en 1924 con siete años desde Berlín, y llegar al norte de África, y luego, tras detenerse en Lisboa, se dirigió a Londres, donde se puso a las órdenes del general De Gaulle. Trabajó en la red de espionaje de la Resistencia, la Gestapo lo detuvo, terminó en el campo de concentración de Buchenwald... Al final, sobrevivió.

Ahora ha recuperado la furia de sus años mozos para sacudirles la modorra a los más jóvenes y pedirles que se indignen. Pero quizá no ha elegido la palabra más precisa, porque si algo sobra en este mundo son los que se indignan permanentemente con todo. E incluso manifiestan su indignación y ponen sus morritos de enfado, pero siguen sin hacer gran cosa. Dar un fuerte golpe para que las conciencias dormidas despierten e intervengan: hace falta seguir luchando por la justicia y la libertad, ese es el fondo de la llamada de Hessel. Simplemente indignarse es, sin embargo, un paso demasiado corto, un simulacro de audacia que al final no conduce a ninguna parte.

 

Sábado, a 8 de Enero de 2011

"Cuando quería dejar de fumar", por Manolo Saco, 08/01/2011

Tras el debate que habéis tenido ayer sobre la Ley antitabaco y sus consecuencias, me preguntaba cómo era yo cuando fumaba, y cuál sería mi postura hoy si todavía fuese un drogadicto. Porque fumé la friolera de 30 años, desde los 14 a los 44 años de edad. Por suerte o por desgracia para mí, voy dejando rastro de mi pensamiento, no siempre lineal, no siempre consecuente, como mi propia vida, como un diario íntimo compartido desde los medios en que fui publicando columnas de opinión. El 11 de mayo de 1989, hace casi 22 años, escribí una columna en el diario La Gaceta de los Negocios, de la que era Redactor Jefe, en la que explicaba mis angustias por mis numerosos intentos fallidos para dejar de fumar. Se titulaba “Un día de estos dejo de fumar”, y os la reproduzco a continuación para que comprendáis el porqué de una de mis meditaciones favoritas: “Cada día no creo en menos cosas”. Ahí va. Empiezo a quitarme la ropa.

Una de mis mayores obsesiones es dejar de fumar. En ello invierto buena parte de mis energías. Lo he intentado tan a menudo como veces me he matriculado en clases de inglés, mi otro vicio inconfesable. De esto último fui curándome a fuerza de recordar que mi taylor ya era suficientemente rich, mientras yo perdía dinero y tiempo a espuertas. Sobre todo, tiempo. Porque, como dice un amigo mío, los anglosajones disfrutan de más tiempo de ocio que los españoles porque no tienen que echar horas extraordinarias en aprender inglés.

Lo del tabaco, en cambio, no tiene nombre, porque los daños que produce en mi organismo y en mi cuenta corriente dan la imagen exacta del soplapollas irrecuperable que soy. Y si no, ya me dirán: tardo dos horas en dormir, presa del insomnio; al levantarme, me espabilo entre una tormenta de toses y gran aparato de esputos que me retuercen la figura durante una hora; hacia el mediodía, después del primer paquete, me entra un mareo de embarazada ñoña que ya empieza a ser la comidilla de mis compañeros de trabajo.

El médico se pone apocalíptico conmigo, con la misma técnica jesuítica con que nos amenazaban con el infierno, cuando todavía existía, en los ejercicios espirituales. “La nicotina y los alquitranes impiden la oxigenación de la sangre, provocan jaquecas, dificultan la correcta síntesis de los alimentos, embetunan los alvéolos pulmonares y te apuñalan el corazón”.

Entre tanta desgracia todavía me quedan luces para echar cuentas de que al año me gasto 144.000 pesetas en Wiston, un full rich (como mi taylor) tobacco flavor blend of USA, perfectamente empaquetado en un crush proof box. A esto hay que añadir otro gasto adicional: cada vez que dejo de fumar -unas cuatro o cinco veces al año- sigo el consejo de los manuales y me deshago de todo lo que pueda recordarme al vicio supremo. Regalo, entonces, los dos cartones que guardo en reserva, y regalo también el encendedor de plata con mis iniciales y una leyenda que, pacientemente, mi mujer viene repitiendo desde tiempo inmemorial: “Para que te acuerdes de mí”.

De esta manera, montones de amigos míos cuando encienden voluptuosamente un cigarrillo se acuerdan de mi mujer. Y eso es lo que peor llevo de este vicio repugnante”

Al año siguiente, gracias a un médico especialista en grandes drogadicciones, logré quitármelo de encima. Y todavía lo echo de menos. Al tabaco. Del especialista no recuerdo ni su nombre.



 

 

"Siete falacias pro tabaco", por Ignacio Escolar, 07/01/2011

En orden de aparición en cualquier discusión, tertulia o columna de opinión sobre la nueva ley antitabaco.

1. El Estado no es quien para decidir de qué me quiero morir. Pero sí lo es para proteger a los que no fuman y mueren por el tabaco ajeno. Cada año, entre 1.300 y 3.000 fumadores pasivos fallecen en España como consecuencia directa del humo del tabaco, según varios estudios médicos. Los más afectados son los trabajadores de la hostelería.

2. Es la ley más restrictiva de Europa. Es casi idéntica a la de Irlanda, Italia y Reino Unido, y muy similar a las que aprobarán otros países para cumplir con la política antitabaco de la UE.

3. Es una cortina de humo del PSOE para esconder la crisis económica. Pues fue negociada con el PP y aprobada por consenso, con el apoyo de la práctica totalidad del Congreso.

4. ¿Y por qué no se persigue el humo de los coches? Sí se persigue, aunque sea poco: hay controles sobre el nivel de emisiones en cada revisión de la ITV. Que un problema aún no esté resuelto no impide luchar contra otro (y tampoco puedes entrar en un restaurante con el coche encendido).

5. Es una ley hipócrita porque el Gobierno prohíbe el tabaco, pero cobra impuestos con él. El tabaco no está prohibido: se puede fumar en el 99% del país (al aire libre y en cualquier casa). También pagan impuestos los automóviles y no por eso se puede conducir por la acera atropellando peatones.

6. Va contra la libertad, la convivencia no debería basarse en prohibiciones. Pues todo nuestro sistema legal se basa en ellas y tu libertad termina donde empieza la de los demás. Como ironiza un amigo, “¿te molesta que coma mientras fumas?”.

7. Los bares no son un servicio público; el que no quiera fumar, que no entre. Los bares también son un centro de trabajo: el de los camareros. Y como dice Isaac Rosa, este argumento es reversible: el que quiera fumar, que se vaya fuera.

 

Domingo, a 2 de Enero de 2011


La muchedumbre contempla en Caracas el cadáver carbonizado de un hombre que fue linchado por los vecinos por intentar violar a una adolescente. Carlos Ramírez / AFP

Los datos

- Los secuestros han aumentado un 487% desde la llegada de Chávez

- Caracas lleva años sobrepasando en delincuencia urbana a Bagdad (Irak)

- La violencia urbana devasta el país bolivariano: en los últimos 12 años los homicidios han aumentado en el 222%. Casi el 90% de los asesinatos se comete en las barriadas más pobres

- En Caracas, 5.000 bandas luchan por el control de cada esquina

Por Daniel Lozano para publico.es, 30/12/2010

En Venezuela la vida vale muy poco. Más o menos lo que cuesta una Blackberry, el teléfono móvil de moda que para decenas de jóvenes se ha convertido en pasaporte a la muerte. Cada día se denuncian 300 robos de estos dispositivos, que permiten chatear gratuitamente, proporcionan estatus en una sociedad tan escaparate como la venezolana y, además, son cool. Más de un millón se han vendido en el país suramericano. Aparatos como el que utilizaba el bombero Darwin Durán antes de que lo mataran para arrebatárselo. O la jovencita Estefanía Ledezma, golpeada con saña hasta que le quitaron la vida.

La Blackberry es una moda; la violencia urbana que devora Venezuela ya se ha convertido en tradición. Aparece siempre: en reuniones sociales, en la política, en los periódicos... Y golpea donde menos se la espera: a los jóvenes Renny Yance y Luis Gabriel Vergara los acribilló un grupo de hombres a sólo dos manzanas del Palacio de Miraflores, residencia presidencial de Hugo Chávez y el lugar más seguro de Venezuela. Nadie sabe por qué.

¿Qué sucede en Venezuela? ¿Por qué encabeza todas las estadísticas de delincuencia urbana, con Caracas a la cabeza, que durante años ha sobrepasado a la capital iraquí, Bagdad, en número de muertes violentas? No hay guerras, no hay conflictos. Pero la violencia cotidiana mató en 2009 a 16.047 personas.

La guerra no declarada de Caracas se cobró gran parte de las vidas, a una media sangrienta de entre 140 y 200 homicidios por cada 100.000 habitantes (en Bogotá son 18), récord mundial, según Roberto León Briceño, director del Observatorio Venezolano de la Violencia y la principal autoridad del país en el tema.

Estas cifras no son oficiales, ya que el Gobierno utiliza todos los medios a su alcance para que no sean públicas. Se lucha mal contra la violencia (siete ministros en 12 años de gobierno de Chávez para más de 15 planes), pero se batalla encarnizadamente en la guerra de la propaganda.

Secuestros exprés

Cifras y declaraciones para la galería al margen, los homicidios han aumentado el 222% desde la llegada de Chávez al poder hace 12 años; desde los 5.000 de entonces a los 16.000 actuales. Y los secuestros se incrementaron en el 487%, hasta cinco por día, la mayoría en la modalidad exprés (el procedimiento consiste en que los secuestradores retienen a sus víctimas unas horas, mientras sacan dinero del banco, en los cajeros con las tarjetas o hasta que hace efecto el chantaje a los familiares exigiendo un pago urgente).

Tal es el nivel de violencia que por fin Tarek el Aissami, ministro de Interior y Justicia, ha reconocido el problema. "No negamos que [la inseguridad] sigue siendo el principal problema que aqueja a nuestro país", admitió.

Chávez, que generalmente ha rehuido el debate de la violencia pese a que casi el 90% de las muertes se producen en las barriadas más pobres, presentó recientemente una serie de cifras para demostrar que, por fin, alguno de sus planes de seguridad está funcionando: "Tenemos un compromiso serio con el pueblo y lo asumiremos", se defendió el líder revolucionario, que aseguró que, ahí donde la nueva Policía Nacional Bolivariana ha actuado, el crimen ha descendido un 44%.

Briceño y su Observatorio Venezolano de la Violencia no se acaban de creer las estadísticas oficiales, de las que sólo dispone el Gobierno. Y vaticinan 17.500 homicidios para cerrar el año, lo que dispararía la cifra de muertes violentas durante el mandato de Chávez por encima de una cifra astronómica: 150.000 fallecidos. Como la ciudad española de Salamanca entera.

Asesinos impunes

Chávez también insistió en que se había logrado esclarecer el 38% de los delitos, frente al 15% del año pasado. Y es esto, la impunidad que se vive en Venezuela desde hace 12 años, la principal causa de la violencia salvaje del país, según los expertos consultados por Público. En los últimos años, sólo el 9% de los asesinos fueron juzgados. La vida vale poco en Venezuela, pero matar es aún más barato.

¿Cuáles son los factores que intervienen en la sangría que devora a Venezuela? El cóctel es explosivo: junto a la impunidad y al fracaso del sistema judicial, destacan la corrupción y la ineficacia policial, los seis millones de armas no legales que circulan por el país y la consolidación del narcotráfico.

En Venezuela, al contrario que en Brasil, donde el Comando Vermelho supone a la postre otro poder en las favelas, miles de pequeñas bandas se disputan cada esquina de las ciudades. Sólo en Caracas se calcula que existen 5.000 minibandas repartidas por toda la capital.

Sociólogos como Fermín Mármol también destacan el "lenguaje de violencia y de confrontación" que se fomenta desde el poder.

Desde las filas gubernamentales, se suele echar la culpa al capitalismo y a "la exclusión sufrida en las últimas cinco décadas", en palabras empleadas por el ministro El Aissami.

La violencia dispara y mata en Venezuela como en ningún sitio del mundo. Como escribiera el escritor estadounidense Chester Himes, aquí la violencia urbana parece como un ciego con una pistola. O "pobres matando pobres", como le gusta sentenciar a Briceño.

 

Martes, a 28 de Diciembre de 2010

Robert Reich

Por Marco Schwartz, 27 dic 2010

Robert Reich no es un peligroso comunista. Fue secretario de Trabajo en la Administración Clinton entre 1993 y 1997 y hoy ejerce como profesor en la prestigiosa universidad de Berkeley. Recientemente, en su blog, hizo un lúcido retrato de los estragos causados por el liberalismo económico en EEUU, en el que queda patente cómo la tan elogiada ola de prosperidad de los últimos 20-30 años, que según el discurso oficial beneficiaba a todos los ciudadanos, estuvo acompañada de un aumento alarmante de la desigualdad social.

Así, el 1% más rico del país, que a comienzo de los años ochenta acumulaba el 9% de la renta nacional, hoy controla casi el 25%. Los consejeros de las grandes compañías, que en 1970 ganaban 40 veces el sueldo medio de los trabajadores, hoy reciben 350 veces más. En 2009, cuando la mayor parte de la clase media estadounidense estaba hundida en la recesión, los 25 gestores mejor pagados de hedge funds –instrumentos financieros que están en el origen de la crisis– se llevaron de media 1.000 millones de dólares cada uno. Y, por si fuese poco, el impuesto marginal que pagan es del 17%, mucho menos que la tasa media de las familias.

Pero quizá lo más llamativo del análisis de Reich es que no se limita a señalar como culpable de lo ocurrido a la simple ambición desmedida de unos etéreos especuladores, como suelen hacer los portavoces del establishment para desviar las responsabilidades inherentes al propio sistema, a sus instituciones y procedimientos. “No es sólo avaricia”, dice. “Es también la manipulación sistemática y cada vez más hábil de las leyes y reglas por parte de aquellos capaces de pagar a lobbistas, legisladores, abogados y contables para que hagan el trabajo”.

Más de un lector dirá con desdén que Reich no está descubriendo nada; que ya está más que demostrado que los grandes poderes financieros son los verdaderos gobernantes del mundo. Quizá sea cierto, pero nunca está de más poner a las sociedades ante su espejo, sobre todo en unos momentos en que las fuerzas del liberalismo, lejos de hacer un acto de contrición por los daños causados, se encuentran más desatadas que nunca, imponiendo recetas anticrisis que sólo contribuirán a aumentar o fomentar –también en España– las desigualdades que señala Reich.

 

Miércoles, a 15 de Diciembre de 2010

Hoy os propongo la lectura de un artículo escrito por un señor nada sospechoso de ser un agente de la izquierda radical ni, tan siquiera, de la socialdemocracia más blanda: es liberal, y ejerce de liberal.

Los trabajos de Kike Vázquez se han convertido en una de mis lecturas habituales cuando se trato de saber algo más sobre los asuntos relacionados con la llamada macroeconomía y los mercados internacionales, esa amalgama de dineros que viene y van sin control ni concierto, de informes serios y de muchos demasiado poco serios, de rumores fundados e insidias criminales que pululan por las economías mundiales, y que, a nosotros, los mortales comunes, nos lleva a una situación de indefensión imposible de entender siendo como somos ciudadanos de estados que suponíamos soberanos.

Por favor, leedlo: es relativamente fácil de entender; además, nos ayudará a saber los porqués de algunas cosas que están pasando con el euro (y España).

Alfredo Webmaster


Por Kike Vázquez para elconfidencial.com, 13/12/2010

Los economistas que siguen la escuela austríaca suelen rechazar la estadística. En su opinión ésta es válida para algunas ciencias en donde la respuesta de los elementos estudiados es siempre la misma, condición que no se cumple en la economía pues la “acción humana” nunca pierde su factor inesperado. Si obviamos este hecho corremos el riesgo de empezar a ver ramas en donde hay bosques, de fijarnos en las cifras del PIB sin observar la prosperidad real o de creer que el IPC refleja la devaluación de nuestra moneda.

No obstante hay pocas formas mejores de desviar la atención que creando estadísticas. “Tu sueldo está indexado al IPC por tanto no pierdes poder adquisitivo”, aunque para la estadística da igual si antes podías comprarte una casa y ahora no. “España va bien, el PIB crece”, aunque para la estadística da igual si es a costa de la prosperidad del futuro o no. Las limitaciones de los números para estudiar a la persona y su entorno son muy importantes hoy por hoy como para dejar de mirar “el bosque”, aunque la mayoría de la gente está encantada con “las ramas”.

A pesar de todo ello la sociedad es más sabia en muchos sentidos de lo que se cree, como dijo Lincoln: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”. Al final las cosas acaban volviendo a su cauce, por lo que los números no resultan tan dañinos. ¿Se imaginan por la contra que estas estadísticas sirviesen para decidir vidas? “El IPC ha subido demasiado, hay que eliminar a unos cuantos para que dejen de consumir” ¿Macabro, no? ¿Y si en vez de personas hablamos de Estados, si las estadísticas o las referencias que nos dan sirviesen para quebrar países?

Los CDS se crearon hace aproximadamente unos 20 años, podríamos definirlos como algo similar a un seguro de impago de cierto activo durante un período determinado, por ejemplo 5 o 10 años. La diferencia estriba en que no hace falta que tengas el activo subyacente que quieres asegurar ni tampoco es necesario que vayas a una aseguradora, se vende entre dos partes privadas. El resultado es una cotización que sube y baja según la impresión de sus jugadores, podrías forrarte si compras los CDS de un país –su uso más conocido y popular– y creas el rumor de que va a quebrar, todo el mundo querría tus CDS y a un precio muy superior. No hace falta tener intereses en ese país, tampoco nadie supervisa para evitar la irracionalidad pues son contrapartes privadas, las primas de riesgo soberanas se transforman así en impresiones de los jugadores del mercado de derivados.

La pregunta quizá sea qué nos importa a nosotros lo que hacen agentes privados en su libertad de acción. Bien, como dije al principio no hay nada mejor que desviar la atención con estadísticas. Si antes para juzgar la solvencia de un Estado mirábamos su spread con Alemania o USA, que representa el coste REAL a mayores que hay que pagar según TODOS los inversores, ahora ya no. Ahora eso ya no es “cool” y hay que mirar un nuevo índice de moda, el índice en donde los grandes inversores especuladores muestras sus impresiones. Y si este índice “cool” dice que Pepito quebrará los verdaderos inversores huirán y dejarán de financiar a Pepito. Ya no hablamos de si el IPC es 100% fidedigno o no, ni tampoco de lo fiable que sea el PIB, hablamos de la quiebra de naciones con sus familias dentro.

Quizá soy un malvado intervencionista porque no me gustan los CDS ni la forma en que funcionan en este “libre mercado”. También puede ser que Goldman Sachs haya sido acusada de manipularlos distorsionando la libre oferta y demanda. Artículo del FT: “Goldman adopted a ‘short squeeze strategy’ to drive down the price of CDS (...) Mr Levin alleged the move, which Goldman denies, would have enabled the bank ‘to purchase the CDSs for itself at artificially low prices’” (nota 1).

Al parecer en 2007 adoptó una estrategia para hundir los precios de los CDS que les interesaban: “’We should start killing the shorts in the street’, Mr Swenson wrote in an e-mail to Deeb Salem, a trader, in May 2007. This will have people totally demoralised. In another e-mail, he said Goldman should reduce prices on CDSs to ‘cause maximum pain’ for existing holders of credit insurance” (nota 2).

Parece que a los “chicos de oro” les gusta jugar con los precios a su conveniencia, y es cierto que aquí no hablamos de países sino de MBS, pero no por ello me quedo más tranquilo. Recordemos que allá por enero de 2010 Goldman recomendaba comprar CDS españoles (aumentando virtualmente su riesgo de quiebra) como una de las mejores inversiones del año. Mientras, curiosamente, aconsejaba vender CDS de Irlanda, me imagino que no tendrá nada que ver el hecho de que habían sido contratados como asesores por el gobierno celta. Puro libre mercado.

Pero si no les convence el hecho de que Goldman Sachs baja o sube precios a conveniencia, y con tretas de dudosa legalidad, lean el siguiente artículo del NY Times titulado “A Secretive Banking Elite Rules Trading in Derivatives. Un club secreto de bancos que domina el mercado de derivados, ¡qué curioso!: “On the third Wednesday of every month, the nine members of an elite Wall Street society gather in Midtown Manhattan (…) giants like JPMorgan Chase, Goldman Sachs and Morgan Stanley (…) In theory, this group exists to safeguard the integrity of the multitrillion-dollar market. In practice, it also defends the dominance of the big banks. The banks in this group, which is affiliated with a new derivatives clearinghouse, have fought to block other banks from entering the market, and they are also trying to thwart efforts to make full information on prices and fees freely available” (nota 3).

Vaya, vaya. Parece que algunos gigantes entre los que se encuentran JP Morgan, Goldman Sachs y Morgan Stanley son dueños y señores de los derivados, donde se catalogan los CDS soberanos. Forman una especie de cártel para evitar que otras entidades entren en el juego lo que haría el mercado más trasparente, reduciría sus ganancias y evaporaría el gran poder de influencia que ostentan. Estamos hablando de un puñado de entidades que controlan un mercado de 600 billones de dólares (60 billones españoles).

El mercado de derivados multiplica por 10 el PIB del planeta, lo cual seguramente antes o después acabará llevándonos al caos porque es imposible de liquidar. Es cierto que no todos sus activos financieros son iguales ni tampoco perjudiciales, pero algunos de ellos sí lo son y estamos dejando que las manos equivocadas hagan con ellos lo que quieran. No podemos mirar a las ramas y olvidar el bosque, mirar los billetes, unas supuestas reglas de la economía falsas, y olvidar las personas.

Es cierto que nosotros como ciudadanos tenemos culpa, por tolerar la corrupción, por creernos ‘los reyes del mambo cuando no lo éramos, por endeudarnos muy por encima de lo permisible… La diferencia está en que mucha gente paga esos errores todos los días, muchas familias lo están pasando mal, por la contra aquí tenemos a unos señores que han secuestrado a ‘Mr. Market’ haciendo con él lo que quieren y nadie les dice nada. No sé si debemos ser intervenidos o no, pero en cualquier caso que haya un juicio justo porque esto no lo es.

Nota 1: Goldman adoptó "una estrategia de apretón a corto" para reducir el precio de CDS (…) Sr. Levin alegó el movimiento, que Goldman niega, habría permitido al banco "comprar el CDS’s por sí mismos en precios artificialmente bajos".

Nota 2: (“Nosotros deberíamos comenzar a eliminar las posiciones a corto en la calle”', escribió Sr. Swenson en un correo electrónico a Salem Deeb, un comerciante, en mayo de 2007. Esto tendrá la gente totalmente desmoralizada. En otro correo electrónico, él dijo que Goldman debería reducir precios contra CDS’s para “causar el dolor máximo” para los titulares actuales de seguro de créditos.

Nota 3: El tercer miércoles de cada mes, los nueve miembros de una importante sociedad de Wall Street se juntan en el Centro de la ciudad Manhattan (…) gigantes como JPMorgan, Goldman Sachs y Morgan Stanley (…) En la teoría, este grupo existe para salvaguardar la integridad de multitrillón de dólares del mercado. En la práctica, también defienden el predominio de los bancos grandes. Los bancos en este grupo, que están afiliados a una nueva cámara de compensación de derivados, han luchado para bloquear que otros bancos entren en el mercado, y también están tratado de frustrar los esfuerzos para que toda la información sobre precios y tarifas libremente disponibles.

 

Sábado, a 11 de Diciembre de 2010

Después de los acontecimientos presenciados en contra de Julian Assange, la organización Wikileaks y los cables que la misma ha dado a conocer, creemos que es oportuno esta acción en contra del terrorismo de estado y los enemigos de la libertad. Cualquier cosa nos encontrarás en el 668 801 092. Gracias.

“POR LA LIBERTAD, DI NO AL TERRORISMO DE ESTADO”

Los ciudadanos adheridos a este texto MANIFESTAMOS:

  1. Reclamamos la puesta en libertad de Julian Assange en el territorio de Reino Unido.
  2. El restablecimiento del dominio de Wikileaks (wikileaks.org) el cual apuntaba a la IP número: 213.251.145.96.
  3. Que sea repuesta la cuenta en la entidad financiera PostFinance en Suiza, dado que a Assange le ampara una solicitud de asilo en dicho país y la presunción de inocencia que todo ciudadano posee.
  4. Dado que nadie ha demostrado la culpabilidad de Assange por los delitos que se le imputan, ni la organización Wikileaks está imputada en ninguno de ellos, les sea restituido el servicio en las redes de VISA y Mastercard para el movimiento de dinero que tengan a bien realizar libremente.
  5. Expresamos nuestro deseo de que cesen las acciones orquestadas por parte de todos aquellos poderes gubernamentales que mediante coacciones y ataques están librando un conflicto contra dicha organización, temerosos del uso que ciudadanos anónimos hacen de su legitimo derecho a la libertad de expresión y al esclarecimiento y difusión de la verdad.
  6. Consideramos que la transparencia es un bien fundamental a preservar en cualquier sociedad que se haga llamar a sí misma democrática y por ello estamos dispuestos a defender iniciativas que como Wikileaks suponen una ventana abierta a la libre información.
  7. El inicio de un proceso judicial sobre aquellos responsables, que si se demostrase la veracidad de los hechos, cometieron crímenes o graves delitos revelados por filtraciones publicadas en Wikileaks. Con el fin de evitar la corrupción y que sigan ejerciendo el poder en detrimento de nuestras libertades.
  8. La petición de repulsa por parte de todos nuestros dirigentes por los actos de terrorismo de Estado que Wikileaks ha descubierto.

Aquellos que sacrifican una libertad imprescindible para conseguir una seguridad temporal no merecen ni libertad ni seguridad“ (Benjamin Franklin)

Día sábado, 11 de diciembre de 2010, en las siguientes ciudades:

Madrid a las 18:00
Embajada británica en Madrid
Torre Espacio
Paseo de la Castellana 259D
28046 Madrid
Teléfono de la embajada: +34 917 146 300

A Coruña a las 18:00
Consulado de Suecia en A Coruña
Sale del Cantón Grande a las 18.00 en el Obelisco hacía la Avenida de Linares Rivas 18-21, A Coruña
Teléfono de la embajada: +34 881 925 275

Barcelona a las 18:00
Consulado General Británico en Barcelona
Edificio Torre de Barcelona
Avenida Diagonal, 477, 13º, 08036 Barcelona
Teléfono del consulado: +34 93 366 62 00

Sevilla a las 18:00
Ayuntamiento de Sevilla
Plaza Nueva 1, Sevilla, Spain
Teléfono de la embajada: +34 954 50 56 56

Valencia a las 18:00
Consulado de Suecia en Valencia
Plaza Porta de la Mar 4, pta 8, Valencia, Spain
Teléfono del consulado: +34 963940375,  +34 963940377

Zaragoza a las 18:00
Diputación de Zaragoza
Plaza de España 2, Zaragoza, Spain
Teléfono de la diputación: +34 976288800

Buenos Aires (Argentina) a las 13:00
Embajada Británica en Argentina
Dr. luis agote 2412, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Teléfono de la embajada: +54 (011) 4808 2200

Lima (Perú) a las 11:00
Embajada Británica en Perú
Torre Parque Mar piso 22, Lima, Perú
Teléfono de la embajada: (51) (1) 617 3000

Otras ciudades

Si deseas organizar una manifestación en alguna otra ciudad no listada aquí, debes pedir los oportunos permisos para realizarla a las autoridades competentes, concretar el lugar (preferiblemente embajada o consulado Británico o Sueco) y hacérnoslo saber enviándonos un mail a info@freewikileaks.eu lo antes posible.

 

Sábado, a 4 de Diciembre de 2010

Ante el furibundo ataque que por tierra, mar y aire está sufriendo Julian Paul Assange, de WikiLeaks.org, por parte de los de fascistas y facineroso de siempre, os copio más abajo las direcciones de las páginas en las que podemos seguir el día a día de la publicación de los (inmundos) secretos de estado, de las (escandalosas) noticias pertreñadas por la diplomacia yanqui y el (inmoral) amparado de gobiernos que, como el mío, consideraba independientes y medianamente serios.

Es inconcebible que nuestros “democráticos” gobiernos, en vez de considerar culpable a los autores de los delitos cometidos (sobronos, asesinatos, guerras inhumanas, traiciones, etc.), lo que pretendan con saña es dar caza al cartero que porta las noticias (publicadas en los cinco periódicos más influyentes del mundo: The New York Times, The Guardian, Le Monde, Der Spiegel y El País). Y ese cartero perseguido es Julian Assange y WikiLeaks.

Para seguir el día a día de las noticias publicadas por WikiLeaks, sobre todo en las que se hace referencia a España o Latinoamérica, el mejor espacio es la web de El País, dirección: http://www.elpais.com/documentossecretos/#frase_eskup.

Direcciones alternativas para seguir las noticias en inglés:

- http://www.wikileaks.nl/

- http://213.251.145.96/

- http://46.59.1.2/

- http://twitter.com/wikileaks (en Twitter)

- http://twitter.com/search?q=%23SaveWikiLeaks (otras páginas colaboradoras)

- http://wikileaks.info/ (información actualizada de páginas accesibles)

Personajes de la (indignidad) moral de Sarah Palin consideran a Julian Assange un terrorista (“el 29 de noviembre de 2010, la ex senadora de Alaska y ex candidata a vicepresidenta por el Partido Republicano, Sarah Palin, pidió a través de su página en Facebook a la Administración Obama que capturara a Assange ya que debe tener la misma urgencia que perseguir a Al Qaeda y a los líderes taliban”) o como el presentador de la ultraderechista cadena FOX, Bill O'Reilly, que pidió la ejecución pública para quienes filtran documentos; incluso hay otros que piden directamente el asesinato de Julian Assange, como el asesor del primer ministro canadiense, Tom Flanagan, en una entrevista para la BBC.

Por todas estas cosas, es bueno y honrado que hagamos público los tejemanejes de funcionarios corruptos, de políticos vendidos y de asesinos inmisericordes.

Alfredo Webmaster

 

 

 

Sábado, a 4 de Diciembre de 2010
 
 
 
Sábado, a 27 de Noviembre de 2010

Desde hace más de un año estamos siendo atacados por esa cosa abstracta que hemos dado en llamar ‘los mercados’. Pero, ¿quiénes son ‘los mercados’?

Los mercados son un conglomerado de fuerzas ocultas, a los ojos de la mayoría de los ciudadanos de a pié, capaces de mover las finanzas globales, hacer temblar las bolsas de valores, machacar divisas, manejar a su antojo los mercados de futuros, controlar los mercados de materias primas, chantajear a estados soberanos, hundir en la miseria países completos, tumbar políticas sociales o aplastar la economía de las familias. Los mercados, eufemísticamente, es el resultado de haber dejado en manos de muy pocos la acumulación escandalosa de las plusvalías capitalistas.

¿Cuántas sociedades creéis que están detrás de todo eso que llamamos ‘los mercados’? Básicamente cuatro, a las que llamaremos ‘Las cuatro fantásticas: State Street Corporation, Vanguard Group, BlackRock y FMR (Fidelity).

¿Y a qué se dedican los fulanos de State Street Corporation, Vanguard Group, BlackRock y FMR (Fidelity)? Básicamente, a controlar el sector financiero norteamericano y, por ende, los dineros de todo el Mundo. Mires donde mires, compruebes donde compruebes, indagues donde indagues, los accionistas principales de los bancos yanquis son siempre ellos, ya sea directa o indirectamente, de forma grupal o en alianzas con otras sociedades de inversión similares (Paulson, JPM, T.Rowe, Capital World Investors, AXA, Bank of NY Mellon, Northern Trust Corporation, Fairholme Capital Mgmt , Berkshire Hathaway, Wellington Mgmt, T.Rowe o David Selected Advisers). Siempre están allí ‘Las cuatro fantásticas’. Siempre.

Manejan a su antojo al BofA, JP Morgan, Citigroup, Wells Fargo, Goldman Sachs y Morgan Stanley. Y detrás de esos a todos los demás, ya sea en Yanquilandia, Reino Unido, Francia, Alemania, China (con sus fondos soberanos), España, Colombia o Panamá. Pero siempre ellos.

¿Y cuantos fondos manejan entre las cuatro? El equivalente a 100 veces el PIB de España: 103 billones de dólares (o 103 trillones de dólares anglosajones). O sea: 103.000.000.000.000 dólares.

Lo más sorprendente de todo es que esas cifras astronómicas corresponden sólo a los fondos de unos nueve mil clientes (individuales o corporaciones): algo más de 10.000 millones de dólares por cliente.

¿Cómo hacen crecer los gestoress esos fondos? ¿Cómo obtienen plusvalías o rendimientos? ¿Cómo consiguen ser más y más ricos cada día? De la única forma que es posible para el capitalismo: sacándoselo a los demás. Como decía Karl Marx, “Para que unos pocos vivan como viven, muchos tienen que vivir peor”. O, como digo yo: “La riqueza ni se crea ni se destruye: se traslada”.

Y eso es lo que están haciendo ‘Las cuatro fantásticas’ todos los días, a todas horas: trasladando la riqueza de los países, de todos sus habitantes, a las manos de ellos.

¿Recuerdas lo que decía al principio? Se hacen más y más ricos moviendo las finanzas globales, haciendo temblar las bolsas de valores, machacando las divisas, manejando a su antojo los mercados de futuros, controlando los mercados de materias primas, chantajeando a estados  soberanos, hundiendo en la miseria países completos, tumbando las políticas sociales o aplastando la economía de las familias.

Ya probaron suerte: primero lo hicieron con Grecia y les salió bien; después fueron a por Irlanda y consiguieron su objetivo. Ahora pretenden ir a por Portugal, y dentro de poco quieren hacer lo mismo con España, Bélgica e Italia. Y después, el objetivo final: ¡cargarse al euro! Nadie está libre.

En su afán expoliador no se paran ante nada ni nadie. Son los Atila del siglo XXI: por donde pasan no vuelve a crecer la hierba.

¿Qué podemos hacer? Poco, la verdad, pero algunas cosas si sería factibles si se unieran los gobiernos de los países atacados, sobre todo si algunos de ellos tuvieran menos ramplonería nacionalista y fueran más solidarios con sus socios: estoy hablando de Francia y Alemania con respecto al resto de Europa. También sería una magnífica medida la de empezar a aplicar la Tasa Tobin, para penalizar los movimientos de capitales especulativos impoductivos. Otra fórmula sería que todos los ciudadanos y partidos políticos del país atacado apoyaran al gobierno.

Pensando en las alternativas que tenemos en España, lloro: aquí sería imposible que una parte de nuestros políticos (de derechas) apoyara al gobierno. Imposible.

En el ataque que sufre España por parte ‘los mercados’ (‘Las cuatro fantásticas’ y sus adláteres financieros), el Partido Popular ha decidido resucitar la vieja táctica de tierra quemada que tantos éxitos le dio en el pasado, y han puesto a la sinvergüenza de Soraya Sáenz de Santamaría, a la impresentable de Dolores de Cospedal, al 'casi' procesado González Pons y ambivalente Mariano Rajoy unidos como una piña avivando las dudas sobre la solvencia de la economía española, y, por tanto, de toda España como nación. Con patriotas como como los del Partido Popular, con el memo de Rajoy a la cabeza, a España le sobran los especuladores.

A esa actitud miserable y vil se llama alta traición, algo que en la época del dictador Franco, funesto personaje del que esos “patriotas de hojalata jamás renegaron, sería motivo de castigo delante de un pelotón de fusilamiento o de muchos años de prisión en cárceles miserables.

Cuando ‘los mercados’ se calmen, después de que se coman miles y miles y miles y miles de millones de euros de todos los españoles, deberíamos acordarnos de lo que estos desgraciados hicieron, y no votarles jamás de los jamases. Al menos yo, Alfredo, no lo hará nunca: lo prometo por mi honor.

 

Alfredo Webmaster

 

Sábado, a 27 de Noviembre de 2010

Por Manuel Saco

Manuel Azaña, que fue presidente del gobierno y de la República española, en un memorable discurso en el Congreso, en el que aseguraba que los frailes habían “traído a España la tiranía, la dictadura y el despotismo”, reflexionaba sobre la conveniencia de expulsar a las órdenes religiosas como medida profiláctica para la educación de las generaciones futuras. Y pensaba en “aquellas órdenes en las que, además de los tres votos canónicos, se preste otro especial de obediencia a autoridad distinta a la legítima del Estado. Estos son los jesuitas”, concluía.

En la Biblia (Reyes) nos recuerdan que no podemos servir a dos señores. Y Azaña era consciente de cuál era el único señor de los soldados del Papa. Así que cuando el gobierno consintió en poner a Carlos Dívar, católico de estricta observancia, como presidente del Tribunal Supremo, muchos denunciamos el peligro de que el más alto tribunal estuviese presidido por alguien que, en caso de duda, estaba obligado a seguir los dictados de su Señor. O sea, el jefe de una potencia extranjera.

Una potencia extranjera que utiliza las armas psicológicas del terrorismo para reclutar adeptos, cuyas leyes estrafalarias condenan con penas de tortura y muerte eterna por fornicar fuera del matrimonio, por practicar el amor homosexual, por usar condón o por no oír la misa dominical, tiene más valor para el máximo juez que nuestras leyes votadas por nuestros representantes elegidos democráticamente.

Hace un par de días volvía a explicarnos en la radio su compromiso moral, la prevalencia de la ley de su dios sobre la nuestra, porque “la justicia divina es objetiva, mientras que la humana siempre es subjetiva”.

Así que vuelvo a preguntarme: ¿Puede un país consentir que el Tribunal Supremo esté en manos de alguien que, como los jesuitas, debe obediencia a las leyes de otro Estado?

 

Sábado, a 27 de Noviembre de 2010

Contrastes sociales

 

Por Henrique Mariño para publico.es, 24/11/2010

La violencia ha vuelto a estallar en las favelas de Río de Janeiro. Todo comenzó el domingo, cuando los narcos atacaron puestos de policía e incendiaron vehículos en represalia por el despliegue de las Unidades de Policía Pacificadora (UPP) y por el traslado de presos a cárceles federales. Desde entonces, la Policía ha contabilizado hasta este jueves 34 muertos en operaciones contra presuntos criminales. La última ha tenido como objetivo Vila Cruzeiro, ocupada por seis tanques de la Armada, que le han abierto el camino a policías, militares y agentes especiales del temido BOPE.

Explicar qué es el cielo y el infierno no resulta fácil, pero hay metáforas que ayudan a hacerlo. Río de Janeiro simboliza ambas cosas. El paraíso está al nivel del mar, que humedece las playas de Ipanema y Copacabana, con sus cuerpazos al sol y sus terrazas donde tomarse una cerveza con colarinho, bien fresca, al ritmo de la samba y los contoneos de la chavalada. No lejos de allí y ajeno a los ojos del turista, el averno ha ocupado los morros (cerros) de la cidade maravilhosa: pobreza, violencia, marginalidad, narcotráfico, fracaso escolar, crimen, esperanza de vida menguante… El mundo al revés: arriba el infierno y abajo el cielo.

La capital turística y cultural de Brasil, donde cada día mueren violentamente unas veinte personas, sin contar a los desaparecidos, albergará el Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016. Muchos habitantes de Chicago, Tokio o Madrid, que aspiraban a llevarse los seis aros a casa, todavía se preguntan cómo es posible que una de las urbes más violentas del planeta albergue un evento semejante. Infraestructuras al margen, Río es una ciudad insegura, con tres mafias que dominan el tráfico de drogas, grupos paramilitares que intentan desplazar a éstas para imponer su propia ley, y una policía violenta, corrupta y de gatillo fácil. Nadie pone en duda el esfuerzo de autoridades políticas y policiales para controlar la situación durante el desarrollo de ambas competiciones deportivas, pero a día de hoy la situación pone los pelos de punta.

Las favelas tienen en Río, a diferencia de las bidonvilles o villas miseria de otras latitudes, una particularidad. Están en las lomas de las montañas. Su nacimiento se remonta a principios del siglo pasado, cuando el Gobierno cedió a algunos militares terrenos en alto en compensación por los servicios prestados en el frente. En aquellas montañas próximas a la costa, que confieren a la ciudad esa belleza característica, capricho de la naturaleza, crecía la planta de la favela. Ésta dio nombre al Morro de la Favela y, con el tiempo, a todas las construcciones de infraviviendas que comenzaron a surgir en las zonas de la ciudad donde el ladrillo de los ricos, blancos de origen europeo, no había llegado. Allí se estableció, y lo sigue haciendo, la población negra y mulata del noreste de Brasil. Inmigración interior y de escasos recursos.

Pobre no significa malhechor

Aunque con el paso de los años también han proliferado los poblados de chabolas en áreas más llanas de la periferia, las zonas nobles de Río, sembradas de riscos, están flanqueadas por barrios humildes. El Hotel Sheraton, por ejemplo, tiene unas maravillosas vistas a la playa de Leblón, pero si al cliente le toca la habitación equivocada se topará con un panorama más modesto: el de la favela de Vidigal. Y, para ahondar en la paradoja, desde el citado arenal la más bella estampa es la que proporcionan los cientos de lucecitas que de noche brotan allá arriba, o sea, en el corazón de la pobreza.

Y pobre, quede claro, no significa malhechor. Buena parte de sus moradores son trabajadores que cobran sueldos míseros y sacan adelante la ciudad. Mano de obra barata que permite tener a varios camareros tras la barra o a un par de chachas en casa. Ellos, en el fondo, son víctimas por partida triple: por no tener un duro y cargar con los trabajos más ingratos, por sufrir la violencia de traficantes y policías, y por tener que cargar con el sambenito de favelados, o sea, los que moran en la favela.

Vivir es muy peligroso, decía el escritor y diplomático brasileño Guimaraes Rosa. En Río de Janeiro, añadiría cualquier carioca acostumbrado a bregar con la inseguridad cotidiana, todavía más. En 1.000 páginas de calendario, se registraron más de 20.000 asesinatos, según la ONG Río de Paz, que asegura que entre enero de 2007 y septiembre de 2009 murieron a diario 20 fluminenses (gentilicio de los habitantes del Estado de Río de Janeiro).

Los datos, extraídos de las estadísticas del Instituto de Seguridad Pública, presentan 16.310 homicidios, 3.272 fallecidos en enfrentamientos con la policía, 589 víctimas de robo asesinadas, 84 agentes muertos en servicio… Total: 22.250 personas bajo tierra en un estado de 15,5 millones de habitantes, de los cuales unos seis viven en la capital. Una significativa parte, en viviendas precarias repartidas en las casi 1.000 favelas existentes, dos centenares más que cinco años antes, según datos del Instituto Municipal de Urbanismo Pereira Passos.

De la cárcel a la favela

Muchas de esas víctimas representan los daños colaterales de una guerra (civil) entre narcos, policía y milicias. Los primeros controlan las drogas. Hay tres facciones, que han perdido poder y sufrido escisiones, luchando en la actualidad por conservar sus territorios: Terceiro Comando, Amigos dos Amigos y Comando Vermelho, la organización criminal pionera, nacida en los años 70 en la prisión de Candido Mendes. Allí coincidieron presos comunes y políticos, encarcelados por hacer frente a la dictadura militar de 1964. De ellos, los delincuentes aprendieron a ser solidarios para hacer frente a los abusos carcelarios y a las durísimas condiciones de vida entre rejas, pero también tácticas guerrilleras que pusieron en práctica, una vez fuera de prisión, durante los asaltos a bancos. El roce con los reos izquierdistas les inoculó, digamos, una cierta conciencia de clase y les profesionalizó en el crimen.

Una vez que la mafia carcelaria se instaló en las favelas, ésta comenzó a traficar con estupefacientes, surtiéndose de jóvenes que ejercerían de vigilantes, vendedores y soldados. Unos caerían y vendrían otros a sustituirles. Como comentó Antonio Carlos Costa, de Río de Paz, hay “miles de jóvenes pobres, sin escolarizar, sin una referencia paterna, con una demanda inconmensurable de autoestima y listos para ocupar los puestos dejados por sus compañeros asesinados. La escalada de violencia ha llevado a rebautizar el Complejo del Alemao, una de las zonas más conflictivas de la ciudad, como la Franja de Gaza. Y el símil con los territorios palestinos no termina ahí, dado que el Gobierno estatal anunció el pasado año, con la excusa de proteger el medio ambiente, la construcción de altos muros alrededor de Dona Marta, Rocinha y otras favelas del sur, cercanas a los barrios de clase media y alta.

Lejos de las bocas de humo, denominación de los puntos de venta de droga en los morros, la delincuencia campa a sus anchas por las calles de la ciudad: atracos, secuestros express y arrastoes (de arrastre), una táctica de robo colectivo practicada por varios bandidos que dejan sin blanca a aquellos que están en la playa, en un local o en su propio edificio. Sin embargo, en cuanto a la criminalidad organizada, los expertos le restan importancia al peso de los traficantes y se lo otorgan a las milicias, formadas por policías en activo y retirados, bomberos, militares, carceleros y, en la sombra, por políticos que apoyan a estos grupos paramilitares, como ha demostrado una investigación parlamentaria que puso en evidencia las amistades peligrosas de concejales y diputados estatales.

El impuesto revolucionario de las milicias

La reducción de ganancias en el tráfico de drogas motivó que los policías corruptos que antaño le exprimían el dinero a los narcos a cambio de hacer la vista gorda pasasen a controlar directamente las favelas. Así, su objetivo fue desplazar a los narcos de sus bastiones y extorsionar a sus moradores, gente corriente, cobrándoles un impuesto revolucionario por una supuesta protección y abusivas tasas por servicios y artículos de uso cotidiano: gas, electricidad, transporte, televisión por cable…

El gran problema de Río fue el tráfico de drogas. Hoy declina y lo ha sustituido las milicias. Matan a los narcos, esconden los cuerpos y nadie denuncia”, explica Luiz Eduardo Soares, ex secretario nacional de Seguridad Pública de Brasil, quien sostiene que todavía no han explotado a fondo el filón de las drogas debido al jugoso lucro que sacan de sus negocios en los barrios pobres, donde también “controlan a los votantes, negocian sus papeletas con los políticos o incluso se convierten ellos en candidatos”. Las milicias, como la Liga de la Justicia o el Comando Chico Bala, han llegado a dominar unas 200 favelas, en su mayoría en la zona oeste de Río. Y los cinematográficos nombres de sus líderes (Batman, Popeye…) han venido a sustituir a los  Fernandinho Beira-Mar y Marcinho VP, históricos del Comando Vermelho.

Con los viejos cabecillas muertos o encarcelados, las nuevas generaciones de traficantes también sufren los efectos de la crisis económica, de la aparición de drogas sintéticas que sortean el paso por los morros y del auge de otras baratas como el crack, lo que se traduce en menores márgenes e ingresos para los vendedores. ¿Por qué, entonces, sigue resultando tan atractiva la carrera de narco para un chaval, al margen de sus problemas económicos o familiares?

Fotos: Sergio Moraes / REUTERS

La investigación Meninos de Río: jóvenes, violencia armada y policía en las favelas cariocas, promovida por UNICEF, revela que la culpa es de las llamadas Marías fusil: chicas de la favela e incluso de otros estratos sociales, apasionadas por los bailes funk, que sienten una irresistible atracción por los hombres armados. De ahí que la sensación de poder y la certeza de tener a un puñado de mujeres a mano se haya convertido en el gancho para que la pescadilla se siga mordiendo la cola. “El chico no tiene nada… No tiene dónde caer muerto”, confesó una madre a los autores del estudio. “¿Pero sabe cuántas mujeres tiene? Cuántas quiera tener. Dependiendo del arma, más chicas tendrá”.

Operación limpieza

Este mundo paralelo e indómito habita en la ciudad que acogerá el Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos. Luiz Eduardo Soares cree, sin embargo, que todo transcurrirá con normalidad. “Hay que mirar el pasado. Hubo acontecimientos que exigieron un fuerte despliegue de fuerzas del orden, y no pasó nada. Nuestro problema está en el día a día, no en los grandes eventos”.

Así, el Papa Juan Pablo II visitó la urbe sin incidencias, previo trabajo sucio de los cuerpos policiales de élite (BOPE), que limpiaron la zona cercana a la casa del arzobispo: 30 muertos y 30 detenidos. Michael Jackson filmó el videoclip They Don´t Care About Us en la favela Dona Marta, con el visto bueno, eso sí, del traficante Marcinho VP, que garantizó la seguridad del rey del pop durante el rodaje. Y, más recientemente, los Juegos Panamericanos de 2007 se celebraron sin sorpresas, aunque recibieron el sobrenombre de Pandemonio debido a la brutal intervención previa de la Policía Militar en el Complejo del Alemao, que se saldó con una treintena de muertos.

La letalidad policial, que se incrementa antes de los grandes fastos, ha sido reconocida por el ministro de Justicia, Telles Barreto, quien reclama fuerzas del orden más preparadas, mientras que otros altos cargos brasileños, como el responsable de la Secretaría Nacional de Seguridad Pública, han sido más explícitos al rechazar la “tesis estúpida” de la equivalencia bélica. “Los bandidos no poseen sentido moral, pero nosotros estamos obligados a tenerlo. La insistencia por el fusil es un problema de complejo fálico”.

Henrique Mariño (Carballo –Galicia-, 1975) es periodista. Actualmente trabaja en el diario Público.

 

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