Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Miércoles, a 27 de Febrero de 2013

 

No hace falta que diga mucho más, vosotros sabéis a lo que me refiero: este vídeo hace referencia a lo que estáis viviendo.

Un abrazo para vosotros,

Alfredo Webmaster

Domingo, a 16 de Diciembre de 2012

 

En estos momentos convulsos de crisis financieras generalizadas, de robos institucionalizados, corrupciones sin límite, incontables bajezas morales y éticas, explotación hasta el infinito de los recursos naturales o humanos, conviene darle un repaso a esta canción del insigne Joan Manuel Serrat.

Es bueno escucharla con interés: es un monumental alegato en contra de los tejemanejes de los poderosos, los desmanes de los mandamases de nuestros países (de todos los países), las arbitrariedades de los que “cortan el bacalao”, la chulería prepotentes que globaliza sólo lo que a ellos le interesa o de los fulanos que con sus decisiones son capaces de cambiar las reglas de juego y jugar con nuestras vidas y haciendas.

Ya es hora de que nos levantemos contra ellos. De una vez por todas. Sin descanso. Sin miedos.

Podemos. Somos más que ellos y tenemos algo que ellos temen: nuestro derecho a votar, la potestad de hacer que nuestra papeleta cambie el ritmo de los países y saque de sus poltronas a esos fulanos.

Y tenemos otra opción más: afiliarnos a partidos políticos de izquierdas, participar en los movimientos ciudadanos, colaborar en la concienciación del pueblo…

Hacedlo: ¡podemos!  

Alfredo Webmaster

 

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Letra de "Algo personal", de Joan Manuel Serrat

Probablemente en su pueblo se les recordará

como a cachorros de buenas personas,

que hurtaban flores para regalar a su mamá

y daban de comer a las palomas.

 

Probablemente que todo eso debe ser verdad,

aunque es más turbio cómo y de qué manera

llegaron esos individuos a ser lo que son

ni a quién sirven cuando alzan las banderas.

 

Hombres de paja que usan la colonia y el honor

para ocultar oscuras intenciones:

tienen doble vida, son sicarios del mal.

Entre esos tipos y yo hay algo personal.

 

Rodeados de protocolo, comitiva y seguridad,

viajan de incógnito en autos blindados

a sembrar calumnias, a mentir con naturalidad,

a colgar en las escuelas su retrato.

 

Se gastan más de lo que tienen en coleccionar

espías, listas negras y arsenales;

resulta bochornoso verles fanfarronear

a ver quién es el que la tiene más grande.

 

Se arman hasta los dientes en el nombre de la paz,

juegan con cosas que no tienen repuesto

y la culpa es del otro si algo les sale mal.

Entre esos tipos y yo hay algo personal.

 

Y como quien en la cosa, nada tiene que perder.

Pulsan la alarma y rompen las promesas

y en nombre de quien no tienen el gusto de conocer

nos ponen la pistola en la cabeza.

 

Se agarran de los pelos, pero para no ensuciar

van a cagar a casa de otra gente

y experimentan nuevos métodos de masacrar,

sofisticados y a la vez convincentes.

 

No conocen ni a su padre cuando pierden el control,

ni recuerdan que en el mundo hay niños.

Nos niegan a todos el pan y la sal.

Entre esos tipos y yo hay algo personal.

 

Pero, eso sí, los sicarios no pierden ocasión

de declarar públicamente su empeño

en propiciar un diálogo de franca distensión

que les permita hallar un marco previo

 

que garantice unas premisas mínimas

que faciliten crear los resortes

que impulsen un punto de partida sólido y capaz

de este a oeste y de sur a norte,

 

donde establecer las bases de un tratado de amistad

que contribuya a poner los cimientos

de una plataforma donde edificar

un hermoso futuro de amor y paz.

Viernes, a 11 de Mayo de 2012
El Estado ha devenido en el brazo armado de los mercados, verdaderos responsables políticos de la acción gubernamental

Por Juan José Millás, 11/05/2012
 
El Estado ha devenido en el brazo armado de los mercados, verdaderos responsables políticos de la acción gubernamental. Vuéleme usted este quirófano, le dicen al Gobierno, vuéleme esta residencia de ancianos, este hospital, esta infraestructura. Póngame usted una bomba en la universidad, en este centro de investigación, en aquel instituto de enseñanza media y en este conjunto de guarderías públicas. Arranquen los tubos de la diálisis a este enfermo del riñón y déjenlo morir, supriman el tratamiento a aquel enfermo de sida y abandónenlo a su suerte, anulen o modifiquen las leyes relacionadas al dorso, que limitan nuestras actividades.
 
No olviden amnistiar periódicamente a nuestros delincuentes económicos y dótennos de cuantos subterfugios legales sean precisos para pagar menos impuestos que nuestros mayordomos. Pueden seguir montando sus festejos electorales a condición de no olvidar quién manda. Fíjense en Zapatero, cuya voluntad doblegamos en una sola noche. Entró en el zulo como un hombre de izquierdas y unas horas después estaba modificando la Constitución y congelando el sueldo de los pensionistas, como le habíamos pedido.
 
En cuanto a Rajoy, pobre, creía que por pertenecer a la derecha liberal iba a recibir un trato privilegiado, y lo primero que hicimos fue hundirle la Bolsa y subirle la prima de riesgo, para que aprendiera. En cuatro meses le hemos obligado a limpiarse públicamente el culo con su programa electoral y acaba de comenzar el proceso de nacionalización de las pérdidas sin abandonar por eso el de la privatización de las ganancias (la socialización del sufrimiento, que decía ETA). El lunes pasado lo mandamos a la radio para que se confesara dispuesto a incumplir cuanto había prometido o pudiera prometer en el futuro.
 
Y todo ello sin necesidad de ponernos en huelga de hambre, como de Juana Chaos.
 
Viernes, a 11 de Mayo de 2012

Por S. McCoy, 10/05/2012

Bankia como entidad privada ha muerto. Está por ver si los nuevos gestores son capaces de resucitarla antes o después o se limitarán a certificar su defunción y a vender sus restos completos o por partes al mejor postor. Me inclino por lo segundo. Sea como fuere, hoy es un cadáver maloliente, de tanta mierda como ha rodeado su caída. Porque no ha fallecido por causas naturales: ha sido vilmente asesinada. No de un golpe certero y eficaz sino mediante un proceso parsimonioso e indiferente de envenenamiento que ha terminado por colapsar el sistema respiratorio de su solvencia y en circulatorio de su liquidez. No hay un único culpable. Son muchos. Y su enumeración es paradigma de lo que ha sucedido en España en los últimos 20 años, en los que el interés propio, público o particular, ha pasado como una apisonadora por encima del bien común. El comportamiento miserable de unos pocos, los de siempre, costeado por todos, lo de siempre. Hora de poner los puntos sobre las íes.

Yo acuso, por orden cronológico,

a los antiguos gestores de las cajas posteriormente fusionadas, a saber: Caja Madrid, Bancaja, Caja Avila, Caja Segovia, Caja Laietana, Caja Canarias y Caja de La Rioja, que llevaron a cabo una gestión absolutamente suicida en buena parte de sus instituciones lo que, con el estallido de la crisis, provocó su inviabilidad operativa, esto es: como negocio (La banca española descubre el top-less, 25-01-2008 y también Adiós al sueño imperialista de Rato en Caja Madrid, 19-05-2010). Apuesta comercial por el minorista menos solvente a través de una estructura sobredimensionada (En España sobra el 40% de las sucursales bancarias, 07-04-2009), concentración de riesgo promotor vía no solo crediticia sino societaria (Patada a Miguel Blesa en el culo de Carlos Vela, 22-07-2008), errática gestión de la cartera industrial guiada por criterios poco profesionales (Los miedos de Blesa y las extrañas compras de Caja Madrid, 19-11-2008 y también La extraordinaria chapuza de Caja Madrid, 27-05-2009), desequilibrio entre activo y pasivo minorista y así sucesivamente.

al Partido Popular por su empeño en crear, cuando estaba una oposición, una gran ‘caja popular’ a través de la unión de firmas con perfiles muy similares en términos de modelo y riesgo de la cuenta de resultados y del balance (Bancaja y Caja Madrid, el burro grande ande o no ande, 11-06-2010), idea de la que finalmente escapó Caixa Galicia en contra de la autoridad del propio Mariano (Galicia, a la espera de un milagro imposible para salvar sus cajas, 08-03-2011 y El imposible sueño gallego de NCG, 14-06-2011). Dio igual. Las tres cajas de sus zonas tradicionales de influencia –Madrid, Valencia, Galicia- han terminado finalmente nacionalizadas, mientras que las grandes de Castilla y León se han visto salvadas por la campana de Unicaja. Un absoluto desastre que pone de manifiesto una forma de gobernanza más que preocupante.

al Gobierno socialista, incapaz de comprender de inicio la dimensión de lo que estaba viniendo y de adoptar las medidas adecuadas, como una recapitalización forzosa y acelerada de la banca (Un análisis de la solvencia del sistema bancario español, 02-04-2009 y también Pues claro que el sistema bancario español está quebrado, 08-04-2010) o la creación de un banco malo cuando hubiera habido inversores para él, cuando comenzaron a aflorar los problemas (Una solución para la banca española, 24-01-2009). Eso por no hablar de los SIPs (Uniones de cajas, no está el patio para chorradas, 11-06-2009, Camino expedito para La Gran Pifia, 16-11-2009 y también Vergonzoso cierre en falso de la restructuración bancaria en España, 03-06-2010) cuando fuera estaba todo inventado (Hora de privatizar las cajas, el modelo italiano, 25-05-2010). No solo el presidente Zapatero situó nuestra banca en un pedestal del que nos ha bajado la realidad a patadas sino que el empecinamiento de Elena Salgado de alentar salidas precarias a bolsa está detrás de las importantes pérdidas que han sufrido muchos incautos accionistas. Los constantes cambios regulatorios generaron, además, un clima de esquizofrenia del que aún no ha salido el sector.

al Banco de España, otro que tal baila. Es increíble su dejación de funciones cuando tenía perfectamente identificados los problemas que afectaban a la industria y los riesgos principales a los que el sistema se enfrentaba (Por qué la crisis bancaria no está resuelta, 07-04-2008; El peligroso juego del sistema bancario español, 10-09-2008; La banca necesita ampliar capital, al menos, un 20% en 2009-2010, 08-11-2008). Su negación inicial de la vulnerabilidad del mismo, su concesión a que se impusieran criterios políticos y no profesionales en los procesos de concentración, su errática trayectoria regulatoria y supervisora (Las sospechosas decisiones del Banco de España, 15-09-2009 y también Súper Banco de España al rescate de la deuda soberana de la banca, 24-11-2010), su falta de diligencia para abortar la concentración de riesgos (Dios Mío, el crédito promotor sigue creciendo, 26-01-2010 y también La banca española, ¿siempre pierde?, 04-02-2010) y su contemporización con los problemas (El BdE lo sabe, las intervenciones de cajas no han terminado, 04-10-2011), harán recordar a MAFO, como gobernador que ha sido durante estos años, como un manifiesto incompetente. En su epitafio y como corolario, haber dado el visto bueno a los planes de viabilidad de Bankia quince días antes de su intervención (Días de pánico en el Banco de España, 31-01-2011, Hora de liquidar el BdE y enseñar la puerta a MAFO, 08-06-2011 y también El Gobernador del BdE bate récords de desfachatez, 20-04-2012).

a los gestores actuales y, en especial, a Rodrigo Rato que, pese a sus pataleos, mantuvo a los gestores anteriores, dando incluso primacía a los que venían de Bancaja (Rodrigo Rato y su extraña familia, 24-01-2011 y también Rodrigo Rato y la imposible búsqueda de un CEO para Bankia, 24-03-2011), no tuvo la valentía al descubrir el agujero de la caja levantina de partir peras con Olivas como hizo Menéndez de Caja Asturias con la CAM (Bancaja, Bancaja, Bancaja, la pesadilla de Rato y Bankia, 28-04-2011 y Rato, el timo de la Bancajita y su cadena perpetua, 23-02-2012) , bailó números, se dedicó a trampear contablemente y cortar y vender el jamón bueno que había en el balance mientras el negocio ordinario se colapsaba (MEH Confidencial, la solución definitiva del gobierno a la banca, 02-03-2011), se empeñó en seguir en solitario pese a las alternativas que se le presentaron y así sucesivamente (Cómo y cuándo se producirá la fusión Caixa-BAnkia, 09-02-2012). Será bueno para los recaos, va en el ADN político, pero ha probado ser un desastre para los polinomios.

a la CNMV, que ha consentido, para tratar de paliar los problemas de capital o de disponible de la entidad, la emisión de todo tipo de productos que, siendo formalmente lícitos y técnicamente impecables, han conducido a la ruina a los que confiaron en que su labor de control actuaba como una suerte de garantía sobre los mismos (Que Dios pille confesadas a las incautas abuelitas españolas, 18-01-2011 y ¡Por fin! La banca ayuda a cruzar la acera a las ancianitas, 05-01-2011). Estamos hablando de su negligente aquiescencia a las preferentes o a OPVs de cuyos riesgos no alertó suficientemente. El haber mantenido la acción de Bankia cotizando libremente esta semana es la guinda del pastel de los despropósitos en su actuación.

a los auditores de la sociedad, cómplices necesario, si no por acción, sí por omisión (Un 30% del capital a un 30% de descuento, la entrada del estado en BFA, 13-12-2010). Es curioso que sea precisamente ahora cuando alerte del desfase patrimonial en BFA, una realidad que ya existía desde el mismo momento de la salida a bolsa de Bankia al precio de colocación. Por aquel entonces, tenía un desfase patrimonial de 700 millones que el declive bursátil de la acción no ha hecho sino engordar (Se regala banco a estrenar, razón Bankia, 07-07-2011 y 2012, el año en que Bankia se jugará su ser o no ser, 12-01-2012). A pocos les ha importado, y a ellos menos of course, el permanente conflicto de intereses, que linda con lo legalmente correcto, derivado del hecho de que los mismos que ponen su sello a la imagen fiel de las cuentas auditadas, facturen más por otros conceptos como consultoría y asesoramiento (Sobre el escandaloso papel de las auditoras de las cajas de ahorro, 20-05-2011).

al BCE que, no solo ha convertido a las firmas bancarias más débiles en adictas a su ayuda (Cuando la banca española clama: Virgencita, Virgencita, 04-09-2008, Trichet, yo también quiero dinero al 1%, 26-06-2009 y también, Si el BCE cierra el grifo, adiós a un 17% del beneficio de nuestra banca, 18-11-2010), sino que ha incurrido en auténtico fraude de ley al establecer un sistema indirecto de ayudas a los gobiernos a través de la financiación, extraordinaria en tipo de interés e ilimitada en cuantía, a los bancos privados a fin de soslayar su prohibición de adquirir títulos soberanos de estados miembros en el mercado primario (El otro agujero de la banca del que no interesa hablar, 27-10-2011, La banca pedo total en la fiesta navideña del BCE, 21-12-2011 y España, víctima de los errores garrafales del BCE, 12-04-2012). Una estrategia de ‘extend and pretend’ que ha evitado el saneamiento natural del sistema, alargando temporal e innecesariamente los problemas.

tanto a la European Banking Association como al BIS por tres motivos: uno, han metido una innecesaria presión adicional a la banca en el peor de los momentos posible, obligándole de forma errática e ineficiente a computar mayor capital por determinados activos y reforzar simultáneamente su patrimonio neto (Jarro de agua fría, los olvidos de los stress test cuestionan su validez, 26-07-2010 y también La gran mentira de Basilea III o por qué la norma yerra el tiro, 13-09-2010); dos, no han valorado el ejercicio de transparencia realizado por el conjunto del sector a nivel nacional frente a otros estados que apenas han presentado modelos a la foto de su realidad financiera; y tres, se han dejado guiar más por los intereses de los países core, fundamentalmente Alemania, que por los del conjunto de la industria europea (Ya es oficial, Alemania pone la proa bancaria mirando a España, 27-06-2011).

al Gobierno actual cuya negligencia a la hora de hacer los deberes cuando estaba en la oposición le ha impedido tener un plan definido, decidido y definitivo para reformar, de una vez por todas, el sector financiero. Una dejación que es más significativa aún si se tiene en cuenta el papel jugado por el actual Ministro de Economía en la empresa privada, donde fue responsable del área bancaria de una de las cuatro grandes. Nadie mejor que De Guindos para saber cuál es el problema genérico, cuál el específico y la forma de solucionarlo (¿Saben qué? El capital de la banca importa un comino, 28-01-2011). Contemporizar hasta que llega lo inevitable y ceder al interés privado frente al común es lo que tiene: que acabas causando una alarma mayor de la que pretendes evitar. Lo acontecido en los últimos cuatro días, entrará por sus propios méritos en el Olimpo del despropósito (El mundo al revés, la banca se alegra de que venga el CoCo, 26-10-2010). Definitivamente, la crisis se le ha ido de las manos a Rajoy.

y a los medios de comunicación que, lejos de alertar de manera objetiva de una realidad y de prevenir y a alertar a los ciudadanos de los riesgos asociados a determinadas instituciones y los productos que comercializaban (Silencio, lo que la banca española esconde a la opinión pública, 08-04-2011), han incurrido en el doble pecado de informar de manera reactiva y hacerlo de manera absolutamente alarmista. Prueba de ello es lo sucedido en los últimos días donde el amarillismo ha copado cientos de páginas cuando de todos es sabido que la nacionalización de una entidad si algo aporta es tranquilidad y garantías. Pero claro, eso no vende.

Todos ellos son culpables. Lo sucedido esta semana podía haberse producido hace ahora tres años y el daño hubiera sido mucho más limitado. Pero ha primado la política, sometida a la banca por sus necesidades de financiación (El "indúltero" Alfredo Sáenz y la financiación de los partidos, 28-11-2011), incapaz de adoptar soluciones que vayan más allá del rédito electoral inmediato. Y la conveniencia, enemiga siempre de la consistencia; una destruye y la otra crea. Se han hecho las cosas tan mal que lo que podría haber sido un punto y aparte hecho en tiempo y forma se ha convertido en punto y seguido en el que las dudas instaladas en el subconsciente de los inversores van a tardar mucho, demasiado, tiempo en disiparse en perjuicio de todos. A veces uno echa de menos ese ‘que le corten la cabeza’ de la Reina de Corazones de Alicia en el País de las Maravillas. La muerte dulce es, sin duda, la más trágica y cruel de todas. El crimen, en cualquier caso, quedará impune para vergüenza de todos. Al tiempo.

 

Viernes, a 11 de Mayo de 2012

Por Alberto Garzón Espinosa, 09/05/2012

Ayer pedimos la nacionalización total de Bankia. Hoy parece que el gobierno nos hará caso parcialmente, es decir, nacionalizará una parte de la entidad. ¿Quiere decir esto que tendremos por fin banca pública en España?, ¿significa que ya hemos dado por fin un paso adelante para salir de la crisis? Estas son las cuestiones que trataré de resolver en este post.

La banca pública

El sistema financiero es, en teoría, el conjunto de entidades que velan para que el ahorro de los sujetos económicos (empresas, Estados e individuos) pueda ser utilizado por aquellos otros sujetos económicos que deseen consumir o invertir. De ahí que hagan una labor de intermediación, por la cual evidentemente se cobra una comisión. El sistema financiero puede ser muy simple o muy complejo, dependiendo del grado de desarrollo, pero siempre se basa en la lógica de la rentabilidad. Ello quiere decir que el dinero siempre se mueve hacia donde es más rentable invertirlo.

Las entidades participantes en el sistema financiero (fondos de inversión, fondos de pensiones, bancos, cajas, cooperativas de crédito, etc.) pueden ser, como cualquier entidad económica, tanto de naturaleza pública como de naturaleza privada. En el caso de ser entidades privadas significa que la gestión queda en mano de directivos que a su vez responden ante accionistas privados. En el caso de ser entidades públicas significa que la gestión queda en mano de directivos que a su vez responden ante accionistas públicos -el Estado-. Decir lo anterior parece una tontería, pero es muy importante.

Los propietarios de cualquier empresa (los accionistas en el caso de las grandes entidades) son los que mandan. Son los que deciden quién dirige la empresa (ponen y quitan a los directivos) y son quienes presionan para que la rentabilidad sea mayor o menor (de modo que condicionan las políticas estratégicas de las entidades). En el caso de entidades privadas la designación de la junta directiva se toma por la vía de la correlación de fuerza en la junta de accionistas. Si una gran fortuna tiene el 90% de las acciones de un banco privado, por ejemplo, es obvio que decidirá sin problemas quién es el presidente y la mayoría de consejeros. En el caso público, sin embargo, esas decisiones se toman a partir de criterios políticos que hay que definir.

Y hay muchos tipos de criterios diferentes. Voy a poner tres ejemplos posibles. En el primero, un consejo de dirección elegido por el partido dominante en el poder. Es obvio que estamos ante un riesgo de enchufismo y utilización partidista de las entidades públicas. En el segundo, un consejo de dirección elegido a partir de una ponderación definida de actores sociales (sindicatos, partidos, trabajadores, etc.), que era el modelo dominante en las cajas de ahorro. También hay espacio para la utilización partidista y en favor de las oligarquías provinciales (como explicamos aquí). En el tercero, un consejo de dirección elegido por el parlamento pero que esté compuesto por técnicos o personas con las manos atadas a partir de unos criterios muy delimitados de gestión. Un funcionamiento parecido al del BCE, por ejemplo. En este caso el problema pasa a ser el tipo de criterios para la gestión. Como se puede observar, diferentes opciones, combinables, que determinarán la eficacia y eficiencia de la entidad. Más allá de la naturaleza de su propiedad.

La diferencia fundamental entre una entidad privada y otra pública, más allá del mencionado control de la entidad, es la legitimidad de la apropiación de los beneficios. En el caso privado los beneficios son repartidos entre los accionistas (o por lo menos distribuidos de acuerdo a sus preferencias) y en el caso público es el Estado quien los ingresa para fortalecer sus presupuestos generales (o cualquier otra opción que considere).

La especulación financiera

A nivel internacional la banca privada no ha realizado las funciones que le correspondía como intermediario financiero porque ha preferido especular en los mercados financieros que prestar a las empresas de la economía real. En el caso español esto no ha sido tanto así, porque su especulación se realizaba, precisamente, en la economía real. A la banca y las cajas de ahorro les salía más rentable prestar a empresas constructoras e inmobiliarias que a cualquier pequeña y mediana empresa. Y como dijimos anteriormente, la lógica financiera es mover el dinero hacia donde es más rentable. También, por supuesto, la banca y las cajas especulaban en los mercados financieros con el uso de derivados y otros productos financieros que durante el boom financiero proporcionaron ingentes beneficios.

La clave está, por lo tanto, no en la propiedad de la empresa sino en el modelo de gestión.  Los bancos operan bajo el criterio financiero, su lógica, de modo que es normal que especularan en el mercado financiero internacional y en la construcción. Las cajas, en cambio, no tenían esa presión del mercado y si actuaron así fue debido a otros motivos (ya descritos en este artículo).

Quiere decir esto que si, por ejemplo, Bankia es completamente nacionalizada, no hay nada que asegure que se comportará de forma diferente a como se ha comportado de forma privada. Los mecanismos que pueden garantizar un comportamiento diferente han de ser aprobados con respecto a la forma de gestión.

Lo que necesita nuestra economía ahora es financiar la economía real -si bien no es ni de lejos el principal problema- y el dinero del sistema financiero no está fluyendo porque el flujo de crédito que llega del BCE se está destinando a la especulación con mercados de deuda pública o para esperar una tormenta (la aceptación de pérdidas).

El caso de Bankia y el banco malo

Durante el boom inmobiliario y financiero, cajas y bancos hicieron extraordinarios beneficios. En el caso de las entidades privadas se repartieron entre los accionistas y en el caso de las cajas se destinaron a la Obra Social y a impresionantes y aberrantes remuneraciones para sus directivos. Pero esos beneficios crecían gracias a la burbuja, de modo que al estallar esta todo cambió.

Lo que cambió fue su balance contable. Lo que estaba contabilizado como activos era suelo, viviendas y préstamos que tras la crisis nunca volverían a tener ese valor. Así pues, el suelo valorado en 1 millón de euros probablemente no valga ahora ni 0’2 millones de euros. La diferencia es lo que se considera una pérdida a declarar o un activo tóxico. Sin embargo las deudas, y pasivo contable en general, siguen valiendo lo mismo. En realidad las entidades están descapitalizadas, como se dice en la jerga de los economistas. Los bancos no reconocen sus pérdidas o sus activos tóxicos, porque si lo hacen tendrán que reconocer una quiebra técnica y el sistema se viene abajo.

En este punto los gobiernos salen a rescatar al sistema financiero. Inyectan liquidez y aprueban formas de ayuda para facilitar que bancos y cajas superen sus problemas (ver aquí una explicación de todos los tipos de ayuda). El objetivo de los gobiernos es dar tiempo a los bancos para que puedan hacer beneficios suficientes con los que compensar las pérdidas. Claro, casualidades de la vida esos beneficios se extraen de la llamada explotación financiera a las familias (cobro de comisiones, etc.) o del arbitraje con la deuda pública (me prestas al 1% y te presto al 5%, de modo que gano un 4%).

Cuando todo eso ha fallado, por lento e ineficaz, vienen las nacionalizaciones. Que quiere decir que el Estado se hace cargo directa y claramente. Pero hay varias formas. Está la nacionalización parcial, que es asumir sólo parte de la propiedad (y por lo tanto la parte proporcional de activo y pasivo). Está también la nacionalización total, que es asumir la totalidad de la empresa (todo el activo y el pasivo). Y finalmente está el miserable banco malo (para más detalle véase este artículo), que significa asumir única y exclusivamente activo seleccionado, es decir, el activo más malo que exista. Por ejemplo, el suelo de 1 millón de euros del que hablábamos antes y del cual decíamos que ya no valía ni 0’2 millones.

El truco está en que el Estado compra a la entidad el suelo por 1 millón de euros, y luego es el Estado quien intenta venderlo o reconoce la pérdida de valor. De modo que se trata de la forma más fascinante y terrible de socializar pérdidas.

Las cajas de ahorro encharcadas con la basura de la burbuja inmobiliaria tuvieron que fusionarse para intentar sobrevivir. De siete de ellas nació Banco Financiero y de Ahorros (BFA), que asumió todos los activos (buenos -por ejemplo acciones de Iberia- y malos -por ejemplo suelo-). Después, la empresa separó los activos y pasivos más buenos del resto y con ellos formó Bankia. Bankia salió a Bolsa, de modo que muchos inversores privados pudieron convertirse en propietarios (además, comprando a precio de saldo). Para ver toda la historia recomiendo esta lectura.

Eso significa que en BFA quedaron los activos y pasivos más malos, incluida la ayuda del Estado a través del FROB. Esto quiere decir que BFA tiene en su balance una gran cantidad de activos tóxicos -activos que no valen casi nada respecto a lo que dicen contablemente que valen- y además acciones de Bankia. Si BFA reconociera esas pérdidas, tendríamos una quiebra inmensa. Por eso hace falta tapar el agujero con dinero, y dado que el capital privado no está dispuesto… es obvio que sólo queda el capital público, esto es, el dinero de todos nosotros.

La nacionalización de BFA, y a falta de conocer el documento completo, no implica controlar Bankia. Aunque BFA es accionista de Bankia, el Estado puede comprar sólo una parte de BFA para que al final no llegue a controlar el 50% de Bankia. Eso sí, el dinero público se va a utilizar de todas formas para tapar agujeros.

Lo que necesitamos

El sistema financiero está de resaca. Dejar quebrar las entidades es una catástrofe como se comprobó con Lehman Brothers en EEUU. Así que hay que poner dinero público. La pregunta es ¿cómo y para qué?

El cómo ya lo respondimos ayer: nacionalizando la totalidad de las entidades afectadas. Nada de quedarnos sólo con la basura financiera y dejar los activos buenos a los accionistas privados. Eso es socializar pérdidas y privatizar ganancias, es una política de clase social alta -propia del PP- y no es admisible. Lo que hay que hacer es asumir toda la entidad; al completo.

Nacionalizando la totalidad de BFA y Bankia, por ejemplo, el Estado recupera instrumentos muy útiles para salir de la crisis. Por ejemplo, recupera participación en empresas industriales -como Iberia- y adquiere activos inmobiliarios que puede utilizar para crear un stock de viviendas públicas de alquiler barato (comenzando a resolver así el problema de la vivienda en España). Además, establece un polo fuerte de presión pública sobre las entidades privadas y puede ser utilizada para competir con éstas.

Obviamente eso requiere establecer y definir un modelo de gestión distinto al visto en las cajas de ahorro. Es decir, necesitamos establecer unos criterios sociales y de financiación de la economía productiva que sean eficaces para poner en marcha un plan estratégico de salida social a la crisis.

¿El problema? Que incluso aunque el sistema financiero sea público, no podrá mantenerse vivo si la economía no crece. El sistema financiero no crece en el aire sino que se alimenta de los ingresos que genera la actividad económica. Ni el Estado, ni las empresas ni las familias devuelven los préstamos si no reciben ingresos adecuadamente. De modo que el sistema financiero está condenado a ser un cáncer mientras a) sea privado y b) no crezca la economía.

Por eso incluso la nacionalización de la banca es insuficiente para salir de la crisis. Debe ser una medida imprescindible en un pack mucho más importante de reactivación económica que, entre otras medidas, conlleve medidas de redistribución de la renta y de la riqueza.

 

Domingo, a 6 de Mayo de 2012

Por A. Garzón Espinosa, 04/05/2012

La pregunta es ambiciosa, desde luego. Algunos dirán que son los Estados-Nación más poderosos militarmente, como Estados Unidos. Otros dirán que son las personas más ricas y poderosas las que, conspirando, deciden en lugares poco transparentes cómo gestionar el mundo. Sin duda también habrá quienes crean que son las voluntades individuales las que conforman, a través del mercado, el destino de nuestra economía mundial. Incluso, en una derivación de esta última opción, puede pensarse que son precisamente las empresas transnacionales las garantes del futuro político y económico de nuestro mundo. En todo caso, probablemente todas tengan algo -aunque sea poco- de razón, si bien para intentar responder tamaña cuestión no pueden servir análisis simples o prejuicios sin confirmar empíricamente.

Mi intención aquí no es otra que mostrar y difundir los resultados del reciente y único estudio que ha evaluado la red global que conforman las transnacionales (también llamadas multinacionales o grandes empresas a secas). Según este complejísimo estudio que ha analizado las redes de 43.060 transnacionales, apenas un 737 de ellas controlan el valor accionarial del 80% total. Esta distribución de poder es mucho más desigual que la distribución de riqueza y renta. Además, el 40% del valor de todas las transnacionales del mundo está controlado por un pequeño núcleo -core- de 147 transnacionales. Y, más interesante si cabe, de ese núcleo de trasnacionales tres cuartas partes son entidades financieras.

La evolución de la red empresarial

Los economistas clásicos distinguían entre capitalistas y trabajadores para distinguir los dos espacios que podían ocuparse en la actividad productiva. Corresponde esa clasificación a un análisis analítico abstracto de cómo opera el sistema económico capitalista, pero también a cómo era la configuración concreta del capitalismo más incipiente. Un capitalismo caracterizado por empresas donde la propiedad y la gestión coincidían y existía por lo tanto un capitalista activo preocupado por el control de su empresa y por lo tanto por los beneficios que les pudieran dar. El resto de la empresa eran, simplificando, trabajadores que alquilaban su fuerza de trabajo a cambio de un salario. Imaginen en esta visión al capitalista industrial del siglo XIX español, caracterizado por estar frente a la empresa vigilando la actividad productiva. Por ejemplo, a Miguel Agustín Heredia, empresario industrial riojano que montó importantes negocios en Málaga.

Según evoluciona el capitalismo, sin embargo, esta realidad va cambiando y haciéndose más compleja. Las empresas se hacen más grandes y surgen las primeras sociedades anónimas. Se disocia la propiedad de la empresa -que queda en manos de los accionistas- de la gestión de la misma -que queda en la dirección- y de la actividad puramente productiva -los trabajadores-. Los accionistas suelen ser grandes fortunas que juntando sus riquezas permiten acometer proyectos empresariales más complejos y que rinden más beneficios. Un ejemplo español fue la compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (M.Z.A.), que nació de la unión de los capitales de grandes fortunas como las del marqués de Salamanca, el duque de Morny y los Rotchschild (familia vinculada a las finanzas), si bien también -como siempre- con el apoyo de capital público. O el más obvio, el de la Río Tinto Company Limited, empresa de capital danés e inglés que cotizaba en la bolsa de Londres y explotaba las minas de RíoTinto (Huelva). En definitiva, las finanzas y la nueva organización empresarial permite al capitalismo desplegar proyectos más ambiciosos que en ningún caso una sola gran fortuna individual podría llevar a cabo, pero esa nueva organización empresarial modifica a su vez la relación entre los sujetos económicos (finanzas, propietarios, gestores, trabajadores) y por lo tanto las relaciones de poder.

Con la evolución de los mercados financieros, entre los que se incluye el mercado de acciones -la bolsa, es decir, el espacio donde se compran y venden derechos de propiedad de las empresas-, el sistema se hace aún más complejo. La globalización económica y financiera va empujando a las empresas a una mayor internacionalización. Hasta el punto de que gracias a la llamada ingeniería financiera las grandes empresas pueden comprar con enorme facilidad partes de otras grandes empresas o financiar nuevos proyectos de inversión. La aplicación de las políticas neoliberales, que retiran el corsé keynesiano -las prohibiciones y regulaciones que existían en el marco económico- no hacen sino disparar esas tendencias subyacentes. Las grandes empresas pueden, desde entonces, internacionalizarse incluso a partir de la emisión de lo que algunos autores han denominado capital financiero (véase el trabajo de Oscar Carpintero).

En este punto de la evolución capitalista, las empresas están formadas por propietarios, gestores y trabajadores pero que mantienen relaciones muy distintas a las anteriormente descritas. Los propietarios son los accionistas, pero que ya no tienen una preocupación directa por el estado de la actividad productiva -a diferencia del propietario tipo s. XIX- sino que únicamente se preocupan por rentabilizar su capital. La extraordinaria liquidez de los mercados les permite a estos accionistas pasar de una empresa a otra en cuestión de segundos, por lo que se disocian los intereses y vencen las estrategias cortoplacistas. Los gestores, por otra parte, son los consejos de administración de las empresas y los directivos, esto es, aquellas personas que toman las decisiones que afectan a la actividad productiva. Estos consejos de administración obedecen órdenes de los accionistas, porque a ellos les rinden cuentas -no en vano los accionistas pueden exigir la destitución de éstos si consideran que no lo están haciendo bien, es decir, de acuerdo a sus intereses-. Esta relación, propia de la etapa neoliberal, está definida como “shareholder value” y estudiada en la literatura económica en el marco de la llamada “corporate governance” y de la “teoría de la agencia”. Los trabajadores, por otra parte, también están fragmentados en función del segmento productivo al que están asociados -desde gerentes hasta trabajadores de cuello azul-.

La moderna red empresarial

El problema macroeconómico es que en el mundo no sólo existe la distribución de riqueza y renta, sino también la de poder. Las grandes empresas determinan la configuración económica de cualquier país o región, e influyen de forma directa e indirecta en la creación de empleo y la calidad de vida. Por lo tanto, la capacidad de tomar decisiones o influir en ellas por parte de las grandes empresas es especialmente importante y es una manifestación de poder. Pero dada la inmensa y compleja red que se ha tejido entre las propias empresas, es complicado saber quién se encuentra detrás de esas decisiones.

El estudio con el que he comenzado este escrito nos aporta datos esclarecedores. Teniendo presente que las grandes empresas internacionalizadas, es decir, las transnacionales, forman una red en la que por encima tienen a los accionistas y por debajo a sus filiales (para las cuales la empresa matriz es su accionista), se ha elaborado un mapa mundial de las 43.060 empresas más importantes. Como se puede observar en el siguiente gráfico, esto no podría haberse hecho sin tratamiento informático a partir del software adecuado (de hecho, la imagen sólo nos ilustra la composición, porque más allá de ello no vemos un pijo).

De lo que se extrae en el artículo es que hay un núcleo de empresas, o core (SCC en la imagen siguiente), que se encuentran dominando las relaciones del resto a partir de su control accionarial. Es decir, de las ramificaciones que nacen de las empresas centrales puede observarse que controlan parcial o totalmente gran parte del resto de empresas. En conjunto, ese núcleo está formado por 147 empresas que controlan el 40% del valor accionarial total. Saliéndonos del núcleo encontramos que 737 empresas controlan el 80% del valor total.

Uno de los aspectos más interesantes es que en ese núcleo de 147 empresas hay dos tercios que son empresas financieras, es decir, grandes bancos comerciales y de inversión.  Y estos son, por lo tanto, los sujetos económicos con más poder para determinar la economía mundial. La lista de esas entidades núcleo es ilustrativa también del poder nacional que respalda esos intereses económicos. A continuación, un zoom sobre las entidades financieras más importantes que componen ese grupo. ¿Os suenan?

Conclusiones

No cabe ninguna duda de que hay una relación directa entre las entidades que concentran el poder económico y político, en la medida que han aprovechado la debilidad autoimpuesta por los Estados por medio de las privatizaciones y desregulaciones, la responsabilidad en la crisis financiera y los beneficiarios del intento de salir de la crisis. Podemos decir, con los datos en la mano, que las entidades financieras son quienes controlan la economía mundial. Pero lo hacen sin necesidad de recurrir a conspiraciones oscuras, porque es la propia dinámica del sistema económico capitalista la que explica que estos sujetos económicos, las empresas transnacionales y su red, operen de acuerdo a una lógica que les lleva a defender sus intereses. Intereses que son antagónicos con los de los ciudadanos, de modo que su propia dinámica lleva al incremento de la explotación sobre los más desfavorecidos.

El análisis político de por qué un gobierno nacional sale en defensa de una trasnacional (como Repsol) queda para otra ocasión, como también dejaremos para más adelante un análisis de las implicaciones de clase que todo esto significa -por cierto, magníficamente estudiadas por el economista marxista Gerard Dumenil-. Aunque en ambos casos hay elementos en este propio artículo, en la medida que podemos saber que, por ejemplo, Repsol está participado por entidades financieras como CaixaBank y otras entidades que a su vez están participadas por entidades financieras nacionales e internacionales. Por otra parte, los accionistas acaban siendo, en última instancia, personas de carne y hueso. Esas personas son las clases altas, los segmentos más ricos de la sociedad que participan en las redes financieras -por ejemplo, en España el 40% de los hogares tiene el 60% de sus activos financieros en cuentas corrientes, que rinden poco o ningún beneficio, mientras que los hogares más ricos tienen gran parte de sus activos financieros en la forma de acciones o de fondos de inversión y de pensiones que en última instancia casi todos tienen que ver con los derechos de propiedad de las empresas transnacionales.

 

Miércoles, a 18 de Abril de 2012

Hace unos días, en un arrebato de lujurioso liberalismo, recalcitrante mentalidad neocon y servil claudicación ante el nuevo führer sin bigotito (pero con faldas: la ínclita Angela Dorothea Merkel, la enterradora de Europa –y del europeismo-), nuestros avispados dirigentes populares tuvieron una ‘brillante’ idea: promover una amnistía fiscal en España.

Si no llega a ser por lo tremendamente injusta y canalla que es la propuesta, nos produciría risa que a alguien se le ocurriera la peregrina idea de perdonar a delincuentes el pago de los impuestos que tienen la obligación de entregar al Estado.

Ya veis lo que son las cosas: el gobierno que preside Mariano Rajoy, un fulano capaz de aplicar en todas sus políticas la famosa frase “donde dije digo, digo Diego”, os la volvió a meter doblada. A todos. También a ti. Y lo que es peor aún, a mí que no le voté.

Pero está en ti revelarte, protestar. Haz lo que hice yo: mándale al ministro de Hacienda tu más enérgica queja para que sepa que estás de muy mala leche y disconforme ante una injusticia que nos quieren aplicar de forma taimada y torticera, una política inmoral que degrada nuestro sistema fiscal para beneficiar, sólo, a delincuentes de la peor calaña.

Escríbele a Montoro. Si dejas que te sigan dando por donde te están dando, ¿cuál será la próxima vileza que perpetrarán estos políticos del PP benefactores de delincuentes?

Se me ocurre que entre todos podríamos promover una ley para hacerle saber a los delincuentes defraudadores que les damos un año para ponerse al día con la Hacienda Pública; y que si no lo hacen, a partir de ese momento, y con carácter retroactivo, cualquier fraude que le detectemos superior a los 30.000 euros, será castigado con el embargo de todos sus bienes (aquí, en Japón, en la Conchinchina o en sus paraísos fiscales) y a entre 10 y 30 años de cárcel.

Como premio al inspector fiscal que caze delincuentes, se le daría un incentivo del 1% de las cantidades que recaude. ¡¡Ya verías como pillábamos a todos estos sinvergüenzas!!

Alfredo Webmaster

 


 

Don Cristóbal Ricardo Montoro Romero

Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas del Gobierno de España

Gobierno de España

C/. Alcalá, 9

Madrid

 

(Aquí pon el nombre de tu localidad), a *** de abril de 2012

 

Estimado señor Montoro:

El Gobierno del que Vd. forma parte ha aprobado lo que han calificado de regularización de fortunas evadidas a paraísos fiscales, cuantas opacas dentro y fuera del país, y dinero negro. Es decir, una amnistía fiscal en román paladino. Los capitales que se regularicen sólo serán gravados con un 10% de impuestos.

La necesaria igualdad ante la Ley exige que los asalariados recibamos igual trato. Nos sentimos discriminados –y lo que es casi peor- estúpidos por haber pagado lo que los evasores se quedaron íntegramente para ellos. De llevarse a cabo esa amnistía, lo justo es que sea general y con efecto retroactivo: lo ya abonado que vuelve a nuestros bolsillos.

Tenga en cuenta los grandes beneficios de los que ya disfrutan los amnistiados y los alarmantes datos de la dimensión del problema que paso a recordarle:

Según el informe 2011 del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa, el 82% de las empresas del IBEX 35 tienen vinculación patrimonial con empresas domiciliadas en paraísos fiscales. Los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) por su parte estiman que las grandes fortunas y las grandes empresas son responsables del 71,8% del total del fraude fiscal en España. Y eso que –dice en este caso la Organización Profesional de Inspectores de Hacienda (IHE)- los ingresos obtenidos en el extranjero están exentos del impuesto de Sociedades en España mientras que los gastos invertidos para ello sí tienen deducciones fiscales. El mecanismo es muy simple: los ingresos no suman (computan) y los gastos financieros necesarios para obtener los ingresos sí restan (se deducen)", dicen”.

Su amnistía, Sr. Montoro, -como dice la IHE- contradice, para empezar, el artículo 31 de la Constitución: "Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio". Sube los impuestos a los que pagan y se les perdonen a los que no cumplen. Y puede provocar un "derrumbe" de la conciencia fiscal de los contribuyentes con efectos muy perjudiciales sobre la economía española.

Miles de millones de euros perdidos que nunca más se pagarán porque su Gobierno les “perdona”. Si esta profunda arbitrariedad no tiene vuelta atrás, debemos reclamar el mismo trato y exigir la devolución del 90% de lo cotizado. Conscientes muchos ciudadanos de la situación de crisis que padecemos -y sin que la hayamos creado- en todo caso podría aceptar una tributación del 10% de mis ingresos, como los capitales aflorados, desde luego por toda mi vida laboral. La emigración a la que las erráticas políticas seguidas en España desde hace años –la “herencia” ¡es tan amplia, larga y profunda estimado señor Montoro!- nos abocan, sería mucho más asumible con ese patrimonio del que los ahora amnistiados –sin recargos, ni sanciones- disfrutan.

A la espera de su respuesta, atentamente,

(Pon aquí tu firma y datos personales)

 

Miércoles, a 14 de Marzo de 2012

 

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 12 de marzo de 2012

Este artículo critica el argumento ampliamente promovido en los mayores fórums económicos y financieros españoles de que el elevado desempleo en España se debe a las rigideces del mercado de trabajo. El artículo documenta que el elevado desempleo en España se debe a la escasa producción de empleo, resultado, a su vez, del escaso desarrollo del sector público y muy en particular de los servicios públicos del Estado del Bienestar.

Una característica de la economía española ha sido la existencia de un elevado desempleo. Tanto en momentos de bonanza, con elevadas tasas de crecimiento económico, como en momentos de recesión, el desempleo en España es mayor, y en ocasiones mucho mayor, que el promedio de los países de la Unión Europea (UE-15), el grupo de países de la UE más próximos a nosotros por su nivel de desarrollo económico.

La interpretación que la sabiduría convencional da para explicar este hecho es que el mercado de trabajo español es demasiado rígido. Se repite constantemente en los medios de mayor difusión de sensibilidad neoliberal que los sindicatos han estado protegiendo los contratos fijos, que incluyen a los trabajadores que ya tienen trabajo –los famosos insiders- a costa de los que no tienen trabajo –los también famosos outsiders- que no pueden encontrar trabajo. Estos últimos, principalmente jóvenes y mujeres, tienen enormes dificultades para entrar en el mercado de trabajo, debido a que los puestos de trabajo existentes están ya ocupados por los que tienen contratos fijos. De ahí que la solución que proponen es que se anulen los contratos fijos (para conseguirlo hay que debilitar a los sindicatos) y, con ello, los jóvenes y las mujeres puedan también entrar en el mercado de trabajo.

Este argumento ignora deliberadamente varios hechos. Si el número de puestos de trabajo existentes permanece constante, la eliminación de los contratos fijos sólo variará la composición de los trabajadores, puesto que los empresarios despedirán a los que eran fijos a fin de contratar a los jóvenes y mujeres, a los que pagarán unos salarios más bajos. Los padres serán despedidos para que sus hijos puedan encontrar trabajo a menor coste para la empresa. Esto es lo que desean las reformas laborales del gobierno PP: rebajas de salarios.

Algunos economistas argumentan que los elevados costes del despido hacen que el empresario se lo piense dos veces antes de contratar a un nuevo trabajador porque éste quedará blindado y no podrá deshacerse de él o ella en caso de que necesite menos trabajadores, a consecuencia de que disminuyan sus necesidades de mano de obra. Este argumento parecería que tiene peso, pues tiene una cierta lógica. Pero, parece que los empresarios en España no han tenido tal dificultad. España fue durante muchos años (durante el periodo del boom económico estimulado por la burbuja inmobiliaria) el país de la UE-15 que tuvo mayor tasa de crecimiento de puestos de trabajo, para más tarde, durante la recesión, tener la tasa de destrucción de puestos de trabajo más elevada de la UE-15. La evidencia muestra que en España se crean y se destruyen puestos de trabajo muy fácilmente, negando por lo tanto la tesis de que el elevado desempleo se deba a la dificultad de despedir. En realidad, lo inverso es lo que está ocurriendo. Los países de la OCDE en los que el desempleo ha crecido más rápidamente durante la recesión han sido EE.UU. e Irlanda, que son los países que pueden despedir más fácilmente. España es el tercer país después de estos dos, con la tasa de destrucción de empleo y crecimiento de desempleo más elevada en la OCDE, el grupo de países más ricos del mundo.

Los datos muestran que España tiene una de las tasas de crecimiento del desempleo más altas y la tasa de desempleo más alta, no sólo de la UE-15, sino también de la OCDE. Las reformas laborales aumentarán el desempleo sin mejorar en nada la creación de empleo. Y si no se lo creen, esperen y lo verán. Que ello sea así se debe a que no se está tocando el problema central: la escasa creación de puestos de trabajo. Si miran los datos verán ustedes que España es el país que tiene menos puestos de trabajo por 1.000 habitantes de la UE-15 (396), junto con Grecia (373) e Italia (380). Y donde se ve que hay un gran déficit es en el sector público. En España sólo un 9% de la población adulta trabaja en el sector público. El promedio de la UE-15 es un 15%, y en Suecia un 25%. Si en España tuviéramos las mismas tasas de empleo público que tiene Suecia, tendríamos 5 millones más de puestos de trabajo (que es prácticamente el mismo número de desempleados que existen hoy en nuestro país). En contra de lo que se reproduce en la sabiduría convencional, España tiene un sector público poco desarrollado. El número de empleados en los servicios públicos del Estado del Bienestar está muy por debajo del promedio de la UE-15 y por debajo de lo que nos correspondería por el nivel de desarrollo que tenemos (ver Navarro, V. El Subdesarrollo Social de España. Causas y Consecuencias. Ed. Anagrama, 2006).

Este escaso desarrollo del empleo público explica también el bajo porcentaje de la población que trabaja en el mercado laboral, con clara discriminación de la mujer. Si se facilitara la integración de la mujer en el mercado de trabajo (mediante el desarrollo de la infraestructura de servicios tales como escuelas de infancia y servicios domiciliarios) habría en España 3 millones más de trabajadores, creando riqueza. Se calcula que por cada entrada de una mujer en el mercado de trabajo se crea la necesidad de crear 0.4 nuevos puestos de trabajo en los servicios de carácter personal que proveen las amas de casa (en limpieza, en restaurantes y otros). Trabajo crea trabajo.

La pregunta inmediata es ¿cómo se pagarían estos empleos? La respuesta es fácil. Predominantemente (aunque no exclusivamente) con fondos públicos, incrementando los ingresos al Estado, hoy en día en España, los más bajos de la UE-15 (34%), el promedio de la UE-15 es 44% y Suecia, 54%.

Y ahí está la raíz del problema. Algunos datos son contundentes. El fraude fiscal en España es enorme y se concentra en las grandes fortunas, en las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año y en la banca (responsables del 72% de todo el fraude fiscal) y que supera los 80.000 millones de euros. El problema no es que España no tenga fondos. Lo que ocurre es que el Estado no los recoge, y por lo tanto no puede crear empleo. Ahí está el problema silenciado en los mayores medios de difusión y persuasión del país, los mismos medios que continúan machacando con el sambenito de las rigideces del mercado laboral, culpabilizando a los sindicatos por el elevado desempleo. Y así vamos en un país que se autodefine de ser democrático.

 

Jueves, a 9 de Febrero de 2012
 
Don Baltasar Garzón
 
Como saben los lectores de mi página web, hacía mucho tiempo que no publicaba nada nuevo, pero hoy es un día en el que no tengo más remedio que escribir. Desgraciadamente, no lo hago desde la alegría ni el sosiego: hoy escribo desde la desazón, la vergüenza, y el más profundo y reconcentrado desprecio.

¿Por qué?

El llamado Tribunal Supremo de mi país, un conglomerado de jueces de los que algunos llegaron al poder entre dádivas, traiciones y juego sucio, ha sentenciado al juez Baltasar Garzón, perdón, DON BALTASAR GARZÓN (con mayúsculas, y negrilla), a la inhabilitación para ejercer la justicia durante 11 años. Una sentencia similar a la que se le aplicaría a un vulgar delincuente, a un criminal, a un desecho de la sociedad.
 
¿Es posible que suceda algo así en un país democrático del primer mundo? Sí, es posible… y no sólo es posible: acaba de suceder.

Hacía tiempo que esta sentencia se veía venir. Había síntomas que lo anunciaban. Se mascaba la tragedia. Se podía oír desenfundar las navajas traperas. Los aquelarres de los fulanos más sórdidos y canallas lo preconizaban. Y lo ejecutaron con la mayor de las vilezas: aplicando el escarnio público sobre una persona justa para poder beneficiar al malvado, al depravado, al ladrón miserable, al sinvergüenza, al amoral.
 
Y entre esos 'siniestros' personajes que saldrán amparados por la injusticia, está un vecino mío: Pablo Crespo, uno de los encausados por don Baltasar Garcón en el "Caso Gürtel", quien, si la injusticia no lo ampara con torticeras prácticas, debería de pudrirse en la carcel por 'presunto' ladrón y corrupto.
 
Pablo Crespo, ex empleado de Caixa Galicia, es un personajillo que mientras se aprovechaba de su cargo en el Partido Popular de Galicia de José "Pepe" Cuiña (¡tremenda época y batallas las de Pepe Cuiña!), no tenía empacho en jactarse en público (conmigo lo hizo) de las comisiones, supuestamente mafiosas, que se embolsaba por intermediar en los contratos de ventas al Ayuntamiento de Madrid (caso Ros Roca: multimillonaria venta de maquinaria de finales de los 90 y principios de los 2000).

En ese ajusticiamiento taimado también participó otro vecino mío (otro más), un personaje de baja catadura moral y escasa altura (física y mental), un fulano retorcido y sinuoso, un traidor a la causa que dice defender, un liberticida peligroso, un personajillo de película mafiosa de serie "B", el tonto útil que necesitaba la ultraderecha más fascista: el juez del Supremo Luciano Varela.

A él, a Luciano (sin el don, sin respeto ninguno), el tonto útil necesario en todas las películas de malandrines y canallas, y al resto de sus compañeros de cacería, les dedico la lectura de la carta que escribió la hija de DON BALTASAR GARZÓN en su honor.

Asumo como mías todas sus palabras. Comparto como propio su dolor. Siento por su padre el mismo orgullo que ella siente.

¡Venceremos!

Alfredo Webmaster
 
 
""Esta carta está dirigida a todos aquellos que hoy brindarán con champán por la inhabilitación de Baltasar Garzón.

A ustedes, que durante años han vertido insultos y mentiras; a ustedes, que por fin hoy han alcanzado su meta, conseguido su trofeo.

A todos ustedes les diré que jamás nos harán bajar la cabeza, que nunca derramaremos una sola lágrima por su culpa. No les daremos ese gusto.

Nos han tocado, pero no hundido; y lejos de hacernos perder la fe en esta sociedad nos han dado más fuerza para seguir luchando por un mundo en el que la Justicia sea auténtica, sin sectarismos, sin estar guiada por envidias; por acuerdos de pasillo.

Una Justicia que respeta a las víctimas, que aplica la ley sin miedo a las represalias. Una Justicia de verdad, en la que me han enseñado a creer desde que nací y que deseo que mi hija, que hoy corretea ajena a todo, conozca y aprenda a querer, a pesar de que ahora haya sido mermada. Un paso atrás que ustedes achacan a Baltasar pero que no es más que el reflejo de su propia condición.

Pero sobre todo, les deseo que este golpe, que ustedes han voceado desde hace años, no se vuelva en contra de nuestra sociedad, por las graves consecuencias que la jurisprudencia sembrada pueda tener.

Ustedes hoy brindarán con champán, pero nosotros lo haremos juntos, cada noche, porque sabemos que mi padre es inocente y que nuestra conciencia SÍ está tranquila.

Madrid, 9 de febrero de 2012

María Garzón Molina
""
 
 
Domingo, a 20 de Noviembre de 2011

En estos últimos días de campaña electroral se está oyendo en los ambientes peperos (del PP), que nuestra sanidad pública es cara, mastodóntica e ineficaz, pero la realidad de las cifras y los resultados dice lo contrario:

- España sigue siendo uno de los países desarrollados que menos invierte en salud pública: en nuestro país sólo se destina el 9,7% del PIB, mientras que en países como Alemania destinan el 11,2% o Francia casi el 12%. En cambio en Estados Unidos, paradigma de las políticas neoliberales que preconiza el PP (mucha sanidad privada; poquísima, y mala, sanidad pública), tienen un gasto sanitario del 16,2% del PIB, pero el nivel de calidad que ofrece es nefasto, con resultados casi tercermundistas.

- Nuestro servicio de salud pública le cuesta 1.500 euros al año a cada español, una cifra que es inferior a la media de los países de nuestro entorno: Francia tiene un gasto per cápita de 2.500 euros y Alemania de 2.600.

- Con una inversión de sólo 1.500 euros por habitante y año, tenemos una cobertura universal, gratuita y con prestaciones envidiables: muchísimos europeos aprovechan sus vacaciones para venirse a operar a España.

- Los españoles obtienen un magnífico servicio a cambio de una menor inversión: tenemos los mejores índices de supervivencia y longevidad del mundo, sólo superados por Japón; tenemos el mejor índice de trasplantes del mundo, con un modelo de gestión en la donaciones que tratan de copiar (sin éxito) en los países más avanzados; nuestra tasa de mortandad infantil es una de las tres más bajas del mundo; el sistema de vacunaciones infantiles y juveniles es citado por la ONU como el modelo a seguir y se pone como ejemplo de resultados brillantes; gracias a una excepcional sanidad pública preventiva, España tiene un 26% menos de cánceres de mama que el resto de nuestros socios europeos.

- Según los datos que publicó la OMS y Eurostat en el año 2009, el modelo sanitario español es cualquier cosa menos caro e ineficaz: para esos dos organismos públicos, España es el mejor ejemplo de sanidad y gestión en costo por habitante.

Me pregunto: si todo lo que sabemos de la sanidad española es positivo, ¿por qué los peperos pretenden cambiar el modelo actual amparándose en falsas informaciones y propalando necios comentarios? Muy sencillo: para poder privatizar la sanidad pública y dársela cuasi regalada a las sociedades médicas, como en Gringolandia; para que unos pocos espabilados y empresarios sinvergüenzas se llenen los bolsillos; para justificar, con mentiras y medias verdades, lo injustificable.Y estas gentes son las que acaban de ganar las elecciones españolas: para echarse a temblar.

¡¡Abróchense los cinturones: va a pilotar la nave española Mariano Rajoy!!

Alfredo Webmaster

 

Domingo, a 8 de Mayo de 2011

Por Manolo Saco, 06/05/2011 

Sostienen los sociólogos que las campañas electorales apenas cuentan con la capacidad de torcer el voto decidido de antemano por los electores. Resumiendo, que si, para formarte una opinión, estás esperando por la oferta electoral que te pueda hacer cada candidato en los últimos 15 días, como en las rebajas de invierno, es que eres tonto de remate, y te está bien empleado el churro que salga de las urnas.

Esta madrugada comenzó oficialmente la campaña electoral (un sarcasmo, cuando llevamos dos legislaturas en campaña), esas dos semanas en que los llamados indecisos pueden morir de estrés, de sobredosis de ofertas. Mi madre, votante fija del PP, mantenía que cambiar de partido era tan absurdo como cambiar de religión, como si fuese necesario asistir a una mezquita para comprender que la religión verdadera es la católica.

Por eso, cuando me cuentan que dos o tres millones de votantes, y hablo de memoria, forman parte de esa legión de indecisos, deambulando de iglesia en mezquita y de mezquita en iglesia, yo me pregunto: ¿qué revelación esperan para el último momento? ¿Es que confían en que algún postulante se hubiese guardado para el último día la fórmula magistral para acabar con el desempleo o la corrupción?

Solo los ilusos pueden pensar que los votos maduran una vez recolectados. Les bastaría con mirar a Jaume Matas, el expresidente balear al que la Fiscalía atribuye delitos que suman hasta 24 años de cárcel. Su jefe, Mariano Rajoy, quiere “para España lo mismo que Jaume Matas ha hecho en las Islas Baleares”. Y, sin embargo… y sin embargo, niños queridos, la encuesta del CIS augura una mayoría absoluta para el PP en las islas.

¿Se puede saber de qué coño están indecisos los indecisos?

 

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