Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Viernes, a 25 de Febrero de 2011

Hoy hace 18 años que murió mi madre. La recuerdo todos los días, pero en los veinticinco de cada mes de febrero ese recuerdo es más fuerte y sentido: el paso del tiempo no borra ni su imagen ni la validez de su legado moral y personal.

Alfredo Webmaster

 

Mi madre, con pocos años

En China, en 1978

 

Mi madre con Alberto, hace muchos años...

Mis padres, en un viaje a Israel

Posiblemente, una de las últimas fotos de mi madre. Fue tomada pocos días antes de descubrir que tenía leucemia. En la foto está con mi padre y sus nietos promegénitos: Jorge (de Carlos), Clara Marina (de Manuel), Pablo (de Eugenio), Carmen (de Alberto) y Ana (mi hija).

 

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Jueves, a 24 de Febrero de 2011

Hace un tiempo, algo más de dos meses, leí un artículo, que copio más abajo, publicado en una Web de económica de la que me confieso seguidor (pese a que sé que es de corte liberal y de marcado cariz derechista).

No lo puedo evitar: entre elconfidencial.com y yo hay una especie de atracción cuasi enfermiza, una mezcolanza inapropiada de sentimientos, una patología de corte morboso que me genera desfases ideológicos/mentales de difícil explicación.

Para que os hagáis una idea, he llegado a sentir admiración y fervor por los artículos que publica Kike Vázquez, un excepcional analista financiero internacional, las reseñas gastronómicas del grandioso Caius Apicius (que publico en mi blog) o las estupendas recetas y divulgaciones sexuales de El Erotikón (algunas ya publicadas en mi blog).

Volviendo al artículo que veréis más abajo, me hizo mucha gracia leer la detallada explicación de cómo deben vestir los ejecutivos de banca (algo que aún soy yo ahora, afortunadamente por pocos días), los “prototipicos” ejecutivos agresivos pegados a su teléfono móvil, a su attaché, a su agenda saturada, a la secretaria que le soluciona la vida y a la verborrea infatigable que utilizar para todo. Me hizo gracia.

Me hizo gracia y me hizo recordar las épocas en las que yo vestía así, en plan formal, con trajes de buen corte y colores discretos (distintos tonos de grises y azules marinos), pantalones de sastre a medida, chaquetas cruzadas de dos botones o sin cruzar de tres botones, camisas de doble puño con gemelos a juego con la corbata, y zapatos de cordones o tipo mocasín de empeine largo. ¡Buff, qué tiempos!

Afortunadamente, después de haber transitado por las direcciones de despachos por más de 27 años, el concepto de “bien planchao y bien arreglao”, además de ser algo profundamente incómodo, es absolutamente innecesario: por mi experiencia, lo que nuestros clientes buscan realmente no es negociar con un figurín de pelo engominado y traje de Ermenegildo Zegna a medida; lo que ellos realmente buscan es encontrar alguien que les solucione sus problemas, con el que sentir empatía, que les desatasque sus dificultades, que les ayude a financiar correctamente sus negocios y que, a poder ser, lo haga al menor coste posible. Punto.

Los años de experiencia me permitieron conocer mejor esas necesidades y descubrir lo poco que les importa si vestimos trajes de Zegna o de Pepito, o camisas Hugo Boss o de La Paca: por eso, cambié de forma de vestir para ir adoptando prácticas que me dejaban ser mas como soy realmente (cómo me gusta vestir), estar más cómodo dentro de la ropa, con pantalones menos marcados, con chaquetas más cómodas, con camisas menos ajustadas, con zapatos más fáciles de llevar. Hasta hoy.

Entonces, ¿por qué publico el artículo de elconfidencial.com? Para que aprenda de él Sergio Dario; para que tome apuntes, para que pille ideas, para que sepa más… sobre todo ahora que está algo triste por que aún le quedan unos añitos más de trabajo: ¡Va por ti, Sergio, la vida es así! (obviamente, con cariño).

Alfredo Webmaster



Por L. S. Lara para elconfidencial.com, 21/12/2010

En una sociedad en la que la apariencia cada vez es más importante para superar cualquier obstáculo con cierta ventaja, UBS publica un ‘manual de instrucciones’ para sus banqueros, con el objetivo de que vistan (y huelan) adecuadamente. Se trata de un completo manifiesto de 44 páginas, lleno de avisos y consejos para que el personal de esta multinacional financiera no tenga dudas a la hora de elegir atuendo para su lugar de trabajo.

"La adopción de un comportamiento impecable se extiende a la presentación impecable”. Bajo esta premisa, y según recoge la web Business Insider, UBS expone las claves para triunfar dentro del complicado, y muchas veces gris, mundo de las finanzas. Porque un aspecto impecable puede aportar paz interior y una mayor sensación de seguridad, he aquí algunos de los pasos a seguir si usted desea convertirse en un exitoso hombre de negocios.

Las chaquetas, cerradas y con los hombros perfectos

La ropa es una forma crítica de la comunicación no verbal. Y los trajes de chaqueta en particular, prenda indispensable para todo banquero que se precie, también tiene sus secretos. Los botones deben estar cerrados, salvo cuando estemos sentados. Y sólo si hace mucho calor, y tras el consentimiento de un supervisor, se puede llevar la camisa sin chaqueta.

En cuanto a los bolsillos, a pesar de que el traje los lleve, estos no han sido diseñados para contener un gran número de efectos personales o accesorios. Así que mejor dejarlos vacíos para que no se deformen.

La americana de hombre cuenta con otra particularidad a tener en cuenta. Los hombros deben tener proporciones naturales: si son demasiado amplios, la cabeza parecerá muy pequeña. Por el contrario, si son estrechos, esta se verá demasiado grande. Y lo que es más importante: la chaqueta siempre tiene que cubrir completamente el trasero.

Gafas: cuanto más sencillas, mejor

Según las indicaciones del manual de UBS, las gafas son más adecuadas en un rango de color discreto. Las demasiado llamativas, así como las monturas de colores estridentes, no están admitidas en este ambiente.

Por otro lado, conviene asegurarse de que las joyas se ajustan al metalizado de las monturas, y nunca, nunca, llevar las gafas de sol en la cabeza.

Perfumes: ¡Stop nubes invasivas!

"Un perfume debe ser perceptible en un primer momento a una distancia determinada -la longitud de un brazo-, pero debe ser discreto”. Con estas palabras se refiere la empresa financiera al uso de fragancias. "El momento ideal para aplicarlo es directamente después de una ducha caliente, cuando los poros están aún abiertos", aclara.

Tan sólo un aspecto a evitar: no usar una loción que te convierta en una nube aromática amenazante.

El reloj, imprescindible para ser puntual

UBS es más radical a la hora de decidir qué joyas deben llevarse a la oficina. Así, la empresa "suspende el uso de pulseras y pendientes". Ni hablar, por supuesto, de piercings, tatuajes o accesorios que no aporten un aspecto profesional.

Llevar reloj puede hablar mucho de nuestra persona. Entre otras cosas, indica que damos importancia a la puntualidad y la fiabilidad. Finalmente, por respeto a clientes extranjeros, “se deben evitar signos religiosos ostensibles".

Vigile el mal aliento

El olor del cuerpo no se puede cambiar. Sin embargo, podemos asegurarnos de que sólo produzca aromas agradables. Un aliento fuerte puede tener un impacto significativo en la comunicación con los demás. Un primer paso es evitar, durante la jornada laboral, los platos a base de ajo y cebolla.

Cremas faciales, no sólo para ellas

Los factores que conducen a la contaminación de la piel son muchos. Dado que nuestro rostro es básicamente nuestra principal ‘prenda de vestir’, este requiere de una especial atención. UBS recomienda proteger la piel aplicando una crema nutritiva y que calme los signos producidos por los agentes externos. El manual hace especial hincapié en que esta solución no sólo es importante para las mujeres. Los hombres son los primeros que deben aplicarse el cuento.

Zapatos: siempre con calzador

Un recurso adecuado para prolongar la vida de los zapatos de piel masculinos es reemplazar los talones antes de que se estropeen las tapas. También, ponérselos siempre con la ayuda de un calzador, desatarse completamente los cordones antes de quitárselos y dejarlos transpirar al menos un día después de su uso.

Corbatas: longitud = perfección

La punta nunca debe superar la cintura del pantalón. Esta es la clave para saber la distancia adecuada a la hora de anudarse la corbata. Y al quitarse el traje, siempre desatarla y colgarla, nunca enrollarla.

La ropa interior, que ni se vea ni moleste

La ropa interior es una de las partes más íntimas de nuestra ropa. Por esta razón, no deber verse a través de la ropa, ni destacar. Asimismo, el cuerpo no debe sufrir por un uso inadecuado o una talla incorrecta.

Con las camisas, sea sibarita

No se deben lavar a máquina, ni planchar en casa. Para llevar las camisas perfectas, mejor recurrir a la tintorería.

 

Lunes, a 14 de Febrero de 2011

 

Me enamoré a primera vista… debería haber echado una segunda mirada.

 

 

 

 

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Miércoles, a 2 de Febrero de 2011

Jaguar E-Type coupé versión 4.2 litros de 265 CV, con la capota puesta

Jaguar E-Type coupé versión 4.2 litros de 265 CV, descapotado

Jaguar E-Type coupé versión 4.2 litros de 265 CV, parte posterior

Jaguar E-Type coupé versión 4.2 litros de 265 CV, interior con el salpicadero

Corría el año 1985. Llevaba un tiempo en Santiago de Compostela como Director de la oficina del banco. Entre nuestros clientes había uno que se dedicaba a la promoción inmobiliaria y construcción de obras públicas al que hacía un año que le había muerto su hijo. Estaba destrozado, sin capacidad para sobreponerse al desastre. No sólo era su único hijo varón, el continuador de sus negocios: su hija tenía un importante retraso físico que la tenía postrada en cama bajo cuidados médicos.

Entre los caprichos (recuerdos) de su hijo estaba un coche que ya nadie volvió a utilizar: un Jaguar E-Type coupé versión 4.2 litros de 265 CV. Lo tenían en el garaje de la familia tapado con una lona, en perfecto estado de limpieza y puesta a punto.

Pese a que tuve moto y coche a los 18 años, nunca sentí atracción por los motores ni jamás compré una revista del automóvil. No tengo ninguna afición por las carreras de F1 o los rallyes. No siento especial placer en la conducción de un vehículo sofisticado o rápido (no suelo pasar de los 120 km/h). No me gustan los Mercedes Benz ni los BMW. Me desagrada el olor de las gasolinas y odio cambiar una rueda pinchada. No tengo ni ‘pajotera’ idea de lo que es “ferodo de la diferencial del carburador del árbol de levas de la rotula del carter de la dirección de la culata del cambio de marchas” (sic). No sé cuantos caballos “CV” (si es que los tiene: yo no los oigo relinchar) tiene el coche que uso a diario, ni sé si es de cuatro válvulas o tiene dos docenas y media. No sé nada de nada. “Rien de rien”, que diría un francés.

¡Pero soy humano y tengo una debilidad oculta! Si, lo adivinaste: mi debilidad es el Jaguar E-Type. Estaba, y aún estoy, enamorado de él.

No puedo evitarlo: sé que es una aberración cuasi parafílica… pero sus gráciles y sensuales formas, su anatomía insinuante y su aire casi alado, pueden más que mi pureza angelical y mi estoico aguante, hasta llevarme a cometer al pecado más nefando.

Para mi suerte (o desgracia), mi cliente me ofreció el Jaguar E-Type de su hijo; y además, casi regalado: quería que se lo sacara del garaje a cambio de sólo 500.000 pesetas (el equivalente a unos 3.000€ de ahora). Un regalo. Un chollo. Pero no puede comprarlo…

Hacía muy poco tiempo que había nacido mi hija Ana y Tere me dijo que de eso nada, ¡nada de nada!, que ese no era coche para un padre primerizo que tenía que llevar la sillita infantil en el asiento posterior (asiento que el Jaguar E-Type no tiene), y que en el maletero no entraba la silla de paseo de la niña ni el capazo.

Y me quedé sin “mi” adorado Jaguar E-Type… me quedé sin mi capricho, sin mi amor platónico con ruedas, sin mi oculto objeto de deseo (cuasi orgásmico). Hasta hoy. Y así sigo…

¿Por qué me acuerdo ahora del Jaguar E-Type? Porque acaba de cumplirse el 50 aniversario de presentación pública en la Salón del Automóvil de Ginebra de 1961.

El E-Type forma parte de la leyenda del automóvil, figurando entre los diseños más aplaudidos y recordados: el propio Enzo Ferrari reconoció que era el coche más bonito del mundo. Es uno de los poquísimos coches que se exhiben en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, y el único que no es yanqui.

Tuvo propietarios tan conocidos como George Best, Brigitte Bardot, Tony Curtis, George Harrison, John Lennon, Mick Jagger, Paul Newman o Steve Mcqueen. Su lanzamiento al mercado fue uno de los hechos más destacados de los años sesenta, junto con la aparición de la minifalda, los Rolling Stones, los Beatles o mis primeros años en el colegio.

Alfredo Webmaster

 

Domingo, a 23 de Enero de 2011

 

Amanece: las primeras luces brillan en las aguas del río Lérez.

 

 

 

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Domingo, a 26 de Diciembre de 2010
 
 
 
 
 
 
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Viernes, a 24 de Diciembre de 2010

 

Después de trece años y medio, XeitoxiñoXiño” se nos fue: a las 22:00 horas del 23 de diciembre, después de haberlo sedado y medicado para hacerle más llevadero los dolores que padecía, murió.

Llevaba casi dos meses con graves problemas en la columna, con pérdida de motricidad en las patas traseras. Sólo conseguía seguir adelante gracias a la fuerte medicación que le dábamos a base de corticoides y antibióticos. A raíz del prolongado uso de esos fármacos, padeció de incontinencias y vómitos.

Ayer, al llegar a casa por la tarde, me sorprendió no verle al lado de puerta de la calle esperando por mí, moviendo su rabo y mirando como maniobraba con el coche. Y me sorprendió aún más cuando abrí la puerta de garaje de casa, en donde se guardaba el saco con el pienso, y que no acudiera presuroso a ver como le llenaba su fuente con la comida: siempre aparecía observando con sumo interés como se llenaba su plato y como rellenaba de agua su bebedero. Ayer no apareció. Me sorprendió, y me alarmó.

Lo encontré tirado en la terraza delante de la cocina, totalmente estirado, con las patas traseras inmovilizadas y su cabeza apoyada en el suelo, empapado por la lluvia que le caía encima; sus ojos estaban medio cerrados y su mirada denotaba pena, una enorme tristeza: no había sido capaz de acudir a recibir a su amo.

Ver así al perro más maravilloso, más vital, alegre y vivaz del mundo, a un consumado saltarín, a un juguetón empedernido, me produjo un dolor enorme. Viéndolo supe que era el final, que su tiempo se había acabado.

Lo demás, encima de la camilla de la clínica veterinaria, mientras le hacían pruebas, sólo fue un paso necesario para confirmar lo que ya temíamos: que no había nada que hacer, que cualquier tratamiento sólo prolongaría su dolor, un dolor que no mejoraría su parálisis, su incapacidad para estar de pié. Y decidimos lo mejor, lo único que no le prolongaría una vida cruel de innecesario sufrimiento.

Su pérdida es irreparable: va a ser muy doloroso no tenerlo como mi compañero de paseos al volver del trabajo. Su muerte está siendo para mi tan dura como la de Oden, el perro de Jason.

Cuando nos den sus cenizas las enterraremos en el jardín, debajo del camelio. Allí quedarán, al lado de su espacio más querido, pegadas a las ventanas de mi despacho: seguirá oyendo como pulso el teclado de mi ordenador y protegiendo la casa como siempre lo hizo, de forma fiel, constante, sin desmayo.

 

Alfredo Webmaster

 

El último vídeo que le grabé, hace dos meses, cuando ya se observaban claros síntomas de sus  graves problemas físicos

 

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Miércoles, a 22 de Diciembre de 2010

Como buen ateo militante no debería apreciar demasiado la Navidad, pero no puedo evitar que estos días me traigan recuerdos de mi infancia y juventud en casa de mis padres, cuando aún vivía mi madre y mi hermano Carlos, y nos reuníamos todos en la mesa la noche de Nochebuena, con mi padre en una de las cabeceras y mi madre en la otra.

Rodeando a mi padre nos sentábamos los hermanos, en orden decreciente de edad; a continuación se sentaban las nueras y al final de la mesa, rodeando a mi madre, los nietos y nietas, muy pegaditos a ella, para poder cuidarlos y mimarlos amorosamente.

Recuerdo a mi padre de pié, como aún lo hace ahora en cada Navidad, leyendo algunos de los pasaje de la Biblia que narran el nacimiento de Jesucristo y orando antes de la cena, con todos en silencio… salvo alguna que otra risa perdida de los nietos más pequeños, que en aquella época era mi hija Ana y mi sobrina Carmen.

De esa época, hace ya más de 17 años, tengo los más bonitos y dulces recuerdos, sólo empañados por la pérdida irreparable de mi madre y de mi hermano.

Cuando pienso en la Navidad no puedo olvidarme de una de las mejores películas de la historia, un monumento imborrable al sentimentalismo y las buenas intenciones, una magistral lección de cine: It´s a Wonderful Life” (“Que bello es vivir”), de 1946, un filme de Frank Capra protagonizado por James Stewart y Donna Reed que cuenta una dramática historia de superación humana, una narración capaz de conmovernos hasta hacernos llorar desconsoladamente.

Como no tengo muchas ganas de poner en mí página un típico christma navideño, dejaré como prueba de mis mejores deseos en estas fechas para todos vosotros, el vídeo con los minutos finales de la película “It´s a Wonderful Life” (“Que bello es vivir”) y ese pequeño arbolito nevado que está al principio de mi post.

Alfredo Webmaster

 

 

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Sábado, a 18 de Diciembre de 2010

 

 

Hace tiempo estaba indeciso. Ahora ya no estoy tan seguro.

 

 

 

 

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Sábado, a 20 de Noviembre de 2010

Milagros, "Milagriños", y Ana

Tuve la enorme suerte de tener dos madres: mi madre biológica, Carmen, y mi otra madre, Milagros.

Cuando yo nací, el día 28 de septiembre de hace miles de años, hacía poquísimos días que había muerto Farruco, el marido de Milagros.

Farruco, marinero de un barco de pesca de bajura, desapareció bajos las aguas del Atlántico mientras faenaba frente a la Marola, una isla situada entre las rías de Ferrol, Pontedeume, Betanzos y Coruña, una zona famosa por sus corrientes y grandes oleajes. La bravura y dificultad de la zona hizo famosa la frase “"o que pasou a Marola, cruzou a mar toda" (en español: “el que pasó la Marola, cruzó la mar toda”).

Farruco era el único apoyo sentimental que tenía Milagros. No tenían hijos ni hermanos ni otra familia conocida, salvo un sobrino. Bueno, si tenía alguien más: mi familia, para quien trabajaba como cocinera y en las labores de la casa desde hacía muchos años.

Al nacer yo, después de la muerte de Farruco, fue como si apareciera en su vida ese hijo que nunca tuvo, esa personita en la que depositar el amor inmenso que tenía en su corazón, esa bondad infinita que siempre, siempre, atesoró en su interior. Fui el hijo que necesitaba, el necesario soporte para soportar (valga la redundancia) la ausencia de su compañero sentimental.

En su infinita bondad, infinita sin duda, mi nacimiento fue una esperanza y una ilusión que llenó su vida. Y en mi vida, en mí, se volcó en cuerpo y alma, con absoluta dedicación, con todo el tiempo disponible, con todo el (buen) ánimo, con todo el amor que llevaba dentro sin poder entregar. Y trató de hacerme feliz. Y lo consiguió.

Para ella, yo era el niño más guapo del mundo, el niño más listo del mundo, el más rubio del mundo, el más alto del mundo, el más fuerte del mundo, el que mejor cantaba del mundo, el más rápido del mundo… Para ella yo era su mundo, su único mundo.

Recuerdo cómo me despertaba Milagros todas las mañanas de mi infancia y juventud: como entraba con sumo cuidado en mi habitación, como se sentaba al borde de la cama, como me acariciaba mi cara, como me decía “levántate” y como cantaba sus canciones, canciones antiguas, canciones hermosas, canciones siempre tiernas, dulces, suaves… recuerdo como me cantaba, con su magnífica voz, “Cielito lindo” mientras acariciaba el lunar que yo también tengo junto a la boca, o como me felicitaba por mi cumpleaños mientras entonaba “Las mañanitas” y me hacía creer que yo era como el Rey David, o me animaba a levantarme de la cama para ir al colegio con los versos del “Alevántate”, o me hablaba del desayuno que ya me tenía preparado mientras tarareaba “La flor de la canela”, o me apuraba para que no llegara tarde a clase mientras me hacía cantar con ella el “Cucurrucucu paloma… Recuerdo como me cantaba antiguas canciones de una Galicia que ya desapareció, canciones que nunca más volví a oí cantar.

Cuando nació mi hija Ana, Milagros ya era muy mayor: tenía casi 82 años. Era muy mayor y estaba profundamente envejecida por la edad y, sobre todo, por los muchos trabajos y sufrimientos que llevaba acumulados en su cuerpo, en sus huesos. Cuando hablaba de su juventud, de sus primeros años de vida, me contaba sobre lo pobre que había sido su familia, lo mucho que había tenido que trabajar transportando sobre su cabeza sellas* de agua para los ‘señoritos’, como ella llamaba a dueños de la casas para las que había trabajado como sirvienta, en una época de España en la que aún no existía el servicio universal de agua canalizada. Me contaba cómo le gustaba ir a los bailes y cantar en las rondallas, cómo disfrutaba de la compañía de su Farruco… cómo era feliz en esos momentos, y lo poco duraban.

Cuando Ana nació, Milagros fue feliz: la cogía en el colo (expresión gallega que significa “coger en sus brazos”), le daba infinitos besos y le cantaba canciones, las mismas que me había cantado a mi, pero ahora rotas por la edad; la achuchaba entre débiles brazos y la miraba con ojos tiernos y puros, como sólo ella tenía… y la miraba y la miraba y la miraba y la volvía a mirar con los mismos ojos que antes, muchos años antes, me habían mirado a mi.

De esas épocas sigo guardando en mi corazón las músicas que mamé en mi infancia, en mi juventud, en mi madurez… las mismas que también mamó Ana en los pocos meses que convivió con ella.

Aún ahora, después de tanto tiempo y tantas vicisitudes, cuando escucho “Las mañanitas” o “Cielito lindo” pienso en ella, en Milagros, en mí Milagriños… y me vienen a los ojos las lágrimas de la añoranza y tristeza que me produce el recuerdo de lo mucho que me amó y lo poco que supe apreciar, en aquella época, el cariño que tan desinteresadamente me entregó.

De esa etapa de mi vida, en su recuerdo, os propongo escuchéis en la Gramola a Pedro Infante. Sé que son canciones que todos conocéis, pero aún así vale la pena que las rememoremos… así sea como recuerdo hacia Milagros.

Alfredo Webmaster

Nota *- Sella: en Galicia, vasija de madera de forma cóncava, normalmente de castaño o teka, con tapa, aros y asas de bronce, que se usaba antiguamente para el transporte del agua; tenía la facultad de mantenerla muy fresca y cristalina.

 

 

 

Pedro Infante: “Cielito lindo

 

Pedro Infante: “Las mañanitas

 

Pedro Infante: “Mañanitas tapatías

 

Pedro Infante: “Golondrina de ojos negros

 

Pedro Infante: “Serenata sin luna

 

Pedro Infante: “Alevántate

 

Pedro Infante: “En tu día

 

Pedro Infante: “Serenata de amor

 

Pedro Infante: “Serenata tapatía

 

Pedro Infante: “Amorcito de mi vida

 

Pedro Infante: “Las otras mañanitas

 

Pedro Infante: “Las golondrinas

 


 

¿Cómo funciona la Gramola?

El módulo de la Gramola está situado arriba, en la parte de la derecha de la página. En ese módulo tengo incluidas las canciones de los grupos musicales que deseo que conozcáis.

Podéis escuchar la música más cómodamente con las instrucciones que os doy a continuación:

- Lo primero, pulsad el botón extensible que está a la derecha en la parte alta de la Gramola, en el espacio en donde figuran los nombres de los grupos musicales.

- Al pulsar el botón aparecerá una lista de grupos: Arias de ópera, Arias sacras, Cowboys Junkies, Eva Cassidy, Flamenco y jazz, Fabrizio de André… hasta llegar al final, a Villancicos y danzas criollas.

- Situad el ratón encima del cantante o grupo que deseáis oír; a continuación pulsad encima del nombre elegido.

- Una vez que esté pulsado el nombre, el navegador se actualizará automáticamente y la Gramola se posicionará en el cantante o grupo que habéis elegido.

- Y ahora viene lo más importante: pulsad en donde dice “Popup player”. Al hacerlo, se abrirá una pequeña ventana de navegador que os permitirá escuchar la música y al mismo tiempo seguir leyendo el blog de forma independiente.

- Obviamente, yendo de grupo en grupo podréis escuchar toda la música que seleccioné.

 

Sábado, a 20 de Noviembre de 2010

Amanecer del jueves 18 de noviembre… el rojo intenso del firmamento se reflejaba en el cauce del río, como si estuviera teñido de sangre y fuego.

 

Anochecer del sábado, 20 de noviembre… Día de luna llena.

 

Lunes, a 15 de Noviembre de 2010
 

Hoy se podía observar el planeta Venus. Brillaba con total nitidez en el horizonte, en medio de unos nubarrones negros que anticipaban lluvias.

Brillaba como brillaría la luz de un faro de un mundo lejano y desconocido. Y hermoso.

Alfredo Webmaster

 

 
 
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Sábado, a 6 de Noviembre de 2010

A veces no viene nada mal darse un poco de autobombo y hablar de los éxitos obtenidos, así sean éxitos compartidos. Y en este caso lo son.

Desde el reinició de la página www.musicayvino.com, a mediados del año 2007, las cifras de visitas no ha dejado de crecer: la suma total de visitas entre los meses de julio a diciembre de 2007, fue de 9.219 personas; en lo que llevamos de noviembre, cinco días, el número de visitas acumuladas ya es de 9.499 personas.

O sea, en sólo cinco días de noviembre de 2010 lleva más visitantes que en seis meses de 2007: La verdad, la cifra no está nada mal.

Más aún: en sólo 3 años pasó de 0 visitas a llevar acumuladas 1.261.721. Y eso que no se incluye pornografía o sexo explícito, que es lo que más visitas genera en las páginas más famosas del mundo. ¡Ah, me olvidaba! Y sin publicidad.

Pero el éxito, como decía al principio, no es sólo mío: sin vosotros/as, nada sería posible.

Yo podría estar haciendo una página bien ‘chula’ o ‘rechula’, llena de contenidos, de variedad de temas, con muchos colorines y fotos, pero sin vuestra presencia, sin vuestros comentarios, sin vuestras lecturas y sin vuestras, bastantes, críticas, nada de eso habría sido posible.

Por eso decía, y digo, que el éxito es un éxito compartido entre vosotros y yo. Y por eso, dado que estamos en el mismo ‘carro’, os quiero dar las gracias a todos y todas.

Alfredo Webmaster

 

 

 

 

 

 

 

 

Mes

Visitantes distintos

Número de visitas

Páginas

Solicitudes

Tráfico

Jun 2010

33.448

39.201

151.121

2.701.521

101,23 GB

Jul 2010

34.310

40.093

153.287

2.715.587

112,34 GB

Ago 2010

43.197

50.252

215.792

2.927.051

127,36 GB

Sep 2010

42.110

48.872

203.870

2.742.796

120,67 GB

Oct 2010

48.906

55.906

413.674

3.233.176

153,32 GB

Nov 2010

(a día 5)

9.499

10.441

39.755

565.745

24,88 GB

Dic 2010

0

0

0

0

0

Total año 2010

(a 5 nov.)

618.152

719.352

 2.401.465

3.6939.027

1.384,62 GB

 

 

 

Año

Visitantes distintos

Número de visitas

Páginas

Solicitudes

Tráfico

Año 2007

5.279

9.219

144.240

376.085

19.84 GB

Año 2008

122.083

169.613

1.112.335

4.751.334

298.11 GB

Año 2009

284.830

363.537

1.882.250

23.926.464

975.24 GB

Año 2010

(a 5 nov.)

618.152

719.352

2.401.465

36.939.027

1.384,62 GB

Total

1.030.344

1.261.721

5.540.290

65.992.910

2.677,81 GB

 

 


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Sábado, a 6 de Noviembre de 2010

Miércoles, 3 de noviembre de 2010… y la Luna en fase creciente.

 

Viernes, 5 de noviembre de 2010… y Venus en el horizonte.

 

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Lunes, a 18 de Octubre de 2010

Como habréis comprobado, llevo varis días sin hacer actualizaciones en musicayvino.com. ¿Motivos?

Una persona amiga, colaboradora de esta página desde hace mucho tiempo, me hizo un comentario muy juicioso que me ayudó a reconsiderar una decisión que había tomado hace tiempo y que, visto lo visto, no fue de lo más acertada.

Desde la primera época de la página, allá por el año 1998, y en su reinicio, año 2006, decidí permitir, en aras de la libertad (total) de expresión, que se publicaran todos los comentarios que escribís los lectores de este blog. Todos, sin limitaciones ni cortapisas. Todos.

Durante demasiado tiempo acepté todos los comentarios como válidos. Publiqué algunos que no me gustaban, que me producían incluso desazón, pero los publiqué...

Durante demasiado tiempo incluí en el blog opiniones que además de parecerme auténticas impertinencias, no estaban a la altura de lo que se espera de personas educadas y cabales.

Considero que está bien que existan disparidades de criterio; considero que está bien que existan discrepancias con lo que se vaya publicado; considero que está bien que no se esté de acuerdo con los comentarios que hacen otras personas… considero que está bien todo lo razonable.

Lo que no está nada bien, y no lo voy a consentir en lo sucesivo, son las batallitas de patio de vecindario, los piques entre lectores/as del blog utilizando palabras más propias de verduleros/as (pido perdón al gremio de los/as vendedores de verduras) o de pescantinos/as (pido perdón al gremio de los/as vendedores de pescados) que de personas civilizadas, las afrentas injustificadas y fuera de lugar, los insultos o las malas palabras.

Como gestor y titular de la página, puedo filtrar comentarios, y lo voy hacer. Hoy empiezo.

Alfredo Webmaster

 

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Domingo, a 10 de Octubre de 2010
 
 
 
 
 
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