Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Sábado, a 29 de Enero de 2011

Por Sergio Darío, de España

Esta observación es un cumplido de lo más agradable y reconfortante que nos puedan hacer, pero no la aceptamos así como así de cualquiera. No es como que te digan: ¡bonita camisa esa que llevas! o ¡ese corte de pelo te queda muy bien!. Yo, por lo menos, no me corto a la hora de alabar el vestido o el cambio de look de una compañera o de una amiga… incluso de mi esposa en cuanto me percato de ello, generalmente después de un rato intolerablemente largo de observarla como si nada hubiera cambiado… ya sabéis lo que quiero decir. Pero ni se me ocurre espetarle un ¡qué bien hueles! a nadie con quién no tenga un mínimo grado de intimidad o, cuando menos familiaridad. A no ser que se haya echado encima tal cantidad de perfume, que sea imposible disimular el efecto “botafumeiro” de su presencia. La culpa de esta especie de pudor (que es efectivamente pudor) lo tienen las feromonas.

Nunca había sido consciente de ello hasta que vi un documental en TV. Aunque ya no recuerdo los detalles, supongo que fue en la 2 y a alguna hora intempestiva, porque el programa en cuestión no era banal ni chabacano.

Trataba sobre un experimento llevado a cabo en una universidad alemana, experimento en el cual se les entregó a sendos grupos de mujeres y hombres estudiantes, unos veinte de cada sexo, una camiseta de algodón y unas sencillas instrucciones. Más o menos eran estas:

- Debían dormir con la camiseta puesta durante una semana sin lavarla

- No podían ducharse ni utilizar colonias, cremas o desodorantes para meterse en la cama

- Las mujeres no podían tomar anticonceptivos mientras durase el experimento

Al final de este periodo los participantes entregaban sus camisetas.

Previamente todos ellos habían sido objeto de un estudio para determinar su dotación genética y, por supuesto, los participantes no se conocían entre si.

Después las camisetas se colocaron individualmente en recipientes y… ¡a olfatear!

A las mujeres se les dio a oler las camisetas de los hombres y viceversa, y todos ellos debían “puntuar” el olor de cada una de las camisetas en una escala que iba desde “muy agradable” a “muy desagradable”.

El resultado fue que las mejores calificaciones, las “muy agradable”, se produjeron entre hombres y mujeres con mayor diferencia genética y, por el contrario, a individuos con mayor semejanza genética les correspondían calificaciones más desfavorables, resultando “muy desagradable” el olor de los compañeros/as con mínimas diferencias genéticas.  Estos resultados eran simétricos, es decir que cada calificación hombre X/mujer X era igual o casi igual a su reciproca mujer X/hombre X.

El amor es ciego, pero tiene buen olfato

Buscando en la red he encontrado, entre otras muchas informaciones, referencias a experimentos similares a este con ligeras variaciones.

Por ejemplo uno realizado en Suiza, en la Universidad de Berna, esta vez con cuarenta estudiantes masculinos y otras tantas féminas. Después de la preceptiva recogida de muestras de ADN, los estudiantes durmieron un sábado y un domingo con la misma camiseta, que el lunes entregaron para que sus compañeras las olfatearan. Se les pidió a ellos que utilizaran jabones sin perfume, que no tomaran alimentos muy condimentados, que no fumaran y que no tuvieran sexo esos dos días, y a ellas se les trató durante las dos semanas anteriores a la “cata” olorosa con un spray para evitar infecciones en las membranas nasales. El premio por participar fue un ejemplar de “El Perfume” de P.Suskind. Los resultados fueron idénticos a los obtenidos por experimentos anteriores y, hasta donde he podido comprobar, se han repetido en todos los experimentos que, con ligeras variaciones, se han llevado a cabo en Brasil, México, USA, Austria etc.…

No quiero (ni puedo) hacer una exposición erudita ni científica. En este Aleph tecnológico que es Internet tenéis todos los datos, fechas y nombres. Mi interés por este tipo de asuntos es puramente humanista o sociológico o etólogo… curiosidad en definitiva, puro divertimento. El cuerpo humano, este eficaz “vehículo” animal que sustenta nuestra no-tan-eficaz mente es más viejo que nuestro sobrevalorado intelecto de “homo sapiens”, y por lo tanto, en cierta forma es más sabio. Pero le hemos perdido la estima y rara vez le escuchamos. Ya no sabemos interpretar las señales que nos envía. Eso que llamamos ”el instinto”, “un sexto sentido”… mal asunto, porque el uno (animal) ha mantenido y tirado de la otra (mente) y viceversa, alternativamente durante todo este proceso evolutivo que, bien o mal, nos ha llevado hasta aquí desde los tiempos en que éramos el más desvalido habitante del planeta, y nos conviene que siga siendo así, creo yo, porque lo normal es que nos hubiéramos extinguido por causas naturales, y vamos camino de conseguirlo por medios artificiales.

Por eso, a mi las triquiñuelas que nuestro cuerpo utiliza para mediatizar o dirigir nuestro hiperracional comportamiento, me atraen con la fuerza irresistible y gozosa con que la naturaleza tira de los cínicos (3ª acepción R.A.E.) como yo.

Hoy en día se han identificado medio centenar de feromonas emitidas por nuestro cuerpo. Medio centenar si, pero cada individuo tiene su propio “arsenal feromónico” que a su vez tiene una composición química establecida principalmente por su sistema inmunitario. Como no hay dos sistemas inmunitarios iguales, tampoco hay dos personas con idénticas feromonas.

Estos “mensajeros químicos” nos llegan a través del olfato y, lo mismo su emisión como su recepción, sigue unas pautas y características naturales (animales) que no podemos controlar. Es decir, ni decidimos cuándo ni cómo estamos bombardeando el entorno con nuestras feromonas ni podemos saber cuando estamos siendo alcanzados por feromonas de nuestros congéneres. Ni tampoco evitarlo, estamos indefensos. Pero su química modifica la forma en que nos interrelacionamos, inconscientemente, sin identificar la causa-efecto de nuestros actos y sensaciones, que atribuimos, ignorantes, a la psique, al corazón, al alma o a un espiritual “no te lo puedo explicar”.

En algunos aspectos primarios de nuestro comportamiento, como son el sexo, la empatía, el amor… el efecto de estos hechiceros invisibles es dramático, y no sólo los del sexo opuesto como veremos más adelante.

Hasta 1970 sólo se conocía la existencia de estos compuestos en los animales, sobre todo en los insectos. Debemos a una mujer el comienzo y desarrollo de estos estudios en nuestra especie.

Y el comienzo fue de película, imaginaros la escena: Estado de Maine en U.S.A., 1968. Los mejores especialistas de la época discuten los últimos avances y descubrimientos en una convención científica organizada por un importante laboratorio. Una chica de 20 años, invitada como sus compañeras de un prestigioso y exclusivo colegio femenino, al ciclo de conferencias, está escuchando reverencialmente los sesudos argumentos de aquellos doctores. En un determinado momento, los científicos debaten sobre cómo las feromonas actúan para conseguir que todas las ratas de laboratorio encerradas en una misma jaula, acaben ovulando a la vez. Martha McClintock se levanta e interrumpe al sorprendido grupo de sabios: “lo mismo sucede en la especie humana”. Entre los ponentes no había ninguna mujer.  

El olfato de la mujer se desarrolla antes y mejor que el del hombre, y ese desarrollo precoz va unido a la proliferación de sus hormonas intrínsecamente femeninas, los estrógenos, durante la pubertad. Durante al ovulación la mujer emite un tipo de feromonas que predisponen al hombre a la relación sexual (a ellas les juramos que es amor y la madre naturaleza sabe que se trata, ni más ni menos, de la perpetuación de la especie vía procreación), provocándonos un aumento de producción de testosterona, que nosotros percibimos inequívocamente como que nos ponen como motos, y es que somos unos fieras. Por su parte, la mujer alcanza la máxima sensibilidad olfativa durante el periodo de ovulación, y pierde gran parte de su olfato con la menopausia. También el hombre modera la emisión de sus feromonas con la edad (pasamos de irresistibles a atractivos, luego interesantes y finalmente simpáticos).

El caso es que la mujer, desde que alcanza la fertilidad, necesita de un buen olfato para escoger al padre de su progenie. Y el mejor padre es aquel que aporta un sistema inmunitario muy diferente, y por lo tanto complementario, del suyo… y aquí se completa el sudoku que iniciamos con el experimento de las camisetas.

Volvamos a Martha McClintock. Ella había observado que todas las compañeras de dormitorio habían sincronizado su menstruación. Los científicos, todos hombres, consideraron su afirmación ridícula, y le exigieron pruebas con base científica. Martha inicio así una carrera de investigadora científica que todavía está activa. En 1973, con sólo 23 años, publicó su estudio en el que participaron las 135 compañeras de dormitorio, y que estuvo dirigido por su supervisora. La coordinación de los ciclos de sus compañeras era un hecho irrefutable, y dependía del tiempo que se mantuvieran juntas. Más adelante colocó almohadillas en las axilas de nueve voluntarias en diferentes fases del ciclo. Después hizo oler estos saquitos a otras veinte voluntarias, consiguiendo acortar o prolongar el ciclo de las oledoras en función de la fase de ovulación de la “donante” de la almohadilla… ¡y pensar que las jóvenes se atiborran a fármacos para regular su ciclo! Lo más impactante es el efecto de las feromonas emitidas por las madres lactantes: ¡desordenan el ciclo menstrual de las no lactantes influyendo en su fertilidad! La madre naturaleza es implacable.

Queda un fleco de lo más curioso en este asunto de los olores. Las mujeres que toman estrógenos, la píldora, invierten su apreciación de los olores del macho. Es decir, la apreciación deseable/no deseable de su pareja se invierte cuando la mujer que toma estrógenos deja de tomarlos o cuando la que no los toma empieza a utilizar la píldora… ¡esclarecedor, no os parece!

 

Martes, a 28 de Diciembre de 2010

Para los que, como yo, nos mantenemos en estado de dieta eterna, luchando a brazo partido contra una glotonería endémica, la Navidad es como ir a clase de claqué sobre un campo de minas. Mi nutricionista me aconseja ir a la compra saciado, después de un buen desayuno, y me ha prohibido permanecer en ese campo de minas de colesterol más allá de la hora fatídica del aperitivo. Él la llama la hora de Cenicienta, esa hora en que suenan las campanas de una cervecita y unas almendritas que me hacen perder el zapato mágico, la cabeza y la compostura.

Entre el fuego cruzado de los villancicos a toda pastilla desde la megafonía (los que más me duelen son esos falsos villancicos fabricados por falsos flamencos de lolailo, lolailo, lailo) y los patés, el séptimo de bollería al completo y todo tipo de derivados grasientos del cerdo, ir a la compra es más arriesgado que moverse en las trincheras del campo de batalla sembrado de minas.

Pero no todo es colesterol en esta vida. En las estanterías proliferan tantos alimentos milagrosos que a veces pierdo la noción de si estoy en una farmacia o en los carrefures y los hipercores. Un paté de foie, y también un actimel para contrarrestar. Una tableta de turrón, y un activia para pararle los pies. Esa era mi táctica para engañar al organismo.

Pero hete aquí que los americanos descubren que Danone no era el príncipe que iba a redimir a su Cenicienta del maltrato de la madrastra que atasca mis arterias. Todo era falso. Su publicidad era mentira. Un cebo vulgar. Se habían forrado durante años de los incrédulos como yo, y ahora aceptan gustosos pagar con los beneficios obtenidos una multa de 21 millones de dólares como pena por haber mentido. Seguramente una milésima parte de lo ganado con el engaño.

 

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Sábado, a 11 de Diciembre de 2010

El pasado 30 de noviembre se cumplieron 2 años de la muerte de Joan Baptista Humet, un cantautor español injustamente olvidado y que, durante parte de su vida tuvo que soportar el rechazo del ‘establishment’ musical catalán por utilizar el español como vehículo para sus canciones y por que con sus letras lo que quería expresar eran sentimientos y sensaciones, huyendo de la política fácil, pero sin dejar de lado las circunstancias sociales siempre vistas desde el lado mas humano.

Las canciones de Joan Baptista siempre nos invitaban a la reflexión, a pensar en algo más que el bonito sonido de una guitarra. Su prestigio le llevo a recorrer los escenarios de teatros y estadios de España, Chile, Francia, Argentina, México, Alemania o Colombia, con temas como “Canto a una depresión”, “Chapero de Fuencarral” (de su último CD), “Hay que vivir”, “Gemma” (dedicado a su hermana) o “A mi adolescencia”.

Hace unos días le hicieron un merecido homenaje musical compañeros y amigos de la canción, como Marina Rossell, Maria del Mar Bonet, Dyango, Ramoncín, Juan Trova, Lluís el Sifoner, Lluís Miquel, Paco Muñoz, Enric Murillo, el grupo Al Tall, Ramiro Segrelles y Gema García, los guitarristas José Luis Silvaje, Joan Eloi Vila y Marcel Grifol, y el Coro y la Banda de Unión Fomento Musical de Navarrés, pueblo valenciano en el que nació en 1950.

La canción que propongo para el fin de semana es la hermosísima “Clara”, un poema musicado triste, melancólico, que describe como una mujer sucumbe ante el mundo de las drogas.

Alfredo Webmaster

 

 

Joan Baptista Humet - “Clara”

Clara,

distinta Clara,

extraña entre su gente, mirada ausente.

 

Clara,

a la deriva,

no tuvo suerte al elegir la puerta de salida.

 

Clara,

abandonada

en brazos de otra soledad.

 

Esperando hacer amigos por la nieve

al abrigo de otra lucidez,

descubriendo mundos donde nunca llueve,

escapando una y otra vez.

 

Achicando penas

para navegar...

estrellas negras vieron por sus venas

y nadie quiso preguntar.

 

Clara

se vio atrapada,

abandonó el trabajo,

se vino abajo.

 

Clara

languidecía

perdida en un camino de ansiedades y ambrosías.

 

Clara

no dijo nada

y un día desapareció.

 

Recorriendo aceras dicen que la vieron

ajustando el paso a los demás,

intentando cualquier cosa por dinero

para incarse fuego una vez más.

 

Esa madrugada

Clara naufragó,

tenía el mar de miedo en la mirada,

las ropas empapadas

y el suelo por almohada,

y lentamente amaneció.

 

Sábado, a 11 de Diciembre de 2010

Después de los acontecimientos presenciados en contra de Julian Assange, la organización Wikileaks y los cables que la misma ha dado a conocer, creemos que es oportuno esta acción en contra del terrorismo de estado y los enemigos de la libertad. Cualquier cosa nos encontrarás en el 668 801 092. Gracias.

“POR LA LIBERTAD, DI NO AL TERRORISMO DE ESTADO”

Los ciudadanos adheridos a este texto MANIFESTAMOS:

  1. Reclamamos la puesta en libertad de Julian Assange en el territorio de Reino Unido.
  2. El restablecimiento del dominio de Wikileaks (wikileaks.org) el cual apuntaba a la IP número: 213.251.145.96.
  3. Que sea repuesta la cuenta en la entidad financiera PostFinance en Suiza, dado que a Assange le ampara una solicitud de asilo en dicho país y la presunción de inocencia que todo ciudadano posee.
  4. Dado que nadie ha demostrado la culpabilidad de Assange por los delitos que se le imputan, ni la organización Wikileaks está imputada en ninguno de ellos, les sea restituido el servicio en las redes de VISA y Mastercard para el movimiento de dinero que tengan a bien realizar libremente.
  5. Expresamos nuestro deseo de que cesen las acciones orquestadas por parte de todos aquellos poderes gubernamentales que mediante coacciones y ataques están librando un conflicto contra dicha organización, temerosos del uso que ciudadanos anónimos hacen de su legitimo derecho a la libertad de expresión y al esclarecimiento y difusión de la verdad.
  6. Consideramos que la transparencia es un bien fundamental a preservar en cualquier sociedad que se haga llamar a sí misma democrática y por ello estamos dispuestos a defender iniciativas que como Wikileaks suponen una ventana abierta a la libre información.
  7. El inicio de un proceso judicial sobre aquellos responsables, que si se demostrase la veracidad de los hechos, cometieron crímenes o graves delitos revelados por filtraciones publicadas en Wikileaks. Con el fin de evitar la corrupción y que sigan ejerciendo el poder en detrimento de nuestras libertades.
  8. La petición de repulsa por parte de todos nuestros dirigentes por los actos de terrorismo de Estado que Wikileaks ha descubierto.

Aquellos que sacrifican una libertad imprescindible para conseguir una seguridad temporal no merecen ni libertad ni seguridad“ (Benjamin Franklin)

Día sábado, 11 de diciembre de 2010, en las siguientes ciudades:

Madrid a las 18:00
Embajada británica en Madrid
Torre Espacio
Paseo de la Castellana 259D
28046 Madrid
Teléfono de la embajada: +34 917 146 300

A Coruña a las 18:00
Consulado de Suecia en A Coruña
Sale del Cantón Grande a las 18.00 en el Obelisco hacía la Avenida de Linares Rivas 18-21, A Coruña
Teléfono de la embajada: +34 881 925 275

Barcelona a las 18:00
Consulado General Británico en Barcelona
Edificio Torre de Barcelona
Avenida Diagonal, 477, 13º, 08036 Barcelona
Teléfono del consulado: +34 93 366 62 00

Sevilla a las 18:00
Ayuntamiento de Sevilla
Plaza Nueva 1, Sevilla, Spain
Teléfono de la embajada: +34 954 50 56 56

Valencia a las 18:00
Consulado de Suecia en Valencia
Plaza Porta de la Mar 4, pta 8, Valencia, Spain
Teléfono del consulado: +34 963940375,  +34 963940377

Zaragoza a las 18:00
Diputación de Zaragoza
Plaza de España 2, Zaragoza, Spain
Teléfono de la diputación: +34 976288800

Buenos Aires (Argentina) a las 13:00
Embajada Británica en Argentina
Dr. luis agote 2412, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Teléfono de la embajada: +54 (011) 4808 2200

Lima (Perú) a las 11:00
Embajada Británica en Perú
Torre Parque Mar piso 22, Lima, Perú
Teléfono de la embajada: (51) (1) 617 3000

Otras ciudades

Si deseas organizar una manifestación en alguna otra ciudad no listada aquí, debes pedir los oportunos permisos para realizarla a las autoridades competentes, concretar el lugar (preferiblemente embajada o consulado Británico o Sueco) y hacérnoslo saber enviándonos un mail a info@freewikileaks.eu lo antes posible.

 

Sábado, a 11 de Diciembre de 2010

Feos, pequeños, insignificantes, hay que ver qué poco nos luce una lata de berberechos. Sobre todos si entre los invitados hay algún mamón de esos que, arponero profesional de aperitivos, de una sola y certera estocada, ensartan diez ejemplares en el palillo y se los zampan de un bocado.

En esas disquisiciones andaba abriendo mi lata, cuando apareció en la tele Sarkozy, el popular político francés. Un tipo bajito y más bien del montón, pero que elegido Presidente de la República Francesa y con Carla Bruni al lado, se convirtió en una estrella.

Y de repente, la luz se hizo. Miré fijamente el rostro de uno de los berberechos y en sus pequeños ojos tristes vi todo el potencial de un pequeño Sarkozy. Eso sí, para convertirse en una estrella, más que con Carla Bruni y un cargo de Presidente, iba a tener que conformarse con limón y un palillo. ¡Oye, para un molusco tampoco está tan mal!

Ingredientes: 1 lata de berberechos (un poco decentes, la mía era de los de 30/40 por envase, unos 5 €), 1 limón, Rebocina Royal (preparado instantáneo para rebozar), vinagre y aceite de oliva.

Preparación: abrimos la lata de berberechos y escurrimos el jugo en un vaso, reservándolo porque vamos a usarlo luego. Cortamos un par de rodajas de limón, les quitamos la cáscara y las troceamos en triangulillos que, aunque pequeños, tengan entidad corpórea como para ser pinchados en un palillo. Porque palillos es lo que vamos a utilizar para empalar (por su bien: para estar guapo hay que sufrir) nuestros berberechos. Para ello procederemos de la siguiente forma. Clavamos dos berberechos en el palillo, un triangulito de limón en medio, y otros dos berberechos. Así con todos hasta acabar el contenido de la lata. Reservamos las brochetillas. En un plato hondo ponemos dos cucharadas de Rebocina y en lugar de con agua, hacemos la pasta con el caldo de los berberechos, siguiendo las instrucciones. Antes de rebozarlas, mojamos el dedo en un poco de vinagre de Jerez y se lo pasamos por encima a las brochetas para que cojan un poco de sabor. Una gota, muy poca cosa, en plan sutil. Hecho esto, las rebozamos y las freímos en aceite abundante y caliente. Dejadlas escurrir sobre papel absorbente y a comer. Os van a sorprender.

Nota: para que encajara bien el texto he tenido que reducir un poco la imagen. Para ver a los berberechos en todo su apetecible esplendor, basta con pinchar en la foto.

 

Lunes, a 6 de Diciembre de 2010

De las cámaras de un santiagués afincado, desde hace poco, en Barcelona han salido estas magníficas fotos de diversos paisajes de Galicia. Se llama David García.

Además de esa nueva vida profesional en Cataluña, es Licenciado en Ciencias Físicas y está preparando su tesis doctoral en Electrónica y Computación: te deseamos muchos éxitos.

Me autorizó a publicar algunas de sus fotos: gracias, David.

Alfredo Webmaster

Observaciones. Si pones el puntero del ratón encima de la foto, aprietas el botón derecho y pulsas en "abrir imagen", podrás ver la foto ampliada: realmente, vale la pena.

 

La Coruña – Torre de Hércules

 

Cangas – Illas Cíes y Baiona, al fondo

 

Malpica de Bergantiños – Islas Sisargas

 

San Vicente do Mar – Pedras Negras

 

Porto do Son – Playa As Furnas

 

Moaña / Redondela – Puente de Rande

 

 

 

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Domingo, a 5 de Diciembre de 2010

Pese a que la viñeta de El Roto está pensada para otra situación social y económica, publicarla hoy resulta muy apropiada para recordar lo sucedido con la huelga salvaje de los controladores aéreos españoles

 

Editorial de El País: El Gobierno se impone

La huelga salvaje de los controladores aéreos durante 24 horas, resuelta con medidas tan urgentes como inéditas (militarización del servicio y estado de alarma), hace inexcusable para el Gobierno reformar un sector crucial para lograr su imprescindible estabilidad a largo plazo. No lo tiene fácil. La actitud irresponsable de los controladores al abandonar masivamente sus puestos de trabajo el primer día del puente más importante del año es una nítida señal de que el Ejecutivo se enfrenta a un colectivo correctamente calificado de insensato por el vicepresidente Rubalcaba, en el que difícilmente se puede seguir confiando para controlar el tráfico aéreo español.

La militarización y la movilización obligatoria ha sido la única medida capaz de torcer el brazo a un grupo endiosado de privilegiados que ha echado un pulso al Estado sobre las espaldas de cientos de miles de ciudadanos indefensos. Y que de paso ha causado un grave perjuicio al sector turístico, uno de los pocos que empezaba a emitir señales positivas en una crisis que mantiene en el paro a más de cuatro millones de personas, así como a la imagen y solvencia de España en el exterior. El incivismo y la inadmisible actitud de los controladores -poco más de 2.000 profesionales a los que sucesivos Gobiernos, empezando por los del PP, han permitido irresponsablemente acaparar más poder de lo saludable en cualquier sociedad desarrollada- cobra mayor gravedad precisamente en este deteriorado contexto económico.

El paulatino regreso a la normalidad iniciado ayer no debiera ser interpretado por los poderes públicos como el punto final de una situación que, pese a su gravedad, las cortas vacaciones del puente de la Constitución pueden hacer olvidar. En su perfil actual, este colectivo no es de fiar, como crudamente ha quedado demostrado. Las sanciones laborales y penales a las que se han expuesto los controladores deben ser aplicadas con rigor. Pero, además, se impone la reforma profunda y urgente de su oficio, ya esbozada en la ley que, en febrero pasado, fijó nuevas condiciones laborales y redujo sus desorbitados salarios.

La reforma de febrero devolvía la organización del trabajo a AENA (los controladores se la habían apropiado con Álvarez Cascos de ministro de Fomento), preveía la concurrencia de empresas privadas para el control aéreo y facilitaba la formación de nuevos controladores -350 con carácter inmediato, dijo entonces el ministro Blanco-. Solo un nuevo y urgente marco laboral será capaz de arrebatar a los 2.300 trabajadores del sector la capacidad de tomar como rehenes a centenares de miles de personas para hacer valer algunas de sus extravagantes reivindicaciones. Una capacidad que presumiblemente recuperarán si el Gobierno no corta por lo sano cuando, en 15 días, el servicio deje de estar militarizado.

Nueve meses después de aquella pregonada reforma poco se ha avanzado. Resulta posible discutir, como hace el PP, si el decreto que cuantificaba las obligaciones horarias de los controladores tenía que aprobarse el mismo día en que se iniciaba el largo y esperado puente de diciembre, o debía haberse hecho antes. Argumentos que en ningún caso justifican la virulencia de su portavoz, González Pons, al arremeter contra el único Gobierno que ha intentado hasta ahora organizar de manera razonable un sector tan crucial y con tal potencial para dañar los intereses colectivos. Una capacidad de intimidación adquirida en parte con la anuencia de Gobiernos del partido del señor Pons que prefirieron mirar hacia otro lado y eludir sus responsabilidades en este ámbito. El PP, una vez más, ha sido incapaz de renunciar a sus bajunas tácticas electoralistas mientras más de medio millón de personas permanecían atrapadas en los aeropuertos españoles.

 

Sábado, a 27 de Noviembre de 2010

Falsarius Chef, siempre atento a las cuitas y penalidades de sus lectores, os propone una saludable receta que nos sirva para recuperarnos de estos días de descanso tan agotadores, y ponga remedio a la astenia que tan primaveralmente nos acomete. Nada mejor para ello que una sauna.

Como quiera que yo no soy muy aficionado a tan claustrofóbica cabina (la única vez que entré en una, llevaba puesta una medallita metálica que a causa del calor se puso incandescente y gracias a la cual ahora luzco a no sé qué santo marcado a fuego en la entretetilla) he decidido que a la sauna vaya el salmón. A él, que ya está muerto y viene de una lata, no creo que le importe.

Ingredientes: 1 lata de salmón en aceite Calvo, 1 bote de cristal de patatas, salsa tártara (Calvé en este caso), romero, aceite de oliva virgen extra y sal.

Preparación: Vamos a necesitar un pedazo de papel de aluminio (el Albal típico de cocina) como de tamaño folio, más o menos. Lo extendemos sobre un plato y en el centro vamos colocando los ingredientes. Escurrimos bien el aceite de la lata de salmón, sacamos el pez con cuidado (procurando que no se rompa) y lo ponemos en medio del papel de plata. Cogemos 4 ó 5 patatillas de las del bote, las ponemos dos minutos a hervir en un cazo con agua, las escurrimos bien y las colocamos sobre el pescado. Regamos con un chorreoncillo de aceite (poquito), ponemos un poco de sal sobre las patatas y lo rematamos todo con una ramita de romero (o romero picado del bote de especias típico). Ahora toca cerrar con cuidado el papel de plata, uniendo los bordes y haciendo una especie de bolsa con la comida dentro. Una bolsa espaciosa, no envolviéndolo en plan bocadillo de chorizo sino dejándole aire. Es importante que los cierres queden por arriba y que la base sea hermética, porque lo vamos a meter en agua y no queremos que entre. Porque ese es el siguiente paso. Coger una olla amplia y ponerla al fuego con un dedo de agua. Cuando hierva introducimos nuestra bolsa de papel de plata y la depositamos dentro con cuidado. Tapamos y lo dejamos vaporizándose unos cinco minutos. Con eso bastará. Solo queda emplatarlo, ponerle un poco de salsa tártara y disfrutar de nuestro saludable condumio.

Más fácil imposible, resultado cien por cien exquisito.

 

Domingo, a 21 de Noviembre de 2010

De uno de los mejores saxofonista de smooth jazz y pop-jazz fusion, David Sanborn, una de sus más hermosas composiciones: “The dream”, un tema ideal para una relajada tarde de domingo.

Alfredo Webmaster

 

 

Lunes, a 1 de Noviembre de 2010

Nunca fui afiliado a CCOO, jamás, pese a que sí fui afiliado de otro sindicato de clase. Nunca milité en el PCE, jamás, pese a que sí fui afiliado de otro partido de izquierdas. Pero siempre respeté la figura de Marcelino Camacho.

Marcelino es un trozo de nuestra historia, de la parta más convulsa de nuestra historia reciente. Es el paradigma de la dignidad y un ejemplo de lucha constante. Ha sido, y será, el referente de la política sindical para las izquierdas y para el sindicalismo de clase. Su libro de memorias “Confieso que he luchado”, que prologó Manuel Vázquez Montalbán, es un excelso tratado sobre los compromisos en la vida, sobre su ideal comunista y su concepto de qué es y qué no es un trabajador. El sabía bien qué era ser un trabajador.

Ahora, en tiempos de crisis económica y de valores, están surgiendo demasiados trabajadores que creen que ya no son trabajadores (como los de antes) ni que sea necesarios los sindicatos de clase (ver enlace).

Como dijo Vázquez Montalbán: “Siempre será un trabajador que consideraba que el mundo no estaba bien hecho. Es decir, que no está hecho a la medida de los más débiles”.

Alfredo Webmater

 


Por Juan Carlos Escudier para publico.es, 30/10/2010

Era tan duro que le dieron por muerto una vez y no les hizo caso. Marcelino Camacho era también íntegro, uno de esos tipos extraños que no cambian de mujer –Josefina decía ayer en su velatorio que quería ser tan fuerte como él- ni de piso, aunque al final tuviera que dejar su cuchitril del madrileño barrio de Carabanchel para mudarse a una casa baja apta para su silla de ruedas. El 30 de septiembre le visitó Nicolás Redondo y los dos grandes líderes sindicales que ha tenido este país pudieron mirarse a los ojos por última vez.

Al pensar en Marcelino el recuerdo le devuelve a uno una imagen de invierno, con esos jersey de punto que le hacía Josefina desde sus tiempos de la cárcel. Era una persona obsequiosa, que antes de cada rueda de prensa estrechaba la mano de todos los periodistas, como si quisiera agradecerles su presencia. Dicen ahora de Camacho que fue el artífice de la modernización sindical, y es verdad, aunque en su última etapa como secretario general de CCOO le tacharan de antiguo y huyeran de sus peroratas. Sus proclamas contra el capital y la gran banca sonaban entonces a otro tiempo, que como se ha visto no era el pasado sino este presente de la crisis y las hipotecas subprime.

Como viene a ser habitual en la izquierda, la organización que él mismo había creado le maltrató, incapaz de reconocer que se encontraba ante la figura más importante de su propia historia. Le reprochaban que no hubiera sabido retirarse porque, habiendo tomado su delfín, Antonio Gutiérrez, distancia del PCE, él seguía acudiendo al comité central con un discurso opuesto a la dirección de CCOO. Habría debido ser el presidente de honor del sindicato hasta su muerte, pero esa incapacidad para distinguir al hombre del mito lo impidió.

Los que abominan del sindicalismo deberían repasar la trayectoria de Marcelino, a quien, prafraseándole, ni doblaron, ni doblegaron ni pudieron domesticar. Este rebelde de 92 años era un abuelo que se dejaba querer. Al dejar las riendas del sindicato, quienes seguíamos la información laboral le entregamos la escultura de una paloma en una cena-homenaje. Le sigo viendo de pie, emocionado, mientras Josefina le pelaba la manzana del postre. “¿Qué vas a hacer ahora?”, le pregunté. “Seguir luchando –me dijo-. Tengo toda la vida por delante”.

 

Domingo, a 26 de Septiembre de 2010

Por Nacho Escolar

Otro septiembre menos melancólico, hace ya diez años, la Asamblea General de la ONU se comprometió a acabar con el hambre y la pobreza para 2015. Hoy la ONU se vuelve a reunir para repasar esas bonitas promesas: los Objetivos del Milenio. Por el décimo aniversario hay poco que celebrar. “En el mundo hay cien millones de hambrientos más que hace diez años”, asegura Olivier de Schutter, el relator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación. Para Schutter, los Objetivos del Milenio han sido “un fiasco” porque sólo han afrontado los “síntomas de la pobreza” y han ignorado “las causas profundas del subdesarrollo y del hambre”, como la deuda, la desigualdad comercial o los paraísos fiscales.

Hay otro motivo más para este fiasco: que los brindis al sol de los políticos son baratos, pero la lucha contra la miseria es cara. Según el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, hacen falta 100.000 millones de dólares anuales para cumplir con los Objetivos del Milenio, y los países ricos no están por la labor. Hay una solución, propuesta por varias ONGs, que también respaldan la mayoría de los países de la UE y el propio Ban Ki-Moon: la Tasa Robin Hood. Consiste en gravar con un impuesto mínimo todas las transacciones financieras, esos enormes ríos de dinero que recorren el globo. Esta nueva versión de la Tasa Tobin, que planteó el economista James Tobin hace ya cuarenta años, no sólo recaudaría entre 150.000 y 520.000 millones de euros anuales, sino que también penalizaría ciertas operaciones especulativas que están en la raíz de la crisis actual. A pesar del nombre, este impuesto para ricos no sería ningún robo: sólo un 0,05% de cada operación; cuarenta veces menos de la subida del IVA.

Es tan justo y razonable que probablemente no prosperará.

 

The Banker

 

The Robin Hood Tax

 

Sábado, a 18 de Septiembre de 2010

Por José Antonio Zarzalejos para elconfidencial.com, 18/09/2010

Las deportaciones de gitanos rumanos y búlgaros ordenadas por el Gobierno francés y reprobadas por la Comisión Europea por vulnerar directivas de la UE constituyen un episodio de enorme gravedad política porque, en vez de expulsiones individuales y justificadas, Sarkozy ha optado por las colectivas e indiscriminadas -puro populismo-, lo que, para los lepenistas de extrema derecha, suena a música celestial. Lo peor que le puede ocurrir a una derecha convencional es tener que convivir en tiempos de crisis con radicales organizados en partidos todavía más a la derecha. Que se lo pregunten al Partido Republicano de EEUU, al que el Tea Party ha desbordado al desbancar en las primarias del pasado martes a varios candidatos oficialistas al Senado USA.

Lo mismo le sucede a Berlusconi, quien ha de incurrir en esos populismos autoritarios tan excéntricos para contento de las huestes de Bossi, líder de la Liga Norte que arremete no sólo contra los emigrantes, sino también contra sus compatriotas del sur y plantea, incluso, la segregación de la Padania. En 2008, el primer ministro italiano aprobó un plan de seguridad que afectaba -expulsiones incluidas- a 150.000 gitanos rumanos. En Holanda, Pim Fortuyn y Gert Wilders son auténticos líderes ultras con una significativa presencia en las instituciones. Son, por su puesto, racistas. Mientras, el difunto Haider ha dejado insertado en el sistema austriaco un eco de permanente xenofobia. El domingo es muy posible que la formación radical Demócratas Suecos obtenga representación en el Parlamento de Estocolmo.

“Alemania se disuelve”

Y si grave es la migración forzada de gitanos de Francia hacia sus países de origen, justificada en razones abstractas que evocan motivos étnicos y, en consecuencia, xenófobos, tanto lo es el éxito del libro Alemania se disuelve de Thilo Sarrazin, vocal del Busdesbank germano, cesado ya de su cargo, que señala a la inmigración como causa de la disolución nacional germana y sostiene que tanto judíos como vascos disponen de un gen diferenciador. El debate en Alemania está siendo colosal y, a la vez, amedrentado, porque el gran país germánico no deja de tener presente su particular memoria histórica: el nazismo. Pero el libro de Sarrazin, no hay que engañarse, es la continuación de otros títulos inquietantes (Mientras Europa duerme, Los últimos días de Europa) que están haciendo mella en Alemania, donde viven más de 15 millones de personas de origen emigrante, ocho de ellos con nacionalidad alemana, y cuatro millones de musulmanes. El autor de Alemania se disuelve aduce que el exceso de emigrantes, en general poco adaptados y muy prolíficos, sobrecarga el Estado social y hace que la inteligencia colectiva se retraiga. Temible argumento genético. Sin embargo, Alemania ha logrado que en su sistema político no tenga presencia un partido xenófobo, una extrema derecha organizada, consiguiendo la CDU de Merkel ocupar un amplísimo espectro que no deja espacio a cualquier opción radical de ese corte. Parece, no obstante, que las cosas podrían cambiar.

La comisaria de justicia de la UE, Viviane Reding, ha declarado que creía “que tras la Segunda Guerra Mundial, Europa no vería más esto”, en referencia a la deportación de gitanos desde Francia. La Comisión ha abierto un expediente de sanción a París y ha recordado que fue el país galo el que impulsó el artículo 7º del Tratado de Lisboa, que establece sanciones a los Estados que violen el espacio de justicia y libertad que es la Unión Europea. La crisis en la UE ha enfrentado a Estados con la Comisión, pero no puede olvidarse que aquel precepto se justificó por la llegada al poder en Austria del xenófobo Jörg Haider, cuyo partido gobernó -aislado diplomáticamente- con el centro derecha.

La ausencia de una extrema derecha xenófoba es un mérito del sistema político español y una consecuencia histórica del esfuerzo de tolerancia que las generaciones sucesivas han sabido desarrollar

Rechazo español a judíos y musulmanes

Al igual que en Alemania, en España, pese a la fuerte presencia de inmigración procedente de América Latina y el norte de África, y al margen de incidentes concretos, no ha surgido articuladamente ninguna opción política xenófoba de extrema derecha. Y no se debe, desde luego, a que los españoles no dispongan de opinión respecto de la inmigración. Casi un 35% de los ciudadanos consultados en la encuesta recientemente elaborada por Casa Sefarad Israel tiene serias reticencia hacia los judíos, que siguen siendo víctimas de estereotipos y tópicos y son asociados con las políticas del Estado de Israel. El rechazo de los españoles es mayor aún hacia los musulmanes; que llega al 53% de los encuestados, quizá porque su número en España sea considerable: un millón y medio.

Esa ausencia de una extrema derecha xenófoba es, creo, un mérito del sistema político español y una consecuencia histórica del esfuerzo de tolerancia que las generaciones sucesivas, desde la Transición hasta el presente, han sabido desarrollar. Ahora bien, al igual que Alemania, España no está exenta de riesgos. Los movimientos articulados de la ultraderecha xenófoba comienzan casi siempre en los niveles locales mediante candidaturas aisladas que, si prosperan, van creando una red y un ambiente susceptible de crear organizaciones de implantación amplia. De ahí que las políticas de inmigración -que remiten a una sensata integración de los foráneos- y las de orden público sean absolutamente estratégicas. En el ámbito de las primeras, casi en su epicentro, se encuentran las creencias religiosas y los hábitos de convivencia. La política multicultural -por la que se inclina la izquierda- no es la mejor, porque establece en una misma sociedad compartimentos estancos. Resultan mejor las políticas integracionistas respetuosas con las libertades religiosas y de expresión, pero exigentes en el respeto a los valores de las sociedades de acogidas.

En España -ha ocurrido en Cataluña, en donde existe ya una problemática seria- se están comenzando a producir desequilibrios y desencuentros -por ejemplo, con el uso de las prendas tradicionales de las mujeres musulmanas- que generan chispazos de confrontación. No sería en modo alguno improbable que en no pocos municipios haya candidaturas para las próximas municipales cuyo discurso tenga tintes xenófobos y ultras. Sería regresivo que un país que como el nuestro que ha sabido contener la convulsión xenófoba e hipernacionalista que condiciona en Europa a los grandes partidos -de centro derecha y socialdemócratas- rompa con una tradición democrática impecable. Compatible, por cierto, con políticas de inmigración rigurosas.

Como en Alemania con la CDU, en España el Partido Popular se puede apuntar el logro de aglutinar en una organización de espectro muy amplio -y por ello existen tensiones en su seno- a toda la derecha. ¿Por cuánto tiempo más? En mi opinión, no demasiado, porque la crisis económica, el desempleo y la insolidaridad favorecen el cuarteamiento de los espacios políticos e ideológicos. Y porque entre el electorado del PP existen síntomas, expresados indirectamente en determinados discursos mediáticos, de que el esfuerzo de cohesionar a grupos tan diferentes resulta excesivo e ineficiente. El Partido Popular -y el grueso natural de su electorado- no son de chicle. Y al final, lo que ocurre en el resto de Europa termina por suceder también aquí. Con retraso, pero de manera casi indefectible.

 

Jueves, a 9 de Septiembre de 2010

En los dos escrito anteriores, que se llamaban: ¿Quién dijo que las curvas no son sexys? (I) y (II), hacía una reflexión sobre la influencia de la modernidad y el culto al cuerpo, sobre las cirugías y los tratamientos agresivos a base de productos químicos de los que no se sabe muy bien cuáles será sus efectos secundarios a corto y largo plazo. Por eso, por ese excesivo culto al cuerpo y, por contraposición, el poco cuidado que se le prodiga al cerebro, es por lo que hoy os hablo de una pintora poco (casi nada) conocida: Jeanne Lorioz.

Alfredo Webmaster

 

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Jeanne nació en el año 1954 en Francia. Tuvo unos inicios muy tempranos en el arte, con pequeñas pero muy apreciadas exposiciones. Posteriormente estudió en la la Ecole Superieurs des Arts Apliques en Paris, con un premio de final de carrera.

Sus pinturas nos presentan a hermosas y atractivas mujeres pasadas de carnes, mujeres llenas de nostalgias y reminiscencias de feminidad de otras épocas, casi rubensianas.

Son cuerpos robustos, generosos, jaraneros, de colores y formas alegres, llenos de ternura… son mujeres (y hombres) rotundos, llenos de vida.

Es arte, como el de Botero, el de Gonzalo Goytisolo, Francisco Zúñiga, Pancho Cóndor o Rubens.

Esta es Jeanne Lorioz: ¡disfrutadla!
Alfredo - Webmaster
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Sábado, a 5 de Junio de 2010

En el noroeste de España, en la zona más bonita de todo el país, en Galicia, está una ciudad que se llama La Coruña...

... en la ciudad hay una calle que se llama Torreiro...

... en esa calle se encontraba La Traída, un local sin letreros ni luminosos pero muy conocido como bar para tomar unos vinos y unas buenas tapas...

... un bar en el que Sisa y Mari Carmen, Mari Carmen y Sisa (lo mismo da, las dos son mágnificas) servían con cariño y dedicación vinos y tapas...

... lo primero, llenar las jarrás de buen vino del ribeiro de barril...

... después, servírselo a los parroquianos que iban a su local día a día, mes a mes, año a años, hasta que pasaban a formar parte de la familia...

... un local muy concurrido y de público variopinto, en donde se mezclaban inmaduros jóvenes con otro tipo de "jóvenes" más maduros...

... un local lleno de historia y recuerdos, un museo de coruñesismo y deportivismo...

... un local como los de antes, sin artificios ni zarandajas, en el que las gentes compartían las mesas en amigables chácharas, sin prisas, como son las cosas buenas de la vida...

... y se reunían entorno a unas magníficas tapas, como los famosos chicharrones, tapas que se tomaban acompañadas del vino del ribeiro que servían en cuncas y de unas buenas rebanadas de pan de mollete.

Los primeros recuerdos que tengo de La Traída me retrotraen a mi época de estudiante y al continúo entrar y salir de los locales de tazas de la zona de vinos de La Coruña, con Merce, Manel, Lito Mendoza y compañía, un tiempo maravilloso en el que los vinos que nos servían, alguno de ellos malos de solemnidad, bajaban gozosos por nuestros gaznates, agilizando la lengua y facilitando el verbo que nos permitía hacer grandes y pomposas soflamas revolucionarias. ¡Qué tiempos!

El Priorato y sus porrones acompañados de cacahuetes, los tigres rabiosos del Villar y Paco,  el Lois y sus parrochas a la plancha, el Santiso y sus patatas fritas con sal y pimentón picante, O Tarabelo con sus mejillones en escabeche, la maravillosa oreja a la plancha de A Miña Casa, la empanada de raxo del Beade, la tortilla y croquetas de La Bombilla, los calamares fritos del Otero, los berberechos al vapor de A Esquiña… y los chicharrones y el queso de tetilla de La Traída. Así era el recorrido lúdico/gastronómico que hacíamos por la mejor y más bonita zona de vinos del mundo.

Si hay (había) un lugar que sobresalía entre todos, ese era La Traída, el mítico local que regentaban desde la muerte de su padre Mari Carmen y Sisa, dos hermanas unidas por el amor a los buenos productos, a sus clientes de toda la vida y al coruñesismo y deportivismo que corría por sus venas, un amor desaforado que inundaba todos los actos en la patria del supremacismo coruñesista.

¡Hay de ti cómo te metieras con don Francisco “Paco” Vázquez o don Augusto César Lendoiro! ¡No te arriendo la ganancia si se te hubiera ocurrido decir algo malo de La Coruña o del R. C. Deportivo! ¡No salías indemne de La Traída!

Nada había cambiado allí en los últimos 50 años, todo subsistía desafiando al tiempo entre barriles de vino y mesas de cuatro plazas, con la báscula de colmado presidiendo la barra, las paredes llenas de banderolas del Deportivo, almanaques de años mejores, carteles de fiestas patronales, publicidad de los quintos de Estrella de Galicia (aquí no había espacio para otra marca de cervezas ni para otro formato que no fuera el de la botella de 200 centímetros cúbicos), caricaturas de Lendoiro y Paco Vázquez, fotos de Bebeto y Arsenio Iglesias (¡Qué gran pareja, que tiempos de glorias!), la discusiones (sanas) por sempiterna rivalidad entre La Coruña y Vigo, la sede central de la “catedral del mus”, el mejor local para fumarse una Faria de las fabricadas a mano por las cigarreras de la Fábrica de Tabacos de La Coruña y los días 24 de diciembre, el mejor espacio de la ciudad para cantar el Noche de Paz.

No era un bar al uso ni un lugar cómodo para el que buscaba comodidades. No era un espacio calefactado (ni falta que hacía) ni los manteles se cambiaban a diario (no los había, ¿para qué?). Era el verdadero casino de la ciudad, el de las reuniones multitudinarias de los coruñeses de pro, un abrevadero de efluvios alcohólicos y sólidos consistentes, un espacio para aliviar penas, un oasis de tranquilidad y sosiego en medio de la ciudad. No tenía cartel en la puerta, ¡ni falta que hacía! Era La Traída.

Y ahora ya no está: cuando el próximo fin de semana vaya otra vez a La Coruña, ya no entraré por su puerta como quien entra en la historia, en una parte de mi pasado… a partir de ahora, su espacio finito lo llenará un edificio de viviendas y bajos comerciales, en los que seguramente se montará un McDonald’s o un Burger King o, pero aún, un Todo a 100.

En ese lugar histórico en donde antes se movían con cariño y devoción Sisa y Mari Carmen, en una mano las cuncas y en la otra la jarra del vino ribeiro, dentro de poco estará en su lugar un jovenzuelo vestido exactamente igual que cualquiera de esos lechones que pululan por los McDonald’s de Arizona o de Las Vegas, o tal vez nos inunde la pituitaria el nítido (y espantoso) olor a grasas vegetales de los Burger, o quizá nos veremos rodeados por estanterías y más estanterías abarrotadas de cachivaches y restos de stocks chinos, que nos entrarán por los ojos a razón de un euro por pieza. Así será el día a día que imagino para un lugar en la historia (para siempre) de La Coruña.

El día 31 de mayo, a las cinco menos cuarto de la tarde, Mari Carmen cerró por última vez la misma puerta que abrió su padre por primera vez hace 76 años. Todo acabó: La Traída ya es historia.

Triste. Muy triste.

Alfredo Webmaster

 


La Traída, adiós a un trocito de historia coruñesa, por Caius Apicius para el confidencial.com (Efe), 31/05/2010

 

¿Ustedes se imaginan, con la que está cayendo, una tasca en cuyas paredes se exhibieran fotografías de José Luis Rodríguez Zapatero y de Mariano Rajoy? Difícil, ¿no? Pues eso era lo que pasaba, a escala local, en una entrañable taberna coruñesa que acaba de echar el cierre, en la que había fotos del ex alcalde Paco Vázquez y del presidente del R.C. Deportivo, Augusto César Lendoiro, antaño íntimos amigos y compañeros de pupitre y hoy enemigos irreconciliables a causa de la política.

Era una tasca sin nombre, aunque todo el mundo la conocía como La Traída, porque en un tiempo estuvo frente a ella el local que albergaba las oficinas del agua. Se abrió nada menos que en 1936, y salvo la decoración de las paredes, llenas de fotografías del Súper Dépor, pocas cosas habrían cambiado desde entonces. En pleno centro de la ciudad, ocupaba el bajo de un inmueble demasiado goloso, condenado a sucumbir. Eso ha ocurrido ahora, a punto de cumplir sus bodas de diamante. Una pérdida más.

La oferta era corta. Allí, en su barra, se bebía ribeiro. En la clásica taza blanca, de loza, a la que llegaba el vino después de ser trasvasado desde los barriles de madera -en los que venía de la zona de Orense, de la que era natural el fundador- a la no menos típica jarra del mismo material que las tazas. Un ribeiro que, como la propia taberna, es más un vestigio de ayer: hoy, los ribeiros vienen con su etiqueta, y han evolucionado muchísimo, para bien; pero el ribeiro a granel, en taza, con su acidez y su sabor frutal, sigue teniendo partidarios.

‘Queixo do pais’ y empanada de ‘xoubas’

En cuanto a las posibilidades sólidas... Pocas, también, pero espléndidas. Unos chicharrones memorables, por ejemplo. Para los no gallegos, explicaremos que allá los chicharrones vienen siendo los residuos sólidos que resultan de la preparación de la manteca de cerdo. Cuando son buenos, y éstos lo eran, son una delicia. Junto a ellos, la casa ofrecía un queso del país casi siempre magnífico, de esos que, a veces, desparraman su interior, casi líquido, al cortarlos. Los viernes, además, una excelente empanada de xoubas, que son sardinas pequeñas, también llamadas por los coruñeses parrochas. Pan del país... y paren ustedes de contar. Parece poco, pero era muchísimo.

La Traída no era de este tiempo, e inexorablemente tenía que desaparecer. En todas las ciudades hay casos así, y en todas hay una serie de parroquianos que lamentan estos cierres. Puede tratarse, como en este caso, de una vieja taberna; puede ser un café, tal vez una casa de comidas, puede que uno de esos ultramarinos que imprimen carácter y en los que todavía huele a especias y a bacalao seco...

La Traída no era de este tiempo, e inexorablemente tenía que desaparecer. Ahora los propietarios del edificio construirán una nueva casa, por supuesto, con pisos, y en el bajo abrirá cualquier cosa; en el inmediatamente contiguo lleva tiempo funcionando una hamburguesería de franquicia. Sería irónico que el casi último reducto de las tabernas tradicionales coruñesas cediese su sitio a un establecimiento de fast-food, pero cosas peores hemos visto... aunque se nos ocurran pocas que, en efecto, sean peores.

Malos tiempos para el romanticismo

La amenaza que se cernía sobre este local venía de antiguo; la verdad es que lo que no tenía razón de ser era mantener el viejo edificio de una planta en una zona en la que el metro cuadrado debe de estar por las nubes. Tampoco es que su arquitectura justificase su declaración como edificio protegido o catalogado. La taberna, quizá; pero cada vez hay menos sitio para el romanticismo

Pero era uno de los establecimientos más queridos -y más auténticos- de la ciudad, que en los últimos años ha visto como iban desapareciendo verdaderas instituciones de la hostelería que podemos llamar de a pie, esas tabernas entrañables en las que todo el mundo se conocía y todo el mundo sabía lo que había.

Pasa, ya digo, allí, y pasa en todas partes: seguro que cualquier lector es capaz de mencionar más de un caso en su propia ciudad. Nadie me tilde de nostálgico: la hostelería ha cambiado, y éstos son otros tiempos, sin duda mejores. Estas viejas tascas son, seguramente, un anacronismo. Pero toda ciudad debería conservar con mimo algún anacronismo de éstos, que en el fondo son una parte de la historia colectiva, de la propia alma de la ciudad.

Ha caído La Traída, que regentaban las hijas del fundador. Sisa y Carmen se merecen, también, descansar tras muchos años -más de cincuenta- poniendo tazas. Las echaremos de menos, y los aledaños de la Calle Real ya no serán lo mismo. Ya no queda ningún sitio en el que Vázquez y Lendoiro, siquiera sea en imagen, convivan pacíficamente cuando anda por el medio el decaído negocio inmobiliario.

Y llego el día de cerrar definitivamente, el día del punto final para una parte de la historia gastronómica de La Coruña: os extrañaremos.

Nota de Alfredo Webmaster: algunas de las fotos fueron publicadas (y pertenecen) en la página web "Jubiladajubilosa.com", de una gloguera de La Coruña.

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Miércoles, a 26 de Mayo de 2010

Por José Antonio Zarzalejos para elconfidencial.com, 26/05/2010

Tarde o temprano habrá un impuesto a las rentas de “los más ricos”. El problema está en determinar quiénes son los ricos. Causa hilaridad suponer que sean los que ganan en torno a 60.000 euros al año. Esos son, precisamente, parte de la clase media española. Los ricos serían, según algunos economistas consultados, aquellos que ingresan más de 200.000 euros/año y, además, declaran así a Hacienda. O sea, ricos transparentes. Admitamos que esta es una cantidad suficiente para considerarlos afortunados.

Luego están los ricos tramposos, que son aquellos que se refugian en el fraude y que el Gobierno no puede renunciar a sacarles de sus engaños y simulaciones haciendo que emerjan sus ingresos y patrimonios. Y, por fin, están los ricos miserables, que son riquísimos pero que parecen pobres: no tienen residencia porque está a nombre de una sociedad; tampoco vehículos porque tienen su propiedad atribuida a una Compañía; disponen de inversiones y depósitos fuera de España, en lugares desde donde se suministran el dinero para  sus vacaciones, amarran la propiedad de sus yates, los gastos y dispendios que se procuran en el extranjero… y el sin fin de comodidades con las que viven y se mueven. Son esos que según la prensa del corazón comienzan a “descansar” a finales de mayo y no terminan de hacerlo hasta finales de septiembre.

Son miserables -aunque ricos- por su insolidaridad, ahora en la crisis, como antes en la bonanza. Porque es miserable eludir el concurso a la economía nacional, o cobrar un sueldo moderado y completarlo con sobresueldos mediante asesoramientos de sociedades interpuestas o recurriendo a las mil y una formas que la ingeniería jurídico-fiscal permite cogitar para beneficio de este enorme grupo de aprovechados.

Operación de destape

Cualquier Gobierno -de derechas o de izquierda, tanto da- debe asumir la progresividad fiscal. Pero ésta sólo es convincente cuando se han agarrado con determinación los tentáculos del fraude, cuando de verdad los ricos miserables han sido desembozados, cuando los tramposos paguen el IVA de las obras que hacen en sus residencias, cuando se garantice que se abona la Seguridad Social de los empleados domésticos, cuando se velen por los derechos de los trabajadores temporales, cuando se meta mano a la economía sumergida, cuando el Estado no se lance sólo, ni principalmente, a la nómina de los que ganan bien o regular y abandone la lucha permanente contra la trampa y la elusión.

Si quieren que nos creamos que se van a gravar a los ricos en esta crisis, que haga el Gobierno una operación de destape como Dios manda. Yendo a quien de verdad tiene, disfruta y se burla de las apreturas del país. Atrapando a los tramposos y a los miserables, y no sólo los nominalmente ricos de 60.000 euros/año, se llegaría a un cierto grado de consenso en el justo reparto de los sacrificios que comportan la recesión. Este sí que es un objetivo nacional, transversal. Porque lo impone la decencia.

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Domingo, a 23 de Mayo de 2010

Por su trascendencia, claridad e inapelable demostración de la iniquidad e injusticia que se está cometiendo con el juez Baltasar Garzón, nada mejor que leer este artículo escrito por el ex Jefe de la Fiscalía Especial Anticorrupción de España, don Carlos Jiménez Villarejo.

El señor Jimenez desarrolló una excepcional labor de lucha contra todo tipo de corrupciones y delincuencias económicas; fue el látigo que persiguió y castigo a multitud de políticos inmorales, a los que llevo ante los tribunales, consiguiendo algunas sentencia ejemplares.

Por esa encomiable labor, el gobierno del Partido Popular “PP”, la (extrema) derecha de España, le “premió” con el cese en el puesto y su jubilación anticipada, e incluyendo en el “premio” la eliminación de la Fiscalía Especial Anticorrupción: justo pago por la defensa de la justicia pública.

Por tanto, desde su experiencia profesional y conocimientos jurídicos, el escrito del señor Jiménez Villarejo es un testimonio de importantísimo valor probatorio.

Alfredo Webmaster



 

Por Carlos Jiménez Villarejo para público.es, 19/05/2010

Manuel Marchena, magistrado del Tribunal Supremo (TS), es el instructor de la causa penal contra el juez Baltasar Garzón por el patrocinio del Banco Santander a unos cursos que dicho juez moderó en la Universidad de Nueva York y en los que no hubo anomalía penal alguna. En diciembre de 2007, el magistrado Marchena, con motivo de la resolución de un recurso de casación, tuvo ocasión de conocer los siguientes hechos: entre 1987 y 1989, el Banco Santander comercializó, junto con sus filiales Banca Jover, Banco Comercial Español, Banco Zaragozano y Banco de Murcia, un producto conocido como cesiones de créditos, dirigido a captar recursos financieros. Uno de los principales reclamos del producto era su opacidad fiscal, que se concretaba en la inexistencia de obligación de practicar retenciones e ingresos a cuenta sobre sus rendimientos y, por ello, en la falta de obligación de comunicar de forma periódica y generalizada los datos de sus titulares e importes de la inversión a la Hacienda Pública. A ello se añadía una buena rentabilidad. Por sus características, este producto se convirtió en un instrumento ideal para la inversión de capitales del llamado dinero negro y llegó a captar más de 410.000 millones de pesetas.

Los acusados –el presidente de la entidad y varios altos directivos– participaron al más alto nivel en el diseño de la estrategia y la operativa para la comercialización de dichos productos.

Posteriormente, prepararon las directrices de actuación para responder a los requerimientos de información de la Agencia Tributaria a fin de obstaculizar su tarea y facilitarle datos erróneos, incompletos o falsos.

La magnitud del movimiento de capitales que supusieron las cesiones de créditos, y su evidente éxito entre determinados sectores con alto poder adquisitivo, no pasaron desapercibidos para la Agencia Tributaria, que inició una serie de actuaciones frente a diversas entidades financieras para conocer y corroborar el origen de los fondos. Singularmente, el Santander y sus filiales optaron por una actitud de resistencia frente a los intentos de la Agencia Tributaria por esclarecer las titularidades y regularizar las situaciones tributarias de los implicados, lo que se explicaba por el gran volumen de activos captado por el grupo bancario y las especiales garantías dadas a los clientes de su plena opacidad fiscal y la ausencia de riesgo fiscal en la contratación del producto.

Todo ello se concretó, en un primer momento, en la negativa a facilitar a la Agencia Tributaria la identidad de los inversores alegando la inexistencia de una obligación legal de hacerlo.

Posteriormente facilitaron los datos, de forma tardía, parcial, incompleta o errónea, llegando finalmente, en determinados supuestos, a proporcionar datos falsos de personas que no se correspondían con la titularidad real de la inversión.

La actitud de obstrucción ante las actuaciones de la Agencia Tributaria fue in crescendo. Cuando esta inició la recopilación de información por el procedimiento de ejecución forzosa, los responsables del grupo bancario llegaron a la convicción de que la entrega o descubrimiento de los datos que se habían querido ocultar era inevitable y se puso en marcha la última fase de su estrategia obstructora. Consistió en el cambio de titularidades y la elaboración de documentación inexacta que avalara dichas titularidades falsas.

Estos eran los términos de las acusaciones formuladas por las acciones populares –ante la falta de acusación del fiscal– en la Audiencia Nacional en el curso de 2006. Acciones representadas por la Asociación para la Defensa de Inversores y Clientes e Iniciativa per Catalunya Verds. Dicho tribunal decidió, mediante la creación de la llamada doctrina Botín, no enjuiciar a los acusados ante la irrelevancia de los acusadores –pese a que uno de ellos era un partido político con representación parlamentaria– y la ausencia del fiscal. Qué diferencias con el proceso contra el juez Garzón, a quien el juez Varela se niega a aplicar dicha doctrina. Para que luego vengan a hablarnos de la igualdad ante la ley.

Cuando el Tribunal Supremo conoció del recurso de la acusación y confirmó por mayoría la sentencia anterior de la Audiencia Nacional, el magistrado Marchena se sumó a la posición mayoritaria en claro y directo beneficio de los acusados. Por cierto, unos meses después, el señor Marchena participaba en unas jornadas sobre la prueba en el proceso penal en Canarias bajo el patrocinio de una única entidad bancaria, el Banco Santander. ¿Podría saberse cuál fue el alcance de aquella subvención?
La gravedad de los hechos y la oposición del TS a que los acusados fueran juzgados –con “artimañas de leguleyo”, según el escritor José Mª Izquierdo– es una prueba de los condicionamientos del poder económico sobre el poder judicial y el ministerio fiscal ante un desafío que duró los 14 años de proceso.

Sin duda, la personalidad de los acusados generó, según el magistrado Jorge Barreiro –ahora instructor de la causa penal contra el juez Garzón por las escuchas del caso Gürtel–, una coyuntura procesal singular en la que “el abogado del Estado ha conseguido rizar el rizo del travestismo jurídico, pasando de parte acusadora que defiende los intereses del Estado contra un fraude fiscal que rebasa los 80 millones de euros, a convertirse en abogado defensor de quienes (…) resultan imputados como autores del presunto fraude”.

Realmente, el magistrado Marchena debería tener presente, entre otros, estos antecedentes para proceder ya al archivo del proceso.

Carlos Jiménez Villarejo es ex fiscal Anticorrupción

 

Martes, a 11 de Mayo de 2010

Se marcha un año más la navidad y al irse nos deja los bolsillos vacíos, la tarjeta de crédito exhausta y la nevera arrasada. Pero allí, al fondo, en aquel blanco desierto frío, junto a una lechuga medio pasada y un bote de pepinillos en salsa agridulce que os dejó en herencia el anterior inquilino, vemos un brillo de esperanza: es una lata de sardinas en aceite.

La cosa, reconozcámoslo, no tiene buena pinta gastronómicamente hablando, pero ¿vamos a resignarnos por eso a comer mal? No si Falsarius Chef puede evitarlo.Y puede.

Ingredientes: 1 lata de sardinas en aceite, perejil, aceite de oliva virgen extra, 1 limón y sal gruesa.

Preparación: abrimos la lata y escurrimos el aceite (no por el fregadero, por favor, que luego va al mar, nos quedamos sin sardinas y a ver qué enlatamos el año que viene). Apoyamos un cuchillo en el medio de cada sardina y, presionando un poco, veremos que se abre fácilmente por la mitad. Les quitamos la espina y ponemos tres o cuatro mitades (las que no veamos capaces de manipular rápido y sin agobios) en la sartén previamente caliente y sin aceite (con el que les queda de lata aunque las hayamos escurrido bastará). Primero por el lado sin piel un momento, luego les damos la vuelta rápido y les ponemos un chorreón de limón, un poco de perejil y un poco de sal gorda. Las mantenemos un segundo más y fuera. Repetimos la operación con todas las sardinas y las ponemos en el plato de servir con un poco de aceite de oliva por encima y espolvoreándolas con un poco más de perejil. Como en la mismísima playa, oiga.

 

Martes, a 27 de Abril de 2010

El teólogo Dos Santos desmitifica las "falacias" del Génesis

Por Javier García para elpais.com (Lisboa)

El paraíso terrenal nunca existió. En el Génesis ni siquiera se encontraba la palabra paraíso. Tampoco existió el diablo convertido en serpiente ni el pecado original, y mucho menos las connotaciones sexuales que supuestamente rodearon ese mito que tan decisivamente influyó en el pensamiento y la cultura occidentales. Estas son algunas de las revolucionarias conclusiones de la minuciosa investigación sobre el Génesis que el teólogo portugués Armindo dos Santos Vaz acaba de publicar en Lisboa.

Esta interpretación, en opinión de Dos Santos Vaz, "podría haber variado completamente esa concepción cristiana pesimista, fatalista y trágica sobre el pecado o la vida". El Vaticano aún no se ha pronunciado. En su minúsculo despacho de la Universidad Católica de Lisboa, de donde es profesor, Dos Santos Vaz afirma que sus interpretaciones y afirmaciones están perfectamente documentadas, e insiste en que sus conclusiones "no tienen consecuencias negativas, porque llevan al hombre a aceptar serenamente las penas de la vida humana".

El filósofo Carlos Silva dice en el prólogo del libro, que "si Nietzsche hubiera leído esa interpretación de la historia del paraíso terrenal no habría embestido tan agresivamente contra el cristianismo''. El propio Dos Santos sostiene que "difícilmente se encuentra en la literatura mundial una narración tan conocida, tan mal interpretada, y que después de san Agustín, tanto haya marcado e influido en la fantasía, el pensamiento, la mentalidad y la moral de Occidente como la llamada historia del paraíso terrenal".

Licenciado en Teología Dogmática, en Ciencias Bíblicas por el Instituto Pontificio Bíblico de Roma y ahora doctor en Teología Bíblica por la Universidad Gregoriana, también en Roma, el padre Armindo dos Santos Vaz pasó más de cinco años preparando este doctorado ahora convertido en libro, La visión de los orígenes del Génesis 2, 4b-3,24 (La llamada historia del paraíso), editado conjuntamente por Didaskalia y Carmelo.

"No me sentía satisfecho", dice, "de las explicaciones del Génesis sobre esos pasajes y decidí estudiarlos. Adopté un método de análisis siguiendo las pautas del magisterio de la Iglesia y llegué a conclusiones completamente diferentes de las tradicionales. El paraíso de las delicias, o paraíso terrenal, nunca existió. La expresión hebrea gan eden se tradujo por jardín del edén cuando, en realidad, edén significa vega, llanura irrigada, y gan es una huerta". "Es decir", añade, "el texto habla de una huerta en una vega como lugar de trabajo donde Dios colocó al hombre. Este lugar no es el paraíso, el jardín de las delicias, sino una huerta fértil, con mucha agua, que el narrador usa para explicar el trabajo humano y después su expulsión de ese lugar idílico". La concepción tradicional del paraíso fue introducida por la Iglesia en el Nuevo Testamento, pero no existe en el Génesis. El pecado original tampoco existió. "La pareja humana, Adán y Eva, estaban en proceso de creación; no tenían condición humana y, por tanto, no gozaban de conocimiento, de discernimiento del bien o el mal. Luego no podían pecar. El supuesto pecado original consistió en comer del árbol prohibido; el texto original ni siquiera habla de una manzana".

Ni sexo ni serpiente

J. G., El teólogo portugués rechaza también cualquier connotación sexual en la narración original "No existe", dice, "ninguna referencia a la sexualidad. La única referencia puede ser que el hombre y la mujer anduvieran desnudos antes de comer del árbol, pero estaban desnudos porque no tenían conocimiento ni, por lo tanto, vergüenza para discernir el bien del mal. Después de comer del árbol, se les abrieron los ojos, según el texto, y entonces se cubrieron con hojas (la higuera), aunque en realidad en esas épocas se usaban túnicas". Pero el narrador, en opinión de Dos Santos, utiliza esa metáfora para explicar la realidad de la civilización a través del vestuario.

Tampoco la serpiente era el diablo, la encarnación del mal. "No existía", dice Dos Santos, "nada de diabólico o demoníaco en la serpiente. Es una figura ambigua que utiliza el narrador para explicar el bien y el mal, para discernir entre las cosas positivas y las negativas. La, serpiente representa la astucia de la civilización, porque engaña a la mujer asegurándola que 'no moriréis' cuando Dios, en la prohibición, les había advertido que morirían si comían del árbol".

La creación de la mujer también está distorsionada o malinterpretada. Dos Santos sostiene que "la mujer no fue creada de la costilla del hombre. La palabra utilizada en hebreo no significa costilla sino costado, lado. El narrador viene a presentar a la mujer como el otro lado del ser humano; El hombre y la mujer eran iguales, de la misma naturaleza y los dos conformaban la especie humana".

Las conclusiones no pueden ser más interesantes.

 

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Domingo, a 25 de Abril de 2010

Después de los excesos navideños (ahora el pavo relleno soy yo) me apetecía hacer un plato ligero, y compartirlo en forma de receta tramposa, antes de que me confundan con el hermano obeso de Papá Noel (esta mañana iba por la calle con un jersey rojo y unos niños me miraban de forma sospechosa).

Pensé que unas judías verdes podían venir bien pero había un problema: no encuentro judías verdes de bote o de lata ricas de verdad. He probado muchas (para mi desgracia) y no hay manera: ¡Pues vale, que les den!

Traicionando por una vez (y sin que sirva de precedente) a la impostura, os ofrezco esta receta en donde todo es natural. La trampa estará esta vez en la forma de hacerlas: la receta es tan fácil, tan fácil, que abrir una lata os parecerá complicado.

Ingredientes: 300 gramos (así a ojillo) de judías verdes, 1 cebolla mediana, 1 tomate, 2 dientes de ajo, sal gorda, aceite de oliva virgen extra (y si os apetece y tenéis a mano, unas laminitas finas de jamón).

Preparación: lo más cómodo de esta receta es que no hay que hervir aparte las judías verdes. Sólo vamos a utilizar una sartén para todo. Cogemos las judías verdes y con un cuchillo les cortamos las puntas y las partimos en trozos no muy pequeños (de unos 6 cm. más o menos) que luego nos van a quedar mucho más aparentes en el plato. Las lavamos bajo el grifo y la escurrimos bien. En la sartén ponemos aceite abundante y cuando esté caliente echamos en él las judías verdes y las freímos un poco. Que cojan color pero sin pasarse. Cuando estén, las sacamos escurriéndolas bien y las ponemos en un plato con papel de cocina que acabe de absorber el aceite sobrante. Cogemos el tomate, lo partimos por la mitad y con un rallador de agujeros gordos lo rallamos convirtiéndolo en pulpa (suena un poco sádico, como de película de Tarantino, pero es lo que hay). En la sartén dejamos sólo un poco del aceite utilizado y en él ponemos a sofreír los ajos picados y un poco después la cebolla cortada en pequeñas tiras en vez de en los clásicos cuadraditos (en juliana diría un experto, pero aquí no tenemos de eso). Lo vamos removiendo bien y cuando veamos la cosa doradilla, añadimos el tomate tarantinizado y sal al gusto. Removemos bien y dejamos que el tomate coja color. No hará falta mucho tiempo. Es el momento de añadir las judías verdes, un poco más de sal y remover todo para que se mezcle bien. De ahí al plato. Si las ponemos hábilmente amontonadas como con descuido y les ponemos unas laminillas de jamón por encima cuando todavía están calientes, nos va a quedar un plato de llamar la atención.

Impostura irresistible: no puedo evitarlo. Si tenéis algún invitado, dejad por la cocina una lata que tuvierais por ahí de judías verdes vacía (el contenido en la basura es donde mejor está) para que sospeche que lo habéis utilizado. Y luego, en su casa, que intente copiaros.

 

Jueves, a 15 de Abril de 2010

¿Alguien podría imaginar que en la Alemania de hoy, los hijos, nietos o familiares de los asesinos Adolf Hitler, Joseph Goebbels, Rudolf Hess, Adolf Eichmann, Heinrich Müller o Heinrich Himmler pudieran presentar una demanda judicial contra un juez que estuviera investigando los crímenes de lesa humanidad de los nazis? ¿Alguien, en su sano juicio, se imagina a los jueces alemanes aceptando una demanda de esa índole?

Nadie puede imaginar algo así en Alemania… pero en España sí sucede: aquí se permite perseguir, vilipendiar, humillar y destrozar la carrera de un juez que se atrevió a hurgar en los bajos fondos de nuestra historia.

Alfredo Webmaster

 

Discurso completo del ex fiscal jefe Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo en defensa del juez Garzón

 

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