Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

¡Aviso importante!

Miércoles, a 30 de Marzo de 2011 -- Alfredo -Webmaster-

Durante unos días, desde el día 1 al día 13 de abril, ambos inclusive, el ritmo de publicación en www.musicayvino.com irá más despacio de lo habitual.

¿La razón? Que hoy fue mi último día de trabajo en el banco y que desde hoy a las 15:00 horas soy un prejubilado.

Mientras vaciaba mi despacho y metía los recuerdos de 20 años de trabajo en una caja de cartón, cada objeto, cada papel, cada detalle acumulado me hicieron rememorar algunos de los momentos vividos en mi profesión.

Recordé los años que estuve en el Palacete Méndez-Núñez Mendoza rodeado de obras de arte por todas partes, con un espléndido jardín lleno de árboles centenarios, en un edificio de piedras  y escalinatas históricas o en mi despacho con muebles de madera de caoba… recordé la sala de arte y el salón de actos, los cócteles de inauguración de las exposiciones de (sic) pintura o escultura, las sesiones del Cine-Club de Ana Fernández, las reuniones de Zona… recordé anécdotas desternillantes, como aquella que les pasó a Ángeles y Mariluz, las magníficas señoras de mantenimiento y limpieza, cuando tiraron a la basura una (incalificable) “obra de arte” por que la confundieron con una vulgar escoba y su recogedor, o como aquel día, cuando al reparar una avería en las conducciones sanitarias empezaron a salir condones usados por las tuberías, o  cuando Juan y Carmelo hicieron “desaparecer” varios bolígrafos Montblanc Meisterstück de la caja fuerte por que imaginaron que yo no recordaría que estaban allí, y los pillé… jejeje.

O cuando vendimos el Palacete y nos cambiamos a otro local más céntrico y comercial, y la gente patinaba en los suelos de mármol como si fuera una pista de patinaje… o como aquel día, cuando estaban metiendo la espuma en el equipo de aire acondicionado y se nos llenó el local de un gas que nos provocaba una risa alocada (nos pasamos varias horas con problemas musculares en la boca por las risas que nos echamos)... o cuando… o cuando… o cuando…

Fueron 20 años de vivencias acumuladas a otros muchos otros años más de vivencias anteriores en otro banco, experiencias que hoy, definitivamente, se acabaron. Punto. Final.

Como ya estoy libre del compromiso de tener que dirigir la “nave” financiera que me tocó en suerte, aprovecharé estos primeros días de paro forzoso (pero gozoso) para tomarme unos días de asueto y merecida descompresión. Días que me servirán para desconectar y olvidar que ya no tengo que volver a levantarme para ir a mi despacho a cumplir los objetivos.

Por eso, vais a tener que perdonar que no publique muchas cosas en los próximos 13 días, pero ese silencio no significará que la página esté abandonada: iré actualizando los comentarios que escribáis.

Por tanto, hoy me (medio) despido de vosotros, pero os recuerdo que para cualquier urgencia me podéis localizar en el correo electrónico: musicayvino@yahoo.com.

No se me ocurrió mejor forma para decir ¡Adiós! que “tirar” de una canción que va "como anillo al dedo" a mi último día bancario: el bolero "Lágrimas negras" que canta, magistralmente, Diego “El cigala” con Bebo Valdés al piano.

Si os fijáis, es fácil asimilar la letra a esa despedida final.

Alfredo Webmaster

 

 

 

 LÁGRIMAS NEGRAS, de Miguel Matamoros

Versión de Diego “El Cigala” (voz) y Bebo Valdés (piano)

 

Y aunque tú me has echado en el abandono,

y aunque tú mataste mis ilusiones,

en vez de maldecirte con justo encono,

en mis sueños te colmo,

en mis sueños te colmo de bendiciones.

 

Sufro la inmensa pena de tu extravío,

siento el dolor profundo de tu partida,

y lloro sin que tú sepas que el llanto mío,

tiene lágrimas negras,

tiene lágrimas negras como mi vida.

 

Y aunque tú me has echado en el abandono,

y aunque tú mataste mis ilusiones,

en vez de maldecirte con justo encono,

en mis sueños te colmo,

en mis sueños te colmo de bendiciones.

 

Sufro la inmensa pena de tu extravío,

siento el dolor profundo de tu partida,

y yo lloro sin que tú sepas que el llanto mío,

tiene lágrimas negras,

tiene lágrimas negras como mi vida.

 

Que bien del Guadalquivir,

que la gitana lavaba,

los niños en la orilla

viendo los barcos pasar.

 

Agua del limonero,

agua del limonero,

si te acaricio la cara

tienes que darme un beso.

 

Que bien del Guadalquivir,

que la gitana lavaba,

pañuelos de blanco y oro,

que yo le daba, que yo le daba.

 

Agua del limonero,

agua del limonero,

si te acaricio la cara,

prima tienes que darme un beso.

 

Que tu me quieres dejar,

que yo no quiero sufrir,

contigo me voy flamenca y aunque

me cueste morir.

 

Que bien del Guadalquivir,

que la gitana lavaba,

pañuelos de blanco y oro,

que yo le daba, que yo le daba.

 

Agua del limonero,

agua del limonero,

si te acaricio la cara

tienes que darme un beso...

 

 

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