El caso Píparo y la escoria humana, por Georgina R.
El ser humano tiene la capacidadde convertirse en el ser más repulsivo que existe sobre la tierra. Muchas especies animales matan, pero lo hacen para poder sobrevivir. Sólo el humano lo hace por simple placer.
En Argentina, o para ser más justa con el resto del país, en Buenos Aires, estamos acostumbrados a ver a diario los crímenes más atroces que la mente humana pueda llegar a imaginar… Tenemos antecedentes de personas que son perseguidas por la policía por haber cometido un delito y para lograr escapar balean a cualquier individuo que se les cruce en el camino, y de esa lograr que la policía deje de perseguirlos para auxiliar al herido; secuestros que culminan en homicidios; secuestros de dos horas, llamados “secuestros express”, en los que las víctimas son llevadas generalmente en su propio automóvil a recorrer cajeros automáticos y realizar todas las extracciones posibles; todo tipo de robos, muchos de ellos con vidas que se pierden a manos de los delincuentes; la ya conocida violencia de género, con maridos que contratan sicarios para simular un asalto y que maten a su mujer, mientras ellos sólo reciben un rasguño o, mujeres rociadas con alcohol y quemadas vivas, inmediatamente después de haber tenido alguna discusión con sus maridos o novios, pero ellos dicen que fue un accidente mientras ella fumaba… Moraleja en este caso: si usted es mujer y vive en Argentina, le recomiendo que no fume.
El caso que dejó a todo el mundo sin palabras es el de Carolina Píparo, una mujer de 34 años que a fines del mes de julio, con nueve meses de embarazo, concurrió con su madre a una sucursal del banco Santander Río, en la ciudad de La Plata, a fin de retirar algunos ahorros, según se dijo, unos cuantos miles de dólares con los que debía pagar el anticipo de su primera casa. Ese día, Carolina pasó a formar parte del grupo de decenas de personas que diariamente son asaltadas luego de realizar una transacción bancaria.
Mientras ella, junto con otros clientes esperaba su turno para ser atendidos, un sujeto, vestido de rojo, se hacía pasar por un cliente. Increíblemente, cuando fue el turno de ser atendido, cedió su puesto a las personas que estaban detrás, pero continuó dentro de la sucursal bancaria, en una zona cercana a las cajas, de manera que pudiera ver exactamente cuál era la transacción que realizaba cada uno. A esta altura, los lector se preguntará qué hacía la seguridad del banco y por qué no le advirtieron que debía retirarse… es exactamente la misma pregunta que todos nos hacemos y que las autoridades del banco aún no han podido responder.
Este “señor” de rojo, Miguel Ángel Silva, era el responsable de dar aviso a los ladrones cuando veía a alguna persona realizando una extracción importante de dinero. Las víctimas eran siempre o casi siempre mujeres: ofrecen menos resistencia.
Cuando Carolina llegó a su casa, fue abordada por una persona armada, que le arrebató el dinero. El objetivo ya estaba cumplido, el delincuente ya tenía el dinero en su poder, pero le faltaba “darse el gustito” de matar a alguien. Estando Carolina en su casa, con un evidente embarazo de nueve meses, le propinó un empujón que la tiró al suelo, la golpeó salvajemente y le disparó un tiro alojándose la bala en uno de sus pulmones.
Rápidamente acudieron vecinos del lugar a socorrerla, pero la pérdida de sangre había sido demasiada y aunque Carolina felizmente ya está en terapia intermedia y podrá regresar a su casa posiblemente en los próximos días, regresará con los brazos vacíos, porque su bebé, Isidro, no logró superar la falta de oxígeno provocada por el desangramiento de su madre. Carolina debió sufrir de varias operaciones y en una de ellas le fue extirpada la bala de punta hueca que utilizaron los delincuentes.
A este nivel de salvajismo hemos llegado en Argentina. La falta de códigos y la inmoralidad en la que estamos inmersos causan repugnancia. Mientras tanto, las autoridades miran para otro lado.
Yo crecí en una sociedad en la que toda vida merece respeto, pero la vida de las embarazadas es “especial”, representa la continuidad de la vida, la posteridad, la perpetuación de la humanidad. En la sociedad en la que crecí y fui educada, todo el mundo siente una ternura especial por la embarazada y la cuida aunque no sepa quién es… ¿Qué clase de mente enferma puede ser capaz de realizar un ataque semejante? El ataque a Carolina fue un crimen contra toda la humanidad.
Esta semana se debía discutir, en la Cámara de Diputados de la Nación, un proyecto para lograr controlar este flagelo de las “salideras bancarias”. Una vez más la sesión fracasó por falta de quórum, porque tenemos diputados y senadores que no quieren trabajar. Algunos diputados de la “oposición”, que viven en el interior del país y deben viajar a Buenos Aires en avión, no pudieron llegar a tiempo por las inclemencias del tiempo y la sesión se levantó puntualmente, según lo indica el reglamento, sin esperarlos, cuando se sabía que estaban llegando.
Todos nos preguntamos: si la semana hábil comienza el día lunes, ¿por qué los diputados se quedan disfrutando del fin de semana en sus provincias hasta el día miércoles por la mañana? Otros, los del “oficialismo”, estaban en sus despachos, pero no bajaron al recinto por un conflicto que existe por el control de la empresa Papel Prensa y la habilitación de la empresa de Internet Fibertel (dos conflictos generados por el gobierno de turno en su afán de lograr eliminar la libertad de prensa y que sólo su voz sea escuchada, haciendo callar a todos aquéllos que denuncian los negociados que se descubren a diario).
Mientras todo esto sucede, nosotros, los ciudadanos comunes, normales, seguimos muriendo día a día por la desidia de estos personajes: ellos tienen guardaespaldas, nosotros, no.
Matías Píparo, hermano de Carolina, acusó a la clase política de "seguir con sus peleas infantiles", mientras la gente "se muere todos los días" por hechos de inseguridad. En declaraciones a Radio Mitre, calificó de "lamentable" la suspensión del debate y aseguró que "muestra una vez más la falta de interés de todos los niveles políticos para tratar la inseguridad”.
"No sé si el proyecto de ayer era la solución o era lo que había que hacer, porque no soy un experto en seguridad ni mucho menos, pero esto demuestra la falta de interés, no les importa el ciudadano común y los que hacemos el país día a día", afirmó.
"Nos morimos todos los días y ellos siguen con sus peleas infantiles, Papel Prensa, Fibertel... tendrá su razón de ser, serán temas que importan, que está bueno que los traten; pero acá hay algo hace mucho tiempo" y no se trata, advirtió el hermano de Carolina.
Sobre la falta de quórum por la ausencia de diputados oficialistas, dijo "no entiendo cómo no van a trabajar. Si yo no voy a trabajar me echan, o por lo menos me retan".
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, le confesó a Juan Ignacio Buzzali, marido de Carolina, que estaba atado de manos y también que quería sermás duro con la delincuencia, pero que no lo dejaban. Todos los argentinos sabemos muy bien quién es la persona que no lo deja y seguramente los extranjeros también.
El ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, negó haber escuchado al gobernador Daniel Scioli decirle al marido de Carolina que "le tienen atadas las manos"… y agregó: "No es bueno polemizar con un padre desgarrado por la muerte de su hijo, no es prudente".
¿Hasta cuándo los argentinos tendremos que soportar que estos hechos sigan sucediendo todos los días y que a nadie le importe?
Estoy convencida de que nosotros mismos somos los primeros culpables, pero ¿qué hacer para solucionarlo en un país en donde sólo se respetan los derechos humanos de los delincuentes?
Siendo argentina de nacimiento, su realidad sentimental y afectiva, y al mismo tiempo su cruz, es que se siente extranjera en su país, ajena a un entorno geográfico que no es el suyo, alejada de unas raíces con las que vive intensamente atada por vínculos indisolubles. Es una gallega en tierra extraña.
Así definiría a Georgina, una descendiente de gallegos (e italianos) emigrantes en el Cono Sur, al que llegaron mucho antes de que ella naciera.
La conocí como lectora de mi página. Desde el primer día congeniamos: al fin y al cabo, ambos somos gallegos. Y eso marca. Mucho.
Es abogada en ejercicio, calígrafo público y profesora en Ciencias Jurídicas en Buenos Aires Está estudiando para chef profesional en la Escuela de Arte Gastronómico de la capital del país, piano e italiano. Y aún tiene tiempo para colaborar conmigo: una proeza.
Desde Galicia, súa verdadeira patria, le doy la bienvenida como colaboradora a musicayvino.com y le ruego que se quede mucho tiempo: al fin y al cabo, estás en tu casa.
La fotografía muestra una “Fuente fría” recién elaborada, un plato que preparé cuando todavía ni se me había ocurría estudiar gastronomía; salvo por los camarones, que los compré para la ocasión, todos los ingredientes los tenía casa, gracias a que usé el sistema de trabajo en la cocina del que hablo en el artículo
Por Georgina R. (desde Buenos Aires)
Si hay algo que es “el terror” de toda ama (o amo) de casa, es que llegue la hora de la comida y no saber qué hacer. En eso, coinciden todas las personas a quienes “no les gusta cocinar” y ven la cocina como una actividad inútil, como una pérdida de tiempo.
Es verdad que a veces estamos largo tiempo dedicándonos a la alimentación de nuestra familia y resulta frustrante que la hora de reunión familiar frente al plato que tanto trabajo nos costó, desaparezca rápidamente, junto con nuestra creación.
En tal caso, lo primero que debemos analizar son los pasos que vamos dando para cocinar y el orden en que los realizamos. Generalmente, un alto dispendio de tiempo en la cocina evidencia falta de organización. Es importante, antes de comenzar a cocinar, tener bien en claro cuál es la receta que realizaremos, cuáles son todos los ingredientes y el procedimiento para su preparación, así como los condimentos y utensilios que utilizaremos.
Muchas personas creen ahorrar tiempo si, mientras rehogan la cebolla, cortan los pimientos… Nada más alejado de la realidad. Realizando la tarea de esa forma, existe un riesgo mayor de que la cebolla se queme, debiendo comenzar nuevamente o que se dore demasiado, lo que podría en algunos casos, llegar a ser perjudicial para la salud. Seguramente, debamos ir y venir por la cocina recolectando los diferentes ingredientes y utensilios, una y otra vez.
La mejor manera de aprovechar al máximo el tiempo del que disponemos, es realizar lo que en el ámbito de la cocina se conoce como “mise en place”. Este procedimiento consiste en preparar cada uno de los ingredientes y una verdura en juliana, cortarla toda y reservarla y si debemos cortar carne ponerlos en las condiciones necesaria para ser cocinados. Si debemos cortar en cubos, cortarla y reservarla, de manera que cuando comencemos a cocinar no sea necesario seguir preparando ningún ingrediente. Sería cocinar como lo hacen en televisión, en donde antes de comenzar, el cocinero tiene todos los ingredientes listos para la preparación y colocados en distintos recipientes. Es asombroso el tiempo que se ahorra utilizando esta técnica.
Tenemos ya solucionado el problema del excesivo tiempo que nos lleva cocinar y el “cómo”, pero nos queda aún por resolver la cuestión del “qué” cocinar.
Para saber qué cocinar sin tener que pensar mucho, tenemos algunas opciones… organizarnos con un menú semanal, para el cual compraremos los ingredientes con cierta anticipación, pues no queremos que a último momento nos falte algo, o, la opción que más me agrada, recurrir a nuestros dotes artísticos, que aunque no lo creáis, todos los tenemos.
Como primera medida, será necesario proveernos de la más variada clase de alimentos: legumbres de diferentes tipos, cereales, pasta seca de distintas formas y colores, carnes, quesos y los muy preciados vegetales. Y digo “muy preciados” porque no sólo son ricos en vitaminas, minerales y fibras, necesarios para tener una alimentación saludable, sino que son la fuente principal del gran colorido que tendrán nuestros platos, los que decoraremos como si se trataran de una verdadera obra pictórica. Además, actualmente, en cualquier supermercado es factible conseguir todo tipo de verduras limpias y congeladas, lo que facilita aún más nuestra tarea.
Una vez decididos a cocinar, no tenemos más que ver qué tenemos en casa y comenzar a experimentar combinando diferentes texturas, sabores y colores…
No olvidar los colores, ya que como todos sabemos la comida entra por los ojos, y los vegetales, de muy diversos colores, nos aseguran la ingesta adecuada de todos los nutrientes que necesitamos a diario.
Algunas veces nos veremos constreñidos a jurar sobre la Biblia no volver a cocinar plato semejante, pero otras, veremos con asombro la obra maravillosa que fuimos capaces de crear. La cuestión es ANIMARSE.
Algunos artistas hacen obras que perdurarán en el tiempo: las nuestras tendrán una vida efímera, pero será divertido jugar a hacerlas. Si queremos que nos duren un poco más, no es mala idea tomarle fotografías al plato terminado.
Y un último secreto: cocinar jugando, especialmente cuando ya estamos en la etapa de la decoración, es la mejor forma de incentivar a los niños a hacerlo y que se sientan felices por colaborar, mientras nosotras hacemos nuestros ejercicios, leemos un buen libro o miramos nuestro programa favorito de TV.
Desde la quinta provincia de Galicia (Buenos Aires), me llegó este escrito de Georgina R., un testimonio dulce, sensible, cariñoso, apasionado, pero, a la vez, triste; un escrito de una gallega exilada en un país que es el propio pero que no es el suyo.
Leyendo el texto no pude por menos que sentir una extraña sensación de dolor por algunas cosas que se hicieron durante la transición española, en los años del desarrollo económico de mi país.
Pese a que lo que voy a escribir podría parecer xenófobo, mi intención es toda la contraria: ni soy xenófobo ni nunca lo fui, pero lo que hicimos en mi país lo hicimos mal, muy mal… rematadamente mal. Nos equivocamos en su momento, y aún ahora seguimos sin rectificar.
¿Dónde estuvo el error? No fuimos solidarios con nuestros hermanos latinos. Nunca fuimos justos con nuestros conciudadanos (por que eso es lo que son) de América. Nunca. Nos equivocamos con ellos en muchas cosas: en el pasado, en el presente y, lo que es peor, me temo que seguiremos equivocándonos en el futuro.
¿Nuestro error? El proceso migratorio que tuvo España en los últimos 25 años.
En los últimos 25 años, período en el que entraron en España más de 8.000.000 de personas, no fuimos previsores con los ciudadanos que se vinieron a vivir aquí. No fuimos capaces de hacer bien las cosas, no tuvimos la capacidad para saber con quién teníamos el verdadero compromiso moral e histórico de ser solidarios.
Fallamos estrepitosamente, y, ahora, desgraciadamente, sin posibilidad de enmienda. Estamos pagando las consecuencias: las que ahora padecemos por los problemas de convivencia, y las que padeceremos en el futuro, que serán más drásticas (y dramáticas).
¿Por qué fuimos tan laxos en el control de la emigración proveniente de terceros países (llámese Marruecos, Senegal, China, Paquistán, etc.) ajenos a nuestro bagaje cultural, y fuimos, en cambio, tan quisquillosos y pijoteros con los que llegaban de Latinoamérica? ¿Por qué no fuimos más responsables en el cuidado del acervo cultural que históricamente mantenemos con nuestros hermanos americanos? ¿Por qué dimos preferencia a la entrada de hombre y mujeres que no comparten nada de nuestra cultura, de nuestra religión (incluso eso, desde la perspectiva de un ateo), de nuestra sangra, de nuestro idioma, de nuestra música? ¿Por qué?
Sé que todos somos seres humanos y que tenemos que ser solidarios entre todos, pero también sé que la solidaridad debería haber empezado primero con nuestros hermanos americanos, los que más nos ayudaron a ser lo que ahora somos: en el pasado, aportándonos las riquezas que les expoliamos en la conquista de América, y, en el presente, con su fuerza de trabajo de primer nivel profesional.
¡Qué distinto sería nuestro país si la convivencia se hiciera entre iguales (aún que hubiésemos nacido en países distintos), entre gentes que hablamos el mismo idioma, que llevamos los mismos apellidos, que tenemos los mismos rasgos físicos, que anhelamos los mismos objetivos, que nos alimentamos de forma similar, que vivimos la música con la misma intensidad!
Me habría encantado vivir en un país más “nuestro”, más de “nosotros”, un espacio en el que todos fuéramos iguales así hubiéramos nacido en España, en Argentina, en Venezuela o en Panamá… un país en el que el sentido que le damos a la vida y el cariño con que amamos “nuestras” cosas, fuera más similar al que mamamos desde niños.
Por eso, por esos motivos, el escrito de Georgina me parece excepcional. Y siento lo mismo que siente ella al no sentirse (valga la redundancia) apoyada y amparada por mi país
Para ella, y para todos los gallegos que están en la emigración, incluyo el Hino da Galiza (en español, Himno de Galicia) moderno, y a continuación el Hino do antergo Reino da Galiza (Himno del antiguo Reino de Galicia), el que se utilizó durante muchos, muchos siglos.
Alfredo Webmaster
Hino da Galiza
Hino do antergo Reino da Galiza
“Desde la quinta provincia… los eternos olvidados”, por Georgina R.
Galicia es una tierra de encanto, mágica. Quienes tenemos allí nuestras raíces sentimos el orgullo y la emoción de saber que por nuestras venas, corre la sangre de gente trabajadora, luchadora, que jamás baja los brazos y con mucho esfuerzo consigue superarse día a día, cumpliendo así muchos de sus sueños.
Soy tercera generación nacida en Argentina. Mis bisabuelos, Manuela y Manuel, nacieron en Ordes, A Coruña, allá por 1884. Hacia principios del siglo XX, decidieron partir hacia Buenos Aires, él, expulsado de su tierra por el hambre y la miseria, ella, por ser una caprichosa niña rica.
Paradójicamente, se conocieron en Buenos Aires: dada la diferencia social que existía entre ellos, en Ordes jamás se habrían casado.
No tuve la suerte de conocerlos. Mi bisabuelo murió siendo mi mamá muy pequeña y mi bisabuela falleció dos años antes de que yo naciera. Tampoco conocí a mi abuelo materno, su hijo, mi querido abuelo Raúl, que murió mucho antes que su madre.
Nadie me habló nunca de Galicia, nadie se preocupó por mantener los lazos con nuestra tierra. En aquélla época, quienes emigraban perdían casi completamente contacto con el Viejo Mundo. Las comunicaciones eran sólo por carta y tardaban meses en llegar. Poco a poco, la correspondencia se hacía más esporádica, hasta que una vez fallecido el español nativo, nadie más se acordaba de la familia que estaba a miles de kilómetros.
¿Por qué me siento gallega entonces? No lo sé. ¿Será la magia de Galicia?, ¿será que la sangre, los genes, influyen en el comportamiento y los sentimientos de uno?
No sólo soy gallega, tengo mucho de italiana, pero sólo Galicia está en mi corazón.
Desde hace ya muchos años, cuando tenía 12, decidí volver. No pertenezco a la tierra que me vio nacer, siento que estoy en un eterno exilio, pero España no se acuerda de mi.
El lus sanguinis, criterio aplicado para otorgar la ciudadanía española, es aplicado con un criterio, a mi entender, en cierto modo contradictorio. Si para ser español hay que tener sangre española (según la ley, ser hijo de españoles), también se tiene sangre española siendo nieto, bisnieto, etc. Podré respirar un aire distinto, podré recibir alimentación de otra tierra, pero señores… la sangre no se lava.
Siento que somos los eternos olvidados por el Estado Español. Primero, sufrimos el abandono al ser dejados a nuestra suerte en medio de hambrunas y miserias. Ahora, luego de haber sido obligados a dejar nuestra tierra, somos nuevamente abandonados al ver que nuestros derechos no son reconocidos.
Mientras tanto, mi vida sigue transcurriendo en una tierra que no es mi tierra, en una tierra que también tiene olvidada a su población.
Por el momento, debo vivir aquí, a miles de kilómetros, llorando de emoción cada vez que escucho sonar una gaita. Aún no tengo ciudadanía comunitaria y no sé si algún día la tendré. Quienes son europeos, seguramente no adviertan el gran tesoro que tienen en sus manos. Tienen la llave del mundo. Mientras tanto, otros, que llevamos la misma sangre, cada vez que somos rechazados, no podemos sino sentirnos como gusanos.
Imperdonable: el 4 de octubre murió Mercedes Sosa. Pese a ser una de mis cantautoras preferidas, no tuve para ella el recuerdo que se merecía.
La “Negra” Sosa no era una cantante al uso. Ni era rubia ni bailaba, no vestía lindos trajes ni portaba joyas valiosas. Su arte, su calidad, su inmensa humanidad emanaba de forma natural y hacía que cada una de sus palabras sonara importante y trascendental; nada en ella era artificial o banal. Su voz era la voz de la América más racial y sentida: “Todas las voces todas…. siento al caminar toda la piel de América en mi piel” (versos de “Canción con todos”). Mercedes era la voz de unas tierras, de unas razas, de unos olores, de unos sueños… de unos sentimientos.
Oír el “Sólo le pido a Dios” en su voz poderosa y profunda, hace que se te remuevan las entrañas y sientas necesidad de clamar por la justicia social; su “Alfonsina y el mar” saca a flote el lirismo más exacerbado de una canción de muerte; “Volver a los 17” no sonaría igual si la imaginamos en otra voz que no sea la suya; “Años” sería distinta si el contrapunto no lo pusiera ella. ¿Quién mejor que ella para gritar “Gracias a la vida”, quién mejor que la Negra para decirnos el “… que me ha dado tanto”?
Leí una dedicatoria a Mercedes que quiero que conozcáis; está escrita por los dos componentes de un grupo de música rapera puertorriqueña que no conocía, Calle 13. Ellos, René Pérez, "Residente", y Eduardo Cabra, "Visitante", expresan con emoción lo que sienten por ella, lo que representó en sus vidas, y en las de millones de sudamericanos, en su lucha por la libertad y la democracia:
Estoy en el medio del océano atlántico. Sentado encima de una hamaca en una islita llamada Ukuptupu. Rodeado por arena, una cerveza, varios insectos, gente bonita durmiendo cerca, una libreta y mi bolígrafo de la suerte.
Mirando ‘pa’ mi lado izquierdo, ‘pa’ donde la neblina tapa el mar y la noche tapa a las nubes comencé a recordar la primera vez que escuché a Mercedes Sosa. Una voz fuerte que recitaba las palabras de León Greco, “Solo le pido a Dios” y que se había metido por las orejas de Pinochet para sembrarle en el tímpano las palabras de Julio Numhauser con “todo cambia”. Esa voz que escuché le da esperanza a los habitantes de una islita que se ahoga en el mar Caribe. Su voz me conectó con todo lo que la escuela no me quiso enseñar. Me reveló todo lo que me trataron de esconder. Le inyectó vitaminas a una colonia deshidratada, a mi isla Puerto Rico, una isla que lucha poco porque sabe poco.
La voz de Mercedes hizo que mi papá lanzara piedras cuando había que lanzarlas. Logró que un pueblo que siempre había sentido miedo sintiera menos miedo. Con su voz la bandera estadounidense se desaparece y mi bandera parece que está sola: ¡Mercedes hace magia!
Con su voz los desaparecidos aparecen y abrazan a sus madres. Logró que el folklore se escuchara más alto que una canción de Madonna.
Le regaló sustancia a los jóvenes. Hoy muere, pero su voz queda como referencia para futuras voces. Mercedes Sosa fue una mujer que se atrevió a hablar como ningún hombre pudo.
Su voz es tan real como las necesidades latinoamericanas.
René Pérez, "Residente", y Eduardo Cabra, "Visitante" – Calle 13
Las letras de sus canciones no son sólo poemas para ser admirados; sus versos son los eslóganes para un pueblo que la amó y la admiró, y que también la lloró.
Pese a que su cuerpo reposa en el Cementerio de la Chacarita al lado de Carlos Gardel, Severino di Giovanni, Miguel de Molina o Waldo de los Ríos, ella revive con nosotros cada vez que cogemos la carátula de un vinilo, sacamos el disco y lo ponemos a girar: “Gracias a la vida, que me ha dado tanto…”.
La extrañaremos, si, mucho, pero ella estará allí siempre, acompañándonos: “Gracias a la vida, que me ha dado tanto…”.
Alfredo Webmaster
Mercedes Sosa – “Canción con todos”
Mercedes Sosa y León Gieco – “Sólo le pido a Dios”
Mercedes Sosa – “Alfonsina y el mar”
Mercedes Sosa y Pablo Milanés – “Años”
Mercedes Sosa y Milton Nascimento – “Volver a los 17”
Que la publicidad argentina es una de las mejores del mundo nadie lo duda. Que los spots argentinos son de los más innovadores y rompedores en el sector, tampoco. Que Ramiro Agulla y Carlos Baccetti eran (son) dos tipos audaces, sin complejos, con una enorme capacidad de comunicación y posiblemente los mejores exponentes de la publicidad de ese país en los últimos 20 años, menos aún.
A su estudio Agulla & Baccetti pertenecen muchas de las mejores campañas de publicidad. Quilmes, Coca Cola, Renault, La llama que llama, Telecom y Oca fueron algunos de sus clientes, y algunos de sus spots merecieron grandes premios internacionales: tienen en su haber varios Leones de Oro en Cannes, varios Grandes Premios en el Fiap, Clarín a la Creatividad, Grand Prix a la Creatividad en Radio 2003, varios Premio AMBA a la Publicidad de Servicios Financieros…
Para la empresa de automoción Renault realizaron una serie de tres anuncios con un marcado contenido y reminiscencias bíblicas, siendo el más creativo y mejor estructurado el que hoy os presento, por coincidir con la Semana Santa, con un protagonista muy similar a Jesús.
En su momento, cuando presentaron los spots al público en Argentina, la utilización de la imagen de Jesús les generó grandes críticas de la Iglesia Católica, de la Fundación Argentina del Mañana (“una burda mezcla de lo sagrado y lo mercantil”, dijeron), del obispo de Mar del Plata y presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación Social, monseñor José María Arancedo, que cuestionó la utilización de la imagen de Jesús para fines comerciales.
No todas fueron críticas: la Fundación Felices los Niños, y en su nombre Julio Grassi, declaró al diario Clarín que la publicidad “muestra a un Jesús encarnado en este tiempo, muy tierno y comprensivo, que está trasmitiendo un mensaje de perdón y de cambio. Me resulta mucho más ofensivo cuando un comercial muestra a una mujer como un bien de uso y nadie dice nada.”
Pese a ser un spot del año 2000 y que el modelo de coche ya no se fabrica (Clio 2), la imagen, el contenido y el texto que acompaña el mensaje publicitario sigue de actualidad: sólo hay que trasladar las escenas cotidianas, los personajes y la temática al mundo de 2000 años después.
El spot termina con una frase que me parece perfecta, llena de simbolismos y con una profunda carga filosófica (que nos podemos aplicar): “Pero mira cómo terminé… Si ya terminaste entonces puedes volver a empezar”.
Desafortunadamente, Ramiro Agulla y Carlos Baccetti acaban de separar su agencia de publicidad.
Por recomendación de Karen López publico la carta que escribió Lluis Pasqual en recuerdo de Fanny Mickey, fundadora y directora del Festival de Bogotá, reina del teatro latinoamericano.
Alfredo Webmaster
Por Lluis Pasqual, Premio Nacional de Teatro y Danza, 1984, Caballero de la Orden de las Artes y Letras, Distinción de la República francesa en 1984, Premio Ciutat de Barcelona, 1985, Premio de la Generalidad de Cataluña, 1988, Premio Nacional de Teatro del Ministerio de Cultura, 1991, Premio de la Cámara de Comercio de Paris, Título de Oficial de las Artes y las Letras de Francia, 1991, Premio Honorífico de la CIFET del Ministerio de Cultura de Egipto, 1995, Caballero de la Legión de Honor francesa, 1996, Premio de Teatro de la Comunidad de Madrid el 2002 y fundador de Teatre Lliure.
Ha muerto Fanny Mickey, fundadora y directora del Festival de Bogota y piedra axilar del teatro en Colombia. No hay espacio en esta columna para glosar su extraordinaria personalidad ni para describir el alcance de su obra en el teatro colombiano. Mujer, actriz y judia, nacida en Argentina, llego a Colombia en los anos sesenta, es decir a un mundo de hombres y machista, donde el teatro era un paramo o en contadas ocasiones un espectaculo al alcance unicamente de los miembros de la poderosa y siempre oscura elite social latinoamericana. Se enamoro de Colombia y Colombia de ella y han podido corresponderse en ese amor hasta hace escasamente unas horas. Con sus fuerzas y el dinero que ganaba actuando, creo companias y edifico teatros, fundo escuelas y laboratorios de interpretacion y se convirtio en un mito de unas proporciones solo posibles en ese exhuberante continente con ese tambien exhuberante personaje.
Paso a ser “Mamma Colombia” Hace veinte años se empeño en perseguir un sueño: que el solo nombre de Colombia no despertara inmediatamente en los ciudadanos del mundo una lista de titulares sobre secuestros, asesinatos o carteles de droga, sino por unos dias un lugar donde el teatro se produjera como un gran encuentro entre artistas venidos desde el ultimo confin y sus compatriotas. Tuvo que luchar contra muchos para llevar a cabo una idea tan hermosa. Incluso un grupo ultracatólico le reventó un teatro con una bomba porque se atrevía a hacer teatro en Semana Santa. Pero alcanzó su sueño y construyó el Festival de Teatro más grande del mundo, uno de los mejores en ambición artistica, y sin duda el que mas sentido tenía de todos en los que he podido estar. No recuerdo a nadie que no la quisiera, y que no se fuera de Bogota con ganas de volver y con un sentido agradecimiento al público, ese público creación de Fanny, generoso hasta el extremo y al cabo de los años profundamente sensible y entendido.
Todo esto puede parecer mucho pero es muy poco para hacerse una idea de la personalidad de Fanny Mickey, que era vital y alegre hasta la desmesura, que exprimía y compartía la vida hasta la última gota de su vaso mientras rumbeaba con sus pies descalzos; que era capaz de hablar de arte a los políticos, de sexo a los soldados, de soñar mas que nadie porque tenia una toma de tierra mas fuerte que nadie, y de hacer del teatro una religión “en colores” capaz de congregar a medio millón de personas en la plaza central de Bogota el día de la apertura del Festival.
En este momento de tristeza quiero pensar que algun responsable cultural colombiano comprendera y se hará cargo de la valiosisima herencia que deja Fanny para continuarla: miles de ciudadanos formados para gozar de la poesia en un teatro. No es una herencia inconsistente sino que posee una profunda raiz que la convierte en un capital incalculable. A nosotros, los del teatro, la gran familia que ella se habia construido en su abrazo planetario nos toca seguir queriéndola no en el recuerdo, sino a través de ese público, sus otros hijos junto con Daniel, su hijo en la vida, a quien me gustaría abrazar en nombre de tantos y tantos profesionales apenados y por siempre agradecidos a su madre.
Después de 40 años ininterrumpidos de éxitos y clamorosos éxitos, Les Luthiers se alejan de España después de su última actuación en El Ejido (Almería – España).
Sería bueno recordar cuál son los “estatutos” que rigen al grupo, su norte y seña: "Querer hacer música y humor, humor y música, a toda costa y mantener vivo ese género. Honrar a Johan Sebastian Mastropiero por sobre todos los demás compositores. Creer en OMNIS (Objetos Musicales No Identificados). Suponer que cualquier objeto puede estar disponible para convertirlo en un instrumento. Tener probados gustos por la buena música, contar con experiencia y con formación coral y musical. Demostrar fascinación por la cultura y el arte, ser gente inteligente y con muchas ganas de divertirse. Gozar con hacer bien el trabajo en el escenario escribiendo y tratar siempre de mejorar lo anterior. Tener claro que lo principal es agotar las localidades antes que a los espectadores".
Empezaron como septeto en el año 67, después fueron cuarteto hasta el año 1973 en que pasaron a ser quinteto… hasta hoy. Empezaron con el nombre de I Musicisti y después Les Luthiers.
Son distintos e iguales: un notario, un publicita, un químico, un escribano y un director de orquesta.
Cinco distintos pero con un objetivo común: consagrados en el oficio de hacer reír, con inteligencia, con ironía, con sarcasmo, con críticas social y política.
Cinco músicos fabricantes de instrumentos imposibles e irrepetibles -38 hasta hoy- y con un compositor como maestro: Johan Sebastian Mastropiero.
Mastropiero es el compositor de cabecera el grupo, un compositor que ha suscitado las mayores polémicas entre todos los musicólogos. Todos coinciden en un único dato: que nació un 7 de febrero pero no hay acuerdo sobre el año de ese feliz acontecimiento; ni tan siguiera se sabe a ciencia cierta ni el siglo.
Del mismo modo, como tampoco se sabe el país de nacimiento: varis países se disputan tan “grandioso” momento histórico.
Se saben algunas cosas del maestro Mastropiero: se sabe que amó a multitud de mujeres, aunque sólo con la condesa de Shortshot tuvo hijos (varios y en un número indeterminado); se sabe que es autor de una vasta producción musical, perdida en su mayoría. Se sabe que compuso la célebre Cantata Laxatón, muy elogiada por la crítica, aunque también recibió acusaciones de plagio por similitudes con La Pasión según San Mateo de Bach.
El grupo Les Luthiers en Argentina son tan famosos y amados como Evita Perón o Maradona, pero también en más sitios. En Chile cuelgan el “No hay billetes” en todos sus conciertos y con muchos días de anticipación, en Perú y Uruguay se les ama, en México sienten pasión, en Colombia se pirran por ellos...
María Teresa Fernández de la Vega, Vicepresidenta del Gobierno de España les entregó la Encomienda de Número de la Orden de Isabel la Católica, la máxima condecoración española concedida a una personalidad extranjera.
A continuación os pongo unos vídeos con algunas de sus mejores composiciones.
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