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¿Quién dijo que las curvas no son sexys? (III)

En los dos escrito anteriores, que se llamaban: ¿Quién dijo que las curvas no son sexys? (I) y (II), hacía una reflexión sobre la influencia de la modernidad y el culto al cuerpo, sobre las cirugías y los tratamientos agresivos a base de productos químicos de los que no se sabe muy bien cuáles será sus efectos secundarios a corto y largo plazo. Por eso, por ese excesivo culto al cuerpo y, por contraposición, el poco cuidado que se le prodiga al cerebro, es por lo que hoy os hablo de una pintora poco (casi nada) conocida: Jeanne Lorioz.

Alfredo Webmaster

 

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Jeanne nació en el año 1954 en Francia. Tuvo unos inicios muy tempranos en el arte, con pequeñas pero muy apreciadas exposiciones. Posteriormente estudió en la la Ecole Superieurs des Arts Apliques en Paris, con un premio de final de carrera.

Sus pinturas nos presentan a hermosas y atractivas mujeres pasadas de carnes, mujeres llenas de nostalgias y reminiscencias de feminidad de otras épocas, casi rubensianas.

Son cuerpos robustos, generosos, jaraneros, de colores y formas alegres, llenos de ternura… son mujeres (y hombres) rotundos, llenos de vida.

Es arte, como el de Botero, el de Gonzalo Goytisolo, Francisco Zúñiga, Pancho Cóndor o Rubens.

Esta es Jeanne Lorioz: ¡disfrutadla!
Alfredo - Webmaster
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La Traída: un clásico que se nos fue…


En el noroeste de España, en la zona más bonita de todo el país, en Galicia, está una ciudad que se llama La Coruña...

... en la ciudad hay una calle que se llama Torreiro...

... en esa calle se encontraba La Traída, un local sin letreros ni luminosos pero muy conocido como bar para tomar unos vinos y unas buenas tapas...

... un bar en el que Sisa y Mari Carmen, Mari Carmen y Sisa (lo mismo da, las dos son mágnificas) servían con cariño y dedicación vinos y tapas...

... lo primero, llenar las jarrás de buen vino del ribeiro de barril...

... después, servírselo a los parroquianos que iban a su local día a día, mes a mes, año a años, hasta que pasaban a formar parte de la familia...

... un local muy concurrido y de público variopinto, en donde se mezclaban inmaduros jóvenes con otro tipo de "jóvenes" más maduros...

... un local lleno de historia y recuerdos, un museo de coruñesismo y deportivismo...

... un local como los de antes, sin artificios ni zarandajas, en el que las gentes compartían las mesas en amigables chácharas, sin prisas, como son las cosas buenas de la vida...

... y se reunían entorno a unas magníficas tapas, como los famosos chicharrones, tapas que se tomaban acompañadas del vino del ribeiro que servían en cuncas y de unas buenas rebanadas de pan de mollete.

Los primeros recuerdos que tengo de La Traída me retrotraen a mi época de estudiante y al continúo entrar y salir de los locales de tazas de la zona de vinos de La Coruña, con Merce, Manel, Lito Mendoza y compañía, un tiempo maravilloso en el que los vinos que nos servían, alguno de ellos malos de solemnidad, bajaban gozosos por nuestros gaznates, agilizando la lengua y facilitando el verbo que nos permitía hacer grandes y pomposas soflamas revolucionarias. ¡Qué tiempos!

El Priorato y sus porrones acompañados de cacahuetes, los tigres rabiosos del Villar y Paco,  el Lois y sus parrochas a la plancha, el Santiso y sus patatas fritas con sal y pimentón picante, O Tarabelo con sus mejillones en escabeche, la maravillosa oreja a la plancha de A Miña Casa, la empanada de raxo del Beade, la tortilla y croquetas de La Bombilla, los calamares fritos del Otero, los berberechos al vapor de A Esquiña… y los chicharrones y el queso de tetilla de La Traída. Así era el recorrido lúdico/gastronómico que hacíamos por la mejor y más bonita zona de vinos del mundo.

Si hay (había) un lugar que sobresalía entre todos, ese era La Traída, el mítico local que regentaban desde la muerte de su padre Mari Carmen y Sisa, dos hermanas unidas por el amor a los buenos productos, a sus clientes de toda la vida y al coruñesismo y deportivismo que corría por sus venas, un amor desaforado que inundaba todos los actos en la patria del supremacismo coruñesista.

¡Hay de ti cómo te metieras con don Francisco “Paco” Vázquez o don Augusto César Lendoiro! ¡No te arriendo la ganancia si se te hubiera ocurrido decir algo malo de La Coruña o del R. C. Deportivo! ¡No salías indemne de La Traída!

Nada había cambiado allí en los últimos 50 años, todo subsistía desafiando al tiempo entre barriles de vino y mesas de cuatro plazas, con la báscula de colmado presidiendo la barra, las paredes llenas de banderolas del Deportivo, almanaques de años mejores, carteles de fiestas patronales, publicidad de los quintos de Estrella de Galicia (aquí no había espacio para otra marca de cervezas ni para otro formato que no fuera el de la botella de 200 centímetros cúbicos), caricaturas de Lendoiro y Paco Vázquez, fotos de Bebeto y Arsenio Iglesias (¡Qué gran pareja, que tiempos de glorias!), la discusiones (sanas) por sempiterna rivalidad entre La Coruña y Vigo, la sede central de la “catedral del mus”, el mejor local para fumarse una Faria de las fabricadas a mano por las cigarreras de la Fábrica de Tabacos de La Coruña y los días 24 de diciembre, el mejor espacio de la ciudad para cantar el Noche de Paz.

No era un bar al uso ni un lugar cómodo para el que buscaba comodidades. No era un espacio calefactado (ni falta que hacía) ni los manteles se cambiaban a diario (no los había, ¿para qué?). Era el verdadero casino de la ciudad, el de las reuniones multitudinarias de los coruñeses de pro, un abrevadero de efluvios alcohólicos y sólidos consistentes, un espacio para aliviar penas, un oasis de tranquilidad y sosiego en medio de la ciudad. No tenía cartel en la puerta, ¡ni falta que hacía! Era La Traída.

Y ahora ya no está: cuando el próximo fin de semana vaya otra vez a La Coruña, ya no entraré por su puerta como quien entra en la historia, en una parte de mi pasado… a partir de ahora, su espacio finito lo llenará un edificio de viviendas y bajos comerciales, en los que seguramente se montará un McDonald’s o un Burger King o, pero aún, un Todo a 100.

En ese lugar histórico en donde antes se movían con cariño y devoción Sisa y Mari Carmen, en una mano las cuncas y en la otra la jarra del vino ribeiro, dentro de poco estará en su lugar un jovenzuelo vestido exactamente igual que cualquiera de esos lechones que pululan por los McDonald’s de Arizona o de Las Vegas, o tal vez nos inunde la pituitaria el nítido (y espantoso) olor a grasas vegetales de los Burger, o quizá nos veremos rodeados por estanterías y más estanterías abarrotadas de cachivaches y restos de stocks chinos, que nos entrarán por los ojos a razón de un euro por pieza. Así será el día a día que imagino para un lugar en la historia (para siempre) de La Coruña.

El día 31 de mayo, a las cinco menos cuarto de la tarde, Mari Carmen cerró por última vez la misma puerta que abrió su padre por primera vez hace 76 años. Todo acabó: La Traída ya es historia.

Triste. Muy triste.

Alfredo Webmaster

 


La Traída, adiós a un trocito de historia coruñesa, por Caius Apicius para el confidencial.com (Efe), 31/05/2010

¿Ustedes se imaginan, con la que está cayendo, una tasca en cuyas paredes se exhibieran fotografías de José Luis Rodríguez Zapatero y de Mariano Rajoy? Difícil, ¿no? Pues eso era lo que pasaba, a escala local, en una entrañable taberna coruñesa que acaba de echar el cierre, en la que había fotos del ex alcalde Paco Vázquez y del presidente del R.C. Deportivo, Augusto César Lendoiro, antaño íntimos amigos y compañeros de pupitre y hoy enemigos irreconciliables a causa de la política.

Era una tasca sin nombre, aunque todo el mundo la conocía como La Traída, porque en un tiempo estuvo frente a ella el local que albergaba las oficinas del agua. Se abrió nada menos que en 1936, y salvo la decoración de las paredes, llenas de fotografías del Súper Dépor, pocas cosas habrían cambiado desde entonces. En pleno centro de la ciudad, ocupaba el bajo de un inmueble demasiado goloso, condenado a sucumbir. Eso ha ocurrido ahora, a punto de cumplir sus bodas de diamante. Una pérdida más.

La oferta era corta. Allí, en su barra, se bebía ribeiro. En la clásica taza blanca, de loza, a la que llegaba el vino después de ser trasvasado desde los barriles de madera -en los que venía de la zona de Orense, de la que era natural el fundador- a la no menos típica jarra del mismo material que las tazas. Un ribeiro que, como la propia taberna, es más un vestigio de ayer: hoy, los ribeiros vienen con su etiqueta, y han evolucionado muchísimo, para bien; pero el ribeiro a granel, en taza, con su acidez y su sabor frutal, sigue teniendo partidarios.

‘Queixo do pais’ y empanada de ‘xoubas’

En cuanto a las posibilidades sólidas... Pocas, también, pero espléndidas. Unos chicharrones memorables, por ejemplo. Para los no gallegos, explicaremos que allá los chicharrones vienen siendo los residuos sólidos que resultan de la preparación de la manteca de cerdo. Cuando son buenos, y éstos lo eran, son una delicia. Junto a ellos, la casa ofrecía un queso del país casi siempre magnífico, de esos que, a veces, desparraman su interior, casi líquido, al cortarlos. Los viernes, además, una excelente empanada de xoubas, que son sardinas pequeñas, también llamadas por los coruñeses parrochas. Pan del país... y paren ustedes de contar. Parece poco, pero era muchísimo.

La Traída no era de este tiempo, e inexorablemente tenía que desaparecer. En todas las ciudades hay casos así, y en todas hay una serie de parroquianos que lamentan estos cierres. Puede tratarse, como en este caso, de una vieja taberna; puede ser un café, tal vez una casa de comidas, puede que uno de esos ultramarinos que imprimen carácter y en los que todavía huele a especias y a bacalao seco...

La Traída no era de este tiempo, e inexorablemente tenía que desaparecer. Ahora los propietarios del edificio construirán una nueva casa, por supuesto, con pisos, y en el bajo abrirá cualquier cosa; en el inmediatamente contiguo lleva tiempo funcionando una hamburguesería de franquicia. Sería irónico que el casi último reducto de las tabernas tradicionales coruñesas cediese su sitio a un establecimiento de fast-food, pero cosas peores hemos visto... aunque se nos ocurran pocas que, en efecto, sean peores.

Malos tiempos para el romanticismo

La amenaza que se cernía sobre este local venía de antiguo; la verdad es que lo que no tenía razón de ser era mantener el viejo edificio de una planta en una zona en la que el metro cuadrado debe de estar por las nubes. Tampoco es que su arquitectura justificase su declaración como edificio protegido o catalogado. La taberna, quizá; pero cada vez hay menos sitio para el romanticismo

Pero era uno de los establecimientos más queridos -y más auténticos- de la ciudad, que en los últimos años ha visto como iban desapareciendo verdaderas instituciones de la hostelería que podemos llamar de a pie, esas tabernas entrañables en las que todo el mundo se conocía y todo el mundo sabía lo que había.

Pasa, ya digo, allí, y pasa en todas partes: seguro que cualquier lector es capaz de mencionar más de un caso en su propia ciudad. Nadie me tilde de nostálgico: la hostelería ha cambiado, y éstos son otros tiempos, sin duda mejores. Estas viejas tascas son, seguramente, un anacronismo. Pero toda ciudad debería conservar con mimo algún anacronismo de éstos, que en el fondo son una parte de la historia colectiva, de la propia alma de la ciudad.

Ha caído La Traída, que regentaban las hijas del fundador. Sisa y Carmen se merecen, también, descansar tras muchos años -más de cincuenta- poniendo tazas. Las echaremos de menos, y los aledaños de la Calle Real ya no serán lo mismo. Ya no queda ningún sitio en el que Vázquez y Lendoiro, siquiera sea en imagen, convivan pacíficamente cuando anda por el medio el decaído negocio inmobiliario.

Y llego el día de cerrar definitivamente, el día del punto final para una parte de la historia gastronómica de La Coruña: os extrañaremos.

Ricos, ricos tramposos y ricos miserables


Por José Antonio Zarzalejos para elconfidencial.com, 26/05/2010

Tarde o temprano habrá un impuesto a las rentas de “los más ricos”. El problema está en determinar quiénes son los ricos. Causa hilaridad suponer que sean los que ganan en torno a 60.000 euros al año. Esos son, precisamente, parte de la clase media española. Los ricos serían, según algunos economistas consultados, aquellos que ingresan más de 200.000 euros/año y, además, declaran así a Hacienda. O sea, ricos transparentes. Admitamos que esta es una cantidad suficiente para considerarlos afortunados.

Luego están los ricos tramposos, que son aquellos que se refugian en el fraude y que el Gobierno no puede renunciar a sacarles de sus engaños y simulaciones haciendo que emerjan sus ingresos y patrimonios. Y, por fin, están los ricos miserables, que son riquísimos pero que parecen pobres: no tienen residencia porque está a nombre de una sociedad; tampoco vehículos porque tienen su propiedad atribuida a una Compañía; disponen de inversiones y depósitos fuera de España, en lugares desde donde se suministran el dinero para  sus vacaciones, amarran la propiedad de sus yates, los gastos y dispendios que se procuran en el extranjero… y el sin fin de comodidades con las que viven y se mueven. Son esos que según la prensa del corazón comienzan a “descansar” a finales de mayo y no terminan de hacerlo hasta finales de septiembre.

Son miserables -aunque ricos- por su insolidaridad, ahora en la crisis, como antes en la bonanza. Porque es miserable eludir el concurso a la economía nacional, o cobrar un sueldo moderado y completarlo con sobresueldos mediante asesoramientos de sociedades interpuestas o recurriendo a las mil y una formas que la ingeniería jurídico-fiscal permite cogitar para beneficio de este enorme grupo de aprovechados.

Operación de destape

Cualquier Gobierno -de derechas o de izquierda, tanto da- debe asumir la progresividad fiscal. Pero ésta sólo es convincente cuando se han agarrado con determinación los tentáculos del fraude, cuando de verdad los ricos miserables han sido desembozados, cuando los tramposos paguen el IVA de las obras que hacen en sus residencias, cuando se garantice que se abona la Seguridad Social de los empleados domésticos, cuando se velen por los derechos de los trabajadores temporales, cuando se meta mano a la economía sumergida, cuando el Estado no se lance sólo, ni principalmente, a la nómina de los que ganan bien o regular y abandone la lucha permanente contra la trampa y la elusión.

Si quieren que nos creamos que se van a gravar a los ricos en esta crisis, que haga el Gobierno una operación de destape como Dios manda. Yendo a quien de verdad tiene, disfruta y se burla de las apreturas del país. Atrapando a los tramposos y a los miserables, y no sólo los nominalmente ricos de 60.000 euros/año, se llegaría a un cierto grado de consenso en el justo reparto de los sacrificios que comportan la recesión. Este sí que es un objetivo nacional, transversal. Porque lo impone la decencia.

El magistrado y el banquero


Por su trascendencia, claridad e inapelable demostración de la iniquidad e injusticia que se está cometiendo con el juez Baltasar Garzón, nada mejor que leer este artículo escrito por el ex Jefe de la Fiscalía Especial Anticorrupción de España, don Carlos Jiménez Villarejo.

El señor Jimenez desarrolló una excepcional labor de lucha contra todo tipo de corrupciones y delincuencias económicas; fue el látigo que persiguió y castigo a multitud de políticos inmorales, a los que llevo ante los tribunales, consiguiendo algunas sentencia ejemplares.

Por esa encomiable labor, el gobierno del Partido Popular “PP”, la (extrema) derecha de España, le “premió” con el cese en el puesto y su jubilación anticipada, e incluyendo en el “premio” la eliminación de la Fiscalía Especial Anticorrupción: justo pago por la defensa de la justicia pública.

Por tanto, desde su experiencia profesional y conocimientos jurídicos, el escrito del señor Jiménez Villarejo es un testimonio de importantísimo valor probatorio.

Alfredo Webmaster


 

Por Carlos Jiménez Villarejo para público.es, 19/05/2010

Manuel Marchena, magistrado del Tribunal Supremo (TS), es el instructor de la causa penal contra el juez Baltasar Garzón por el patrocinio del Banco Santander a unos cursos que dicho juez moderó en la Universidad de Nueva York y en los que no hubo anomalía penal alguna. En diciembre de 2007, el magistrado Marchena, con motivo de la resolución de un recurso de casación, tuvo ocasión de conocer los siguientes hechos: entre 1987 y 1989, el Banco Santander comercializó, junto con sus filiales Banca Jover, Banco Comercial Español, Banco Zaragozano y Banco de Murcia, un producto conocido como cesiones de créditos, dirigido a captar recursos financieros. Uno de los principales reclamos del producto era su opacidad fiscal, que se concretaba en la inexistencia de obligación de practicar retenciones e ingresos a cuenta sobre sus rendimientos y, por ello, en la falta de obligación de comunicar de forma periódica y generalizada los datos de sus titulares e importes de la inversión a la Hacienda Pública. A ello se añadía una buena rentabilidad. Por sus características, este producto se convirtió en un instrumento ideal para la inversión de capitales del llamado dinero negro y llegó a captar más de 410.000 millones de pesetas.

Los acusados –el presidente de la entidad y varios altos directivos– participaron al más alto nivel en el diseño de la estrategia y la operativa para la comercialización de dichos productos.

Posteriormente, prepararon las directrices de actuación para responder a los requerimientos de información de la Agencia Tributaria a fin de obstaculizar su tarea y facilitarle datos erróneos, incompletos o falsos.

La magnitud del movimiento de capitales que supusieron las cesiones de créditos, y su evidente éxito entre determinados sectores con alto poder adquisitivo, no pasaron desapercibidos para la Agencia Tributaria, que inició una serie de actuaciones frente a diversas entidades financieras para conocer y corroborar el origen de los fondos. Singularmente, el Santander y sus filiales optaron por una actitud de resistencia frente a los intentos de la Agencia Tributaria por esclarecer las titularidades y regularizar las situaciones tributarias de los implicados, lo que se explicaba por el gran volumen de activos captado por el grupo bancario y las especiales garantías dadas a los clientes de su plena opacidad fiscal y la ausencia de riesgo fiscal en la contratación del producto.

Todo ello se concretó, en un primer momento, en la negativa a facilitar a la Agencia Tributaria la identidad de los inversores alegando la inexistencia de una obligación legal de hacerlo.

Posteriormente facilitaron los datos, de forma tardía, parcial, incompleta o errónea, llegando finalmente, en determinados supuestos, a proporcionar datos falsos de personas que no se correspondían con la titularidad real de la inversión.

La actitud de obstrucción ante las actuaciones de la Agencia Tributaria fue in crescendo. Cuando esta inició la recopilación de información por el procedimiento de ejecución forzosa, los responsables del grupo bancario llegaron a la convicción de que la entrega o descubrimiento de los datos que se habían querido ocultar era inevitable y se puso en marcha la última fase de su estrategia obstructora. Consistió en el cambio de titularidades y la elaboración de documentación inexacta que avalara dichas titularidades falsas.

Estos eran los términos de las acusaciones formuladas por las acciones populares –ante la falta de acusación del fiscal– en la Audiencia Nacional en el curso de 2006. Acciones representadas por la Asociación para la Defensa de Inversores y Clientes e Iniciativa per Catalunya Verds. Dicho tribunal decidió, mediante la creación de la llamada doctrina Botín, no enjuiciar a los acusados ante la irrelevancia de los acusadores –pese a que uno de ellos era un partido político con representación parlamentaria– y la ausencia del fiscal. Qué diferencias con el proceso contra el juez Garzón, a quien el juez Varela se niega a aplicar dicha doctrina. Para que luego vengan a hablarnos de la igualdad ante la ley.

Cuando el Tribunal Supremo conoció del recurso de la acusación y confirmó por mayoría la sentencia anterior de la Audiencia Nacional, el magistrado Marchena se sumó a la posición mayoritaria en claro y directo beneficio de los acusados. Por cierto, unos meses después, el señor Marchena participaba en unas jornadas sobre la prueba en el proceso penal en Canarias bajo el patrocinio de una única entidad bancaria, el Banco Santander. ¿Podría saberse cuál fue el alcance de aquella subvención?
La gravedad de los hechos y la oposición del TS a que los acusados fueran juzgados –con “artimañas de leguleyo”, según el escritor José Mª Izquierdo– es una prueba de los condicionamientos del poder económico sobre el poder judicial y el ministerio fiscal ante un desafío que duró los 14 años de proceso.

Sin duda, la personalidad de los acusados generó, según el magistrado Jorge Barreiro –ahora instructor de la causa penal contra el juez Garzón por las escuchas del caso Gürtel–, una coyuntura procesal singular en la que “el abogado del Estado ha conseguido rizar el rizo del travestismo jurídico, pasando de parte acusadora que defiende los intereses del Estado contra un fraude fiscal que rebasa los 80 millones de euros, a convertirse en abogado defensor de quienes (…) resultan imputados como autores del presunto fraude”.

Realmente, el magistrado Marchena debería tener presente, entre otros, estos antecedentes para proceder ya al archivo del proceso.

Carlos Jiménez Villarejo es ex fiscal Anticorrupción

 

Receta Falsaria: Sardinas "desde la lata a Bilbao vengo por toda la orilla"


Se marcha un año más la navidad y al irse nos deja los bolsillos vacíos, la tarjeta de crédito exhausta y la nevera arrasada. Pero allí, al fondo, en aquel blanco desierto frío, junto a una lechuga medio pasada y un bote de pepinillos en salsa agridulce que os dejó en herencia el anterior inquilino, vemos un brillo de esperanza: es una lata de sardinas en aceite.

La cosa, reconozcámoslo, no tiene buena pinta gastronómicamente hablando, pero ¿vamos a resignarnos por eso a comer mal? No si Falsarius Chef puede evitarlo.Y puede.

Ingredientes: 1 lata de sardinas en aceite, perejil, aceite de oliva virgen extra, 1 limón y sal gruesa.

Preparación: abrimos la lata y escurrimos el aceite (no por el fregadero, por favor, que luego va al mar, nos quedamos sin sardinas y a ver qué enlatamos el año que viene). Apoyamos un cuchillo en el medio de cada sardina y, presionando un poco, veremos que se abre fácilmente por la mitad. Les quitamos la espina y ponemos tres o cuatro mitades (las que no veamos capaces de manipular rápido y sin agobios) en la sartén previamente caliente y sin aceite (con el que les queda de lata aunque las hayamos escurrido bastará). Primero por el lado sin piel un momento, luego les damos la vuelta rápido y les ponemos un chorreón de limón, un poco de perejil y un poco de sal gorda. Las mantenemos un segundo más y fuera. Repetimos la operación con todas las sardinas y las ponemos en el plato de servir con un poco de aceite de oliva por encima y espolvoreándolas con un poco más de perejil. Como en la mismísima playa, oiga.

 

"El paraíso terrenal, el diablo y el pecado original nunca existieron"


El teólogo Dos Santos desmitifica las "falacias" del Génesis

Por Javier García para elpais.com (Lisboa)

El paraíso terrenal nunca existió. En el Génesis ni siquiera se encontraba la palabra paraíso. Tampoco existió el diablo convertido en serpiente ni el pecado original, y mucho menos las connotaciones sexuales que supuestamente rodearon ese mito que tan decisivamente influyó en el pensamiento y la cultura occidentales. Estas son algunas de las revolucionarias conclusiones de la minuciosa investigación sobre el Génesis que el teólogo portugués Armindo dos Santos Vaz acaba de publicar en Lisboa.

Esta interpretación, en opinión de Dos Santos Vaz, "podría haber variado completamente esa concepción cristiana pesimista, fatalista y trágica sobre el pecado o la vida". El Vaticano aún no se ha pronunciado. En su minúsculo despacho de la Universidad Católica de Lisboa, de donde es profesor, Dos Santos Vaz afirma que sus interpretaciones y afirmaciones están perfectamente documentadas, e insiste en que sus conclusiones "no tienen consecuencias negativas, porque llevan al hombre a aceptar serenamente las penas de la vida humana".

El filósofo Carlos Silva dice en el prólogo del libro, que "si Nietzsche hubiera leído esa interpretación de la historia del paraíso terrenal no habría embestido tan agresivamente contra el cristianismo''. El propio Dos Santos sostiene que "difícilmente se encuentra en la literatura mundial una narración tan conocida, tan mal interpretada, y que después de san Agustín, tanto haya marcado e influido en la fantasía, el pensamiento, la mentalidad y la moral de Occidente como la llamada historia del paraíso terrenal".

Licenciado en Teología Dogmática, en Ciencias Bíblicas por el Instituto Pontificio Bíblico de Roma y ahora doctor en Teología Bíblica por la Universidad Gregoriana, también en Roma, el padre Armindo dos Santos Vaz pasó más de cinco años preparando este doctorado ahora convertido en libro, La visión de los orígenes del Génesis 2, 4b-3,24 (La llamada historia del paraíso), editado conjuntamente por Didaskalia y Carmelo.

"No me sentía satisfecho", dice, "de las explicaciones del Génesis sobre esos pasajes y decidí estudiarlos. Adopté un método de análisis siguiendo las pautas del magisterio de la Iglesia y llegué a conclusiones completamente diferentes de las tradicionales. El paraíso de las delicias, o paraíso terrenal, nunca existió. La expresión hebrea gan eden se tradujo por jardín del edén cuando, en realidad, edén significa vega, llanura irrigada, y gan es una huerta". "Es decir", añade, "el texto habla de una huerta en una vega como lugar de trabajo donde Dios colocó al hombre. Este lugar no es el paraíso, el jardín de las delicias, sino una huerta fértil, con mucha agua, que el narrador usa para explicar el trabajo humano y después su expulsión de ese lugar idílico". La concepción tradicional del paraíso fue introducida por la Iglesia en el Nuevo Testamento, pero no existe en el Génesis. El pecado original tampoco existió. "La pareja humana, Adán y Eva, estaban en proceso de creación; no tenían condición humana y, por tanto, no gozaban de conocimiento, de discernimiento del bien o el mal. Luego no podían pecar. El supuesto pecado original consistió en comer del árbol prohibido; el texto original ni siquiera habla de una manzana".

Ni sexo ni serpiente

J. G., El teólogo portugués rechaza también cualquier connotación sexual en la narración original "No existe", dice, "ninguna referencia a la sexualidad. La única referencia puede ser que el hombre y la mujer anduvieran desnudos antes de comer del árbol, pero estaban desnudos porque no tenían conocimiento ni, por lo tanto, vergüenza para discernir el bien del mal. Después de comer del árbol, se les abrieron los ojos, según el texto, y entonces se cubrieron con hojas (la higuera), aunque en realidad en esas épocas se usaban túnicas". Pero el narrador, en opinión de Dos Santos, utiliza esa metáfora para explicar la realidad de la civilización a través del vestuario.

Tampoco la serpiente era el diablo, la encarnación del mal. "No existía", dice Dos Santos, "nada de diabólico o demoníaco en la serpiente. Es una figura ambigua que utiliza el narrador para explicar el bien y el mal, para discernir entre las cosas positivas y las negativas. La, serpiente representa la astucia de la civilización, porque engaña a la mujer asegurándola que 'no moriréis' cuando Dios, en la prohibición, les había advertido que morirían si comían del árbol".

La creación de la mujer también está distorsionada o malinterpretada. Dos Santos sostiene que "la mujer no fue creada de la costilla del hombre. La palabra utilizada en hebreo no significa costilla sino costado, lado. El narrador viene a presentar a la mujer como el otro lado del ser humano; El hombre y la mujer eran iguales, de la misma naturaleza y los dos conformaban la especie humana".

Las conclusiones no pueden ser más interesantes.

 

Receta falsaria: Judías verdes a la traicionera


Después de los excesos navideños (ahora el pavo relleno soy yo) me apetecía hacer un plato ligero, y compartirlo en forma de receta tramposa, antes de que me confundan con el hermano obeso de Papá Noel (esta mañana iba por la calle con un jersey rojo y unos niños me miraban de forma sospechosa).

Pensé que unas judías verdes podían venir bien pero había un problema: no encuentro judías verdes de bote o de lata ricas de verdad. He probado muchas (para mi desgracia) y no hay manera: ¡Pues vale, que les den!

Traicionando por una vez (y sin que sirva de precedente) a la impostura, os ofrezco esta receta en donde todo es natural. La trampa estará esta vez en la forma de hacerlas: la receta es tan fácil, tan fácil, que abrir una lata os parecerá complicado.

Ingredientes: 300 gramos (así a ojillo) de judías verdes, 1 cebolla mediana, 1 tomate, 2 dientes de ajo, sal gorda, aceite de oliva virgen extra (y si os apetece y tenéis a mano, unas laminitas finas de jamón).

Preparación: lo más cómodo de esta receta es que no hay que hervir aparte las judías verdes. Sólo vamos a utilizar una sartén para todo. Cogemos las judías verdes y con un cuchillo les cortamos las puntas y las partimos en trozos no muy pequeños (de unos 6 cm. más o menos) que luego nos van a quedar mucho más aparentes en el plato. Las lavamos bajo el grifo y la escurrimos bien. En la sartén ponemos aceite abundante y cuando esté caliente echamos en él las judías verdes y las freímos un poco. Que cojan color pero sin pasarse. Cuando estén, las sacamos escurriéndolas bien y las ponemos en un plato con papel de cocina que acabe de absorber el aceite sobrante. Cogemos el tomate, lo partimos por la mitad y con un rallador de agujeros gordos lo rallamos convirtiéndolo en pulpa (suena un poco sádico, como de película de Tarantino, pero es lo que hay). En la sartén dejamos sólo un poco del aceite utilizado y en él ponemos a sofreír los ajos picados y un poco después la cebolla cortada en pequeñas tiras en vez de en los clásicos cuadraditos (en juliana diría un experto, pero aquí no tenemos de eso). Lo vamos removiendo bien y cuando veamos la cosa doradilla, añadimos el tomate tarantinizado y sal al gusto. Removemos bien y dejamos que el tomate coja color. No hará falta mucho tiempo. Es el momento de añadir las judías verdes, un poco más de sal y remover todo para que se mezcle bien. De ahí al plato. Si las ponemos hábilmente amontonadas como con descuido y les ponemos unas laminillas de jamón por encima cuando todavía están calientes, nos va a quedar un plato de llamar la atención.

Impostura irresistible: no puedo evitarlo. Si tenéis algún invitado, dejad por la cocina una lata que tuvierais por ahí de judías verdes vacía (el contenido en la basura es donde mejor está) para que sospeche que lo habéis utilizado. Y luego, en su casa, que intente copiaros.

 

Las cosas claras...


¿Alguien podría imaginar que en la Alemania de hoy, los hijos, nietos o familiares de los asesinos Adolf Hitler, Joseph Goebbels, Rudolf Hess, Adolf Eichmann, Heinrich Müller o Heinrich Himmler pudieran presentar una demanda judicial contra un juez que estuviera investigando los crímenes de lesa humanidad de los nazis? ¿Alguien, en su sano juicio, se imagina a los jueces alemanes aceptando una demanda de esa índole?

Nadie puede imaginar algo así en Alemania… pero en España sí sucede: aquí se permite perseguir, vilipendiar, humillar y destrozar la carrera de un juez que se atrevió a hurgar en los bajos fondos de nuestra historia.

Alfredo Webmaster

 

Discurso completo del ex fiscal jefe Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo en defensa del juez Garzón

 

Luciano Varela, nuevo juez estrella


Por J. V. Domínguez para xornal.com, 12/04/10 11:47

Me tomo la libertad de hablar de los jueces del Tribunal Supremo, sin anteponer a sus nombres los rimbombantes tratamientos al casposo uso. Lo de Excmo. Sr. D. que al parecer le corresponde al señor Luciano Varela, me produce urticaria democrática.

Por cierto, dicen quienes le conocen que siempre sintió celos de Baltasar Garzón. Un juez nacido en 1948, no podía consentir que otro, 7 años más joven, brillase con luz propia en el firmamento de la judicatura. Por ello, buscó la amistad con el entonces ministro Belloch para ascender, apoyado en la bochornosa politización de la judicatura. Como juez conservador no lo conseguiría; pero sí podría lograrlo como juez progresista y a ello se dedicó.

Me decía hace un par de años un amigo mío magistrado en Madrid que Varela era un profesional con méritos suficientes para alcanzar el Tribunal Supremo. A su favor tenía el hecho de pertenecer a Jueces para la Democracia y contar con el apoyo de los gobiernos socialistas. En su contra, su afán de protagonismo y falta de lucidez personal. O sea, que le faltaba brillo para ser estrella.

Sin embargo, recuerdo gratamente la entrevista que le realizaron en El Correo Gallego en octubre de 2007, en la que dejó dos frases para enmarcar. En defensa de la utilización del idioma gallego en la justicia, sentenció: “Es un peligro que alguien que dice que el idioma gallego en la justicia es un peligro, siga ahí.” Y hablando de la Ley del Jurado, dijo: “El jurado es como meter camiones de sentido común en la justicia”. Por frases así, se le puede valorar positivamente. Si el pueblo habla gallego, los interrogatorios y las sentencias deben ser en la lengua habitual. En todo caso, deberían ser los jueces, como minoría social, quienes la aprendan y la utilicen. ¿Y qué decir del aire fresco que significa la incorporación del jurado popular en los juicios? Pues chapeau.

Lo malo de las personas que buscan lucimiento personal, pero a las que les falta la valentía de Garzón, tal que Luciano Varela, es que en el ánimo de destacar y convertirse en estrellas, dictan sentencias tales como aquella de hace dos años, en la que el progresista Varela redujo en cinco la condena del bárbaro que, delante de sus hijos menores, le había pegado a su esposa hasta dejarla tetrapléjica. Su razonamiento, que jamás sería aceptado por un jurado popular, vino a decir algo así como que “no se puede culpar al maltratador de la tetraplejia de su esposa, porque esta es el resultado de la paliza” (¿?).

Así es como se las gasta un mal pretendiente a juez estrella. Y así, con estas y otras cosas, es como nos sentimos quienes formamos parte de millones de españoles demócratas deseosos de constituirse en juzgado popular, para decirle a Varela que, como pena, tan solo recomendase a Garzón que no actuase en el filo de la navaja. Porque aquí en España, gracias a la politización de la justicia y a marginales grupos añoradores del Caudillo, no está bien contravenir lo aprobado en la Ley Española de Amnistía, aunque esta esté en contradicción con los crímenes de lesa humanidad contemplados en la Corte Penal Internacional. Una recomendación de este tenor, digo yo, podría salvar la cara del tribunal. Pero de ahí a acusarle de prevaricador y echarlo de la judicatura entre doce y veinte años...Vamos ¡Qué no!

Un jurado popular como el que tan ardientemente defiende el progresista juez Varela, en el que estuviésemos representados una inmensa mayoría de demócratas, no aprobaría una deliberación contra don Baltasar, por haber cometido una indisciplina en la fase de instrucción, con el único fin de facilitar la recuperación de los restos de los asesinados por los crímenes del franquismo. El jurado, libre de ataduras políticas, revanchistas y de celos, no querría que se le acusase de prevaricación, por quienes representan un pasado que no puede salvar ley de amnistía alguna.

Un juez como don Baltasar Garzón, que gracias a su valentía de moverse en el peligroso y criticado filo de la navaja, fue quien de encerrar a Pinochet, desmantelar el aparato político y económico de la organización terrorista ETA, fajarse con los capos de la droga de las mafias rusa e italiana, investigar los abusos cometidos en la cárcel de Guantánamo y dictar orden de detención contra Bin Laden, ¿merece un trato tan infame y humillante? No, no se trata de pagar favores a la democracia, ni que las actuaciones dejen de juzgarse por autos separados. Hablamos de lo que a nivel de calle creemos injusto y revanchista. Somos muchos, muchísimos, yo diría que mayoría, quienes nos preguntamos: ¿está actuando bien la justicia? ¿con méritos así, pretende alcanzar el estrellato el progresista juez Varela?

¡Ah! Ya olvidaba decir que también se le debe al juez Garzón la lucha contra la trama Gürtel de los Correa, Bárcenas, Crespo, Bigotes, etc. Estoy seguro que los magistrados del Tribunal Supremo ya lo habrán tenido en cuenta.

También dice mi amigo el magistrado que el instructor de la causa, el gallego don Luciano Varela, quien pasa por ser progresista, nunca logrará convertirse en juez estrella, en el mejor sentido de la palabra. A su juicio, le falta valentía para tener la luz propia del juez Garzón.
 
 

Sin comentarios...

... no hacen falta comentarios...
 

Las últimas generaciones de la arruga es bella


Leyendo el artículo de Rosa Montero que publicó El País Semanal de este último domingo, no puedo por menos que estar totalmente de acuerdo: pienso lo mismo que ella, pero sería capaz de expresarlo mejor (y con más claridad) que como ella lo hace.

Nunca me gustaron las operaciones de cirugía estética, salvo en caso de accidentes o desgracias similares.

El cuerpo que tenemos, es el que es; es el que va con nuestra personalidad, el que forma parte de nuestra seña genética, el que nos hace parecernos a nuestros familiares más directos, el que envejece, se llena de arrugas, encanece o se deteriora según vamos evolucionando y adquiriendo experiencia, sapiencia, instrucción, sabiduría, conciencia… Cada arruga es una seña de identidad, una marca de vida consumida, un recuerdo del pasado, una parte de nuestro patrimonio más preciado.

Una ex gran actriz como fue Nicole Kidman, con su pretensión de que el paso de los años no hiciera mella en su más importante patrimonio (la interpretación) es, después de múltiples operaciones, un pellejo estirado un rostro carente de expresividad, sin ningún tipo de atractivo, unos ojos saltones y sin chispa…

Hoy, ella, no es nada ni nadie: es lo que su cirujano quiso que fuera.

Alfredo Webmaster

Por Rosa Montero para elpais.com, 04/04/2010

No es la primera vez que hablo del tema y seguramente tampoco será la última, porque es un asunto que me tiene morbosamente fascinada y que parece adquirir un mayor volumen cada día. Hablo de la pasión por estirarse y remendarse, de la creciente obsesión por la cirugía estética. Y estoy convencida de que este síndrome de monstruo de Frankenstein sólo está en sus comienzos; que, tal y como van las cosas, dentro de relativamente poco tiempo, digamos cincuenta años, en los países desarrollados resultará francamente difícil ver una arruga; que el envejecimiento normal será una anomalía física, algo que sólo lucirán los muy pobres, los antisistema y los raritos, un estigma estrafalario y marginal. Que todo el mundo, en fin, se cortará y coserá los cueros disciplinadamente, porque de no hacerlo quedarás fuera de la convención social y resultarás dolorosamente distinto.

“Conozco a muchos hombres de mi edad a los que no les gustan los pechos operados”

¿Creen que exagero? Perdón, pero ya está pasando. A medida que voy cumpliendo años, y mientras la gravedad derrite mis mejillas, me voy cruzando con mujeres que sé que son de mi edad y que empiezan a estar tan tersas como tambores. La cara-tambor es la segunda fase del proceso. La primera fase suele salirles bien; por lo general se operan aún muy jóvenes y quedan radiantes. Pero, claro, esa piel estirada vuelve a arrugarse, y por desgracia para ellas (y para ellos: también hay algunos hombres) ya no saben parar. Entonces reinciden en tironear y recortar y ahí se les pone ya la tez como el parche de un bombo. Y si siguen, y todas y todos los que han llegado hasta ahí siempre continúan, se precipitan en inevitable caída libre hacia la tercera fase, que es la cara-gárgola. O sea, deformados rostros de pétrea silicona que te matan del susto si te los encuentras de sopetón en alguna calle oscura y solitaria.

Hoy todavía nos chocan esos semblantes destrozados por el bisturí, pero empieza a haber tanta gente hecha un Cristo que en verdad nos estamos habituando. Por ejemplo, ya nos parece de lo más normal que las narices de Belén Esteban vayan a la deriva por su rostro como un iceberg por el océano; o que la presidenta argentina, Cristina Kirchner, luzca ese relleno reventón de gutapercha (me pasma que la gente sea capaz de votar a un político que empieza por falsificar su propia cara). De hecho, creo que mi generación va a ser una de las últimas en sentir desagrado ante los cuerpos plásticos producidos en serie. Conozco a muchos hombres de mi edad a los que no les gustan los pechos operados, esas bombas tenaces que se empeñan en mantener su tiesura alienígena al margen de lo que haga su propietaria, así se tumbe o se mueva o se ponga de lado. Pero ya hay un montón de jóvenes que han tenido su despertar erótico contemplando los espeluznantes pechos de hormigón armado de Pamela Anderson (en la fotografía), por ejemplo, de manera que esos chicos seguramente desdeñarán los blanditos senos naturales pero se pirrarán por las pecheras ortopédicas y por esos duros canales que parecen una obra de ingeniería. El perverso apego a lo artificial es algo muy común: es como preferir el flan hecho con polvos al flan verdadero. Somos animales adaptativos.

De modo que aquí estamos los últimos especímenes de la arruga es bella haciendo nuestra travesía sobre la Tierra. Y, para peor, resulta que los adictos a la cirugía estética desarrollan un problema de autopercepción semejante al de los anoréxicos; y así, no sólo no se ven de verdad como son, sino que además de algún modo olvidan haberse operado y se convencen de que siempre han sido así (increíble pero cierto: vi un documental norteamericano que lo demostraba); por eso hay tantas famosas de pellejo obviamente zurcido que aseguran enfáticas no haber pasado por el quirófano, sino haberse hecho, como mucho, pequeños tratamientos de belleza. Todo esto nos augura, para qué nos vamos a engañar, un futuro muy negro. Tengo una visión estremecedora: la de un mundo lleno de individuos recauchutados que inmediatamente olvidan que son artificiales y que consideran la carne real como una degeneración enfermiza del plástico. En fin. Deberían hacer reservas biológicas de viejecillos arrugados para que las generaciones venideras puedan tener una idea de lo que era eso. 

 

Receta falsaria: Lasaña de langosta fantasma


La receta de hoy se llama “Lasaña de langosta fantasma”.

Fantasma por lo chula y presuntuosa, y fantasma porque de langosta lleva lo justito: un 4% en la salsa, para ser más exactos.

Pero eso no debe desanimaros (más bien al contrario, como buenos amantes de la impostura) porque queda estupenda y os da la oportunidad de utilizar una lata Campbell´s que, yo al menos, siempre había querido utilizar y nunca había sabido cómo.

Una pequeña delicia para disfrutar con los amigos (o solo, en plan egoísta, ¡con dos narices!) o para fastidiar a los enemigos (cocinados en su propia envidia).

Ingredientes: 1 lata de crema de langosta Campbell´s (que asegura llevar un 4% de extracto de langosta), 1 docena de langostinos (de los que venden ya cocidos, por ejemplo), 1 paquete de "lasaña fácil precocida" El Pavo (son las placas de pasta para hacer la lasaña, hay más marcas pero yo suelo usar estas y van bien) 1 cebolla grandecita, salsa de soja, pimentón picante y aceite de oliva virgen extra.

Preparación: lo primero es poner las placas de pasta que vayamos a usar (cuatro en este caso) en agua caliente (no hirviendo, caliente) unos 10 minutos mínimo para que se ablanden. Abrimos la lata de crema de langosta, la vaciamos en un bol y poco a poco y mezclando bien le añadimos media lata más (en el envase dice una lata entera pero no hacemos caso) de agua caliente. Luego picamos la cebolla bien picadita y la ponemos a sofreír con un poco de aceite. Mientras se va dorando, pelamos los langostinos y los cortamos en pedazos pequeños. Cuando veamos la cebolla ya hechita, añadimos los trozos de langostino a la sartén y les damos una vuelta para que cojan un poco de color. Es el momento de ponerle un poco de pimentón picante (no es imprescindible pero le da un saborcillo muy interesante) darle una vuelta y añadir un buen chorreón de salsa de soja y dos o tres cucharadas soperas de la crema de langosta. Lo dejamos hacerse un poco, mezclándolo bien, y ya tenemos el relleno de la lasaña. Nos tomamos un vinito para darnos un respiro y mientras se calienta el horno a 210 grados, acometemos la segunda y fundamental fase. En una fuente de cristal Pyrex (resistente al calor) extendemos una capilla de crema de langosta y ponemos la primera placa de pasta. Sobre ella extendemos una capa del relleno que hemos preparado, distribuyéndolo bien, y lo tapamos con otra placa de pasta. Sobre ella volvemos a poner relleno y a tapar. Repetimos la operación una vez más, tapamos con la placa de pasta y recubrimos bien todo con la crema de langosta que nos había sobrado. Se mete al horno, y en sólo 15 minutos tendremos una lasaña marisquera de lo más impresionante.

El toque final: antes de meterla al horno le puse un langostino crudo, partido en pedazos, por encima para que se hiciera al horno con la lasagna. Ya que lleva algo de marisco, ¡presumamos! Antes de servirla le espolvoreé por encima con un poco de pimentón (normal, no picante) de calidad. Para hacer bonito, más que nada.

 

Garzón acusa al PP de buscar su depuración en una cruel campaña de desprestigio


El magistrado recusa a tres vocales del Consejo General del Poder Judicial al considerar que no son objetivos en el proceso abierto contra él

Por Pedro Jiménez para cadenaser.com, 05/03/2010

Baltasar Garzón acusa al Partido Popular, a la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo y a un sector de los medios de comunicación de querer apartarle de la Audiencia Nacional. En su escrito de alegaciones señala que todas las actuaciones disciplinarias y penales que hay en su contra las llevan a cabo "una serie de personas interrelacionadas entre sí y siempre con el respaldo de los mismos soportes mediáticos que han adelantado actuaciones, determinado estrategias y desarrollado campañas de denigración contra mi persona". No hace falta, añade, "convocar a la imaginación ni dejarse llevar por teorías conspirativas tan del gusto de otros para apreciar que esas iniciativas quieren que sea suspendido de funciones".

El Juez sostiene que la intención del PP es depurarle y terminar con su carrera y prestigio profesional a través de una cruel campaña de desprestigio y acoso sin precedentes en la historia judicial española. Y eso por haber investigado el Caso Gürtel, la trama de corrupción vinculada a los populares.

Sobre la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, en el documento se pone de manifiesto que cuando admitió a trámite la primera querella contra Garzón, la que presentó el grupo ultraderechista Manos Limpias, fue como "si se hubiera abierto una puerta para todo el que quisiera entrar y mientras no se cierre esa puerta es de temer que seguirán llegando querellantes de fortuna" Además, advierte de que se ha iniciado una nueva vía para la admisión a trámite de querellas, según la cual, "basta con que describa un hecho no absurdo" aunque añade que "habrá que ver si este criterio tiene continuidad más allá de mi persona".

En cuanto a los soportes mediáticos que, según Garzón, espolean esta campaña, su escrito de alegaciones se refiere al diario El Mundo. Dice el Juez que "por el hecho de haber cuestionado un informe pericial que sugería vinculaciones alucinadas de ETA con el 11M fui objeto de una persecución mediática sin precedentes" Este episodio terminó con una condena al director de ese periódico por vulnerar el derecho al honor de Garzón. Desde entonces, continúa el documento, Pedro J Ramírez "no deja pasar ninguna oportunidad para buscar mi denigración desde el resentimiento sin respetar ni la verdad ni la realidad de los hechos".

El Magistrado de la Audiencia Nacional concluye afirmando que "los que ahora me tachan de partidista se deshacían en elogios hacia mí en el pasado; al parecer, entonces como ahora, sólo buscaban su ventaja política y es esa ventaja política la que empuja a algunos a denigrar a quien no entre en sus intereses particulares".

Recusación de tres vocales

El Juez de la Audiencia Nacional aprovecha sus alegaciones para recusar a 3 vocales del Poder Judicial y evitar así que intervengan en un eventual proceso de suspensión contra él. Les acusa de "enemistad manifiesta". El primero de ellos, el vicepresidente Fernando de Rosa, que fue Conseller de la Generalitat Valenciana con Francisco Camps. Garzón recuerda que en una entrevista en la televisión pública valenciana, De Rosa dijo que en la investigación del caso Gürtel podría cruzar la línea roja de la prevaricación.

La segunda recusada es la vocal conservadora Gema Gallego. El escrito sostiene que, Gallego, en su investigación del llamado caso del ácido bórico, revirtió la situación para vincular los atentados del 11 M con ETA, imputando a altos cargos policiales. Siguió justo la línea contraria que siguió Garzón previamente cuando el caso estaba en la Audiencia Nacional. Además, desde su puesto en la Comisión Disciplinaria, una vez nombrada vocal a propuesta del PP, ha pedido en alguna ocasión que se investigaran actuaciones de Baltasar Garzón.

La tercera es la vocal progresista Margarita Robles. La enemistad, según Garzón, nació en su etapa de Secretaria de Estado de Interior con Felipe González. Desde ese cargo mantuvo posturas encontradas con el Juez que investigaba entonces el Caso Roldán o los GAL.

 

Argumentos de Garzón

Garzón esgrime tres motivos para que el Poder Judicial no le suspenda cautelarmente de funciones:

1) No existe riesgo para la Administración de Justicia en el caso de que se acuerde su continuidad. No hay riesgo porque el juzgado de Garzón no tramita ya ninguno de los asuntos que han sido objeto de querella contra él. Sin embargo, sí que pone el acento en los problemas que podrían derivarse de su suspensión. Dice que perturbaría "de forma extremadamente grave" a los jueces que ahora están tramitando esas causas porque entenderían que es "una señal respecto de lo que hacer y de lo que no hacer en su labor jurisdiccional".

2) La postura del Ministerio Fiscal. Todas las querellas admitidas contra Garzón no cuentan con el apoyo de la Fiscalía que no aprecia indicios de delito. Además, el Ministerio Público se ha opuesto a que el Consejo del Poder Judicial acuerde la suspensión cautelar.

3) El CGPJ no ha apreciado irregularidades. Todas las causas que tiene abiertas el Magistrado en el Tribunal Supremo se refieren a hechos sobre los que ya ha conocido, por vía de inspección, el Órgano de Gobierno de los Jueces. En ninguna ocasión ha observado la más leve irregularidad disciplinaria.

 

 

Gallegos


Por Manuel Rivas para elpais.com, 06/03/2010

En ocasiones el político tiene que tragarse sus propias palabras e incluso puede descubrir, como constataba Churchill, que esa práctica ayuda mucho a conseguir una dieta equilibrada.

Según las últimas encuestas, Rosa Díez pasa por ser la política mejor valorada de España. Podríamos decir, "más mejor", pero sería incorrecto. Esta líder tan emergente lleva unos días atascada de forma absurda en el medio de una escalera, desde que se le ocurrió contestar con un desliz xenófobo a la pregunta de Gabilondo, en CNN+, de qué pensaba sobre Zapatero: "Es gallego, en el sentido más peyorativo del término". No era una primicia.

En octubre pasado había recurrido a la misma perla para definir a Núñez Feijóo. La construcción gramatical es tan absurda como el contenido, y un lapso repetido puede revelar un inconfesable prejuicio. Lo peyorativo, sea "más" o sea "menos", es siempre peyorativo. Pero, ¿qué sentido tiene utilizar reiteradamente un gentilicio para descalificar a los rivales políticos? Gabilondo le preguntó también por Rajoy. Aquí la respuesta fue de bingo: "¡Es gallego!".

La señora Díez cuenta con mentores intelectuales de gran inteligencia, gallegos incluidos, por lo que resulta sorprendente que, al final, su programa se limite a calzar el adjetivo "gallego" a diestra y siniestra. Si además su propósito es salvar España, en el sentido "más mejor" del término salvar, podría intentar convocarnos a la tarea con un estilo más cosmopolita y menos "cantonal y pueblerino", que diría Arcadi Espada.

El problema para algunos es de sentido de humor. Es lo que suelen alegar los paletos metropolitanos cuando pretenden reírse de los que consideran paletos "de aldea". Eso ya lo dejó bien zanjado Octavio Paz: puede ser más cateto un figura de Wall Street que un pelao del último ranchito. Además, no le veo vocación humorística a la señora Díez.

Lo peor no es que nos quiera salvar. Lo peor es que nos quiere aburrir en nombre de España.

 

O Lusitano, Matosinhos (Portugal)


Jorge Fernando a la parrilla

Matosinhos, pueblo y puerto pesquero limítrofe con Porto, la segunda ciudad de Portugal, es un delicioso lugar en el que se puede disfrutar de unos magníficos pescados.

Entre los muchísimos restaurantes especializados en pescados a la brasa (assados e grelhados) de la Rua Heróis França y limítrofes, sobresale “O Lusitano”, un recoleto local de marcada personalidad popular, propiedad de Jorge Fernando, exjugador portero de fútbol del Leixões Sport Club, todo un personaje en su papel de dueño y señor de las brasas.

Los pescados y mariscos, expuestos en el escaparate, están a la vista de los comensales para que ellos mismos, nosotros mismos en este caso, podamos elegir la pieza que más nos guste entre un sinfín de peces de distintos tipos y tamaños.

La contemplación del producto antes de su consumo, algo que ya no se hace en España, salvo rarísimas excepciones, es un placer añadido y el mejor de los métodos para que los jugos gástricos empiecen a fluir demandando trabajo.

Sin ser un local lujoso, estamos hablando de un restaurante popular, la limpieza y el cuidado de las mesas, manteles y vajilla es muy superior a locales de más empaque. Además, la cordialidad del servicio de mesa -las hermanas de Jorge Fernando-, su disposición y ganas de agradar, hacen de la espera del almuerzo un cómodo tiempo de relax.

El almuerzo consistió en:

- O cuberto: como en todos los restaurantes portugueses, de entrada nos pusieron unas aceitunas arbequinas menudas, sabrosísimas, unos trocitos de pan con mantequilla (sin sal) y queso crema. Como en todos los restaurantes portugueses, si no les dices que retiren "o cuberto", te lo cobran... y aquí fueron portugueses.

- Lulas grelhados: unos fresquísimos calamares a la brasa, con un excepcional punto de parrilla, sabrosos y bien condimentados con ajo, aceite de calidad y un puntito de quemazón en lo bordes exteriores.

- Sargo grelhado: un excepcional sargo en tamaño, frescura y parrilla, uno de esos pescados brillantes que salta a la vista en cuanto les pones el ojo encima.

- Pão-de-ló: un bizcocho casero muy alveolado, producto de un buen batido de clara y yemas, con un sabor y una textura que nos retrotrajo a la infancia. Al no llevar levadura, el trabajo de elaboración para que adquiera el tamaño apropiado, es muy complicado.

- Vino Quinta da Aveleda: un vinho verde excelente a base de uvas loureiro, trajadura y alvarinho, con aroma y fuerza, muy buen acompañante para los pescados e, incluso, postres.

Resumiendo: una excelente opción si tenéis que almorzar en Matosinhos, disfrutando de unos pescados muy selectos, una gran atención personal y un precio muy pero que muy ajustado a la calidad recibida.

Restaurante “O Lusitano" - Tel. 22 937 59 02
Rua Heróis de França, 329 – Matosinhos

 

¿Ves como te gusta la ópera?


Cuando tenía 12 o 13 años, no recuerdo muy bien la fecha exacta, tuve la suerte de presenciar en director, en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, una ópera. Era La Flauta Mágica, de W. A. Mozart.

Supongo que ese primer bautismo operístico tuvo muchísimo que ver con que me aficionara y, más aún, a esa en concreto, de la que soy devoto admirador.

Supongo, también, que muchísimas de las personas que dicen que no sienten nada escuchando ópera, es por culpa de que nunca han disfrutado del placer de ver una en directo. La ópera, como muchas otras bellas artes, es un placer que tienes que percibir con los cinco sentidos, teniendo los cinco sentidos centrados en la ópera.

Disfrutarla, admirarla y amarla, es más sencillo de lo que parece: sólo tienes que déjate sorprender.

En medio de las verduras, de las frutas, de las carnes, de los pescados, en noviembre del año pasado, en un entorno nada proclive para el arte: el Mercado Central de Valencia, un grupo de tenores, sopranos y barítonos sorprendieron a los compradores que se habían acercado hasta allí.

No hizo falta un escenario, ni unas butacas numeradas, ni un silencio reverencial; tampoco fue necesario vestir de etiqueta o comportarse de forma sofisticada. Nada de eso. Todo sencillo.

Sólo fue necesario cantar algunos fragmentos de La Traviata”, de Giuseppe Verdi, con pasión, con ganas de agradar, con espíritu didáctico. Sólo eso. Nada más que eso.

Las caras de los compradores pasaron de la inicial sorpresa a la admiración; al final, con la interpretación del “Libiamo ne' lieti calici”, el famosísimo bridis de la ópera, en esta ocasión realizado con cava catalán repartido entre los imprevistos espectadores, muchos derramaron lágrimas de emoción y de alegría.

¿Ves como te gusta la ópera? Acércate a ella sin miedo, sin prejuicios: te va a entusiasmar.

Alfredo Webmaster

 

 

 

 

A Rosa Díez y su (mala) lengua de trapo…


Desde siempre, Rosa Díez me pareció lo que es: una arribista, una cínica en el peor sentido de la palabra, una aprovechada en la más obscena de sus acepciones y un personajillo sin escrúpulos que vivió a costa del PSOE, exprimiendo, hasta sus últimas consecuencias económicas, su acta de eurodiputada.

Esta señora, que dice representar la decencia y la buena calidad en política, me ha insultado, me ha vilipendiado y me ha pisoteado como gallego. Y no se lo perdono.

Como soy rencoroso y cuando vienen a por mi, suelo responder, a esta Rosa Díez le voy a responder como se merece, y en caliente.

Imaginemos una escena en la que yo, Alfredo, estuviera siendo entrevistado por Iñaki Gabilondo.

Él, en su papel de entrevistador, me pregunta:

Gabilondo: - “Entorno a Rosa Díaz, una idea que la defina…”.

Yo le respondería:

Alfredo: - “Podría ser vasca... en el sentido más peyorativo del término”.

Obviamente, si nos pusiéramos a usar términos peyorativos para definir qué es ser vasco, o vasca como Rosa Díez, podríamos decir auténticas burradas sobre ellos, burradas que son producto de la misma incultura y soberbia que uso esta fulana para definir a los gallegos.

Por ejemplo, ¿Qué términos peyorativos podríamos decir de los vascos y vascas?:

 

- Que son reconocibles por su prominente apéndice nasal.

- Que son famosos por el uso, desmedido, de la coletilla “¿Y pues…?”.

- Que sus orígenes pastoriles y rupestres, hace que aún lleven la boñiga pegada en sus carnes.

- Que sus deportes más apreciados, altamente “intelectuales”, consisten en levantar grandes piedras para después volverlas a depositar en el suelo o cortar troncos al ritmo del txistu.

- Que son famosos por su desaforado machismo y por la costumbre que tienen sus hombres de reunirse, a solas, en locales cerrados para comer hasta reventar.

- Que sus mujeres, feas y frías como un témpano de hielo, han conseguido que el sexo sea un tema tabú… y poderlo disfrutar en pareja, casi un milagro.

- Que se creen poseedores de un Rh exclusivo y excluyente… pero la cruda realidad de sus orígenes genéticos les hace ser más parecidos a los bereberes que a los celtas o latinos.

- Que sus gudaris son muy echados "pa'lante"... salvo cuando llega una guerra civil, como la de 1936, cuando se ridieron antes de pegar un sólo tiro (los que no era requetés) o, como ahora, que matan por la espalda y salen huyendo como conejos. 

- Que son famosos por la capacidad que tienen para observar, sin inmutarse, como mueren asesinados a traición seres humanos inocentes... y siguen caminando como si nada hubiera pasado.

 

Ni que decir tiene que estos términos y expresiones sobre los vascos (y vascas), son lo que son: peyorativos. Usarlos para referirnos a un colectivo humano tan maravilloso como es el pueblo vasco, es un insulto grave que no se debe admitir jamás.

Por tanto, Rosa Díez, no vuelvas a usar peyorativos para responder a una pregunta: además de (des) calificarte (aún más) como política, te (des) califica mucho más (de lo que ya lo estás) como persona. Y, lo que es peor aún, te pueden responder con la misma moneda.

Alfredo Webmaster

 

 

 

¿Por qué no nos caen demasiado bien ni los británicos ni los yanquis?

Plano de Cartagena de Indias, del año 1743

 

 La hermosísima Fortaleza de San Felipe de Barajas (de noche, con su iluminación monumental)


 

 Retrato del Almirante Blas de Lezo y Olavarrieta

 

Históricamente, los españoles hemos sentido una especia de urticaria o desazón ante todo “lo” británico (y sus primos hermanos americanos, los yanquis).

Las razones? Muchas y muy variadas, todas entrelazadas entre si por un pasado compartido de conquistas de nuevos mundos, por la paulatina pérdida de nuestros imperios, por las muchas batallas navales y económicas que protagonizamos durante siglos y por la propia idiosincrasia de cada cual: ellos, tan anglosajones en todo, concienzudos, tenaces y profundamente religiosos; nosotros, una mezcla explosiva entre lo latino y lo mediterráneo, con una religiosidad a medio camino entre el todo (aparente) y la nada.

Una de las historias más alucinantes y a la par olvidadas de ese pasado de amores y odios compartidos, es el de la batalla por la conquista de Cartagena de Indias, en 1741: el desembarco anfibio más importante de toda la historia hasta el de Normandia, de 1944.

El 13 de marzo de 1741, la mayor flota naval que conocieron los tiempos trató de conquistar la ciudad española, ahora colombiana, en la que estaba situada la fortaleza más poderosa de toda América, un enclave fundamental para la protección del continente: la fortaleza de San Felipe de Barajas.

Allí, en la defensa de las murallas de esa histórica ciudad al borde del caribe, estaban sólo 3.600 españoles: 1.100 soldados veteranos de las guerras americanas, la mayoría de ellos bastante mayores, 400 reclutas sin ninguna experiencia en combate, 600 milicianos criollos y mulatos y unos 600 indios, negros libres y mestizos. Al frente de los soldados estaba el Almirante Blas de Lezo y Olavarrieta, un bregado militar de dilatadísima experiencia en las “américas” y famoso por su extraordinaria capacidad para la lucha, producto de sus más de 30 batallas ganadas y su delicado estado de salud: le faltaba el ojo, la pierna izquierda y tenía la mano derecha lisiada, además, por culpa de la humedad y el calor caribeño, sufría por una grave alergia en la piel que le causaba tremendos dolores.

Frente a ellos, como contrincantes, 36 navíos de línea –los acorazados de la época-, ocho de ellos de tres puentes (del tamaño del Victory, el famoso buque insignia del almirante Nelson), 28 navíos más de dos puentes, 12 fragatas, 2 bombardas, varios brulotes y 130 buques más que transportaban más de 27.000 soldados y marinos y 2.000 cañones. Era, según el título que le concedieron antes de salir del Reino Unido, la “Invencible Armada”, la flota naval más grande de la historia (hasta 200 años después). Al mando de esta colosal máquina de guerra estaba el Almirante Edward Vermon, al que se unió, ya en tierras americanas, Lawrence Washington, hermano de George Washington (primer presidente de EEUU y el que "puso" la cara en el billete verde), acompañado de sus 4.000 reclutas de Virginia.

Toda esa maquina de guerra, tan poderosa, tan “invencible”, tan apabullante en medios humanos y materiales, sucumbió ante sólo 3.600 españoles y criollos, en la más dolorosa de las derrotas militares que jamás tuvo el Reino Unido.

¿Por qué cito aquí una  batalla de hace más de 200 años? Muy sencillo: por que para los ingleses y los yanquis, para sus historiadores y cronistas, esa batalla no existió. Como la historia la suelen escribir los vencedores, el recuerdo de esa batalla sólo existe en los libros de historia de España y Colombia.

El Almirante Vermon, a las pocas horas de empezar las batallas contra los españoles, en uno de esos arrebatos de soberbia tan típicamente ingleses, se permitió el lujo de enviar correos navales a Londres con la noticia de su victoria sobre las tropas españolas. Tres días después, en plena guerra, para reafirmar esa supuesta victoria, volvió a mandar nuevos correos navales hablando de las hazañas de sus soldados…

Desgraciadamente para él, esas noticias las envió poco tiempo antes de ser humillantemente derrotado durante la noche del 19 al 20 de abril, cuando con bayoneta calada los seiscientos supervivientes españoles y criollos que quedaban defendiendo la fortaleza de San Felipe de Barajas, decidieron cargar “temerariamente” contra los miles de ingleses que aún seguían con vida rodeando el castillo.

Los soldados españoles supervivientes, muchos de ellos malheridos y agotados por los días de batallas incesantes, redoblaron sus ansias de victoria y su afán guerrero al ver que el propio Almirante Blas de Lezo salía a campo abierto a luchar al lado de sus hombres, aún siendo cojo, manco y medio ciego… además de enfermo.

La masacre que los españoles hicieron entre los miles de ingleses que atacaron la ciudad fue de tal magnitud, tan tremenda, que Blas de Lezo se apiadó de ellos y dejó huir a los pocos cientos de ingleses que no murieron.

El 9 de mayo, humillado y rendido, el Almirante Vermon huyó para Jamaica después de mandar una carta al Almirante Blas de Lezo, que decía: “Hemos decidido retirarnos pero para volver pronto a esta plaza, después de reforzarnos en Jamaica”.

El Almirante Blas de Lero, con ironía, le respondió: “Para volver a Cartagena es necesario que el Rey de Inglaterra construya otra escuadra mayor, por que la suya ha quedado para conducir carbón de Irlanda a Londres. Llegaron con la misma arrogancia de siempre y fueron derrotados con los métodos de siempre: nuestro orgullo y amor a la patria”.

Mientras esto sucedía en Cartagena de Indias, en Inglaterra, en cuanto llegó el barco que portaba la noticia de la falsa victoria y en medio del júbilo desbordado entre todos los londinenses, Jorge II, Rey de Inglaterra, ordenó que se acuñaron monedas conmemorativas del fastuoso momento en que las fuerzas británicas habían humillado y arrodillado a Blas de Lezo, monedas que incluían una leyenda que decía: "el orgullo español humillado por Vernon".

Cuando el 9 de mayo se supo la cruda realidad de lo sucedido en Cartagena de Indias y las gravísimas consecuencias que para la flota naval inglesa tuvo la derrota, el mismo Jorge II, Rey de Inglaterra, ordenó borrar de los libros, crónicas y gacetas, toda referencia a la derrota, incluso hablar de ello. En su humillante delirio, prohibió la verdad, como si la verdad se pudiera borrar.

¿Y qué sucedió en EEUU? Derrotado, humillado y destrozado el grueso de los 4.000 reclutas de Virginia de Lawrence Washington (sólo se salvaron 800 reclutas), a su vuelta a yanquilandia se decidió conmemorar la supuesta victoria (en realidad, una terrible derrota), dándole el nombre de Mount Vermon, en honor al marino inglés, a la residencia oficial del primer presidente yanqui, George Washington, hermano del derrotado Lawrence.

Hoy, doscientos sesenta años después, aún sigue latente la inquina entre España y Reino Unido… y sino, ver lo que sucede estos días con el Financial Times y sus agoreros neocons.

Alfredo Webmaster

 

 

Posdata: existe un excelente y documentadísimo trabajo sobre esta batalla, publicado en la página todoababor.es.

Otra posdata: si os resulta curioso que los ingleses y yanquis oculten/escondan esta tremenda derrota, resultará aún más curioso (y sorprendente) que nosotros hagamos lo mismo no hablando de la victoria... y en una de esas típicas (ilógicasy vergonzantes) quijotadas españolas, en ningún libro de historia de mi país se cita esta batalla, ¡pero sí hablamos de la de Trafalgar!

 

Iñaki Gabilondo (10/02/10): "El procesamiento de Baltasar Garzón"


Iñaki Gabilondo en Noticias Cuatro, 10/02/2010

 Ya está en marcha la máquina judicial para suspender a Baltasar Garzón como juez de la Audiencia Nacional. La permanente del CGPJ, inició ayer los trámites. Bien, como demócratas y como legos en materia, deberíamos detenernos aquí, y respetar lo que vaya decidiendo la Justicia. Pero hay un par de cosas que nos impiden ser tan dóciles y que nos inspiran un gran recelo. Y una más, finalmente, que nos produce naúseas. Lo que nos hace recelar es la apariencia de cacería que este asunto tiene. ¿No necesita la Justicia parecer justa? ¿A qué viene esta tramitación forzada, sin precedentes? ¿Qué le ha impedido al Consejo hacer en este caso lo que ha hecho siempre, y no mover pieza sin un procesamiento previo? ¿Qué urgencias le apremian?

El cerco a Garzón parece responder a una decisión ya tomada, a una sentencia ya dictada que ahora simplemente se está tramitando. Si no es así, sepan Carlos Divar, y Margarita Robles, y Almudena Lastra, y Manuel Alménar, y Antonio Dorado, que esa es la impresión que transmiten.

Pero hay otro aspecto que, como decíamos, nos produce naúseas. Son retortijones en las tripas de la memoria. Imaginar que vaya a tener que sentarse en el banquillo Baltasar Garzón por querer investigar los crímenes del franquismo, que la querella contra él la presentara Manos Limpias, un pseudo sindicato, casi una célula ultraderechista y, sobre todo, que la primera persona que vaya a sentarse en el banquillo de los acusados por algo relacionado con el franquismo desde que murió el dictador sea el juez Garzón, es una indecencia histórica.

Vivimos el franquismo, lo vimos salir de rositas por la generosidad de la democracia; estamos asistiendo estupefactos al intento de blanquear la imagen de la dictadura, y colarnos de contrabando una versión inventada de su realidad. Que la Justicia extreme su severidad para con los errores de Garzón en su intento de juzgar los crímenes del franquismo tendrá justificación técnica, suponemos, pero nos parece una burla histórica”.

 

¿Y si nos proponen vender mucho más este año?


Todos los finales de año, al ritmo que nos marca el sonido las campanas de la Torre del Carillón de la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol, en Madrid, nos tragamos apabulladamente las doce uvas de las suerte, mientras, quien más, quien menos, expresa sus mejores deseos para el año que se inicia: que si voy a empezar a ir al gimnasio para bajar esos kilillos (o kilazos) que acumulé estos meses, que si voy a estudiar más para ver si consigo terminar la carrera, que si voy a dejar plantada a la Maripili (o al Manolo, según el caso) por que ya no la aguanto más, que si voy a viajar a no sé dónde a ver a no sé quién, que si me voy a esforzarme más para conseguir un trabajo mejor…

Obviamente, cuando expresamos el deseo de conseguir un trabajo mejor, estamos pensando en un trabajo de esos maravillosos (si es que hay alguno así), en el que el jefe es cariñoso, los compañeros son verdaderos compañeros, y el horario es el legal… pero la realidad a veces es distinta, como en este vídeo.

Alfredo Webmaster

 

Stultorum infinitus est numerus: La ley natural y la paradoja del tonto


Por Manuel Saco

El sentido común avala que la Tierra es plana, porque si fuese redonda se caerían los de las antípodas. Y que el sol gira alrededor de la Tierra, porque de lo contrario no nos podríamos levantar del mareo. Es tan obvio y de tan sentido común como que la materia que conocemos tuvo que crearla un ser todopoderoso, que a su vez no necesitó ser creado por nadie. Bueno, esta última parte tengo que estudiarla mejor.

Lo que demuestra que ciencia y sentido común no siempre coinciden, porque es más común la ignorancia que la sabiduría (“el número de los tontos es infinito”, decía el Levítico, el libro donde se escriben más necedades por centímetro cuadrado).

Desde entonces la Historia ha brindado numerosas muestras de la paradoja del sentido común, en la que el tonto es quien decide quién es el tonto. Quién de los demás es el tonto, se entiende. Os recuerdo que Franco y Pinochet asesinaron, bajo la acusación de rebelión, a los generales que no quisieron rebelarse con ellos contra el poder legalmente constituido. Jehová pasó a ser considerado el paradigma de la justicia después de condenar a muerte a unos primeros padres cuyo enorme delito había sido darle un bocado a una fruta prohibida.

Andando el tiempo, de la mezcla del sentido común extravagante de ambos, de ese dios y un nazi, nació la mente privilegiada del Papa Ratzinger. Y si no, veamos la muestra: dice el antiguo nazi y vicediós que la eutanasia y el matrimonio homosexual van contra la ley natural. Contra la ley natural. Quedaos con el sutil concepto.

Porque la paradoja del tonto explica que el jefe de una secta que prohíbe el matrimonio a sus sacerdotes porque ama mucho a la familia y a los niños, que casa a sus monjas con un amigo imaginario, que cree convertir pan y vino en carne y sangre recitando unos conjuros, que dice tener el poder de lavar con agua un pecado original que los niños traen de fábrica… sólo la paradoja del tonto, digo, explica que alguien así pueda considerar antinaturales la eutanasia y el matrimonio homosexual.

 

Generación sin nombre...

Este hermoso poema lo escribió un hombre muy valioso, un poeta colombiano y esposo de una gran mujer de quien me precio ser amiga.

Henry Luque Muñoz murió hace 5 años dejando sola al amor de su vida.

Rocío Helena (Bogotá)

 

No entiendo

por qué la vida te puso

frente a mis párpados

si no puedo palpar tu noche,

si tus huesos están a un planeta de los mios,

si me está vedado el vuelo

para llegar a tus cimas.


Llevo todo el amor del mundo

en el cuenco de las manos

para verterlo en ti

como leche sagrada.

 

En el umbral de tus labios

espero la roja señal

y solo me responde

una quietud de piedra.

 

Vivo condenado a marchar

como un perro tras tu dulce imagen.

Mientras ríes y bailas en otra sala

mi nombre pasa sin rozar tus oídos.

 

Por qué no seré transparencia

para entrar en ti sin que lo sepas,

por qué no seré viento enllamado

para  a ti aferrarme como una quemadura.

 Henry Luque Muñoz

 

 

Carlos, mi hermano Carlos... (III)


Esta carta, dedicada a Carlos, la escribió Manuel, el mayor de mis hermanos.

Alfredo Webmaster

 

 

Un profesor

Si detrás de todo gran hombre hay una gran mujer, y viceversa, detrás de ambos siempre hay un gran profesor o profesora que los sedujeron para que abrazaran apasionadamente alguna disciplina que al principio les era espinosa, quizás odiosa.

Es la cualidad de los grandes maestros, a la que se añade la de detectar cuándo uno de sus alumnos atraviesa dificultades personales, para apoyarle ante sus compañeros, otros profesores o su familia.

Por eso, cuando desaparece una de estas personas que orientaron la formación de numerosas generaciones, sus antiguos alumnos quedan como huérfanos.

Un profesor así acaba de morir y merece recordarse como ejemplo de tantos otros forjadores de seres humanos.

Era biólogo, matemático y catedrático de instituto en una capital de provincia.

Durante algo más de tres décadas formó futuros científicos, especialmente mujeres, de las que destacaba su mayor concentración e interés que los chicos.

En años en los que los institutos eran masculinos y femeninos, él lograba que las muchachas discutieran entre ellas sobre ribonucleico, telomerasa o mitocondria, como explicaba “Una alumna” anónima en un artículo que apareció en el periódico de la ciudad.

Hacía dos años que padecía un cáncer cerebral. Sólo le preocupaba perder la memoria. Y, qué casualidad, o no, parte de las investigadoras que lo atendieron en distintos centros, incluyendo los más sofisticados laboratorios y quirófanos de neurocirugía, en Madrid, habían sido alumnas suyas.

En el tanatorio, en otra sala, había un fallecido cuya hija, también parece casual, es doctoranda con una tesis sobre una enfermedad de moluscos, una de las pasiones del profesor junto con las microalgas como fuente de energía limpia y barata.

Muchos científicos de ambos sexos, pero también otras personas comunes que aprendieron de él, lo recuerdan hoy con agradecimiento. Se llamaba Carlos, vivía en Lugo y era mí hermano.

 

 

Movimiento por la Reincorporación de Cuba a España


Como saben los que siguen mi bitácora-blog desde hace tiempo, tuve y tengo una querencia especial por Cuba. La tuve y la mantengo, pese a que los tiempos y las formas, además de las circunstancias, con las que “se vive el país” (de una forma más próxima a la pasión que a la razón), no son las mejores para tener una perspectiva realista e imparcial.

Todos, absolutamente todos, tenemos una opinión sobre los porqués de lo sucedió, sobre lo que está sucediendo y cuáles podrían ser las recetas para que todo aquello cambie, obviamente para mejor.

Sé, como se dice de forma muy gráfica en la isla, que “nada es fácil” y que todo el mundo tiene que “resolver”, pero los plazos se están acabando y las soluciones definitivas y definitorias, no llegan. Los avances sociales ya no son avances, las alternativas energéticas ya no son alternativas y el monopolio estatal cada día tiene mes qué monopolizar.

Por tanto, llegó la hora de que se vayan tomando posiciones y ofreciendo alternativas, quizá descabelladas o fuera de contexto, pero que serían perfectamente asumibles y, sobre todo, harmónicas. Al fin y al cabo, los cubanos y los españoles, además de un largo pasado en común, somos hermanos de sangre, de cultura y de querencias: es muchísimo más lo que nos une que lo que nos separa.

Hace un tiempo supe de la existencia de un grupo que se llama “Movimiento por la Reincorporación de Cuba a España”, corriente de opinión que pensé que sería sólo producto de una pequeña broma en medio del ciberespacio: craso error.

Después de investigar y visitar páginas y páginas webs, de consultar cientos de enlaces y haber iniciado una relación epistolar con José Ramón Morales, santum santorum de Cuba Española, llegué a una conclusión: no es descabellado imaginar una Cuba nación dentro de un estado de naciones como es España.

Por ese motivo abrí un enlace directo a la página del que ahora es mi amigo José Ramón, un espacio lleno de informaciones absolutamente novedosas que nos han estado ocultando durante años y años. Gracias a él, a su trabajo y esfuerzo, supe  más sobre la enorme y nefasta influencia de gentes como William Randolph Hearst, que no sólo mintieron a sus conciudadanos sobre las realidades cubanas, sino que también ayudaron a entablar una guerra ilegal, y desigual, basada en una invención descabellada y ruin, así como de la existencia de los autonomistas cubanos que buscaban, antes de la invasión de la isla por los yanquis en 1898, hacer de Cuba una parte de la España de la época, pero con la independencia y características de lo que ahora es una comunidad autónoma española.

Eso es justo lo que ahora José Ramón reivindica: hacer de su país, de su nación, una autonomía más dentro del estado de naciones que es España.

 

Reflexiones de hoy viernes, por José Ramón Morales

Hoy y una vez más quiero referirme al futuro. A veces perdemos mucho tiempo hablando del pasado. He dicho en otras ocasiones, que en el caso de Cuba hay que hablar de ese ultimo periodo como territorio español, pues los historiadores se encargaron de escribir una historia parcializada y casi no escribieron sobre los autonomistas que tuvieron un gran peso político y fueron los que verdaderamente ganaron la guerra, pues comenzó la Comunidad Autónoma de Cuba. Muchos cubanos no saben eso y por eso yo enfatizo y reivindico a los autonomistas cubanos del Siglo XIX, pero en realidad lo que tenemos es que concentrarnos en el futuro.

La tarea que tenemos por delante no es fácil pero tampoco imposible. No es fácil por la manipulación que hemos tenido los cubanos desde siempre, también por el desconocimiento de muchos españoles que piensan que todos los cubanos fueron cómplices de esa separación, cuando en realidad fue el resultado de una guerra perdida contra EEUU con la cual los cubanos autonomistas no pudieron hacer mas que resignarse e integrarse al nuevo gobierno. Éramos colonia de una potencia y la isla estaba vigilada por sus soldados. No era la bandera cubana la que sustituyo a la española, era la norteamericana. Ni siquiera los mambises participaron en el nuevo ejército cubano, a ellos los jubilaron.

Es hora de hablar del futuro, de cómo serán los pasos que tenemos que dar. Esto es un poco de especulación, pues en realidad nadie sabe como va a ser la transición. Esperamos que una vez desaparecido Fidel físicamente, Raúl no podrá mantener el poder por mucho tiempo. Los que comparten el poder con él son personas muy mayores que tendrán que retirarse debido a la edad. Yo creo que Raúl terminara asilándose en otro país con su familia. Ahí van a entrar en juego los defenestrados como Carlos Lage, Roberto Robaina, etc. pero la disidencia exigirá su lugar y también el exilio. España tendrá que jugar un papel fundamental como mediador. Su Alteza Real, el Príncipe Felipe, debe tomar las riendas y llevar a una mesa de negociaciones. Debe comenzar un gobierno provisional con todas las partes, supervisado por España, las Naciones Unidas, EEUU, la Comunidad Europea. Esto es algo de carácter mundial. Cuba esta involucrada con todos los países del Planeta. Este será el acontecimiento del Siglo XXI. Ahí, desde un comienzo tenemos que crear el Partido Autónomo Cubano, y educar a todos los cubanos y españoles, aunque en realidad la educación empezó ya mediante este Blog de una forma modesta y sencilla y otros como el Blog ABC del Dr. Dilewis Ibarra-Tamayo.

Creo que los medios de comunicación deben estar a la altura e informar bien todas las cosas. Las ventajas para el país con la fusión como antaño. Volver a ser uno y así crecer todos unidos. Ser más poderosos pues seria una parte en Europa y la otra en el Caribe, de cara a Las Américas.

No podemos desanimarnos, hay que seguir caminado unas veces más lentas y otras mas rápido, pero nunca parar. El futuro puede ser maravillo si nos lo proponemos. Los cubanos tienen que entender que es lo mejor para el pueblo y dejar la retórica y el exceso de patriotismo que solo nos ha traído cosas negativas. El bienestar del pueblo y la democracia están por encima de todo y con España podemos tenerla de una forma más rápida y estable. Somos españoles, siempre lo hemos sido y lo seremos, y para honrar la memoria de nuestros antepasados peninsulares, gallegos, canarios, mallorquines, etc., que todos los cubanos llevamos adentro, incluyendo a los mestizos y negros. En todos nosotros corre la sangre española aunque sea en diferentes por cientos. Yo no tengo las respuestas a todas las cosas, todos los días aprendemos algo de nuestros seguidores, somos una gran familia compuesta de españoles y cubanos españoles de todas las tonalidades.

Por el futuro de Cuba, todos por una Cuba Española. ¡Viva España!

 


Me uno a él con la misma fuerza con la que me uniría a cualquier batalla romántica y apasionada en pos de un objetivo hermoso, igual que se unían entre si los aventureros de inhóspitos territorios inexplorados. Sé que algunas de las batallas, como esta, tienen difícil defensa desde una visión nada nacionalista como la mía, pero no puedo dejar de reconocer que es una batalla linda y hermosa, una lucha por la unificación de dos pueblos hermanos que jamás debieron enfrentarse.

Además, al fin y al cabo, a España y Cuba sólo nos separa un insignificante océano y una diferencia de pocas horas: es muchísimo más lo que nos une que lo que nos separa.

Alfredo Webmaster

Posdata: esto que leeréis a continuación es el texto del correo que me mandó José Ramón, un cariñoso abrazo entre gallegos, como se nos conoce a todos los españoles en Cuba.

Hola Alfredo:

Gracias por interesarte en el Movimiento por la Reincorporación de Cuba a España. Te diré que siento un cariño especial y admiración hacia el pueblo gallego, he visto por Internet en programas de Galicia TV como los gallegos han tenido que emigrar y por todo lo que han pasado. Recuerdo a gallegos vecinos míos en Cuba que eran personas buenísimas y muy trabajadoras. Aunque mi sangre es canaria, andaluza y asturiana, en mi familia había un gallego que llego a Cuba analfabeto a trabajar en la finca de su tío e hizo una fortuna. Castro le quito 16 casas, una gasolinera, un aserrio, una bodega (almacén), una loma, un acueducto, una finca, otra casa frente al mar para vacacional, etc. y a su hija que es medico, ya retirada y vieja, no la dejaron salir de Cuba y vive en la pobreza a pesar de tener unos terrenos en Galicia. Ese hombre ayudaba a todo el mundo, era lo más servicial que había y termino dándose un tiro.

Si estuviste en el Campamento Internacionalista Julio Antonio Mella, entonces conoces mi pueblo, Caimito, pues ese campamento pertenece a el.

Te diré que es muy duro vivir bajo el régimen de los Castros. Imagínate que no te dejen tener acceso libre a Internet, no puedes viajar al exterior a no ser por un permiso especial. Si vives en otra provincia, no te dejan entrar a La Habana y mucho menos residir allí, aunque el amor de tu vida sea de allí y tengas donde vivir. No puedes entrar en los hoteles ni lugares de turismo área dólar, o alguno de esos cayos privados que son solo para la cúpula del gobierno y turistas extranjeros, y por ahí un millón de cosas. Las izquierdas latinoamericanas van siguiendo el mismo ejemplo y eso no es la solución de nada. Todas las dictaduras son malas, pero las de izquierda acaban con las economías de los países. La cubana era muy prospera bajo la dictadura de Batista (no lo defiendo, jamás), el peso cubano llego a estar por encima del dólar y no había deuda externa. Necesitábamos un cambio pero nació una dictadura que nos ha dividido a todos. Cambio hasta la etnia cubana, ya que la mayoría de cubanos que salieron de Cuba eran blancos pues a los negros le rompían el pasaporte y no los dejaban salir porque les daban mal imagen a la revolución. Tenemos para discutir horas, pero los dos queremos lo mismo, bienestar para el pueblo, desarrollo, democracia y a mi me gustaría volver a unirnos a España, donde nos separaron a la fuerza. En primer lugar porque los cubanos queremos mucho a España y son nuestra sangre y raíces y en segundo porque creo que en la unión esta la fuerza y podemos hacer mucho.

Voy a poner un enlace hacia tu Blog y te autorizo a poner uno hacia Cuba Española.

Un abrazo desde Miami, donde no somos una mafia como ha hecho creer el gobierno de Cuba.

José Ramón Morales

 

 

 

La lección olvidada del Alakrana


Por Ignacio Escolar, 20/11/09

Qué rápido pasa el tiempo y qué poco se aprende del pasado. A los dos días de terminar el secuestro del Alakrana, otro atunero vasco en el Índico, el Txori Gorri, sufrió ayer un intento de ataque pirata. Hay una novedad: el barco, como el resto de la flota pesquera en la zona, estaba protegido por mercenarios con armamento pesado. Contra la opinión pública dominante, no tengo tan claro que esto sea una buena política.

Lo explica muy clarito el propio patrón del Txori Gorri, el francés Ronan Auffret, que confesó en El País que faenaba fuera de la zona de seguridad de la Operación Atalanta: “Esta zona no existe, monsieur, vamos adonde hay pesca. Ahora con la seguridad privada hemos recuperado cierto margen de maniobra. La campaña anterior, tuvimos que renunciar a muchas zonas. Tener gente armada a bordo nos permite vivir más tranquilos y trabajar”. Y me alegro de que los arrantzales estén más tranquilos, pero me preocupa que ese margen extra de seguridad sirva para que el armador pueda aumentar sus beneficios a cambio de que sus trabajadores asuman nuevos riesgos en zonas aún más peligrosas. El Txori Gorri se libró esta vez, pero no por la disuasión de los mercenarios. Los piratas estaban demasiado lejos para ver que había gente armada a bordo: simplemente, no alcanzaron al barco.

No sabemos qué pasará cuando puedan intentar un abordaje, pero me temo que pronto lo descubriremos. Está por ver si llevar mercenarios a bordo sirve para evitar los secuestros o sólo hace que sean más sangrientos. Y si la zona de seguridad “no existe”, que vuelvan las fragatas españolas. La Operación Atalanta nos cuesta 6,25 millones de euros al mes: el precio de un rescate cada 10 días.

 

El 'Alakrana', una máquina de hacer dinero


Por Arsenio Escolar para 20minutos.es, 19/11/09

Interesantísima información la que hoy da Fernando Sanz en el diario financiero Cinco Días: Echebastar, la empresa propietaria del Alakrana, el atunero vasco cuyos 36 tripulantes han estado 47 días secuestrados en el Índico por piratas somalíes, facturó el año pasado 30,1 millones de euros y ganó 5,8 millones, un 298% más que el año anterior.

Echebastar tiene, según esta información, cuatro buques: Alakrana, Campolibre Alai, Elai Alai y Alkrantxu, y todos ellos operan en el Índico. En marzo pasado, el administrador de la compañía, Kepa Echevarría, escribía esto en la memoria anual de la empresa:

"Nuestra flota al completo opera en aguas del océano Índico; durante el presente ejercicio la inseguridad de la zona provocada por los ataques de barcos piratas ha complicado notablemente nuestra operativa diaria y supone un problema de dimensiones desconocidas para el sector y sus gentes. (...) Las buenas noticias, a pesar de los piratas, son que las capturas se han incrementado en un 31% con respecto al año anterior debido en gran medida a disponer de nuestra flota operativa durante todo el año. (...) Por otro lado, el problema de la piratería continúa con igual o más virulencia y los riesgos de ataques a nuestra flota siguen preocupándonos enormemente".

El armador, es evidente, sabía los riesgos que corría cuando decidió que el Alakrana se saliera del área de seguridad y por qué lo hacía. Por dinero, por mucho dinero.

 

Entre todos hemos hecho un buen negocio


El atunero Alakrana, una vez liberado, navega escoltado por una fragata española

Por Manuel Saco para publico.es, 18/11/09

Ayer fue día de celebración por la liberación del los marineros secuestrados en el Alakrana. Un día raro, además, porque todo político de la oposición que salía en antena brindaba por el éxito de la liberación pero anunciaba, acto seguido, que a partir de hoy el gobierno se iba a enterar. CiU, PNV, IU y sobre todo, PP, con Mariano Rajoy a la cabeza, el experto en solucionar problemas de barcos en alta mar, como bien sabéis.

Gaspar Llamazares ha sido el más sensato. Además de solicitar que el gobierno ofrezca cumplidas explicaciones lo más pronto posible, se hacía las siguientes cábalas: el gobierno ha hecho su trabajo (mejor o peor); las familias con su presión, el suyo; la prensa, el que tiene asignado; la Marina, los jueces, la diplomacia… todos dedicaron cientos de horas para solucionar la crisis. ¿Y los armadores? ¿Es que nadie va a pedir cuentas a los armadores, esos que “tienen que perseguir a los atunes allí donde se encuentren”, aunque estén fuera de la zona de seguridad marcada por la Operación Atalanta?

El grueso de la crítica de los últimos días a cómo se han llevado las gestiones ha sido la conveniencia o no de detener y traer a España a los dos piratas que trataban de huir y que, al parecer, según los indicios que tiene en sus manos el juez, no eran más que una especie de “veedores”, los encargados de marcar las presas y de anotar sus características, pero que no formaban parte del grupo de asalto. Es decir, unos subcontratados.

Era un conflicto político y legal, donde se ponía en juego el Estado de Derecho. Pero ahora se va aclarando el asunto. Los secuestradores comprueban que los dos compañeros “secuestrados” por la Audiencia Nacional son una moneda de cambio espléndida. Hay que explotar la vena solidaria de esa gente pija del primer mundo. Sólo hay que apretar un poco las tuercas para que la oposición y, sobre todo, los familiares crean que la liberación de los compañeros somalíes es una condición sine qua non para liberar a nuestros compatriotas, sabiendo, como sabían, que un país como el nuestro no podía plegarse a sus exigencias. De lo contrario, con ese precedente, desde ETA a cualquier asaltante armado en una entidad bancaria, puede exigir pistola en mano que le vacíen inmediatamente el penal del Dueso, por poner un ejemplo, a cambio de no ir matando uno a uno a sus rehenes.

Entre todos hicimos un estupendo trabajo al clan de Somalia y a sus abogados londinenses: el precio del rescate subió como la espuma. ¿Y, al final, cual era la importancia de los dos piratas somalíes apresados en España, de cuya liberación dependía la vida de nuestros marineros? Pues una mierda. Exactamente una mierda. Son tan sólo un par de “mataos”, de los miles que se enrolan en sus filas por un salario de miseria, y que se pueden sacrificar sin que la empresa de secuestros sufra la menor merma de personal. Como ellos hay miles en las playas somalíes mendigando un contrato parecido.

Tanto fue el ruido mediático y la presión de las familias y de la oposición, que el gobierno no tuvo más remedio que reunirse con ellos y poner las cartas boca arriba: este es el juego, no existe ninguna compasión por sus compañeros, es un negocio puro y duro, más bien duro. Cuanto más comprueben el efecto benéfico de sus amenazas, más caro nos sale a todos nosotros el rescate.

Fue como un bálsamo. Una reacción extraña, por lo repentina, después de tantos días de reproches. Todos, de pronto, callaron como si se les hubiese aparecido la Virgen, o como si Zapatero se hubiese descolgado con unas dotes de persuasión hasta ahora desconocidas. Y en menos de una semana de silencio por nuestra parte, negociadores y secuestradores alcanzaban el precio justo, como en un mercado persa. Ya nos podíamos quedar con esos pobres imbéciles que habíamos apresado en su huída del barco.

Al gobierno tendremos que pedirle muchas explicaciones. Pero la prueba de que entre todos hemos hecho el primo la tiene el juez Pedraz, guardada en dos celdas de la cárcel.

 

Moshe Bautista en concierto


 

Una lectora de mi blog, Mabela Martínez, productora, gran musicóloga y responsable de la web sonidosdelmundo.com, me envía información del concierto que dará su representado Moshe Bautista en Lima, en el Auditorio del Colegio Santa Úrsula.

Sobre este tenor ya había escrito anteriormente (ver enlace) y su evolución no ha podido ser más positiva: su voz mejoro sustancialmente, ganando en madurez, personalidad, calidad de registro y profesionalidad, pero manteniendo invariable su sensacional capacidad para conectar con el público. Estamos ante el segundo mejor tenor peruano, sólo superado por el insigne Juan Diego Flórez.

El concierto del próximo día 21 de noviembre No olvidéis la fecha!), contará con la presencia de una orquesta de 30 músicos en el escenario e incluirá en su repertorio temas como el "Nessun Dorma", "La Donna e Mobile", "Torna Surriento", "Una Furtiva Lágrima" o "El día que me quieras", entre otros.

Os recomiendo encarecidamente este concierto, una gran oportunidad para presenciar en directo a uno de los tenores que está llamado a ser gran figura del bel canto a nivel mundial; como regalo, podréis escuchar su prodigioso "Nessun Dorma", una interpretación que os hará sentir como la belleza se hermana con el tenor: ¡Bravo, Moshe!

Alfredo Webmaster

 

 

Realidades de la crisis que no se dicen…


Las promotoras inmobiliarias están gravemente afectadas por la crisis por los excesos cometidos especulando suelo urbanizable (y no urbanizable), por la excesiva, desproporcionada y anacrónica construcción de cientos de miles de viviendas, por los inmorales incremento del valor final de las casas, por la falta de visión de futuro y por haberse olvidado de la más importante ley del mercado: todo lo que sube mucho y de forma rápida, al final tiende a bajar mucho y de forma rápida.

Los bancos y cajas de ahorro por haber abierto el gripo del crédito sin mesura, por haber inventado productos financieros de complicadísimo desarrollo e incierto final, por la falta de visión de futuro y por haberse olvidado de la más importante ley del mercado: todo lo que sube mucho y de forma rápida, al final tiende a bajar mucho y de forma rápida.

Los comercios por no haber sido prudentes en sus expansiones, por no haber calculado bien los costes fijos y variables, por no haber entendido las lecciones de anteriores crisis, por vender con márgenes desproporcionados, por la falta de visión de futuro y por haberse olvidado de la más importante ley del mercado: todo lo que sube mucho y de forma rápida, al final tiende a bajar mucho y de forma rápida.

Las empresas por no haber planificado su negocio a largo plazo, a base de crear provisiones y controles sobre costes, por haber considerado que cada euro que ganaban era un euro que podían gastar alegremente sin pensar en mejorar sus fondos propios y disminuir sus cargas financieras, por la falta de visión de futuro y por haberse olvidado de la más importante ley del mercado: todo lo que sube mucho y de forma rápida, al final tiende a bajar mucho y de forma rápida.

Los particulares por pensar que podíamos vivir eternamente en esta especie de tiovivo de consumo sin fin, de alegrías y gastos, gastos que financiábamos a base de un endeudamiento que cada vez era más caro, por la falta de visión de futuro y por haberse olvidado de la más importante ley del mercado: todo lo que sube mucho y de forma rápida, al final tiende a bajar mucho y de forma rápida.

¿Y el gobierno actual? Pues también tiene su parte de culpa en este desaguisado en el que estamos inmersos; pero, bajo mi modesto punto de vista, tienen muchas menos culpas de las que se le podrían achacar: los errores en el modelo económico de desarrollo, las dinámicas de gastos de las administraciones públicas, además del desaforado afán de usura de los empresarios y el gran capital, son las consecuencias de las nefastas políticas que se viene padeciendo en mi país desde hace más de 12 años.

Y así nos va…

Alfredo Webmaster

Posdata: si queréis saber porqué opino así, entrad en el enlace de un escrito mío publicado el 30 de octubre de 2008 (pulsad aquí).

Médicos católicos


Por Joan Garí para elpublico.es, 17/09/09

El otro día leí que la Universidad CEU Cardenal Herrera pretende abrir en Castellón una facultad de Medicina para el curso que viene (2010/2011). También lo ambicionaba en Valencia, pero se le adelantó la Universidad Católica San Vicente Mártir. Unos y otros están como locos por conseguir sus facultades. Su objetivo está muy claro: quieren formar en ellas a “médicos católicos”, y por supuesto están encontrando en las autoridades valencianas los colaboradores necesarios para tan píos proyectos.

Médicos católicos. Cuando vi esta expresión en el periódico reconozco que me sorprendí, no sé si en un exceso de ingenuidad. Nunca se me hubiera ocurrido que pudiera existir semejante maridaje. Quiero decir que es obvio que hay médicos como también es obvio que hay católicos –ambas cosas perfectamente legítimas y respetables-, pero, ¿qué cosa puede ser un “médico católico”? ¿Alguien que, en lugar de antibióticos, recete dos padrenuestros? ¿Alguien que, ante la migraña persistente, recomiende fortaleza de ánimo para resistir el dolor? ¿Alguien que, contra el cáncer, enarbole la misericordia de Dios?

A lo mejor soy yo, que no estoy en la onda, pero “médico católico” me parece un oxímoron, algo parecido a “filósofo sofista”, “fotógrafo ciego” o “alcohólico abstemio”. Por supuesto, un científico puede tener creencias religiosas, pero pretender aplicar en su actividad diaria lo que escucha los domingos en misa me parece un despropósito temerario.

A un médico hay que pedirle que nos alivie las distorsiones del cuerpo. De las del alma ya nos ocuparemos fuera de la consulta, ¿no les parece?

 

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