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Religión

Stephen Hawking excluye a Dios como creador del Universo


El pulpo Paul elige la evolución de Charles Darwin

 

El astrofísico cierra la puerta a la compatibilidad entre ciencia y religión

Por Patricia Tubella para elpais.com, Londres, 03/09/2010

Dios no fue el creador del Universo, sostiene el astrofísico británico Stephen Hawking en su nuevo libro, que precisamente será publicado una semana antes de la visita del papa Benedicto XVI a Reino Unido. El famoso científico británico argumenta en The Grand Design que el Big Bang, es decir, la gran explosión inicial del universo, fue "una consecuencia inevitable" de las leyes de la física y que el cosmos "se creó de la nada", según extractos del libro publicados por el periódico The Times.

Esta idea de que Dios es redundante en la explicación del origen del Universo es, en cierto modo, una rectificación a las opiniones que el mismo Hawking formuló en Una breve historia del tiempo (1988). Allí donde el científico no veía entonces una incompatibilidad entre la existencia de un Dios creador y la comprensión científica del universo, ahora lo descarta: "Porque existe una ley como la de la gravedad: el universo puede y podría crearse por sí mismo de la nada. La creación espontánea es la razón por la que resulta redundante el papel de un creador". El Big Bang, por tanto, es una consecuencia inevitable de las leyes de la física, razona en su nuevo libro.

The Grand Design, firmado junto con el físico estadounidense Leonard Mlodinow, rebate la hipótesis de Isaac Newton, convencido de que el universo no pudo nacer del caos a partir de las meras leyes de la naturaleza y que tuvo que ser creado por Dios. Hawking ya no ve posible conciliar la causa de la fe con la comprensión científica del Universo. El descubrimiento en 1992 de un planeta en órbita de otra estrella diferente del Sol le ayudó a cuestionar la visión del padre de la física. Considera probable, además, que al igual que otros planetas, existan también otros universos (conocidos en su conjunto como el multiuniverso) en los que no descarta que haya vida. Si la intención de Dios fue la de crear al hombre, esos otros universos no tendrían sentido. Hasta hace apenas un año, el científico de 68 años desempeñaba el mismo cargo que ocupara Newton en la cátedra Lucasiana de Matemáticas de la Universidad de Cambridge. Ahora está jubilado.

El nuevo libro, que aterrizará en las librerías el próximo jueves, explica que la comunidad científica está próxima a elaborar una teoría del todo, un marco que puede ser capaz de explicar las propiedades de la naturaleza aunando las dos grandes teorías de la física contemporánea, que por ahora resultan inconsistentes en niveles fundamentales: la Relatividad General, de Einstein, y la Mecánica Cuántica.

De momento, al menos desde el punto de vista del impacto público y publicitario, es ese descarte de Dios como creador el que ya ha comenzado a suscitar reacciones encontradas. Mientras que el biólogo Richard Dawkins, conocido por sus postulados ateos, acoge con entusiasmo la posición de Hawking, el presidente de la Sociedad Internacional para la Ciencia y la Religión, George Ellis, critica el hecho de que presente ante el público un dilema que él estima falso: elegir entre religión o ciencia.

El gran problema para voces como la de Ellis, estiman varios analistas, es que en cuestiones de religión Hawking siempre adoptó una posición mesurada ("hasta que descifremos la teoría completa del Big Bang debemos tener en cuenta la importancia de Dios", escribió en su día) y eso aporta credibilidad a sus nuevas hipótesis en The Grand Design. No hay que olvidar, sin embargo, que la mente científica de Hawking siempre imperó sobre cualquier otra consideración, como refleja una de sus sentencias: "Hay una diferencia fundamental entre la religión, que se sustenta en la autoridad, y la ciencia, que se basa en la observación y la razón. Esta última ganará, porque funciona".

Hawking sufre una grave enfermedad neurodegenerativa, esclerosis lateral amiotrófica, por la que tiene paralizado prácticamente todo su cuerpo y que exige cuidados médicos constantes.

 

Una atracción fatal


Publicado en elpais.com, 03/09/2010

Hay una simpática anécdota del papa Juan XXIII ante la exuberante Sofía Loren. Cuando era nuncio en París, el papa del Concilio Vaticano II se encontró en un acto oficial con la actriz italiana, que lucía rumboso escote y una cadena con una cruz de esmeralda adentrándose con coquetería entre sus senos. "¡Benedetto, quel Calvario!" (¡Bendito, ese Calvario!), suspiró con sonrisa desarmante el futuro pontífice. Fue beatificado por Juan Pablo II en el año 2000.

No todos los eclesiásticos reaccionan con humor. La visión de la mujer como objeto de pecado es cosa de hombres obsesos, y sus reacciones suelen ser maleducadas, por ejemplo esta de san Juan Damasceno: "La mujer es una burra tozuda, un gusano terrible en el corazón del hombre, hija de la mentira, centinela del infierno". O esta de san Alberto Magno: "La mujer tiene la naturaleza incorrecta y defectuosa".

No todos los grandes eclesiásticos son así, ni mucho menos. El teólogo Marciano Vidal lo analiza en su libro Moral de amor y de la sexualidad, con el relato con que el buen san Alfonso María de Ligorio contemplaba un escote (ubera) de mujer. "Pectus non est pars vehementer provocans ad lasciviam" ("El pecho no es parte que provoque vehementemente la lascivia"), escribió el fundador de los redentoristas.

En cambio, el gran san Agustín escribió que "el marido ama a la mujer porque es su esposa, pero la odia porque es mujer", y que "nada hay tan poderoso para envilecer el espíritu de un hombre como las caricias de una mujer". ¿Hablaba por experiencia? Padre de un chico al que llamó Deodato (Dado por Dios), repudió a la madre sin contemplaciones, aunque "con la promesa de no entregarse a ningún otro hombre". Antes de convertirse, san Agustín fue un obseso sexual, además de un presumido. Escribe en Confesiones, por lo demás un libro maravilloso: "Fui a Cartago, donde terminé en un bullente caldero de lascivia. En un frenesí de lujuria hice cosas abominables; me sumergí en fétida depravación hasta hartarme de placeres infernales. Los apetitos carnales, como un pantano burbujeante, y el sexo viril manando dentro de mí rezumaban vapores". Agustín tenía un problema con el sexo. Lo malo es que hizo escuela. Haría bien Roma en desmitificar a sus clásicos.

Otro que temblaba en presencia de las mujeres fue santo Tomás de Aquino, el mayor de los teólogos cristianos. Encarcelado por sus parientes a causa de su ingreso en la orden de los dominicos, fue tentado carnalmente, instigado por una prostituta vestida con suma elegancia. Se la habían enviado sus propios parientes. Dicen sus biógrafos que en cuanto la vio, el llamado Doctor Angélico corrió a un fuego de verdad, cogió un leño en llamas y echó fuera de la cárcel "a la que quería despertar en él el fuego del placer". Inmediatamente después, santo Tomás cayó de rodillas para pedir el don de la castidad y se quedó dormido. Entonces se le aparecieron dos ángeles que le dijeron: "Por voluntad de Dios te ceñiremos con el cinturón de la castidad, que no podrá ser desatado por ninguna tentación posterior; y lo que no ha sido conseguido por mérito, es dado por Dios como don".

Se dice que Tomás sintió el cinturón y despertó dando un grito. Entonces se sintió dotado con el don de tal castidad que, a partir de ese instante, iba a retroceder espantado ante toda lozanía, hasta el punto de que ni una sola vez pudo hablar con las mujeres sin tener que hacerse violencia. ¿Castidad perfecta? Castidad quiere decir castigo.

 

Educar en la ignorancia


Por Ignacio Escolar, 23/07/2010

Próximamente, en las mejores aulas: la doctrina sexual de la Iglesia Católica para niños de 4 a 14 años. La masturbación es “un vicio” o “defecto” que crea “adicción”. La homosexualidad, “una disfunción”. El sexo sólo sirve para tener hijos, y hay que esperar al matrimonio para practicarlo. El celibato es una opción “muy enriquecedora”. Ningún método anticonceptivo previene completamente el embarazo, así que es mejor rechazarlos.

La lección es la de siempre: folla poco, folla mal y siéntete culpable; ten muchos hijos y no te olvides de bautizarlos. La novedad es que el Arzobispado de Valencia ha puesto su oscura teoría sobre blanco en un temario que, a partir de septiembre, llegará a los colegios religiosos valencianos. Como en el resto de España, muchos de estos centros son concertados: pagados con el dinero de todos, también de los que no tachamos la casilla de la Iglesia. En una demostración chanante de lo atrevida que puede llegar a ser la ignorancia, algunas de las lecciones sobre sexo las impartirán sacerdotes; no se sabe si, a cambio, el actor porno Nacho Vidal dará clase de celibato en las iglesias.

Y la Generalitat valenciana ¿qué dice de todo esto? Que “los obispos están haciendo lo que les corresponde”, según respuesta del conseller de Educación, Alejandro Font de Mora, “siempre que ese material sea ofertado libremente a los padres y elegido libremente por ellos”. Según su tesis se puede mentir sobre los métodos anticonceptivos o enseñar homofobia en las aulas, que no pasa nada: “Se debe optar por la mayor pluralidad posible”, afirma el conseller, lo que abre un debate interesante sobre el relativismo moral, que diría Ratzinger.

En un colegio pagado con dinero público, ¿tiene un padre derecho a decidir que su hijo sea educado en el odio, la superstición y la ignorancia?

 

El Cardenal Cañizares y su colita…

En una visita por alguno de mis blog preferidos encontré estas fotos: un pavo real con su real cola, y al lado otras fotos, las de un Cardenal con su colita real, en ambos casos de gran vistosidad y apariencia.

Viendo la cola del pavo real y sabiendo cuál es la finalidad de que la tenga así, tan hermosa, tan colorista, tan voluminosa (para enamorar a su hembra en la parada nupcial), me vinieron a la cabeza algunas trascendentales e irrespetuosas preguntas, preguntas que quizá me lleven a cometer pecado mortal.

Ahí van las preguntas: si la cola del pavo real le sirve para embriagar con su belleza a la hembra hasta llevarla al acto sexual, ¿qué finalidad puede tener tan majestuosa cola  adosada a la parte trasera de un Cardenal Primado de España? ¿Será la colita que quiere exhibir para atraer a su parada nupcial a un jovenzuelo que hará feliz en su santa compañía? ¿O quizá indicanos que esta es la Iglesia de los pobres? ¿Tal ve lo que busca recordarnos la vida, enseñanzas y palabras del hijo de un pobre carpintero? ¿Sigue siendo  tan complicado entrar en el Reino de Dios como lo era en la época de Jesús, cuando él decía que era más fácil meter un camello por el ojo de una aguja que la entrada de un rico en el Reino de los Cielos?

Sé que mis pensamientos son pecados mortales (sic) pero, ¡qué coño!, para algo vale ser ateo y no crer en semejantes patrañas (por ejemplo, el infierno)...

Alfredo Webmaster

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Por qué firmar


La cadena COPE (la de los obispos y las ovejas –del Señor-) ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas para pedir el adelanto de las elecciones. Según la cadena de los obispos es la única manera de salir de la crisis económica.

El Intermedio cree que adelantar las elecciones es solo poner un parche. Por eso proponemos una solución definitiva a todos nuestros problemas: adelantar el JUICIO FINAL.

Si los obispos piden a la sociedad española que vote por un adelanto electoral, nosotros les pedimos a los obispos que adelanten el JUICIO FINAL.

En esta situación de emergencia la Iglesia tiene que ser valiente. Necesitamos que la Conferencia Episcopal se ponga a trabajar. Necesitamos que llegue el juicio que la Iglesia siempre nos ha prometido. Si la lentitud de la justicia española es desesperante, lo de la justicia divina ya no tiene nombre. Necesitamos que Dios se moje, que dé la cara, que decida por fin quiénes son los malos y quiénes los buenos. ¿Quién tiene razón? ¿Los curas de izquierdas o los de derechas? ¿Los curas que votan al PP, o los curas que votan al PSOE? ¡Dios, ten misericordia y danos esa pista!

¡Participa en nuestra iniciativa! Tú decides qué es más importante: que se adelanten las elecciones como dice la COPE, o el JUICIO FINAL, como dice El Intermedio.

El Intermedio le echa un pulso a la COPE. ¿Por qué? Porque nos gusta perder pulsos.

Entre en este enlace y firma.

 

Richard Dawkins y “El virus de la fe”


Recuerdo una acertadísima frase de la película “Dogma” que viene a colación con lo que quiero escribir: “Son preferibles las ideas a la fe: las ideas pueden cambiar; la fe es inamovible, aunque sea errónea...”.

Para los religiosos cristianos la única alternativa que les queda, obviamente pseudocientífica, para adaptar sus creencias a los cientos de errores de la Biblia, es el creacionismo, una aberración inconsistente y cretina que no puede explicar nada que vaya más allá de los 10.000 años que dicen que tiene el Universo.

Que los creacionistas no sean capaces de explicar porqué la fecha científicamente aceptada de antigüedad del planeta Tierra es superior a los 4.500.000.000 de años (casi un millón de veces más que la de los creacionistas: ¡casi ná! –ver nota-), no es óbice para que sigan propalando sus creencias monoteístas irracionales.

Por ese motivo, es necesario que existan personas como Richard Dawkins.

Richard Dawkins, etólogo, zoólogo, teórico evolutivo y escritor británico titular de la “Cátedra Charles Simonyi de Difusión de la Ciencia” en la Universidad de Oxford, es el autor de una magnífica serie de vídeos divulgativos sobre los sinsentidos de las religiones y la inconsistencia de la fe ante la ciencia. Es, además de uno de los más famosos científicos a nivel mundial, un afamado defensor de la teoría de la evolución. Como no podía ser de otro modo, dada su vehemencia y verbo fácil, le llaman el “rottweiler  de Darwin”.

Como muy bien dice Richard Dawkins, los creacionistas son científicos para lo que quieren y acientíficos para lo demás: lo mismo son capaces de usar móviles, computadoras, aparatos de aire acondicionado o los aparatos médicos de última generación y avanzada tecnología, pero son incapaces de aceptar las realidades científicas de los que dice que la vida es producto de una casualidad ocurrida hace millones de años.

Esta locura de irracionalidad se puede definir de forma sencilla: es más fácil recurrir al proceso de “'NO-Pensar' llamado Fe", que al de pensar, llamado ciencia.

Alfredo Webmaster

Nota

Los métodos de datación radiométrica basados en la velocidad de desintegración de los isótopos radioactivos, sistema de medición descubierto a finales del siglo XIX, sugieren que la tierra tiene una antigüedad de alrededor de 4.500 millones de años: la roca más antigua que se conoce, medición avalada científicamente sin ningún tipo de duda, tiene alrededor de 3.960 millones de años.

La historia de la Tierra se divide por convención en tres eones:

-        Arcaico: abarca desde el origen del planeta, hace unos 4.500 millones de años, hasta hace unos 2.500 millones de años,

-        Proterozoico: duró hasta hace unos 2.000 millones de años,

-        Fanerozoico: comenzó hace unos 570 millones de años.

 

Dios me hizo ateo...

 Yo no creo en nada. Para mí la fe es algo tan odioso como lo es pecado para los creyentes. El que sabe, no puede creer. El que cree, no puede saber. El término "fe ciega" es una redundancia, pues la fe es siempre ciega. (Ernest Bornemann)
 

Desmontando el cuento de la llamada sábana santa...


Diez preguntas y respuestas sobre la sábana santa, por Luis Alfonso Gómez para elcorreo.com, 10-04-2010

La sábana santa vuelve a exhibirse en Turín desde hoy hasta el 23 de mayo. Aquí tienen un decálogo que les puede servir para hacerse una idea del estado de la cuestión en la polémica sobre la autenticidad del lienzo que, según la tradición, envolvió el cadáver de Jesús.

1. ¿Qué es la sábana santa y desde cuándo se conoce? La sábana santa es una pieza de lino de 4,32 metros de longitud y 1,10 de anchura. Se ven en ella la parte frontal y dorsal del cuerpo de un hombre barbado. No hay ninguna prueba de que existiera antes de su aparición en la localidad francesa de Lirey a mediados del siglo XIV de la mano del caballero Geoffroy de Charny, quien nunca aclaró cómo se había hecho con ella. La tela está depositada en la catedral de Turín desde 1578.

2. ¿Qué decía de la reliquia la Iglesia en el siglo XIV? Pierre d'Arcis, obispo de Troyes, alertó a Clemente VII, papa de Avignon, del origen fraudulento del sudario. D'Arcis escribió en 1389 al antipapa una carta en la que le explicaba que su antecesor, el obispo Henri de Poitiers, había descubierto quién había pintado la sábana, además de cómo los canónigos de Lirey simulaban milagros de lo que presentaban como la mortaja de Cristo. Una bula de Clemente VII autorizó en enero de 1389 la exhibición de la tela con, entre otras condiciones, la de que se advirtiera de que "la figura o representación no es el verdadero Sudario de Nuestro Señor, sino que se trata de una pintura o un cuadro de la Sábana Santa".

3. ¿Es un negativo fotográfico? Secondo Pía la fotografió en 1898 y dijo que se trata de un negativo fotográfico. Pía pasó por alto que las manchas de sangre de la imagen son rojas -¿desde cuándo lo son en un negativo?- y la barba del personaje negra, lo que implicaría que el cuerpo original era de un anciano de barba blanca. La idea del negativo ganó, sin embargo, adeptos durante el siglo XX a pesar de su imposibilidad y todavía es del gusto de muchos sindonólogos, como se autodenominan los estudiosos de la reliquia.

4. ¿Es la figura de la sábana la de un hombre perfecto? El hombre de la sábana santa, que supera los 1,80 metros de altura y los 80 kilos de peso, está en una postura imposible. Mientras que en la imagen frontal aparece relajado, con ambas piernas totalmente estiradas, en la vista dorsal está impresa la planta del pie derecho, lo que exigiría que hubiera doblado una rodilla. En el rostro no hay ninguna simetría y la larga melena no cae hacia la nuca, sino que se mantiene suspendida como por arte de magia. La barba es en la imagen de color oscuro, lo que quiere decir que, si se trata de un negativo fotográfico, el cadáver debía tenerla blanca. Pero aún hay más. Cuando alguien se tumba de espaldas, las nalgas quedan aplastadas contra la superficie en la que el cuerpo reposa y eso no ocurre con la figura de la sábana, que, en el colmo del puritanismo, oculta los genitales con las manos, algo imposible. Todas éstas y otras pruebas apuntan a que nunca envolvió un cuerpo humano, sino que pudo realizarse a partir, por ejemplo, de un bajorrelieve.

5. ¿Es verdad que la NASA la examinó hace treinta años? La sábana santa fue un asunto exclusivamente religioso hasta que, a finales de los años 70, se comenzó a decir que la NASA la había examinado. La información llegó a España a través de las revistas esotéricas Karma.7 y Mundo Desconocido, en las que Juan José Benítez afirmaba que la agencia espacial estadounidense había demostrado científicamente la resurrección de Jesucristo. Era mentira porque la NASA nunca ha examinado el lienzo de Turín.

6. ¿Quién hizo entonces el famoso estudio de los años 70 con tecnología de la era espacial? La investigación corrió a cargo del Proyecto para la Investigación del Sudario de Turín (STURP), un grupo de creyentes vinculado a la religiosa Hermandad del Santo Sudario del que formaban parte, a título particular, algunas personas vinculadas a la NASA. El STURP no perseguía analizar la pieza, sino demostrar su origen milagroso. No adaptar los datos experimentales a lo que esperaban los miembros del STURP costó al microanalista forense Walter McCrone su expulsión del grupo por anunciar que no había detectado ni una gota de sangre y sí muestras de bermellón y rojo de rubia, pinturas utilizadas en la Edad Media, al analizar los restos de la supuesta sangre de la sábana. Explicó que las partículas de pigmento se hallaban pegadas entre sí gracias a un fijador orgánico, que identificó como témpera al colágeno. McCrone auguró en 1980 que, si algún día se hacía, la prueba del carbono 14 -que permite conocer la edad de restos orgánicos de menos de 60.000 años- dataría la tela "el 14 de agosto de 1356, diez años más o menos". Vittorio Pesce, antropólogo de la Universidad de Bari, mantenía meses antes de la datación por radiocarbono que la sábana había sido confeccionada entre 1250 y 1350. Y es que los documentos históricos, la iconografía, los materiales y las técnicas empleadas bastaban y sobraban para situar la aparición de la sábana en Francia a mediados del siglo XIV.

7. ¿Son fiables los resultados del carbono 14? La datación por radiocarbono, realizada en 1988 por tres laboratorios de Estados Unidos, Reino Unido y Suiza, fechó "el lino del sudario de Turín entre 1260 y 1390 (±10 años), con una fiabilidad del 95%", lo que implica que no pudo envolver ningún cuerpo en el siglo I. El resultado de este análisis se publicó en la revista Nature sin que, hasta el momento, haya sido refutado en ninguna publicación científica. Celestino Cano, presidente del Centro Español de Sindonología (CES) en 1989, dijo entonces que la prueba del radiocarbono no se había hecho bien, "como más tarde ratificó el propio inventor del sistema". Willard F. Libby, nobel de Química en 1960 por el descubrimiento de este método de fechación, quería -según Cano y sus colegas- comprobar la metodología seguida por los laboratorios que realizaron la medición, lamentaba que toda la tela a analizar procediera de un mismo lugar y sospechaba que la muestra podía estar contaminada. El problema es que Libby había muerto nueve años antes, en 1980, cuando nadie contemplaba la posibilidad de que la Iglesia permitiera ese tipo de prueba destructiva. A no ser, claro, que los miembros del CES supieran de la opinión del científico en una sesión de espiritismo.

8. ¿Qué dijo la Iglesia tras los resultados del análisis del carbono 14? Admitió el dictamen de la ciencia, pero defendió el valor de la obra de arte para los creyentes. "La Iglesia confirma su respeto y su veneración a esta imagen de Cristo, que sigue siendo objeto de culto de los fieles. El valor de la imagen es preeminente respecto al eventual valor de histórico del lienzo", dijo en 1988 el arzobispo de Turín, cardenal Anastasio Ballestrero. Desde entonces, el Vaticano sostiene que se trata de una pieza que evoca el martirio que, según la tradición cristiana, sufrió Jesús de Nazaret.

9. ¿Por qué, si es falsa, la Iglesia no condena su exhibición y hasta el Papa va a venerarla? Oficialmente, porque la imagen refleja la Pasión de Cristo y sirve a los fieles para meditar sobre ella. La realidad es que la sábana santa es una máquina de hacer dinero para la ciudad de Turín, que se calcula que, desde hoy hasta el 23 de mayo, recibirá la visita de más de dos millones de peregrinos cuyo único objetivo será ver la falsa reliquia.

10. ¿Y qué hay del enigma sobre cómo se hizo? Los creyentes en la sábana santa esgrimen desde hace años que nadie ha conseguido replicarla al 100%. Es una manera como otra cualquiera de desviar la atención de los resultados del análisis del carbono 14. Ignorar cómo hicieron algo nuestros antepasados no es una carta blanca para atribuirlo a extraterrestres o milagros. En este caso, no saber cómo se hizo la sábana santa no cambia el hecho de que el lino con el que está tejida data de la Edad Media y, por tanto, no pudo estar en un sepulcro hace 2.000 años.

 

Algunos pensamientos domingueros…


En realidad, prefiero la ciencia a la religión. Si me dan a escoger entre Dios y el aire acondicionado, me quedo con el aire acondicionado.

- Woody Allen, (1935- ) director, guionista y actor estadounidense -

 

Dicen que la fe mueve montañas, pero en realidad la dinamita ha resultado más útil.

— Anónimo -

 

La verdad os hará libres; la mentira, creyentes.

— Anónimo -

 

La única iglesia que ilumina es la que arde.

— Anónimo -

 

Reza lo que te de la gana pero no dejes de remar hacia la orilla.

— Anónimo -

 

Cuando los creacionistas o los católicos hablan acerca de Dios creando cada especie individual como un acto separado, ellos siempre se refieren a los colibríes, o las orquídeas, los girasoles y organismos hermosos. Pero en lugar de ello, suelo pensar en el gusano parásito "Onchocerca volvulus" que barrena el ojo de un niño sentado en un banco de un río de África occidental, el gusano que está dejándolo ciego. Y (les preguntó a los creacionistas y católicos) ¿están diciéndome que el Dios en el que ustedes creen, del que dicen que es un dios de misericordia, que cuida de cada uno de sus criaturas, es el mismo dios que creó este gusano que no puede vivir en otro lugar diferente que en el globo ocular de un inocente niño? Si es el mismo dios que ustedes predican, no me parece que coincida con un dios lleno de misericordia.

— David Attenborough (En "Wild, Wild Life". Sydney Morning Herald. Marzo 25 de 2003) -

 

¿Qué es ese Dios, que mata a Dios para apaciguar a Dios?

— Denis Diderot -

 

El dios cristiano es un monstruo de tres cabezas; cruel, vengativo y caprichoso. Si uno desea conocer más sobre este dios tricéfalo, bestial y furibundo, sólo hace falta observar el calibre de las personas que dicen servirlo. Son siempre de una de dos clases: o tontos o hipócritas.

— Thomas Jefferson, (1743-1826) político y filósofo estadounidense, principal autor de la Declaración de Independencia de ese país -

 

Es una máxima y un principio moral establecido que aquél que haga una afirmación sin saber si es verdadera o falsa, es culpable de falsedad, y la verdad accidental de la afirmación no lo justifica ni lo disculpa.

— Abraham Lincoln (político estadounidense, 16° presidente de los Estados Unidos) -

 

Los que peticionan son ateos y definen su estilo de vida como sigue. El ateo se ama a sí mismo y a su prójimo en vez de a un dios. El ateo sabe que el paraíso es algo por lo cual deberíamos trabajar ahora (aquí en la Tierra) para que todos los hombres juntos lo disfruten. El ateo cree que no puede obtener ayuda a través de la oración, sino que debe encontrar en sí mismo la convicción y la fuerza interna para encontrarse con la vida, aferrarla, someterla y disfrutarla. El ateo cree que sólo en el conocimiento de sí mismo y de su prójimo puede encontrar el entendimiento que lo ayudará a vivir una vida plena de logros. Por lo tanto, busca conocerse a sí mismo y a su prójimo más que conocer a un dios. El ateo sabe que debería construirse un hospital en vez de una iglesia. El ateo sabe que se debe realizar una acción en vez de rezar una plegaria. El ateo lucha por involucrarse en la vida, no escaparse hacia la muerte. Quiere que la enfermedad sea sometida, la pobreza derrotada, y la guerra eliminada. Quiere que el hombre entienda y ame al hombre. Quiere una forma ética de vida. Sabe que no podemos poner nuestra confianza en un dios, ni enfocar acciones con una plegaria, ni tener esperanza de que los problemas se terminen en el más allá. Sabe que somos los cuidadores de nuestros hermanos y de nuestras propias vidas; que somos personas responsables, que el trabajo se hace aquí y que el momento es ahora.

— Madalyn Murray (preámbulo a Murray vs. Curlett, 27/04/1961) -

 

Vinieron con una Biblia y su religión, robaron nuestra tierra, aplastaron nuestro espíritu... y ahora nos dicen que deberíamos estar agradecidos al "Señor" por haber sido salvados.

— Jefe indio Pontiac (muerto en 1769) -

 

La fe es cuestión de geografía: si en vez de haber nacido en Francia hubieras nacido en Persia, serías mahometano en vez de católico.

— Jean-Jacques Rousseau (filósofo, teórico político y social, músico y botánico francés) -

 

Si quieres salvar a tu hijo del polio puedes rezar o puedes vacunarlo... Si quieres ser buen padre, mejor aplica la ciencia y vacúnalo.

— Carl Sagan, (1934-1996) astrónomo y divulgador científico estadounidense -

 

A las insolencias reaccionarias de la Iglesia católica hay que responder con la insolencia de la inteligencia viva, del buen sentido, de la palabra responsable. No podemos permitir que la verdad sea ofendida todos los días por presuntos representantes de Dios en la Tierra a los que en realidad sólo les interesa el poder.

— José Saramago, (1922- ) escritor, periodista y dramaturgo portugués, Premio Nobel de Literatura 1998 -

 

No creo en Dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en Dios, no lo necesito, y además soy buena persona.

— José Saramago, (1922- ) escritor, periodista y dramaturgo portugués, Premio Nobel de Literatura 1998 -

 

Si es infinitamente bueno, ¿qué razón deberíamos tener para temerle? Si es infinitamente sabio, ¿por qué deberíamos tener dudas concernientes a nuestro futuro? Si lo sabe todo, ¿por qué advertirle de nuestras necesidades y fatigarlo con nuestras oraciones? Si está en todos lados, ¿por qué erigirle templos? Si es justo, ¿por qué temer que castigará a las criaturas a las cuales llenó de debilidades? Si la gracia lo hace todo por ellos, ¿qué razón habrá para recompensarlos? Si él es todopoderoso, ¿cómo ofenderlo, cómo resistírsele? Si es razonable, ¿cómo puede enojarse con los ciegos, a quienes les ha dado la libertad de ser irrazonables? Si es inamovible, ¿con qué derecho pretendemos hacerlo cambiar sus designios? Si es imposible de concebir, ¿por qué habremos de ocuparnos de él? Si él ha hablado, ¿por qué el Universo no se ha convencido? Si el conocimiento de un Dios es el más necesario, ¿por qué no es el más evidente y el más claro?

— Percy Bysshe Shelley (en "The Necessity of Atheism") -

 

Durante muchas edades dijeron que había brujas. La Biblia lo decía. La Biblia mandaba que no debiera permitírseles vivir. Por lo tanto la Iglesia, después de hacer su trabajo pero de forma ociosa e indolente por 800 años, tomó sus cuerdas, tenazas y atizadores, y se puso a hacer su sagrado trabajo con ganas. Trabajó duramente día y noche durante nueve siglos y metió en prisión, torturó, colgó y quemó hordas a ejércitos de brujas, y lavó y limpió al mundo cristiano con su malvada sangre. Luego se descubrió que no existían las brujas, ni las había habido nunca. Uno no sabe si reírse o llorar.

— Mark Twain, pseudónimo del humorista y escritor estadounidense Samuel Langhorne Clemens (1835-1910) -

 

Estoy a favor de un diálogo entre ciencia y religión, pero no uno productivo. Me molesta el hecho de que mucha gente esté recibiendo la impresión (falsa) de que hay una feliz reconciliación entre la ciencia y la religión: la religión es un insulto a la dignidad humana. Con o sin ella, encontrarás buena gente haciendo cosas buenas y gente malvada haciendo cosas malas. Pero para que la gente buena haga cosas malvadas, necesitas la religión.

— Steven Weinberg (en la conferencia "Program of Dialogue Between Scientists and Religion", Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, Washington DC, abril de 1999) Premio Nobel de Física en 1979 -

 

Que me pidan perdón


ANÁLISIS: El escándalo de los abusos

Que me pidan perdón

Por Jorge M. Reverte para elpais.com, 24/03/2010

El cura Bolita era el más frecuentador de niños en las Escuelas Pías de San Fernando, un colegio religioso situado en la calle Donoso Cortés de Madrid. Su técnica era muy depurada: cuando algún niño enredaba, le sacaba a la pizarra y le interrogaba, delante de todos los demás alumnos, con una voz melosa que provocaba pánico. Luego, le rebuscaba en los bolsillos del pantalón para ver si encontraba cromos o canicas que confiscarle. Se entretenía en la tarea, buscaba como si esos bolsillos fueran infinitos.

El cura Laudelino no tenía esa manía. A Laudelino le gustaban otras cosas de los niños. Le gustaba torturarles. Por ejemplo, si había una pelea en el patio entre dos, ponía a un niño frente a otro (preferentemente si sabía que eran amigos) y les obligaba a darse guantazos de forma alternativa, sin que el que tenía el turno de recibir pudiera subir las manos para protegerse. Al principio, los niños se daban flojo, porque eran amigos. Y Laudelino les daba un guantazo como castigo por la flojera. Al cabo de tres o cuatro intercambios, los amigos se zurraban con el odio más profundo ante la sonrisa satisfecha de aquel cura que tenía las manos duras como palas de frontón.

No sé si Bolita llegaba a situaciones extremas, porque yo tenía la fortuna de contar con dos hermanos mayores en el colegio que conocían sus aficiones y dejaban caer sobre él sus miradas vigilantes.

Pero Laudelino no se cortaba con nada. Recuerdo, aún con dolor, cómo le subía a uno del suelo tirándole de las patillas, cómo propinaba patadas a un niño tumbado en el suelo. Tenía aquel tipo un largo repertorio de torturas que habrían servido de enseñanza a los honorables militares de la Escuela de Mecánica de la Armada de Buenos Aires. Que yo sepa, y me consta porque a lo largo de mi vida he conocido mucha gente, eso se hacía en muchos colegios religiosos de este país. Había abusos sexuales y torturas físicas. Y que yo sepa, nadie nos ha pedido perdón a los que sufrimos en aquellos tiempos semejantes asaltos.

De la Iglesia católica española todavía no se ha escuchado ninguna petición de perdón en casi nada. Lo que se ha narrado en estas primeras líneas no es nada comparado con otros pecados, como el de azuzar al régimen franquista contra los comunistas, los masones y los judíos, que podían ser asesinados porque España era católica o no era. Sobraban.

Y el pecado de silencio. ¿No supo nunca la Iglesia católica española que en la Alemania nazi se estaba exterminando a millones de personas porque pertenecían a una comunidad étnica, como los gitanos, o religiosa o cultural, como los judíos? Hay muestras más recientes de esos silencios, como el del clero vasco ante los asesinatos de españoles por patriotas de Euskal Herria.

La Iglesia española está esperando a que pase la tormenta, a que escampe, por ver si se olvida el largo rosario de atrocidades que se han cometido en su nombre, desde su jerarquía, contra tantos ciudadanos indefensos. Unas veces, por ellos mismos, otras veces por sus fieles seguidores, que les pagaban con prebendas magníficas sus servicios. Franco les dio el monopolio de la fe, por ejemplo.

¿Es mucho pedir que nos pidan perdón? Ya veremos si se lo concedemos, pero les toca a ellos, a Bolita, a Laudelino y a todos los demás.

Jorge M. Reverte es periodista y escritor.

 

Si Dios Padre es...

 

Si Dios Padre es, por un lado, esposo o fecundador de la Virgen (la deja embarazada, ¿no?), y por otro lado es el Hijo de la Virgen (Jesús, el Hijo, la segunda persona de la Trinidad, es el resultado del embarazo, ¿no?), entonces resulta que el Hijo es, en su calidad de Padre, el suegro de su Madre, la Virgen, y que la Virgen es a su vez Madre y Nuera de su Hijo (Madre porque lo pare; Nuera porque el Padre, que es el Hijo, le ha cedido al Hijo que es el Padre, como esposo (el circunstancial esposo que requiere la preñez, claro, en su personificación de la tercera persona, o sea el Espíritu Santo, que es el agente real de la preñez)). El Padre, Dios que fecunda a la Virgen, es parte integrante, trinitaria, del Hijo, su Esposo Dios Padre como Padre del Hijo.

El catolicismo explicado a las ovejas (del Señor), de Juan Carlos Galán, editorial Planeta, página 95

La empresa multinacional perseguida


Siento debilidad por los artículos de Manuel Saco.

Siento envidia (sana) por su frescura, su claridad de ideas, su facilidad para exponer en pocas líneas lo que a mi me lleva muchas más, sus acertadas críticas e ironías, su ideario inamovible (y solidario), su capacidad para hacerme reír (y sonreír).

Compartimos nacionalidad (somos gallegos: él de Ourense; yo de La Coruña), credo político, ausencia total de gusto por la santería u otras formas de alienación mental, gustos musicales y amor por el pulpo (o polvo, en galego).

Soy, como no podía ser de otro modo, un sáquida.

Alfredo Webmaster

 

 



Por Manuel Saco para publico.es, 19/02/2009

Es una multinacional, con cientos de miles de empleados y con sede principal en Roma. Su producto estrella en venta tiene la misma calidad y consistencia contrastada que el elaborado por los echadores de cartas, santeros o fabricantes de horóscopos. Su mercancía no sufre ningún control de calidad por parte de las autoridades sanitarias, a pesar de que su mala utilización puede resultar altamente tóxica para la mente de los consumidores.

Para la ampliación de su mercado ha utilizado históricamente todas las artimañas imaginables, prácticas condenadas por las normas más elementales de la leal competencia, como la eliminación física del contrincante, o la expulsión del mercado de todo fabricante que pretendiera introducir productos de parecidas propiedades. Durante siglos, su bonanza estuvo ligada a la obtención del estatus de monopolio, de proveedor exclusivo del poder.

Una multinacional asentada en los cinco continentes, con un patrimonio inmobiliario inconmensurable, propietaria de fabulosos tesoros de joyas de oro, plata y pedrería, poseedora de un capital de obras de arte con el que se podría formar el mayor y más prestigioso museo del planeta.

Al igual que sucede con las farmacéuticas y con Mariano Rajoy, su influencia se acrecienta en la desgracia de los demás, pues su producto está especialmente orientado al supuesto alivio de la sintomatología de los estados de crisis aguda.

A pesar de su pérdida creciente de mercado y la dura competencia de la Bruja Lola, su filial española ha obtenido 11 millones de € más de beneficios que el ejercicio anterior, gracias a que sus clientes dejan de pagar a la Hacienda Pública un 0,7% del IRPF.

Se la conoce también como la Iglesia perseguida.

 

Sin comentario...

La pobreza


Cuando era niño, mi padre, un ferviente cristiano, me hacía leer la Biblia, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento.

Esa fe suya, profunda y arraigada, y el deseo de hacerme un docto en los textos bíblicos, tuvieron dos consecuencias no calculadas por él: la primera, conseguir que me aburriera de tanto leer y releer la Biblia los sábados y domingos, y, la segunda, que me diera cuenta que casi todo lo que decía la Biblia no era más que una burda copia de otros libros religiosos anteriores (de otras religiones –algún día hablaré de esto-); también me sirvió para otra cosa más: para darme cuenta de que las enseñanzas que predicaba el libro en nada se ajustaban a la forma de vida de la mayoría de los cristianos.

Cuando observo fotos como la del encabezamiento de este texto, no puedo por menos que recordar algunos pasajes de la Biblia:

Mateo 6:24 – “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”.

Mateo 10:9 – “No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos”.

Mateo 19:21/23 - “Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme; oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones; entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos”.

Marcos 10:23 – “Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!”.

Lucas 12:15 – “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”

Lucas 12:21 – “Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios”.

Lucas 14:33 – “Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo”.

Lucas 18:22 – “Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme”.

Hechos 4:32 – “Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común”.

Lo que me resulta muy curioso es que, un ateo como yo, tenga tan bien memorizados estos versículos de la Biblia y que, en cambio, no los tengan igual de presentes personajes que se autodenominan “Santo Padre” o “vicedios”.

Cuando veo al llamado “Santo Padre” en la foto, tan orondo, tan henchido de razón, tan poderoso y tan elegantemente vestido con ropajes bordadas en oro, con un báculo, un crucifijo y un collar del mismo y carísimo material (todo oro), no puedo por menos que pensar que todo es una patraña y un engaño miserable, y que para él, para el Papa, los creyentes sólo son unos meros siervos que están para surtirle de más y más riquezas.

Para más INRI, en mi simpleza llegué a pensar que la palabra “orar” significaba rezar… pero estaba equivocado: orar viene de acumular oro.

La próxima vez que esté con mí padre (el terrenal, el verdadero, el único padre de verdad que conozco), le agradeceré que me hiciera ateo (sin él proponérselo).

Alfredo Webmaster

 

Fanatismo y religiosidad


Según el RAE, fanatismo es “la tenaz preocupación, apasionamiento del fanático”; si consultamos qué es un fanático, nos dice que es el “que defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento creencias u opiniones, sobre todo religiosas” o el que está “preocupado o entusiasmado ciegamente por algo”.

Cuando pensamos en fanatismos, nos acordamos de algunos fanatismos concretos pero nos olvidamos de “otros” fanatismos menos visibles pero igual de reales. Hablo de los otros fanatismos ciegos, esos que no se ven a simple vista pero que también son dañinos y taimados. La ignorancia, el analfabetismo, la religiosidad y la misoginia son algunos de los factores que hacen aflorar a la superficie el animal fanático que muchos llevan dentro.

Cuando todo eso se mezcla y se “suelta”, pasa lo que pasa: asesinatos, penas de muerte, atentados, intransigencias, persecuciones, burkas y capirotes…

Cuando además de dar rienda suelta al fanatismo se mezcla con el derecho “divino” a disponer de la vida de la mujer como propiedad exclusiva del macho, ese cóctel explosivo lleva a que la mujer sea dañada irremisiblemente para toda su vida.

En las fotos que veréis a continuación, de extrema dureza, podréis observar los rostros deformados de mujeres atacadas con ácidos sulfúrico o clorhídrico en Afganistán, Bangladesh, Pakistán y algún que otro estado musulmán similar. ¿Su “delito”?: haber rechazado las proposiciones sexuales de un hombre o el arreglo económico de un matrimonio de conveniencia, algo habitual cuando se mezcla religión y represión.

Los atacantes rara vez son enjuiciados y menos aún conducidos a prisión; en muchas ocasiones los atentados son cometidos por sus propias familias.

Alfredo Webmaster

 

 

Irum Saeed de 30 años: por haber rechazado un matrimonio cuando aún era una niña, le quemaron los hombros y la cara.

Shameem Akhter, 18 años: después de ser violada de forma salvaje por tres jóvenes, le destrozaron su cara con ácido.

 

Nayaf Sultana, de 16 años: a la edad de 5 años, su padre le quemó la cara con ácido por que no quería tener niñas.

 

Shehnaz Usman, de 36 años: quemada con ácido por su familia después de negarse a un matrimonio de conveniencia.

 

Shahnaz Bibi, de 35 años: un familiar le arrojó ácido a la cara por que rechazó sus propuestas sexuales.

 

Kanwal Kayum, de 26 años: fue quemada por un joven al que rechazó matrimonio.

 

Fotos de otras mujeres que agredidas con ácidos

 

Es justo y necesario que demos gracias a Dios


Como no podía ser menos, me siento coautor del artículo de Manuel Saco “Es justo y necesario que demos gracias a Dios”.

Me considero coautor, pese a que lo escribió él, por que suscribo todas y cada una de sus palabras, por que hago mías todas y cada una de sus comas, y por que abrazo todos y cada uno de sus “doy gracias a Dios”.

Yo, igual que Manuel, le doy gracias a Dios por haberme dado la posibilidad de no creer en él ni en nada que tenga que ver con dioses similares a él, todos ellos arbitrarios y malvados, injustos y prepotentes, dioses que son capaces de permitir malvivir miserablemente a cientos de millones de seres humanos inocentes y capaces de provocan la muerte de cientos de miles de pobres y menesterosos, sin pestañear ni mover un dedo.

Yo, al igual que Manuel, le doy gracias a Dios por ser como soy: por ser capaz de horrorizarme ante lo que sucede, mientras él, sentado placidamente en su trono divino en un lugar llamado cielo, nos contempla con la indiferencia de un despreciativo mamporrero.

Yo, al igual que Manuel, prefiero rezarle a la Cruz Roja. Al menos ahí, en la Cruz Roja, conozco personalmente a algunos de sus trabajadores y sé apreciar lo que hacen día a día. Y cualquiera de ellos, sea cuál sea de ellos, sin ser un "dios", hace más por los haitianos en un minuto que los rezos de todos los creyentes del mundo en 15 días.

Amén.

Alfredo Webmaster

 

 


Por Manuel Saco

Entre tanta miseria y dolor, con la mirada fija en la tragedia de Haití, doy gracias a Dios por no tener que dar gracias a ningún dios por estar vivo, por tener suficiente para comer tres veces al día, y poder dormir en un hogar caliente en invierno y fresco en verano.

Doy gracias a Dios por gozar de la fortuna de no ser católico, ni mahometano, ni judío, y evitarme así el sentirme obligado a agradecerle, con la nariz tapada, el haber tenido el buen detalle de matar a cien mil negritos que ya estaban medio muertos en vida, en lugar de liquidarme a mí o a alguno de mis familiares y amigos.

Le doy gracias por no tener que ir los domingos a escuchar en la misa obligatoria a arzobispos parásitos que, en lugar de estar a buen recaudo en la cárcel por apología de la violencia machista, como el de Granada que disculpa la violación de las abortistas, vestidos con ridículos ropones de seda, viven en palacios y engordan y se reproducen con nuestros impuestos.

Doy gracias a Dios por evitar que, huyendo de Granada al galope, pudiera caer atolondradamente en la catedral de San Sebastián en la misa de otro obispo farsante que considera mi ateísmo una tragedia mayor (para el balance económico de su empresa, se supone) que la muerte violenta de cien mil negritos, aplastados por la ira de su Dios en una remota isla del Caribe.

Doy gracias a Dios por iluminar mi pensamiento y hacerme ver a tiempo que la cuenta bancaria de Cruz Roja abierta para los damnificados del terremoto es infinitamente más útil a los heridos y hambrientos de Haití que todas sus oraciones públicas, de vocecitas amadamadas, intentando inútilmente ablandar el ánimo de un inexistente dios, malvado, caprichoso y, sobre todo, un perfecto incompetente.

Por todo ello, doy gracias a Dios.

 

Stultorum infinitus est numerus: La ley natural y la paradoja del tonto


Por Manuel Saco

El sentido común avala que la Tierra es plana, porque si fuese redonda se caerían los de las antípodas. Y que el sol gira alrededor de la Tierra, porque de lo contrario no nos podríamos levantar del mareo. Es tan obvio y de tan sentido común como que la materia que conocemos tuvo que crearla un ser todopoderoso, que a su vez no necesitó ser creado por nadie. Bueno, esta última parte tengo que estudiarla mejor.

Lo que demuestra que ciencia y sentido común no siempre coinciden, porque es más común la ignorancia que la sabiduría (“el número de los tontos es infinito”, decía el Levítico, el libro donde se escriben más necedades por centímetro cuadrado).

Desde entonces la Historia ha brindado numerosas muestras de la paradoja del sentido común, en la que el tonto es quien decide quién es el tonto. Quién de los demás es el tonto, se entiende. Os recuerdo que Franco y Pinochet asesinaron, bajo la acusación de rebelión, a los generales que no quisieron rebelarse con ellos contra el poder legalmente constituido. Jehová pasó a ser considerado el paradigma de la justicia después de condenar a muerte a unos primeros padres cuyo enorme delito había sido darle un bocado a una fruta prohibida.

Andando el tiempo, de la mezcla del sentido común extravagante de ambos, de ese dios y un nazi, nació la mente privilegiada del Papa Ratzinger. Y si no, veamos la muestra: dice el antiguo nazi y vicediós que la eutanasia y el matrimonio homosexual van contra la ley natural. Contra la ley natural. Quedaos con el sutil concepto.

Porque la paradoja del tonto explica que el jefe de una secta que prohíbe el matrimonio a sus sacerdotes porque ama mucho a la familia y a los niños, que casa a sus monjas con un amigo imaginario, que cree convertir pan y vino en carne y sangre recitando unos conjuros, que dice tener el poder de lavar con agua un pecado original que los niños traen de fábrica… sólo la paradoja del tonto, digo, explica que alguien así pueda considerar antinaturales la eutanasia y el matrimonio homosexual.

 

Sean como sean sus ropajes, en el fondo son iguales...


 

Enfrentados en los mensajes, iguales en los objetivos

Unos visten con túnicas y cubren sus cabezas con turbantes; los otros llevan sotanas y cubren sus cabezas con saturnos, galeros, camauros o mozzettas.

Unos entonan cánticos desde sus minaretes, llamando al rezo diario; los otros cantan sus rezos con músicas monocordes y cansinas.

Unos basan sus inamovibles e irrefutables creencias religiosas en textos antiguos escritos por gentes antiguas, mayoritariamente ignorantes, que escribían esos textos en función de lo que alguien les había contado…; a los otros, curiosamente, también les pasa lo mismo.

Unos amenazan con la ira de su dios, con la guerra santa, con la muerte de los infieles; los otros nos asustan con el fuego eterno, y si no creemos en su dios, nos esperará una eternidad de sufrimiento y horrores.

Unos pretenden, la mayoría de las veces lo consiguen, cambiar las leyes políticas y hacer que las normas de convivencia se rijan según sus preceptos religiosos; los otros también lo intentan, presionando para que las leyes democráticas se plieguen a sus anacrónicas normas religiosas.

Unos relegan a la mujer al papel de ser una simple comparsa, la tapan y la esconden detrás de burkas, como si se tratara de un ser inferior; los otros les niegan los mismos derechos que tiene el varón y las relegan a simples seres reproductores, sin derechos al placer o a decidir qué pueden hacer con sus cuerpos.

Unos dicen que su religión es la única verdadera y que si no crees en ella, eres un infiel sin derecho a la vida; los otros dicen lo mismo, y nos advierten de que el infierno será nuestro destino final.

Mientras todo esto pasa, aquí estoy yo, tratando de que la racionalidad marque mi vida, y alejándome cada vez más de absurdas (e increíbles) leyendas.

Al final, va a resultar que soy ateo gracias a la existencia de tantos "dioses únicos y verdaderos".

Alfredo Webmaster

 

Abraham como solución

Hace unas semanas Der Spiegel publicaba un extraordinario y extenso reportaje a propósito de la figura de Abraham. Lo traducía El Temps, el semanario que, editado en Valencia, abarca todo el ámbito lingüístico catalán. Abraham es un tipo legendario porque resulta ser el “padre” de las tres religiones monoteístas. Judíos, cristianos y musulmanes le rezan por igual y se disputan su memoria y su supuesta tumba en Hebrón, donde Herodes el Grande levantó un imponente santuario para honrar su nombre.  Todo se remonta a él: para los judíos, Dios le prometió “el territorio de Canaán” (donde ahora se ubica Israel); para los cristianos, Jesucristo desciende directamente de Abraham; para los musulmanes, en fin, también Mahoma es su descendiente, y por eso se le menciona 245 veces en el Corán.

Esta sorprendente coincidencia ha dado pie modernamente –y más allá de las especulaciones sobre su existencia histórica real- a una especie de “ecumenismo abrahámico” al que se abrazan por igual teólogos cristianos como Thomas Hieke o Hans Küng, el gran rabino de Israel Yona Metzger, el príncipe suní de Jordania Hassan ibn Talal e incluso el ex presidente iraní Mohamed Jatamí.

Lo que vienen a proponer todas estas personalidades con distintos matices es que ya que todas las religiones mediterráneas tienen un mismo origen mítico se debería aprovechar esta circunstancia para evitar un choque de civilizaciones y propiciar un triálogo de bases pacíficas. La cosa parece difícil, porque hasta Al Qaeda se encomendó a Abraham para atacar las Torres Gemelas. ¿Serán capaces de entenderse y propiciarnos un poco de sosiego?

 

Médicos católicos


Por Joan Garí para elpublico.es, 17/09/09

El otro día leí que la Universidad CEU Cardenal Herrera pretende abrir en Castellón una facultad de Medicina para el curso que viene (2010/2011). También lo ambicionaba en Valencia, pero se le adelantó la Universidad Católica San Vicente Mártir. Unos y otros están como locos por conseguir sus facultades. Su objetivo está muy claro: quieren formar en ellas a “médicos católicos”, y por supuesto están encontrando en las autoridades valencianas los colaboradores necesarios para tan píos proyectos.

Médicos católicos. Cuando vi esta expresión en el periódico reconozco que me sorprendí, no sé si en un exceso de ingenuidad. Nunca se me hubiera ocurrido que pudiera existir semejante maridaje. Quiero decir que es obvio que hay médicos como también es obvio que hay católicos –ambas cosas perfectamente legítimas y respetables-, pero, ¿qué cosa puede ser un “médico católico”? ¿Alguien que, en lugar de antibióticos, recete dos padrenuestros? ¿Alguien que, ante la migraña persistente, recomiende fortaleza de ánimo para resistir el dolor? ¿Alguien que, contra el cáncer, enarbole la misericordia de Dios?

A lo mejor soy yo, que no estoy en la onda, pero “médico católico” me parece un oxímoron, algo parecido a “filósofo sofista”, “fotógrafo ciego” o “alcohólico abstemio”. Por supuesto, un científico puede tener creencias religiosas, pero pretender aplicar en su actividad diaria lo que escucha los domingos en misa me parece un despropósito temerario.

A un médico hay que pedirle que nos alivie las distorsiones del cuerpo. De las del alma ya nos ocuparemos fuera de la consulta, ¿no les parece?

 

Ágora, de Alejandro Amenábar


 

Título: Ágora

Dirección: Alejandro Amenábar

País: Estados Unidos, España

Año: 2009

Duración: 126 min.

Guión: Alejandro Amenábar, Mateo Gil

Reparto: Rachel Weisz (Hipatia), Max Minghella (Davo), Oscar Isaac (Orestes), Ashraf Barhom (Armonio), Michael Lonsdale (Teón), Rupert Evans (Silesio), Richard Durden (Olimpio), Sami Samir (Cirilo), Manuel Cauchi (Teófilo), Homayoun Ershadi (Aspasio), Oshri Cohen (Medoro), Harry Borg, Charles Thake, Amber Rose Revah, Christopher Dingli, Clint Dyer, Jordan Kiziuk, Alan Paris, Charles Sammut, Andre Agius, Reuben Fenech, Juan Serrano, Wesley Ellul, Angele Galea, Paul Barnes, Samuel Montague, Christopher Raikes

Web: www.agoralapelicula.com

Distribuidora: 20th Century Fox

Presupuesto: 73.000.000,00 $ (50.000.000 €)

Dirección artística: Dominique Arcadio, Frank Walsh, Jason Knox-Johnston, Matthew Gray, Stuart Kearns

Diseño de producción: Guy Dyas

Fotografía: Xavi Jiménez

Música: Alejandro Amenábar y Dario Marianelli

 

Sabía quién era y cómo terminaría su vida, pero hasta que visioné Ágora, la última película de Alejandro Amenábar, no conocía los detalles más importantes de su existencia y el escabroso final de su vida.

Hipatia (Rachel Weisz), la hija de Teón (el gran Michael Lonsdale), el último director de la Biblioteca de Alejandría (siglo IV D.C.), el centro de sabiduría y cultura más importante de toda la historia de la humanidad hasta finales del siglo XIX, era una astrónoma y filósofa neo-platónica atea, que tenía un solo dios en su vida, la ciencia, y una sola fe, la filosofía.

Educada en la inmejorable compañía de los más célebres astrónomos de la época, de los mejores filósofos y bajo el paraguas de la racionalidad pura, Hipatia dudaba de todo lo establecido e irrefutable, renegaba de todos los dogmas y dioses, y era, por ese motivo, el epicentro de los terremotos de los odios de los religiosos y popes monoteístas, ya fueran judíos o cristianos: todos eran (con iguales) iguales y todos henchidos de ansias de poder y dominación.

Su historia, ocultada durante años por los fundamentalistas y detractores del libre pensamiento, fue un ejemplo de hasta que punto puede ser de nefasto y retrógrado dejar que las creencias y la barbarie integrista rijan nuestras vidas o manejen la política de un estado.

La estética y puesta en escena de la película es prodigiosa: la reproducción de la Alejandría del siglo IV es modélica en la réplica de toda una ciudad, de su estilo de vida, de sus costumbres.

Lo que va desgranando las imágenes no deja de ser la crónica de una muerte anunciada, un relato casi documental del final de una época dorada de cultura y librepensamiento: nada ni nadie puede vencer a la barbarie intransigente del que se cree poseedor de la verdad absoluta; nada ni nadie puede luchar contra el que se arroga del derecho a poseer la iluminación divina; nada ni nadie puede evitar fenecer ante el poder del que se nombra a si mismo representante de un dios en la tierra (el dios que sea).

En la lucha en pos de la razón como motor de la vida, ni pudo Hipatia ni seguramente podrá nadie de nosotros: así nos va, sobreviviendo a siglos de luchas y odios religiosos.

Si al salir del cine, mientras pervive en tu retina la brutalidad de las piedras rompiendo el cuerpo de Hipatia, no reniegas de la irracionalidad de creer en lo increíble, significará que no has entendido el mensaje de Ágora: una pena.

Alfredo Webmaster

 

¡No lo creas Cirilo! Viven en mi corazón,

no como los ves, vestidos de formas perecederas;

sujetos hasta en el cielo a las pasiones humanas,

adorados por el vulgo y dignos de desdén,

sino como los han visto espíritus sublimes:

en el espacio estrellado que carece de moradas,

fuerzas del universo, virtudes interiores,

unión armoniosa de la tierra y el cielo

que encanta al pensamiento, el oído y los ojos,

y que ofrece su ideal accesible a los sabios,

y a la belleza del alma esplendor visible.

¡Tales son mis dioses!

 

"Hipatia y Cirilo", de Laconte de Lisle (1857)

 

 

 

 

Una justicia divina de la muerte

Por Manuel Seco, 21/09/09

Que se sepa, nunca hubo un congreso de fontaneros católicos, o de arquitectos católicos, o de cocineros católicos, porque ser católico es un ingrediente inútil para estas profesiones… también. Y sin embargo, este fin de semana hubo un congreso de juristas católicos en la sede de ese oxímoron llamado universidad católica San Pablo CEU.

El caso es que allí dio su lección magistral monseñor Rouco Varela para aconsejar a los juristas reunidos que “no se puede legislar en contra de la ley de Dios”, que, como todo el mundo sabe, está condensada en ese libro de disparates conocido como Biblia.

De ese congreso saldrán sin duda propuestas divinas para un nuevo Código Penal.

Por ejemplo, una simplificación del derecho, y no la actual sucesión engorrosa de normas que sólo sirven para torturar a los opositores a judicaturas: “Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, golpe por golpe, herida por herida” (Éxodo 21:24-25).

Estos días pasados hablábamos de los problemas de la educación y la consiguiente falta de auctoritas del profesorado por culpa de que los niños de hoy no vienen educados de casa. He aquí el remedio en un futuro Código Penal elaborado por juristas católicos: “Si un hombre tiene un hijo obstinado y rebelde, que no escucha a su padre ni a su madre, ni los obedece cuando lo disciplinan, su padre y su madre lo llevarán a la puerta de la ciudad y lo presentarán ante los ancianos. Y dirán los padres a los ancianos: este hijo nuestro es obstinado y rebelde, libertino y borracho. No nos obedece. Entonces todos los hombres de la ciudad lo apedrearán hasta matarlo” (Deuteronomio 21:18).

¿Qué estamos dubitativos sobre la jornada laboral? He aquí la futura propuesta: “Trabajen durante seis días, pero el séptimo día, el Sábado, será para vosotros un día de reposo consagrado al Señor. Quien haga algún trabajo en él será condenado a muerte” (Éxodo 35:2).

La Ley del Divorcio ha atraído sobre nuestras cabezas tantos males, o más, que la del aborto. Matrimonios rotos por un capricho, familias destruidas por una decisión tomada a la ligera. Todo está previsto por los juristas católicos: “Si alguien comete adulterio con la mujer de su prójimo, tanto el adúltero como la adúltera serán condenados a muerte” (Levítico 20:10).

¿Y qué decir de los matrimonios gay, la mayor amenaza al santo matrimonio?: “Si alguien se acuesta con otro hombre como quien se acuesta con una mujer, comete un acto abominable y los dos serán condenados a muerte, de la cual ellos mismos serán responsables” (Levítico 20:13).

¡Cuánto ganará la justicia española cuando de una vez tomen el mando y la iniciativa los juristas católicos, convenientemente azuzados por Monse Rouco Varela!

 

El velo como limitación de la libertad

 

El debate sobre el velo que llevan, cada vez más, las mujeres musulmanas no sólo en el mundo árabe más tradicional sino también en países con sociedades urbanas algo más laicas como Argelia, Marruecos o Egipto, o incluso entre las segundas y terceras generaciones de inmigrantes en países europeos, se despacha muchas veces con demasiada rapidez, interpretando ese fenómeno como una simple reacción, una manera de reforzar sus señas de identidad culturales. La realidad parece ser más compleja y conviene prestar atención a lo que dicen las propias investigadoras musulmanas sobre el tema. Por ejemplo, tomar en consideración el último libro publicado por Marnia Lazreg, profesora de la Universidad de Nueva York, considerada como una de las mayores especialistas en estudios sobre la mujer en Oriente Próximo. Questioning the veil: open letters to muslim women (Princeton University Press) mantiene que la extensión del uso del velo no forma parte de un movimiento cultural sino que es producto de una política determinada, una campaña muy intensa diseñada por hombres musulmanes empeñados en atajar los movimientos a favor de los derechos de las mujeres musulmanas.

A la mujer que lleva “burka' se le niega su condición de persona. Se convierte en una abstracción

Esta profesora argelina no cree que los países democráticos deban legislar sobre la forma de vestir de sus ciudadanos, pero reclama una mayor atención sobre las consecuencias del uso del velo y sobre el efecto que tiene, especialmente en las mujeres más jóvenes. Lazreg no oculta su desprecio por posiciones como las de Naomi Wolf, la escritora norteamericana que se considera representante de una "tercera oleada" del movimiento feminista y que cree que el velo libera a las mujeres musulmanas de la presión sexual en países fuertemente machistas y les permite una mayor libertad personal. Marnia Lazreg piensa que este tipo de ideas y teorías pretendidamente académicas "valen para una charla de café" pero que son "simples y peligrosas". Lamenta también que intelectuales musulmanes como Tariq Ramadan acepten planteamientos tan simplistas.

En su labor de investigación, la socióloga pregunta a muchas mujeres musulmanas las razones por las que llevan el velo y encuentra que, en la mayoría de los casos, creen que es una imposición del Corán (lo que no es cierto). Las que vuelven a ponerse el velo, después de habérselo quitado o de no haberlo llevado nunca, no lo están haciendo, en muchas ocasiones, como muestra de piedad religiosa. Tampoco lo hacen como demostración de su identidad cultural. La mayoría está sucumbiendo sencillamente a una fuerte presión, una campaña que se desarrolla por tierra, mar y aire: desde vídeos en YouTube hasta DVD, literatura... El uso del velo responde más a las idas y venidas de las ideologías imperantes en el mundo musulmán, y al machismo más atroz, que a cuestiones culturales o de modestia religiosa, deduce. Y las mujeres musulmanas deben darse cuenta de ello porque sólo será posible suprimirlo si ellas se convierten en agentes sociales del cambio, como empezó a serlo en los años sesenta.

Lazreg distingue, por supuesto, entre el uso del burka (que tapa a la mujer de la cabeza a los pies y la obliga a mirar a través de estrechas ventanas) y los otros tipos de velo que llevan las mujeres musulmanas. Y no tiene paciencia para esperar la desaparición del burka, una prenda que impide el reconocimiento del individuo y niega al ser humano que lo lleva. Una mujer que lleva el burka es una mujer a la que se niega la condición de persona, de individuo, y que se convierte en una abstracción, con el enorme riesgo que ello supone incluso para su integridad física. El velo tiene un efecto mucho menos perverso, pero aun así tiene consecuencias psicológicas importantes para las jóvenes muchachas que comienzan a llevarlo y a las que se intenta convencer asegurándoles que implica el orgullo de ser musulmán, cuando se trata de una señal de sometimiento relacionada con las mujeres y no con su religión.



El velo, un debate pendiente, por Gemma Lienas para elperiodico.com, 22/10/07

Leo en el diario el caso de Shaima, la niña musulmana de 8 años que estuvo dos semanas sin ir a la escuela porque el reglamento de régimen interno del centro no permitía que fuera con el hiyab. Ya que estar escolarizado es un derecho fundamental de la infancia, la Conselleria de Educació conminó a la escuela a admitir a Shaima con pañuelo incluido.
La conselleria tiene razón: Shaima debe ir a la escuela. Lo que no entiendo es por qué en lugar de forzar al centro a aceptarla con velo, no obligó a los padres a llevarla sin el, apelando al mismo principio. Hubiera sido más pedagógico para la familia y para otros saber que, según las reglas de nuestro país, tienen el deber de escolarizar a las criaturas. Y este deber democrático, y más en un estado no confesional como el nuestro, está por encima del uso de cualquier símbolo religioso. Porque esto es lo que argumentan algunas personas: que el pañuelo es un símbolo de la fe islámica. Pero, puesto que el Corán no impone su uso explícitamente, es fácil entender que no es un símbolo religioso, sino cultural.
Según aclara Djavann, autora iraniana de Abajo el velo, el significado del hiyab es marcar visiblemente la sumisión femenina. O sea que se trata de una costumbre que no respeta otro principio democrático: la igualdad entre mujeres y hombres; un principio tan importante como la escolarización.
Muchos años de lucha para que unas y otras tengan la misma dignidad y haber llegado a un cierto estadio, aunque no sea óptimo, parecen suficientes para aconsejar una tolerancia cero hacia costumbres --vengan de donde vengan, sean foráneas o de nuestra propia casa-- que atenten contra los derechos de las mujeres. Y es que la situación no admite posturas intermedias porque, sino, la dificultad residirá en determinar el lugar donde ponemos el listón: ¿el hiyab? ¿La ausencia a las clases de gimnasia? ¿El burka? ¿La ablación?
Yo lo tengo claro: continuaré defendiendo el derecho a la igualdad de las niñas de otras culturas como habría querido que alguien me protegiera de los excesos de la familia patriarcal durante la dictadura franquista.

 

El problema no son los obispos


Por Juan Luís Corcobado Cartes

EL PROBLEMA NO ES que los reverendísimos señores obispos opinen lo que tengan a bien sobre asuntos divinos o humanos. Están en su derecho y no seré yo quien se lo niegue. No seré yo quien actúe como sus antecesores, los que integraban las comisiones de censura cinematográfica, los que ordenaban a los colegios religiosos grapar las páginas de los libros de biología en los que se explicaba la reproducción sexual, los que impedían dormir en la madrugada a todo hijo de vecino con potentes altavoces que ordenaban imperiosamente que se acudiera al rosario... Están en su derecho, sí, a opinar. Incluso a hacerlo de modo artero, induciendo a la gente sencilla a confundir embriones apenas microscópicos con niños a punto de hacer la mili. Ellos son así, melifluos, sofistas, embaucadores.

El problema no es ése. Ni siquiera el que intenten imponer a todo bicho viviente, comulgue o no con sus ruedas de molino, sus particulares criterios. Ellos, que tienen voto de castidad y están contra el uso del preservativo; ellos, que no pueden contraer matrimonio y niegan a los demás el divorcio; ellos, que no admiten mujeres en su seno y pretenden dar lecciones sobre la dignidad femenina. Ellos, en cuya iglesia abundan casos probados de seguir demasiado al pie de la letra el “dejad que los niños se acerquen a mí” y hablan del derecho del no nacido. Pero no, no es ese el problema. No es ese el problema, al menos desde el punto de vista del ciudadano que vive en un estado oficial y teóricamente no confesional.

El problema es el miedo de presidentes de Gobierno supuestamente progresistas que amagan y no dan, de vicepresidentas complacientes que rinden pleitesía a cuanto jerarca vaticano aterriza en Barajas. El problema es que estos reverendísimos hagan sus campañas partidistas, demagógicas, ofensivas para millones de ciudadanos, con el dinero que todos, creyentes o no, ovejas de su grey o no, aportamos en nuestros impuestos. Ése es el problema.

Y de él, por lo que se ve, no hay dios que nos libre.

 

La verdadera historia de algunos papas católicos


La historia de la Iglesia Católica está llena de truculencias y actos de una extrema gravedad, impropia de los que se autocalifican de Cristo o de Pedro, cuando en realidad son sucesores de un sacerdocio pagano.

Muchos de los papas eran tan depravados en sus acciones que los que no profesaban ninguna religión ni creencia, se avergonzaban de ellos. Pecados como el adulterio, la sodomía, la violación, el asesinato y el abuso extremo del alcohol, han sido cometidos por muchos papas a través de la historia.

Curiosamente, ninguno de los papas del último siglo y medio, desde León XII hasta el actual, Benedicto XVI, repito, ninguno, jamás ha manifestado el más mínimo reproche a esas sórdidas historias que están grabadas en los libros con letras escritas con escarnio y vergüenza.

Repito: ningún papa ha pedido perdón por el pasado ni ha renegado de esas prácticas deleznables.

Soy consciente de que atribuirles esta clase de pecados (para los que crean en el pecado) a quienes se autoproclaman como los «Santos Padres», los «Vicarios de Cristo» o el «obispo de obispos», será alarmante para algunos de los lectores de esta bitácora, pero para los estudiosos de la historia del papado, es una realidad que muchos descendientes de Pedro han sido de todo, menos hombres santos.

El papa Sergio II, que reinó del 904 al 911, obtuvo la oficina papal por medio del asesinato. Los anales de la Iglesia de Roma hablan sobre su vida en pecado con Marozia, una conocida prostituta de esa época, quien le engendró varios hijos ilegítimos. Este papa fue descrito por Baronio y otros escritores eclesiásticos como un «monstruo» y por Gregorio como un «criminal aterrorizante». Dice un historiador: «Por espacio de siete años este hombre ocupó la silla de san Pedro, mientras que su concubina, imitando a Semíramis madre, reinaba en la corte con tanta pompa y lujuria, que traía a la mente los peores días del viejo Imperio». Refiriéndose a otra, dice: «Esta mujer -Teodora de nombre-, junto con Marozia, la prostituta del Papa, llenaron la silla papal con sus hijos bastardos y convirtieron su palacio en un laberinto de ladrones».

Y así, comenzando con el reino del papa Sergio, vino el período (904-963), conocido como «el reinado papal de los fornicarios».

Teodora hizo papa a Juan X (914-928). Este había sido enviado a Ravena como arzobispo, pero para satisfacer sus deseos carnales, lo hizo volver a Roma y lo hizo nombrar papa. Su reinado tuvo un fin súbito, cuando Marozia lo asesinó.

Marozia quería deshacerse de Juan X para, de esta manera, poder llevar a León IV (928-929), al oficio papal. Su reinado fue muy breve, pues éste también fue asesinado por Marozia cuando ella se enteró de que este había entregado su cuerpo a una mujer más descarada que ella.

Poco después llevó a su propio hijo ilegítimo (de Sergio III) al trono papal. ¡El muchacho era todavía un adolescente! Tomó el nombre de Juan XI. Pero durante un altercado con los enemigos de su madre fue azotado y puesto en prisión, donde lo envenenaron y murió.

En el año 955 el nieto de la prostituta -después de varios encuentros sangrientos- pudo tomar posesión del trono pontificio bajo el nombre de Juan XII. Llegó a ser tan corrompido que los cardenales se vieron obligados a hacer cargos contra él. Este rehusó a presentarse para contestar a las acusaciones y en vez de esto, ¡los amenazó con excomulgarlos a todos! Aun así le hallaron culpable de varios crímenes y pecados, incluyendo los siguientes: hizo prender fuego a varios edificios, bebió un brindis dedicado al demonio, jugó a los dados e invocó la ayuda de los demonios, obtuvo dinero por medios injustos y fue enormemente inmoral. Tan viles fueron sus acciones, que incluso el notable obispo católico romano de Cremorne, Luitprand, dijo de él: «Ninguna mujer honesta se atrevía a salir en público, porque el papa Juan no tenía respeto a mujeres solteras, casadas o viudas, puesto que él faltaba al respeto aun a las tumbas de los santos apóstoles, Pedro y Pablo». Levantó la ira del pueblo al convertir el Palacio Laterano en «una casa de prostitución pública» y fue descrito por el Liber Pontificalis con las siguientes palabras: «Pasó toda su vida en adulterio». Finalmente, su vida terminó mientras cometía adulterio: el furioso esposo de la mujer con las que copulaba, lo mató.

El papa Bonifacio VII (984-985) mantuvo su posición a través de cuantiosas distribuciones de dinero robado. El obispo de Orleans se refirió a él (y también a Juan XII y León VIII), como «monstruos de culpabilidad, llenos de sangre y suciedad», y como «Anticristos sentados en el templo de Dios». Además, Bonifacio fue un asesino. Hizo que el papa Juan XIV fuera encarcelado y envenenado. Cuando el papa Juan murió, el pueblo romano arrastró su cuerpo desnudo por las calles. La sangrienta masa de carne humana que había sido un papa, fue dejada a los perros. A la mañana siguiente, sin embargo, algunos sacerdotes lo enterraron secretamente. Bonifacio asesinó al papa Benedicto VI estrangulándolo. El papa Silvestre II lo llamó «un horrendo monstruo que sobrepasó a todo mortal en su maldad». Pero, evidentemente, el papa Silvestre no era mucho mejor, pues la Enciclopedia Católica dice que «... el pueblo le consideraba como un mago pactando con el diablo».

Enseguida, vino el papa Juan XV (985-996) quien dividió las finanzas de la Iglesia entre sus familiares, lo que le trajo la reputación de ser «codicioso, de torpes ganancias y corrompido en todas sus acciones».

Benedicto VIII (1012-1024) «compró el oficio de papa por medio de chantaje». El siguiente papa, Juan XIX (1024-1033), también compró el papado y pasó por toda la escala de títulos eclesiásticos reconocidos, en un solo día. Después de esto, Benedicto IX (1033-1045) fue elegido papa, siendo apenas un niño de 12 años, por medio de arreglos monetarios con las poderosas familias que manejaban a Roma. Este papa-niño creció en la maldad y «cometió homicidios y adulterios en pleno día; hizo robar a peregrinos en las catacumbas de los mártires». Fue un horrendo criminal a quien el pueblo desterró de Roma.

Finalmente, la compra y venta del cargo papal se hizo tan común y la corrupción tan pronunciada que los gobernantes seculares tuvieron que intervenir en el nombramiento de los papas. Enrique III, emperador de Alemania, eligió a Clemente II (1046- 1047), que era un clérigo alejado de la corte papal porque «ningún sacerdote romano pudo ser hallado limpio de corrupción de simonía y de fornicación», declaró un historiador.

Muchos de los papas fueron asesinos, pero sin duda alguna Inocencio III (1194-1216) sobrepasó a todos sus predecesores en homicidios. Durante su reinado, Inocencio (el cual era todo menos «inocente»), hizo asesinar a más de cien mil supuestos «herejes». El promovió la más infame y diabólica acción en la historia de la humanidad: la Inquisición. Por espacio de más de 500 años, los papas usaron la Inquisición para poder mantener el poder. No se tiene constancia del número de personas inocentes fueron asesinadas al no estar de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia Católica Romana.

El papa Bonifacio VIII (1294-1303) -otro de la negra lista medieval- practicó la brujería. Llamó mentiroso e «hipócrita» a Cristo, profesó ser ateo, negó la vida futura y fue un homicida y un pervertido sexual. Oficialmente dijo lo siguiente: «El darse placer a uno mismo, con mujeres o con niños, es tanto pecado como frotarse las manos». Y -aunque parezca imposible- él fue quien escribió la bula Unam Sanctum, en la cual declaró oficialmente que la Iglesia Católica es la única y «verdadera» Iglesia, ¡fuera de la cual nadie puede salvarse! Fue este papa tan inmoral quien declaró oficialmente: «Nosotros afirmamos y declaramos definitivamente que es necesario para la salvación, que todo ser humano sea sujeto al pontífice de Roma».

Fue durante el reinado de este papa, cuando Dante visitó Roma. Describió el Vaticano como el «alcantarillado de la corrupción», y puso a Bonifacio (junto con los papas Nicolás III y Clemente V) en «las profundidades del infierno».

Durante el período de 1305 a 1377, el palacio papal estuvo situado en Avignon (Francia). Durante esta época, Petrarca declaró que dicho establecimiento papal era un lugar de «violación, adulterio y toda clase de fornicación». Y debido a que los papas eran tan inmorales, no debemos sorprendernos de que los sacerdotes no fueran mejor que ellos. Como consecuencia, en muchas parroquias los feligreses insistían en que los sacerdotes tuvieran concubinas «como protección para sus propias familias».

En el Concilio de Constanza, tres papas y algunas veces cuatro, se insultaban todas las mañanas, acusándose los unos a los otros de anticristos, demonios, adúlteros, sodomitas, enemigos de Dios y del hombre. Uno de estos «papas», Juan XXII (1410- 1415), compareció ante el Concilio para dar cuenta de su conducta. «Fue acusado por 37 testigos (obispos y sacerdotes, en su mayoría) de fornicación, adulterio, incesto, sodomía, hurto y homicidio» Y se probó con una legión de testigos que había seducido y violado a 300 monjas. Su propia secretaria, Niem, dijo que en Bolonia mantenía un harén donde no menos de doscientas muchachas habían sido víctimas de su lujuria. Por todo ello el Concilio lo halló culpable de 54 crímenes de la peor categoría; le depuso del papado, y, para no verse condenado a lo que se merecía, el indigno papa optó por huir.

El registro oficial del Vaticano ofrece de este hombre esta información sobre su inmoral reinado: «Su señoría, papa Juan, cometió perversidad con la esposa de su hermano, incesto con santas monjas, tuvo relaciones sexuales con vírgenes, adulterio con casadas y toda clase de crímenes sexuales... entregado completamente a dormir y a otros deseos carnales, totalmente adverso a la vida y enseñanzas de Cristo... Fue llamado públicamente el Diablo encarnado». Para aumentar su fortuna, el papa Juan puso impuestos a todo, incluyendo la prostitución, el juego y la usura. Se le ha llamado con frecuencia «el más depravado criminal que se haya sentado en el trono papal».

Del papa Pío II (1458-1464) se dice que fue el padre de muchos hijos ilegítimos. «Hablaba en público sobre los métodos que usaba para seducir a las mujeres, aconsejaba a los jóvenes y hasta ofrecía instruirlos en métodos de autoindulgencia». Pío fue seguido de Pablo II (1464-1471), quien mantenía una casa llena de concubinas. Su tiara papal estaba tan cuajada de joyas, que sobrepasaba el valor de un palacio.

Vino después el papa Sixto IV (1471-1484); éste tuvo dos hijos ilegítimos de su manceba Teresa a los cuales hizo cardenales. Financió sus guerras vendiendo posiciones eclesiásticas al más alto postor, y «usó el papado para enriquecerse él y sus familiares. Hizo cardenales a ocho de sus sobrinos, aunque algunos de ellos siendo aún niños. En cuanto al lujo y extravagancias, rivalizó con los césares. El y sus familiares sobrepasaron a las antiguas familias romanas tanto en riquezas como en pompa».

El papa Inocencio VIII (1484-1942) tuvo dieciséis hijos de varias mujeres. No negó que fueran sus hijos engendrados en el Vaticano. Como muchos otros papas, multiplicó los oficios clericales y los vendió por vastas sumas de dinero. Incluso permitió corridas de toros en la plaza de San Pedro.

Vino más tarde Rodrigo Borgia, quien tomó el nombre de Alejandro VI (1492- 1503) Y ganó su elección al papado mediante chantajes con los cardenales, práctica común en aquellos días. Antes de ser papa, cuando aún era cardenal y arzobispo, vivió en pecado con una mujer llamada Vanozza dei Catanei y después con la hija de ésta, Rosa, con la cual tuvo cinco hijos. En el día de su coronación nombró a su hijo -joven de temperamento y hábitos viles- como arzobispo de Valencia. Vivió en incesto público con sus dos hermanas y con su propia hija y era el padre y amante de su hija Lucrecia, de quien se dice tuvo un hijo. El 31 de octubre de 1501 realizó una orgía sexual en el Vaticano, que no ha tenido parangón alguno en los anales históricos de la humanidad.

En cuanto al papa Pablo III (1534-1549), incluso la revista de signo católico Life dijo que siendo cardenal había tenido 4 hijos y en el día de su coronación celebró el bautismo de sus dos bisnietos; que eligió a dos de sus sobrinos adolescentes como cardenales, realizó festivales con cantantes, bailarinas, bufones y buscó ayuda de astrólogos.

El papa León X (1513-1521) fue elegido para 27 oficios diferentes clericales antes de tener 13 años de edad. Fue enseñado a considerar los cargos eclesiásticos sólo como un medio de ganancia. Con su producto compró el cargo y declaró que el quemar a herejes era una orden divina.

Fue durante esos días que Martín Lutero, siendo aún sacerdote de la Iglesia Romana, viajó a Roma. Al ver por primera vez la Ciudad de las Siete Colinas, cayó al suelo diciendo: «Santa Roma, te saludo». No había pasado mucho tiempo en dicha ciudad, cuando pudo darse cuenta de que Roma era todo menos una ciudad santa. Pudo ver que la iniquidad existía en todas las clases del clero. Los sacerdotes contaban chistes indecentes y usaban palabras profanas, incluso en la misa. Lutero describió a los papas de la época como peores en su conducta que los emperadores paganos y explica que los banquetes de la corte papal eran servidos por doce mujeres desnudas. «Nadie puede imaginarse los pecados tan infames y los actos que son cometidos en Roma -dijo-; tienen que ser vistos y escuchados para ser creídos». Tanto es así, que se acostumbra a decir: «Si hay un infierno, Roma está construida sobre él».

Un día, durante la visita de Lutero a Roma, vio una estatua en una de las vías públicas que conducen a San Pedro, que le llamó la atención, pues era de una papisa, y junto con el cetro y la mitra papal, tenía un niño en sus brazos. Era la estatua de la papisa Juana. «Estoy sorprendido -dijo Lutero- de cómo los papas permiten que la estatua permanezca allí». Cuarenta años más tarde, después de la muerte de Lutero, dicha estatua fue quitada por orden del papa Sixto V.

¿Quién fue este papa femenino al que la estatua representaba? Se dice que nació en la tierra del Rhin, en Ingleheim. Fue aclamada en Mainz por su sabiduría y más tarde se disfrazó de hombre para entrar en el célebre monasterio de Fulda (entre Frankfurt y Bebra). Se dice que también estudió en Inglaterra y Atenas y después recibió la posición de profesora de la Schola Grrecorum de Roma, antiguo colegio de diáconos. Allí ganó tanta influencia como hombre, que fue elegida papa. Sin embargo, después de un pontificado de dos años, un mes y cuatro días, fue descubierta su condición de mujer: mientras formaba parte de una procesión, dio a luz a un niño y murió. Fue en este sitio donde se erigió la estatua del papa femenino.

En tiempos recientes, la historia de la papisa Juana ha sido discutida. Por razones obvias, Roma ha tratado de ocultarlo; sin embargo, antes de la época de la Reforma, la cual expuso tanto pecado en la Iglesia Romana, la historia era parte de las crónicas y conocida por obispos e incluso por los mismos papas. El papa Anastasio, por ejemplo, la menciona en su escrito Historia de los pontífices romanos. De hecho, todos los libros de historia de antes de la Reforma mencionan a la papisa Juana o en texto o en el margen. Se discute que hasta el siglo XV los papas tenían que pasar por un examen físico para que el caso de la papisa -el papa femenino-- no se volviera a repetir. Obviamente, la idea de un papa femenino rompe la doctrina católica de la «sucesión apostólica» y, por lo tanto, es natural que la Iglesia Romana trate de ocultar esta historia. Al llegar al final de este tema habiendo mencionado la gran inmoralidad que ha existido en la vida de algunos papas, no queremos dar la impresión de que todos los papas han sido tan malvados como éstos. Sin duda que los que hemos anotado aquí fueron los peores; pero ha sido necesario referimos a ellos para demostrar que la afirmación católica de que el papado es una «sucesión apostólica» es totalmente falsa. Tal declaración significa que todos estos papas, incluyendo a los más ignorantes y perversos, han de ser tomados en cuenta en la línea de sucesión desde el apóstol Pedro y hay que considerarles infalibles.

Bibliografía

"El sacerdote, la mujer y el confesionario". Rev. Charles Chiniquy, pags. 138, 139.

"Italia medieval", H.B. Cotterill, págs. 331, 336, 349, 392

Manual Bíblico de Halley, pág. 774, 775, 778, 779, 688,

Patrologine Latinae, Jacques Paul Migne, tomo 136, pág. 900; tomo 2, pág 246.

El otro lado de Roma, John P. Wilder, págs. 114, 115.

Enciclopedia Católica, edición 1913.

Sacrorum Conciliorum, John Mansi, tomo 19, pág 132; tomo 14, pág 372; tomo 27, pág 663.

Liber Pontificalis, tomo 2, pág 246

Annali d´Italia, Louis A. Muratori, tomo 5, pág 498.

Historia de los Concilios de la Iglesia, tomo 40, art. 697.

Historia de la Civiliazación, Will Durant, tomo 6, pág 10, 13, 332

Historia de la Reforma, J. H. Merle d´ Aubigne, pág 11, 56, 59

Diarium, tomo 3, pág 167

Revista Life, 5 julio 1963.

Ecumenismo y Romanismo, Peter J. Doeswyck, pág 59, 60

Historia de los Papas, Bowers, tomo 1, págs 128, 226, 1338

 

    

 

 

Ridículo colosal e interplanetario


El biderrotado Mariano Rajoy, el heredero universal de los valores aznaristas y patroncillo (bajo la expectante mirada de la Leona de la Puerta del Sol) de los tercios de la derecha española por obra y gracia del designio a dedo del gran guía de Occidente, José María Aznar, tiene en su haber una buena ristra de frases y muletillas que va soltando a diestro y sinistro. La última de ellas, muy aplaudida en el mitin de cierre de la campaña electoral para las europeas, fue la de “ridículo colosal e interplanetario (sic)”.

Realmente, no sé si dijo colosal o coloxal, dada la dificultad que Rajoy tiene para la pronunciación de algunas palabras debido al tamaño de su lengua, más parecida a la de un buey que a la de un ser humano: no le cabe en la boca.

¿A qué le llamó “ridículo colosal e interplanetario” el nuevo guía de Occidente? Os respondo: a los bautismos civiles o acogimientos democráticos de niños, a raíz del celebrado recientemente a su hijo por la actriz Cayetana Guillén Cuervo.

Tiene gracia que Mariano Rajoy llame “ridículo colosal e interplanetario” al bautizo civil realizado por unos padres profundamente democráticos, que en un acto protocolario oficiado por un cargo público elegido en las urnas, se le leyera a su hijo recién nacido los derechos civiles recogidos en la Convención Internacional de los Derechos de la Infancia.

Y aún tiene más gracia el “ridículo colosal e interplanetario”, expresado por Rajoy, viviendo de quién viene: de un señor que fue bautizado de niño según unas creencias de origen judaico, recauchutadas con otras de origen cristiano, práctica ancestral que perpetuó aplicándoselo a sus propios hijos.

Aclaremos las cosas de una puñetera vez y dejémonos de monsergas: ¿Qué es más razonable, un bautizo civil basado en la lectura de los artículos 12 y 27 de la Convención de los Derechos del Niño de Naciones Unidas o el bautizo religioso, que consiste en derramar agua en la cabeza de un bebé para lavarle el supuesto pecado original que traen de “serie” todos los recién nacidos? Puestos en las disyuntiva de tener que elegir al ganador del “ridículo colosal e interplanetario”, yo ya sé qué bautizo se lleva la palma…

Lo más chocante de este ridículo colosal (o coloxal) e interplanetario, está en la propia definición de lo que la derecha política entiendo como civil y religioso, y también en la inoperancia de nuestros gobernantes por no haberle puesto las cositas bien claras a la curia católica: llevamos 32 años bajo el amparo de una constitución democrática, votada por todos los españoles, en la que se deslindó claramente lo que es territorio de las leyes y lo que no.

Los purpurados de mi país, anclados en tiempos anteriores al Concilio Vaticano II, aún se creen con derecho para inmiscuirse en legislaciones y leyes que son territorio exclusivo (y excluyente) del Congreso de los Diputados.

Alfredo Webmaster

Roma está construida sobre el infierno


Manolo Saco para 20minutos.es, 22/05/09

Si hay un infierno, Roma está construida sobre él”. Esa era la impresión de Lutero, cuando siendo sacerdote viajó a la capital de la cristiandad en piadosa peregrinación. Allí contempló el más magnífico prostíbulo de sus tiempos, con una corte de barraganas que servían desnudas las bacanales del Colegio Cardenalicio, cardenales que competían entre sí por la belleza de sus efebos y putas de lujo.

La Iglesia siguió debatiéndose a lo largo de la Historia entre el cielo y el infierno, con una parte de ella dejándose la vida y la salud en defensa de los oprimidos, mientras la otra levantaba los infiernos allí por donde pasaba. Dejando a un lado la historia criminal de los papas, asesinos múltiples, ladrones, pederastas, defensores de las peores dictaduras nazis y fascistas, sus infiernos favoritos y recurrentes han sido los internados y los confesionarios, donde sacerdotes y monjas a menudo tratan de aliviar sus urgencias sexuales.

En los confesionarios practicaron uno de sus abusos favoritos, la “Solicitatio ad turpia”, en la que el sacerdote con calenturas pedía favores sexuales a sus penitentes. Los casos de abusos han arruinado a las iglesias norteamericanas, y ahora sabemos que en la católica Irlanda la agresión sexual en los internados católicos era una práctica continuada.

El Vaticano conocía ese infierno. Por ello en 1962 dio instrucciones a sus obispos para que ocultasen los casos de abuso sexual cometidos por sus miembros, como publicó el diario británico The Observer, orden en la que se exigía un “estricto” secreto y amenazaba con la excomunión a quien destapase los escándalos. El infierno lo reservan para los niños, y el cielo, para los violadores.

 

Publican el "Käma Sütra católico"


El libro de Knotz

Por BBC Mundo, jueves, 14 de mayo de 2009 - 19:59 GMT

El libro de un sacerdote católico polaco que defiende el "sexo divino" se ha convertido en éxito de ventas y ya ha sido bautizado el Käma Sütra "católico". Brinda consejos teológicos -pero también muy prácticos- a los esposos que quieren darle un toque más "picante" a su vida sexual.

En el libro, titulado "El sexo que no conoces: para parejas casadas que aman a Dios", el padre franciscano Ksawery Knotz intenta mejorar la relación sexual de maridos y esposas creyentes, reforzando la idea de que tener buen sexo es clave para tener un buen matrimonio.

Knotz busca evitar que el sexo se convierta para los casados en algo aburrido, puesto que -dice- es algo santo, que "debería ser picante, sorprendente y estar cargado de fantasías".

En su página en Internet, en un apartado titulado "la teología del orgasmo", el monje afirma que éste puede asemejarse a la felicidad del cielo.

Este abordaje novedoso de "El sexo que no conoces..." mereció comentarios positivos de un jesuita en Argentina, quien en conversación con BBC Mundo dijo coincidir "plenamente" con la visión del sexo que predica Knotz.

"Las caricias más deseadas"

Es que el padre Knotz es bastante gráfico a la hora de describir la "divina unión", y se aventura en un territorio que muchos católicos consideran tabú. "Algunos, cuando escuchan hablar de la santidad de la relación sexual de los esposos, inmediatamente se imaginan que ese sexo está desprovisto de placer, juegos frívolos, fantasías o posiciones atractivas", escribe. "Piensan que debe ser triste, como una vieja canción de iglesia", agrega.

"Todo acto -caricia, posición sexual- que tiene como objetivo la excitación del cónyuge está permitido, y agrada a Dios. Durante el acto sexual, el matrimonio puede demostrar su amor de todas las formas posibles, y brindarle al otro las caricias más deseadas", reza Knotz en su libro. "Esto puede incluir estimulación manual u oral", afirma.

Con Knotz coincidió el cura jesuita Enrique Fabbri, capellán del Colegio El Salvador, en Buenos Aires. Fabbri, quien lleva cerca de 50 años aconsejando a matrimonios, recordó que el sexo es parte "constitutiva del sacramento", hasta el punto que la Iglesia Católica llega a anular los matrimonios en que la unión sexual no se da.

El acto sexual debe ser "pleno, alegre, generoso, juguetón y hasta con una pizca de humor. Respetando siempre al otro, se podrán sobrellevar esos momentos en que las cosas no salen bien", dijo Fabbri.

El sexo y Dios

"Las parejas casadas celebran el sacramento y su vida en Cristo durante el acto sexual", asegura Knotz.

"Decir que el sexo es una celebración del sacramento del matrimonio eleva su dignidad en una forma excepcional. Semejante afirmación sorprende a la gente que ha aprendido a ver la sexualidad con malos ojos. Es difícil hacerlos comprender que Dios también está interesado en que lleven una vida sexual feliz, y que les ha dado un regalo en esto", agregó el fraile polaco.

El sacerdote jesuita lo formula así: "La iglesia somos todos y algunos han estado demasiado centrados en el hijo, hasta el punto que llegan a ver como peligrosa esa entrega corporal".

"Yo no creo que el hijo sea el objetivo central de esa entrega, sino que es fruto de ese acto, que es generoso, juguetón y chispeante, y al mismo tiempo, con fair play, sin trampas ni infidelidades", dice el padre Fabbri.

 

El Käma Sütra clásico

¿El extraño caso del Sr. Fernando Lugo?


Fernando Lugo, ex obispo católico y presidente de Paraguay, ha recibido dos demandas de paternidad. El hecho vuelve a colocar en la palestra la tan cuestionada doctrina católica del celibato.

Por Olmedo Beluche

El Sr. Fernando Lugo, ex obispo católico y actual presidente del Paraguay por mandato popular, ha recibido en las últimas semanas dos demandas de paternidad de mujeres distintas que alegan haber tenido una relación sentimental de la cual quedaron sendos vástagos. Lugo, con la honestidad que le caracteriza, ya ha reconocido uno, y no ha negado la paternidad del otro.

Lejos de entristecernos, a quienes hemos simpatizado con la propuesta política encabezada por Lugo, la noticia debe alegrarnos. ¡Felicitaciones Sr. Presidente! ¡Ahora sí usted es “padre” en el pleno sentido de la palabra! ¡Padre responsable!

En la historia de Panamá hubo un caso muy conocido, el de Monseñor Jované, cura chiricano del siglo XIX, cuya vida fuera tema de una comentada novela de Juan David Morgan.

La pregunta que la grey católica en Paraguay, y en todo el mundo, debe estar haciéndose es si la situación del ex obispo Fernando Lugo es un caso extraño o será más común de lo que se supone. Creo que a todos, católicos o no, nos gustaría que otros curas en situación similar asuman la verdad de sus vidas y su responsabilidad paterna ante la sociedad. El hecho vuelve a colocar en la palestra pública la tan cuestionada doctrina católica del celibato.

A raíz de una esas campañas de los grupos “provida” (deberían llamarse “anti vida”) contra la sexualidad, los anticonceptivos, la educación sexual y el aborto, un buen amigo me envió una frase que me gustó, aunque no se a quién corresponde la paternidad: “la peor perversión es la castidad”.

La “castidad” tan pregonada por la jerarquía católica, cuya variante para los curas se llama “celibato”, es una perversión porque es antinatural. Lo natural en todo ser vivo es la sexualidad. La sexualidad, siempre que sea mutuamente consentida y entre personas con conciencia de lo que hacen, no sólo es un placer sino la forma más bella que tienen de compartir, amar y sentir dos personas. Es la expresión máxima de intimidad entre dos seres, dos “almas”, siempre y cuando no esté mediada por el dinero, la supeditación, el abuso, o cualquier otra forma de envilecimiento.

Dicho en términos deístas: “si Dios nos hizo con sexo, será para que lo usemos y no para que lo carguemos de adorno”. Parece haber aquí una contradicción lógica en el propio dogma. Inconsecuencia doctrinal al igual que en el empecinamiento de la Iglesia sostener con medios artificiales la vida de personas que ya habrían muerto de no existir ciertas técnicas modernas. Puesto que si lo natural es la “voluntad de Dios”, sostener la vida artificialmente, es sólo la voluntad del “hombre” (con perdón de las feministas). Recordemos un reciente caso en Italia.

Que bueno que ocurran casos como el del Sr. Lugo que, lejos de “extraños”, deben ser bastante comunes, porque desgarran el velo de mentiras con que la Jerarquía Católica quiere ocultar la vida. La Católica es la única gran Iglesia que aún persiste en la mentira del celibato. Costumbre impuesta para preservar la propiedad de la institución durante la Edad Media y que nunca estuvo realmente reñida con una vida sexual más o menos abierta de la Curia. Obispos y Papas más famosos que Lugo aportaron al mundo su simiente dejando una gran prole.

Acaso ¿no es mejor que los curas vivan abiertamente su vida sexual, hetero u homo (que hay muchos), a que hipócritamente hagan ver lo que no son? ¿No es preferible una sexualidad sana y libremente ejercida a desviaciones perversas como el abuso infantil cuyos escándalos han conmovido a la Iglesia en todos lados?

Por extensión los católicos, y espero que ahora con Lugo a la cabeza, deben cuestionar todos los dogmas sobre la sexualidad que imponen desde el Vaticano. Incluyendo la masturbación como pecado, el uso del condón, los métodos anticonceptivos, el divorcio, las relaciones extramaritales, etc. Seguro que si hacemos una encuesta en todos estos aspectos una cosa dice el dogma y otra es la práctica de los católicos en su vida cotidiana. ¿Para qué mantener la hipocresía?

Es hora que los católicos progresistas le den un alto a los sectores más reaccionarios, encabezados por el Opus Dei, que se han enquistado en el Vaticano para destruir los avances sociales y dogmáticos iniciados por Juan XXIII y Pablo VI. ¡Hasta cuando con el anacrónico Sr. Ratzinger-Benedicto!

 


 
Olmedo Beluche. (Sociólogo, educador y político). Nacido en la ciudad de Panamá en 1958. Licenciado en Sociología por la Universidad de Panamá. (1989), Maestría en Estudios Políticos por la Facultad de Derecho en la Universidad de Panamá, Profesor de la misma institución. Desempeña funciones dentro de la Asociación de Profesores de la Universidad de Panamá y del movimiento popular organizado.

Fue uno de los fundadores del Partido Socialista de los Trabajadores y actualmente del Movimiento Popular Unificado. Obras: Fenasep en el corazón del pueblo panameño (1990), La verdad sobre la invasión, (1990), Diccionario de sociología marxista (1993). Diez años de luchas políticas y sociales en Panamá (1994), Pobreza y neoliberalismo en Panamá (1995), Panamá proyecto o nación? (1997), La invasión a Panamá: preguntas y respuestas (1998), La verdadera historia de la independencia de Panamá (2003).

Me parto con el parto


Cuando yo era un niño, hace muchos años, los padres de las familiar más conservadoras y puritanas les contaban a sus hijos que los niños venían de París en el pico de una cigüeña. En el subconsciente infantil de todos nosotros, la escena de la cigüeña viajando desde París hasta llegar a la casa donde nacería el niño, hacía que nuestras inocentes imaginaciones consideraran todo eso como parte del reino de lo mágico: los tres Reyes Magos, Papá Noel, el Ratoncito Pérez, el hombre del saco… y la cigüeña.

Esa forma tan peregrina de explicar los motivos por los que aparecía en nuestras casas un nuevo bebé, además de crear ensoñaciones infantiles, también provocaron que varias generaciones de adolescentes tuvieran una nefasta educación sexual, ineducación que algunos no solventaron hasta bien entrada la pubertad.

El origen de esta mentirijilla se remonta a la Roma clásica, época en la que se veneraba a las cigüeñas como pájaros sagrados enviados por los dioses y consagrados a la diosa Juno; la cigüeña venerada era le representación del cuidado de las mujeres, el matrimonio, los partos y los recién nacidos.

Posteriormente, la creencia de la protección de la cigüeña paso al folklore alemán, holandés y danés, en parte gracias al trabajo del cuentista Hans Christian Andersen.

En uno de esos países, Alemania, se acaba de publicar un libro de psicología infantil que incluye una completa, detallada y realista descripción de los porqués del embarazo y parto, un libro que con sus enseñanzas deja de lado la típica (y tópica) explicación de la “semillita que el papa depositó en la mamá”

La historieta de la semillita me recuerda a aquel famoso chiste en el que una madre le estaba contando a su hijito de 9 años, muy preguntón, la razón por la que su barriga estaba tan hinchada. La madre, con palabras tiernas y cariñosas, le dice que eso era debido a que tenía un bebé dentro. Entonces, el niño le preguntó cómo había entrado el niño allí. La madre recurre al cuento de que: “una noche en la que estábamos juntitos, papá puso una semillita en mamá y…”; el niño no dejó que la madre terminara la frase, y dijo: “ah, es cierto, ya sé: puso la semillita y la empujó con la punta de la po…”.

Esto que veis aquí, son las viñetas que se publicaron en el libro: claras y concisas.

Y en España, ¿Cuándo nos olvidaremos de las "fuerzas vivas" que atenazan las concientas de este país y empezaremos a realizar una pronta y realista educación sexual?.

Alfredo Webmaster

 

 

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