Si algún día tuviera la oportunidad, me encantaría poder encargarle el diseño de una casa a Javier Senosiain, y además querría que se pareciera al Nautilus, una de sus obras más señeras.
Javier Senosiain es un arquitecto mexicano miembro del movimiento “Arquitectura orgánica” o “Bioarquitectura”, un estilo de construcción que sigue los modelos y pautas de grandes genios como Frank Lloyd Wright, Hundertwasser o nuestro Antoni Gaudí, que buscaban la integración de los principios naturales de las edificaciones entremezclados con formas animales, con una finalidad: humaniza la arquitectura, crear líneas y formas lo más naturales posibles, lo más próximas a la naturaleza.
Las formas redondeadas y serenas de sus diseños, no son sólo interesantes para técnicos o profesionales de la actividad, también son muy atractivas para los decoradores, biólogos, ingenieros, naturistas o cualquier otro que busque el hermanamiento entre lo moderno y lo natural.
Según sus propias palabras, “el ser humano no debe desprenderse de sus impulsos primigenios, de su ser biológico. Debe recordar que él mismo proviene de un principio natural y que la búsqueda de su morada no puede desligarse de sus raíces; es decir, debe evitar que su hábitat sea antinatural”.
Entre sus obras más conocidas, están: las Oficinas Mayorazgo de la Ciudad de México (1982), la Casa orgánica en el Estado de México (1985), los Laboratorios Senosiain en Celaya, Guanajuato (1985), la Casa Flor en Naucalpan (1994) y el conjunto de viviendas denominado el Nido de Quetzalcóatl (2005).
¿Por qué me gustaría tener una casa similar a la Nautilus? Por que es el súmmun de la unión de un diseño avanzado con lo humano en la naturaleza: su integración con el entorno, sus formas sinuosas (en la naturaleza apenas hay líneas rectas), sin aristas, la búsqueda de una similitud con una concha marina varada en tierra adentro, su aire relajante y sus colores brillantes pero tranquilos, hacen de la casa Nautilus el hogar ideal para vivir. Los cristales multicolores que dejan penetrar la luz natural al interior, tienen una variedad cromática similar al del arco iris, que le ambiente un aire evocador de lo marino.
Para la construcción de la casa se utilizó un material habitual en el sector: el ferrocemento, un compuesto de hormigón y mallas de alambre de poco peso y espesor, gran resistencia pero flexible, lo que mejora la estabilidad de la estructura y no tiene apenas mantenimiento; además, es muy seguro en caso de seísmo.
Viendo sus casas, sus diseños, sus formas, es fácil imaginar que en cualquier momento aparecerá por sus puertas redondeadas, gráciles e integradas en la estructura, Frodo Bolsón acompañado de sus amigos, los hobbits de la Tierra Media.
Alfredo Webmaster
Arte y Diseño |
MéxicoEnviado por Alfredo -Webmaster- el Mar, 26/01/2010 - 1:55pm.
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