Antes roja que de Gallardón, se congratula Esperanza Aguirre en esa charla que difundió hace unos días la SER sobre la guerra de Caja Madrid. A pesar del llamativo insulto, de ese rotundo hijoputa, lo mejor de la conversación entre la presidenta de Madrid y su número dos, Ignacio González, está en otros pasajes. Aquí va un análisis de texto para leer entre líneas este interesante diálogo, una obra cumbre de ese liberalismo bien entendido, que empieza por uno mismo.
Esperanza Aguirre: "Yo creo que serán indubitativos porque no hemos nombrado más que a Carmen [se ríe], Javier López Madrid, Arturo y Mercedes".
No me extraña que se ría. La Carmen de la que habla Esperanza Aguirre es Carmen Cafranga Cavestany. Es la socia de la mujer de Ignacio González, Lourdes Cavero, en la empresa Subastas Segre. Cafranga es amiga íntima de Ana Botella. En esta sociedad, que gestionan directamente Cavero y Cafranga, puso dinero otra amiga de Botella: Concha Tallada, la ex mujer del ex presidente de Telefónica, Juan Villalonga. Las hermanas de Lourdes Cavero, cuñadas de Ignacio González, también invirtieron en una segunda ronda de accionistas de la sociedad.
Según publicó la Cadena SER hace un año, el Gobierno de Aguirre ha adjudicado más de dos millones de euros en contratos y subvenciones a diversas empresas de Carmen Cafranga y a una fundación que preside. Más allá de estas sociedades y de sus excelentes relaciones personales, a Carmen no se le conoce otra formación financiera, excepto que fue jugadora profesional de bridge. Para ese mismo puesto en el consejo de Caja Madrid, Rato había propuesto al ex consejero delegado de Banesto, Federico Outon. Pero Aguirre ganó la batalla por la profesionalización de la caja y Carmen (risas) se quedó con el sillón.
Esperanza Aguirre: "Hemos tenido la suerte de poderle dar un puesto a Izquierda Unida quitándoselo al hijoputa, ¿eh?"
Tras conocerse la grabación, Esperanza Aguirre aseguró que el hijoputa no era Gallardón, sino uno de sus hombres en la caja "cuya madre es una santa": Fernando Serrano. En Génova pocos se lo creen, a pesar de que Rajoy ha pedido a todo el mundo -incluso al alcalde, con el que ha hablado directamente- que no entre al trapo.
El puesto de IU es el de Rubén Cruz, que ya estaba en la comisión de control de la caja. A mediados de diciembre, Rodrigo Rato alcanzó un pacto con el PSOE y con el PP para renovar este órgano de la caja con Fernando Serrano en uno de los puestos (y con Rubén Cruz fuera). Sin embargo, pocos días después, el pasado 18 de diciembre, Esperanza Aguirre reventó ese acuerdo, a pesar de que beneficiaba al PP, para forzar la salida de Serrano y que ganase IU. El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, aceptó el órdago sin rechistar, después de que Rajoy le pidiese paz.
Serrano estaba en la lista negra de la lideresa porque había bloqueado varios intentos de los aguirristas para tumbar al anterior presidente de la caja, Miguel Blesa. Rubén Cruz, por el contrario, fue de uno de los leales a Blesa que se cambiaron al otro bando a mitad de la batalla. "Cruz conocía muchas de nuestras estrategias de defensa jurídica y se las pasó a la Comunidad", cuenta ahora uno de los consejeros de la caja. Su cambio de chaqueta, al final, ha tenido recompensa.
Esperanza Aguirre: "Este pollo que me han puesto en la comisión de control, éste, que no me acuerdo cómo se llama. Este que me han puesto en la comisión de control en vez de Pedro Antonio. Éste... Corsini. Como si no fuera conmigo, vamos".
El pollo en cuestión es Miguel Corsini, ex presidente de Renfe, y que se define "liberal", como Aguirre. La lideresa se quejaba a González de que Corsini estaba entre los que no habían llamado para agradecer el nombramiento, algo que sí habían hecho esa misma mañana otros de los consejeros señalados por su divino dedo, como Carmen Cafranga (risas).
Ignacio González: "Yo creo que Arturo quiere ser presidente de la Cámara y darle la gestión a Corsini".
Esperanza Aguirre: "Y eso ¿qué tal nos parece?"
Ignacio González: "Hay una persona a la que tienes que conocer y te encantará”.
Esperanza Aguirre: "Por mí, encantada. ¿De dónde sale éste?”
Ignacio González: "Fue presidente de los jóvenes empresarios".
La pregunta es otra. Y eso ¿qué más da lo que le parezca a la liberal presidenta de la Comunidad de Madrid? ¿Afecta a la competencia del 'pollo' Corsini para gestionar la Cámara que no hubiese tenido el gesto vasallo de agradecer su sillón en la caja? En teoría, la Cámara de Comercio es un órgano ajeno al control político, que nombran los propios empresarios, no Aguirre.
El Arturo que quiere ser presidente de la Cámara es Arturo Fernández, presidente de los empresarios madrileños y cuñado del presidente de la patronal, Gerardo Díaz Ferrán. La carrera de Arturo y la de Gerardo en las cámaras y patronales ha sido casi simétrica, siempre a la sombra de la "cojonuda" Esperanza Aguirre. Antes de presidir la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán fue presidente de la patronal madrileña, donde le sustituyó Arturo Fernández, y también presidente de la Cámara de Comercio de Madrid, un puesto que ahora Arturo quiere ocupar. Como presidente de la patronal madrileña, Arturo Fernández se sentará en el consejo de Caja Madrid, en el mismo sillón que ocupaba hasta hace unos días Díaz Ferrán.
El presidente de la CEOE era, al mismo tiempo, consejero y moroso de Caja Madrid. Ahora ya no es consejero, pero sigue siendo moroso. Díaz Ferrán no ha pagado los 26,5 millones de euros que debe a la caja, pero sí pagó, en su día, un generoso donativo a Fundescam, una fundación del PP de Madrid que facturó gran parte de los gastos de las campañas electorales de Esperanza Aguirre durante el año 2003, el año del tamayazo. Arturo Fernández también estuvo entre aquellos generosos donantes, que después de su filántropo gesto consiguieron más de 300 millones de euros en adjudicaciones de la Comunidad de Madrid.
Esperanza Aguirre: "Nosotros, ¿qué arma tenemos contra él?"
Ignacio González: "¿En la caja?".
Esperanza Aguirre: "Contra él".
Aguirre y González hablan de Rodrigo Rato, el nuevo presidente de Caja Madrid. La frase resulta especialmente inquietante en boca de la presidenta de un Gobierno que tiene imputados, acusados de espionaje político, al ex director general de Seguridad de la Comunidad, Sergio Gamón, y a tres de sus asesores.
Precisamente este martes está prevista la declaración en el juzgado que lleva el caso de uno de los espiados: el vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo. El número dos del presunto 'hijoputa', que ha sido expulsado por un año del PP por decir que las maniobras de los hombres de Aguirre en Caja Madrid contra Rato le parecían "de vómito". Vista esta conversación, Cobo se quedó corto.
La historia de la medicina de los últimos 150 años es un relato de verdades, medias verdades y falacias pseudocientíficas. Entre estas últimas, está el uso en medicina de lo que ahora llamamos drogas duras, pero que antes era algo perfectamente aceptado e, incluso, recomendado por los médicos de la época.
Imaginar ahora que el opio, la heroína o la cocaína eran hace eso, 150 años, parte consustancial de las fórmulas magistrales de medicamentos que tomaban niños y jóvenes, nos produciría asombro… pero pasaba.
Corría el año 1870 cuando la recientemente fundada compañía Friedr Bayer & Cº de Alemania, nombre inicial de la Bayer actual, lanzó al mercado uno de sus productos estrella: el frasco de “Heroin”, un jarabe sustituto “no adictivo” de la morfina y al que presentaba como el mejor remedio para la tos de los niños.
El más famoso de todos los vinos elaborados con cocaína fue el “Mariani Wine”, elaborado por Angelo Mariani, en el año 1863. El “Mariani Wine” era un vino con el que los papas Pío X y León XIII estaban especialmente encantados, sobre todo León XIII, uno de sus principales valedores, ya que, en agradecimiento al tónico, llegó a prestar su efigie para la etiqueta y le concedió una medalla de oro al inventor, en reconocimiento a la capacidad de esa bebida para "apoyar el ascético retiro de Su Santidad". Además de estos dos papas, también fueron consumidores habituales William McKinley, Émile Zola, Paul Verlaine, Sigmund Freud, Louis Blériot, José Martí, Ulises Grant, Jules Verne, Thomas A. Edison, Alexandre Dumas, Louis y Auguste Lumiére, Henrik Ibsen, Sarah Bernhardt, Robert L. Stevenson, Anatole France, Zadoc Khan, Jean Charcot, el Príncipe de Gales, la reina Victoria, el zar Alejandro II, Alfonso XIII, el Sha de Persia, etc.
De los muchos vinos que llevaban entre sus añadidos cocaína, otro muy conocido era el “Coca Wine Theodore Mercalf & Co.”, de Boston (EEUU), al que la publicidad presentaba como poseedor de incontables valores medicinales; en realidad, sólo tenía un efecto alucinógeno y alcoholizante más rápido que el de los vinos normales.
Otro vino de cocaína famoso fue el elaborado por Maltine Manufacturing Company y se llamaba “Maltine Whith Coca Wine”. Elaborada en Nueva York con extracto de malta y vino de coca, se vendía con el aval de sus "Diez medallas de oro" obtenidas en congresos internacionales de medicina. Para adultos, la “dosis” que recomendaban era de un vaso antes y otro después de las principales comidas; para los niños, la cantidad debía ser la apropiada en función del tamaño y peso.
En un pisapapeles promocional de C.F. Boehringer & Soehne (Mannheim, Alemania), se publicitaban así: "los mayores fabricantes del mundo de quinina y cocaína", motivo este último por el que se sentían especialmente orgullosos de su posición de liderazgo.
La publicidad del “Glyco-Heroin” de Martin H. Smith Company, de Nueva York, hacía referencia a las maravillosas utilidades de la heroína como analgésico, contra el asma, la tos y la neumonía. Incluso, una revista científica, “International Medical Magazine”, de 1902, citaba este medicamento como especialmente indicado para las "toses, bronquitis, tisis, asma, laringitis, neumonía y tos ferina". Para mejorar el sabor de la heroína, amargo y seco, el producto venía mezclado con glicerinas, azúcares y saborizantes.
El “National Vaporizer Vapor-OL (opium) Treatment no. 6 for asthma”, de la empresa Kalamazzo de Michigan (EEUU), tenía como base fundamental de su fórmula el opio. Estaba indicado, a finales del siglo XIX y principios del XX, para "el asma y otras afecciones espasmódicas". Al ser un líquido volátil, se utilizaba mediante unos vaporizadores especiales, en los que se depositaba una cierta cantidad del medicamento para, a continuación, añadirle agua muy caliente; existían algunos aparatos muy sofisticados, en los que el proceso se realizada directamente en el vaporizador, que se calentaba con queroseno.
¿Y qué decir de las tabletas de de cocaína de los belgas de V. Vandebroek Pharmacien? Estas tabletas, una mezcla de antisépticos, mentol, borate de soude (borax) y cocaína, eran, en el año 1900, "indispensables para los cantantes, maestros y oradores"; su uso permitía una recuperación inmediata de los dolores de garganta y una mayor ligereza a las cuerdas bucales, algo imprescindible en los profesionales que tenía su voz como instrumento de trabajo.
En 1855, la Lloyd Manufacturing Co., del 259 Hudson Ave. de Albany, en New York, recomendaba su “Cocaine Toothache Drops – Instantaneous cure” (gotas de cocaína para el dolor de muelas – Alivio instantáneo), como el mejor remedio para los dolores infantiles de boca. Supongo, supongo yo, que además de aliviar el dolor, también mejoraría el humor de los niños…
Para la fabricación del elixir “Paregoric”, de 1906, el laboratorio de Stickney & Poor Spice Co., de Boston (Massachussetts, EEUU) mezclaba opio y alcohol alcanforado de 46º. Cada onza (unos 40 gramos) contenía 117 mg de opio, equivalentes a 12 mg de morfina. Lo más curioso de este producto es que estaba muy recomendado para tranquilizar a los bebés recién nacidos, según las siguientes dosis: "Dosis para niños de cinco días a dos semanas, 3 gotas; dosis para niños de más de dos semanas, 8 gotas; niños de más de cinco años, 25 gotas; adultos, una cucharada llena”. Con la ingesta de un producto así, es fácil imaginar a los niños y bebés plácidamente dormidos… y también a sus mayores.
Además de los de vino de coca detalladas, de las pastillas de opio, heroína o cocaína, también fueron famosos los “Coca des Incas”, de origen francés, el español “Tónico Nuez de Kola-Coca” (elaboró en Aielo de Malferit –Valencia- entre 1880 y 1953, año en que la empresa fue vendida a ¡¡Coca Cola!! cuando la multinacional se instaló en España), el “Wine of Coca” elaborado por Bullard & Sed en Keene (New Hampshire, EEUU), el “Elixir de Coca Buton”, elaborado en Bologna (Italia), el “Vino Amargós”, un "tónico nutritivo preparado con peptona, quina gris y coca del Perú" por el conocido y reputado farmacéutico barcelonés Luis Amargós, el “ Coca Wine” de Ambrecht, Nelson & Co., de Londres, el “Coca Wine” de Caswell Hazard & Co, el “Coca Wine” de Magee Marshall & Cº, el “French Wine Coca”, el “Mrs. Winslow's soothing syrupo for childen teething” (jarabe calmante de la señora Winslow para la dentición de los niños), las pastillas "Contra la tos, jarabe del doctor Villegas, a base de bromoformo y heroína, las “Pastillas cinamo-benzoicas con heroína”, balsámicas y calmante, de Fórmula Bonald, el “Jarabe heroinado Benzo-cinámico” elaborado por el Dr. Madariaga, en Madrid, etc., etc., etc.
Durante 2009 se ha ido filmando un documental sobre las autodesignadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En la película se los ve en la jungla, donde se refugian acosados los insurgentes, y aparecen como apacibles guerrilleros que se dedican a sembrar para comer -jamás coca ni marihuana- en la retaguardia de su presunta lucha por la justicia. Parecen formar parte de la más abnegada de las ONG.
El 14 de noviembre pasado, ese documental, de dos horas, se proyectó en una sala de Buenos Aires, y si la justicia y el buen gusto no lo remedian cabe que se exhiba en Estocolmo, donde siempre han abundado los caracteres tan bien intencionados como mal informados sobre algunos de los desmanes que se cometen en el universo. Y en Colombia, cierto que los ha habido bajo la responsabilidad de las Fuerzas Armadas y sus auxiliares paras, pero eso no hace mejores a las FARC, autores de tanta matanza, secuestro y extorsión.
Si la guerra es la continuación de la política por otros medios, la política es también la continuación de la guerra, aunque en este caso mejor habría que decir del terrorismo. Las FARC, sabedoras de que nunca podrán ganar la guerra al Estado colombiano, tratan de sorprender la buena fe de quien quiera ver en ellas una voluntad social y de progreso. Pero lo terrible no es que lo intenten, sino que se les dé cobijo en espacios legítimos, como una sala cinematográfica. Desde los tiempos del presidente Andrés Pastrana y bajo los dos mandatos ya casi cumplidos de su sucesor, Álvaro Uribe, el espacio internacional de la guerrilla ha ido reduciéndose por la eficaz revelación de quiénes son esos bandoleros, pero la mies es mucha y, por lo visto, los operarios siempre pocos.
Confiemos en que si en España se proyecta infundio semejante sea dentro de un serio contexto informativo, y para mejor conocer a sus cínicos perpetradores. Si sería impensable que se organizara una sesión pública de apología de ETA, igualmente hay que atender a que no se insulte a una nación más que amiga. Ni siquiera la mentira, aunque sea soez y declarada, puede prohibirse, pero tampoco es obligatorio jalearla.
El presidente venezolano Hugo Chávez no sólo nacionaliza bancos extranjeros, sino también monumentos y hasta accidentes geográficos. La última nacionalización ha afectado a las cataratas con mayor caída del mundo -casi 1.000 metros- conocidas como Salto del Ángel.
Un aviador estadounidense, Jimmy Angel, fue el primer occidental que, en 1933, divisó aquel prodigio de la naturaleza cuando sobrevolaba la zona buscando vetas auríferas, aunque seguro que algún conquistador español anduvo por allí con varios siglos de adelanto. Angel no encontró oro, pero si obtuvo el premio de consolación de que le dieran su nombre a la monumental cascada, que se halla en el parque nacional de Canaima, en plena selva, próxima a la frontera con Brasil.
Y el líder bolivariano decidía hace sólo unas jornadas, con esa facundia patrimonial de quien se siente amo y señor de su país, que las cataratas se llamarían Kerepakupai-Merú, que significa en lengua de los indígenas Pemon, "cascada del lugar más profundo",con su majestuosa caída desde el monte Auyan Tepui o Montaña del Diablo, que no ha habido que rebautizar porque así se llama secularmente.
La práctica de dar nuevos nombres en países donde el colonialismo lo había bautizado todo a su guisa, es tan legítima como habitual. Santa Isabel de Fernando Poo, en la ex colonia española de Guinea Ecuatorial, hoy es Malabo, y Chávez, a su estilo, ya había rebautizado el Día de la Raza o del Descubrimiento como Día de la Resistencia Indígena,pero la diferencia consiste en que esos neobautismos suelen hacerse recurriendo a la lengua nacional en lugar de a la versión extranjera. Así, la anglo-portuguesa Bombay -Bom Baia- es hoy Mumbai, y la ex colonia francesa de Alto Volta, Burkina Faso, pero ocurre que la lengua poma no es oficial en Venezuela, donde se habla, y muy bien, sólo el español.
Sería de agradecer, por ello, que el monte Ávila, tan español y tan teresiano, que domina la ciudad de Caracas, no adopte en las pilas bautismales del socialismo bolivariano del siglo XXI cualquier otra denominación, porque, sin duda, los resignados caraqueños harían caso omiso del nuevo onomástico.
Con la devaluación del bolívar decretada el viernes, Hugo Chávez ha logrado un récord mundial. Venezuela es ya el único país del mundo en el que operarán tres tipos de cambio: el que se aplica a alimentos y otros productos de primera necesidad (2,6 bolívares por dólar); el general (4,3) y el del mercado negro (6,20).
La devaluación era inevitable, por la continua erosión de la posición internacional de la economía venezolana. Y es aparentemente brutal, por cuanto supone una pérdida de valor de su moneda del 50%. Su magnitud tiene que ver con la tozudez de mantener durante años un tipo de cambio artificial de 2,15 bolívares por dólar, para evitar el coste del ajuste. Aunque, ironía de la realidad, la divisa ha perdido durante el mandato chavista, desde 1999, el 87% de su valor.
Pero al mismo tiempo es insuficiente porque el bolívar se seguirá negociando en el mercado negro, con las mismas ineficiencias y corrupciones en los mercados de cambio y en general en las compraventas de productos importados. Es también insuficiente (y, por tanto, efímera) porque no va acompañada de otras medidas, presupuestarias, fiscales y salariales, que son las que afianzan en el largo plazo los beneficios de una devaluación. La medida no se justifica como compensación de los menores ingresos derivados del descenso del precio mundial del petróleo, de 126 dólares en su pico máximo de julio de 2008 al entorno actual de los ochenta, pues el caudillo populista se encontró al inicio de sus mandatos con un precio del crudo entre 10 y 11 dólares el barril.
La incompetencia de su política económica se resume así en dos datos: el producto estrella de su exportación se ha multiplicado por ocho, y el valor de su moneda se ha dividido por nueve.
A corto plazo, la devaluación duplicará los ingresos públicos derivados de la exportación petrolera, lo que servirá para financiar los gastos sociales del presidente en un año electoral. Pero también alimentará la ya insólita inflación del 25% en perjuicio del consumo popular.
Combinada con la obligación legal de solicitar permiso para repatriar dividendos, perjudica desde ya a grandes empresas internacionales instaladas en el país, especialmente las españolas. La inepcia política y la inseguridad jurídica se dan así la mano en desfavor de casi todos, incluidos los ciudadanos, que verán reducido el valor de los salarios a la mitad.
Con la llegada del lunes, mermó el desenfreno por las compras que el fin de semana se apoderó de los venezolanos, apurados por llenar la despensa de víveres y la casa de electrodomésticos antes de que se disparen los precios por la entrada en vigor del nuevo tipo de cambio dual decretado el viernes por el Gobierno, que devaluó el 50% el bolívar. Desde ayer, el valor oficial del dólar dejó de ser de 2,15 bolívares fuertes y pasó a ser de 4,30 (de 2,60 para importar algunos productos esenciales).
En el mercado paralelo, el dólar llegó a cotizar ayer a 6,5 bolívares. La moneda nacional ha perdido en torno al 90% de su valor desde que Hugo Chávez llegó al poder, hace 11 años, pese a que en ese plazo el precio del petróleo, la principal fuente de divisas, se ha multiplicado por ocho.
El lugar de los compradores compulsivos en las tiendas fue ocupado ayer discretamente por los fiscales del Instituto Venezolano para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios, el Indepabis. El domingo, Chávez les ordenó que salieran a la calle junto al "pueblo" y a la Guardia Nacional para "luchar contra la especulación". Las rejas de un hipermercado de la cadena colombiana Éxito, en el petrolero Estado Zulia, fueron las primeras que cerraron por sospechas de remarcaje de precios.
La promesa de Chávez es que con la devaluación -oficialmente "ajuste cambiario"-el dólar será lo único que subirá de precio, pese a que Venezuela importa cerca del 80% de los productos que consume. El Ministerio de Finanzas insiste en que no tendrá impacto sobre la inflación, la más alta de Latinoamérica (el 30,9% en 2008 y el 25,1% en 2009) porque habrá suficientes dólares a 2,60 para importar alimentos y bebidas no alcohólicas. Subir el precio de la gasolina ni se plantea, pese a que con la devaluación el litro pasa a costar al tipo oficial el equivalente a poco más de un céntimo de euro, muy por debajo del coste.
Los partidos de oposición insisten en comparar la recesión actual con la crisis económica que estalló en Venezuela el Viernes Negro del 13 de febrero de 1983. Ese día, el Gobierno del socialcristiano Luis Herrera Campins decretó una devaluación del bolívar del 28%. Desde entonces, ésa es la fecha simbólica que divide la historia local en dos tiempos: los años de bonanza petrolera y despilfarro, y las consecuentes décadas de vacas flacas y pobreza. Al 8 de enero de 2010 de Chávez le llaman por eso el "viernes rojo". Entre una y otra fecha, el bolívar ha perdido el 99,9% de su valor.
Un comercio iluminado por una vela durante el racionamiento eléctrico, en el área metropolitana de Caracas.- EFE
Quejas ante el inicio de los cortes de luz decretados por Chávez para ahorrar energía - La policía toma las calles para evitar que se dispare la criminalidad
A las doce de la noche en punto de ayer (5.30 de la madrugada en la España peninsular) se apagaron las luces de una sexta parte de Caracas y estalló el ruido de las cacerolas. "Eso es pa' que sigan votando a Chávez", gritaban algunas amas de casa desde sus balcones en uno de los barrios de San Antonio de los Altos, y hacían sonar sus sartenes. "¡Que viva Hugo Rafael!", les respondía el vecino chavista del tercer piso, estrellando también un cucharón contra una olla. Así comenzó, justo en la medianoche del miércoles, el plan de racionamiento de electricidad que hasta mayo aplicará el Gobierno venezolano en Caracas y sus ciudades satélites.
Durante cuatro horas diarias, un día sí y un día no y en ciclos de dos semanas, este plan de ahorro dejará sin servicio eléctrico a cada hogar caraqueño. Para la aplicación del plan la ciudad ha sido dividida en seis sectores. El primero de ellos se quedó a oscuras entre la medianoche y las cuatro de la madrugada, justo cuando la televisión retransmitía un partido clave de la final de la temporada de béisbol, el deporte con más fanáticos en el país. Las demás zonas de la ciudad se fueron apagando de cuatro de la madrugada a ocho de la mañana, de ocho de la mañana al mediodía, del mediodía a las cuatro de la tarde, y así sucesivamente.
"Esto ya es el colmo", se quejan muchos. Porque desde octubre pasado el Gobierno también suspende el servicio de agua durante dos días en cada barrio y urbanización de Caracas, también como parte de un plan de racionamiento. Y porque el viernes pasado, el presidente, Hugo Chávez, anunció la devaluación de la moneda local, el bolívar fuerte, en un 50%, que provocó una oleada de compras compulsivas durante el fin de semana ante la inminencia del alza de todos los precios. Desde el pasado lunes, el tipo de cambio oficial de 2,15 bolívares fuertes por dólar fue sustituido por dos nuevas referencias: una de 2,60 bolívares por dólar para la importación de bienes esenciales como alimentos y artículos de salud, y otra de 4,30 para las operaciones de los demás sectores.
Además de los guardias nacionales que, por orden del presidente Chávez, custodian los almacenes e hipermercados, anoche salieron a patrullar todos los coches de la policía municipal disponibles en la ciudad. Los guardias están allí para evitar el remarcaje de los precios, pues el comandante prometió que la devaluación no traería un alza de precios y amenazó a los comerciantes con expropiar los negocios de quienes los variaran.
Los policías municipales trataban de evitar que en medio de la oscuridad se produjeran más asaltos y más asesinatos de los que ocurren a plena luz de las farolas y bombillas en una noche cualquiera, y que ubican a Caracas como la segunda ciudad más violenta de América Latina, después de Ciudad Juárez.
Al menos la Guardia Nacional cumplió su cometido: entre lunes y martes cerraron por 24 horas 70 comercios en tres Estados del país -entre ellos dos hipermercados de las cadenas Éxito y Cada, de capital colombiano-, con ayuda de funcionarios del Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios (Indepabis).
Tras la orden presidencial dada el domingo de "defender al pueblo" de los "burgueses, oligarcas que están diciendo que tienen que incrementar todos los precios", los funcionarios del Indepabis son los únicos de toda la administración pública que no han tenido descanso. Desde este lunes, todos los demás burócratas del Gobierno trabajan menos, para ayudar también al ahorro de electricidad: en lugar de ocho horas, todas las oficinas públicas trabajan cinco horas a partir de esta semana.
Al anunciar el viernes la medida, junto con la devaluación y las denuncias por la supuesta incursión de un avión militar estadounidense en territorio venezolano, Chávez ofreció descuentos en las tarifas a las familias que logren bajar su consumo eléctrico. Una oferta por tiempo limitado, hasta que termine la sequía generada por el fenómeno climatológico El Niño que estaría secando los embalses de las hidroeléctricas y al que el Gobierno venezolano le achaca todos los males actuales de los servicios.
Como sucede cada vez que el 25 de julio, día de Santiago, cae en domingo, éste es año Xacobeo o, por usar su nombre oficial, Año Santo Compostelano. Este hecho, unido a que no se repetirá la coincidencia hasta el año 2021 y al auge turístico del Camino de Santiago, hará que sean muchos los peregrinos que acudan a Compostela por los más diversos medios.
Una vez en Santiago, además de visitar la catedral, darse un par de cabezazos contra la estatua del Maestro Mateo -que es la que mira hacia el altar mayor, no se confundan- y dar el preceptivo abrazo al Apóstol, esos peregrinos se diseminarán por la ciudad con el lógico ánimo de, una vez alimentado su espíritu, echarse algo comestible a la boca, cosa nada complicada en la capital gallega.
Y una de las cosas que más solicitarán los visitantes a la hora de comer, o de tomarse un aperitivo más contundente que menos, será el clásico pulpo que en Galicia se llama "á feira" y fuera de ella "a la gallega". "A feira" porque era, y es, típico de las ferias de ganado, a las que acuden las pulpeiras con sus calderos y su experiencia. Hace años, esa feria, que se celebraba cada jueves, se hacía en la carballeira -robleda- de Santa Susana, en la parte alta de la muy céntrica Alameda. Hoy se la han llevado fuera de la ciudad, pero vale la pena añadir a la gran peregrinación otra pequeñita hasta el lugar llamado Amio, sede actual de esa feria... si se está en Santiago un miércoles.
"Enternecerlo" a golpes
Allí podrán disfrutar del pulpo en su estado puro, en su elaboración tradicional, la más clásica. Hombre, hay cosas que han cambiado. Antes, para que el pulpo, cuyas carnes en estado natural son muy duras, se hiciese cargo de la necesidad de ablandarlas había que "enternecerlo" a golpes, normalmente contra las rocas o las escalerillas de piedra de los muelles. Hoy se le ahorra la paliza y se consigue el mismo efecto por el sencillo método de congelarlo y descongelarlo.
Una vez listo para cocinar, la receta es sencillísima sobre el papel, pero es de las que en casa no salen. Bueno: sale, pero no igual que les sale a las pulpeiras; hay cosas -el pulpo de esta manera, el cordero asado...- que es mejor comer fuera de casa. Se coge el pulpo, se le echa -sin soltarlo- en agua que está hirviendo en un típico caldero de cobre, se saca, se vuelve a meter, se saca nuevamente y, a la tercera, ya se le suelta y se le abandona a su suerte en el caldero. Ah: el agua no tiene sal.
Cuando se juzga que está en su punto, que es uno de los intríngulis de la receta, porque el pulpo ha de estar masticable, pero no blando -quienes lo apreciamos queremos que "trisque" en la boca-, la experta lo extrae del agua, corta sus tentáculos -ahora sólo se ponen los tentáculos- con tijeras y los va depositando en los típicos platos de madera. Los riega con aceite de oliva, les pone sal -mejor gorda- y pimentón, que le da color y, según lo que le ponga, gracia o picante... y a la mesa, con un buen pan y un vino de la tierra.
Recuerde dos o tres cosas: el pulpo se come mancomunadamente, es decir, todos del mismo plato; se pincha con palillo de madera, jamás con tenedor; y, vaya usted a saber por qué, el gallego pincha siempre los trozos de dos en dos. Ah: obligatorio el "toma pan y moja". Una sensación única: cuando coinciden bajo el diente la rodaja de pulpo y el grano de sal gorda. Y el vino, tinto y del país; lo suyo sería un Ribeiro. No se hagan problemas, porque en este caso el vino es sólo compañía: lo importante es el pulpo.
¿Pulpo gratis?
Puede que cuando vaya usted a Santiago no haya feria. No se preocupe: sobran sitios donde tomar un buen pulpo. Y, además, puede usted quedar como un marqués... y salirle gratis el pulpo. Verán. La fachada Sur de la catedral da a una placita de gran belleza, la plaza de las Platerías. Una fuente con caballos en su centro y, desde allí a la puerta catedralicia, una escalinata. Bien: usted ha de apostar una ración de pulpo con alguno de sus acompañantes. La pagará usted si su amigo es capaz de subir esas escaleras de dos en dos; en otro caso, él será el "pagano". Raro será que no le acepten la apuesta: son unos escalones nada amenazantes, fáciles.
Bueno, después han de seguir por la Quintana dos Mortos, subir otras escaleras hasta la dos Vivos, tomar por la calle de la Troya y, un poco más adelante, cerca de San Martín Pinario, a mano derecha, hay una taberna llamada Los Sobrinos del Padre donde íbamos a tomar pulpo en nuestros ya lejanos tiempos de estudiantes boticarios. La casa tiene la friolera de 130 años de antigüedad, y parece que fue fundada por un cura que, al morir, se la dejó a unos sobrinos. Es un clásico de Compostela... y del pulpo.
Ah: no se preocupen por la apuesta. La tienen ganada de antemano, porque... las escaleras son impares. Quince. No hay manera de subirlas exactamente de dos en dos, que es lo apostado. Pero cuidado: las de la Quintana son... pares. No se confundan.
Ayer conseguí el último disco de María João que aún no tenía, un CD/DVD titulado “Joao”, del 2007. Lo compré en el FNAC de Matosinhos, una población pegada a la ciudad de Porto (Portugal).
En cuanto tenga terminados de ordenar mis CD’s, algo que me llevará aun un tiempecito, escribiré largo y tendido sobre este prodigio de la naturaleza, sobre una mujer que es capaz de dominar magistralmente la inflexión vocal, cubriendo infinidad de rangos y timbres, desde los sobreagudos a los histriónicos fraseos en tonos graves; todo ello, sin dejar jamar que se apague su sempiterna sonrisa y su maravillosa empatía con el público… y canta descalza… y canta vistiendo vistosos vestidos (valgan las tres “uves” seguidas) étnicos… y canta jazz clásico, jazz moderno y avant-garde, pop, word fusion, brasileña, bossa nova, fados… y todo lo hace bien.
Ella es María João y su cuasi perpetuo acompañante, el pianista Mário Laginha.
Los vídeos que podéis ver a continuación son un reflejo de lo que es ésta mujer y el gran Mário, actuando en vivo, y los que habéis tenido la suerte de verla en directo, como yo la tuve unas cinco o seis veces, sabéis muy bien a qué me refiero: María es pura "candela", puro fuego y pasión.
Si algún día tuviera la oportunidad, me encantaría poder encargarle el diseño de una casa a Javier Senosiain, y además querría que se pareciera al Nautilus, una de sus obras más señeras.
Javier Senosiain es un arquitecto mexicano miembro del movimiento “Arquitectura orgánica” o “Bioarquitectura”, un estilo de construcción que sigue los modelos y pautas de grandes genios como Frank Lloyd Wright, Hundertwasser o nuestro Antoni Gaudí, que buscaban la integración de los principios naturales de las edificaciones entremezclados con formas animales, con una finalidad: humaniza la arquitectura, crear líneas y formas lo más naturales posibles, lo más próximas a la naturaleza.
Las formas redondeadas y serenas de sus diseños, no son sólo interesantes para técnicos o profesionales de la actividad, también son muy atractivas para los decoradores, biólogos, ingenieros, naturistas o cualquier otro que busque el hermanamiento entre lo moderno y lo natural.
Según sus propias palabras, “el ser humano no debe desprenderse de sus impulsos primigenios, de su ser biológico. Debe recordar que él mismo proviene de un principio natural y que la búsqueda de su morada no puede desligarse de sus raíces; es decir, debe evitar que su hábitat sea antinatural”.
Entre sus obras más conocidas, están: las Oficinas Mayorazgo de la Ciudad de México (1982), la Casa orgánica en el Estado de México (1985), los Laboratorios Senosiain en Celaya, Guanajuato (1985), la Casa Flor en Naucalpan (1994) y el conjunto de viviendas denominado el Nido de Quetzalcóatl (2005).
¿Por qué me gustaría tener una casa similar a la Nautilus? Por que es el súmmun de la unión de un diseño avanzado con lo humano en la naturaleza: su integración con el entorno, sus formas sinuosas (en la naturaleza apenas hay líneas rectas), sin aristas, la búsqueda de una similitud con una concha marina varada en tierra adentro, su aire relajante y sus colores brillantes pero tranquilos, hacen de la casa Nautilus el hogar ideal para vivir. Los cristales multicolores que dejan penetrar la luz natural al interior, tienen una variedad cromática similar al del arco iris, que le ambiente un aire evocador de lo marino.
Para la construcción de la casa se utilizó un material habitual en el sector: el ferrocemento, un compuesto de hormigón y mallas de alambre de poco peso y espesor, gran resistencia pero flexible, lo que mejora la estabilidad de la estructura y no tiene apenas mantenimiento; además, es muy seguro en caso de seísmo.
Viendo sus casas, sus diseños, sus formas, es fácil imaginar que en cualquier momento aparecerá por sus puertas redondeadas, gráciles e integradas en la estructura, Frodo Bolsón acompañado de sus amigos, los hobbits de la Tierra Media.
El Gobierno venezolano ha cortado definitivamente la señal al canal de televisión más antiguo del país basándose en un rosario tecnicista de incumplimientos legales que pueden resumirse en uno: Radio Caracas Televisión Internacional rechaza transmitir los doctrinarios discursos del presidente-comandante Hugo Chávez, esas interminables alocuciones en las que el caudillo bolivariano desgrana las recetas de su tosco catecismo supuestamente izquierdista. Junto con RCTVI, otros cinco pequeños canales de cable han sido silenciados. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos considera la medida una vulneración de las garantías constitucionales y aduce que los canales cerrados no han tenido la oportunidad de defenderse ante una autoridad imparcial.
Ni la libertad de expresión ni la disidencia son santos de la devoción de un líder que, pese a controlar cada palanca del poder, se considera víctima de los medios no adictos. Hace ya mucho tiempo que Chávez confunde deliberadamente celebrar elecciones y ganarlas con la existencia de un Estado democrático en Venezuela. Y no es la primera vez que suprime de un plumazo voces discordantes, aunque nunca su inquina haya sido tan persistente como contra RCTVI, una cadena a la que en 2007 ya retiró la autorización para emitir en abierto y a la que acusa de conspirar contra él. En agosto pasado, Caracas amordazó a otra treintena de emisoras de radio que supuestamente no habían renovado su concesión administrativa.
La reciente purga televisiva de Chávez, resumida en su frase "aquí hay unos burguesitos que quieren retar al Gobierno", hay que encuadrarla en la huida hacia adelante de un presidente a la baja y con la vista puesta en las elecciones legislativas de septiembre. Venezuela ha dejado de ser el firmante de cheques con muchos ceros con cargo a la subida incesante del petróleo. La demagogia chavista, útil en tiempos de bonanza, se aplica ahora a un país en recesión, con una inflación que puede alcanzar el 40% y un desabastecimiento que llega a la energía eléctrica. Caracas ha recibido 2010 con un decreto que devalúa el bolívar en un 50% e instituye una doble tasa de cambio que en el pasado fue fuente de corrupción. Sobre este escenario, Chávez opera con controles de precios, cierres de comercios por centenares y amenazas de expropiación. Todo un recetario antidemocrático.
Según el RAE, fanatismo es “la tenaz preocupación, apasionamiento del fanático”; si consultamos qué es un fanático, nos dice que es el “que defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento creencias u opiniones, sobre todo religiosas” o el que está “preocupado o entusiasmado ciegamente por algo”.
Cuando pensamos en fanatismos, nos acordamos de algunos fanatismos concretos pero nos olvidamos de “otros” fanatismos menos visibles pero igual de reales. Hablo de los otros fanatismos ciegos, esos que no se ven a simple vista pero que también son dañinos y taimados. La ignorancia, el analfabetismo, la religiosidad y la misoginia son algunos de los factores que hacen aflorar a la superficie el animal fanático que muchos llevan dentro.
Cuando todo eso se mezcla y se “suelta”, pasa lo que pasa: asesinatos, penas de muerte, atentados, intransigencias, persecuciones, burkas y capirotes…
Cuando además de dar rienda suelta al fanatismo se mezcla con el derecho “divino” a disponer de la vida de la mujer como propiedad exclusiva del macho, ese cóctel explosivo lleva a que la mujer sea dañada irremisiblemente para toda su vida.
En las fotos que veréis a continuación, de extrema dureza, podréis observar los rostros deformados de mujeres atacadas con ácidos sulfúrico o clorhídrico en Afganistán, Bangladesh, Pakistán y algún que otro estado musulmán similar. ¿Su “delito”?: haber rechazado las proposiciones sexuales de un hombre o el arreglo económico de un matrimonio de conveniencia, algo habitual cuando se mezcla religión y represión.
Los atacantes rara vez son enjuiciados y menos aún conducidos a prisión; en muchas ocasiones los atentados son cometidos por sus propias familias.
Alfredo Webmaster
Irum Saeed de 30 años: por haber rechazado un matrimonio cuando aún era una niña, le quemaron los hombros y la cara.
Shameem Akhter, 18 años: después de ser violada de forma salvaje por tres jóvenes, le destrozaron su cara con ácido.
Nayaf Sultana, de 16 años: a la edad de 5 años, su padre le quemó la cara con ácido por que no quería tener niñas.
Shehnaz Usman, de 36 años: quemada con ácido por su familia después de negarse a un matrimonio de conveniencia.
Shahnaz Bibi, de 35 años: un familiar le arrojó ácido a la cara por que rechazó sus propuestas sexuales.
Kanwal Kayum, de 26 años: fue quemada por un joven al que rechazó matrimonio.
Como no podía ser menos, me siento coautor del artículo de Manuel Saco “Es justo y necesario que demos gracias a Dios”.
Me considero coautor, pese a que lo escribió él, por que suscribo todas y cada una de sus palabras, por que hago mías todas y cada una de sus comas, y por que abrazo todos y cada uno de sus “doy gracias a Dios”.
Yo, igual que Manuel, le doy gracias a Dios por haberme dado la posibilidad de no creer en él ni en nada que tenga que ver con dioses similares a él, todos ellos arbitrarios y malvados, injustos y prepotentes, dioses que son capaces de permitir malvivir miserablemente a cientos de millones de seres humanos inocentes y capaces de provocan la muerte de cientos de miles de pobres y menesterosos, sin pestañear ni mover un dedo.
Yo, al igual que Manuel, le doy gracias a Dios por ser como soy: por ser capaz de horrorizarme ante lo que sucede, mientras él, sentado placidamente en su trono divino en un lugar llamado cielo, nos contempla con la indiferencia de un despreciativo mamporrero.
Yo, al igual que Manuel, prefiero rezarle a la Cruz Roja. Al menos ahí, en la Cruz Roja, conozco personalmente a algunos de sus trabajadores y sé apreciar lo que hacen día a día. Y cualquiera de ellos, sea cuál sea de ellos, sin ser un "dios", hace más por los haitianos en un minuto que los rezos de todos los creyentes del mundo en 15 días.
Amén.
Alfredo Webmaster
Por Manuel Saco
Entre tanta miseria y dolor, con la mirada fija en la tragedia de Haití, doy gracias a Dios por no tener que dar gracias a ningún dios por estar vivo, por tener suficiente para comer tres veces al día, y poder dormir en un hogar caliente en invierno y fresco en verano.
Doy gracias a Dios por gozar de la fortuna de no ser católico, ni mahometano, ni judío, y evitarme así el sentirme obligado a agradecerle, con la nariz tapada, el haber tenido el buen detalle de matar a cien mil negritos que ya estaban medio muertos en vida, en lugar de liquidarme a mí o a alguno de mis familiares y amigos.
Le doy gracias por no tener que ir los domingos a escuchar en la misa obligatoria a arzobispos parásitos que, en lugar de estar a buen recaudo en la cárcel por apología de la violencia machista, como el de Granada que disculpa la violación de las abortistas, vestidos con ridículos ropones de seda, viven en palacios y engordan y se reproducen con nuestros impuestos.
Doy gracias a Dios por evitar que, huyendo de Granada al galope, pudiera caer atolondradamente en la catedral de San Sebastián en la misa de otro obispo farsante que considera mi ateísmo una tragedia mayor (para el balance económico de su empresa, se supone) que la muerte violenta de cien mil negritos, aplastados por la ira de su Dios en una remota isla del Caribe.
Doy gracias a Dios por iluminar mi pensamiento y hacerme ver a tiempo que la cuenta bancaria de Cruz Roja abierta para los damnificados del terremoto es infinitamente más útil a los heridos y hambrientos de Haití que todas sus oraciones públicas, de vocecitas amadamadas, intentando inútilmente ablandar el ánimo de un inexistente dios, malvado, caprichoso y, sobre todo, un perfecto incompetente.
Habiendo nacido como nació, para ser la segunda marca del Vega Sicilia, los vinos Alión se han ganado un merecido puesto entre los mejores tintos españoles.
El nombre de este vino hace referencia a la localidad leonesa bañada por el río Esla, Alión, de donde es originaria la familia Álvarez, los dueños de las dos bodegas.
Bajo la supervisión técnica de un gran enólogo, Xavier Ausás López, los vinos Alión son tintos con una marcada personalidad, modernos, fuertes y maduros.
El Alión 2002 es un vino elaborado al 100% por uvas tempranillo tinto fino, procedentes de cepas de entre 25 y 30 años de vida, del que se embotellaron 292.000 botellas bordalesas. Después de su vendimiado en los primeros días de octubre de 2002, el mosto reposó en depósitos sin frío hasta enero de 2003; posteriormente, pasó a barricas nuevas de roble Nevers, donde maduraron 13 meses. Por último, se trasegó a la botella y se empezó a comercializar en 2006.
Se trata, por tanto, de un vino de media y cuidada elaboración, puesto en mercado en el momento idóneo para un mejor disfrute.
En copa presenta un color concentrado, oscuro, como el de una cereza picota. Su aroma es profundo, intensísimo, delicioso. En boca resulta carnoso, sorprendentemente potente pero equilibrado, con una acidez excelente. A su paso deja un extraordinario aroma y sabor que inunda el paladar.
Es, por tanto, un excelente vino al que conviene airear y servir a temperatura ambiente, no menor de 17º.
Fue el vino perfecto para acompañar un magnífico jabalí y corzo estofados.
Precio: Invitación
Valoración calidad/precio: 9,2 / 10 (al ser invitación, se valora sólo la calidad)
En la historia de la gastronomía abundan los ejemplos de preparaciones nacidas con el propósito de prolongar al máximo la duración de los alimentos que, con el paso del tiempo y los avances tecnológicos, se han convertido en nuestros días en una fórmula más de elaboración de productos que han acabado por ser auténticas delicatessen, voz que el Diccionario recoge así, en cursiva, y hace valer por "alimentos selectos". Uno de ellos, sin duda, es la cecina.
La cecina es, sencillamente, una "carne salada, enjuta y seca al sol, al aire o al humo". Ésta es la definición que recoge la última edición del DRAE (XXV, de 2001)... y coincide palabra por palabra con la que, en 1892, recogió Ángel Muro en su gran Diccionario de Cocina. Una de dos: o los académicos se toman con muchísima calma la revisión de las definiciones del Diccionario, o la cecina ha sido, durante más de un siglo, algo semiolvidado. Me inclino a pensar que ambas posibilidades son aceptables.
Corominas nos dice que cecina, voz que data en el siglo XIII, viene del latín siccus, de donde siccina. Covarrubias, ya en el XVII, cree que cecina podría valer por ciercina, porque -añade- "es la carne salada y curada al cierzo, y es cosa cierta que las buenas cecinas son de las tierras frías, donde predomina este aire". Secar la carne por medios naturales es uno de los más antiguos procedimientos para conservarla, ciertamente en tierras frías, aireadas y soleadas... como la Maragatería, en torno a cuya capital, Astorga, se concentra la elaboración del que es el emblema gastronómico de la zona.
Lo normal es utilizar en su elaboración carne de vacuno -tapa, contra, babilla, cadera...-, aunque hay cecinas de carne de caballo y, al parecer, las hubo -¿las hay?- de mula y de pollino; también se han acecinado carnes de caza -venado- y hasta de cabra; se habla aún de cierta cecina "de Dios nos libre" hecha con carnes de macho cabrío
Siete meses de proceso
El proceso se inicia con la salazón de la carne, ya perfilada; el tiempo de salado varía en función del peso de la pieza y del propio gusto del elaborador. Luego se lava y se deja asentar entre un mes y un mes y medio. Se ahúma con leña de roble o encina otro par de semanas y, por último, se seca. Todo ello dura unos siete meses. La cecina debe tener un color que va del de las cerezas al granate, con alguna infiltración grasa. El ahumado ha de ser perceptible, y el punto de sal no demasiado fuerte.
Hoy la cecina ha reaparecido con ímpetu en nuestras charcuterías. Me alegro: me gusta mucho. Eso sí, me gusta la cecina, no el tasajo; quiero decir que no la quiero excesivamente curada. Normalmente la tomo tal cual, cortada en lonchas finas, pero no tan sutiles como las del jamón de bellota. Como a todos los ahumados, bajarle un poco los humos con un hilo de aceite virgen le viene muy bien.
Si se quiere acompañar con algo que suponga un contraste de texturas, recomiendo unos piñones de pino, brevemente pasados por la sartén para potenciar su aroma natural. También acepta muy bien una base de pa amb tomaquet. Puede combinarse con alguna fruta: un cucurucho de cecina tapizado con una lámina de mango y un bastoncito de buen foie-gras en el centro queda muy bien. Me gusta tomarla, y no sólo por razones de proximidad geográfica, con un tinto berciano, de mencía y más joven que viejo... o con una cerveza con cuerpo.
¿Embutido o fiambre?
La cecina era un producto habitual en las provisiones que cargaban los galeones españoles de los siglos XVI y XVII para consumo de la tripulación. Está emparentada con otras ilustres carnes sometidas a procesos similares, de las que quizá la más famosa sea la bresaola de la Valtellina italiana, que también se ve ya con frecuencia en buenos establecimientos de alimentación; menos conocidas por aquí son la carne seca de los grisones (Suiza) o el brési del Jura (Francia).
Me queda la duda de dónde colocarla. No es exactamente una chacina, palabra de similar origen, porque el DRAE -y más diccionarios- pide que la carne usada sea de cerdo, lo que no es el caso; no es un embutido, porque esa carne no está metida en ninguna tripa, que es la condición sine qua non para serlo. Tampoco podría ser, en principio, un fiambre... porque la carne tendría que haber sido previamente asada o cocida, con el fin específico de consumirla en frío; pero al final de la entrada correspondiente, el DRAE admite que fiambre se dice "también de la carne curada". Fiambre, pues; con reparos, pero fiambre.
Un producto felizmente recuperado, y en alza; su calidad bien lo merece. Fue muy popular... hasta que dejó de serlo. El triunfo de la clásica "tablas de ibéricos" no tuvo sólo consecuencias positivas, y el olvido de fiambres antes bien apreciados, como la gallina trufada, la lengua escarlata, la cabeza de jabalí y la propia cecina fue, de hecho, un triste daño colateral de la dictadura del cerdo ibérico. Bienvenida sea, pues, la vuelta de la cecina: todo lo que sea sumar, en el inventario de cosas ricas, es, quién podría dudarlo, no bueno: buenísimo.
En la lucha contra el contagio del síndrome de inmunodeficiencia adquirida, más conocido por su acrónimo SIDA, todo vale, incluso el humor más desenfadado y vital, como el que nos propone este anuncio dirigido por Yoann Lemoine para AIDES(Association française de lutte contre le VIH/sida et les hépatites virales).
Usando la técnica stop motion, Yoann Lemoine dirige un pequeño filme animado con estética grafitera, en la que un pene de trazos simples, al ritmo de un rock balcánico, busca tener relaciones sexuales en los cuartos de baño de un local público, aprovechando los cientos de dibujos de vaginas que tapizan las paredes del local.
Pese a que su temática es eminentemente heterosexual, en fechas próximas se presentará una versión gay.
El mensaje que transmite el vídeo es directo, sin tapujos ni falsas moralinas, entretenido, social y solidario, preventivo y, sobre todo, muy fácil de entender: ¡Nunca olvides el condón!
Al final, como siempre debería ser un buen final, usar el condón compensa…
En un e-mail me llegó éste testimonio gráfico: la constatación fehaciente de que el libertinaje está haciendo estragos en todo el mundo, incluso en el mundo animal. Al paso que vamos, ¿Hasta dónde vamos a llegar?
Tiemblo imaginando lo que podrían llegar a hacer Xiño (mi perro) y Monchito (el gato de mi hija) como un día lleguen a quedarse solos en casa, sin que nadie les vigile, y se dejen llevar por el ambiente íntimo y la música suave del entorno… Los imagino igual que esos dos marranos (los de la foto de abajo), dando rienda suelta a sus lujurias y desenfrenos, a su sexualidad más animal (¡Nunca mejor dicho!), sin respetar las normas más elementales que fijan las buenas, sanas y cristianas costumbres.
Detrás de cada catástrofe se moviliza toda la solidaridad, comprensible y necesaria. Aviones con ayuda humanitaria, fletados por Gobiernos, cargamentos de medicina, agua potable, llevados hasta la zona devastada por ONG que han recibido dinero de ciudadanos conmocionados por las horrendas imágenes y relatos que les llega desde los medios de comunicación… El mundo se vuelca estos días con Haiti.
Pero dentro de esta catástrofe, como pasó con el Tsunami de 2004, o el huracán Katrina, siempre hay un buen negocio detrás. Como indica Naoimi Klein en “La doctrina del shock” (ver vídeo al final del escrito), la conmoción que genera los desastres naturales o zonas arrasadas por guerras es aprovechada para hacer negocios y/o crear un ambiente propicio para ellos: la sociedad, la opinión pública, está demasiado conmocionada para reaccionar ante una recorte de derechos, ante una invasión por “razones humanitarias” y no protesta al ver cómo sus donativos/impuestos van a manos de contratistas privados que van a trabajar en pro de la reconstrucción.
Jeffrey D. Sachs, director del Instituto de la Tierra en la Universidad de Columbia, estima en un artículo que publica el The Washington Post que Haiti necesitará 14.000 millones de dólares al año para hacer frente a esta catástrofe. Actualmente, Haiti, uno de los países más pobres del planeta, recibe 300 millones de dólares de la comunidad internacional. Da pistas de quien puede acudir a gestionar ese dinero: desde las ONG, pasando por contratistas privados, hasta llegar a empresas chinas (o el mismo Gobierno chino), que se están especializando en construir infraestructuras por los países africanos a un ritmo de vértigo, trayendo hasta los obreros de China. Omite Sachs que esto no lo hacen por amor al arte, sino como tratos comerciales de intercambio de materias primas a cambio de construcción de infraestructuras.
El ambiente es tan propicio para el negocio que existen empresas privadas especializadas en rescates de víctimas en zonas de catástrofe. Así, el equipo va enviado no a rescatar a personas (como los bomberos que envían los estados), sino a rescatar a alguien en concreto. Un ejemplo haitiano: un grupo de estudiantes de la Universidad de Lynn (Florida, EE UU) se encontraban en Haití, participando en un programa de cooperación. Ante la falta de noticias de sus alumnos, el centro educativo ha decidido contratar a una empresa privada (parece ser que Red24, que ya opera en la zona), especializada en rescates.
El negocio en estas situaciones de crisis no es algo casual e improvisado. La International Peace Operations Association (IPOA) engloba a unas 60 compañías privadas especializadas en el negocio de las llamadas operaciones humanitarias. Estas compañías (entre las que llegó a figurar Blackwater) no son ONG sin ánimo de lucro, sino todo lo contrario. La IPOA ofrece en su página web los contactos de las distintas empresas que están listas para actuar en Haiti, desde empresas especializadas en temas de seguridad que venden sus servicios contra los repetidos pillajes (como puede ser Triple Canopy), empresas especializadas en suministros de equipos médicos, o empresas dedicadas a proporcionar transporte aéreo, desde helicópteros a aviones para hacer llegar los suministros. La privatización no solo afecta a las guerras, sino sobre todo a la llamada ayuda humanitaria. La paradoja es que empresas que operan en el sector de la guerra, son las mismas que se ofrecen en el sector de la ayuda.
Al terminar el capítulo 9º de la 2ª temporada de “Al descubierto” (“In Plain Sight”), serie de USA Network (AXM en España) protagonizado por Mary McCormack y Fred Weller, actores que dan vida a los agentes Mary Shannon y Marshall Mann, sonó una hermosísima canción de fondo, un tema de Mary Chapin Carpenter que siempre me pareció excepcional y que hacía demasiado tiempo que no oía: “Closer And Closer Apart”.
Oídla... es una apabullante y bellísima canción de amor y desamor, uno de esos poemas sonoros que te hacen vibrar, que deberían ser recordados siempre y a los que habría que volver de vez en cuando.
Leonard Cohen es cantante, compositor, escritor y director de cine. Leonard Cohen es pasado glorioso y espléndido presente. Leonard Cohen es un personaje de tal nivel intelectual, que ya es parte fundamental de la historia de la música moderna. Su voz, grave y pausada, es inconfundible. Su forma de leer/cantar los textos de su obra, es única.
En su haber tiene más de 18 discos, 12 libros y 3 películas. Sus canciones han sido reinterpretadas por una enorme cantidad de músicos, raro es el que no ha versionado alguna de ellas, y su influencia en la música pop del siglo XX y XXI es de tal intensidad y solvencia, que difícilmente conoceremos otro compositor con tanto predicamento entre los músicos de su época.
Entre sus mejores obras, hay una que me entusiasma y que, en un ateo, representa el súmmum de la exaltación de lo espiritual (¡no religioso!): el “Hallelujah”, canción incluida en el año 1984 en el disco “Various Positions”.
Desde el primer día en que se escuchó en público, fue considerada una de las canciones más hermosas jamás compuestas, una monumental plegaria “religiosa” compuesta por un judío ateo.
Además de la versión oficial interpretada por Leonard Cohen, existen cientos y cientos de versiones cantadas por cientos y cientos de otros músicos. En la reseña musical de hoy incluiré unas cuantas de esas versiones. Cada una de ellas está interpretada por un músico distinto, en versiones en la que cada uno aporta su sello especial, que hace que todas suenen distinto.
Yo, por mi parte, haré una pequeña aportación sobre qué me parece cada una de las versiones; vosotros, por la vuestra, elegís cuál es la que consideráis mejor, la que más os gusta.
“Hallelujah”, de Leonard Cohen (versión original)
Jeff Buckley estaba llamado a ser el referente de la música pop/rock de finales del siglo pasado y de principios de este. No llego lejos: se ahogó mientras nadaba en el Río Wolf (Tennessee), con apenas 31 años.
Sólo se le conoce un CD original, “Grace”, pero existen multitud de grabaciones piratas o grabaciones de conciertos en directo (creo que tengo todos los CD’s que se publicaron). Su música marcó un antes y un después, y nos dejó pocas pero auténticas obras maestras de la interpretación, como esta versión espeluznante del “Hallelujah”.
Si escuchándole no se te erizan los pelos, será síntoma de que no tienes sensibilidad para captar lo mucho que Jeff Buckley te quiere transmitir con su voz, dulce y suave al mismo tiempo.
"Hallelujah", por Jeff Buckley
Hermosa versión, en una hermosa voz, en un hermoso rostro… es Allison Crowe, una artista poseedora de una voz límpida, clara, profunda, muy colorida.
Su versión es muy romántica y casi amorosa, llena de matices que le dan un aire a medio camino entre el country y la música gospel.
“Hallelujah”, por Allison Crowe
La versión de Rufus Wainwright está, como todo lo suyo, muy bien ejecutada y con un toque muy personal. Su versión del “Hallelujah” se puede escuchar en la excelente película Shrek, filme que además de esa canción también incluye otros temas de grupos de gran nivel, como los de mis queridísimos Eels (algún día tendré que hablar de ellos y del polifacético Mark Oliver Everett, más conocido como Mr. E o simplemente E).
Rufus es el prototipo del triunfador: joven, divertido, inteligente, culto… pero también drogadicto y egocéntrico. Es un talento prodigioso… y una voz que te hace revivir: me gusta.
"Hallelujah", por Rufus Wainwright
La versión que podéis escuchar ahora es de los hermanos Rufus & Martha Wainwright, interpretada en el Festival de Glastonbury de 2007. Martha interviene en los coros y en algunas pequeñas partes de la canción. Es una versión meramente curiosa, que no aporta anda especial a la que ya hico Rufus en solitario.
"Hallelujah", por Rufus & Martha Wainwright
La versión que podéis escuchar a continuación es algo especial, es la de K. D. Lang: ¡¡palabras mayores!!
Nacida en Canadá, K. D. Lang es una excepcional cantante de country y pop rock, ganadora de varios premios Grammy’s y con multitud de discos publicados. Como cantante y como compositora, K. D. Lang sigue siendo una referencia para los críticos musicales. En 1996 le concedieron el título de “Oficial de la Orden” de Canadá, un reconocimiento honorífico del que poquísimas personas pueden decir que son poseedores.
Además de su vertiente musical, K. D. Lang ha sido, y es, una luchadora infatigable por las libertades individuales, los derechos de los homosexuales (es lesbiana) y la defensa de los animales y la naturaleza.
Su versión es una de las mejores, sino la mejor, jamás grabadas. Muy personal, con una fuerza descomunal, muy suya. Los últimos acordes de la canción, los "hallelujah" del final, estremecen y erizan los pelos de la sensibilidad.
Envidio a todos los que pudieron verla en directo mientras interpretaba esta alucinante versión, de inconmensurable belleza. Y me arrepiento profundamente de no haber ido, con mi hija Ana, a verla actuar en directo este verano pasado a Oporto (Portugal). Me arrepiento.
"Hallelujah", por K. D. Lang
¿Kate Voegele?! No la conocía. No tenía ni la más remota idea de quién era y ni de dónde venía. Tuve que recurrir al Google para saber más. Ahora sé que es actriz (interviene en “One Three Hill”), canta “rock acústico-folk” y joven (22 años); sus interpretaciones se pueden oír en series de televisión como Ghost Whisperer, Clubhouse o Gossip Girl; ha ganado algunos premios para cantautores. Y nada más.
En todo caso, lo más importante es que la oigáis: se deja oír.
"Hallelujah", por Kurt Nielsen, Espen Lind, Askil Holm y Alejandro Fuentes
La cantante, compositora, guitarrista y pianista estadounidense Sheryl Crow interpreta la versión más light de todas la de referencia, pero no por ello menos bonita.
"Hallelujah", por Sheryl Crow
Podrá gustar o no gustar el country (¡a mi me encanta!) pero la versión de Willie Nelson me parece muy buena, buenísima. El sonido de su voz, con los coros, y el tañido de la slide guitar con el acordeón, hacen de este “Hallelujah” una de las versiones más personales y con más sentimiento, una de las más vividas. Además, el gran Willie tiene una entonación que deja entrever el resultado de una azarosa vida curtida en mil y una historias de la música.
"Hallelujah", por Willie Nelson
Imogen Heap es una cantante-compositora inglesa que lo mismo ejecuta su música acompañada del teclado de su piano o con el cello entre sus piernas, el clarinete, la guitarra, batería o, si lo considera apropiado, con sintentizadores. Esta versión no incluye vídeo pero si la voz y la lectura del texto en una versión muy suya, como todo lo que ella nos presenta. Una cantante a seguir de cerca.
"Hallelujah", por Imogen Heap
Una versión curiosísima: la de Vocal Line, un grupo danés, de Hjortshøj, que canta a capella todas sus canciones. Son muy buenos y por la documentación que consulté en Internet, con un elevado prestigio internacional.
Otra curiosidad de la grabación: si os fijáis bien, en algunos momentos del “Hallelujah” se escucha la vocecita de una niña muy pequeña que les hace los coros al grupo… ¡Cosas de las grabaciones piratas!
"Hallelujah", por Vocal Line
Otra versión brillante: la que hace la cantante ruso-yanqui Regina Spektor, a la que podríamos catalogar como indie. El sonido de las cuerdas del violonchelo combina perfectamente con la voz suave, dulce, cándida, angelical, cuasi infantil de la Spektor. Una curiosidad: una de sus canciones se utiliza como presentación de la película “Hero”.
"Hallelujah", por Regina Spektor
Una cantante holandesa: la de Nynke Laverman. Tengo que reconocer que ni la conocía, pero suena bien, muy bien.
"Hallelujah", por Nynke Laverman
Este cantante también es holandés y se llama Nicolaas Maria “Nick” Schilder, componente del duo Nick & Simon. Para mi gusto, es una versión ligeramente acaramelada y con poca fuerza. Aún así, suena bien.
"Hallelujah", por Nick Schilder
¡Ésta si me gusta! Ésta versión no sólo me gusta: me entusiasma. Es de un cantante que se llama Lucky Jim. Su versión es profundamente personal, con una voz de tonalidad bluesera y un delicioso piano de fondo. Graba para el sello londinense Ho Hum Records, una disquera especializada en folk acústico y música electrónica. Pese a que nunca oí hablar de él, su versión me parece excelente. Desde ya mismo me pongo a investigar más sobre este cantante.
"Hallelujah", por Luchy Jim
¡Quién me iba a decir a mi que Katherine Jenkins también cantaría el “Hallelujah”! Pues sí, lo canta, y muy bien por cierto; eso sí, la interpreta con una voz de tonalidad claramente de mezzosopano. Katherine Jenkins es una hermosa ex maestra de 29 años nacida en Neath (Gales – Reino Unido), que tiene en su currículum el haber firmado a los 23 años el contrato más importante en la historia de las grabaciones de música clásica; además, se ha convertido en la cantante femenina de ópera con mayores ventas desde las épocas de la Maria Callas: ¡casi nada!
"Hallelujah", por Catherine Jenkins
Una cantante polaca totalmente desconocida, al menos para mí: Kasia Popwska. Me gusta la versión. Canta bien y suena bien.
"Hallelujah", por Kasia Popwska
Señores y señoras… con todos ustedes uno de los más grandes, de los más impresionantes, de los más increíbles y incombustibles de los cantantes del mundo: ¡John Cale! Este Gales nacido en el año 1942, con sus 67 años a la espalda, sigue dando lecciones de modernidad e innovación. Ninguna de sus canciones, ya sea propias o versionadas, como este “Hallelujah”, nos dejará indiferentes; en su voz y bajo los dedos de sus manos pulsando el teclado del piano, nada es igual, él le aporta a cada canción ese “poquito” más de belleza que hace que sus obras sean un faro para los músicos que no quieren anquilosarse. Escuchadla con devoción: es uno de los últimos dioses vivos que quedan a la música pop/rock.
"Hallelujah", por John Cale
Una nueva versión, cuanto menos curiosa: el “Hallelujah” de los Miami University Men's Glee Club. Esta agrupación coral, radicada en una universidad yanqui, hace versiones muy clasicas, en la línea de los coros tradicionales. Es una versión muy académica, muy seria, pero muy bien interpretada y dirigida por el Dr. Ethan Sperry.
"Hallelujah", por Miami University Men's Glee Club
La versión del cantante de folk e indie-rock Damien Rice es, para mi gusto, una de las mejores. Acompañado de su guitarra acústica y con esa voz tan personal que le caracteriza, su versión es muy sentida y sentimental. Algunas de las canciones de Damien Rice se usaron para grandes películas y series de televisión, entre ella House, CSI Miami, Perdidos, Alias, L o The O.C.
"Hallelujah", por Damien Rice
¿Qué más puedo decir de Bon Jovi que no sepáis vosotros? Poco más, la verdad. Si bien a mi no me gustan (mis gustos van por otros lares), Bon Jovi es una de las bandas de rock más famosas de la historia, poseedores de montones de discos de oro, de platino y de diamante, con actuaciones prácticamente en todo el mundo y con un cantante, Jon Bon Jovi (su verdadero nombre es John Francis Bongiovi), por el que se volvían locas las chicas de mi edad. ¿Qué tal es esta versión? Buena, pero, para mi gusto, ligeramente teatrera, muy en la línea de las bandas rockeras tradicionales. Aún así, la voz de Jon Bon Jovi es muy buena.
"Hallelujah", por Bon Jovi
Tim Minchin es una de esas joyitas que a veces salen de la Gran Bretaña. Es actor, comediante y músico, y tiene una mala hostia y un escepticismo que no se puede aguantar (de bien). Es un crítico exacerbado de la situación política y cultural de su país, y sus actuaciones son un prodigio de improvisación y brillantez intelectual. Pero a veces, también deja suelta su vena más sensible y canta como los ángeles, como en esta versión del “Hallelujah” que no deberíais perder, con el acompañamiento vocal de Geraldine Quinn.
"Hallelujah", por Tim Minchin y Geraldine Quinn
¿Y qué me decís de la versión de Perla Batalla? Nacida en Los Ángeles de padres latinos (padre mexicano y madre argentina), Perla “Perlita” Batalla lleva música en vez de sangre por sus venas: su voz es capaz de emanar dolor, alegría o pasión, según sea necesario en cada una de sus canciones.
Curiosamente, durante algunos años fue corista de Leonard Cohen; al final de una de esas giras, retomó su andadura en solitario. Desgraciadamente, pese a su enorme calidad (tenéis que escuchar su versión del “Cucurrucucú paloma”: pones los pelos de punta) aún no ha cosechado grandes éxitos populares, pero tienes magníficas críticas de los entendidos. Tiene una nominación a los Grammy’s y cuatro CD´s.
"Hallelujah", por Perla Batalla
Ahora le toca el turno a un compatriota mío, y no sólo de España: Deluxe es gallego, de la provincia de La Coruña, de donde soy yo. Deluxe es el comercial del grupo de Xoel López, un guitarrista y compositor que tiene el honor de que su canción “Que no” esté entre las 200 mejores composiciones de la historia, según la más importante revista musical del mundo, la Rolling Stone. ¿Cómo es su versión? Muy buena, muy cercana al original, con claras reminiscencias de la versión de Jeff Buckley, un piano que enamora y una estética muy jazzistica, en blanco y negro.
"Hallelujah", por Deluxe
La última versión que os presento es la más personal de todas, interpretada por uno de los mejores cantaores del flamenco actual: Enrique Morente. Esta versión, en su voz, con la guitarra y compañía de Lagartija Nick, hace casi irreconocible el original de Leonard Cohen, pero no por ello es menos emocionante, espeluznante, magnífica.
"Hallelujah", por Enrique Morente
Después de escucharlas todas las versiones no sé con cuál os quedáis cada uno de vosotros, pero a mi las que más me gustan son la de Jeff Buckley la de K. D. Lang, seguidas por las de John Cale, Deluxe y Damian Rice.
En este año 2010 se celebra el último Xacobeo hasta el 2021. Es, por tanto, un año importante y fundamental para el futuro del Camino de Santiago.
Serán 11 años de silencio y, quizá, de algunos olvidos de ese recorrido iniciático en el que todos hemos participado, con sus más y sus menos.
Tal vez sea éste año, ojalá, el de inicio de mi descanso de un trabajo en el que llevo 26 años. Y tal vez, gracias a eso, éste sea el año en el que, ¡Por fin!, termine de recorrer caminando los 761 kilómetros que van desde Roncesvalles (Navarra – España) a Santiago de Compostela (Galicia – España), el trayecto llamado “Camino Francés”, la ruta xacobea por excelencia, la vía clásica utilizada desde hace más de ocho siglos para llegar a la Catedral de Santiago desde la Europa central, y que fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.
¿Un proyecto? No, un sueño…
Alfredo Webmaster
Para los que conocéis Galicia, estos vídeos sólo son el recordatorio de lo que aquí hubo, de lo que aquí hay y, sobre todo, del potencial inmenso que atesoramos para el futuro.
Si no hay más, no es por que algunos no deseemos construirlo; si no hay más, es por que algunos sólo nos lo dejan soñar.
Pero sería fácil: sólo habría que ponerse a hacerlo.
Alfredo Webmaster
Esta es Galicia…
… y tienes que venir a verla…
… es fácil: sólo tienes que caminar…
… hay muchas historias por el Camino…
… y al final está el destino: ¡Santiago de Compostela é grande!
Miro una foto de una tristeza, dolor, crueldad y violencia inmensas: un hombre toma del pie el cadáver de un niño y lo arroja al aire. El cuerpo va a dar a la montaña de cadáveres -decenas de millares en una población de 10 millones-. Saldo terrible del terremoto en Haití. Cuesta admitir que una catástrofe más se añada a la suma catastrófica de esta desdichada nación caribeña. El 80% de sus habitantes sobrevive con menos de dos dólares diarios. El país debe importar las cuatro quintas partes de lo que come. La mortalidad infantil es la más alta del continente. El promedio de vida es de 52 años. Más de la mitad de la población tiene menos de 25 años. La tierra ha sido erosionada. Sólo un 1,7% de los bosques sobreviven. Tres cuartas partes de la población carece de agua potable. El desempleo asciende al 70% de la fuerza de trabajo. El 80% de los haitianos vive en la pobreza absoluta.
En este país, si la naturaleza es impía más lo es la política humana
Los huracanes son frecuentes. Pero si la naturaleza es impía, más lo es la política humana. Primer país latinoamericano en obtener la independencia, en 1804, se sucedieron en Haití gobernantes pintorescos que han alimentado el imaginario literario. Toussaint L'Ouverture, fundador de la República, depuesto por una expedición armada de Napoleón I. El emperador Jean-Jacques Dessalines extermina a la población blanca y discrimina a los mulatos, pero es derrotado por éstos. Alexandre-Pétion, junto con el dirigente negro Henry Christophe, convertido en brujo y pájaro por Alejo Carpentier en su gran novela El reino de este mundo, espléndido resumen novelesco del mundo animista de brujos y maldiciones haitianas. Fueron los "jacobinos negros".
El verdadero maleficio de Haití, sin embargo, no está en la imaginación literaria, ni en el folclore, sino en la política. Sólo después de la ocupación norteamericana (1915-1934), Haití ha sufrido una sucesión de presidentes de escasa duración y una manifiesta ausencia de leyes e instituciones, vacío llenado, entre 1957 y 1986, por Papá Doc Duvalier y su hijo Baby Doc, cuyas fortunas personales ascendieron en proporción directa al descenso del ingreso de la población, el desempleo y la pobreza. Patrimonialismo salvaje que intentó corregir, en 1990, el presidente Jean-Baptiste Aristide, exiliado en 1991, de regreso en 1994, y desplazado al cabo por el actual presidente René Préval.
Este carrusel político no da cuenta de las persistentes dificultades provocadas por la guerra de pandillas criminales, herederas de los terribles tonton-macoutes de Duvalier, incontenibles para una policía de apenas 4.000 hombres y avasallada por las realidades de la tortura, la brutalidad, el abuso y la corrupción como normas de la existencia.¿Qué puede hacer la comunidad internacional sin que los préstamos del Banco Mundial o del Banco Interamericano desaparezcan en el vértigo de la corrupción? La presencia de una fuerza multinacional de la ONU, la MINUSTAH o Misión Estabilizadora (con gran presencia brasileña) ha contribuido sin duda a disminuir el pandillismo, los secuestros y la violencia. La inflación disminuyó de 2008 acá de un 40% a un 10% y el PIB aumentó en un 4%. Prueba de que hay soluciones, por parciales que sean, a la problemática señalada. Pero hoy, el terremoto borra lo ganado y abre un nuevo capítulo de retraso, desolación y muerte.
La comunidad internacional está respondiendo, a pesar de que Puerto Príncipe ha perdido su capacidad portuaria, el aeropuerto tiene una sola pista y el hambre, la desesperación y el ánimo de motín aumentan. El presidente Barack Obama ha dispuesto (con una velocidad que contrasta con la desidia de su predecesor en el caso del Katrina en Nueva Orleans) medidas extraordinarias de auxilio.
Obama ha tenido cuidado en que el apoyo norteamericano sea visto como parte de la solidaridad global provocada por la tragedia haitiana, y ha hecho bien. Las intervenciones norteamericanas en Haití están presentes en la memoria. Entre 1915 y 1934, la infantería de marina de Estados Unidos ocupó la isla y sólo la llegada de Franklin Roosevelt a la Casa Blanca le dio fin a la intervención. No hay que ser pro-yanqui para notar que la ocupación trajo orden, el fin de la violencia y un programa de obras públicas, aunque no trajo la libertad, ni acabó con la brutalidad subyacente de la vida haitiana.
La presencia actual de muchas naciones y muchas fuerzas, militares y humanitarias, en suelo haitiano, propone una interrogante. Terminada la crisis, pagado su altísimo costo, ¿regresará Haití a su vida de violencia, corrupción y miseria?
Acaso el momento sea oportuno para que la comunidad internacional se proponga, en serio, pensar en el futuro de Haití y en las medidas que encarrilen al país a un futuro mejor que su terrible pasado. Que dejado a sí mismo, Haití revertirá a la fatalidad que lo ha acompañado siempre, es probable. Que la comunidad internacional debe encontrar manera de asegurar, a un tiempo, que Haití no pierda su integridad pero cuente con apoyo, presencia y garantías internacionales que asistan a la creación de instituciones, al imperio de la ley, a la erradicación de la pobreza, el crimen, la tradición patrimonialista y la tentación autoritaria, es un imperativo de la globalidad.
Ésta, la globalización, encuentra en Haití un desafío que compromete la confianza que el mundo pueda otorgarle a la desconfianza que todavía la acecha. La organización internacional prevé (o puede imaginar) maneras en que Haití y el mundo unan esfuerzos para que la situación revelada y subrayada por el terremoto no se repita.
Haití no debe ser noticia hoy y olvido pasado mañana. Haití no cuenta con un Estado nacional ni un sector público organizados. Los Estados Unidos de América no pueden suplir esas ausencias. La inteligencia de Barack Obama consiste en asociar a Norteamérica con el esfuerzo de muchos otros países. Porque Haití pone a prueba la globalidad devolviéndole el nombre propio: internacionalización, es decir, globalidad con leyes.
P.S. Una manera de entender a Haití más allá de la noticia diaria consiste en leer a algunos autores de un país de cultura rica, economía pobre y política frágil. Me refiero a Los gobernadores del Rocío de Jacques Roumain, un autor que partió de una convicción: el orgullo de los haitianos en su cultura. Tanto en Los gobernadores como en La presa y la sombra y La montaña encantada, Roumain resume en una frase el mal de Haití: "Todo mi cuerpo me duele". Junto con él, los hermanos Pierre Marcelin y Philippe Thoby-Marcelin escribieron la gran novela del Haití del vudú, las peleas de gallos y la superstición, Canapé-Vert, así como El lápiz de Dios y Todos los hombres están locos. Esta última prologada en inglés por Edmund Wilson, quien ve en ella, más allá del drama de Haití, "la perspectiva de las miserias y fracasos de la raza humana, nuestros amargos conflictos ideológicos y nuestras ambiciones aparentemente inútiles".
Tirando de hemeroteca recuperé un artículo que leí sobre un libro que hablaba de ciudades “basura” en países extremadamente pobres, entre ellos Haití.
En el texto del artículo, se remarcaba las palabras de una madre haitiana del Cité-Soleil de Puerto Príncipe que decía, copio literalmente, lo siguiente: “Por todas partes hay un agua verdosa y maloliente. Los mosquitos nos devoran. Mi hijo de cuatro años tiene bronquitis, malaria y ahora parece que también tifus. El médico dice que si no lo cuido lo perderé”.
Al leerlo, sentí un profundo escalofrío y pude imaginar, ¡me costó mucho imaginar algo así desde mi cómoda vida europea!, la situación de extrema angustia y dolor en el que se encontraba esa madre con su niño en brazos.
Lo más grave de las palabras de esa madre no está en las propias palabras en sí, ni son producto del dolor por la nueva desgracia que asola la parte occidental de La Española: el terremoto del 12 de enero. No, eso no es lo más grave.
Lo realmente dramático y inconcebible es que las palabras aparezcan en el libro de Mike Davis “Planeta de ciudades miseria” y que estén escritas hace más de tres años.
¿Qué clase de mundo habitamos si sabiendo como sabemos que pasan esas cosas, no nos revelamos en masa y exigimos una solución global? ¿Cómo es posible que nuestros impuestos, esos que lo mismo valen para construir una autopista que para financiar ilegalmente a unos políticos corruptos, cómo es posible, repito, que nuestros impuestos no sirvan para solucionar los problemas de países, como Haití, que están peor que hace 200 años?
¿Cómo es posible que para algún obispo sea más grave la "situación moral" de España –ver información 1, más abajo- que la muerte de más de 60.000 haitianos? ¿Es moralmente aceptable que esos mismos obispos, los que se rasgan las vestiduras ante la ley del aborto o del divorcio express, no hayan dicho ni una palabra sobre la desgracia de Haití? ¿Qué es más importante ante su dios, salvar un óvulo fecundado o proteger la vida de los niños que malvivían en las calles de Cité-Soleil de Puerto Príncipe? ¿Por qué los obispos y curas de mi país convocan tantas manifestaciones en contra del aborto y no han convocado ninguna en contra de las miserias y injusticias del mundo? ¿No es denigrante e inmoral que el Papa Benedicto XVI recibiera en audiencia privada hace pocos meses al actual Presidente de Haití, para darle su bendición, sabiendo como sabe cuál es el extremado grado de corrupción que tiene su gobierno y cuán miserable es la vida de los haitianos? ¿Y qué decir de Juan Pablo II, que apoyó, amparó, jaleó y mantuvo como sacerdote al anterior presidente de Haití, Jean-Bertrand Aristide, responsable de los “chiméres” que mataron a machete, fuego y balas a miles de haitianos?
¿Aún nos sorprende lo que está pasando en Haití? A mi no me sorprende: lo que está pasando es producto de doscientos años de miseria, vilezas y traiciones; es el resultado de doscientos años de expolio y corrupción.
Ahora, con más de 60.000 muertos tirados en las calles o bajo los escombros, todos nos rasgamos las vestiduras y mandamos ayuda para solucionar lo insolucionable. El mal ya estaba hecho antes del terremoto y los muertos no van a revivir con ayuda extemporánea.
Ahora se habla de reconstruir el país, pero... ¿Cómo creéis que van a reconstruir Haití? Si por “reconstruir” entendemos que se vuelvan a levantar las deleznables casuchas de hojalata y maderas, sin servicios sanitarios, o se construyan edificios sin ningún tipo de seguridad sísmica, mejor no hacer nada.
Entonces, ¿Cómo debería ser la reconstrucción de Haití? ¿Empezando desde “0”, levantando un país nuevo y moderno? Esa me parecería la perfecta solución... pero, ¿Quién dirigirá esa reconstrucción? ¿Los mismos gobernantes que han expoliado a su pueblo, los René Préval o los Jean-Bertrand Aristide de turno? ¿O tal vez el Fondo Monetario Internacional y los EEUU, que dirigieron con mano de hierro las políticas económicas de Haití durante los últimos 100 años? ¿O los franceses, con sus políticas de expolio miserable de 200 años de deudas -ver información 2, más abajo-?
Si no se va a tomar en serio la solución de un asunto tan serio, mejor no hacer nada.
Alfredo Webmaster
Nota 1
Lo dicho por el Obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, son las palabras más miserables y faltas de “caridad cristiana” que oí en mi vida: "Lamentamos muchísimo lo de Haití, pero igual deberíamos, además poner toda nuestra solidaridad y recursos económicos con esos pobres, llorar por nosotros y por nuestra pobre situación espiritual. Quizá es un mal más grande el que nosotros estamos padeciendo que el que esos inocentes están sufriendo" y “el mal que sufren esos inocentes no tiene la última palabra, porque Dios les ha prometido la felicidad eterna”.
Para evitar que me tachéis de laicista, ¡Que lo soy!, nada mejor que leer los artículos de opinión que, sobre estas inmorales palabras, escribieron dos teólogos católicos de fama mundial: Juan José Tamayo y Juan Masiá Clavel, en la web Redes Cristianas.
Nota 2
Interesantísimo artículo de Rubén Cortés, publicado en México, que nos recuerda la triste historia de un país triste y desamparado, al que una metrópoli, Francia, esquilmó económicamente durante 200 años
Haití, crimen de Francia, por Rubén Cortés para razon.com.mx, 14/01/2009
¿Por qué República Dominicana es el único país latinoamericano cuya economía creció en la actual crisis y, además, controla su inflación, posee una moneda estable, buen ritmo de inversiones extranjeras y una infraestructura que se moderniza?
¿Por qué Haití, tras haber sido en los siglos XVII y XVIII la colonia más rica de América, es el país más atrasado del mundo, atascado de hambre, desempleo, violencia, corrupción, despotismo, caos político, pistolerismo callejero y paralización económica? ¿Por qué estas diferencias si ambos países comparten la isla?
Porque a República Dominicana, por pobre que haya seguido siendo después de su independencia, en 1844, nunca fue abandonada por España, su metrópoli, y, de su mano, tampoco por las vanguardias culturales y económicas provenientes de Europa.
Pero Francia, como metrópoli, sumió a Haití en un desamparo eterno, ciega de rencor por el revés de los remanentes del Ejército napoleónico ante las huestes de Mackandal y Toussaint-Louverture en la revuelta que acabó con la independencia haitiana en 1804.
Desde entonces, los franceses mostraron la más honda indigencia de pensamiento, al ser incapaces de superar el desdoro que supuso que una guerrilla de negros desharrapados les matara 60.000 soldados y dejara mal parado el prestigio de Napoleón.
Así han sido con Haití los franceses, a pesar de que sólo 15 años antes de la revolución haitiana ellos mismos habían hecho otra que significó el triunfo de un pueblo pobre, oprimido y cansado de injusticias sobre los privilegios de la nobleza feudal y del Estado absolutista.
Pero Francia no restableció las relaciones diplomáticas hasta que, en 1825, Haití aceptó pagarle 150.000.000 de francos por la pérdida de sus esclavos: una suma similar al presupuesto anual de Francia de la época y a 10 años de los ingresos de Haití.
Es un hecho que todavía mancha la historia de Francia, pues para pagar la compensación la desde entonces destrozada Haití tuvo que pedir el dinero prestado a… los propios bancos franceses.
Y aunque consumieron por más de un siglo el 80 por ciento de sus recursos, la pobre pero honorable Haití terminó de pagarle aquellos 150.000.000 de francos a la inmensamente rica pero mezquina Francia, en 1947. O sea, hasta el otro día.
Mucha pompa universal de “igualdad, fraternidad y libertad”, pero olvidó Francia que, en el apogeo de la trata negrera del siglo XVIII, Haití le producía mayores ingresos que los que a Inglaterra las 13 colonias que luego serían los Estados Unidos de América.
Sin embargo, se debe de reconocer que al cabo de 200 años, y compungida ante el terremoto de 100.000 muertos registrado antier, Francia ha hecho algo por Haití: no deportará a más haitianos indocumentados… por ahora.
Aprovechando que la crisis está como está, ¡Cómo está la crisis, dios mío!, es conveniente que de vez en cuando recordemos que “no es oro todo lo que reluce” y que el capitalismo fue, es y será un monstruo que todo lo engulle.
Pongamos el caso de los mercados de valores. Si nos ceñimos a la definición más habitual, “los mercados de valores son un tipo de mercado de capitales en el que se negocia la renta variable y la renta fija de una forma estructurada, a través de la compraventa de valores negociables; además, los mercados de valores permiten canalizar los capitales a medio y largo plazo de los inversores a los usuarios finales”.
¿A qué quedó preciosa la definición? Quedó chulísima… pero estoy seguro que muy pocos de vosotros la entendió.
Debo reconocer que a mi, que ando metido todo el día entre esas “cosas” y algunas otras aún más raras y exotéricas, también me cuesta trabajo entenderlo… y, sobre todo, aceptarlo.
Por tanto, nada mejor que recurrir a una sencilla parábola para explicar de forma clara y concisa qué es y cómo operan los mercados de valores, y qué le suele pasar al pequeño ahorrador al final de los procesos especulativos de comprar y vender acciones, bonos, obligaciones, cédulas, warrants (¡Ojo, no es un insulto!) u otros títulos negociables.
La parábola dice:
“Una vez, hace unos años, llegó a un pueblo un señor muy bien vestido. Después de instalarse en el único hotel de la localidad, publicó en el minúsculo diario local que pagaría 10 dólares por cada mono que le vendieran.
Los campesinos, que sabían que el bosque aledaño estaba lleno de monos, salieron corriendo a cazar monos.
El hombre, como había prometido, compró todos los monos –cientos de monos- a 10 dólares cada uno, y sin chistar.
Llegó un momento en que los campesinos perdieron el interés porque la cacería se tornaba más difícil según iban disminuyendo el número de monos.
Entonces el hombre ofreció 20 dólares por cada mono, y los campesinos corrieron otra vez al bosque.
Nuevamente fueron mermando los monos; el hombre elevó la oferta a 25 dólares, y los campesinos volvieron al bosque, cazando los pocos monos que quedaban, hasta que ya era casi imposible encontrar uno.
Llegado a este punto, el hombre ofreció 50 dólares por cada mono; pero, como tenia negocios que atender en la capital, dejó a cargo de su ayudante el negocio de la compra de monos.
Una vez que el hombre se hubo ido del pueblo, su ayudante se dirigió a los campesinos diciéndoles:
‘Fíjense en estas jaulas llenas con miles de monos que mi jefe les compró para su colección. Yo les ofrezco venderles a ustedes los monos por 35 dólares, y cuando el jefe regrese de la capital, ustedes se los venden por 50 dólares cada uno’.
Los campesinos juntaron todos sus ahorros y compraron los miles de monos que había en las jaulas, esperaron el regreso del ‘jefe’.
Desde ese día, no volvieron a ver ni al ayudante ni al ’jefe’. Lo único que vieron fueron las jaulas llenas de monos que compraron con los ahorros de toda una vida”.
No sé si os quedó clara cuál es la moraleja económica de la parábola, pero intuyo que ahora ya entendisteis que comprar y vender “monos” tiene sus riesgos: el que tiene el dinero es el que maneja el negocio… y es el único que siempre gana.
En los próximos meses y años, se empezarán a celebrar por toda Latinoamérica el Bicentenario de las independencias de los diversos países que componen el cono sur del continente.
Siendo como son actos de reafirmación de los valores patrios y de exaltación del momento histórico en que se conquistó la independencia de la metrópoli, España, muchos de ellos también serán de recuerdo para las muchas barbaries que cometieron, en la conquista de América, nuestros antepasados.
A estas alturas de la historia, no creo que nadie niegue que los españoles que llegaron a la América en los siglos XV, XVI y XVII, además de ser portadores de algunos valores reseñable de cultura y modernidad, también fuimos la mano ejecutora de actos nada honrosos y de destrucción, ya sea de las culturas precolombinas como de pueblos enteros, que no sobrevivieron al empuje de los conquistadores. Es parte de la historia común que compartimos entre todos. Es historia común; no se puede, no se debe, olvidar. Pasó, y pasó.
Asumiendo la parte de culpa que como país tuvimos en algunos de los desastres, también es de justicia reconocer que después de los 300 años de dominación colonial española, vinieron 200 años de independencia y soberanía local. Esos dos últimos siglos (parte del XIX, XX e inicio del XXI) fueron para la humanidad en su conjunto, los más prodigiosos en avances (industria, cultura, calidad de vida, libertad) y prosperidad. Lo que ese espectacular progreso significo en cada uno de los países americanos, es, en todo caso, responsabilidad de los nuevos gobiernos independientes, para lo bueno y para lo malo.
Igual que ahora, en pleno siglo XXI, los españoles no nos podemos sentir orgullosos de que unos poquísimo miles de nuestros soldados fueran capaces de conquistar un continente completo, a sangre y fuego, ¡cierto!, tampoco tenemos por que sentirnos culpables de algo que ya es parte de la historia. Ni debe haber recuerdos de glorias pasadas ni tampoco reproches por lo que otras gentes hicieron en otro tiempo.
Pasó, y pasó: Latinoamérica y España tiene que aprender a convivir con una historia común, que es muchísima y muy valiosa.
Alfredo Webmaster
La traca del Bicentenario, por Miguel Ángel Bastenier para elpais.com, 13/01/2009
Comienza la gran traca del Bicentenario. Los 200 años de las primeras declaraciones latinoamericanas que hoy se asimilan, redondeando conceptos, a proclamaciones de independencia, estallarán durante 2010, con España como monigote de pim pam pum y huésped de honor en el banquillo de los acusados.
Lo que se declaraba no era la independencia, sino que ante la soberanía cesante de España, sojuzgada por Napoleón, los criollos reivindicaban su autogobierno, aunque únicamente, se entiende, hasta que Fernando VII recobrara su augusto trono. Cabe argumentar que una declaración de ruptura con España no era directamente asumible por aquellas repúblicas de propietarios en un mar de indigentes de otro color, con lo que habría que ver esa rebeldía como táctica que no osaba aún ser estrategia; pero, también, que la fórmula transaccional permitía imaginar otro final contando con que parte del “criollato” —que sí existió— aceptara una soberanía interior sin desvinculación completa de la metrópoli, como ha argumentado el historiador ecuatoriano José Cañizares Esguerra y, sobre todo, con la prudencia de las Cortes de Cádiz —que no existió— para reconocer en pie de igualdad al mundo hispanoamericano. Pero esa solución era demasiado moderna.
Los propósitos que animan a los gobernantes latinoamericanos son tan variados como su procedencia. La Colombia del presidente Uribe, con mucho criollo en el poder, quisiera celebraciones apacibles sin réprobos ni verdugos, pero ya se encargarán algunos fierabrás de la izquierda de hablar de genocidio; y lo mismo cabría decir de México, cuya dirigencia aunque es más hispánica que el sepulcro del Cid, el mestizaje del país y lo a mano que cae recordar a Hernán Cortés crearán tensiones en todo el espectro político. Y Argentina, una presunta Europa en el cono sur, que gobierna una diarquía de apellido Fernández —¿o es Kirchner?— bailará al son que convenga para sobrevivir a una sociedad cada día más díscola en su proliferación de peronismos. Pero el maremoto es, sobre todo, caribe y andino.
El bolivariano Chávez concibe las celebraciones como una recuperación de tono muscular ante unas elecciones legislativas en septiembre, que si hay que creer a las encuestas deberían preocuparle. El presidente Evo Morales, indio aymara, presenta enmienda a la totalidad: “No hubo colonización, sino invasión para robarse nuestros recursos”, ha dicho y, puestos a festejar, considera mucho más reivindicables algunas algaradas indígenas del XVIII, que el torpor con que La Paz enfocó la independencia, más preocupada por librarse de Buenos Aires que de Madrid, razón por la cual no hubo grito de independencia hasta 1825.
¿Qué va a ser de España en ese ‘acompañamiento’ votivo? Celebrar, financiar y no tomar ninguna iniciativa sin consensuarla con México, Colombia, Argentina, Perú y Chile; dialogar con Bolivia y Venezuela, que con Ecuador, bajo Rafael Correa y pese a su bolivarianismo, no hay problema. Y explorar cómo puede España reconocer su responsabilidad, pero sólo conjuntamente con el criollo que fue brazo ejecutor de tanto abuso y crimen contra el indígena y el esclavo durante la colonia y en la independencia, porque los pecados del pasado, como subraya el guatemalteco Severo Martínez Peláez en “La patria del criollo”, no se olvidan; y España necesita hacer borrón y cuenta nueva.
Los españoles de mi generación conocíamos Móstoles porque en el colegio nos enseñaban que había sido su alcalde el que había lanzado el grito que desencadenó la sublevación contra las tropas de Napoleón allá por 1808; eso, y que era un pueblo de la provincia de Madrid, era todo lo que sabíamos de Móstoles.
Con el tiempo, Móstoles creció y se convirtió en la tercera ciudad de las dos Castillas por número de habitantes, sólo por detrás de Madrid y Valladolid. Hoy son muchos los chavales que saben que existe Móstoles, no por la guerra de la Independencia, sino porque allí nació Iker Casillas. Pero, entre ambas cosas, algo sucedió. Y ese algo tomó la forma de una empanadilla, por obra y gracia de Josema y Millán, los inolvidables Martes y Trece.
Ya ha llovido, porque el gag de la empanadilla de Móstoles, o que hacía la mili en Móstoles, cumplirá el próximo diciembre nada menos que un cuarto de siglo: fue en la Nochevieja de 1985. Ya ha llovido, pero son muchísimos los ciudadanos que oyen hablar de empanadillas y piensan en Móstoles, o en Martes y Trece o, los que recuerdan bien el episodio, en la desaparecida Encarna Sánchez.
Recuerdo de otro tiempo, solución de urgencia
Empanadillas. Recuerdos de tiempos difíciles, de economías flacas... Comida de estudiantes, viajantes de comercio, cómicos y demás huéspedes de tantas y tantas pensiones en las que empanadillas, croquetas y albóndigas estaban a la orden del día, y no todas serían, seguro, como esas maravillosas empanadillas "de nada" que servía a sus hospedados los jueves doña Cándida en la pensión que regentaba en Pamplona y que tan bien describe el magnífico y hoy políticamente proscrito escritor navarro Rafael García Serrano en su Plaza del Castillo. García Serrano es a las albóndigas lo que Proust a las madalenas o magdalenas, que ambas voces valen.
Las empanadillas han sido, tradicionalmente, solución de urgencia, aprovechamiento más o menos disimulado de sobras... Hablo, claro, de las empanadillas que hacían plato, no de la versión 'mini' que se sirve en cócteles, aperitivos, entremeses y demás saraos, que tienen un bocado o, como mucho, dos. Las empanadillas son algo más que una versión de bolsillo de las empanadas: tienen personalidad propia. Y, si se hacen bien, pueden ser una cosa bien rica.
Si se hacen bien... por fuera y por dentro. Lo exterior es muy importante: la cubierta ha de estar crujiente, pero no quebradiza; en este caso se pone uno perdido de fragmentos de masa. Lo que es muy importante es que ese exterior esté bien seco, sin rastro de aceite: pocas cosas son más tristes que unas empanadillas grasientas, de ésas que requieren, para limpiarse los dedos, medio paquete de servilletas de papel. Unas empanadillas grasientas son, sin duda posible, un fracaso.
La masa para empanadillas es de fácil confección; pero hoy en día tenemos a nuestra disposición en el mercado magníficas masas ya preelaboradas que dan muy buenos resultados. En cuanto al relleno... vale casi todo. Las clásicas son las de carne, las de bonito en conserva, las de bacalao... pero pueden hacerse de un montón de cosas: verduras, mariscos, pescados, aves, carnes y, cómo no, dulces: unas empanadillas de cabello de ángel son una delicia. La verdad es que las empanadillas, a poco que uno se lo proponga, pueden albergar auténticas delicias y aceptan perfectamente rellenos imaginativos: pueden hacerse empanadillas de fantasía.
Manos a la obra
El relleno de unas empanadillas clásicas puede ser anodino o tener gracia; todo está en ponérsela. Partamos de un cuarto de kilo de carne, pongamos que un poco más de ternera que de cerdo, que picaremos en nuestra propia cocina. Requerida la sartén, con un poco de aceite, sofreiremos en ella una cebolla pequeña y un diente de ajo, en ambos casos muy picados. Cuando vayan perdiendo su orgullo e insinuando una tendencia a colorearse, añadimos un pimiento verde, también reducido a daditos pequeños. En seguida, las carnes. Damos a todo ello unas cuantas vueltas e incorporamos un tomate maduro, desprovisto de piel y semillas, también troceado.
Ponemos sal... y añadimos ese toque: unas vueltas de molinillo de pimienta, generosas; un aire de nuez moscada, una pizca de canela, un poco de perejil picado... Dejamos hacer entre diez y quince minutos: el relleno ha de quedar jugoso, pero más espeso que suelto: las manchas de relleno de empanadilla en corbatas, camisas o pantalones son muy espectaculares y tenaces. Una opción final es, terminado el guiso, ponerle un poco de queso rallado.
Así las cosas, colocamos una cucharada de relleno en cada oblea, las cerramos dándoles la clásica forma semicircular y cerramos los bordes mojando un poco la pasta y aplastando con un tenedor, para formar las no menos clásicas estrías de toda empanadilla que se precie. Sin más, bien calentitas, a la mesa. El toque ligeramente picante y especiado las hace particularmente agradables: piden un tinto ligero con el que brindar, si se quiere, por el alcalde de Móstoles, por Iker Casillas y, desde luego, por esos enormes humoristas que han sido y, por fortuna, siguen siendo, Josema y Millán
El famoso sketch de Martes y Trece – “La empanadilla”
Comentarios recientes
hace 6 horas 1 min
hace 7 horas 1 min
hace 10 horas 2 mins
hace 1 día 10 horas
hace 2 días 50 segs
hace 2 días 5 horas
hace 2 días 18 horas
hace 2 días 23 horas
hace 3 días 2 horas
hace 3 días 2 horas