Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Domingo, a 19 de Mayo de 2013


Hay discos que son incalificables, discos que no podemos definir perfectamente ni situarlos en un estilo musical concreto, pero aun así, sin etiquetarlos, son de una belleza hipnótica. Como este que presento hoy: el “Beyond the Missouri sky” de Pat Metheny y Charlie Haden.

Si por separado los dos ya eran figuras consagradas del jazz, juntos e inspirados por las musas, Pat y Charlie alcanzan el Olimpo del sonido sin etiquetas. Y no les hacen falta. Es sólo música.

Beyond the Missouri sky” nace de una colaboración entre dos personajes que se admiraban mutuamente pero que nunca antes habías coincidido en un proyecto.

Este disco es una maravilla de musicalidad sólo accesible para espíritus capaces de captar la sensibilidad y la belleza. Pero, eso sí, para poder disfrutarlo en plenitud y poder extraer los sonidos más sutiles y los toqueteos, que en ocasiones son apenas audibles, de la guitarra o del contrabajo, no se puede recurrir a una grabación basada en una compresión tipo MP3 o similar; hay que disfrutarlo con un equipo de sonido que tenga un buen reproductor de CD's o un buen plato de LP's, una buena amplificación, mejor si es de válvulas, y dos altavoces de calidad contrastada, a poder ser de fabricación inglesa (son más naturales y su sonido menos artificioso). Si es así, y puedes oírlo es tu casa en silencio, con una copa de vino tinto en la mano, el goce y el placer serán completos.

El disco está basado en varios temas que son como historias independientes pero que se mantienen unidas por un fuerte arraigo tradicional que trata de plasmar los paisajes de la Missouri natal de Metheny. Es un viaje con reminiscencias sonoras de country, new age o psicodelia en un contexto jazzístico basado en una instrumentación acústica.

“Waltz for Ruth”, que está dedicado a la esposa de Charlie Haden, tiene, al igual que "First Song", el ritmo de un vals suave en el que la guitarra y el contrabajo se entremezclan hasta formar una deliciosa unidad sonora. Lo mismo que en “Our Spanish Love Song”, otra pieza de indudable belleza.

El tema “Message to a Friend” representa un cambio de estilo, que pasa del suave y cadencioso vals a un sonido que toma unos derroteros más sombríos, con un gran predicamento de la guitarra acústica.

El sonido más country y alegre nos llega con “The Moon Is Harsh Mistress”, “He’s Gone Away” y “The Precious Jewel”, donde Charlie exhibe la fuerza de su contrabajo con el siempre rítmico sonido de la guitarra de Pat, hasta alcanzar un clímax fabuloso.

En “The Moon Song” la fuerza la emana la guitarra eléctrica de Metheny, fielmente matizada por el sonido sensible y complejo del contrabajo.

La traca final de este juego de sensibilidad y belleza sonora lo da el tema que cierra el disco, una composición de Josh Haden, el hijo de Charlie, de título “Spiritual”. Escucharlo implica imbuirse de paz, tranquilidad, atardeceres, sonidos de campo… imágenes que nos traen a la retina los recuerdos de películas de los años 60/70 de la América más profunda y, a la par, más alejada del bullicio de la época.

Es un disco sencillo en su concepto, sin artificios ni grandes derroches, pero que te ofrece lo que necesitas: música sin trampas ni cartón.

El impacto que causó la publicación de este disco, el 25 de Febrero de 1997, hizo que el gobernador del estado de Missouri lo marcara como el “Day of Charlie Haden and Pat Metheny”.

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Sábado, a 18 de Mayo de 2013

 

Conocí a Lole y Manuel a mediados de los 70, en una época en la que el flamenco era una música circunscrita a una tipología de público muy curiosa por lo variopinta que era: gitanos, algunos payos (muy pocos) entendidos y los guiris (turistas) habituales de los tablados. Y poco más.

Los que veníamos de la música más roquera y libertaria (la de los cantautores) nos mezclábamos muy poco con esa cultura, quizá por la creencia errónea de que la cultura calé (la gitana) no entendía la cultura paya (la nuestra), de igual manera que los payos no éramos capaces de captar la profundidad del flamenco.

Lole y Manuel rompieron con las ataduras y reglas del flamenco tradicional. Los dos venían de mundos muy alejados de su etnia gitana: él venía de una banda de rock progresivo de mucha fama y reconocimiento en la época, Smash, y ella nada tenía que ver con ese mundo tan cerrado y hermético como es el del cante, el toque y el baile… pero por las venas de los dos corría sangre plagada de la musicalidad transmitida por sus ancestros, todos ellos grandes músicos y tocaores.

Tu mirá”, del año 1975, es el himno de arranque del nuevo flamenco, una composición de una belleza hipnótica, metafórica, con reminiscencias hippies y un ritmo que engancha… una obra maestra de la música en español.

A algunos quizá os suene de haberla oído en la banda sonora de la película “Kill Bill (volumen 2)” de Quentin Tarantino o en la de “Flamenco” de Carlos Saura.

Alfredo Webmaster

Lole y Manuel – “Tu mirá

Y tu "mirá"

Se me clava en los ojos como una "espá"

Se me clava en los ojos como una "espá"

Se me clava en los ojos como una "espá"

De amores llora una rosa

De amores llora una rosa

Y le sirve de pañuelo

Una blanca mariposa

 

De tanto volar

Sedienta de tanto vuelo

En un charco de agua clara

La alondra se bebe el cielo, ay, ay

 

Aquella tarde de abril

Te dije vente conmigo

Y no quisiste venir

Y no quisiste venir

No te quisiste venir

 

Y tu "mirá" se me clava en los ojos como una "espá"

Se me clava en los ojos como una "espá"

Se me clava en los ojos como una "espá"

 

Y tu "mirá" se me clava en los ojos como una "espá"

Y mi tren de alegría se va se va (se me clava en los ojos...)

Y no tengo más sueño que tu "mirá" (se me clava en los ojos...)

 

Y tu "mirá" se me clava en los ojos como una "espá"

Grillo de mis tormentos, rosa tronchá (se me clava en los ojos como una "espá")

Cuando sueño tus ojos de "madrugá" (se me clava en los ojos...)

Yo no puedo apartarme de tu "mirá" (se me clava en los ojos...)

 

Y tu "mirá" se me clava en los ojos como una "espá"

Se me clava en los ojos como una "espá"

Se me clava en los ojos como una "espá"

 

Y tu "mirá" se me clava en los ojos como una "espá"...

 

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Sábado, a 18 de Mayo de 2013

 

En recuerdo del gran locutor y doblador español Constantino Romero (29 de mayo de 1947 – 12 de mayo de 2013), publico esta entrada en la él nos lee con esa voz majestuosa, apabullante y hermosa que tenía, el poema Any System  del libro de poemas The Energy of Slaves (1973), de Leonard Cohen.

Hoy más que nunca, los versos de L. Cohen son un símbolo de la lucha contra un sistema corrupto y canallesco que prima y cuida al capital, pero no así a las personas. Y Constantino nos lo dice claro y alto: “Cualquier sistema que montéis sin nosotros será derribado”.

Alfredo Webmaster

Any system (Cualquier sistema) - Leonard Cohen

Cualquier sistema que montéis sin nosotros
será derribado.
Ya os avisamos antes
y nada de lo que construisteis ha perdurado.
Oídlo mientras os inclináis sobre vuestros planos.
Oídlo mientras os arremangáis.
Oídlo una vez más.
Cualquier sistema que montéis sin nosotros
será derribado.
Tenéis vuestras drogas.
Tenéis vuestras Pirámides, vuestros Pentágonos.
Con toda vuestra hierba y vuestras balas
ya no podéis cazarnos.
Lo único que revelaremos de nosotros
es este aviso.
Nada de lo que construisteis ha perdurado.
Cualquier sistema que montéis sin nosotros
será derribado.

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Domingo, a 24 de Marzo de 2013

 

De Lucinda Williams y su álbum del 2003, os recomiendo este temazo de imponente musicalidad y suave desarrollo, capaz de ponernos los pelos como escarpias...

Lucinda, la gran dama del sur de USA (Lousiana), además de ser una enorme compositora y show-woman, tiene una poderosísima voz carente de artificios y afecciones: canta con el corazón y desde las entrañas.

Su country moderno, adulto y abierto que devino en lo que ahora se llama “americana”, la está entronizando entre las leyendas de la música.

Alfredo Webmaster

 

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Miércoles, a 27 de Febrero de 2013

 

No hace falta que diga mucho más, vosotros sabéis a lo que me refiero: este vídeo hace referencia a lo que estáis viviendo.

Un abrazo para vosotros,

Alfredo Webmaster

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Sábado, a 23 de Febrero de 2013

 

Una lata de sardinas es una metáfora comestible de la pobreza. Da lastimilla. Nos parece una comida como de mendigo con cartones, refugiado del frío nocturno en un cajero automático, que abriera su triste lata para comer algo. También arrastra la fama de último recurso. De ese condumio que nos preparamos el día que abrimos la nevera, comprobamos que habíamos sido muy optimistas al pensar que la compra que habíamos hecho iba a durarnos eternamente, y la vemos allí solitaria, como el fantasma de una casa abandonada, en medio del vacío y la desolación. Como un Robinson en medio de un océano gélido, esperando a que un gordo caníbal venga y se la zampe.

Pues no. Pues ya está bien. Las sardinas en lata, además de muy sanas, son un pequeño manjarcillo, cuyo único defecto es ser baratas. Compañeras perfectas de una rubia cerveza en el aperitivo, relleno impecable de un bocata de media mañana, brillantes y exquisitas sobre una rodaja de tomate a la hora de cenar. Moraleja, yo hoy sardinas. Vestidas de gala, eso sí, que me gusta pensar que una vez más gana Cenicienta.

Ingredientes

1 lata de sardinas en aceite (o sardinillas como en la foto), 1 cebolla roja, 1 limón (o mejor, un par de limas), 1 guindilla, aceite de oliva virgen extra, sal.

Preparación

En un bol ponemos nuestra lata de sardinillas escurridas de su aceite. Por encima le añadimos una cebolla roja cortada en juliana. Le añadimos sal gruesa al gusto, unas guindilla cortada en rodajitas (o más si son cayenas de esas pequeñas que vienen en bote) y regamos generosamente exprimiendo por encima nuestras limas (o limón, si es lo que tenemos). Hecho esto, removemos bien (con cuidado de no deshacer mucho las sardinas, para que luego nos queden chulas y primorosas), tapamos el bol con un film plástico y lo metemos en la nevera, dejándolo macerar allí no menos de media hora. A la hora de servir, le añadimos por encima un hilillo de nuestro mejor aceite. Veréis que cosa más rica y sorprendente.

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