Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Viernes, a 21 de Noviembre de 2014

El pasado 17 de noviembre hizo 15 años que Enrique Urquijo nos abandonó. Y digo abandonó con toda la intención de la palabra: para una generación completa de españoles, la que vivió los mejores años de sus vidas oyendo su música y tarareando sus letras –entre ellos yo-, su muerte significó la pérdida de ese amigo medio hermano que jamás te traicionó, un compañero que con su voz rasgada, que no era la mejor del mundo (tampoco lo es la de Sabina o Serrat), nos hacía sentirnos mejores personas.

Su enorme e inmensa honestidad a la hora de hacer la música que él quería, sin dejarse llevar por las modas del momento, sin importarle un ‘carajo’ ir contracorriente, le hizo merecedor del aprecio de los que supimos ver en ese chico tan aseado y formal, tan normalito, el mejor ejemplo de que la calidad y capacidad no está reñida con la forma de presentarse ante su público. Que nada malo había en amar las rancheras o reconoce abiertamente que nos gustaba María Dolores Pradera o Pedro Infante o Chavela Vargas o Silvio Rodríguez o Joan Manuel Serrat, y al mismo tiempo ser un innovador.

Encabecé mi escrito con “Un olvido imperdonable…”. Y es cierto: ¿cómo pude olvidarme de un día tan señalado?

En una de las primeras entradas de la segunda etapa de mi blog musicayvino.com, en el año 2007, escribí un artículo titulado “La banda sonora de mi vida” que versaba sobre Enrique y su influencia en los años que yo llevaba consumidos.

Parafraseando a Nietzsche, como el mejor recuerdo es recordar el recuerdo, nada mejor que ‘tirar’ de ese escrito mío del 2007 y rememorar lo dicho entremezclado con palabras nuevas…

Quizá la culpa de todo, producto de la idealización de Enrique y su influencia sentimental en una generación de españoles, sea imaginar que los años consumidos en ese período febril de los 80’ y 90’ fueron mejores que los  primeros del tercer milenio.

Quizá, tal vez, influye que las canas y los kilos de más acumulados en los ‘michelines’ ahora son imposibles de ocultar; no como antes, que todo estaba en su sitio y perfecto.

En fin, sean cuales sean las razones, lo más importante es que Enrique, mi amigo y medio hermano, ya no está con nosotros. ¡Y que no está desde hace 15 años! ¡Y que cada año duele más su ausencia!

Recuerdo como si fuera hoy mismo la mañana del 17 de noviembre de 1999, un día de cielo encapotado, plomizo, pesado, frio. Me recuerdo sentando en la sala de espera del aeropuerto de Barajas de Madrid, con un portátil en las rodillas leyendo un informe sobre una inversión en el Causeway, mientras esperaba la salida de un vuelo de Iberia con dirección a Panamá.

Poco antes de embarcar, más o menos a las 10 de la mañana, un televisor de la sala de espera dio la noticia: mí admirado Enrique había aparecido muerto en el portal de una casa en el madrileño y castizo barrio de Malasaña. Apareció roto y desmadejado por una sobredosis de heroína.

Aquél hombre de 39 años, que a veces parecía un niño, propietario del corazón más grande y de la fuerza de voluntad más pequeña del Mundo, no había sido capaz de superar su larga adicción a las drogas, sobre todo a la heroína.

La noche anterior, Pía, su compañera sentimental, lo había ido a buscar a la casa del ‘camello’ que le proveía de la droga, un cabrón al que él había acudido en demasiadas ocasiones tras abandonar la clínica donde estuvo ingresado, una vez más, para dejar sus adicciones. El miserable del ‘camello’ echó a Pía de la casa alegando que allí no tenían secuestrado a nadie, que Enrique había acudido por ‘voluntad propia’.

Para Enrique, eran 20 años ininterrumpidos de consumo compulsivo de la droga típica de los músicos de aquella época: «Había caballo (heroína) en todas las fiestas. Si eras músico y no te metías, era como si fueras gilipollas», se decía en los círculos musicales de la movida madrileña.

Pese a que el nacimiento de su hija María (1994) supuso para Enrique un hálito de esperanza y una razón de peso para intentar cambiar su estilo de vida y superar sus viejas adicciones, ni ella ni Pía lo habían conseguido arrancar de las garras de la autodestrucción.

Una de las más hermosa, sensibles y desgarradoras canciones de Enrique, “Agárrate a mí, María” (incluida en el recopilatorio "La historia de Los Secretos" y publicada luego como single en 1996: puedes escucharla en un Youtube), un premonitorio aviso de lo que estaba por llegar, ilustra perfectamente que en la relación paterno-filial él buscaba sobre todo la protección y el amparo de los brazos de su hija, a los que poder agarrarse, tal y como se espera de un padre hacia su hija.

Oí la noticia con suma tristeza, no la podía creer: no era posible que el autor de la banda sonora de mi vida me abandonara sin cantarme su última canción… O su “Ojos de Gata” (escúchala en Youtube).

Dicen, se dice, que los hombres no lloramos. Pienso que, o bien no soy demasiado hombre –según la definición de algunos-, o en ciertas ocasiones dejo de serlo: he llorado, y aún lloro, cuando algo me conmueve o me emociona, y la muerte de mi amigo Enrique me emocionó profundamente. Me emocionó tanto que tuve que irme al baño del aeropuerto para no sentir las miradas de la gente.

Su muerte fue la pérdida de una parte de mi pasado, el acabose de los rescoldos de la juventud, la clausura de los primeros años de madurez. Su muerte fue el finiquito de los sonidos de los guateques, de las audiciones privadas y no tan privadas de música a todo volumen. Su muerte fue el fin de los conciertos en directo de Los Secretos, como el de la Plaza Mayor de Madrid, en el 97, o el de la Sala Galileo del 99 (la última vez que le vi en directo). Fue el fin de poder verle compartiendo juntos copas en el Honky Tonk, él con sus amigos, yo con los míos.

Su muerte fue la pérdida del poeta de los fracasos, el trovador de las derrotas, el cantor de las miserias de la vida, el campeón de la tristeza, el rey de la cruda realidad, el señor de los lamentos.

Su desaparición significó que ya nada iba a ser igual, que ya nadie me iba a decir que su estado de ánimo era el mismo que el mío. Que nadie volvería a expresar, como lo hacía él, que su pena era mi pena. Su pérdida, su muerte, y su desaparición significaron que “Nunca he sentido igual una derrota…” (puedes escucharla en Youtube).

Nunca tuve la oportunidad de darle personalmente las gracias por todo lo me ayudó con su música. Pero hoy, otra vez, quince años después, quiero hacerle un nuevo homenaje, el homenaje que no le hice en el Honky Tonk. Y mientras escucho su música siento que su presencia me ayuda a enjugar alguna tristeza de la vida, algunas pérdidas irreparables, algunas personas que vienen y van, que entran y salen… hoy siento que sus derrotas también son mis derrotas.

Estés donde estés, ¡gracias, querido Enrique!

Alfredo Webmaster

 

Enrique Urquijo y los Secretos – “Quiero beber hasta perder el control

Nunca he sentido igual una derrota

que cuando ella me dijo: se acabó.

Nunca creí tener mi vida rota,

ahora estoy sólo y arrastro mi dolor.

 

Y mientras en la calle está lloviendo,

una tormenta hay en mi corazón.

Dame otro vaso, aún estoy sereno,

quiero beber hasta perder el control.

 

Cuántas nochas soñé que regresabas

y en mis brazos llorabas por tu error,

luego un ruido del bar me despertaba

y el que lloraba entonces era yo.

 

Y mientras ella está con otro tipo

mis lágrimas se mezclan con alcohol,

ella se fue por qué no me lo dijo,

y siento que mi vida fracasó.

 

Y mientras en la calle está lloviendo,

una tormenta hay en mi corazón.

Dame otro vaso, aún estoy sereno,

quiero beber hasta perder el control.

 

Quiero beber hasta perder el control

 

Enrique Urquijo y Los Secretos – “Agárrate a mí, María

Estoy metido en un lío

y no sé como voy a salir...

Me buscan unos amigos

por algo que no cumplí.

Te juré que había cambiado

y otra vez te mentí:

Estoy como antes colgado

y por eso vine a ti.

 

Abrázame fuerte a mí, María...

Agárrate fuerte a mí...

que esta noche es la más fría

y no consigo dormir.

 

Agárrate fuerte a mí, María...

Agárrate fuerte a mí...

que tengo miedo

y no tengo donde ir.

 

Mañana, cuando despiertes,

estaré lejos. En fin,

no creo que pase nada,

de otras peores salí.

 

Si acaso no vuelvo a verte

olvida que te hice sufrir:

No quiero, si desaparezco,

que nadie recuerde quien fui.

 

Agárrate fuerte a mí, María...

Agárrate fuerte a mí...

que esta noche es la más fría

y no consigo dormir.

 

Agárrate fuerte a mí, María...

Agárrate fuerte a mí...

que tengo miedo

y no tengo donde ir.

 

Agárrate fuerte a mí, María

Y no llores más por mí

Volveré a por ti algún día

y escaparemos de aquí

 

Agárrate fuerte a mi, María

Agárrate fuerte a mí

que tengo miedo

y no tengo donde ir.

 

Enrique Urquijo y Los Secretos – “Ojos de gata

Fue en un pueblo con mar

una noche después de un concierto

tú reinabas detrás

de la barra del único bar que vimos abierto.

 

Cántame una canción al oído

te sirvo y no pagas

sólo canto si tú me demuestras

que es verde la luz de tus ojos de gata.

 

Loco porque me diera

la llave de su dormitorio

esa noche canté

al piano del amanecer todo mi repertorio.

 

Con el "Quiero beber"

el alcohol me acunó entre sus mantas

y soñé con sus ojos de gata

pero no recordé que de mí algo esperaba.

 

Desperté con resaca y busqué

pero allí ya no estaba

me dijeron que se mosqueó

porque me emborraché y la usé como almohada.

 

Comentó por ahí

que yo era un chaval ordinario

pero cómo explicar

que me vuelvo vulgar

al bajarme de cada escenario.

 

Pero cómo explicar

que me vuelvo vulgar

al bajarme de cada escenario.

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Domingo, a 26 de Octubre de 2014


Este blog (o lo que sea) estuvo en un período indeterminado de meditación trascendental: a mi vuelta de Costa Rica, después de vivir allí once meses, sufrí una crisis de creatividad que hizo que relentizara las actualizaciones.

¿Culpa del clima, de la gastronomía, de la distancia o de la carencia de tiempos libres en Centroamérica para dedicarlos a este blog (o lo que sea)? En realidada, no lo sé, pero al retornar a España decidí bajar la velocidad crucero que hasta ese momento tenía el proyecto musicayvino.com. Lo hice con la idea difusa de volver a recuperar la buena marcha según me fuera aclimatando a la vida de aquí.

Pero ya veis lo que pasó: que pasó el tiempo y pasó la romería; que siempre aparecía una disculpa, una justificación, para remolonear. Y más cosas: el cambio de la versión Drupal 4.1 a la Drupal 7.2 en vez de mejorar la comodidad a la hora de realizar actualizaciones en el blog (o lo que sea), supuso un hándicap que me aburrió sobremanera. Y entré en un período reflexivo-perezoso entremezclado con otro reflexivo-gañán (tirando más bien hacia la segunda acepción de la RAE).

Un refrán muy español dice que “cuando el diablo está ocioso mata moscas con el rabo”, y yo, en ese estado reflexivo-perezoso-gañán no sólo maté moscas y moscones: también maté avispas  y avispones. E hice algo que me pareció muy positivo: tirar de los buenos amigos, como Miguel, y pedir su colaboración.

Hoy, al volver a casa de dar un paseo mañanero por la Xunquieria de Alba, un espacio natural protegido de 67 hectáreas que me recuerda a mi amada Sabana de San José, escuché una canción que me sacó del marasmo de vagancia creativa en la que me encontraba: la balada country “Reconside me”, de Margaret Lewis y Mira Smith (1969), en la voz de Dayna Kurtz.

Oyéndola, sintiendo su voz profunda y sensible, recordé que tenía un blog (o lo que sea) olvidado y que en él, hasta hace no mucho tiempo, me gustaba plasmar mis pensamientos, mis disquisiciones políticas y religiosas (ateas, obviamente), mis gustos musicales, los culturales, vinateros, gastroneros (valga el palabro), viajeros o lo que se terciara según el ánimo. Y recordé que ese blog (o lo que sea) ya lo habían visitado más de 3.345.000 veces. Y que por esa razón me debía a esos lectores. O al menos a muchos de ellos: a los que me escribían correos y correos, a los que dejaban comentarios en el blog (o lo que sea), a los que me pedían que volviera a escribir…

Como me debía a esas personas, y lo que se debe hay que pagarlo, decidí abonar mi deuda. Y aquí estoy de nuevo. En una especie de ‘déjà vu’ que activó la música Dayna Kurtz.

Alfredo Musicayvino

Posdata: si quieres saber más de Dayna Kurtz y no quieres recurrir a la Wikipedia, puedes visitar mis escritos sobre ella pulsando en los enlaces 1 y 2.

 

Dayna Kurtz – “Reconside me

 

 

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Domingo, a 11 de Mayo de 2014


Pocas canciones son capaces de transmitir tanto en tan poco espacio de tiempo, en apenas un minuto y medio. Pero Tom Waits, el gran Tom Waits, es capaz de eso, y de mucho más.

Escuchar “Take me home” tiene muchas connotaciones especiales, además de las sonoras: es una bellísima declaración de amor con toques de naif campestre, es una canción cargada de una humilde sencillez y sensibilidad, sin grandes aspavientos ni sofisticados arreglos. Un temazo que sólo necesita un piano y una voz. Nada más.

Como veréis, la letra sigue la misma tónica que el sonido: es la inocente repetición de unos breves versos, unas palabras llenas de candidez y naturalidad, de una espontaneidad que te desborda: no creo que se pueda decir más en tan poco segundos… Es la canción que a todos nos habría encantado componer. Al menos, a mí sí.

Hoy la escuché de nuevo en los minutos finales del capítulo 22 de la 2ª, y última, temporada de una serie de televisión que tuvo poco éxito de público, pero que a mí en su momento me enganchó: “Harry’s Law”.

Se escucha justo al final de ese último capítulo, cuando la abogada Harry Horn (papel interpretado por la oscarizada Kathy Bates) se sienta al piano a cantarla en honor a su primer amor de juventud, fallecido esos días, un hombre al que hacía muchos años que no había visto y del que tenía recuerdos agridulces. Pero aun así, después de tantos años y de tantas ausencias, seguía infantilmente enamorada.

La dulzura de la voz Kathy refuerza la emotividad de la canción, dando a esos fotogramas un delicioso dramatismo que hace que el corazón se te achique. Sobre todo al saber que ese adiós a un ser querido era también el adiós a una serie que, con sus defectos, era honrada y bienintencionada.

Take me home “ está incluida en la banda sonora de la película de Francis Ford Coppola "One from the Heart" (en España, “Corazonada”), del año 1982. Todas las músicas de este filme fueron compuestas por Tom Waits.

Pese a que la película fue un total fracaso comercial, un desastre de tal magnitud que los sobrecostes llevaron a la bancarrota a Coppola, tuvo un relativo éxito cuando fue nominada para el Óscar de 1982 a la Mejor Banda Sonora por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood.

Escuchadla: son pocos segundos… ¡pero menudos segundos!

Alfredo Webmaster

 

Últimos minutos de “Harry’s Law” y su “Take me home

con Kathy Bates en el primer tramo de la canción y Tom Waits cerrándola

Tom Waits - “Take Me Home(la canción original)

 

 

 

 

 

You've got to take me home, you silly girl

and put your arms around me

you've got to take me home, you silly girl

oh, the world's not round without you

 

I'm so sorry that I broke your heart

please don't leave my side

oh, take me home, you silly girl

 

 

Llévame a casa, tontorrona.

Abrázame.

Llévame a casa, tontorrona.

El mundo no es nada sin ti.

Siento mucho haberte roto el corazón.

 

Por favor, no te vayas de mi lado.

Llévame a casa, tontorrona,

porque sigo enamorado de ti.

 

Llévame a casa, tontorrona.

El mundo no es nada sin ti.

Siento mucho haberte roto el corazón.

 

Por favor, no te vayas de mi lado.

Siento mucho haberte roto el corazón.

Por favor, no te vayas de mi lado…

 

 

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Martes, a 15 de Abril de 2014

 

 

Que digo yo que en estos tiempos que corren, un tanto escuetos económicamente (por decirlo de forma suave y sin mentar al padre de los responsables), deberíamos poder darnos un homenajillo divertido de vez en cuando. Así que vamos a darle una oportunidad a los productos más modestos de nuestra despensa o nevera. Y voy a empezar por esos palitos de cangrejo (surimi) que solemos tener en el congelador esperando una oportunidad. Pues bien, su día ha llegado. Que se quiten el abriguillo ese de plástico que llevan, que se pongan guapos con un baño de limón, se liguen a unas guindillas y se vayan al plato. Mejor que salgan de casa y conozcan mundo.

Que no les pase lo que a mí, que ayer me ocurrió algo muy preocupante. Estaba viendo una serie de televisión sobre homínidos de esos antiguos de hace más de un millón de años, cuando apareció en la pantalla una peludilla hembra Australopithecus o algo de eso. Me quedé mirando a aquella hirsuta antepasada y de repente me sorprendí a mí mismo pensando que estaba bastante buena. En ese momento comprendí que ya es oficial: como mis palitos de cangrejo, debería hacer más vida social.

Ingredientes: 1 paquete de palitos de cangrejo, una cebolla (preferiblemente roja), guindilla, lima (o limón), aceite de oliva virgen extra, pimienta, perejil y sal.

Preparación: no puede ser más fácil. Descongelamos los palitos de cangrejo y los cortamos pero no en los típicos cuadraditos, sino al bies (en diagonal, vamos), que les va a dar un aspecto mucho más molón. Los ponemos en un bol y los acompañamos de cebolla roja cortada en juliana (en tiras). Le añadimos una guindilla cortada en rodajillas (o un par de cayenas bien picadas) y lo regamos con abundante zumo de lima o de limón y sal al gusto. Lo tapamos con film transparente de cocina y lo dejamos macerando en la nevera un rato. A la hora de servir, lo regamos con nuestro aceite de oliva favorito, lo espolvoreamos con un poco de pimienta y adornamos con un poco de perejil.

Falsarius Chef: cocina para impostores

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Jueves, a 3 de Abril de 2014

 

Como sabéis -Alfredo me presentó hace unos días-, me llamo Miguel. Fui el fundador, como él contó, del más mítico local de copas y música que tuvo Galicia en los años 80' y principios de los 90': el Número K de Santiago de Compostela.

Entre mis amigos de la infancia, Alfredo es para mí de los más especiales, un amigo querido y nervioso (como yo), simpático (como yo) e inteligente (casi como yo).

Por todo esto, y quizá por mucho más, emprendo esta colaboración en su página www.musicayvino.com, con la esperanza de que los lectores de esa web me lean y, sobre todo, escuchen mis recomendaciones musicales, disfruten y dejen desbordar su imaginación. Básicamente, esa es la función primordial de la Música: ser y hacer feliz, que no es poco.

Para conseguir esos objetivos trataré de daros a conocer temas musicales alegres, con voces y ritmos luminosos y explosivos.

Importante: os sugiero que el volumen que habitualmente utilizáis para escuchar Música lo subáis bastantes niveles más. Y si lo haces mientras circulas en vuestro coche, mejor que mejor: la combinación de sonido-imagen-velocidad provoca que el disfrute sea mayor.

Os daré a conocer novedades y estilos musicales cuasi desconocidos para la mayoría de los oyentes, temas con antigüedades inferiores al año. También incluiré otros cuya actualidad puede que no sea tan próxima, pero serán importantes por la relevancia que esos temas han dejado en el panorama musical indie.

Haremos críticas, sobre todo 'destructivas', de aquellos intérpretes que se dedican a darnos auténticos palizones sensoriales, y, como contraposición, elevare al Olimpo de los Dioses Musicales a aquellos otros que nos endulcen la vida con su ingenio y calidad.

Vaya por delante que para mí el objetivo de un tema musical no radica en su letra. Es más, me da igual lo que dice, lo diga en español, en inglés, en francés, en japonés o en arameo. Si escucho música quiero disfrutar de lo mejor de la música, y que el mensaje lo ponga mi imaginación.

Tampoco soy persona dada a escuchar cantautores. Soy de la opinión de que el Músico se dedique a sus partituras y que el Poeta -o el Ideólogo- vaya a lo suyo, que es el texto. Cuando escucho Música busco evadirme o recrearme con lo que la escucha dicte en mi mente, siempre asesorada por mi oído y mis ojos.

Hoy empezaré mi camino con algunas recomendaciones, como son:

  • American Authors, de New York: su primer disco EP, titulado “American Authors” (2013), se convirtió rápidamente en el álbum “Oh what a lIfe” (2014), del que quiero destacar "Hit it" y "Best day of my life". Este último tema sirvió de base musical para anuncios de las marcas Loewe y Hyundai, y en películas como "Delvery Man". Particularmente, "Hit it" es el tema que más me gusta. American Authors es un grupo que nos sorprende con un banjo en medio de fuertes guitarras, agradables efectos de teclado y buenas voces, sorprendentes por sus referencias country, y fuerte sonido. Ambos temas son muy agradables.

American Authors - "Hit It"

American Authors - "Best Day of My Life"

  • Huner Hunted, dúo de L. A. - Los Ángeles: su Música podríamos catalogarla como 'Electro-Pop', con un sonido muy refrescante y efectistas voces. Con toda seguridad nos hará movernos e, incluso, tratar de tararear sus temas... y esto ya en la primera escucha. En pocas palabras: nos alegrará el día. Solo han grabado un EP (2013) en el que destaca sobre todo un tema: "Keep Together".

Hunter Hunted - "Keep Together"

  • The War on Drugs, de Philadelphia: podríamos encasillarlos como un ‘Indie-pop' a base de batería, guitarra, bajo y, por supuesto, teclados; un tipo de formación clásica en el pop. Tienen tres álbumes en su haber: “Wagonwheel  Blues” (2008), “Slave Ambient” (2011) y “ The Lost in the Dream” (2014). De este último destacaría la canción "Eyes to the Wind", tema antológico que os pondrá la piel de gallina (literalmente, lo veréis -y notaréis-).

The War On Drugs - "Eyes To the Wind"

  • The Jezabels, de Australia: grupo que podríamos catalogar en varios estilos, y en cualquiera de ellos son épicos, sensibles, entrañables, industriales, cálidos,...  Su música es una mezcla de 'Rock Alternativo', 'Electro-Pop', 'Sinfónico', 'Post-Industrial' o 'Indie-Pop'. En pocas palabras, en este año 2014 The Jezabels han compuesto un álbum que es otra antología de la música: su maravilloso “The Brink”. Quisiera añadir un comentario sobre la portada/carátula de este álbum: la considero de lo más sensual. De este gran álbum escucharemos un gran tema: "The end".

The Jezabels - "The end"

  • Malcolm Middleton, escocés del año 1973: fue parte, junto a su amigo King Creosote, del mejor 'Indie- Folk' de Escocia (Reino Unido). Con anterioridad a su carrera en solitario, formó parte del dúo Arab Strap con Aidan Moffat, alcanzando gran prestigio en el mundo ‘Indie’ con raíces folk. Su álbum “Waxing Gibbous” (2009) se podía considerar su mejor trabajo en solitario. En él, Malcolm es capaz de mezclar sonidos electrónicos y acústicos con instrumentos no solo clásicos, sino también tribales, consiguiendo un sonido poderoso, sinfónico y a la vez con ritmos desenfrenados. Su voz, muy personal, casi única, la acompaña a veces de coros, todo esto con un marcado sabor folk escocés/celta, con acertados retoques basados en el rock y el electrónico. ¡Ya me gustaría a mí que nuestros músicos folk gallegos se aproximaran un poquito a sus conceptos musicales! Os recomiendo de este disco las canciones "Kiss at the Station" y "Zero", aunque el resto de temas no tienen desperdicio.

Malcolm Middleton - "Kiss at the Station"

Malcolm Middleton - "Zero"

Pongo punto final a mi primera entrega. Prometo que la segunda será más extensa y seguramente más profesional. Perdonad los errores: los iré minimizando en los próximos escritos.

Besitos a todos y todas.

Miguel "Número K"

Nota de Alfredo Webmaster

Obviamente, aún compartiendo con Miguel muchas cosas, hay una que no comparto en absoluto: eso de que más inteligente que yo. En esa capacidad intelectual, o estamos muy igualados o le gano por lo justito... jejejeje.

Como dije hace unos días al presentarlo, sus enormes conocimientos musicales, producto de años y años de escuchar y disfrutar de la música desde sus épocas como disc jockey en el "Buho" de Cabañas o el "Liberty" de Santiago, pasando por "Saturday" o el "Número K", hacen de Miguel el mejor de los profesores e iniciadores en sonidos y estilos poco conocidos, incluso para mí.

Es, por tanto, la persona ideal para educarnos y abrirnos la mente a nuevos caminos sonoros.

Como dije el día de la presentación, nuevamente, ¡¡bienvenido, Miguel!

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Domingo, a 23 de Marzo de 2014

 

Con Miguel me une años y años de amistad: desde que éramos niños y vivíamos con nuestros padres, él en una casa de la calle Real y yo en otro de la calle Inmaculada, casi enfrente la una de la otra. Y tuvimos orígenes similares: nuestros padres eran industriales con muchos años de actividad comercial a sus espaldas.

También nos unen nuestras aventuras de juventud, como las carreras de coches que nos dábamos los sábados y domingos camino de la Discoteca Piscis, en Miño, él en su 1430 y yo en mi 127 Coupe, a toda velocidad y algunas veces sin encender las luces en la noche, para hacer más divertida la conducción y competición (¡qué tiempos aquellos! ¡Qué locuras aquellas!).

O cuando le cedí el testigo como disc jockey (DJ) en Saturday, la que en aquella época era la discoteca más grande de España. O cuando nos veíamos en el Número K, el más emblemático local de copas y ambiente de la ‘movida gallega’, local mítico fundado por él. O cuando viajábamos a Panamá a ver a su tío Andrés…

En fin, son años y años de amistad y aprecio personal. De cariño y reconocimiento. Es tanto el tiempo transcurrido de amigos, desde los pantalones cortos de nuestra niñez hasta la placidez de nuestra madura existencia actual, que Miguel ya es parte de mi vida afectiva, como si fuera consustancial a ella. Y así quiero que siga…

Cuando este jueves pasado me ofreció ser colaborador de www.musicayvino.com, para, según él, modernizar mis gustos musicales -¡creo que no lo vas a conseguir, querido Miguel!- y el de los lectores habituales de ella, lo que inmediatamente le dije fue ¡adelante, cuento contigo! Y en eso estamos: en que él sea parte de mi web, que escriba y nos culturalice musicalmente.

Sé que con su ayuda y conocimientos, todos aprenderemos… Seguro.

¡Bienvenido, Miguel!

 

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Domingo, a 9 de Marzo de 2014

 

Dire Straits – “Walk Of Life

Una canción histórica, llena de recuerdos y reminiscencias ochenteras, un icono del mejor pop/rock de todos los tiempos.

 

Johnny Cash & Bob Dylan – “Girl From The North Country

Una canción de 1965, un temazo de Bob Dylan que en la voz, a duo, de Johnny Cash suena infinitamente más creíble y sensible.

 

Mavis Staples & Jeff Tweedy - "You Are Not Alone"

De la cantante de gospel y soul Mavis Staples, un hermoso tema que canta acompañado de Jeff Tweedy de Wilco.

 

Patty Griffin – “You Are Not Alone

La gran cantante de folk-rock nos deleita con este romántico y sensible tema.

 

Eva Cassidy – “Say Goodbye

Eva Marie Cassidy vivió, desgraciadamente, poco tiempo, se fue cuando más la necesitábamos, cuando más nos hacía ser feliz. Y sí, es cierto: siento auténtica debilidad por esta mujer.

 

Radical Face – “Welcome Home

 

Buena Fe – "Despedida

Son cubanos. Son buenos, muy buenos, y esta canción en concreto es uno de sus mejores temas.

 

Ennio Morricone & Elisa Toffoli - "Ancora Qui"

Esta canción formó parte de la BSO de la película de Tarantino “Django Unchained”. Y se lo merece.

 

Johnny Cash – “Ain't No Grave

La canción de este vídeo apareció en el último álbum publicado por este cantante de country, en el “American VI: Ain't No Grave”.

 

The Handsome Family – “Far from any road

 

Half Moon Run – “Unofferable

 

Lucinda Williams – “Are you alright?"

Lucinda canta rock, folk y country, y todo lo hace bien. Muy bien.

   

Gordon Lightfoot – “Sundown

Fue un famoso cantante de country en los años 60’, 70’ y principios de los 80’, y un gran compositor de canciones que popularizaron grandes intérpretes como Elvis Presley, Johnny Cash, Marty Robbins, Jerry Lee Lewis, Bob Dylan, Judy Collins, Barbra Streisand, Johnny Mathis, Richie Havens, Nico o Harry Belafonte.

 

 

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