Álvaro Uribe (Colombia) y Manuel Zelaya saludando a campesinos hondureños
Las claves para entender qué pasa en Honduras, por Ignacio Escolar (actualizado, aumentado y corregido el 29 de junio a las 14:56)
1- Lo que había convocado para el domingo, lo que los golpistas han impedido, no era la reelección permanente de Zelaya ni la presidencia vitalicia. Ni siquiera la reforma de la constitución. Lo que se votaba era una consulta no vinculante para preguntar a los hondureños si les gustaría que en las próximas elecciones, en las de noviembre, se votase también la creación de una asamblea constituyente que reformase la carta magna. En resumen: era algo en apariencia tan inofensivo como preguntar si se podía preguntar por reformar la constitución, algo que, por otra parte, la propia constitución hondureña impide.
2- La actual constitución de Honduras establece un mandato único a los presidentes de cuatro años. Zelaya termina el suyo este año y, en cualquier caso, no se podría presentar a la reelección porque para noviembre no estaría aprobada la reforma constitucional que él propone. Como mucho, habría sido posible que en esa fecha se votase la posibilidad de una reforma constitucional. Él mismo ha negado en varias entrevistas que tenga intención de presentarse a la reelección.
3- El parlamento está enfrentado con el presidente entre otras cosas porque Zelaya, un terrateniente acomodado y conservador que concurrió a las urnas por el Partido Liberal, ha hecho después una política de izquierdas y se ha aliado con Hugo Chávez. En Honduras gobiernan desde hace décadas dos partidos, el Liberal -de centro derecha- y el Partido Nacional -de derecha-. Hace unos días, el Congreso aprobó una ley para prohibir que se celebrase cualquier tipo de consulta 180 días antes de unas elecciones. Es una norma ad hoc, hecha para impedir el referéndum de Zelaya.
4- La constitución hondureña se redactó en 1982, bajo la tutela de una dictadura militar que pactó una transición. Es bastante fácil de reformar -basta con una mayoría de dos tercios del Congreso, de hecho el texto constitucional está lleno de correciones- salvo en algunos puntos, que se consideran irreformables, como la unidad de la patria o la no reeleción del presidente (el modelo de presidente no reelegible y no reformable se impuso a principios de siglo tras varias guerras civiles provocadas por ello). De hecho, su artículo 4 califica la “alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República” como obligatoria y califica la infracción de esta norma como “delito de traición a la Patria”, algo a lo que se agarran los golpistas argumentando que Zelaya, al plantear una reforma, ya es un traidor. Zelaya argumenta que no es así, ya que él no tiene intención de volver a presentarse, que es lo que le calificaría de traidor. Más claro es el artículo 239: “El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Vicepresidente de la República. El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos y quedarán inhabilitados por diez (10) años para el ejercicio de toda función pública.”
5- El argumento que utilizó Zelaya para seguir adelante con su consulta, a pesar de las sentencias, la constitución y nuevas leyes en contra, era que no se trataba de un referéndum sino de una encuesta. En Honduras, el voto es obligatorio. No así en la consulta de Zelaya, donde el voto era opcional. Para sortear las sentencias, la “encuesta” iba a ser realizada por el equivalente hondureño al CIS, el Instituto Nacional de Estadísticas. La oposición argumentaba que la consulta estaría manipulada, pues el recuento lo haría un organismo que depende del presidente.
6- El Tribunal Supremo que ha ordenado la expulsión de Zelaya del país (según la surrealista explicación de los golpistas) no es un Tribunal Supremo equiparable a los europeos. Para empezar, porque su nombre completo es Tribunal Supremo Electoral, su composición, como la de la Corte Suprema de Justicia, emana del poder legislativo (es decir, del parlamento, de los partidos que están enfrentados con Zelaya, los golpistas que hoy han dado por bueno el golpe militar) y entre sus poderes está regular las elecciones pero no detener a los presidentes electos. No es la primera jugarreta de esta “institución”. Cuando Zelaya, inesperadamente, ganó las elecciones, el TSE retrasó durante más de un mes su acceso al poder con excusas técnicas.
7- Como jurídicamente no está establecido que el presidente deje de serlo porque el ejército lo detenga en su casa de madrugada para obligarle a abandonar el país, los golpistas han falsificado una carta de renuncia de Zelaya -que su supuesto autor ha negado- firmada hace unos días y donde se asegura que deja al cargo por motivos de salud. El Congreso ha votado hoy su destitución y el nombramiento de un nuevo presidente utilizándola como argumento.
Tras años de presencia en los escenarios españoles, y de ausencias en los gallegos, Jeff Tweedy y Wilco han tenido a bien visitarnos: el pasado 1 de junio actuaron en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Galicia, en Santiago de Compostela. Y su actuación no podía haber llegado en mejor momento: con la banda en plena forma, muy profesionales, totalmente entregados, brillantes.
Como han demostrado sobradamente en sus grabaciones de estudio y en las actuaciones en directo, Wilco es, actualmente, la mejor banda de indie-rock, country-rock y alternative del mundo, la que mejor combina brillantez individual y acoplamiento de conjunto.
Su actual gira tiene el valor añadido de que la están realizando en teatros y pequeñas salas, con el sano pretexto de acercar más su música a un público que, tal como se vio en Santiago, está totalmente entregado a sus preceptos sonoros.
La actuación sirvió para presentar parte de su último trabajo, “The Album”, demás de las lógicas incursiones en canciones de épocas anteriores, auténticos iconos de un estilo musical que todos seguimos con el acompañamiento de nuestras voces.
Si bien las dos primeras canciones que interpretaron estuvieron ligeramente mal sonorizadas, el equipo técnico que les acompañaba supo limar estos defectos en las mesas de mezcla, hasta conseguir una mejora sustancia del sonido, con el resultado de que, después de los cambios en las ecualizaciones, se pudo oír el resto del concierto con una magnífica claridad en la definición de los distintos instrumentos.
Después de interpretar 23 canciones y de estar más de dos horas en el escenario, incluyendo varios “bises”, en ningún momento dieron señales de cansancio o de estar incómodos ante el público, demostrando una gran profesionalidad y amor a la música.
Entre las canciones que interpretaron no había ninguna de sus primeros discos. Sólo se oyó una de disco “Summerteeth”, tres de “Being There” y otras tantas de su último álbum (yo habría preferido oír “You And I” y “You Never Know”, por ejemplo), cuatro de “A Ghost Is Born”, cinco de “Sky Blue Sky” y seis temas de “Yankee Hotel Foxtrot”, estas últimas como confirmación de que el cambio iniciado entonces aún sigue marcando la trayectoria de la banda.
Es de remarcar que las mayores ovaciones se las llevó Neils Cline con sus solos de guitarra, sobre todo en “Imposible Germany”.
La canción que iba a servir de despedida del concierto, “Hummingbird”, y que a la postre fue el inicio de los “bises”, también fue el espoletazo de salida para que al público, que hasta ese momento se había mostrado muy prudente y comedido, se le desatara la vena rockera con los duelos de guitarras y acabara con todos en pié, bailando y saltando.
En los “bises”, una suerte de segundo concierto por su duración, se oyeron las canciones del disco “Bull Black Nova” y como cierre el “Hoodoo Voodoo”, uno de los temas más emblemáticas del grupo, compuesta e interpretada en los dos discos realizados a medias con Billy Bragg sobre temas inacabados de Woody Guthrie.
Pese a que el concierto fue muy eléctrico, los mejores momentos estuvieron en las inmersiones en las músicas de los trabajos más “americana” de las colaboraciones con Billy Bragg.
Resumiendo: fue un excepcional concierto de un excepcional grupo, Wilco, uno de los padres del sonido “americana”.
En un mundo donde hombres y mujeres cada día se exigen más en la cama, fingir un orgasmo ha dejado de ser un escenario donde la protagonista siempre tenía nombre femenino. Aunque es cierto que el problema es más frecuente en las mujeres, ya se ha contabilizado a más de un varón que ha confesado que él también ha fingido alguna vez en su vida un orgasmo. Parecía que orgasmo y eyaculación masculina son dos conceptos condenados a entenderse porque casi siempre se dan a la vez. Pero no siempre que el hombre eyacula le acompaña un orgasmo. Son dos conceptos totalmente diferentes.
El doctor Adrian Helien, médico psiquiatra y sexólogo del Hospital Durand de Buenos Aires (Argentina), aclara términos: "Eyaculación es la emisión de semen a través de la uretra, mientras que orgasmo es la percepción conciente del pico máximo de placer en la respuesta sexual". Reconoce que existen hombres que no llegan al orgasmo y cifra en un 3% el número de varones que sufre anorgasmia. ¿Se puede eyacular, entonces, sin tener un orgasmo? "Poder, se puede. Aunque los hombres que no consiguen llegar a un orgasmo suelen fingir que lo tienen”. El caso más común de que aparezca anorgasmia es el uso de inhibidores de la fosfodiesterasa 5 (“viagra y todos sus parientes: tadalafilo, vardenafilo”). Algunos varones que toman viagra no pueden eyacular, y fingen. "La razón es que tienen una erección disociada de su excitación. A veces, una erección grado 8 puntos (de 0 a 10) equivale a una excitación menor (grado 4 o 5). Les cuesta excitarse para eyacular y otra vez deciden fingir", explica.
Rotella tiene muy claro dónde está la clave del misterio: hay que contar qué se desea, qué apetece, qué gusta… Y compartirlo con la pareja. "Es la única manera de poder disfrutar, tanto de tu cuerpo como de su cuerpo". Si una persona no disfruta, se lo calla y simplemente se dedica a fingir que le ha gustado el acto, su pareja considerará que "está siguiendo la manera correcta de comportarse en la cama. Y no. Hay algo que falla y no se cuenta".
El sexólogo reconoce que los hombres pueden llegar al orgasmo sin eyacular y viceversa. El hombre que lo padece, vive preso de un escenario donde hacer disfrutar a la pareja prevalece por encima de su propio placer. Falta comunicación verbal y no verbal. Pequeños gemidos, apretones o dirigir a la otra persona son algunas de las fórmulas de "enseñar" qué gusta. "Evitaríamos tener que fingir que disfrutamos de un acto que realmente no nos da el placer que necesitamos. Una situación que, además, genera mucha frustración para quien actúa un placer que no siente", dice Rotella.
¿Por qué se miente?
Entonces, si ellos mienten y nosotras también, ¿por qué todos mentimos? Las mujeres suelen fingir para reforzar la imagen viril de su pareja. Ellos para efectivamente no quebrantar la imagen de hombre que la mujer tiene de él y por el miedo al abandono. "Se piensan que si tienen un problema ellas los van a dejar", dice Helien. También les apresa la idea de "no quedar mal ante tal o cual persona porque me interesa demasiado". Aunque el sexólogo argentino reconoce que no fallar en la cama está presente en todos los hombres. Los más compasivos, no quieren lastimar a sus parejas. Piensan que van a creer que no llegan a excitarlos lo suficiente."Es absurdo no sentarse para resolver el problema", insiste Rotella.
Helien reconoce que se puede disfrutar de una relación sexual sin llegar a un orgasmo, pero hay un mandato social que dicta que la sexualidad, si eres varón, debe incluir orgasmo y eyaculación. "Es cierto que al aumentar la excitación aumenta la tensión sexual que se alivia con el orgasmo".
Hoy se vive el sexo con más exigencia por parte de varones y mujeres, lo que trae aparejado más problemas y más ocultamiento. El péndulo que prohibía el ejercicio de la sexualidad y el disfrute, hoy coexiste al lado de la exigencia. "Hay que tener orgasmo y si es posible varios orgasmos todos a la vez". Las mujeres perfectas son las multiorgásmicas. Los varones deben tener orgasmos sin eyacular (por culpa del sexo tántrico) o varios orgasmos, porque lo importante es la cantidad.
Tanto en los hombres como en las mujeres fingir no es la solución. Al contrario: prolonga la disfunción. Tanto si es él como si es ella, hay que admitir que se tiene un problema para buscar soluciones. El sexo es un trabajo "en equipo" en el que el orgasmo no es el fin, "sino el medio para disfrutar de la relación y de tu pareja".
Desnudándose al teléfono, relato de Arancha Ames (Santiago de Compostela)
Un par de llamadas; una imagen esbozada de aquel extraño. Apenas una ventana entreabierta. Sabía de sus ideas políticas, de su visión de la vida, de sus gustos en arte. Y absolutamente nada de lo que realmente importa.
Desconocía el color de sus ojos; no sabía a qué olía su cuello, en ese pliegue donde se concentra el olor del hombre.
Ignoraba la fuerza de su mano al estrecharla y ni siquiera podía imaginar el tacto de su piel. No había sentido su aliento ni el sabor de sus labios, pero llevaba casi una hora hablando con él como si lo conociera de toda la vida. Viajaba con él en su coche, se reía con sus chistes; reconocía su sutil ironía y su ingenio chispeante. La transportó a países lejanos, a culturas diferentes.
Entró con él en su casa, desde la distancia, con los ojos cerrados. Sintió el mismo calor que sentía él, el calor que emanaban sus paredes golpeadas por el sol de un largo día. Rió cuando le escuchó quejarse por las ventanas impúdicas a cuyo través se filtraba un infierno bochornoso. Le escuchó abrirlas, buscando el aliento tenue de una brisa refrescante.
Y entonces ocurrió: deseó despojarse de la ropa que le ahogaba. Y se lo dijo.
Se lo dijo mientras le contaba como se iba desprendiendo una a una de aquellas prendas opresoras.
Primero fueron los zapatos; ella sonrió e hizo un comentario estúpido mientras él dejaba escapar un suspiro, casi un orgasmo de placer. Después los calcetines: era el momento más erótico del preludio de sexo.
Le tocó el turno a la corbata que como una soga de seda atenazaba su cuello. Lo imaginó casi arrancándola, con un movimiento salvaje y varonil.
La chaqueta cayó inmediatamente, deslizándose suave de sus hombros hasta alcanzar la cama. Lo evoco delicado mientras desabotonaba la camisa, lentamente, botón a botón. Casi llegó a sentir el roce de la piel desnuda cuando se la quitaba.
Cuando le llegó el turno a los pantalones, se le empezaron a despertar deseos dormidos, necesidades que creía apagadas para siempre. Con los calzoncillos bajando por sus muslos, le empezó a palpitó su sexo: sintió humedad.
Desnudo sobre la cama, hablando, ella anheló que la distancia que les separaba no fuese distancia.
Colgaron el teléfono.
Supuso que todo volvería a ocupar su lugar, que volvería el sosiego, que se apagaría la pasión. Se equivocó.
Cuando suena el teléfono lo vuelve a ver desnudo, en un dèjá vu que se repite una y otra vez: ¡Llámame!
Nunca fue uno de mis músicos preferidos, ni como compositor ni como intérprete, pero no le negaré a Michael Jackson su enorme valía como icono de una época.
Sobre el escenario era un portento derrochando energía, entusiasmo y capacidad para mover su cuerpo como bailarín: era un excelente bailarín. Tenía un magnífica voz, y sus letras, algunas de ellas auténticos poemas sonoros, siempre fueron de lo mejorcito de la música hard rock, del rhythm & blues (soul y funk) o la música disco. La escenografía que rodeaba cada uno de sus espectáculos, visualmente esplendorosos, hacían de él el Rey Midas de show business.
El mejor reflejo, quizá el único, de lo bueno que podía llevar dentro, era su faceta artística. Su vida privada, aquella que no se veía en el escenario, fue un desastre: ni sus 750 millones de discos vendidos (record mundial), ni ser el artista más joven en ganar un premio Billboard, ni sus 405 galardones musicales (otro record), entre ellos 18 Grammy, ni sus 300 millones de dólares donados a causas benéficas, ni haber sido capaz de vender un millón de entradas en sólo cinco horas para los 50 conciertos que iba a dar este año en el O2 Arena de Londres, fueron capaces de satisfacer sus ansias de vivir feliz.
Fue un ser humano que se sintió incómodo dentro de un cuerpo que no quería. Su lucha por cambiar lo que le daba infelicidad le llevo a terminar siendo una piltrafa humana, un ser repulsivo lleno de cicatrices y deformidades, un andrógino que ocultaba su rostro.
Pese a todo, admiro su capacidad y siento pena por su prematura muerte. Michael Jackson era el prototipo de esas figuras rutilantes del papel couché que terminan convertidos en juguetes rotos.
Hace unos días volví a ver una película que tiene para mi gratos recuerdos: “El sastre de Panamá” (The Tailor of Panama), de John Boorman, con Geoffrey Rush, Pierce Brosnan, Jamie Lee Curtis y Brendan Gleeson en los papeles principales.
Cuando se rodó, en el año 2000, estuve yo en Panamá. Recuerdo vivamente el revuelto que había creado la presencia de Pierce Brosnan en el país y como estaba el Hotel Marriott de la calle 52, donde se hospedaban algunos actores, incluido Pierce, tomado literalmente por mujeres de todas las edades, que esperaban la aparición del galán, ya famoso por sus “Bond, James Bond”.
También recuerdo que cuando iba a cenar y escuchar jazz a Las Bóvedas, de Plaza Francia, no podía pasar por algunas de las calles adyacentes, tomadas por la policía para preservar el rodaje nocturno de la película. Uno de los días, no recuerdo cuál, me grabaron en medio de los panameños que hacían de extras rellenando las calles del Casco Antiguo, donde se desarrollaban algunas escenas. Viendo fotograma a fotograma el vídeo de la película, intenté localizarme en medio de los figurantes: no aparecí por ninguna parte… una pena.
Volviendo a la película, en una de sus escenas aparece un grupo musical muy panameño, muy de allí, muy localista, que tiene una canción que me encanta y que me trajo gratos recuerdos. Oírlos fue rememorar una deliciosa velada musical en Panamá,. El grupo se llama Samy y Sandra Sandoval, también conocidos por “Los Patrones de la Cumbia”. En la película, los hermanos Sandoval interpretan esta canción en un momento en el que Pierce Brosnan conquista a una diplomática britanica; creo reconocer que el entorno es el Gamboa Rainforest Resort, en pleno Parque Nacional Soberanía, un paradisíaco lugar de Panamá en donde puedes descansar y comer viendo el paso de los barcos por el Canal y el rió Chagres, con sus cocodrilos y manatíes. Si estoy equivocado con la localización, agradeceré que me lo indiquéis.
A los Sandoval los vi en directo por primera y única vez en el Music Fest del Kigali Convention Center de la Via Causeway, el día 10 de abril de 2005. Actuaron en compañía de la excepcional Olga Tañón, la reina del merengue.
La canción que cantan los hermanos Samy y Sandra Sandoval se llama “Gallina fina”, un tema muy conocido en Panamá.
Tengo la prueba gráfica del momento exacto de contagio del primer ser humano, la foto del responsable de la pandemia: un niño que en un arrebato de locura, impúdica e irresponsable, se inocula la Gripe A por vía oral.
Cuarta y última parte de los reportajes que bajo el título “Tráfico y explotación de mujeres”, realizaron Mónica Cebeiro Belaza y Álvaro de Cózar para El País.
Como dije en los tres primeros (podéis leerlos más abajo en la bitácora o pinchando en estos enlaces: Reportaje I, Reportaje II y Reportaje III), el negocio sucio que se mueve entorno a la prostitución y la trata de blancas es de tal magnitud, que todos debemos ser parte de la solución.
Como en la primera ocasión, os recomiendo que lo leáis con sumo interés.
Los policías que llevan años de lucha contra la trata recuerdan los primeros años del combate. En una ocasión, los agentes consiguieron sentar en el banquillo de los acusados al dueño de un club donde se explotaba a mujeres. Dos mujeres, prostitutas del local, testificaron contra el hombre. El juez le condenó, pero no cerró su local. El argumento fue que sólo había dos víctimas de trata de personas. El resto de las mujeres que trabajaban en el local no habían denunciado. "Cerrar el local sería perjudicar a las que están porque quieren", dijo el magistrado a los policías. La esclavitud de dos mujeres no era una razón suficiente para clausurar el burdel.
La actitud de los jueces ha cambiado desde entonces, pero sigue habiendo múltiples problemas para luchar con eficacia contra la trata de seres humanos. Por un lado, la falta de determinación del Gobierno -tanto de éste como de los anteriores del PP- sobre qué hacer con la prostitución provoca que haya un gran negocio que se mueve al margen de la ley y que genera extraordinarias ganancias para los explotadores sexuales. Y, al margen del recurrente debate entre abolicionistas y regulacionistas de la prostitución, no se abordan de forma prioritaria las reformas que hacen falta para erradicar la trata.
Uno de los problemas más graves que denuncian las ONG es que se protege a las víctimas no por el hecho de serlo sino por colaborar con la policía. Sólo se les concede el permiso de residencia si han denunciado y si la información que han dado ha sido "relevante" para desarticular una red. Si lo que cuenta la mujer no es útil, no hay permiso. Quid pro quo. Algo que en el caso de la violencia de género sería inadmisible, cuando se trata de la explotación sexual se tolera sin más. "No se enfoca la cuestión como una violación terrible de los derechos humanos más básicos en una sociedad democrática sino que se recompensa a las víctimas si ayudan", dice Cristina Garaizábal, portavoz de la asociación Hetaira. Opinión que comparte también la ONG Proyecto Esperanza.
La regulación de los permisos de residencia acaba de costarle a España una condena de la Unión Europea. El Tribunal de Luxemburgo dictó sentencia la semana pasada contra nuestro país por no haber incorporado a nuestro derecho una directiva de 2004 sobre expedición de tarjetas de residencia a las víctimas de trata. La UE, que sí acepta que los permisos puedan concederse a cambio de información, exige garantías que aún no se cumplen en nuestra legislación, como que se dé a las víctimas un periodo de reflexión para decidir si desean denunciar. Ése es uno de los momentos más delicados. Las víctimas, sobre todo si están en manos de redes violentas, tienen miedo y necesitan un tiempo -con asistencia sanitaria, legal y psicológica- para pensar lo que desean hacer. Muchas veces sus familias están amenazadas en el país de origen. Un portavoz del Ministerio de Igualdad asegura que la transposición de esta directiva está contemplada en la propuesta de modificación de la Ley de Extranjería.
Después de la denuncia, e incluso si se les concede el permiso de residencia -sólo lo han conseguido 951 mujeres en los últimos ocho años y se les ha denegado a otras 648-, los problemas continúan. "Luego se encuentran con que necesitan un permiso de trabajo", señala Cristina Garaizábal. "Y es muy difícil que les hagan una oferta".
En esas se encuentra estos días Hope (Véase EL PAÍS del pasado lunes, 18 de mayo). La chica nigeriana vino a España engañada y fue obligada a prostituirse en varios clubes de carretera. Tras denunciar a los tratantes, obtuvo el permiso de residencia. Busca empleo desde entonces. Y siempre le ocurre lo mismo. Le dicen que la pueden contratar, pero si consigue primero un permiso de trabajo. Nadie quiere hacer la primera oferta. Sin permiso de trabajo, no hay empleo. Y sin empleo, no hay permiso. "Todos los días voy a entregar mi currículum a bares, tiendas. Nadie me hace caso y la residencia me caduca dentro de unos meses. No me queda dinero y tengo miedo de que me expulsen", se lamenta.
La protección a las víctimas es sin duda una de las asignaturas pendientes en el tema de la trata. Pero también hay suspensos en el ámbito de la justicia. El Código Penal regula por un lado el obligar a una mujer a prostituirse y por otro, el tráfico de personas. La primera cuestión está castigada sólo con penas de dos a cuatro años de cárcel (una pena no grave, según el código). La misma sanción se impone a los que se lucren "explotando la prostitución de otra persona", aun con su consentimiento. Y, dado que la trata muchas veces es difícil de probar, éste puede ser el único castigo que reciba el delincuente.
Se regula por otro lado el tráfico de personas. El artículo 318 bis establece condenas de 4 a 8 años de cárcel para quienes trafiquen con inmigrantes y entre 5 y 10 años para quienes lo hagan con fines de explotación sexual. Esta disposición plantea dos problemas. En primer lugar, que se juntan dos conductas que no tienen nada que ver: una cosa es introducir en España de forma ilegal a inmigrantes que quieren entrar y otra muy distinta traerlos engañados para esclavizarlos y explotarlos. "Estos tipos penales deben separarse", señala Joaquín Sánchez-Covisa, fiscal de sala del Tribunal Supremo y coordinador de extranjería. "Es necesario un delito específico de trata de seres humanos". El Plan Integral de Lucha contra la Trata de Seres Humanos con Fines de Explotación Sexual, aprobado por el Gobierno el pasado diciembre, recogía esta modificación legal. Pero todavía no se ha producido.
Otro problema de este artículo es que habla sólo de inmigrantes, lo que implica que quedan fuera todos los ciudadanos de la Unión Europea. Las mujeres rumanas no se consideran víctimas de trata y son una de las nacionalidades más afectadas por este problema. Marta González, de la ONG Proyecto Esperanza, cree es una de las primeras cuestiones que hay que modificar. Se espera que el Gobierno introduzca algunos de estos cambios en su próxima reforma del Código Penal.
Otro de los grandes problemas es la falta de datos. No se conoce la dimensión del problema y por lo tanto es complicado actuar de forma adecuada. No hay información fiable y centralizada sobre el número de prostitutas en España, el número de burdeles, el número de testigos protegidas, el número de denuncias o el número de condenas por este tipo de delitos. Todo son estimaciones basadas en nada concreto.
"Esto es cierto", responde un portavoz del Ministerio de Igualdad. "Pero es una característica común a todos los países. Conscientes de esta realidad en nuestro plan hemos incluido diversas medidas que nos permitan conocer mejor la situación y cuantificarla. Hay planteados diversos estudios. Además, el CICO (Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado) y el Ministerio del Interior están trabajando ya desde el 1 de enero en el diseño e implementación de una base de datos que nos permitirá un conocimiento más exhaustivo y ajustado a la realidad".
Tampoco hay, por el momento, campañas de sensibilización a pesar de que es un problema grave que apenas preocupa en nuestro país. Ni a la sociedad en su conjunto ni a los clientes de prostitución. Desde el Ministerio de Igualdad se asegura que las campañas se están preparando ya, pero que llevan tiempo.
Otro debate es el de los medios de comunicación. ¿Deben suprimir los anuncios de prostitución porque quizá en sus páginas haya víctimas de trata de personas? Dos diarios de reciente creación no los admiten: Público y 20 Minutos. El Plan contra la Trata del Gobierno dice que se promoverá el "control" de este tipo de publicidad. No se dice cómo. Los principales periódicos (incluido éste) no han seguido el consejo. Los responsables de EL PAÍS dicen que los anuncios no están prohibidos.